Capitulo 14.- El portal.

-Adiós niña -. Y lanzo su maldición sobre Rin.

Sesshomaru sintió como la brisa cambió y el olor de Sara inundo su olfato, ¡no podía ser! ¿Estaba cerca de Rin? Corrió a toda velocidad llegando en el momento justo cuando Sara lanzaba su maldición sobre su hembra, no lo pensó, solo actuó, no tuvo tiempo de contrarrestar el ataque, se coloco frente a ella abrazándola, protegiéndola con su cuerpo, Sara no se detuvo al verlo aparecer, todo lo contrario, más odio sintió, si por ella se sacrificaba que murieran juntos y Sesshomaru poco a poco; se convirtió en una bella figura de cristal.

Inuyasha y Kagome que recién habían alcanzado a la peligrosa mujer; impresionados vieron como el poderoso demonio bajo la maldición de la perla negra, quedaba reducido a una bella obra de arte, la mandíbula del Hanyou se tenso, mientras que un suave gruñido escapó de su garganta.

-¡Garras de acero! - Se lanzo sobre ella, pero no lograba lastimarla, era muy ágil para escapar de sus ataques.

Kagome observaba preocupada buscando algo, un milagro o una solución, de pronto vio como algo en la estatua se movía; la maldición no alcanzó a Rin, ella estaba atrapada en los brazos de quien la protegió, Kagome corrió para ayudarla pero fue inútil, los demonios que salían del cuerpo de Sara impedían que llegara a su amiga, desesperada por la situación, lanzaba flechas una y otra vez destruyendo demonios, abriéndose camino, pero era en vano, destruía a tres y cinco ocupaban su lugar. Llego a la conclusión que si destruía la perla del collar, Sesshomaru volvería a la normalidad como ya lo había hecho antes Inuyasha (1) Así comenzó también a atacar a Sara, pero como ella no tenía fuerzas para defenderse al momento de atacar, interfería en la pelea de Inuyasha, quien deseaba matar a Sara, pero cada vez que se acercaba a la mujer para darle un golpe final, Kagome se veía en peligro, lo que lo obligaba a protegerla de inmediato, hasta que en un momento, la tomo en brazos y la dejo en un lugar seguro desde donde contraatacar con su poder.

-Quédate aquí, si corres peligro no podre atacar a Sara y defenderte a la vez.

-Está bien Inuyasha -, Dijo con voz de frustración – Ve por ella -. Cambiando el tono a uno con determinación.

El Hanyou le dedico una sonrisa y volvió a la batalla. Inuyasha atacaba a Sara con fuerza y destreza, la mujer poco podía defenderse de los ataques, aunque era ágil con la espada; el medio demonio era mejor y acentuando la ira del momento, lucho ferozmente, estaba furioso, esa mujer se había aprovechado de la debilidad de Sesshomaru, misma debilidad que tenia él, si hubiera sido Kagome la que corría semejante peligro tampoco lo habría pensado, esa mujer no conocía lo que denominaban amor, los suyos eran los actos de un alma egoísta, que deseaba hacer su voluntad a toda costa, a sus ojos; el demonio si "amaba" a la joven dama, ya lo había demostrado en batallas anteriores, sobre todo en la infancia de la niña(2), pero siempre en situaciones donde él tenía cierto control, pero ahora yacía sellado por protegerla, recordándole su propia vivencia(3) y eso; para alguien como él, que solo deseaba demostrar lo "digno" que podía ser, lo enfureció.

"Maldito Sesshomaru, si te quedas así, jamás te perdonaré"

Sara sentía como un sinfín de demonios abandonaban su cuerpo, mientras otros entraban intentando poseer su energía espiritual , ya no tenía el control de ellos, no más, sus acciones habían acabado con la pureza de su sentimiento hacia el demonio, había contaminado su único motivo de existencia ¿qué más le quedaba ahora?, jamás podría estar a su lado, él eligió a otra, y para aumentar su frustración, humana, como alguna vez lo fue ella, su alma se oscurecía y mas y mas demonios devoraban su ahora casi nulo poder, fue una sacerdotisa alguna vez, pero todo paso al olvido, su alma se oscureció y la batalla, la había perdido, su rencor era mayor y conocía bien su castigo, la anulación de su existencia.

Lanzaba demonios para agotar a quien era su rival, e impedir que se acercara, pero en el fondo solo quería descansar; ya no sentía, la nada había invadido su ser, su voluntad no le pertenecía.

Para Rin era una pesadilla, sus empañados ojos le mostraron un segundo; la imagen de aquel que amaba frente a ella abrazándola; protegiéndola como siempre, él tácitamente juró hacerlo y por ello ahora, en cosa de un parpadeo, la misma imagen se había tornado de cristal, no podía ser, Sesshomaru había caído en una trampa y era su culpa. Perdió el control de sí misma al enfrentarse a tan cruel realidad, su sangre humana hervía en desesperación ante la situación y su "sangre Youkai" gritaba odio y venganza, al mezclarse su sangre con el veneno de Sesshomaru no sólo había alargado su vida, también podía oler mejor, ver mejor y para bien o para mal "transformarse"(4) como Sesshomaru. Una lagrima silenciosa rodo por su mejilla ante su perdida, sutilmente se deslizo por debajo de los brazos que solo deseaban mantenerla a salvo y cuando volvió a ponerse de pie; su cuerpo exigió que cerrara los ojos, todo sería más fácil así, su cuerpo cambiaba, le dolía pero no más que su corazón, sintió en la punta de sus dedos como sus uñas crecían sin control, liberando 10 garras listas despedazar, desde la punta de los pies hasta su cuello una corriente eléctrica le indicó que su resistencia había sido aumentada, luego en su boca sintió el sabor metálico de su propia sangre, la presencia de los colmillos era nueva y por demás peligrosa para sus labios, que eran rasgados sin piedad, sus ojos ardían; sabia ya que era el ultimo dolor y al abrirlos la definición de la imagen frente a ella era completa, ningún detalle podía ser pasado por alto. Se detuvo la batalla entre Inuyasha y Sara unos minutos, todos la miraron perplejos, sus ojos estaban rojos de furia, hasta Souunga se estremeció con el aura que emanaba esa "chiquilla" se movió con rapidez no propia de su naturaleza y atacó a Sara con su espada, esquivando con agilidad a Inuyasha para no lastimarlo, la mujer cómo pudo trato de rechazar sus ataques pero era inútil, era demasiado poderosa para ella, que duras penas trataba de escapar.

-¡Gokuryuuha! - Atacó Rin y Souunga liberó su poder en un devastador ataque.

Souunga hacia grandes esfuerzos para estabilizar la energía de su portadora con su propia energía, si ambos perdían el control solo causarían muerte y destrucción a su paso.

Sara colocó frente a ella una enorme cantidad de demonios para recibir el ataque, pero este los destruyó en cosa de segundos.

Volvió a atacar y con agiles movimientos cayó sobre ella, apuntando su cuello con el filo de su espada, Sara podía sentir su agitada respiración contra su rostro y su penetrante mirada la llenaba de pavor, Rin guardaba silencio, no era ella misma en esos momentos, Souunga forcejeaba con Rin para mantener su filo a distancia, consideraba que si la mataba; la dama al estar consciente de sus acciones quedaría devastada, un segundo antes de liberarse de Souunga y antes de degollarla, sintió un yuki crecer cerca de ellos, vieron todos a la estatua de cristal y esta liberaba una poderosa energía que volviéndose un torbellino liberó al demonio encerrado. Sesshomaru se giro con una sutil sonrisa en su rostro, demostrando su superioridad ante los hechizos humanos.

-No me subestimes, tus hechizos no funcionan conmigo. - dijo sonriendo de medio lado irónicamente.

Souunga Aprovechó la oportunidad y con un golpe de corriente aturdió a Rin, que en ese momento cayó desmayada. Sara también aprovecho la oportunidad para escapar, pero alguien que la vigilaba desde unas ramas cercanas; estaba muy molesto con su iniciativa, matar a Sesshomaru no fue su orden y menos lastimar a Rin.

Con sus últimas fuerzas Sara miro al demonio blanco que se acercaba a ella con furia y frialdad hacia ella en sus ojos, dispuesto a terminar con su vida.

-Solo deseaba ser correspondida.. – Susurro mientras se ahogaban las lagrimas en su interior, no lloraría, prefería que si el alguna vez la recordaba lo hiciera como fue una vez; una bella mujer que con sus más tierno sentir le dedicó un día el suave sonido de su flauta.

Aquel ser cansado de ver su plan fallar, le dio una tacita orden a Byakuya para que cumpliera su parte y desapareció del lugar, este con un suspiro de resignación cumplió con la sentencia, pretendiendo luego seguir a su nuevo amo, la burbuja que sostenía en su mano la apretó hasta quebrarla y en un grito desgarrador, Sara, su cuerpo y alma desaparecieron de este mundo volviéndose cenizas que esparció el viento, dejándole a Sesshomaru la imagen de una fugaz sonrisa que le dedico entre tanto dolor.

A lo lejos también observaba Kagura, quien trago en seco aprendiendo la lección, quien interfiriera en los planes del primer demonio correría con el mismo destino.

Sesshomaru se acercó imperturbable al cuerpo de Rin, queriendo confirmar su desvanecimiento al temer algo peor, pero Souunga tenía otros planes y al hacer brillar la piedra de su mango, ataco al demonio con sus látigos, dejándolo a cierta distancia del cuerpo que protegía.

-¡Souunga! - Grito Kagome con enfado, al ver que la espada se tomaba atribuciones que no le correspondían.

La espada guardo silencio; ignorando el llamado de atención de la agotada sacerdotisa, atento a cualquier movimiento del demonio, la naturaleza de Rin era inestable aun, no sabía que esperar de su cambio, había sido difícil para él acoplarse a esas energías y equilibrarlas, estaba más dispuesto a la sangre por su propia naturaleza, pero freno sus instintos asesinos, por no mancharla a ella.

La inexistente paciencia de Sesshomaru había llegado a su límite hace ya mucho con Sara, el tener que vivir todo eso sin haber conseguido su objetivo lo frustraba, sin mencionar que la "transformación" de Rin lo había dejado por un segundo atónito ¿Que otro cambio esperar de ella? ¿Podría aguantar Rin esos cambios sin morir debido a estos?

Dejo de insistir con Rin y se sentó con su característica postura bajo la sombra de un árbol, Se maldijo, no solo tenía grandes problemas con el caos del inframundo, las misteriosas intenciones del señor del infierno, las mujeres que lo perseguían para "amarlo" y para culminar una endemoniada espada posesiva tanto como él. Cerró los ojos tratando de mentalizarse y unir las piezas, pero al tener tan poca información solo podía sacar suposiciones, lo mas posibles erradas.

Souunga estaba atento al demonio por si intentaba acercarse de nuevo, cuando vio que este simplemente meditaba, no dudo un segundo en aventurarse en el alma de Rin, cosa que ya se le había hecho costumbre.

Debía encontrar su consciente para hablar con ella y llevarla a un lugar donde él tuviera cierto control, en pocas palabras, a su propia alma.

Rin abrió los ojos cuando una suave brisa acaricio su rostro, Se pregunto dónde estaba pero a los minutos todo cuadro, estaba de nuevo en Souunga; recostada bajo la "sombra" del árbol en el desierto de su alma.

-Al fin despiertas. - Menciono mirando a la nada que lo rodeaba

-Tú me despertaste -. No era tonta, no podían correr brizas en ese lugar, a menos que él las formara.

Observándolo detenidamente, se dio cuenta de un detalle importante, ya no solo veía el color de sus ojos, también su forma humanoide se distinguía mostrándole a Rin su figura y porte, la joven admiro al Youkai alto, de contextura delgada y al parecer cabello corto, recostado contra el tronco del árbol en la rama más alta, con una pierna flectada y la otra colgando y balanceándose de forma despreocupada. Sonrió de pensar que poco a poco conocería su forma, la pregunta era ¿Él se la estaba mostrando o sin querer ella comenzaba a ganarse su confianza?

-Estarías mejor sin él ¿sabes? – Dijo girando su cabeza a la nada como lo hacía Sesshomaru, cosa que a Rin le causo gracia.

-….- no supo que responder. "sin él" no cabía en su léxico - Te agradezco que te preocupes por mí pero…

-Pero..

-Lo amo, ¿Cómo podría vivir sin él? – Respondió con su natural y tierna sonrisa.

Mirándola con sus intensos ojos lilas, entendió que de esa forma no podía contra lo que ella sentía, su sentimiento era demasiado grande para solo convencerla con palabras, su sonrisa dedicada solo a él, hizo que mirara hacia otro lado ignorándola con desgano, en el fondo la entendía, una vez también conoció aquel sentimiento, el cual fue también su perdición, en esos momentos se lleno de rencores, recordando que para él esos momentos no fueron agradables y perdió la razón y la vida por "amar". Comenzó su imagen a oscurecerse escondiendo de Rin lo poco que ella podía admirar de su figura, viendo aflorar las energías oscuras de su alma el espíritu expulso a Rin, permitiendo que esta despertara, no sabía que podía hacerle más daño a la joven, si sus malos recuerdos o el Youkai que había elegido como pareja, eso sí, a él no lo engañaba sabia de quien era hijo y a lo que estaba dispuesto a hacer con tal de conseguir sus objetivos.

Rin despertó de su desmayo a media noche, cuando la luna se alzaba en su máximo esplendor, miro algo desorientada a su alrededor y se encontró con sus ojos ámbar, esperando atentamente alguna reacción de su parte, entonces recordó lo que sucedió, la discusión entre ellos y el ataque de Sara, como él la había protegido y de lo que habría sido capaz si él no se libera del sello, bajo la mirada avergonzada por su descontrol, sabía que él odiaba esas cosas, la debilidad era un grave error que no perdonaba, por eso tenía problemas con Inuyasha, la impulsividad no era buena, debía razonar antes de actuar. Kagome quiso acercarse a ella para saber cómo se encontraba pero Sesshomaru se adelanto a sus planes.

-Vamos -. Ordeno a la joven, que sin pensarlo se levanto de la hierba y camino para alcanzarlo.

-¡Rin espera! – Grito Kagome pero Inuyasha la detuvo.

-Ellos deben hablar, cuando Sesshomaru lo crea conveniente volverán, dales espacio -. Hablo el Hanyou dejando sumisa a su esposa, cosa que no era del todo su agrado, quien recordó su "pequeño" incidente de celos y como Rin, también bajo la mirada esperando que su esposo le pidiera explicaciones, cosa que nunca ocurrió. Para Inuyasha había sido doloroso tantos "Abajo" pero a la vez divertido al verla celosa y decidida a recuperarlo, sin dudas lo amaba y eso era suficiente para dejar el asunto en el olvido y seguir con la misión que los tenía alejados de su hogar.

Sesshomaru llego al río antes que ella, tomando asiento bajo la sombra de un árbol espero a que le diera alcance, ahí mientras esperaba considero sus opciones, si se decidía a embarazarla, corría riesgo no solo de perderla a ella; si no también a su cachorro, pero si no, debía considerar otra forma de convencerla de mantenerse a su lado, estaba perdido en sus pensamientos que no noto la demora de su hembra, quien a cada paso disminuía mas su velocidad recordando la discusión que habían tenido antes del ataque, ¿Qué pasaría ahora? No tenia argumento que recriminarle, ya que fue su actitud la incorrecta, quería obviar lo ocurrido, pero llegar como si nada tampoco era una buena opción, detuvo su andar y respiro profundo, entonces recordó que ya era su hembra, no solo la había marcado si no que también habían consumado aquella unión, además de abiertamente decirle que le pertenecía, sonrió feliz, no sería tan incómoda la conversación, ¿o sí?

Llego donde él esperaba, con su cálida sonrisa y con el ánimo propio de ella admiraron en silencio y juntos la luna unos momentos, el rio armonizaba el ambiente con los sonidos de su corriente y por supuesto, era innegable la compañía para ambos.

-¿Señor Sesshomaru?

-Que.

-¿No cree que es una hermosa noche para tomar un baño?

-….- Jamás la entendería, habían peleado supuestamente por el poco valor de ella, y la relevancia en su vida, deseaba abandonarlo para que tomara a otra, sin contar que hace poco se había casi transformado en Youkai e intento matar a Sara con sus propias manos, pero ahora estaba como si nada hubiera ocurrido y para colmo lo invitaba a bañarse juntos, ¿de qué se había perdido? Internamente sonrió esa era su Rin, las palabras entre ellos sobraban.

Comenzó sin esperar respuesta a soltar su obi, aflojándose por consecuencia el haori que llevaba puesto, Sesshomaru la seguía con la mirada, atento a cada movimiento, vio caer ambas telas y el cuerpo de esa bella mujer completamente desnudo.

-¿Viene? – Pregunto sin mirarlo camino al agua, pero él bien sabia, ella sonreía picara.

-….- No se movió, no le daría en el gusto, al menos no de inmediato, se dio el placer de verla entrar en las frías aguas y como estas erizaban su piel, aflorando con ayuda de la temperatura sus dotes de mujer, el viento jugaba con su largo cabello e intentaba tímidamente cubrir su pecho con los brazos, de pronto se giro hacia él y la mirada que le dedico hizo que el tiempo se detuviera por minutos, no solo era hermosa a sus ojos también sensual, lo provocaba y llamaba con esa mirada que tenia, con los párpados un tanto caídos de forma coqueta y una suave sonrisa, luego de eso, juguetona se sumergió en la aguas, intentando opacar el rubor de sus mejillas por la poca costumbre de insinuarse, pero sabía que el mensaje había sido captado y solo debía esperar, sin pensarlo el demonio comenzó a desvestirse y entro al agua, cubierto únicamente con su estola, fue sigiloso para que su hembra no se percatara de su presencia al estar sumergida, cuando ella necesito volver a respirar, al emerger, sintió unas manos posándose en sus caderas, jalándola hacia él, su cuerpo desprendía calor como antes no lo había sentido en todas las veces que compartió el lecho con él, antes de su unión siempre lo sintió frío, pero ahora era distinto, en ese momento la calidez la llamo a desaparecer por completo la distancia entre ellos, se miraron fijamente, sin perder contacto visual, enrollaba sus brazos en el masculino cuello, sin palabras sellaron sus labios en un suave beso, su expresión era la misma de siempre, seria y vacía, pero su mirar tenía su máxima intensidad, despacio giro el cuerpo de su hembra apoyándola contra una gran roca, donde afirmo sus manos para no cargarse sobre ella y moviendo su cabello; comenzó a besar su espalda dando pequeños mordiscos a su paso y rozándola con su nariz, ella se dejo querer ante las caricias del demonio, quien no paraba de devorar su cuello y espalda, apoyo por completo su cuerpo en el de ella, la dama pudo sentir entre sus piernas la virilidad salvaje de aquel que deseaba una vez más poseerla, la giro nuevamente para cruzar sus miradas, lo necesitaba, era lo único que silenciaba su orgullo, ella era su mayor debilidad, si, pero también su mayor poder, acaricio su rostro con el dorso de su mano mientras su hembra cerraba los ojos disfrutando de la caricia, el demonio ladeo la cabeza como intentando comprender el placer que ella sentía con aquel gesto y beso su frente en señal de respeto y protección, él la cuidaría siempre, pero esa noche, seria de romance y lujuria, su sentimiento hacia ella era fuerte, algo que jamás había sentido y también la deseaba, si la Luna estaba en lo correcto, su pasión se vería intensificada por el magnetismo que esta desprendía, el era hijo de la Luna, no podía menos que transmitirle a su dama toda su pasión.

Se preparo para unir sus cuerpos, al vaivén que lo volvió ya una vez un macho entregado a su hembra, pretendía darle el máximo placer, solo satisfacerla era su aspiración, separo sus piernas con delicadeza advirtiéndole tácitamente sus intenciones, pero engañándola, recorrió su pecho con su lengua y nariz, la quería húmeda y dispuesta, más que eso, que se lo pidiera, la excitaba con leves caricias, recorriendo su perlada piel haciéndola olvidar el frio y el lugar, la degustó con calma, tiempo ahora les sobraba, pero ella estaba impaciente, no quería demorarlo más y se acomodo sola para que el demonio entrara en su intimidad con facilidad. Despacio gruño al adentrarse en su cuerpo y ella a la vez gimió de placer, no había nada que romper en esa ocasión, el vaivén fue profundo y lento saboreando cada movimiento, sus miradas no se separaron un solo segundo, la tomo del trasero y la levanto hundiéndose mas y más en ella, Rin se aferraba con fuerza y sus humanas uñas se enterraban en la pálida piel del demonio, sabía que su hembra estaba cerca de su orgasmo, sonrió arrogante, sabiéndose motivo de tal placer, sus movimientos cobraron velocidad, deseaba seguirla pronto, el tiempo en sus brazos pasaba volando y quería que ella descansara un poco luego de su pasión, el grito de Rin lo sacó de sus pensamientos y su propio placer exploto con fuerza al tiempo que ella gritaba una vez más su nombre. La dama lo soltó exhausta, apoyándose en su pecho, estaba agotada y él satisfecho, merecía un descanso sin duda.

Ella descanso en sus brazos, estaba débil no solo por la pasión de su macho también por los eventos del día, despacio, el demonio saco su cuerpo del agua y la cubrió con sus ropas; vistiéndola como cuando era pequeña, cosas curiosa, la conocía desde hace tan poco para él, pero tanto lo descifraba; que temía el no tener algún día su compañía, no quería exponerla a peligros, pero si así debía ser, ella tenía que fortalecerse, sobre todo al manejar una espada como Souunga; que fácilmente la podía llevar a la muerte. Cuando la tuvo lista no dudo en tomarla de nuevo en sus brazos y dirigirla a un lugar seguro, miro a los pies del árbol donde se había sentado antes y vio apoyado a Souunga, pensó en dejarla ahí pero Rin al despertar se preocuparía, la tomo con cuidado de ser atacado, pero al tocarla, un recuerdo destelló ante sus ojos.

Vio el palacio de su madre, la habitación donde él nació, su cuna estaba al lado del enorme futon que debía ser de sus padres, vio a su madre mirando por el balcón, absorta en la imagen de la Luna, pero con su fino oído atenta al recién nacido, de pronto, su padre entraba gritando algo que no pudo distinguir y ambos se colocaron en posición de batalla frente a donde al parecer él dormía, luego de eso, un Youkai enardecido destruía la puerta, su padre sacaba a Tessaiga para proteger al recién nacido, pero la espada de la conquista; con su filo y tentáculos lo vencían, tirándolo inconsciente al piso, en eso su madre se coloca frente a la cunita, Sesshomaru ve que algo le habla, pero no al Youkai, si no que a la espada, en un momento de indecisión de Souunga, Irasue aprovecha para atacar con sus garras al Youkai a quien parte en dos y lo único que logra distinguir es.

-Es mi hijo, no lo lastimes -. Y todo se apagó.

Al reaccionar; Sesshomaru lanza a Souunga lejos, lo que vio no le gustó, sabía que el bebe era él y que la espada trato de matarlo, sin duda debía confirmar lo visto, ahora tenía dos motivos para "visitar" a su madre.

Más tranquilo pero un tanto ido en sus pensamientos, regreso donde estaban Inuyasha y Kagome, al depositar a Rin en la hierba, le dirigió una sola mirada al medio demonio, dándole a entender que era el momento de hablar.

En sus brazos dormía plácidamente Kagome, la había extrañado y sabia que ella sentía lo mismo, pero no podía dejarlo pasar, necesitaba respuestas y sabia que él también, dejo sutilmente a su esposa durmiendo a un costado de un árbol; cubierta por una piel de animal que ofreció koga, al encontrarlos luego de la pelea con Sara y busco con la mirada a Sesshomaru; quien vigilaba casi sin parpadear el sueño de su hembra apoyada en sus piernas, no deseaba moverse, pero al ver como su medio hermano acepto, supo que era el momento de aclarar informaciones, dejo también a Rin apoyada suavemente en un árbol y fue a su encuentro. Ambos machos estaban parados uno al lado del otro a la salida del bosque, en silencio observaban la luna; no sabían quién comenzaría el tema, pero entre dos podrían encontrar solución más rápido.

Por supuesto fue Inuyasha quien comenzó la conversación.

-Kagome me contó la versión de Kagura, quien desea abandonar el inframundo no es otro que Shishinki, ¿lo recuerdas?

-…..- ¿Como podría haberlo olvidado si ese sujeto disfruto humillándolo?(5)

-Él envió a todos los que hemos enfrentado por que necesita las tres espadas para abrir el portal -. Dijo Inuyasha mirando al cielo un tanto nostálgico.

Todo cuadro para Sesshomaru, el uso de las espadas, los planes de cómo utilizarlas; incluso donde se abriría el portal, pero, ¿Cuál era el papel del señor del infierno? ¿Cuál era su interés en todo esto? estaba claro que no ayudaba a Shishinki y si Inuyasha no lo mencionaba era porque no conocía aun su existencia, considero mejor dejarlo así.

-Inuyasha, es el momento de demostrar si eres digno o no. – Tras las palabras del mayor, el medio demonio trago saliva y en un movimiento de cabeza respondió a su medio hermano; antes que este diera las últimas palabras –Deberás confiar en mí.

…..

A la mañana siguiente Kagome y Rin se sentían renovadas, el descanso les había sentado de maravilla, miraron a su alrededor y Sesshomaru no estaba, solo se encontraba Inuyasha esperándolas listo para partir, Rin miro al cielo y vio que ya era media mañana, no recordaba cómo había llegado ahí, pero asumió que su "pareja" luego de los momentos de amor; la devolvió dormida a ese lugar seguro, Kagome observaba a su esposo con duda, su expresión seria le hacía ver claramente que algo había sucedido; pero que no lo mencionaría, por su parte el Hanyou pensaba en lo difícil que sería explicarles lo que sucedería ahora; pero esperaba que Sesshomaru llegara pronto si quería salir bien librado. Comenzaron su travesía sin darles mayores detalles y ellas consideraron mejor no preguntar, la sumisión no era el fuerte de Kagome pero respetaría el silencio de Inuyasha.

Caminaron casi todo el día en silencio, Inuyasha se veía nervioso, Kagome lo analizaba caminando al lado de Rin, quien no paraba de pelear verbalmente con Souunga, este le respondía solo porque lo hacía sentir una "persona" al tratarlo de esa manera, pero cuando le propuso jugar a los trabalenguas como lo hacía con el Señor Jacken; la espada dejo de responderle y comenzó a ignorarla.

Al llegar a las afueras de un gran templo; ambas mujeres miraron curiosas al Hanyou, quien no sabía cómo explicarles la decisión que habían tomado, en eso apareció en la puerta, una figura conocida para Rin, muchos años atrás lo había visto y si en ese entonces no había sido grato su encuentro, mucho menos en esos momentos.

-Inuyasha ¿por que nos trajiste al templo del maestro Ungai? – Pregunto Rin confundida.

-Así lo hemos decidido, se quedaran aquí mientras buscamos el portal con Sesshomaru, será más seguro para ustedes.

-¡No!, iremos con ustedes, hemos demostrado ser útiles en batalla; no pueden solo deshacerse de nosotras. – Hablaba Kagome molesta.

Se enfrentaron en una batalla verbal la sacerdotisa y el Hanyou, pero Rin solo miraba al monje que una vez le ofreció volver con los humanos, respirando profundo, se acercó a él, y con cortesía lo saludo.

-Maestro Ungai, ¿me recuerda cierto? – Pregunto un tanto tímida.

-¿Cómo olvidar a la niña que prefería vivir con demonios en vez de su propia raza? -. Dijo con algo de molestia; al seguir sin entender su decisión.

-Como vera sigo viva y soy muy feliz -. Dijo risueña demostrándole que su personalidad seguía intacta.

-Pero en estos momentos necesitas mi ayuda, - Dijo soberbio - te proporcionare la paz y reflexión necesaria para controlar aquella espada. – Menciono observando a Souunga colgando de su obi.

-¿Vino a hablar con usted cierto? -. Pregunto con su amable sonrisa.

-Conversar no es su fuerte, - mencionó sobre el demonio - pero acepte protegerlas y prepararlas en tres días, no debemos perder tiempo -. Dando la media vuelta entro al templo.

Flash Back

Estaba el maestro Ungai en plena meditación, cuando el tintineo de las llamas de las velas, le mostraron que no estaba solo, el demonio llevaba unos minutos observándolo, pero no fue hasta unos segundos atrás que libero su yuki para llamar su atención; de forma suave a su juicio, pero maligno y poderoso a los sentidos del monje.

-Al parecer no es tu intención matarme Youkai, ¿que podrías entonces pretender acá? – Dijo abriendo despacio los ojos sin buscarlo, demostrándole que no sentía temor ante su presencia.

-Mañana llegaran dos mujeres a tu templo, tendrás tres días para prepararlas para una dura batalla. – Dijo mirando a la nada.

-Si pretende que las entrene; es muy poco tiempo, además aquí no formamos soldados, nuestra preparación es espiritual.

-Correcto, una de ellas carga con una poderosa espada de demonio, deberás fortalecerla espiritualmente, para que la utilice sin perder su naturaleza.

El maestro Ungai se giro para enfrentarlo y lo reconoció; como el demonio que hace muchos años le arrebato a una niña pequeña, curiosamente sin matarlos.

-¿Es aquella niña que una vez decidió seguirlo?

-...- a su juicio la respuesta estaba demás, por ende dio media vuelta para retirarse; no sin antes decir.

-En tus manos confío la fragilidad de su alma, de no cumplir con tu parte; ella se verá condenada a matar sin control. Por cierto también la acompaña una sacerdotisa con poca concentración pero poderosa, yo empezaría por ahí. -Dijo un tanto irónico.

Y sin más que decir se retiro, no esperaba una respuesta sabia que el monje no tenia opción, este medito un largo rato mas asimilando la "solicitud" recibida.

Fin del flash Back

En el fondo lo que lo llamo a recibirlas, era saber cómo estaba aquella niña; después de tantos años acompañada de un demonio y cómo era la temible espada. Siguió caminando sin mirar atrás, esas mujeres serian todo un reto.

-Entremos Kagome -. Dijo Rin subiendo las escaleras para ingresar al templo.

Ella no iría en contra de los planes de Sesshomaru, sabía que él solo quería terminar con todo esto, si debía permanecer ahí unos días tenía un motivo de ser, pero a Kagome no sería tan fácil convencerla.

-Solo serán tres días Kagome luego volveremos a estar juntos -. Susurro Inuyasha mirando a la nada, aunque más bien evitando su mirada.

-Más te vale que solo sean tres días, sino iré por ti y te tiraré las orejas -. Dijo haciéndose la ofendida pero de forma simpática, entendía la preocupación de Inuyasha y respetaría su decisión, giro para subir las escaleras, cuando una mano tomo la suya y detuvo su andar.

-Volveré por ti, lo prometo.- y con un beso sello su promesa, observando detenidamente los ojos que brillaban al toparse con los de él, sería difícil separarse; pero era más peligroso que los acompañaran.

Ella sonrió y subió las escaleras sin mirarlo; sentía deseos de llorar al pensar en estar sin él, desde que había vuelto al Sengoku; jamás se habían separado, hacerlo ahora era algo difícil; pero sería valiente y confiaría en su palabra. Inuyasha la observo hasta que las grandes puertas se cerraron a su espalda, estaba en el fondo tranquilo, si algo salía mal ella estaría a salvo y acompañada.

Camino un poco de vuelta al bosque; hasta que se percato de su presencia, estaba un poco molesto porque lo había dejado solo al momento de dar explicaciones, pero concluyó que si para él era difícil dejar a Kagome; lo era más para Sesshomaru dejar a Rin, con lo sobreprotector que era.

-¿No crees curioso Rin fue la que no dudo en aceptar quedarse? – Dijo tratando de "conversar" un poco y molestarlo también.

-Rin sabe que todo lo que hago tiene un motivo, más aun, que volveré por ella, como he vuelto siempre. – Dijo dando por terminado el tema.

Había observado escondido el ingreso de su dama al templo, incluso escucho la conversación entre ella y el monje, no quería dejarla ahí pero era necesario, si ellos fallaban; ellas debían ser fuertes para lo que vendría, o al menos para mantenerse vivas, en el fondo sentía no poder haberse despedido de Rin, pero eso solo significaba la obligación de volver. Había dejado claras las instrucciones con el monje; por lo que esperaba que este las cumpliera.

-El reino de fuego está a dos días. – Dijo tomando el paso.

-¡Dos días! ¿Pero si prometimos volver en tres? – Inuyasha estaba confundido, no podrían lograrlo.

-Desde ahora volaremos – y elevándose despacio comenzó a volar, Inuyasha miraba para todos lados confundido de cómo lo haría él para volar, pero Sesshomaru resoplo resignado y le habló.

-Afírmate. – Inuyasha algo dudoso, tomo la estola y se elevaron los dos, al principio Inuyasha pensó que se caería, pero se sorprendió al sentir resistente la estola, como para sostenerse sentado, así que se relajo y disfruto del viaje.

Sesshomaru sabía que al convertirse en una esfera de luz llegaría más rápido, pero cualquier opción que incluyera algún contacto físico con su medio hermano estaba descartada, miro de reojo como él iba sentado en su estola, pero no se incomodó, después de todo era su cola.

…..

En el templo las cosas iban tranquilas, en silencio Kagome y Rin fueron conducidas a una habitación donde dormirían por esos días, luego de refrescarse partieron al patio de entrenamiento; donde serian preparadas por Ungai y sus discípulos en el arte de la espiritualidad, Kagome se sentía segura, ella se sabía poderosa, sus flechas habían vencido a muchos incluyendo a Naraku, ¿Qué podían enseñarle esos monjes que aun ella no supiera o manejara?

Viajaron por varias horas, Sesshomaru aprovecho esos momentos de silencio para meditar sobre algún cabo suelto, había advertido al monje sobre su especifica labor, si intentaba algo indebido no dudaría en matarlo y destruir todo a su paso, pero sabía que el humano no pondría en riesgo a sus discípulos, había visitado a su madre consiguiendo de ella una "ayuda extra", aparte de información que él creía irrelevante sobre aquel recuerdo transmitido por Souunga y había visitado el palacio del Oeste; dándole instrucciones a Jacken sobre cómo proceder en tres días más, cerciorándose como el Señor que era, de que todo estuviera como él había ordenado, al recordar lo último hizo un ademán de asco al recordar su encuentro con aquella Youkai atrevida; enviada a organizar su ejército, como por enésima vez se le había insinuado y él la había ignorado pero sin humillarla, en el fondo no tenía otra opción que confiar en ella, no podía perseguir la entrada al inframundo y encargarse personalmente de sus soldados. Cerca de caer la noche divisó a lo lejos el reino de fuego, reconociendo su destino, con un brusco movimiento despertó a Inuyasha haciéndolo caer de su estola, el golpe lo despertó sin duda, al azotarse en las rocas volcánicas, descendió también el demonio, considerando que debían ser sigilosos.

-Desde acá caminaremos -. Dijo mientras se alejaba.

Inuyasha no cayó de tanta altura, por lo que el golpe solo lo remeció.

-¡Maldito Sesshomaru ojala te hubieras quedado como estatua! – le grito mientras este le daba la espalda.

Sesshomaru se giro despacio, provocando que una sola mirada silenciara por completo al medio demonio, este cerro la boca con el escalofrió que lo recorrió de pies a cabeza.

-No confundas las cosas Inuyasha, si te e traído conmigo es para que demuestres tu "valor", si sigues quejándote me desharé de ti. – Su tono era una clara amenaza.

-….- No sabía que contestar, a su parecer la "simpatía" del demonio, solo afloraba con Rin cerca, se sentía como el nuevo Jacken en esos momentos.

En el templo del maestro Ungai, Rin y Kagome no lo pasaban mejor, fueron llevadas a un salón de meditación, ahí comenzaría su entrenamiento de equilibrio y concentración, en aquel lugar reinaba el silencio y junto con otros aprendices guardaron la compostura para comenzar a meditar.

Bastante mal lo pasaron, Rin no acostumbraba a estar callada, le recordaba su tiempo de mudes por ende, inconscientemente comenzó a tararear una canción sobre Sesshomaru y Jacken, mientras que Kagome pensaba en donde podrían estar el par de hermanos y para que tenían ellas que aprender esas prácticas, tan perdidas y desconcentradas estaban cada una idas en sus pensamientos, que no vieron venir el primero de los bastonazos del maestro Ungai.

-Deben desconectarse del mundo, no tararear o pensar en otras cosas – Hablo despacio pero firme, ambas mujeres sobaron sus cabezas de forma sumisa e intentaron meditar para alcanzar el bendito estado de equilibrio, pusieron de su parte cuanto pudieron, pero al tercer bastonazo Kagome no aguanto más.

-¡Que cree que hace, con golpes no se aprende! Además ¡yo soy una poderosa sacerdotisa y ella la portadora de una espada demonio! – Rin solo sonrió cuando la miraron – somos fuertes guerreras ¡no puede tratarnos así! – Dijo de pie para enfrentarlo, cansada de los golpes y tensa por la situación que vivían.

-¡Si no se concentran morirán! Esto no es un juego, sus vidas no son lo único que está en peligro, si insisten en hacerlo mal debo corregirlas. – Dijo lo ultimo recuperando la calma – Para ustedes puede que esto sea "normal" – Refiriéndose a la situación de las batallas - pero para nosotros, si ustedes fallan, será el fin.

-….- Kagome guardo silencio considerando sus palabras, era cierto, si ellos fracasaban todos morirían.

En sus rostros vio la seriedad de la situación, presionarlas no era la forma de enseñarles, debía equilibrarlas primero con lo que las rodeaba luego de que manejaran eso, podrían poner en práctica la concentración.

-Si ponen de su parte aprenderán -. Se levantó el maestro Ungai y se dirigió a la puerta del salón – Síganme – Fue su orden.

Se miraron mutuamente algo reacias a ir con él, pero suspirando asumieron que no tenían opción. Caminaron un par de metros y llegaron a la orilla del rio, que alimentaba el templo, viendo un poco a lo lejos, divisaron una pequeña cascada, era hermosa y curiosamente silenciosa.

-Estarán un rato acá y reflexionaran sobre sus actos, dependemos de ustedes y lo que aprendan -. Sus palabras las confundieron, sentían que tenían el poder necesario que se requería para la batalla, ¿Por qué era tan importante el bendito "equilibrio"?

Se sintieron avergonzadas, quizás y solo quizás no estaban poniendo todo de su parte, debían concentrarse y así lo harian, el maestro Ungai las dejo ahi retirándose en silencio, al quedarse solas, Kagome se dirigió a Rin.

-¡Debemos ser fuertes y conseguiremos lo que sea! – Dijo con postura de victoria y mostrando en sus ojos llamas de pasión debido al reto impuesto. Rin vitoreó cada palabra de su amiga, uniéndose en su efusiva conclusión y animadas poses, aprenderían a meditar ¡o morirían en el intento!

Desde el obi de Rin, una "gota" resbalaba desde el mango de Souunga, al presenciar tal espectáculo, este maldecía su suerte, de todos los posibles portadores debía tocarle una niña loca; que seguía a una mujer mucho peor que ella, y para colmo ¡esas dos eran las únicas que lo escuchaban! suspiro resignado lamentando su suerte, con su orgullo adolorido decidió ayudarlas en su preparación, mientras más pronto entendieran lo que era ser "equilibrado" más pronto saldrían de ahí, el aura pacifista del lugar lo mareaba y debilitaba, sin contar con que si Rin se volvía a trastornar quizás no podría ayudarla, muy en el fondo, no quería perder a su portadora…

-Pongan atención al sonido de la cascada – Dijo para que fijaran un punto -. La calma es parte del entrenamiento de cualquier guerrero, si actúas impulsivamente pones tu vida en riesgo y te vuelves predecible frente a tu adversario, Piensen antes de actuar y por sobre todo la calma les dará la victoria.

Se sintió algo ridículo al hablar tanta cursilería, pero los brillantes ojos de las mujeres, acompañados por una positiva y descomunal energía fluir de sus cuerpos, supo que habían entendido el mensaje, o eran muy fácil de estimular…

Ambas mujeres se colocaron serias y con los ojos cerrados intentaron fijarse en el sonido de la cascada, la cual al ser pequeña era casi imperceptible para sus oídos, en eso sus auras emergieron de forma natural, liberando sus energías positivas y negativas, definitivamente talento les sobraba, desde un punto alejado observaba tranquilo el maestro Ungai, sabía que ellas tenían potencial, solo debía encontrar la forma de hacerlo fluir de forma natural. Casi todo el día lo pasaron meditando, para Souunga el lugar más "agradable" era en lo más profundo de la espada, ahí no se sentía tan asfixiado por las auras que intentaban purificarlo, solo hacia "acto de presencia" cuando sentía auras desconocidas cerca, cosa que a la vez desconcentraba a Kagome, al ver lo sobreprotectora que podía ser Souunga con su portadora. Antes de caer la noche se retiraron a comer algo y descansar, sabían que Ungai comenzaría de nuevo temprano, pero un ligero cambio de planes volcó la tranquilidad de la noche.

-Rin, necesito hablar contigo, a solas. – Hablo el maestro Ungai al abrir la puerta de los aposentos, dirigiéndose a Kagome y a Souunga también.

-No vayas, creo que es peligroso… -Decía Souunga al aire, porque Rin no puso atención a su advertencia.

La aludida se retiro en silencio atrás del maestro Ungai dejando a Souunga con Kagome, algo incomodo para esos dos. La espada para variar estaba molesta.

¡Esa chiquilla no me pone la debida atención! ¿Qué se cree ese monje para llevársela así? Cuando vuelva…

Algo escucho Kagome de su monologo interno, pero no pudo entender palabra alguna, parecía como si hablara entre dientes, claramente molesto.

Caminaron un tramo en silencio; la joven dama y el monje, siendo acompañados por el cri cri de los grillos y el meneo de las hojas de los arboles al compas del viento, Rin se sentía cansada, pero disfrutaba sin duda de los suaves sonidos nocturnos, recordando aquellas noches en que recorrían con Sesshomaru y Jacken los vastos valles y bosque del Oeste además del viaje persiguiendo a Naraku.

Llegaron donde el rio llenaba un pequeño estanque donde los peces nadaban vigorosos y coloridos, la observo unos momentos, pero no vacilo al hablar.

-¿Porque aquella vez decidiste seguirle? – Pregunto directamente.

-Es la persona en quien más confiaba y confío aun, salvo mi vida y me ha protegido desde entonces.

-Tu lugar es con tu especie, ¿por qué insistes en permanecer con quien no te corresponde?

Detuvo su andar alrededor del estanque, considerando sus palabras y recordando las de Jacken en un momento de confianza.

Flash Back

-Rin ¿Por qué sigues con nosotros?, ¿Estas consiente que tu vida aquí en el palacio limita tus posibilidades de ser madre algún día y feliz con los de tu "especie"?

Ella conocía la respuesta, estaba más que preparada para el momento de hablar justamente con él, quien aparte de cuidarla se volvió un padre y mentor.

-Señor Jacken, gracias por su preocupación, pero yo estoy con mi especie.

-¡¿Eh!?

-Jeje, el tener un límite de vida más corto que el de ustedes; jamás me ha impedido de quererlos y sentirlos parte de mi, si lo piensa bien la mayor parte de mi vida ha sido a su lado, usted una vez me dijo que yo no podría crecer y ser como el Señor Sesshomaru, porque un Youkai nace; no se hace, yo le digo que sí, yo soy prueba de eso, no entiendo a los humanos, si a los Youkai, siento que vivo en un delgado límite entre las dos especies, pero soy feliz ahí.

Era cierto, al ser criada como tal, había logrado adaptar su resistencia física, sentidos y forma de pensar. Era uno de ellos, en un pequeño mundo donde solo habitaban los tres.

Fin del flash Back

-Maestro Ungai, yo puedo haber nacido humana, pero mi destino era crecer con Youkais, no me pregunte porque, pero desde que los conocí supe que serian mi vida, no me arrepiento de nada, soy feliz con el Señor Sesshomaru y el señor Jacken, le aseguro que me han dado todo lo necesario para convertirme en la mujer que soy. Vivo en un delgado límite entre las dos especies -. Dijo lo último admirando las estrellas con una sonrisa sincera, demostrándole al hombre frente a ella que se sentía plena.

Seguía sin entenderla, pero si era tan fuerte su convicción no insistiría en perturbarla.

En la habitación preparada para los huéspedes reinaba un incomodo silencio, Kagome no se sentía segura a solas con Souunga, mientras que la espada contaba los segundos hasta el regreso de su portadora, no le gustaba que anduviera sola (más bien sin él) lo consideraba peligroso y con esa excusa le reclamaría a su regreso. Kagome observaba la espada con ganas de aclara ciertos puntos, no le gustaba la "cercanía" que se estaba dando entre ellos y sabia que no tendría otra oportunidad de estar a solas los dos.

-Escúchame bien Souunga – Dijo seria la sacerdotisa – Se muy bien que tus intenciones con Rin no son buenas, si intentas lastimarla, manipular o peor, alejarla de Sesshomaru con trucos sucios, ten claro que no te lo permitiré.

-….

-No me ignores espada, - Se sintió algo ridícula al escucharse en voz alta hablando con una espada - sé muy bien que deseas quedarte con Rin, aunque no conozco tus motivos y me son indiferentes, solo te lo advierto que estaré vigilándote.

-….

-¡Me estas escuchando Souunga! – Grito molesta por ser ignorada.

-Mi nombre no es Souunga -. Menciono con toda calma esperando desquiciar a quien lo amenazaba.

-Tienes Razón, ¿Cuál es tu nombre? – Pregunto Rin entrando en la habitación.

¡Maldición en que momento llego y no la sentí!

-…..- siguió Guardando silencio, no eran dignas aun de saber su nombre.

-Por favor dime… - Rin preguntaba con ternura intentando ganarse su confianza, algo que empezaba a desarmar el "muro protector" del espíritu.

-Cuando lo crea conveniente te lo diré -. Y con eso guardo silencio el resto de la noche, pero atento a cualquier movimiento y olvidando los reclamos que tenia guardados.

Rin sonrió resignada, acomodo a la espada a su lado y converso unos momentos más con Kagome contándole la conversación con el maestro Ungai.

-Recuerdo que una vez también me pregunto, "¿Por qué viaja con un Yokai?" Pero aquella vez no espero una respuesta de mi parte.

-Él no entiende porque preferí quedarme con el Señor Sesshomaru y el señor Jacken, en vez de vivir con los humanos.

-¡Pues no debes darle explicaciones a nadie!, si eres feliz es lo único que importa -. Y con una sonrisa y paz en el corazón se dispusieron a descansar, sabían que el siguiente día seria más difícil.

Atravesando una Grieta entre los volcanes, caminaron en silencio el demonio y el Hanyou hacia el portal que une los mundos, Inuyasha conocía el camino, también estuvo ahí en una ocasión y por poco no consigue salir, sintió un poco de temor que Sesshomaru no conociera la forma de cruzar aquella redonda puerta, pero sabía que el demonio no intentaría algo que desconocía, siempre estratega y meticuloso, preparaba sus acciones de antemano, de seguro sabia como cruzar sin problemas.

Al estar cerca de su destino las estatuas Gosh y mesh cobraron vida para enfrentar a los intrusos, Sesshomaru los observo tranquilo mientras que Inuyasha se tenso al recordar lo fuertes que eran y que no podrían vencerlos, las estatuas, como debía ser, hicieron su única pregunta.

-¿Deseas Cruzar? O ¿Prefieres quedarte donde estas? Solo los muertos pueden atravesar esta puerta.

Inuyasha ya iba a comenzar sus gritos de reclamo, cuando Sesshomaru con la elegancia y el mutismo que lo caracteriza, saco de su funda a Tenseiga, esta al estar frente al portal; comenzó a brillar iluminando la cueva y abriendo el portal, mientras que las estatuas por segunda vez se postraron ante el Portador de la espada celestial, Inuyasha observaba la escena maldiciendo entre dientes a Sesshomaru, era y se sabia superior como demonio, pero conseguir que las estatuas se arrodillaran frente a él, lo consideraba exagerado. Pero no todo sería tan simple, Sesshomaru percibió aquel olor a muerto y no dudo en guardar a Tenseiga, cerrado de esa forma el portal sin ingresar a él, Inuyasha lo miro confundido; no entendía las acciones del demonio hasta que a su olfato llego ese repugnante olor, no podían ser otros que ellos, era una trampa y habían caído directo sin prisas, Bankotsu y Jakotsu los esperaban escondidos en la cueva para luchar.

…..

Atreves de su báculo, Shishinki observaba gustoso como comenzaba la batalla, sabía que en cualquier momento Sesshomaru descubriría la forma de ir a su encuentro, solo debía esperar y las espadas volverían solas a sus manos, apretó sus puños en señal de enojo cuando vio que solo Tenseiga y Tessaiga estaban presentes ¿Dónde podría estar Souunga? Dejo sus dudas para después, si los guerreros que envió conseguían matar al demonio y al Hanyou, dar con Souunga sería fácil, así sonrió maliciosamente acomodándose en su trono y esperando disfrutar de la batalla, esperando con ansías el resultado, la muerte de los hijos del general perro.

…..

La batalla no estaba destinada a esa pequeña cueva y las estatuas habían sido hace siglos debidamente advertidas, sus ojos de piedra brillaron abriendo el portal una vez mas y absorbiendo hacia él a los cuatro hombres que batallarían en aquel lugar, así fueron transportados al límite entre los mundos, donde descansaban los restos del general perro, Sesshomaru hizo ante la imagen de su padre; una reverencia con la cabeza, que el hermano menor imito.

Ahora si estaban listos para matarlos…..


Aclaraciones

1.- "Como ya lo había hecho antes Inuyasha"… Capítulo 133 -134 La mujer que amo a Sesshomaru cuando Sara convierte en cristal a varios de su aldea junto con Sango y miroku, pero cuando va a convertir a Inuyasha también, Kagome lanza una flecha hacia su perla y al romperla el hechizo se anula y todos son vueltos a la normalidad.

2.- "sobre todo en la infancia de la niña"…. Creo que el mejor ejemplo es cuando Byakuya le dice a Sesshomaru que puede destruir a Naraku de un golpe cuando este está convertido en una araña gigante, cerca del final de la serie, pero el demonio decide entrar por la niña y una vez que la sepa segura, ahí recién ataca con Bakusaiga destruyendo el cuerpo araña de Naraku.

3.- "recordándole su propia vivencia"…. De cuando es sellado por Kikyo, claro que las circunstancias son algo distintas, pero me refiero mas que nada al sello, que fue por "traición al amor"

4.- "transformarse"…. Yo no pretendía que Rin se convirtiera en Youkai por completo, había mejorado ciertas limitaciones humanas pero no será la forma que adquiera para siempre, por eso Sesshomaru la deja para entrenar con el maestro Ungai para que pueda manejar a Souunga sin llegar de nuevo a esos límites, que solo la matarían. Ella debe conservar su imagen humana, solo que un poco más resistente.

5.- ¿Como podría haberlo olvidado, si ese sujeto disfrutó humillándolo?... En el capítulo de Kanketzu Hen 13, Shishinki le dice: "¡Sesshomaru, por lo que veo tu Padre en verdad te odiaba!" por dejarle una espada incompleta y a Inuyasha; Tessaiga, la que después absorbe la técnica del Meido Zangetsuha, a lo que Tenseiga solo queda para eliminar espíritus malignos y salvar vidas.

Hola Chicas! Si sigo viva :) ¿Porque me demore tanto? :( las aburriría con lo sucedido estos dias, pero puedo decir que estoy en cama con lumbago y exiliada por completo de mi compu... sip, estoy escribiendo escondida...

ojala les guste el nuevo capitulo y valga la pena la espera... cualquier cosa, me encanta cuando comentan el fic y saber si les gusto o no, o si hay algo que arreglar o si me salí de los personajes o bueno... lo que quieran mencionar...

cuídense (enserio cuídense, no me puedo sentar, me duele mucho, no se lo deseo a nadie)

besos yuki.-