Hola... Gracias a tod s por su paciencia al esperarme...Ojala valga la pena y lo disfruten.

Capitulo 15.- Compasión.-

La batalla no estaba destinada a esa pequeña cueva y las estatuas habían sido hace siglos debidamente advertidas, sus ojos de piedra brillaron abriendo el portal una vez mas y absorbieron hacia él, a los cuatro hombres que batallarían en aquel lugar, así fueron transportados al límite entre los mundos, donde descansaban los restos del general perro, mientras descendían, Sesshomaru hizo ante la imagen de su padre; una reverencia con la cabeza, cosa que el hermano menor imitó.

Ahora si estaban listos para matarlos…..

Atravesando el portal vieron los restos del general perro, junto con los montículos que se alzaban hacia las nubes, la niebla cubría la visual y escondía el suelo; si es que había. Inuyasha aterrizó en una de las cadavéricas aves que sobrevolaban el lugar, ya que al no haber tierra firme donde pelear y no saber volar; pocas opciones tenía, debía ingeniárselas para mantenerse a la altura en la batalla, Bankotsu y Jakotsu imitaron al Hanyou aterrizando también en aves, una clara desventaja para los tres guerreros frente al adverso territorio.

Demostrando una vez más su superioridad frente a sus adversarios, el demonio, sonrió con malicia al detener su caída y levitar sin necesidad de un piso donde apoyar sus pies, se desplazó donde estaba Inuyasha; quien bajo del ave y descendió en un montículo mirando hacia los restos de su Padre, Sesshomaru de forma pasiva, aterrizó colocándose a su lado y analizando su situación, sabía que si al Hanyou le pasaba algo, ninguno de los dos podrían abandonar la tumba, a la vez que confirmaba ciertas teorías propuestas antes de emprender el viaje a la región del fuego, todo a su juicio marchaba como debería ser, todo cuadraba en su mente, aunque la primera regla era nunca subestimar al enemigo, por ende, su razonamiento y estrategia debían enfocarse solo en la batalla. Su padre, o al menos sus huesos, presenciarían la unión de los hermanos, algo que haría orgulloso al General Perro.

Inuyasha sentía el aura de Sesshomaru fluir y reclamar sangre, aquel humano que osó querer tocar a su hembra, no sabía con quien se enfrentaría, tampoco conocía la furia con la que sería cobrado el error, en silencio, los cuatro machos analizaban su situación particular y grupal, él primero en estar listo para la batalla era Bankotsu, quien para dar inicio a la lucha fanfarroneó.

—Si esta es la tumba del general perro, ¡que descansen sus hijos con él!

—…..—Sesshomaru ignorando la amenaza, miro de reojo a Inuyasha transmitiéndole quien sería su presa, pero no había necesidad de eso, sabía perfectamente que su hermano mataría a Bankotsu, por descarte, a él le tocaría luchar contra Jakotsu, aunque realmente prefería pelear contra cualquier otro, Jakotsu lo ponía incómodo al mirarlo de forma sugestiva, pero lo que erizaba realmente su piel y lo hacía retraerse era la maldita frase.

— ¡Inuyasha bonito! —Decia Jakotsu cerrándole un ojo y lanzando un beso.

— ¡Te matare y enviare de vuelta al otro mundo para que dejes de estorbar! — Gritaba Inuyasha levemente sonrojado y erizado por las insinuaciones.

— ¡Ven aquí tengo algo para ti...!

— ¡Ya te dije que no molestes!

Sesshomaru observaba paciente los gestos de Bankotsu; queriendo leer sus movimientos, era humano pero peligroso y si quería venganza debía primero hacerlo sufrir.

Decidió no pelear con Bakusaiga al principio, hiriendo así el orgullo del retador, la usaría solo para dar el golpe de gracia, miró la alabarda con cuidado, se veía grande y pesada, pero no confiaría en que fuese lenta.

— ¿Te gusta mi arma demonio? Mírala bien, esta trae tu nombre ¡escrito con sangre! — y con ese grito se abalanzó contra su oponente.

Shishinki observaba la batalla, a su espalda, el gran ejercito de demonios y no vivos desbordaba el lugar, todo aquel confinado al averno era su súbdito incondicional, dispuestos a matar y jamás morir, esperaban ansiosos volver al mundo que los exilió para destruirlo, el Youkai se sentía satisfecho, sus planes se iban realizando a la perfección, a su lado llego de pronto aquel niño extraño de ojos negros y cabello melena, mas parecía marioneta, pero era alguien que no solo pensaba por sí mismo, peor aún, detrás de su apariencia indefensa, era un ser cruel.

—Tenseiga y Tessaiga están en el límite de los dos mundos. Encuentra a Souunga y tráeme la espada, con o sin portador —ordenó Shishinki.

El fiel sirviente reverencio en silencio, mientras su amo agitaba su báculo para enviarlo de vuelta con un grupo de guerreros; al mundo de los vivos.

—Jamás debí dejarte ir Souunga — Murmuró con una sonrisa cuando el lacayo cruzo el portal —Más temprano que tarde serán míos.

...

En punto a la hora, apareció la seria y algo sombría figura del maestro Ungai frente a la puerta de los aposentos de las damas visitantes, no toco ni pidió permiso, bien sabia no escucharían el tocar de la puerta y toda la razón, cuál de las dos más profundo dormía, de golpe y algo enfadado; cerro la puerta bruscamente haciéndolas saltar por el susto.

— ¡Abajo! ¡Abajo! — Gritaba Kagome desorientada por el susto.

— ¡Souunga no! — Grito Rin.

Souunga no sabía que pensar ¿o ella soñaba que le hacía algo malo? O ¡todo lo malo que sucedía se lo atribuía a él!

Ungai las observaba desafiante; más serio y molesto que cuando entró, respiro profundo y se dirigió a sus "discípulas"

—Comenzaremos el entrenamiento de inmediato, las quiero en el río en 10 minutos. — Y cómo vino se fue.

Kagome balbuceaba algo que la más joven no distinguía, no sabía si eran maldiciones o directamente insultos, pero si sabia para quien eran. Ella solo sonreía como cada mañana y estirándose dio los buenos días a Kagome; quien respondió con la mano y bostezando, miro a su costado, Souunga estaba silenciosa y pasiva; de seguro aún molesta por lo sucedido en la noche.

—Buenos días Sounnga, ¿dormiste bien?

—...—No sabía si enojarse o reír, ¡que tenía en la cabeza! Era una espada ¡no dormía!, solo estaba ahí día y noche; esperando por una presa, pero desde que llego a sus manos, esperaba solo sus "especiales" comentarios, ¿empezaba a entender por qué el demonio se había fijado en ella? ¡No! Eso estaba... prohibido.

— ¿No dormiste bien? — Dijo con pena y un puchero.

—Dormí bien —. Respondió parco sin saber porque lo hacía.

¡Demonios, malditas expresiones dulces!

Pero cuando vio su puchero transformarse en sonrisa, resopló y la ignoró.

Kagome algo despeinada y adormilada se preparaba de mala gana para entrenar, pero la sonrisa de Rin la renovó, pensando que si llegaba a tener una hija le gustaría que tuviera la alegría de su amiga, inconscientemente llevo su mano a acariciar su vientre, Rin al verla corrió a distraerla, ¡la excusa perfecta!, el corto plazo dado por el maestro Ungai y partieron corriendo para empezar la esforzada jornada.

En el río, como bien había dicho; el maestro Ungai las esperaba meditando en silencio, dedujeron que debían hacer lo mismo y adoptando su pose, cerraron los ojos respirando profundamente pero quedándose nuevamente dormidas, una vez más el báculo cayó sobre la cabeza de las jóvenes, despertándolas con su duro golpe.

Ungai no sabía que creer, ambas mujeres tenían potencial para ser poderosas por si solas, ¿Por qué ellas no se esforzaban realmente si sabían lo que estaba en juego?

Consideró la idea de llevarlas al límite, quizás así, dimensionarían realmente su rol, poder y responsabilidad.

— ¡Basta ya! Ese demonio puede amenazar todo lo que quiera pero ¡no seré la niñera de dos concubinas!

Los ojos de Kagome y Rin se abrieron atónitos.

¿Eso creía Ungai? ¿Que no eran más que concubinas? Kagome se levanto bruscamente del suelo para decirle un par de verdades, pero Rin se adelanto plasmando una cachetada en su rostro.

— ¡Nunca vuelva a ofender el honor del Señor Sesshomaru e Inuyasha así! —. Su aura se torno por segundos inestable al punto que Souunga se alertó, pero la joven sola estabilizo su reacción.

Kagome no lo podía creer, solo Rin podía defender el honor de Sesshomaru antes que el propio.

—Rin; tranquila, esto lo solucionaremos con palabras —. Dijo Kagome al sentir también la energía.

— ¡No! ¡Usted con todo su equilibro y serenidad es una persona cruel y amargado!, sabe que estamos con ellos por amor ¿porque no es capaz de aceptarlo? —Respondió Rin a Ungai ignorando a Kagome.

— ¡Porque los humanos y los Youkai viven en mundos distintos!

— ¡Eso no es cierto!, recorremos las mismas tierras, respiramos el mismo aire y más aún, tenemos los mismos sueños. Cuando este meditando "maestro" pida comprensión para su alma, que no lo traicione su intransigente modo de pensar.

Sin más palabras se retiro pasiva y digna hacia la cascada, entrando con ropa a ella y ahí con el agua cayendo sobre su cabeza; se permitió soltar su tristeza y lagrimas.

—Si herir a Rin era su intención, lo felicito —. Dijo Kagome con tono sarcástico.

—Pon atención sacerdotisa, esa joven lo logró.

—¿?

—Su energía se expandió, pero su ser logro reaccionar y controlo su intensidad, ahora debe conseguir repetirlo.

Kagome observo el camino por donde Rin desapareció de su vista, estaba pensando en las palabras de Ungai; cuando de la nada él fue a golpearla con el báculo, ella reaccionó inconsciente y con su energía lo detuvo en el aire, al tiempo que el monje lo soltó y ella pudiera apreciar su logro.

—Por fin comienzan a comprender —. Menciono y se sentó a esperar el regreso de la joven.

En el agua Rin apretaba los dientes con frustración, ¡pero no renunciaría!, su Señor confiaba en que ella aprendería algo importante y no lo defraudaría jamás.

Souunga no sabía que decirle, lo mejor era quedarse callado, pero él, tanto como Rin, no conocían el "momento de silencio".

—Solo a ti se te puede tratar de concubina, y en vez de defenderte lo defiendas a él. Que tonta, tú estás primero.

—No, primero esta él, luego tú y después yo.

—...— Impactado era decir poco, no lo conocía, no sabía cuántos pecados cargaba su alma.. ¿¡Y era importante para ella!? Pero, ¿Qué lo hacía importante para ella? ¿Su poder, su compañía? resopló molesto, esa niña acababa con su paciencia y sin saberlo o proponérselo, desarmaba con cada palabra, el muro de su adolorido y negro corazón.

—¡No llores!, si tanto te importa, o importamos…., sé fuerte, las palabras no hacen daño, ¡las espadas si¡, aprende a pelear y sé una poderosa guerrera, ya eres mi portadora ¡aprende a usarme como se debe!

Rin paro su llanto, saco a la espada de su obi y la estrechó en sus brazos, sentía que tenía un nuevo amigo.

— ¿Somos Compañeros? —Preguntó sin creer recibir respuesta.

—Algo así… —resoplo ignorando apropósito el brillo recobrado en los ojos de la joven.

—Gracias, de verdad aprecio tus palabras... — Dijo meditando al dudar en llamarlo Souunga.

—Yusey, mi nombre es Yusey.

Rin sonrió satisfecha por la confesión, como si hubiera ganado una batalla, en cierta forma así había sido; aunque sin saber cómo, él "maligno espíritu de la espada de la conquista" le había abierto algo su corazón. Considero el no abusar de su logro, coloco de nuevo a la espada en su obi, aunque ésta, luego de dar su nombre; calló a la espera de algún comentario, pero este no llego, la joven solamente se puso de pie y con nuevos aires sentenció.

—No le daremos en el gusto al maestro Ungai, le demostraremos quienes somos —. Y con valentía regreso a enfrentar de nuevo su entrenamiento.

Llegando se encontró con Kagome; al parecer insultando al maestro, gritándole cosas que prefirió omitir, entre otras que no entendió, no eran insultos, pero con palabras ese hombre no entendería, había aprendido con Sesshomaru que los gestos y hechos dicen mas, le demostraría su poder y valor.

—Sigamos entrenando —. Hablo fuerte y claro deteniendo la pelea verbal del monje y la sacerdotisa.

— ¿Me ayudas a tener equilibrio, Yusey? —Preguntó con ternura.

Este resopló un tanto molesto, prefirió aclarar de inmediato ciertos puntos, además no quería que alguien más conociera su nombre.

—Si deseas liberar el poder de la espada, dirígete a mí como Souunga. A solas podrás decirme Yusey —. Dijo lo último en susurro.

—Bien, entonces Souunga, mostremos nuestro "equilibrio".

Kagome y Ungai vieron la renovada disposición de la joven y con la cabeza asintieron apoyándola, el tiempo no se detenía por nadie y ellas debían lograr su objetivo.

...

Inuyasha y Jakotsu observaron unos momentos la pelea entre el humano y el demonio, quienes saltaban de un montículo a otro evadiendo los letales golpes del oponente, estaban impresionados por la furia que transmitían sin perder ninguno la expresión de vencedor, Bankotsu sonreía al sentir la adrenalina correr por sus venas, mientras que Sesshomaru llevaba la pelea, a su juicio, "pasiva", ya que leía todos los movimientos de su adversario, en un segundo le dio al rival la ilusión de llevar el ritmo de la pelea y la alabarda fue ensartada con habilidad, en el aire, por supuesto, el demonio la esquivaba con calma y elegancia.

—Es todo lo que tienes rugió Sesshomaru —. Cuando intento atravesar el pecho del humano.

Bankotsu esquivo con dificultad el mortal golpe, aunque sonriendo.

—Veo que no me tomas como un digno rival, no te has dignado siquiera a sacar tu espada.

—Con mis garras basta, será un placer matarte con mis propias manos.

Sesshomaru junto con pelear, tenía todos sus sentidos pendientes del lugar que los rodeaba, reconociendo así que no estaban solos, ¿cuál podría ser su propósito ahí? De seguro nada bueno, intento advertir a Inuyasha pero él observaba la pelea tan concentrado, que no noto las casi nulas señas del demonio, lo que saco al Hanyou de sus pensamientos fue un ataque que venía de su costado, Jakotsu se aburrió se observar y quiso ser parte de la pasión del encuentro.

—Ya no me aguanto... Ven acá cariño... Ven a mis manos —. Dijo coqueteando y moviendo una mano como si quisiera pellizcarlo.

Al notar la confusión del Hanyou, su espada Serpiente intentó destruir su defensa, mientras que Inuyasha lo esquivaba saltando a una de las aves cadavéricas y llevando la batalla sobre el cuerpo de su padre, sabía que a Sesshomaru no le gustaría, pero la otra opción; era demasiado agotadora para él y deseaba conservar fuerzas para escapar de ahí luego de derrotar al afeminado. El enfrentamiento se dio en una de las hombreras de la armadura del general perro; debido a su gran porte, podían desplazarse sin problemas y sin riesgo de caer, Inuyasha comenzó sus ataques en cuanto la transformación de la espada se lo permitió, Tessaiga de ser una espada vieja; paso a transformarse en el gran colmillo de acero, heredado de Inu no taisho.

Sesshomaru en medio de un ataque hacia Bankotsu, miro de reojo hacia donde se dirigían y el lugar que eligieron para llevar su batalla, pero nada podía hacer, lamentaba profanar los restos de su padre pero sabía que en el fondo el general perro entendería, elevo su Yuki demostrando que se estaba arto de jugar con su presa, hiso crujir sus garras y de estas broto su veneno listo para deshacer a su víctima.

— ¡Este es tu fin! —. Atacando al humano con su látigo.

A lo lejos Kagura, quien también cruzo el portal, observaba las batallas flotando en su pluma, sus órdenes eran vigilar y esperar el resultado, pero sabía que su presencia ahí era para algo más que espiar.

"Si todos los destinos están ya trazados, ¿Cuál será el mío?"

La mujer de los vientos recordaba la muerte de la humana (Sara), cómo al ir en contra de las órdenes del señor del infierno fue ejecutada y enviada al olvido, ¡Si a penas recordaba su nombre! No deseaba terminar así, ¿Podría Sesshomaru salvarla? Mejor pregunta que esa, ¿querría salvarla? Debía antes que todo, esperar el resultado de las batallas que tenían los hermanos, ese día había empezado la guerra.

Sesshomaru atacaba con su látigo, sin piedad ni descanso a Bankotsu, este empezaba a dar signos de fatiga y su Banryu mostraba también grietas imperceptibles al ojo humano, más no para el poderoso Youkai quien con agilidad y precisión destruía la gran alabarda; golpeándola en el mismo punto repetidas veces, el humano al agotarse de tener que saltar de montículo en montículo con cada ataque del demonio, decidió llevar la pelea a la otra hombrera del general perro, si seguía a si su derrota sería evidente y no lo permitiría, los guerreros Shichinintai revivirían con él a la cabeza y conquistarían de nuevo las tierras del Sengoku una vez que derrotara al Youkai Shishinki, ese era su plan desde el principio cuando acepto volver al mundo de los vivos y no sería el demonio Sesshomaru quien se lo impediría, además guardaba aún un arma secreta.

Inuyasha por su parte enfrentaba a Jakotsu con gran facilidad, consideraba lo mucho que se había fortalecido con el pasar de los años, su Kaze no Kizu, era cada vez más poderoso, pero una duda lo distrajo de la batalla, ¿Qué pasará cuando utilice el Meido Zangetsuha? ¿Llegaran a su encuentro esbirros como la última vez que lo utilizó? Ese segundo de duda le permitió a Jakotsu atacar e intentar cortar su brazo, dio gracias por usar la tela de las ratas de fuego, si no fuera por eso habría quedado como Sesshomaru al principio(1).

…..

Al tener una forma etérea el señor del inframundo, este podía presentarse en cualquier lugar al momento que deseara, por ende, su presencia ahí pasaba desapercibida, vigilar a Shishinki era una tarea aburrida hasta ahora, pero necesaria, de un momento a otro este había cambiado la situación a su favor y él debía reconsiderar sus planes, el Youkai estaba observando la batalla mientras su ejército de muertos se organizaba, pero algo a la vista del señor del infierno no cuadraba, ¿había visto en otro momento más soldados? De pronto otro personaje llamo su atención, una mujer de cabellos grises y largos a la cual le recorría una serpiente por el cuerpo; llego a posarse al lado del Youkai en una postura un tanto insinuante, el Shishinki la ignoró, pero ella solo sonreía de forma maliciosa, a la mujer; el señor del inframundo no la reconocía como parte de la profecía, ¿Qué podría ser tan poderoso que cambiara algunos hechos de la "historia"?

—Mi señor, ¿Cuándo será el momento de mi aparición? —Mencionó ella arrodillándose a sus pies, con un tono meloso.

—Pronto, cuando te soliciten actuaras, sabes que hacer —. Respondió sin siquiera mirarla, trabajar con humanos no era lo de él, pero bien sabia, la mujer le resultaría útil.

El señor del inframundo observo que la sacerdotisa lo acompaño en silencio el resto del tiempo, decidió retirarse de aquel lugar, tenía más preguntas que respuestas, pero ante todo debía averiguar dónde se encontraba el resto del ejercito que faltaba, los movimientos de Shishinki se volvían hábiles y certeros, pero nadie desafiaba al destino, quizás era algo que como él mismo, Shishinki tenía que aprender por las malas.

…..

La batalla en la tumba del general perro no daba tregua, si bien era impresionante el despliegue de poder de los guerreros humanos, los más poderosos seguían siendo los hijos del general perro, al punto que se acercaba rápidamente la victoria, Bankotsu y Jakotsu al ver su derrota inminente decidieron atacar en conjunto, pero como no podían hacerlo con el demonio y el Hanyou aun de pie, debían sacar a uno momentáneamente del juego.

—Este es tu momento Tsubaki, si pierden, será tu fin —Amenazó Shishinki segundos antes de que la Sacerdotisa comenzara su conjuro.

La mujer envió a su serpiente Shikigami en forma espectral, de esa manera podría atravesar los limites de los mundo y cumplir con su labor, mientras sus canticos retumbaban en el silencio del averno, la serpiente mas se acercaba a su objetivo, llego a la tumba del general perro y deslizándose como vil animal rastrero, en silencio y con cautela alcanzo a su víctima.

Inuyasha estaba parado esperando el siguiente ataque de Jakotsu para destruirlo, cuando de pronto sintió que algo lo mordió, no le dio importancia alguna ¡él era un Hanyou, no un humano común!, y así rompiendo la primera regla de Sesshomaru, comenzó a caer en su pesadilla personal.

…..

Todo estaba envuelto en llamas, veía la aldea donde vivía con su amada completamente destruida, todas las chozas como lo que eran, barro madera y paja seca; ardían furiosamente, sus amigos y compañeros de batalla todos ellos estaban muertos, podía distinguir sus cuerpos inertes con la luz de la gran hoguera que había sido su hogar, pero lo que no se esperaba o más bien rogaba por no ver; era a ella, Kagome caminaba hacia él, arrastrando los pies, maltrecha, agotada, casi sin vida, Inuyasha corrió en su auxilio, pero cuando ella se desplomo hacia el encenizado suelo pudo notar como la vida la abandonaba, peor aún se llevaba consigo algo más que su amada.

—Inuyasha, dijiste que…. siempre me protegerías….

—Kagome, estarás bien, ¡Maldición todo esto sucedió por mis descuidos! ¡Perdóname!

—Discúlpame…. Inuyasha… no pude.. protegerlo sola…. —. La mano de Kagome se dirigió a su vientre y al segundo siguiente, dejo de latir su corazón.

Era el mayor temor de Inuyasha vuelto realidad, su amada y su cachorro dejaban de existir…

…..

Sesshomaru vio como su medio hermano se retorcía y gemía con angustia, no entendía que le sucedía, pero noto algo extraño, este tenía los ojos cerrados, ¡Qué demonios sucedía! Vio de reojo como Jakotsu corría a darle el golpe de gracia a Inuyasha mientras el agonizaba de rodillas, no tuvo tiempo de pensar como "debía reaccionar" solo lo hizo y corrió también para socorrer al Hanyou.

— ¡Demasiado tarde Sesshomaru, este es su fin! —. Grito Bankotsu celebrando la muerte anticipada.

A una velocidad increíble Sesshomaru llego a detener el filo de la espada con su mano a centímetros del cuello de su medio hermano, con una ligera mueca; sintió el filo cortar su palma y su sangre se derramo sobre el haori rojo, Inuyasha de rodillas en el suelo seguía sin reaccionar.

—Que increíble Señor Sesshomaru, en el fondo si le preocupa por su "familia" —. Ironizo Jakotsu tratando se retirar su espada para volver a atacar.

—Yo, Sesshomaru no protejo a nadie, sin embargo, soy el único que puede matar a este Hanyou.

Sesshomaru no la soltaba, todo lo contrario la jaló hacia el llevándose con la fuerza del movimiento; el equilibrio de su oponente y lanzando su látigo, Jakotsu intento retroceder pero su reflejo fue tardío y el látigo venenoso alcanzo parte de su rostro y pecho contaminándolo y cortándolo.

— ¡Maldito! —. Alcanzo a gemir antes de que el dolor y el ardor recorrieran su cuerpo, quedando casi en el mismo estado que el Hanyou.

Kagura se horrorizo al ver lo que la serpiente había sido capaz de hacer, aunque la vio tan solo unos segundo; fue precisamente cuando esta se enredó en la pierna de Inuyasha y lo mordió, tal como apareció, desapareció, ella sabía que seguía merodeando; esperado el momento oportuno de cazar su siguiente presa, pero por más que buscaba no la percibía.

Sesshomaru se disponía a ejecutar a Jakotsu con sus garras, estas crecieron sin medida y brillaron en un tono verde que no dejaba espacio para las dudas, no se detendría hasta verlo reducirse a una masa putrefacta, el crujir de sus huesos fue fuerte y claro, lo alertó el cambio de briza, y de un salto esquivo a tiempo el Banryu que alcanzo a cortar un par de hebras de su fino cabello.

—No te olvides demonio; ¡que soy yo tu oponente! — Dijo con una soberbia que ya estaba irritando al Youkai.

Estaba en su límite de autocontrol, esos dos humanos peleaban tan sucio como Naraku en su momento, con razón se habían aliado, miro hacia su espalda considerando sus opciones, Inuyasha estaba de rodillas en el suelo con los ojos salidos de terror y apretando sus manos en su cabeza, así no podía contar con él para la batalla, peor aún no sabía cómo sacarlo de ese estado. Su Yuki se elevo y un torbellino comenzó a emanar a su alrededor, se transformaría en bestia y los devoraría, su rostro comenzó el cambio, su mandíbula se desfiguraba, su cuerpo crecía; pero de pronto, la escucho. Tenseiga palpitaba en su cinto, su transformación se detuvo y la observo sin comprender, sabía que la espada curaba el cuerpo, pero Inuyasha no tenía heridas visibles, tampoco las olfateaba, ¿Qué había que curar entonces? ¿Quizás una "ilusión"?

"Sandeces" Pensó. Aunque muy en el fondo sabia que confiar era su única opción.

Extendiendo su látigo, alejo a Bankotsu un par de metros para tener espacio en caso de que no funcionara, pero la espada hasta el momento no lo había defraudado, solo debía confiar. El palpitar se acentuó al acercarla al Hanyou y con el certero movimiento de su muñeca el haz de luz de Tenseiga cubrió a Inuyasha.

— ¡Reacciona, esto no es real!

No supo de quien era la voz que escuchó, pero si alcanzo a divisar la luz que ilumino toda la imagen ante él, si no era real entonces debía reaccionar; se gritaba a sí mismo, si Kagome estaba viva; más que nunca debía estar a su lado y cumplir su promesa, dejo el cuerpo de la Kagome de su visión en el suelo con cuidado.

"…Y tu Inuyasha, cometiste un grave error por no llegar a tiempo…" esas palabras resonaron más fuerte que nunca en su interior, Sesshomaru estaba en lo cierto aquella vez, ¡pero esta no!, él estaría junto a Kagome y la protegería pasara lo que pasara.

—No otra vez, ¡No por culpa de mis errores perderé lo que más quiero!

— ¡Akai Tessaiga! — sacando a Tessaiga atacó al haz de luz que aun se divisaba en el cielo.

La ilusión que lo atormentaba se derrumbo y su cuerpo se desplomo agotado. Sus ojos pesaban demasiado, pero escuchaba perfectamente a los lejos, golpes y gritos, aunque cada vez eran más cercanos, cuando vio lo que sucedía, su cerebro recordó la batalla y diviso a Sesshomaru luchar contra los dos humanos, se sintió impotente no se podía mover, el demonio vio de reojo que Inuyasha reaccionaba, pero dedujo que le tomaría un rato moverse con facilidad, saco a Bakusaiga, no jugaría mas con sus presas, no deseaba que lo que ocurrió con Inuyasha se repitiera, pero ante eso ya era muy tarde.

Tsubaki por su parte a través de su altar improvisado para el conjuro, primero quedo deslumbrada por el haz de luz que Tenseiga utilizo para guiar a Inuyasha y sin esperarlo, recibió de lleno el ataque de Tessaiga, la piel alrededor de su ojo derecho se agrieto al ser devuelto su maleficio.

— ¡Malditos Sean! —Grito antes de ser consumida por llamas rojas.

Shishinki vio la escena sin parpadear, poco le importaba lo que sucediera con la Sacerdotisa oscura, pero sabía que le podía resultar útil nuevamente, la rescato de último minuto de entre las llamas que deseaban acabar con su "vida" pero estaba muy maltrecha ya la mujer.

— ¿Alcanzaste a enviar el segundo conjuro? —Pregunto el Youkai sin ápice de preocupación por su estado.

—Si mi señor y es más poderoso que el anterior, sin duda el demonio Sesshomaru no podrá liberarse de él tan fácil como el Hanyou — habló y su voz se notaba asustada, sabía que de eso dependía su oscura alma.

—Eso espero Tsubaki.

Kagura observaba con detalle la superficie que pisaban los guerreros, esperando ver de nuevo a serpiente para luego cortarla con sus cuchillas de viento, mas cuando logro divisarla fue demasiado tarde, el conjuro solo se dejo ver; una vez que se enredó en la pierna del Youkai, mordiéndolo como lo hizo con el Hanyou.

— ¡Danza de las cuchillas! — Con un solo movimiento cortó a la serpiente sin rozar la piel del demonio.

—Llevabas mucho tiempo ocultándote —Sesshomaru le hablo a Kagura sin mirarla, pero demostrándole que siempre supo que estaba ahí.

"así que lo sabía, claro, es imposible que algo sea secreto para Sesshomaru" Pensó Kagura observando al demonio.

Sesshomaru por su parte noto la mordida en su pierna, pero cuando las cuchillas cortaron el conjuro, ahí recién supo que le había pasado a Inuyasha, aunque su duda era ¿cuán poderosa seria para él la maldición?, solo sabía que debía ser fuerte y racional, por sobre todo no caer en las ilusiones. Siguió peleando contra Bankotsu y Jakotsu, quien aguantaba a duras penas el dolor de las heridas que tenia, aunque lo que más le afectaba era otra cosa.

— ¡Morirás demonio por destruir mi bello rostro! — Gritaba furioso Jakotsu.

—Ahora pareces hombre —murmuro Sesshomaru con un dejo de sonrisa sarcástica en sus labios.

— ¡Maldito! — Grito al abalanzarse contra el demonio

"Serás mi primera presa"

Con un calculado movimiento esquivo la espada serpiente y atravesó su pecho llevándose de paso su corazón, ni siquiera dejo que su cuerpo cayera sobre la estola, con la otra mano lo tomo del hombro y lanzó lejos, donde Jakotsu cayo inconsciente y derramando su sangre formando un charco.

— ¡Jakotsu, no! —Grito Bankotsu al verlo morir en fracción de segundos.

—Repugnantes humanos, caerán como lo que son, seres inferiores….

— ¡Veo que solo quedamos tu y yo demonio! —Grito Bankotsu alterado, pero dispuesto a atacar con todo.

De pronto la vista de Sesshomaru comenzó y distorsionarse, en vez de ver que quien lo atacaba era Bankotsu, vio el cuerpo de Rin frente a él, con Souunga en su mano. Su cerebro le gritaba que era Bankotsu, pero su cuerpo contra toda lógica, en vez de atravesarlo con su garra, lo esquivó

— ¿¡Ahora me temes demonio!? ¡Colgare tu asquerosa cabeza como trofeo "Señor del Oeste"!

Sesshomaru no distinguía las palabras de Bankotsu, lo único que sonaba en sus oídos era el odio de Rin hacia él.

— ¡¿Me usaste?! Me quieres a tu lado porque sientes que me necesitas, ¡pero odias lo que soy!

"No Rin, no"

— ¡Te odio por haberme transformado en un monstruo como tú!, pero de no ser así jamás me hubieras permitido permanecer a tu lado ¿cierto?, ¡me odio más a mi misma por permitirlo!

Y sin más levanto a Souunga y corto su cuello muriendo en el acto.

Su sangre corría en un hilo hacia él, como si tuviera mente propia intentaba alcanzarlo, pero lo que más lo impactaba, era que aun después de muerta lo seguía observando con odio, el sentimiento había quedado plasmado en su mirada.

— ¡Nooo! — no pudo evitarlo, necesitaba gritar para aliviar su rabia y así, agotado y devastado cayó sobre sus rodillas.

Perdió por completo la noción de la batalla, estaba perdido dentro de la maldición sin poder dejar de mirar a los ojos a Rin, se odiaba como nunca, había perdido lo más importante para él, pero lo que más le dolía es que sus palabras eran ciertas, él jamás la habría aceptado solo como humana.

Kagura se coloco frente a él, para evitar que Bankotsu lo matara, este, soberbio, se tomaba su tiempo a sabiendas que el demonio vivía la maldición, consideraba que era tan fácil matarlo en ese momento que se daría unos minutos para disfrutar la agonía que lo rodeaba.

— ¡Apártate Kagura, esta batalla no te incumbe! — Advirtió Bankotsu a la mujer — ¿Realmente ese demonio vale tu vida?

— ¡Danza de las cuchillas! — Las palabras sobraban.

— ¡Estúpida mujer! Te enviare de vuelta al infierno ¡con tu amado demonio!

Tenseiga volvió a palpitar, mientras Sesshomaru permanecía de rodillas; observando el charco de sangre de Rin, sintió que la espada lo llamaba pero la ignoraba, tan solo deseaba acompañar a su amada unos minutos más, pero la espada insistía, sin pararse se enderezó y tomo su mango, fue solo entonces cuando recobro la razón y alcanzo a ver más allá de la ilusión, entonces recordó que nada era real.

Dándole la espalda al cuerpo inerte de Rin, se dispuso a acabar con la batalla, la ilusión y todo lo que estuviera a su paso. Jamás perdonaría a quien lo obligo a vivir tal sensación, recordó la impotencia que sintió cuando Rin murió en el inframundo, pero esta vez había sido cien veces peor.

…..

Kagura se mantuvo frente a Sesshomaru, ahora sabía con certeza que su destino era morir por él, por el hombre que amaba, se sintió tranquila incluso feliz de saber por quien daba la vida, cuando el Banryu atravesó su piel, no opuso resistencia, no se movió, pero no moriría en vano, con la poca fuerza que le restaba intento atacar.

Sesshomaru tomo a Tenseiga y esta se ilumino marcándole un punto al cual atacar, tomo entonces a Bakusaiga con la otra mano y embistió.

Al abrir los ojos, vio el cuerpo de Kagura a tan solo un metro de él, desangrándose; aunque aun respiraba, ¿Ella lo había protegido? Miro hacia donde había disparado el poder de Bakusaiga y se encontró con un muy malherido Bankotsu, quien escupía sangre, producto de recibir el ataque de la katana.

— ¡Esta me la pagaras demonio!

Pero fue imposible para él atacarlo, no solo había recibido de lleno la danza de las cuchillas, también lo había atravesado la espada de Sesshomaru, pero como su alma era protegida desde el inframundo, sufriera lo que sufriera no podía morir.

Al mismo tiempo una horda de esbirros llegaban en masa hacia donde se centraba la batalla, al parecer no tenían intención de matarlos, más bien venían a socorrer y buscar a los humanos heridos en la batalla, Sesshomaru se enfureció una vez más, así lo demostró cuando apretó los dientes y su Yuki comenzaba su transformación a perro demonio por segunda vez, de pronto miro de reojo a su lado y vio a un agotado Inuyasha de pie junto a él; preparándose para seguir peleando.

—No creas que dejare toda la diversión para ti solo.

—Curiosa actitud, apenas puedes permanecer de pie.

—¡Ja! Solo dices eso porque no sabes de lo que soy capaz.

—…..— Lo miro unos instantes antes de volver su vista hacia los esbirros que se abalanzarían sobre ellos —. Demuestra entonces de que eres capaz.

Irasue miraba el desenlace de la batalla a través de un gran espejo, este solo reflejaba lo que sucedido; no le permitía intervenir, apretó los dientes a sabiendas que no podía abrir un portal para sacarlos de aquel lugar, éste estaba prohibido para ella por el mismo Inu no Taisho. A su lado sintió la presencia del joven exterminador incorporándose para ir en busca de sus amigos.

—Aún estas débil —. Hablo la gran soberana de la luna.

—Eso no importa, debo volver a mis labores encomendadas, lo mejor será ir a la aldea y luego guiar a los ejércitos que ya han dado su apoyo.

— ¿Piensas que un par de humanos y seres inferiores podrán salir vencedores?

—La esperanza es lo último que se pierde. Los exterminadores hemos sido preparados para esto, si he de morir; que sea por los que amo.

—Ve, pero recuerda, no puedes ser salvado por Tenseiga.

—Lo sé —. Montando a Kirara, tomo su rumbo hacia la aldea debía informar a su hermana y familia, era hora de prepararlos para la lucha.

…..

Kagura luchaba por no perder el conocimiento, aunque era extraño, ella sabía que no podía morir a menos que eso quisiera el Señor de Inframundo, ¿Se supone que su recompensa por cumplir sus órdenes era la muerte?

Fijo su vista en Sesshomaru e Inuyasha y lo que vio la impresionó, ambos hermanos, esperaron pacientes el momento justo para atacar a los esbirros, mientras estos cargaban los cuerpos inertes de Bankotsu y Jakotsu, con increíble coordinación estos liberaron todo su poder.

— ¡Bakusaiga, Kaze no kizu!— Gritaron al unisonó.

Y el cielo se cubrió con una luz verde y amarilla muy brillante, eliminando sin dificultad a todo ser a su paso de principio a fin.

Ambos hombres estaban agotados, pero solo Inuyasha fue quien apoyo una rodilla en el suelo y clavo a Tessaiga en el mismo; para mantener el equilibrio, miro de reojo a Sesshomaru quien dio la media vuelta y camino hacia donde estaba el cuerpo agonizante de Kagura, saco de su funda a Tenseiga para curar a la mujer, esta con la cabeza negó.

—No Sesshomaru, este mundo ya no guarda nada para mí. Guarda tu espada, mi única petición que es me acompañes estos últimos momentos.

—Debiste quedarte con el viento.

—Estaba tan poco acostumbrada a la libertad que la desaproveche, cuando recupere mi cuerpo, me di cuenta que anhelaba verte una vez más.

—Aquí estoy.

—Pero no me perteneces Sesshomaru ¿o acaso podrías cumplirme un último deseo? ¿Quizás un beso?

—….

—Eso creí…. Escucha Sesshomaru mi hora de partir se acerca y debo….. advertirte, esta guerra es contra shishinki pero tu mayor enemigo no es él, otro ser desea algo que…. solo tú puedes darle, cuídate Sesshomaru y cuida también a tu mujer, ella también es importante….. para sus planes —Sintió que algo apretó su pecho, quizás había contado algo que no debía pero no importaba, se marcharía para jamás volver.

—….

—…Solo Souunga puede abrir el portal al inframundo.

—Lo sé, ve en paz.

—Siempre tan soberbio Sesshomaru… aunque también eso… amaba… de ti.

Sesshomaru al ver que Kagura había soltado su último suspiro se arrodillo a su lado y con su mano cerró los ojos, que lo miraban con tranquilidad, por fin había ganado realmente su libertad.

—Ahora si serás libre, Kagura — Susurro observándola por última vez

Al levantarse y girar dándole la espalda, el cuerpo de la mujer se volvió cenizas de inmediato, cenizas que esparció el viento dándole el adiós.

El demonio con la misma expresión de siempre se acerco a Inuyasha, quien guardaba silencio por la muerte de la mujer.

— ¿Estás listo? — Pregunto Sesshomaru.

— ¿Crees que vengan esbirros si lo hago?

—Solo hay una forma de saberlo…

Inuyasha se levanto y con toda su fe, no solo se concentro en el poder de Tessaiga, todo lo contrario, con su corazón le rogo a la espada.

"Tessaiga, llévame con Kagome"

— ¡Meido Zanguetsuha!

Y el portal se abrió permitiéndoles el paso.

...

Byakuya se encontraba completamente aburrido sentado en la copa de un árbol, estaba lo suficientemente lejos como para que percibieran su presencia, pero cerca para espiar los avances del entrenamiento de las mujeres, miraba a Rin y Kagome desplegar todo su poder físico y espiritual en pequeñas batallas mentales o de arco; con los aprendices del maestro Ungai, recordó cómo se habían encontrado con Rin en aquel lago(2) y él mismo de cierta forma la había protegido, aunque sabía que la muchacha había perfeccionado su sincronización con la espada, seguía teniendo el mismo carácter amable de siempre, por otro lado estaba Kagome, la reconocía, claro que sí, estaba unos años más madura, pero su belleza era algo que el tiempo solo acentuaba, sin contar con que mucho más poderosa que cuando venció a Naraku, por un momento sintió empatía con ellas ¿podrían doblarle la mano al destino y salir airosas? En cierta forma esperaba que fuera así, en el fondo no sabía quién era peor, Shishinki o el señor del inframundo, la verdad si lo sabía, el señor del inframundo era peor, más aún, su plan era de largo plazo y daría su estocada donde más le dolería al Señor del Oeste.

Admiraba a las damas distraído; cuando el Señor del inframundo invadió sus pensamientos, cuatro palabras bastaron para que él recordara su bando en la batalla, no podía sentir empatía por ellas, eran parte del plan del gran señor y debía mantenerlo siempre presente. Saco de sus ropas la esfera con el alma de Kagura, sus órdenes habían sido claras y por más que él se resistiera a cumplirlas, era imposible luchar contra el destino.

"Destruye el alma de Kagura" Fue la sentencia de ese ser sin alma ni corazón.

Suspiro resignado, quizás, en otra vida seria libre de actuar según sus reglas pero ahora estaba obligado a obedecer.

En su mano sostenía la frágil esfera, cerró los ojos intentando evitar así la culpa pero lo que sucedió lo sorprendió y lleno de esperanzas, la esfera brilló con una luz blanca tan fuerte; que lo cegó por unos instantes y en consecuencia la dejo caer, pero esta no alcanzó el suelo antes de eso; esa misma luz cálida la evaporó.

"Lo conseguiste al fin Kagura, quizás si se puede luchar contra el destino y ser libre, quizás también lo consiga yo"… y con una sonrisa miro hacia el cielo esperando su momento.

…..

Por su parte Rin y Kagome solo se preocupaban de entrenar, se acercaba por fin el día del encuentro con sus respectivos amores y deseaban demostrarles el fruto de su esfuerzo, el poder de ambas más que aumentar se enfocaba en lo importante, Rin y Souunga trabajaban casi juntas, como una sola, mientras que Kagome liberaba su aura como un campo de energía protectora, así podría atacar sin temor a que la lastimaran, estaban felices y ansiosas, esos pocos días también les había dado en cierta manera que ellas eran poderosas y valiosas, mujeres fuertes que defenderían lo que amaban de todo y todos.

Sin mucho tiempo para divagar; el entrenamiento no les daba tregua, Kagome fue llevada a un punto alto y le vendaron los ojos, no solo recibiría en ese momento ataques de lejos, también debía protegerse de los cercanos, sin saberlo; quien la atacaría seria la misma Rin, entre medio los monjes intentarían alcanzarla, era peligroso y complicado pero nada que una mujer con su seguridad no podría manejar, Rin por su parte fue llevada a una distancia razonable donde debía lanzar sus ataques hacia cierto punto indicado y así probar fuerza determinación y precisión.

—Deberás concentrarte.

—Ya se.

—¡Nada de ya se! Yo libero el poder, pero va en ti con que precisión e intensidad atacar.

A juicio de Rin; cada día Souunga estaba más autoritario y gritón, pero tenía razón debía concentrarse y dar su mayor esfuerzo.

— ¿Lista niña?

— ¡Lista! —contesto respirando profundo.

Kagome aun con los ojos vendados, podía percibir todo a su alrededor, de pronto algo en ella se tenso y en la oscuridad de sus ojos cerrados claramente vio un haz de energía purpura dirigiéndose hacia ella, no podía evitarla, debía disiparla, preparo sus flechas en cosa de segundos y apunto, la primera flecha lanzada fue débil; evaporándose frente al poder que la enfrentaba, lo bueno para Kagome fue que el ataque paso a su lado fallando por un metro apenas, se recrimino en silencio su error, podría haber muerto, se dio cuenta que la energía provenía de Souunga, otro error así y lo pagaría con su vida, elevo su energía concentrándola ahora; en los invasores a su espacio personal, estos, al siquiera acercarse eran repelidos con el campo de energía que formaba y una electricidad emanada de este los aturdía, al menos, pensaba; eso si le resultaba, pero debía estar atenta al siguiente ataque, Rin por su parte tenía problemas para volver a liberar el poder puesto que la enfrentaban algunos monjes con armas y otros con canticos, le permitió a Souunga divertirse un poco al defenderse con sus tentáculos, pero cuando este subía la intensidad de sus estocadas con su energía lo calmaba, Yusey estaba impresionado con la facilidad la portadora de Souunga se sincronizaba con él, si intentaba esquivar Rin se movía al unisonó con sus pensamientos, parecían un solo ser, cuando los monjes cayeron desmayados al suelo embistió de inmediato de nuevo con su Gokuryuuha y la adrenalina disparada por los aires, tanto así que no midió bien la intensidad de su ataque, Yusey se sorprendió del potencial que podía liberar una muchacha como ella, era evidente había sido creada la espada para que fuera Rin la portadora, que ironía, él nunca pudo manejarla así…

Kagome sintió como la destructiva e imparable energía se dirigía hacia ella, si no se concentraba sin dudas seria su fin, deshizo el campo que la protegía para enviar todo su poder a la única flecha que sería capaz de lanzar.

"¡Protegeré a los que amo con mi vida!"

Alrededor de ella su energía se elevo al grado máximo su cabello ondeaba rodeado de un aura rosa.

— ¡Jamás perdonare a los que hacen mal!

La flecha se encontró de frente con el Gokuryuuha ambos ante el poder del rival explotaron con fuerza, el cielo se ilumino de manera absoluta tal poder no había sido visto jamás por el monje en toda su vida.

El Maestro Ungai observaba desde un punto alto la batalla de las mujeres, una sonrisa de orgullo surco sus labios al termino de la contienda.

"Están listas" pensó el monje con un dejo de orgullo.

Rin estaba cansada pero orgullosa, su poder era grande y su dominio aún mayor, disfruto el espectáculo que rindió la explosión de poder de ella y Kagome, estaba tranquila cuando en su mejilla sintió la suave caricia de una cálida brisa.

"Protégelo" Susurró el viento en su oído recordándole a Kagura.

No sabía si fue real pero no importaba, sonrió con ternura y agradecimiento.

"Se libre y feliz Kagura" Y con ese sincero pensamiento se dispuso a volver al templo.

En las escaleras del templo se dio unos minutos para admirar el ocaso, como las luces del cielo cambiaban de matiz, llegaba suave; pero irremediablemente la noche, se sintió un poco melancólica, recordando que con su Señor admiraba el mismo cielo desde su balcón, observo a Souunga y medito lo mucho que había cambiando su vida pero no se pondría triste, ella era valiente y saldrían airosos como siempre. Inesperadamente, una mano en su hombro la saco de sus cavilaciones.

— ¿Rin, estas bien?

— ¡Hai! Solo admiraba el ocaso, mañana será un gran día.

—Tienes razón, pero no perdamos tiempo, Ungai quiere que nos reunamos con él, en el salón de meditación, vamos a asearnos y luego vamos allá, ¿Te parece?

— ¡Vamos entonces! —y entre risas fueron corriendo a su habitación para no demorar y así no enojar al maestro Ungai.

Rin y Kagome respiraron profundo frente a la puerta del salón, esta se abrió y la luz tenue de las velas les mostro que estaban todos los monjes aprendices sentados meditando, con respeto y en silencio se sentaron también, pero no alcanzaron a cerrar los ojos cuando el maestro Ungai habló.

—Nos hemos reunido esta noche para despedir a dos aprendices, que han logrado con éxito su preparación, no digo que fue fácil, tampoco que lo que se avecina será mejor, pero contamos con ustedes para disfrutar un día mas la vida, valoren los momentos, mantengan la calma frente a las situaciones más desesperantes y triunfen en su misión. Que esta noche sea de júbilo y amistad.

Todos se pusieron de pie y rodeándolas en un círculo las reverenciaron, ellas agradecieron el gesto y compartieron con los jóvenes aprendices mientras el salón se iluminaba con más velas, algunos hombres comenzaron a tocar música, la comida y el Sake hicieron acto de presencia demostrando que esa noche seria de celebración. Rin vio como el Maestro Ungai salía del salón y lo alcanzo para hablar unas palabras con él.

—Gracias Maestro Ungai por su paciencia constancia y perseverancia con nosotras.

—Llevas una gran carga sobre tu hombros muchacha, no solo la batalla si no que al estar unida a un demonio muchos te rechazarán, pero si sigues siendo como hasta ahora; serás una gran soberana con tu pueblo, nunca olvides quien eres y de dónde vienes, mantén eso que te hace especial.

—Seguiré su consejo Maestro — y sonriendo dio la media vuelta participando de la celebración.

"Es una gran peso sobre sus hombros, pero lo lograran estoy seguro" y sin más se retiro.

La alegría inundaba el lugar, las risas amenizaban las anécdotas del entrenamiento, lo estaban disfrutando aquellos jóvenes eran de buen corazón y solo deseaban una cosa, ayudar a los demás, sin embargo la alegría no es eterna y las cosas malas suceden cuando uno menos las espera, la piedra en el mango de de Souunga reaccionó momentos antes que las campanas comenzaron a repicar en todo el templo vaticinando calamidad, corrieron todos al jardín y desde ahí pudieron apreciar la horda de esbirros que llevaban a su encuentro, el Maestro Ungai apareció entonces socorrer a sus alumnos y transmitirles valor.

— ¡Lucharemos con valor Monjes y aprendices, esta no será nuestra tumba!

— ¡Sí! — Gritaron al unísono, no morirían sin pelear.

—Vienen por mi —Dijo Souunga al ver a la cabeza del ejercito al sirviente de Shishinki.

—Maestro Ungai, los templos tienen refugios, ponga a salvo a su gente y nosotras nos encargaremos de la situación —Dijo Kagome preparando sus flechas para defenderse.

— ¡Las mataran sin haber empezado aun la batalla! —Recrimino el monje al ver la cantidad de enemigos.

— ¡Eso no sucederá! ¡Kagome, seré la primera línea! —Rin corrió por el jardín hasta la entrada del templo y ahí su silueta se perdió.

Kagome al mismo tiempo, se subió al techo de la muralla protectora de aquel lugar, trabajarían en conjunto por defenderlos, si alguno traspasaba los ataques de Rin, ella se encargaría de eliminarlos, fuera de proteger con su energía todo a su alrededor. Ungai dio protección a todos los del templo, le resultaba difícil pero confiaría en las damas.

—Espero que tengas un plan —Pregunto Rin a Souunga mientras corría buscando un lugar apropiado para luchar.

— ¡¿Te echas a correr sin preguntar y para colmo esperar que sepa cómo detenerlos?!

— ¡Sí! ¿Tienes alguna buena idea? —sonrió nerviosa cerrando los ojos y sacando la lengua, sabía que no debía haberse adelantado si no tenía un plan.

Una gota descendió de su mango, era increíble lo precipitada que podía ser y eso que "se supone" que había aprendido autocontrol.

—Veamos que tanto has mejorado niña….

Kagome vio como todos la gente del templo fue llevada hacia el refugio, estando ellos a salvo solo faltaba una cosa, ellas conseguir salir vivas.

En el camino a su encuentro con Rin, Jacken meditaba sobre el lomo de Ah-Un, observando a Ishira juguetear a su alrededor, mientras se dirigía al templo ordenado por Sesshomaru, no se convencía de lo que había sucedido entre la mocosa y su señor, pero era obvio, era de mentes ingenuas no esperarse algo así, después de todo su amo sentía aprecio por Rin desde niña ¿Qué pasaría cuando ella creciera? Ahí estaba la respuesta. Al llegar al templo, la escena que encontró, lo aterró y devasto. Ah-Un tiraba de sus riendas para que el pequeño demonio lo liberara y poder correr así el lugar, la emoción y adrenalina lo inundaba, Jacken en silencio dejo caer las riendas y así la fiel mascota destruyo con sus rayos a unos esbirros que removían restos de material calcinado, al parecer en busca de algo. Jacken sabía cuánto quería el dragón a Rin y no podía privarlo de eso. Ishira en cambio se echo a su lado, no sabía cómo reaccionar al ser joven aun no comprendía muchas cosas que el dragón sí, por ende le dejo a él, la tarea de eliminar a los intrusos.

…..

Ninguno de los dos sabía con certeza cuanto tiempo estuvieron ausentes, pero eso no era importante iban devuelta con ellas. Inuyasha tranquilo se recuperaba en la estola de Sesshomaru, meditando sobre la batalla, las posibles estrategias para los momentos cruciales y demás temas, solo para no pensar en ella y ponerse más ansioso de lo normal, noto cuando Sesshomaru aumento la velocidad en que se desplazaba por el cielo, intuyo que también deseaba ver a Rin y no era para menos, en esas situaciones lo peor era separarse, al aterrizar el rostro del Hanyou dio un vuelco rotundo al encontrarse frente al templo echo cenizas y escombros, al parecer todos los moradores del lugar yacían muertos entre los restos que Ah–Un movía sin descanso buscando a su dueña, amiga y cómplice fiel, pero no daba con Rin, su aroma era tenue entre restos calcinados, los lanzo un gruñido al aire cargado de desesperación y dolor al imaginar no poder verla una vez más, el otro que vivía la misma situación era Sesshomaru quien no lograba reaccionar ante la imagen de destrucción frente a sus ojos, ¿De verdad la había perdido? Entre tanta sangre derramada no lograba diferenciar el aroma de su hembra ni de la sacerdotisa, ¡pero estaban ahí! en un parpadeo vio una sombra roja pasar a su lado y ayudar al dragón con su tarea, Inuyasha hiperventilaba de pánico al imaginar a su mujer muerta.

-¡No puede ser! ¡¿Me escuchas Kagome?, responde! ¡¿Dónde estás?!

Sesshomaru giro su cabeza hasta dar con su fiel sirviente, quien no tuvo fuerzas ni coraje para mirarlo a los ojos, evitaba ver el sufrimiento en su mirada, con cabeza inclinada, meció en negación; no había sobrevivientes entre las cenizas, todo se había perdido, con dolor, confirmó a su amo que era real lo que veía. Rin había muerto.

Inuyasha corría de un lado para el otro como un loco mientras, que Sesshomaru se debatía en su fuero interno en cómo reaccionar, un vacio inundo su pecho y sus ojos se colocaron rojos, Jacken seguía mirando el suelo buscando las palabras apropiadas para su Amo, pero estas no existían, sin que ninguno de los dos se diera cuenta, Ishira levanto la cabeza al sentir un ruido y comenzó a caminar hacia un arbusto, Ah-Un hizo lo mismo y fue ahí cuando el demonio escucho el grito ahogado de su medio hermano.

— ¡Kagome! —No pudo gritar fuerte, su voz se atoro en su garganta.

— ¡Inuyasha! —Grito, corriendo y lanzándose a sus brazos.

— ¿Estás bien?, ¡¿creí que habías muerto?! —La apretaba contra él de felicidad y sin más, sello sus labios con un desesperado beso.

—Esa era la idea, que nos diera por muertas el que ataco el templo del Maestro Ungai, te explicare todo lo que ha sucedido… —Lo miraba con dulzura, no imaginaba el susto que se llevo.

No siguieron hablando, porque ambos observaron cuando Rin apareció desde los mismos arbustos, la pobre no pudo mantener el equilibrio porque sobre ella se abalanzaron Ah-Un, Ishira, incluso Jacken.

La escena era tierna y cómica, Jacken lloraba en los brazos de la joven, mientras que Ah-Un e Ishira la lamian sin parar. Kagome sonrió por las muestras de cariño y volvió a hablar.

—Nos ataco el sirviente de Shishinki, los monjes están a salvo pero nosotras no quedamos a pelear, eran demasiados y nuestra única opción fue que creyeran que habíamos muerto peleando, después de eso se marcharon creyendo haber cumplido su misión — Termino de explicar Kagome a un confundido Inuyasha.

— ¿Como lo hicieron?

—Recibimos ayuda.

— ¿De quién?

Sesshomaru quien no se había pronunciado aun, camino hacia ella observándola en silencio, su mirada era dura y con un dejo de furia que se asomaba; casi imperceptible, esta vez no tocó su rostro como aquella vez (3), rápidamente y con algo de miedo los tres felices Ah-Uh, Ishira y Jacken se hicieron a un lado, dejándole el paso libre al demonio, este, deliberadamente la tomo de la cintura atrayendo su cuerpo y pegándolo al de él, inhalando el suave aroma que emanaba de su cuerpo, Rin sintió un leve temblor proveniente del cuerpo del Youkai.

"¿Se asusto?"

Con ternura, la joven correspondió el gesto rodeándolo con sus menudos brazos.

—No podrá deshacerse tan fácilmente de mi…

—…..—La soltó tan rápido como la abrazo, retomando el paso despacio a sentarse bajo la sombra de un árbol, para él, eran demasiadas emociones por un día, para el resto, un episodio increíble de espontaneidad de Sesshomaru y prueba del amor que siente hacia Rin.

Inuyasha no lo olvidaría y menos dejaría jamás de recordárselo a su hermano… con eso tenía material de por vida para molestarlo.

Pero, ¿Quién las había ayudado?


1.- Quería hacer alusión a cuando Inuyasha le corta el brazo a Sesshomaru, cosa que sucede en los primeros capítulos, aunque honestamente se que descuadra la narración el comentario, lo siento!

2.- Cuando Rin y Byakuya se conocen en el rio, donde Rin busca a las gemelas de Sango, Sara aparece y es Byakuya quien le dice que es una aldeana común y se lleva a Sara para que no la mate. Cap.7.-

3.- Cuando Rin es revivida por Irasue después de volver del inframundo, Sesshomaru toma su rostro con su garra y le dice "Ahora estas bien"

Hola! estoy que me muero pero valió la pena termine el capitulo! me demore mas de lo que podía imaginar, pido disculpas por eso, pero de verdad mi espalda me esta matando! (de hecho les aseguro que luego de escribir esto no me podre parar) no puedo estar mucho rato sentada, tampoco parada, de verdad sufro! Tengo una discopatia en las vertebras L5 o algo así y me toca viajar para atenderme con un buen profesional, en fin... cualquier cosa, espero sus mensajes y comentarios y si quieren comentar mas o llevar un debate o conversación con respecto al fic, búsquenme en face, Yuki No Shimizu.

un gran beso cuídense y disculpen mi demora, yuki.