Capítulo 16 Celos.-
Una vez que Sesshomaru soltó a Rin y tomo asiento, Ah-Un e Ishira volvieron a lanzarse sobre ella, lamiendo su cara y aspirando su aroma. Jacken miro a su amo, lo conocía lo suficiente para saber que estaba cansado y molesto, ¡Como se atrevía esa mocosa a asustarlos así! Debería ser castigada, pero, otro día, todos estaban felices por verla, no quería arruinar el momento, acercándose despacio a Rin la observo detenidamente buscando alguna herida pero nada encontró, suspiro tranquilo y su vista se perdió en las cenizas ¿Quién podría osar atacar a la hembra del gran Sesshomaru?
Desde la oscuridad y sin hacer notar su presencia, una sombra se cercioraba que las mujeres estuvieran bien, Shishinki no arruinaría sus planes, se retiro con sigilo del lugar para que el demonio no lo percibiera, debía vigilar el inframundo, el momento al fin llegaba.
Ungai salió del refugio con la gente del templo y vieron con dolor como este había sido reducido a cenizas.
—Maestro Ungai lo sentimos — dijo Kagome — no pudimos salvar el templo.
—El templo se puede reconstruir, las vidas son invaluables y ustedes nos salvaron — dijo mirando a Kagome y Rin con orgullo — han logrado progresar; pero la verdadera batalla los espera, no pierdan tiempo.
Ungai giro y comenzó a ordenar la reconstrucción, mientras que Inuyasha se paró al lado de Sesshomaru.
— ¿Debemos volver entonces a la tierra del fuego? ¿Usaremos a Souunga para entrar al inframundo?
—Pasaremos la noche, luego partiremos —Fue su escueta respuesta pero en vista de los hechos no podía esperar más de él.
Sesshomaru se preguntaba que tanto podrían haber avanzado Souunga y Rin, tenía cuentas pendientes con la espada pero las solucionaría después; ahora; quisiera o no, la necesitaba, de hecho su intención era que cuando todo terminara, alejaría a Rin de la espada y la escondería donde jamás pudiera usarla nadie más.
Tan concentrado estaba en sus pensamientos que no notó que alguien lo observaba, Souunga no era tonto, conocía a la perfección los planes del demonio, de hecho, si fuera al revés, haría exactamente lo mismo, pero él había encontrado a su portadora, no la dejaría ir tan fácilmente, Rin seria para él, juntos podrían conquistar el mundo como una vez deseo, la joven de buen corazón era sin duda la clave de su poder.
Alejándose del templo y despidiéndose de Ungai, decidieron pasar la noche en un claro cerca de un río, ahí Jacken prendió una fogata, mientras que Inuyasha se ofreció para buscar algo de comer, cosa curiosa, él jamás cazaba la cena, pero cuando Kagome se dispuso a ir al rio con Rin, el medio demonio de un brinco partió por su presa, cenaron a gusto y alrededor de las cálidas llamas se acurrucaron, Ishira con Rin enterrada en su pelaje, Ah-Un con Jacken en su lomo e Inuyasha con Kagome, se preparaban para dormir sin temor, Sesshomaru desapareció por sus rondas de inspección y eso significaba sin peligros nocturnos, si el demonio algo sabia hacer era proteger a sus acompañantes, no volvería hasta entrada la noche, casi el amanecer. Rin observo de reojo al señor Jacken; quien con brazos y piernas cruzadas parecía estarla ignorando.
— ¿Le pasa algo señor Jacken?
—Desde que me dejaste, la ventanita del amor se me cerró…(1) —se cruzó de brazos haciéndole un desprecio.
Una gotita resbalo en la cabeza de la joven
—Jajaja ¿de qué habla? —preguntó con una sonrisa nerviosa al ver lo sensible que podía ser a veces el pequeño demonio.
— ¡Si te matan el amo me mata a mí, mocosa inconsciente!, deberías ser menos arriesgada —, volteando a mirarla de manera suspicaz, mencionó — además, parece que hiciste "nuevos amigos"…. —Insinuó apuntando con la barbilla a Sounnga.
— ¿Esta celoso Señor Jacken? Souunga es mi espada, no debería creer que lo quiero más que a usted —Dijo lanzándose a abrazarlo —Usted es como un padre para mí.
— ¡Suéltame mocosa, que padre ni que nada! ¡Lo único que sabes hacer es causar problemas!... —Una piedra aterrizo en su cabeza mandándolo al suelo, Sesshomaru no quería mas gritos y desde la distancia lo mando callar.
La pareja veía graciosa la escena, cuando Jacken cayo desmayado dieron por terminada la pelea y se sentaron bajo un árbol para descansar. Como nunca Inuyasha acurrucó a Kagome en su pecho abrazándola fuerte.
—Generalmente no eres tan atento, ¿te paso algo? —Pregunto Kagome con un dejo de burla.
— ¿No puedo estar contento de tenerte junto a mi acaso? —Respondió el medio demonio un tanto ofendido y con desgano.
Lo miro con ternura y deposito un beso en su mejilla, si le había pasado algo o no, no importaba, estaban juntos y eran poderosos.
— ¿Me vas a contar que sucedió en el templo y quien las ayudo? —Preguntó el medio demonio, ansioso por la respuesta.
—Un ejército de esbirros llego buscando a Souunga, Rin se llevo la peor parte al ser la "presa" pero Souunga la protegió formidablemente, peleo con determinación, la sincronización entre ellos es casi completa, aunque debo decir, Souunga controla mejor a Rin de lo que ella a él, si esa espada quisiera lastimarnos ya lo habría hecho, no entiendo los motivos de porque luchar esta batalla, era antes una espada maligna, llena de odio y rencor, para mí algo planea.
—No respondiste mi pregunta —Interrumpió el medio demonio, no importaba si la espada era buena o mala, la necesitaban y punto.
—Fue Byakuya.
Flash Back.
Kagome lanzaba sus flechas desde lo alto del templo eliminando a los solo eran esbirros también Onis que estaban muertos.
¡No puede ser!, ¿ya está abierto el portal?, de otro modo ¿Cómo podrían salir ellos del infierno?
Kagome luego de lanzar una flecha protectora como campo de fuerza, corrió a auxiliar a Rin a quien veía rodeada, no solo superada en número de una forma angustiante si no que también en fuerza, Souunga podía ser poderosa pero el cuerpo de Rin debía cansarse en algún momento.
Corrió Destruyendo esbirros pequeños a su paso con la espada que Totosai le había regalado (2), está en su filo liberaba un poco de su poder espiritual; lo necesario para partir a sus enemigos en dos.
Cuando llego cerca de Rin, la batalla la dejo perpleja, con su alto nivel como sacerdotisa pudo ver más allá de lo evidente (3), Rin peleaba con una disciplina, Velocidad y precisión impresionante, Kagome sabía que por la sangre de Sesshomaru ella tendría cambios, pero también sabía que era muy pronto para que los pudiera aprender a controlar, ¡ahí estaba la respuesta! a medio salir del cuerpo de Rin se encontraba la sombra del espíritu de Souunga, manipulando cada movimiento del cuerpo de su portadora, podía distinguir los detalles de su silueta; era como si estuviera presente físicamente, la sacerdotisa sintió un escalofrió porque el espíritu al verla sonrió, ¡Si, sonrió! Ella vio algo parecido a una boca curvarse con gracia; dándole a entender que disfrutaba el momento.
Corrió de nuevo escondiendo el pánico en lo más profundo de su ser y se acerco a su amiga, ésta estaba con la mirada nublada ¡Era solo una marioneta! Sintió furia, miedo, pero nada la detuvo al momento de cruzar las espadas con Rin, al momento en que la joven la atacó y cuando las hojas se encontraron la energía de Kagome y Souunga se debatieron el control de Rin, Yusey no deseaba la desconfianza de la sacerdotisa, por ende, Rin recupero el control de sus actos.
— ¿Kagome? —Pregunto la joven algo desorientada.
—…. —La sacerdotisa la miro con duda.
— ¡Kagome, creí que protegías el templo! — Grito Rin con angustia y culpa al ver que su amiga había ido en su auxilio.
Rin había vuelto.
Se colocaron espalda con espalda y decidieron que si morían lo harían luchando, era lo último que deseaban pero su única opción.
Kagome creó una barrera para protegerlas mientras seguía lanzando sus flechas hasta que estas se agotaron, entonces siguió con la espada, Rin respiraba agitado, no quería que su "parte demoniaca" tomara el control pero sus fuerzas menguaban; su muñera tenía un ligero temblor producto de la fatiga.
Yusey al ver estado de agotamiento de su portadora no considero otra opción.
—Deja que yo los elimine, son solo esbirros nadie que aprecies, la sacerdotisa no durara mucho si tú te desmayas, se como derrotarlos a todos de un golpe y darles tiempo de huir.
—Confió en ti Yusey.
Quiera o no, no puedo dejarte morir Rin
El espíritu de Rin se retiro al fondo de su propio ser dándole paso al espíritu residente en la espada, Yusey sabía que si mataba a Kagome; Rin jamás lo sabría, le echaría la culpa al enemigo y la sacerdotisa seria victima de Shishinki, no de él, pero rápidamente recapacitó; lo que menos quería era que Rin se pusiera triste y diera por perdida la batalla antes de comenzar.
Hmfp, si la mato ahora no sacare nada, luego veré en que me puede servir
Tomando a Kagome del brazo la jalo hacia él segundos antes de liberar su ataque.
— ¡Gokuryuuha!
Libero souunga, pero esta vez el ataque fue distinto, los torbellinos no dispararon hacia el cielo sino que los encerraron a él y Kagome en el medio, en el punto muerto del torbellino mientras el poder arrasaba con todos alrededor, Kagome jamás había visto tal poder y menos lo había visto utilizado de forma tan ingeniosa, definitivamente el espíritu era todo un guerrero.
Cuando se vieron libres de todo esbirro, el cuerpo de Rin tomo a Kagome de la muñera y la insto a correr, vendrían mas por ellos debían esconderse.
— ¡Vaya! qué manera de librarse de ellos.
Antes que Souunga pudiera atacar el hombre habló.
—No vengo a hacerles daño, todo lo contrario les propongo un plan.
Rin salió del encierro de su alma y vio a Kagome hablando con Byakuya, se asusto no conocía sus intenciones, tampoco escucho lo que había propuesto.
—Solo hagan lo que les digo —Dijo sonriendo y guiñándoles un ojo.
Kagome se acerco a Rin cortando su mano y la de su amiga, derramando ambas su sangre sobre unas figuras de papel que sacó Byakuya de sus ropas, luego, estas cobraron vida y corrieron hasta el templo escondiéndose ahí.
—En toda guerra hay bajas— Susurro poco antes de hacer arder en llamas el templo.
Guió a las mujeres a un lugar seguro y estas esperaron ahí el amanecer, en silencio cada una meditaba la batalla sostenida, si iban por Souunga dudaban que el señuelo confundiera al enemigo.
Fin del Flash Back
Inuyasha medita sobre la historia acurrucando a Kagome con más fuerza contra su cuerpo, podría haberla perdido, si Byakuya no hubiera interferidos ella… ¡Un momento! ¿Kagura no había defendido también a Sesshomaru en la batalla de ellos dando su vida en aquel lugar?
Que rayos sucede ¿Son aliados o un enemigo mayor los manipula?
Cuando puso real atención Kagome dormía plácidamente en sus brazos, se veía más hermosa que la última vez que la vio, recordó como sus ojos brillaron cuando se encontraron, admiraba con placer su piel radiante, olía su cabello, todo en ella de pronto era más maravilloso de lo normal, entonces… lo supo, su corazón se lleno de alegría y a la vez de temor, pero, ¿Era buena idea que ella también lo supiera?
—Te diste cuenta Hanyou —dijo el demonio con sarcasmo.
—….— Inuyasha lo ignoro, esperando que se guardara sus comentarios y "superioridad".
Supuso que Sesshomaru había escuchado toda la historia y querría comentar ciertos puntos, pero no fue así, se mantuvo detenido en una rama alta de un árbol alejado. Inuyasha le dio una sonrisa triunfadora, que solo el demonio a esa distancia podría notar.
—Supongo que no te acercas a Rin porque Souunga te puede atacar, ¡ja! Una espada te quita a tu hembra — ¡Listo!, el golpe de gracia a su orgullo fue lanzado, dudaba que encontrara una respuesta para eso.
Sesshomaru considero las palabras de Inuyasha, era cierto; él deseaba acercarse pero no podía, esa maldita espada había puesto una muralla entre los dos, si bien la joven descansaba apoyada en el lomo de su felino, sentía el poder de la katana fluir, atento a cualquier movimiento.
De pronto el demonio recordó la advertencia de Kagura.
—Escucha Sesshomaru mi hora de partir se acerca y debo….. advertirte, esta guerra es contra shishinki pero tu mayor enemigo no es él, otro ser desea algo que…. solo tú puedes darle, cuídate Sesshomaru y cuida también a tu mujer, ella también es importante….. para sus planes —Sintió que algo apretó su pecho, quizás había contado algo que no debía pero no importaba, se marcharía para jamás volver.
Ya no sabía quién era su enemigo.
Observaba desde lejos a la joven que dormía, deseando tomarla y llevársela para hacerla suya, recordaba su cuerpo y las sensaciones que esta provocaban en el, ¿Se sentía débil? Todo lo contrario, su sangre fluía con fuerza y lujuria, cerró los ojos preparándose para, con sigilo y precisión, levantarla sin despertarla, rápidamente llevársela y dejar ahí a la espada que ya no colgaba de su obi. Listo para "atacar" un segundo antes, Jacken dormido cayo y rodo hacia Rin, la empuñadura de Souunga brillo liberando sus tentáculos y tomando al pequeño demonio del pie lo alzo por los aires sin lanzarlo.
— ¡Souunga, libéralo! —Grito Rin quien despertó con los gritos de Jacken.
Con el mismo susto despertaron Kagome e Inuyasha, quien al ver la reacción desmesurada de la espada le encontró la razón a su mujer. ¿Podría de verdad creer Souunga que competiría con Sesshomaru?
Souunga al percatarse de su propia y desmesurada acción sacudió un poco al demonio lanzándolo luego de vuelta al lomo del dragón
Era de tontos creer que no habían descubierto sus reales intenciones.
Rin se acerco al dragón para comprobar que Jacken no estuviera lastimado, lo único que noto fue que tenía los ojos con remolinos producto del mareo, suspiro algo aliviada, pero Souunga no se iba a escapar de un regaño, ¡Claro que no!
— ¡¿Que intentabas atacando así al señor Jacken?!
—Rin… —el llamado de Sesshomaru detuvo el discurso de la joven.
Sesshomaru estaba de pie esperándola, Souunga con su reacción le había dado la oportunidad perfecta para estar con su hembra a solas, Rin sabía que debía seguirlo.
—No ataques a nadie mientras vuelvo —Le dijo a la espada dejándola acostada en el lomo de Ishira.
Luego se dirigió hacia la dirección del demonio desapareciendo en la oscuridad del bosque.
Ishira al haber sido despertado, intento morder el mango de la katana. "Karma" Después de todo si no hubiera atacado a Jacken todos seguirían durmiendo y el estaría con ella.
— ¡Si lo intentas que mato gato angora!
Maldición, no puede oírme
Kagome, quien si lo escucho se levanto, tomo a Souunga y la apoyo en otro árbol.
—Ahí te quedas hasta que tu portadora vuelva, ¿Entiendes?
Souunga estaba molesto por la insinuación de la sacerdotisa, sabía lo que el demonio buscaba al llevarse a Rin, pero nada podía hacer.
Al menos no por ahora
….
Kohaku llego a la aldea al atardecer, diviso a sus sobrinas jugando y riendo, añoró entonces la paz que significaba ser niños sin responsabilidad y pesos sobre sus hombros, si bien su infancia fue dura, pocos pero gratos recuerdos mantenía de ella, no pudo evitar recordar la dulce risa de Rin cuando viajo con ella y Sesshomaru, un tiempo antes de derrotar a Naraku, con tristeza también recordó que aunque Sesshomaru no se veía apegado a la niña en ese entonces; siempre se las arreglaba para no darles momentos de privacidad dejándoles a Jacken como niñero.
Quizás en ese entonces ya pensaba en Rin como su hembra y aunque no era atento con ella no quería que nadie se le acercara mucho y…
— ¡Kohaku, Hermano! Qué bueno que volviste —Dijo alegre Sango al verlo.
—Sango, me alegra que estés bien.. —No pudo terminar la frase puesto que la exterminadora se lanzo a sus brazos demostrándole su preocupación.
Se reunieron en la choza los cuatro con el monje Miroku y Shippou, había mucho que contarles desde la inminente amenaza de Shishinki hasta la pelea de Sesshomaru e Inuyasha, el joven no sabiendo porqué, deliberadamente omitió la unión del demonio y la joven.
—Entonces es inevitable la batalla —Dijo Miroku mirando al techo en un tono neutral.
— ¿Cuántos aliados hay para la batalla?, pregunto porque ellos cuatro no bastaran para lo que se viene.
—La verdad hermana nosotros no interferiremos en la batalla, seremos el apoyo que no permitirá que los esbirros y demonios muertos lleguen a las aldeas.
Al ver que sango estaba algo confundida con su explicación saco un mapa de entre su ropa y trato de explicarse más gráficamente.
—Cuando el momento llegue y el portal se abra, el Señor Inuyasha, el Señor Sesshomaru la Señora Kagome y Rin no podrán detenerlos y atacar al enemigo, ahí entramos nosotros, es por eso que fui enviado a hacer alianzas con otros demonios y terratenientes para poder formar una barrera y contenerlos sin que lastimen a alguien más —. Les mostró el mapa donde se apreciaba donde abriría la puerta del inframundo y como debía estar repartida la barrera para que ningún punto dejara escapar al ejército.
Shippou guardaba absoluto silencio, no sabía qué hacer al igual que sus amigos, Miroku meditaba con los ojos cerrados y Sango estaba tan concentrada en la información; que dio un respingo al sentir como tiraban de su ropa, una de sus gemelas la llamaba, era la hora de la cena. Mientras preparaba los alimentos pensaba bien su decisión, hasta ahora no había dimensionado el peligro que corrían, ellos ya no eran jóvenes y "solteros" como cuando pelearon contra Naraku, todo lo contrario debían ver por su familia, sus tres hijos preparaban entre risas y alegría; la mesa para comer, mientras ella solo podía pensar en una cosa, miedo.
—Sango, no es necesario que participemos en la batalla —Interrumpió Miroku adivinando sus pensamientos.
—Excelencia, ¿Qué pasaría si fracasan?
La pregunta desconcertó un poco al monje.
—La barrera es para que ninguna persona "normal" salga lastimada, para que ningún niño quede sin padres o viceversa. ¡¿Cómo podría esconderme como una cobarde sabiendo que mis propios hijos corren peligro?!
Miroku abrazo con amor a su esposa intentado consolarla mientras ella apretaba los ojos para que las lágrimas no los abandonaran, como madre no permitiría jamás que nadie sufriera si estaba en sus manos el poder proteger. La cena se dio en relativo silencio, los niños preguntaban a Kohaku sobre sus aventuras y quedaron impresionados cuando este les contó sobre la Señora Irasue "La gran dama de la luna", escucharon atentos cada palabra mientras que los otros tres meditaban en silencio sus futuras acciones, la hora de dormir llego cuando los niños cayeron rendidos producto de otro día de juegos, Sango, Miroku y Kohaku, cada uno llevo un pequeño a descansar; luego el matrimonio también se retiro dejando al exterminador y el pequeño Kitsune a solas.
Kohaku salió de la choza encaminándose al Rio, hace tiempo no disfrutaba la paz que la aldea ofrecía y deseaba disfrutarla como nunca, al llegar a los pies del caudal se dio cuenta que no estaba solo.
—Shippou, ¿En qué piensas? —Pregunto sentándose a su lado, con una sonrisa tierna.
—Creí que las batallas habían terminado cuando derrotamos a Naraku, no quiero que alguien más sufra —. Menciono recordando su propio dolor al perder a su padre.
—Tienes miedo, ¿no es así?
—Creo que esta batalla es peor que cuando peleamos con Naraku.
—Ten fe shippou, no estamos solos; seremos muchos los que enfrentaremos a shishinki y su ejército. Los clanes de todo el Sengoku han sido advertidos y pelearemos como un gran batallón, además tenemos al ejército del señor Sesshomaru y al de la señora Irasue. Youkais poderosos serán nuestros aliados.
— ¿Sabes de Kagome e Inuyasha?
—No, pero sé que están bien, ellos son fuertes y tendremos el honor de pelear nuevamente a su lado.
El silencio reino invadiéndolos de paz; transmitida por el sonido de la corriente, ambos debían disfrutar de esos momentos no sabían cuando se repetirían.
…
Rin llego a un estanque maravilloso rodeado de luciérnagas, no era que Sesshomaru lo preparara para ella pero sin duda conocía sus gusto e intentaba impresionarla, sonrió considerando que desde que se "unieron" poco tiempo habían tenido para estar juntos, decidió hacer algo que sabia a él le gustaría, algo pudorosa aunque decidida descubrió su cuello y comenzó a rozar con sus dedos la marca de posesión, Sesshomaru la observada oculto en unas ramas, pero sus ojos se inyectaron de sangre y deseo al ver lo que su hembra le ofrecía, no supo cuando su cuerpo lo traicionó, solo se vio a sí mismo a centímetros de la marca en el cuello, deseaba volver a morderla; clavar sus colmillos en esa blanca y suave piel; para sus sentidos como demonio perro, era el placer máximo.
—Mi Señor, ¿Que podría ofrendar a cambio de su compañía?
—Rin.. —Dijo el nombre de la joven; oculto en un gruñido.
— ¿Si mi Señor? —Pregunto ingenua.
—Eso es lo que quiero, a Rin —Susurro en su oído, provocando con su respiración escalofríos en su piel.
Rozo con sus garras; desde la punta de sus dedos subiendo por su brazo hasta la marca que días antes dejo eterna en su piel, pidió permiso con la mirada y cuando la dama otorgó, clavo sus colmillos con fuerza y precisión, si bien él disfrutaba aquel acto, debía intentar que fuera lo menos doloroso posible para ella.
Con los colmillos aún profanando su carne, la levanto con facilidad y deposito su cuerpo sobre su estola, una vez que la joven estuvo de espalda sobre la mullida extremidad, solo ahí retiro sus colmillos lamiendo con gula la sangre que emanaba de aquel erótico ritual.
Se sabía complacido, "su hembra" era perfecta para él, más que eso, él, era perfecto para ella, consiguió protegerla y transformarla para estar juntos por siempre y ella sin saberlo había dedicado su vida (y sus muertes) a derretir su corazón, que lejos de ser frio, era novicio con respecto a "estimar", solo sabia latir y mantenerlo vivo, pero aquella pequeña, desdichada y frágil humana; le enseño a aquel órgano sentir no solo piedad, si no que "amor" y alegría. A preocuparse y retroalimentarse de ella, de su Rin.
Las caricias se hacían pocas cuando sus cuerpos se alcanzaban, ¿Era acaso sana tal efervescencia? Realmente no importaba, deseaba tocar, rozar morder, invadirla, causarle dolor y placer, no se preocupaba por su satisfacción sabia ya que al complacerla a ella era complacerse él mismo.
Dieron rienda suelta a la pasión hasta el amanecer, sudorosos y agotados cayeron rendidos luego del ritual que tan ceremoniosamente cumplía Sesshomaru; estimulando aun con su seria expresión, cada punto sensible de su hembra, dejándola así susceptible a cada roce, siempre pidiendo más. Desnudo yacía el cuerpo de su deseo, admiró su obra, ella tenía algunas mordeduras en muslos, senos y otras partes, el sudor perlaba su piel de manera tan fascinante a sus ojos que debió controlar la oleada de lujuria que lo invadía nuevamente, pero lo que más atraía su atención era su sonrisa que aun con su dueña dormida seguía adornando su rostro.
Que estupidez, El día que deje de sonreír para mi, ese día moriré en vida, estoy impresionado de que no solo aguante si caricias, sino que también las disfrute, esta niña es ... especial
Se impresionó de pensar tales cursilerías, después pensó que eran producto de la presión de perderla, quizás cuando todo terminara se le pasaría.
Cuando los rayos del sol comenzaban a iluminar el cielo, Sesshomaru abrió los ojos, estaba un poco cansado pero no lo suficiente para retrasar sus planes, Rin dormía profundamente a su lado cubierta con su ahori, mientras que él llevaba solo su hakama puesta, decidió darse un baño; su olfato no le permitía estar sudoroso y menos viajar así, sin perder de vista a Rin un segundo se introdujo en el agua fría liberando en sus aguas parte de la evidencia de la noche anterior, aunque permanecía el recuerdo vivo en su piel, las caricias y demás muestras de amor.
¡Qué ironía!, ¿amor?, esa palabra la utilizan los humanos, pero, ¿La necesito? ¿Soy débil por eso? ¿Podre protegerte Rin?
Recordó la visita que hizo a su madre mientras Inuyasha llevaba a Rin y Kagome al templo del monje Ungai, sus preguntas eran tan específicas que esa mujer no podría desviar el tema aunque quisiera.
Flash Back
El grácil demonio llego a los pies del imponente palacio de la luna, el paisaje era pulcro y majestuoso, no quedaba rastro de la batalla que en él aconteció.
—Souunga es el único que puede abrir el portal al inframundo —.Se dirigió a su madre sin mediar siquiera saludo.
—Si ya lo sabes, ¿a que has venido? — estaba aburrida de la carencia de modales de su hijo con ella.
—El Hanyou puede sobrevivir en el inframundo, pero la sacerdotisa y Rin no, tú conoces la solución a ese problema.
— ¿Que me ofreces a cambio de tal solución? —La situación había cambiado a su favor.
Sesshomaru apretó los dientes y un gruñido nacido en su garganta intento intimidar a la mujer que le dio a luz.
—Si quieres pelea; pelea tendrás Sesshomaru, pero la solución a tu dilema tiene un precio, ¿estás dispuesto a pagarlo?
El gruñido se disipo entre los pilares del palacio devolviéndole la tranquilidad a su dueño, su madre no era un ser fácil y sabia no que desistiría de lo que deseaba.
—….— Espero a escuchar la propuesta.
—Un heredero en menos de un año.
—…— Él tampoco quería esperar mucho para embarazar a Rin pero un cachorro en su vientre la retiraría de la batalla inmediatamente y por consecuencia a Souunga.
—No lo quiero ahora, no soy estúpida, pero si la "niña" sobrevive la batalla deberás engendrar en corto plazo, es lo único que pido —Dijo lo último haciéndose la ofendida y dramatizando el dolor por la desconfianza de su primogénito.
—Al término de la batalla —. Ofreció Sesshomaru a sabiendas que estaba haciendo un trato con el mismo diablo.
Irasue se levanto de su trono y camino despacio hasta quedar frente a él, sus miradas se cruzaron en una conversación muda, pudiendo captar el mensaje solo ellos, eran tan parecidos Madre e Hijo que era fácil leer entre líneas. Entrego en sus manos la preciada solución a sus problemas y en cuanto él la recibió partió de nuevo.
— ¡Espera Sesshomaru!, ¿acaso estas dispuesto a arriesgar tu vida por unos insignificantes humanos? Te has vuelto muy noble.
—Shishinki es mi enemigo, seré yo quien lo venza.
—Entonces debes saber que hay mucho mas en juego de lo que puedas imaginar, debes sobrevivir a esta batalla, si lo consigues superaras a tu padre y podrás proteger lo que "amas"
—Amor…. —Mencionó sin mirarla retomando el vuelo —Esa palabra la usan los humanos, no conozco su significado —Sin esperar respuesta desapareció rápidamente.
—Claro que no Sesshomaru, claro que no… —Susurro con sarcasmo girando hacia su trono nuevamente.
Creo que no lo hicimos tan mal después de todo, ¿Verdad, esposo mío?
Fin del Flash Back
….
A la mañana siguiente el monje Miroku y Sango estaban listos para dar una respuesta, Kohaku había salido a caminar con sus tres sobrinos volviendo para el desayuno, este se disfruto en calma, incluso más familiar de lo normal, a su término los pequeños salieron a jugar dejando a los adultos hablar sobre su decisión.
—Kohaku, hemos decidido ir contigo a la batalla —Dijo Miroku tomando la mano de su esposa.
—Dejaremos a los niños a cargo del patriarca de la aldea y lucharemos al lado de nuestros amigos como en los viejos tiempo — con orgullo y decisión apretó la mano que la sostenía.
—Deben estar seguros, podríamos morir todos en aquel lugar —Kohaku debía cerciorarse de que comprendían los peligros de la batalla.
—Lo sabemos —dieron por terminado el tema cuando la pareja se miro a los ojos y sonrió.
—Yo también iré —Shippou miraba el suelo con los puños apretados —Tengo miedo pero no abandonare a mis amigos.
—Está decidido entonces —Kohaku se levanto de la mesa —partiremos pronto, los dejare a solas tienen mucho que preparar.
Al salir de la choza miro al cielo, protegería con su vida la paz de la aldea y sobre todo a sus seres amados.
…..
En el infierno, Shishinki observaba cada movimiento del demonio y medio demonio, estaba molesto por no conseguir a Souunga pero eso ya poco importaba si ellos pretendían ir al infierno los recibiría "cordialmente" una sonrisa maliciosa apareció en su rostro mientras pensaba en la mejor forma de recibirlos.
Te estoy esperando…Sesshomaru
Escondido ahí mismo lo observaba el señor del inframundo viendo con burla como se preparaban algunos "soldados" para recibir a los Inu Youkai, sabia que ellos no podrían vencerlos, pero no lograba descubrir como intentaría atraparlos, la sacerdotisa oscura había puesto una barrera alrededor de ellos ocultando la supuesta trampa.
Esto se pondrá interesante
Se retiro debía volver con Byakuya y darle nuevas instrucciones.
…..
Kohaku preparo víveres para el viaje y afilo su arma, estaba listo para partir pero no presionaría a su hermana, sabia que para ella era muy difícil dejar a sus hijos a cargo de un tercero, sin contar que no sabían si volverían, sacudió su cabeza dejando los pensamientos negativos para otro momento.
Todo saldrá bien, somos muchos y muy fuertes
Acercándose a donde estaban él y Kirara; venia Shippou, armado hasta los dientes con toda clase de trucos y artilugios envueltos en una gran "mochila" colgando de sus hombros.
— ¿De verdad puedes cargar con todo eso? —Pregunto algo divertido el joven exterminador.
— ¡Todo lo necesito si quiero destruir esbirros, además nunca se está suficientemente preparado para una batalla! —Grito valiente con fuego en sus ojos.
El joven exterminador volvió a sonreír, aquel kitsune tenía miedo pero igual se presentaba, era un zorrito muy valiente.
—Lamentamos la demora —El monje Miroku aparecía tomado de la mano de Sango.
—Fue difícil dejar a los niños —fue lo único que mencionó la exterminadora acercándose a acariciar a Kirara.
—Kohaku, no podemos viajar todos en el lomo de Kirara —Acotó Miroku preocupado de tener que correr todo el camino.
—No se preocupe la ayuda viene en camino.
Y como si hubiera estado esperando el comentario, apareció Hashi de una nube blanca.
—Lamento que esperaran, pero ya estoy aquí —Saludo el Mapache preparando su transformación para trasladar a sus amigos.
—Cuanto tiempo sin vernos Hashi —Saludo Miroku.
—Su excelencia me da gusto verlo, aunque lamento que sea en estas condiciones.
—No perdamos tiempo —Interrumpió Sango quien necesitaba partir pronto o volvería a llorar extrañando a sus hijos.
Hashi entendió que no era momento de conversaciones y se transformo de inmediato en la cabeza voladora que llevaría a todos al punto de encuentro, Kohaku monto a Kirara y marcó el destino del viaje. Con algo de melancolía se elevó el grupo; dejando atrás la aldea donde habían formado su familia, pero no sería la última vez que pisarían esos suelos ¡No señor, ellos volverían! Partieron con esa esperanza en el corazón.
….
Sesshomaru despertó a Rin al termino de su baño, ella rápidamente despabilo y se baño en aquel rio al igual que su señor, el demonio hacia todo lo posible por evitar entrar con ella al agua y tomarla nuevamente, tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para eso, ya que no podía simplemente dejarla sola, podía pasarle algo, pero mirar hacia otro lado mientras ella se bañaba no era posible, si cerrar sus ojos era imposible, menos podía moverse.
— ¿No quiere acompañarme mi Señor?
¡Eso no Ayuda!
—Rin.
— ¿Si? —Pregunto en un tono descaradamente pícaro.
—Apresúrate.
¿Esa niña lo estaba invitando a una nueva ronda de pasión? Una pequeña sonrisa curvo sus labios, si ya era así de "picara" siendo que llevaban solo pocos días de "unión" ¿Cómo sería después del primer año o los siguientes ahora que contaba con la eternidad? Pudo desviar su mirada de la joven mujer y cerrar sus ojos, pero fue solo para imaginar a Rin de diferentes "formas" con el pasar de los años.
Esto será interesante
Kagome despertó con mucha hambre y su estomago rápidamente lo hizo notar, Inuyasha de un brinco se levanto y más atento que nunca preguntó.
— ¿Te gustaría desayunar algo en especial?
Lo miro curiosa
¿Por qué se porta tan amable habrá hecho algo malo?
—La verdad me gustaría desayunar Tostadas con mermelada y huevos con tocino y…
Cayo una gota de la frente de Inuyasha al buscar mentalmente los ingredientes, se acercó lentamente al rostro de Kagome con mirada de escrutinio y suavemente pregunto.
— ¿Qué es una tostada y de que animal saco el tocino?
Ahora Kagome no entendía nada, ¡¿realmente pensaba en conseguir lo que ella estaba pidiéndole?!
—Inuyasha, no entiendo que te ocurre pero no conseguirás nada de eso aquí, mejor busquemos una frutas y aprovechemos de traerle a Rin, de seguro tendrá hambre.
El comentario molesto a Souunga quien contaba los segundos para que su portadora volviera, si no quería que el demonio se la volviera a llevar debía "saber comportarse"
— ¿No puedo acaso preocuparme por ti?
—Estoy bien, solo me pregunto por qué tantas atenciones.
Inuyasha se tensó.
— ¡Keh! Siempre te quejas que soy poco atento y ahora que lo soy te molesta, que extraña eres —se hizo el ofendido y dio por terminado el tema.
Hasta que Sesshomaru y Rin volvieron, Jacken simuló dormir, lo que menos quería era que lo mandaran a él a conseguir alimentos, pero también tenía hambre.
—Jacken, ¿no se supone que tú tenías una misión? — Dijo Sesshomaru con los ojos entrecerrados y una mirada que helo el alma del pequeño demonio a lo que él reaccionó levantándose de un salto.
— ¡Si amo bonito, enseguida partiré! — Y salió corriendo como si lo persiguiera el diablo.
— ¡Señor Jacken, espere!
Trato de detenerlo Rin, pero era tarde, Sesshomaru con una piedra detuvo su nerviosa carrera.
—Se olvidaba de Ah-Un —Dijo bajito sabiendo que el pequeño demonio estaba inconsciente y no podía escucharla.
El dragón, al parecer entendiendo las órdenes de su Amo, lamio la mejilla de Rin a modo de despedida, camino hacia Jacken y con uno de sus hocicos levanto al renacuajo colocándolo en su lomo emprendiendo luego el vuelo, ya sabía donde debía dirigirse.
— ¿Eso fue necesario? —Dijo Rin refiriéndose a la piedra.
—Siempre lo es —Dijo mirando al cielo ignorando descaradamente la expresión acusadora de Rin, ella luego de eso solo suspiro resignada.
Buena suerte Señor Jacken
….
Sango estaba consciente que llevaba ya mucho tiempo lamentando dejar a sus hijos.
Así no serviré en batalla, tomé a conciencia mi decisión, es tarde para retractarme
Intento distraer sus pensamientos con el paisaje; cuando este se le hizo conocido.
—Nos dirigimos al monte de las animas ¿cierto? —Pregunto a su hermano.
—Así es, ese es nuestro punto de encuentro.
Y así fue, al descender vieron como llegaban al lugar Koga y Ayame con los lobos de su manada y los de la manada del abuelo de la joven. Antes de poder saludarlos también divisaron a Royokan, pero no era todo tras el venían muchos más..
—Veo que convocaste mucha gente Kohaku —Dijo Miroku al reconocer muchas de las caras que se acercaban.
—Sí, humano y Youkai pelearan juntos esta batalla.
Quedaron impresionados y un poco descolocados al ver quienes más habían sido convocados.
— ¿Ese no es Jinenji? —Menciono Sango algo confundida.
—Sí, se ofreció a curar a los heridos.
— ¡Y esa es Shiori! —Grito Shippou.
—También están acá Akitori Hojo(4) y Kuranoske Takeda(5) —Mencionó Miroku con un dejo de celos en su voz.
— ¿Esas no son Botan y Momiji?(6) una gota resbalo en la cabeza de los tres, ¿Qué hacían esas aprendices ingenuas ahí?
— ¡La deidad del agua!(7) —Dijo Miroku demasiado alegre frotándose las manos y recibiendo una cachetada de paso.
—Nunca cambiaras monje libidinoso —Dijo Shippou cruzándose de brazos y meneando la cabeza en señal de desaprobación.
Kirara empezó a rascarse con fuerza, cuando de pronto un punto negro salto de su lomo.
— ¡Anciano Mioga!
Un trueno oscureció por segundos el cielo y cuando vieron dos personajes más habían arribado.
— ¡Soten, Totosai!
—Todos hemos venido para luchar por la paz de nuestros clanes tierras y gente amada, ¡no dejare que el pulgoso se quede con todo el merito! —Dijo Koga gritando la última parte.
Se saludaron entre todos; colocándose rápidamente al día luego de tanto tiempo sin verse, e incluso algunos que no se conocían entre ellos fueron presentados, Kohaku miraba el cielo en silencio esperando algo, hasta que al fin diviso lo que tanto buscaba.
Ah-Un, el dragón de dos cabezas descendió con un ya despierto Jacken, sin su presencia sería difícil tratar con el ejército de Sesshomaru, además de traer la información de los pasos de los Inu Youkai.
—Mi amo y los otros ya partieron con destino el inframundo, debemos organizar las posiciones de batalla, el ejército del Señor Sesshomaru llegará en cualquier momento y el de la Gran Señora Irasue también —Habló ceremonioso Jacken bajando del lomo del dragón y dirigiéndose al exterminador.
Venceremos
Una ráfaga de viento los obligo a parpadear evitando el polvo en los ojos y cuando los abrieron, un enorme ejército de Youkais estaban ordenadamente formados en silencio esperando órdenes, uno de los demonios se paro frente a Kohaku, el joven lo reconoció como el general a cargo.
—La Señora Irasue manda que nos pongamos a sus órdenes.
Todos quedaron impresionados ante lo escuchado, realmente la demoniza confiaba en el exterminador.
—Sera todo un honor pelear a su lado General —Dijo haciendo una reverencia — instruya a su ejército que estos son sus aliados —indicó con su mano a todos los presentes —Deberemos pelear en unión si queremos vencer.
El demonio hizo una reverencia con la cabeza y se giro hacia sus tropas para transmitir las instrucciones, minutos después fue el turno del ejercito de Sesshomaru para aparecer.
—Así que con ellos lucharemos —Resoplo con molestia Riku(8), la generala a cargo—Son débiles para pelear con nosotros.
— ¡Quien te has creído mujer, si el amo te manda a pelear con ellos deberás obedecerlo!
La mujer miro a Jacken quien decidido le llamaba la atención, se sintió ofendida, ¡Ella no era cualquier demonio!, sus garras brillaron con intenciones de matarlo; cuando Ah-Un se paro frente al pequeño demonio con afán de protegerlo.
—O te comportas Riku o serás relevada —amenazó el General del ejército de Irasue, él era su superior, debía aunque sea respetarlo a él.
Riku giro en silencio hacia sus tropas y dio las instrucciones correspondientes, Después de eso los "líderes de los Grupos" se reunieron para planificar las posiciones en la barrera, debían ser rápidos no sabían cuando todo comenzaría.
…..
Sin Ah-Un para cargar "pasajeros" Sesshomaru prefirió llevar a Rin en sus brazos que volver a llevar a Inuyasha en su cola. Aunque fue algo que lamento el medio demonio (en el fondo), había estado bastante cómodo en el viaje anterior (sin contar que tomo una "siesta") pero sin derecho a apelación debió montar a Ishira junto con Kagome, a la cual obligo a sentar de lado en el lomo del felino, la sacerdotisa estaba aburrida de su extraño comportamiento, pero cuando quiso preguntar "de nuevo" que pasaba, Sesshomaru emprendió el vuelo transformándose en una esfera de luz, Ishira lo imito y en la mitad del tiempo anterior llegaron al reino de fuego.
Descendieron a los pies de la cueva que resguardaba el portal, Sesshomaru e Inuyasha olfatearon el lugar, observaron detenidamente por su caían en una trampa o sucedía algo malo y nada. ¿Acaso Shishinki era tan estúpido como para no detenerlos o se sentía muy seguro de su victoria como para no molestarse en prohibirles el paso? En cualquier caso no importaba.
La primera regla es nunca subestimar a tu enemigo, grave error shishinki.
— ¡Esto es una trampa, ¿Qué nadie se da cuenta?! ¡Soy el único!
—Creí que te había quedado mudo, ¿Cómo no me hablaste en todo el día? —Dijo Rin a Souunga.
— ¡Si no estuvieras tanto con ese "demonio" podríamos hablar más!
Ni yo me reconozco
—Si esta mi Señor Sesshomaru con nosotros no nos pasara nada, tranquilo —. Le dijo de manera despreocupada.
El mango de Souunga brillo con fuerza mostrando su enojo, a todas luces Shishinki quería que entraran al inframundo, ahí el tenia ventaja, atacarlos en su territorio de seguro no era su único propósito, de seguro con la indirecta ayuda de los demonios perro conseguiría abrir el portal, ¡Pero su portadora poca atención le ponía! Como odiaba que el demonio hubiera regresado.
Contrario a lo que Souunga creía alguien si puso atención a sus palabras, Kagome sintió un escalofrío en la espalda, tenía un mal presentimiento, con esa sensación siguió al grupo, aunque estaba preparada para cualquier cosa.
El grupo llego a la puerta del inframundo, que eternamente custodian Gosh y Mesh, las estatuas guardianes, estas al sentir a los invasores acercarse no dudaron en salir de su letargo para hacer la difícil pregunta.
— ¿Desean cruzar? O ¿Prefieres quedarte donde estas? Solo los muertos pueden atravesar esta puerta —Dijeron a coro.
—Rin —La llamo Sesshomaru quien encabezaba el grupo, ella camino donde esperaba el demonio.
— ¿si señor?
—Muéstrales a Souunga.
La joven obedeció la orden y enseguida presento la espada a los guardianes, los ojos de las estatuas brillaron en una roja tonalidad, al igual que el borde de la puerta circular, al abrirse esta, mostró un camino de tierra rodeado de oscuridad.
Antes de entrar al inframundo, Sesshomaru reconoció el camino que años atrás recorrió; cuando intento fortalecer a Tenseiga y recuperar a Rin, Inuyasha instintivamente se sintió algo reacio a entrar, él y Sesshomaru sobrevivirían en ese lugar, ¿pero qué pasaría con Kagome y Rin?
—Ponte esto — Dijo Sesshomaru girando hacia la sacerdotisa — Rin tiene a Souunga para proteger su alma.
Kagome recibió en sus manos lo ofrecido por el demonio y rápidamente lo coloco en su cuello, si Sesshomaru se había preocupado de ese detalle significaba que era de suma importancia.
Caminaron a la puerta circular que conectaba el mundo de los vivos con los otros mundos, dispuestos a cruzarla; con el demonio a la cabecera del grupo dando el primer paso dentro del portal, pero antes de que el resto colocara un pie en ese maldito camino, escucharon a las estatuas recitar.
"Grandes Señores de la guerra, el límite entre la vida y la muerte ha sido violado, restauren el equilibrio o paguen todos por el egoísmo de uno, sin piedad surjan aquellos privados de luz, hasta que la línea que divide los mundos vuelva a cerrar"
Inuyasha Kagome y Rin sintieron un escalofríos recorrer sus espaldas, no esperaban una advertencia así, pero por la mente de Kagome rondo una importante pregunta, ¿Si las estatuas sabían que esto sucedería, quien mas estaba enterado de la leyenda?
— ¡Caminen! —Ordenó Sesshomaru, también escucho la advertencia pero poco le importó.
Él único que debe temer es Shishinki
El ultimo en cruzar el portal fue Inuyasha, quien vio como éste se cerraba a su espalda, no había vuelta atrás, como había dicho Sesshomaru, Souunga brillo y ese brillo cubrió a Rin dándole un tono rosado a su silueta, a Kagome en cambio la rodeo un aura azul, el Meido Zeki de Irasue cumplía su labor, Kagome al ser humana no corría peligro mientras llevara el collar en su cuello.
—Veo que pensaste en todo Sesshomaru.
¡Esa Voz!
Los ojos del demonio se abrieron con real impresión, ¡No podía ser él! ¡Todos Menos él!
—Debí suponer que te pudrirías en el infierno… Padre —Al escucharlo todos entendieron su impresión y lidiaron con la propia.
El corazón de Inuyasha latió sin control ¿conocería a su padre por fin?
—Jaja una humana, veo que le diste un buen uso a Tenseiga.
Escuchaban su voz pero no lo veían, ¿Dónde podía estar? Sesshomaru sonrió maquiavélicamente, desapareciendo en el acto, miraron al "cielo" al escuchar el choque de unas espadas, por aquí y por allá los metales se enfrentaban pero los demonios se movían a una velocidad casi imposible de seguir con los ojos.
Rin estaba impresionada pero no con la pelea; si no con el "paisaje", de una extraña forma recordó haber estado ahí, Inuyasha y Kagome en cambio intentaban seguir la pelea entre "padre e hijo" claro, sin resultados.
—Te has vuelto muy fuerte Hijo —Mencionaba algo risueño el gran general perro.
—Si hubiera sabido antes que aquí te escondías, habría venido antes.
—Para que te molestas con eso, veo que no has "perdido el tiempo"
—….—Sesshomaru estaba molesto las insinuaciones con respecto a Rin no eran de su agrado, además ¿Qué tanto sabia su padre de "su relación" con la humana?
Rin observaba fijo el camino que aparecía ante sus ojos, uno mucho más abajo del que ellos transitaban, sus parpados se volvieron pesados, el cansancio invadió su ser, Souunga palpito, reconocería esa sensación siempre, la joven estaba siendo llamada por la muerte, sus ojos se tornaron vacíos y su voluntad se desvaneció.
— ¡Rin, reacciona Rin!
Pero ella no lo escuchaba, despacio su cuerpo comenzó a inclinarse hacia donde su vista se mantenía hipnotizada, Yusey se desesperaba, tanto así que apeló a un recurso que sin dudas no esperaba.
En un último palpitar de la espada, Yusey cerró fuerte los ojos con impotencia; a Rin se la llevaba la muerte, pero, cuando los abrió pudo ver sus manos afirmar el brazo de la joven, ¡había salido de la espada y tenía un "cuerpo"! Vaya impresión se llevó.
—Ten más cuidado niña -Dijo con seriedad disimulando la reciente impresión — si caes en el averno morirás.
La joven se sorprendió al sentir el contacto del demonio muerto.
—Sabia que eras un Youkai muy atractivo — Mencionó con una risita infantil y curiosidad, ignorando por completo lo que acababa de suceder, Yusey no quiso decirle que estuvo a punto de perder su alma.
—En el infierno hasta yo puedo tener mi cuerpo de vuelta.
Sesshomaru y su Padre dieron por terminados los "saludos" al darse cuenta del peligro que corrió la joven, ¡Que idiota! Si Rin ya había estado antes ahí (dos veces) era obvio que podía atraer de nuevo a la muerte que una vez burló, esta no perdona ni olvida, solo espera que te equivoques para reclamar lo que le pertenece. El demonio escuchó cada palabra de la conversación entre la joven y el "aparecido" demonio, agradeció mentalmente a Souunga por no decirle lo ocurrido a Rin.
— ¿Celoso Sesshomaru? —Pregunto su padre con intención de incomodarlo.
—...
— ¡Claro que no!, tu eres "el poderoso Sesshomaru", ¿Por qué te cambiaria la dulce Rin por una "espada", si tu eres amable y amoroso con ella? — Burlándose de él, dio sus comentarios por terminados, ahora iría donde Inuyasha.
—Si te preocuparas por ella te habrías percatado que estuvo a punto de caer — susurro el general perro mientras caminaba hacia su hijo menor.
—…. — ¡Estúpido, venir a decirle a él como cuidar a Rin!
Pero la verdad, tenía razón, si no hubiera atacado a su padre, podría haber visto la reacción de Rin, pero no la descuidaría de nuevo, sobre todo si su competencia contaba ahora con un cuerpo.
—Inuyasha, hijo mío…. —Dijo extendiéndole los brazos.
Una gotita bajo por la cabeza del Hanyou al ladearla, ¿Su padre pretendía que lo abrazara?
El general perro al ver que su hijo menor no reaccionaba le pregunto.
— ¿Por casualidad has pasado tiempo con Sesshomaru? Que no se te "pegue" lo frio muchacho —Dijo aun con los brazos extendidos.
Ahora a Inuyasha y Kagome les resbalaba una gotita, ¿De verdad era un poderoso demonio o era solo un mal comediante?
—Padre no es momento para eso —Dijo Inuyasha reaccionando.
Él ya no necesitaba un padre, menos chistes fomes, se centro en lo importante y eso era salir con vida de aquel lugar, aunque era cierto lo que había escuchado, el macho frente a él era más parecido a Sesshomaru que a él, con orgullo pensó
Me parezco más a mi madre
— ¿Qué tenemos aquí? Mucho gusto soy Inu no Taisho —Se presentaba a Kagome como un seductor mal disfrazado — Yo engendre a estos dos, ¿me quedan bien los cachorros cierto?
Hasta Sesshomaru se molesto con el comentario, lo único que le faltaba era a su padre de guía por el inframundo y en cima de "Don Juan" con sus hembras, ¡si con sus hembras!, sabía que buscaría a Rin en cualquier momento.
Por su parte Inu no Taisho estaba disfrutando de torturar a sus cachorros, una oportunidad como esa no se daría dos veces, el poder estar unos momentos con sus dos hijos, que estos se unieran en batalla lo lleno de orgullo, el verlos como "hombres" que ya eran lo lleno de alegría, la vida les había dado a los dos algo importante
Alguien a quien proteger
Pero no estaban a salvo ni mucho menos cerca de ganar, sabía que su comportamiento era inapropiado pero solo de esa manera podía hablar con ellos sin que Shishinki lo viera como una amenaza antes de entregarle su mensaje a Sesshomaru e Inuyasha, la aparición de Yusey lo descoloco un poco, lo recordaba claro que si, había sido él quien lo mato y luego revivió y encerró en la espada, esa era una culpa que siempre cargaba, pero no tenía tiempo para esas cosa guiaría a sus hijos a la victoria, solo debía comunicarse en secreto con ellos, pero, ¿Cómo hacerlo si ambos hombres lo ignoraban? El único que podría comprender era Yusey ¿Podría confiar en él? Por su parte Sesshomaru no comprendía el comportamiento de su padre, ¿Qué rayos le sucedía? O peor que trataba de advertir.
Los ojos del inframundo seguían cada movimiento de los invasores.
Te espero Sesshomaru, ven por mí
Hola chicas se que me demore pero no hay plazo que no se cumpla... incluí muuuuchos personajes ojala me escriban para saber que les parece, bueno faltan quizás tres capítulos para terminar el fic pero unas cuantas sorpresa todavía, besos cuídense y deseenme suerte para describir bien el siguiente capitulo con tantos personajes nuevos. Cualquier cosa pueden buscarlos en mi face subiré algunas fotos y algunas acotaciones del capitulo ademas que puedo responder preguntas por ahí.
(1.-) "Desde que me dejaste, la ventanita del amor se me cerró", añejo, si lo sé pero me pareció gracioso, la frase es de una canción de Garibaldi. O.o jajajaja
(2.-) recordaran que Totosai le regalo una espada a Kagome y un par de Sai a Rin, amabas armas fueron creadas de colmillos de sus respectivos machos aunque sin autorización de ello, capitulo 9.- Destinos.
(3.-) Jajajajaja si alguien sabe de quién es esa célebre frase por favor no duden en dejarme un comentario con el nombre jajajaja "Ver más allá de lo evidente" en todo caso dudo que lo sepan (es algo antiguo). Sin hacer trampa!
(4.-) Akitori Hojo: el antepasado de Hojo, el compañero de escuela de Kagome, en la serie capitulo 137.-
(5.-) Kuranoske Takeda: Terrateniente pretendiente de Sango, en la serie capitulo 78.-
(6.-) son Botan y Momiji un par de sacerdotisas ingenuas que entrenaban en el mismo templo de Tsubaki, las recordaran porque ellas crearon a los Chibi de 3 metros de Kagome e Inuyasha. Capitulo 59.-
(7.-) la deidad del agua solo sale en un capitulo, en el capítulo 27
(8.-) Riku es la generala que envia Irasue para diriguir el ejército del Oeste.
Chaito! besos Yuki.
