Antes que nada…. ¡PERDÓN! QUE NADIE SE DESANGRE NI MUERA POR MI CULPA! (Gracias por todos sus comentarios que me alegran el día y alimentan mi ego e imaginación…)
Chicas, he estado bajo mucho estrés, incluso me dio alopecia :( , estoy sufriendo por eso todavía, asique ténganme paciencia….Y aquí vamos… VOLVI!
Capitulo 17.- Nada es lo que parece.
Recorriendo el lúgubre camino hacia el inframundo, se encontraban los invasores del mundo de los vivos, sin saber a qué trampas podrían enfrentarse; mantenían la guardia alta, Sesshomaru se sabía vigilado; aunque sus sentidos le indicaban que estaban solos; su instinto gritaba lo contrario, por otro lado ¿qué significaba la presencia de su padre en aquel momento? sin duda Shishinki no era tan estúpido; para liberar al general perro y dejarlo vagando libre por el inframundo, consciente de que podría guiarlos hacia donde él se encontraba, ¿qué función cumplía su aparición?, miró a Inuyasha quien enfrentó su mirada y se acercó a su hermano mayor para hablar.
—Sesshomaru, ¿Qué demonios hace él aquí? —Preguntó Inuyasha en un susurro.
—…—No sabía que decir, también había sido tomado por sorpresa y aunque ya había imaginado muchos posibles escenarios, no consideraba prudente compartir sus teorías aún.
— ¿Crees que podamos confiar en él?, sabes lo que está en juego —La pregunta quedó en el aire, Sesshomaru no arriesgaría la manada que guiaba.
En un parpadeo; desapareció de lado de Inuyasha, posicionándose frente a su padre; levantándolo con una mano por el cuello, mientras que sus garras destilaban el venenoso color verde que derretía cuanto tocaba.
—Donde esta Shishinki —Preguntó con voz profunda, demostrándole que no tendría compasión.
—No lo sé —Respondió conociendo el castigo.
Sesshomaru dejo atrás la sorpresa del reencuentro para actuar como él sabía hacerlo, no tendría piedad, ni siquiera por el par de espectadoras; que rehuyeron la mirada para no ver como el hijo torturaba al padre, enterró sus garras y liberó una cantidad importante de veneno, no lo mataría pero si dolería. Su Padre no gritó y tampoco pidió clemencia.
—Habla ya, ¿o es acaso parte de su trampa que confiemos en ti?, que patético.
—Mi alma despertó en este lugar, sentí tu aroma y lo seguí —Respondió con dificultad
Sabía que mentía, ¿Por qué lo hacía? Esa era la cuestión.
Lo soltó, y guardo silencio ante el reproche mudo de Inuyasha, ¡era una trampa! Todo se los indicaba, sin embargo lo dejaría permanecer con ellos, si debía caer en el juego para encontrar a su oponente, lo haría.
—Vámonos —Habló y retomó su marcha, el Hanyou lo miró recriminando su falta de diálogo, pero la tensión de Sesshomaru lo obligó a guardar silencio.
Inu no Taisho estaba confundido, si Sesshomaru sabía que era una trampa ¿por qué no se deshacía de él de inmediato?
«Cachorro, siempre te ha gustado jugar con fuego» una tenue sonrisa apareció en los labios del general perro, ¿su primogénito estaba preparado para lo que enfrentaría?
Flash Back
Shishinki sabía que su alma yacía en lo profundo del averno, aunque no podía sentir su presencia; estaba ahí, aguardando, quizás para ayudar a su sangre, quizás para pagar por sus pecados, después de mucho buscar, al encontrarlo; puso en práctica los planes que tenía para él.
—Si me los entregas, perdonaré sus vidas demonio — decía shishinki a la revivida alma del general perro.
Este al verse preso de los artilugios del demonio; que una vez venció, no dudo en enfrentarlo.
— ¡Mis hijos son fuertes, te vencerán!, ¡No seré tu servidor!
— ¡Obedecerás quieras o no!
Un dolor invadió lo profundo de su alma; cuando shishinki apretó la esfera de su mano, esfera que siempre mantuvo a su lado esperando el momento correcto para utilizar.
El general perro no traicionaría a sus hijos, prefería desaparecer en el olvido antes que lastimar a sus cachorros, pero utilizaría la oportunidad a su favor, solo rogaba porque Sesshomaru entendiera y después lo perdonara.
Fin del flash Jack
Tan rápido el recuerdo surcó su memoria lo borró, debía concentrarse en la mejor manera de protegerlos y ayudarlos.
— ¿Qué piensas hacer con él? —Preguntó Inuyasha alcanzando a Sesshomaru.
—Matarlo en su momento.
Inuyasha sintió algo de lastima por la respuesta de Sesshomaru, después de todo era su padre.
«No creo que podamos confiar en él» Pensó con pesar, y se dirigió al lado de Kagome, ella y su seguridad debían ser su única preocupación.
Mientras tanto; el padre a cierta distancia de la conversación, evaluaba con la mirada el buen gusto de sus dos hijos, Rin y Kagome se sentían nerviosas bajo tal escrutinio.
—Son muy parecidas —Comentó al acercarse unos pasos a ellas.
— ¿Eh? —Preguntaron a coro.
—Ustedes se parecen mucho físicamente, aunque debo decir que sus personalidades son distintas, tu —Apuntando a Kagome, —Tienes un carácter dominante ¿cierto?, mientras que tu —Apuntando a Rin — pareces ser sumisa, aunque lo dudo un poco.
Ambas mujeres se miraron, mientras que Rin sonreía; Kagome analizaba las palabras con el ceño fruncido. El general perro sonrió también, que par de hembras interesantes se cruzaron en el camino de sus hijos…
Yusei se acercó a Rin con intenciones de alejarla de aquel demonio, tampoco creía que su llegada fuera una coincidencia, tales cosas para él no existían.
—Avancemos —Dijo Inuyasha al llegar a su lado y tirando del brazo de su mujer, cuando esta le iba a recriminar el trato, vio lo serio que estaba y calló.
Inuyasha hacia lo mismo que antes Yusei hizo con Rin. El general perro; quedando pasos atrás, observó las reacciones de sus hijos, mientras que el mayor no se molestó en acercarse a su hembra; o al menos decirle que mantuviera la distancia con su padre, el menor llegó y de manera tosca pero sincera; alejo a su hembra del desconocido, que distintos podían llegar a ser sus cachorros.
El viento traía con él la melodía clásica de la batalla, la sombra de la inminente muerte, oscurecía el cielo y con él las esperanzas, tratando de intimidar los corazones de los valientes guerreros que osarían marchar, un antes y un después se marcaria con aquella guerra.
«La esperanza es lo último que se pierde» trató de convencerse Kohaku, al ver la preocupación posarse en cada mirada a su alrededor, él era el líder en esos momentos, debía comportarse como tal, tenía dos grandes a seguir, la estrategia y auto control de Sesshomaru y la voluntad indestructible de Inuyasha, sacaría lo mejor de ambos y cumpliría su parte en aquella batalla; que significaba todo.
—Generales, amigos —Llamó la atención de todos los presentes —No es momento para dudar, se que ellos harán su parte, cumplamos con la nuestra, no siempre podemos resguardarnos tras Inuyasha y Sesshomaru —Los presentes lo miraron y asintieron con valor.
Kohaku con completa seguridad; presentó las posiciones que tomarían cada grupo, estos mezclarían Youkai de distintas naturalezas y humanos, aunque no era prudente dejar a los humanos trabajar con los Youkai si estos podían correr peligro, pero si los mezclaba con astucia podrían complementarse mutuamente, analizó bien a quienes tenia de aliados, sería difícil de convencerlos; por eso necesitaba gente de confianza. A su alrededor se encontraban los generales, Asahi del ejercito de la luna, Riku del ejercito del Oeste, Koga, Ayame, Sango, Miroku, Akitori Hojo, Kuranoske Takeda y Soten; como cabecillas y representantes de sus distintos clanes y Terratenientes humanos, ellos serian al fin y al cabo los llamados a dominar las tropas asignadas.
Les explicó las dificultades del lugar, donde se abriría el portal, el terreno que cubrirían y las líneas de contención que formarían, hasta ese momento todo iba bien, salvo cuando llegó la hora de asignar los grupos, fue ahí donde los orgullos se enfrentaron.
—Nosotros, los ejércitos de la Luna y el oeste; somos capaces de vencerlos solos — reclamó con soberbia Riku, la generala del oeste
—Ante todo deben estar conscientes que ellos no pueden morir; porque ya lo están —Hablo fuerte Kohaku al ver que no entendían bien la función que cumplirían — nuestra labor es detenerlos hasta que el portal se vuelva a cerrar, y los absorba con él.
— ¡Esos demonios no serán un problema para nosotros! —Dijo arrogante Riku.
— ¡Malditos perros; se creen superiores, pero no lo son! —Contestó koga— nosotros los lobos arrasaremos con ellos más rápido; sin tener que cuidarles las espaldas.
—Cuidado con tu lengua lobo, o como a un ser insignificante te la arrancaré —Amenazó Riku — Ayame sujetaba a Koga; para que no peleara con la mujer Youkai, no estaban ahí para matarse entre ellos si no para vencer al enemigo.
— ¡Basta ya! —Grito Kohaku, demostrando que él era el líder —Riku, guarda tus fuerzas para la batalla, nada sacamos con pelear entre nosotros.
— ¿Nosotros? Exterminador; nadie me dice que hacer y que no, menos un niño humano, tú y tu especie esta demás en esta batalla; solo serán un lastre, débiles y frágiles como una flor, incluso son mas inferiores que los lobos — seguía discutiendo la generala del oeste; mientras mostraba sus colmillos en señal de amenaza.
—Te recuerdo que la Señora del Oeste es humana… —Dijo Kohaku apretando los dientes.
—Sí, el capricho del Amo Sesshomaru, esa es otra flor que pronto se marchitara, ¿Crees que un demonio como el amo la quiera a su lado cuando esta empiece a envejecer? —Su sonrisa terminó de agotar su paciencia.
Kohaku sacó su hoz para enfrentarla, sus sentimientos hacia Rin no cambiaban, aun sabiendo que ella era la hembra de Sesshomaru, la defendería igual como si fuera su pareja.
— ¡Ataca humano!, te mataré lentamente para que conozcas el verdadero dolor —Liberó sus garras venenosas y tomo posición, se daría el gusto de demostrar que ella era superior.
Asahi, el general de la Luna guardaba silencio, no pretendía intervenir en la batalla, debía dejar que el exterminador se impusiera solo, si lo protegía solo le daría la razón a Riku, pero por otro lado si ella lo mataba; entonces tendría que darle explicaciones a su Señora y ella nunca escuchaba la historia completa, solo mataba por aburrimiento.
Kohaku recuperando al auto control; bajo su hoz y le dio la espalda.
—Si deseas matarme; espera a que la batalla termine, si para entonces ambos seguimos de pie en este mundo… lucharemos a muerte —Y dignamente tomo distancia, necesitaba enfriar su mente para pensar de forma racional.
Sentado en una roca Kohaku recordaba la alegría de hace pocos días atrás con nostalgia, consideró que el monte de las animas en un principio; le pareció un buen punto de encuentro, pero en esos momentos… la desolación lo invadía, desde ahí era espectador en primera fila, del cambio que se estaba desarrollando, sintió miedo, sintió que no sería capaz de guiarlos de forma apropiada a la batalla, bajo su cabeza, comenzaba a perder valor.
«Un niño» Pensó, « ¿Realmente sigo siendo un niño?»
—Eres muy fuerte Kohaku, gracias a ti saldremos adelante, se que sabrás liderarnos —unos amorosos brazos lo rodearon desde la espalda.
—No lo sé hermana, creo que aun soy joven para esta responsabilidad.
—Todos confiamos en ti. Yo creo fielmente en ti —Dijo frente a frente con una sonrisa en sus labios, era cierto, su familia también estaba en juego, no podía fallar.
—Exterminador, debemos organizarnos para partir. —Interrumpió el general de la luna.
—Tiene razón general —Suspiro llenándose de valor— es hora de avanzar.
Kohaku agradeció mentalmente el apoyo y enseñanzas de la señora Irasue, ella se lo había advertido, debía ser lo suficientemente seguro de si mismo, para ganarse el respeto y apoyo de todos, incluso de Riku.
«¡No fallare!"»
Sesshomaru estaba tenso pero no lo demostraría, su padre venia a confirmar que Shishinki los esperaba, pero no contaba con el cuerpo de el alma de Souunga, es más, no esperaba que ese Youkai se comportara como el macho de Rin, eso lo enojó, pero no descuidaría la vigilancia, mantendría con todos sus sentidos alertas; en cualquier momento los sorprenderían, debía estar preparado.
Yusei estaba incómodo, no había querido intervenir, pero cuando vio que Sesshomaru no se movía; decidió alejar a Rin de Inu no Taisho, lo odiaba, aun guardaba mucho rencor hacia el demonio que le arrebató la vida y su «amor», por eso mantendría alejada a la joven, ella no saldría lastimada por las malas decisiones de los inu Youkai.
Rin miraba curiosa a Yusei, quien no había abierto la boca; desde que la salvo de caer.
— ¿Se te quedo la voz dentro de la espada, o solo estas molesto?
—…—No respondió, estaba tenso, quizás Sesshomaru no lograba descubrirlo; porque aun era joven y falto de algunas experiencias, pero él sí, sentía la mirada de Shishinki en su nuca, aguardando el momento preciso. —Camina, sobre todo; no bajes la guardia.
—Mientras este Mi señor Sesshomaru con nosotros, nada malo sucederá —Respondió Rin positiva y segura en su hablar.
—Que envidiable tu fidelidad —Dijo entre dientes— pero te aseguro que no es correspondida, un día llegará una hembra; que podrá darle un cachorro puro y poderoso, él no dudara en deshacerse de ti.
Con esas palabras, Rin bajo la cabeza y su flequillo escondió su mirada, Yusei sabía que era duro, pero odiaba la ingenuidad de la mujer. Sesshomaru escuchó cada palabra, una sola lágrima bastaba oler; para ir y despedazarlo.
Yusei abrió los ojos sorprendido; al ver que Rin subía la mirada y sonreía con las manos tomadas en la espalda, se colocó frente a él y respondió.
—Mi Señor podría hacer eso sin dudas, de hecho seria lo correcto..., solo un descendiente puro podrá algún día ocupar su lugar, pero, no creo que lo haga, —Yusei vio como sus ojos tomaron intensidad— han sido años preparándome en silencio para la posición que tomaré; como la señora del Oeste, arriesgó su vida, su orgullo, todo por mantener a su lado a una humana, ¿no te parece un sacrificio innecesario solo por un capricho? Te aseguro que disfruta de mi compañía — Guiñándole un ojo, dejo en silencio al Youkai — luego habló susurrándole —además, dudo que algún día deje gobernar a alguien más — a pasos de ellos Sesshomaru sonrió, esa era su Rin, ¿Cómo podría pensar en cambiarla, si con eso solo podía desearla más?
Yusei Quiso gruñir y decirle un par de cosas sobre su venerado demonio, pero calló, no era el momento de enfrentarse a él, pero este llegaría tarde o temprano.
«Grandes Señores de la guerra, el límite entre la vida y la muerte han sido violados, restauren el equilibrio o paguen todos por el egoísmo de uno, sin piedad surjan aquellos privados de luz, hasta que la línea que divide los mundos vuelva a cerrar»
Sesshomaru insistía en repetir esas palabras una y otra vez en su mente; intentando darles sentido. ¿Quién era el egoísta? ¿Él quizás, por revivir a Rin tantas veces sin pensar siquiera; en que podían haber consecuencias?, ¿su padre, al momento de encerrar un alma maldita en un arma, y condenarlo al calvario de la eternidad en un cuerpo inerte?, ¿Shishinki, por ser capaz de abrir el mismo infierno, para cobrar venganza? ¿O aquel extraño ser, que invadió su cuerpo manejándolo como marioneta? Apretó los dientes con frustración, ¿quién era el verdadero enemigo, y cuál era el precio que debía pagar cada uno? Miró a Rin, quien caminaba algunos pasos tras él, su naturaleza ingenua y confiada no le permitía otra cosa que la fascinación y la alegría; al ver al espíritu de la espada frente a ella; luego de la ingeniosa y sincera respuesta que le dio, mientras que éste, con semblante indiferente, analizaba sus renovadas capacidades, Sesshomaru intuyó que desearía probarlas en cualquier momento, ¿Sería capaz de atacar a alguien para corroborar su poder? Descartó. Al parecer no haría nada que lastimara a Rin. Miró al Hanyou, también caminaba tras él, pero varios pasos atrás con la sacerdotisa a su lado, Inuyasha iba rezongando por la actitud invasiva de su padre, Sesshomaru se permitió, solo por unos instantes, reconocer la valentía que poseía, prueba de eso fue verlo pelear a su lado; en la tumba del general perro, aun sabiendo lo que podía perder, el vientre de la sacerdotisa había afirmado a la criatura que desarrollaba en su interior, con los años y experiencias; pudo conocerla un poco y reconocer que era poderosa y valiente, después de mucho meditar, reconoció que había sido lo correcto entregarle a la mujer el Meido Seki, éste sería capaz de protegerlos a ambos (Madre y cachorro), y si las cosas se complicaban, sacarlos a los tres con Rin del inframundo; directo al palacio de la luna, era a su juicio, tanto el aferro del cachorro a la vida; que no dudaba que Rin también lo haya percibido, las destrezas adquiridas gracias a su veneno deberían haber mejorado. Por otro lado, ¿él podría fecundar también el vientre de su hembra? hasta su madre esperaba un cachorro, ¿con que intenciones? Era mejor no saberlo.
—Mi Señor, ¿ocurre algo? —Rin a su lado se veía preocupada, de seguro había guardado silencio más de lo normal.
— ¿Que te pasó? —Su duda se dirigía al momento en que Rin perdió la conciencia y estuvo a punto que caer en el averno; como otra alma en penitencia, no mencionaría la conversación que escuchó.
—La verdad no estoy segura, este lugar es extraño pero de alguna forma conocido, se muestra como un camino infinito sobre el agua ¿cierto?
Sesshomaru recorrió con la vista su entorno, la verdad no había puesto real atención a aquel lugar, ambas visitas al inframundo eran por razones de fuerza mayor; no para admirar el paisaje, ahora que lo analizaba; este se representaba como un camino sin fin, donde se trazaban senderos a medida que avanzaban, la oscuridad no permitía mas visual que un par de metros adelante y las aguas turbias a metros debajo de sus pies marcaban un extraño final para tal bizarro universo. No quiso responder la pregunta obvia, pero puso atención en la explicación de su hembra.
—Al mirar hacia abajo, yo vi otro camino aparecer, y personas transitando por él, alguien los guiaba, sentí que mi cuerpo pesaba y que quería caer.
— Fue mi culpa que murieras la segunda vez— La interrumpió se liberaría por fin de aquella culpa.
— ¿Usted envió al perro a tragarnos y llevar al infierno? —dijo irónicamente, divertida por la propia pregunta.
—Fue mi sed de poder y no pude detenerlo antes que te llevara —mencionó refiriéndose al ser que en esa ocasión la devoró.
—Pero me rescató y no solo eso, liberó a muchas almas que sufrían, según lo que me dijo Kohaku.
—Saqué tu cuerpo, fue mi madre quien devolvió tu alma.
—Ahh —Dijo como si encontrara sentido a algo importante —, La Señora Irasue es muy buena.
La miró incrédulo, siendo sus ojos los únicos que mostraron desconcierto. Rin comprendió que dudaba de sus palabras.
—Pudo haberme dejado muerta. ¿Usted acaso sabía que mi alma volvería con el Meido Seki?, No. Le ha permitido viajar conmigo, una humana como acompañante todos estos años, y luego dio su aprobación cuando decidió que sería su hembra. A mi juicio, su madre, aunque jamás lo diga, solo piensa en su felicidad.
Detuvo su andar y la observó, cerciorándose que era ella, ¿Cómo podía ser capaz de parecer tan despistada y luego demostrar que sabe más de lo que podría saber él?
—Que mi Madre no te escuche. —Fue su escueta respuesta retomando el paso.
¿Qué le podía decir? ¿Qué jamás se preguntó el porqué de las acciones de su madre? Con mucho esfuerzo logró entender las de su padre y su amor por la humana Izayoi, él mismo aún no entendía porque Rin era importante en su vida, que eso que él llamaba instinto, en el idioma de los humanos; era denominado amor.
Mientras que Sesshomaru volvía a sus cavilaciones y estado de alerta, Rin se acercó sonriente a Inuyasha y Kagome, la mala cara del medio demonio le causó gracia, sobre todo al entender; que el causante de su actitud era su padre, Kagome la miró y la joven se puso a su lado para charlar, el hecho que nadie los atacara las estaba relajando, si no fuera por el aroma a muerte y la nauseabunda imagen del lugar; jurarían que paseaban de noche.
— ¿Te lo imaginabas así? —Preguntó la sacerdotisa.
— ¿Eh?
—Al espíritu de Souunga, ¿te lo imaginabas con esa figura?
Rin observó a Yusei a la distancia, mientras que él con desconfianza miraba sus manos, la joven había completado la imagen que tenia, era un poco más bajo que Sesshomaru; pero más alto que Inuyasha, sus ojos gatunos violeta resaltaban, mientras que su cabello gris corto daban a su rostro una imagen peligrosa y varonil, de contextura delgada, pero claramente esculpido cada músculo con perfección, resaltado por su ahori negro algo ajustado.
—Se llama Yusei, y la verdad ya tenía una idea de su imagen, en una ocasión vio el color de sus ojos y silueta.
— Yo realmente me lleve una buena impresión; al ver que es tan atractivo —Dijo con sinceridad Kagome.
Cuatro pares de orejas se movieron con aquellos comentarios, y el aludido no pudo menos que desviar su atención; para no ser invadido por el rojo en sus mejillas, la honestidad de la sacerdotisa; con quien había peleado varias veces alimento su ego, pero lastimado el de su propio macho.
— ¡Kagome, no tienes porque hacer ese tipo de comentarios! —Reclamó Inuyasha ante las apreciaciones de su hembra.
—Déjala hijo —, mencionó Inu No Taisho —el ser desinhibidas es propia en la preñes de las hembras.
Kagome se giró incrédula para enfrentar a Inuyasha, sus ojos brillaron ante la fugaz imagen de ser mamá, su corazón se lleno de esperanza esperando una respuesta de su pareja, este obviamente se puso pálido, y su boca no logró cuadrar con su cerebro; para dar una explicación de su silencio, ella no estaba segura de lo que había escuchado, necesitaba la confirmación de su marido, este leyendo su pensamiento; solo pudo asentir con la cabeza una vez, para nada mas alcanzó su enorme esfuerzo. El corazón de la Sacerdotisa dio un brinco tan grande en su pecho, que este le dolió ¡¿al fin había cumplido su sueño?! Pero de pronto reaccionó ¡embarazada estaba metida en el maldito infierno!
—Embarazada —Susurró lo más bajo que pudo, intentando digerir las palabras.
—Claro, el cachorro ya se asentó en tu vientre, puedo olerlo a la distancia —Contestó ingenuo el general perro.
Un aura maligna recorrió cada fibra de Kagome, todos los presentes, incluso Sesshomaru, giraron a verla…
— ¡Abajo, abajo, abajo! —Kagome estaba molesta, ¡como podía haberle ocultado algo tan importante!
Inuyasha quedo enterrado en la tierra, sin siquiera poder reclamar, Inu no Taisho quedo sorprendido ¿Dónde había conseguido tal herramienta la sacerdotisa? ¿Por qué no tuvo algo así para educar a Sesshomaru? ¿Sesshomaru también tendría un collar así puesto?
El aludido al ver la expresión de su padre, supo que pensaba, inmediatamente respondió a la pregunta no hecha.
—Eduqué a Rin como una dama —Dijo orgulloso de saber que Rin; no se comportaría jamás como una "bruja"
Grave error, respuesta equivocada.
— ¿Educaste, desde que edad la conoces? —Preguntó el padre mirando a la joven; intentando calmar a la sacerdotisa.
—Con mi Señor estamos viajando juntos desde que tengo 8 años —Respondió la joven sin pudor, ya que, a juicio de ella; no tenía nada de malo.
— ¡Degenerado! —Gritó sin filtro el padre.
«Y me criticabas por la juventud de Izayoi»
Inuyasha levantó la cabeza a duras penas para burlarse de su "»hermano"», ya eran muchos los que lo llamaban "»degenerado"» últimamente. Pero también descubrió su error, sin oportunidad de abrir la boca sintió el aura maligna de Kagome, giró un poco la cabeza y la vio con los ojos cerrados, pero una gran vena se asomaba en su cabeza.
—Eso le podría hacer mal al bebe —intentó detener su furia.
— ¡Abajo, abajo, abajoooo! —El comentario más la enfureció, ¡ahora le preocupaba el bebe!
Rin a su lado no sabía que decir o hacer, Kagome emanaba furia de su ser, observó a su amiga de reojo, esta sintió un escalofrió sabiéndose descubierta, también sabia y no dijo nada.
—No te desquites con Rin, era yo quien debía darte la noticia —Defendió Inuyasha a la joven.
— ¡Y cuando pensabas decírmelo Inuyasha! ¡¿Cuándo estuviéramos muertos?!
— ¡¿Si te lo contaba, habría cambiado tu decisión de venir?! ¡No! Solo hice lo que creí correcto, no quería darte una preocupación mas, ¡yo te protegería de todo, y a mi cachorro también!
Por una parte Kagome sintió felicidad al saber que Inuyasha solo quería protegerla y por el otro; la ira la invadió otra vez, ¡¿Qué esperaba, que lo felicitara?!
— ¡Abajo, Abajo Abajo!
Sesshomaru decidió intervenir, los gritos lo estaban distrayendo.
—El meido Seki te protegerá a ti y al cachorro —Dijo mirando a una sorprendida Kagome. ¿Sesshomaru se preocupaba por ella?
Algo mas iba a decir Sesshomaru; pero la frase quedó inconclusa, cuando; parándose en punta de pies, los labios de Rin sellaron los del demonio con un tierno beso, agradeciendo su preocupación por la sacerdotisa y el cachorro, los ojos de Sesshomaru se abrieron casi imperceptiblemente, para él, las demostraciones de afecto sobraban y estaban estrictamente prohibidas mas allá de la intimidad, pero para variar; ella no seguía las reglas. Por unos segundos Inu no Taisho, Kagome e Inuyasha contuvieron el aliento, era la primera vez que presenciaban algo así y quizás la última.
—Usted siempre ha sido amable y preocupado, muchas gracias — dijo Rin sonriéndole al demonio con sinceridad y aprecio.
Quedaron perplejos; cuando el demonio no reclamó la falta de respeto, solo calló, giró y siguió su paso, aunque al darles la espalda; saboreó sus labios con la lengua, sin querer admitirlo, disfrutaba las sorpresas de su hembra.
Rin también giró hacia Kagome, quien aun estupefacta, sintió como la joven tomaba su mano y la apretaba con seguridad.
—No permitiremos que nada le suceda al cachorro, nos protegeremos mutuamente, estamos juntos en esta batalla, y saldremos juntos también.
Kagome le sonrió con renovadas fuerzas, ella era fuerte, poderosa, podría proteger a su hijo de todo, además contaba con amigos.
— ¡Todo saldrá bien! —Dijeron a coro las mujeres.
El general perro miraba a Sesshomaru alejarse, estaba atónito por la ausencia de reacción de su parte, sonrió orgulloso, al fin había llegado la persona que derretiría definitivamente su corazón.
«Una humana, quien lo creería»
Buscó también con la mirada a Inuyasha; quien no sabía si levantarse o no, pero la respuesta llegó; cuando Kagome se agachó a su lado y extendió su mano.
—No más secretos, jamás —Ofreció Kagome en una promesa.
—Lo prometo —Inuyasha sabía que no debía faltar a su palabra, su honor y amor estaban en juego.
Jinenji, Botan y Momiji estaban separados del grupo que analizaba y decidía las estrategias Shippou los acompañaba, pero en vano trataba de poner atención a lo que hablaban los reunidos, no alcanzaba a escuchar.
— ¿Pequeño Zorro? —Preguntó Botan — ¿Nosotras también mataremos demonios?
Esa niña estaba más loca que la última vez que la vió, ella quería matar a los esbirros del infierno ¿Con qué, con sus pequeños conjuros u otra vez con una Inuyasha y Kagome gigantes?
—No, nosotros atenderemos a los heridos.
— ¡Pero somos sacerdotisas!
—Sí, pero serán más apoyo junto con Jinenji —el aludido levantó la cabeza y sonrió amablemente.
—Ustedes como sacerdotisas, me pueden ayudar a cuidar a los caídos, dos niñas tan lindas no deberían involucrarse en esta batalla.
—Por cierto ¿cómo se enteraron de la batalla y el punto de reunión?, dudo que Kohaku les avisara
—La verdad, sentimos un aura maligna y… bueno… la verdad vinimos a escondernos… pero cuando nos encontramos con ustedes y el joven exterminador ¡decidimos ayudarlos! —Dijo Momiji con nerviosismo fingiendo valor, sin duda no tenían que estar ahí, pero shippou había vivido ya mucho tiempo con el monje Miroku y había aprendido a leer ciertas expresiones, algo que era evidente en el rubor de ambas niñas cuando paso Kohaku y las saludó, a esas dos les gustaba el hermano menor de Sango.
— ¿No será que encontraron atractivo a Kohaku?, y por eso se acercaron.
—¡! —descubiertas
A shippou le cayó una gota por la cabeza, si antes las consideraba locas; ahora estaban peor.
—Moriremos ¿verdad zorrito? —Preguntó Botan mirando sus pies, estaban asustadas.
—No moriremos —les tomó a cada una; una mano, no solo tenemos a Inuyasha y Kagome si no también Sesshomaru y Rin; aparte de todos los presentes, debemos confiar en ellos —Dijo Shippou
— ¡La esperanza es lo último que se pierde! —Dijo Kohaku a sus espaldas, las dos dieron un respingo y escondieron el rojo de sus rostros —Manténganse cerca de Jinenji y ayuden en lo que puedan, nada mas —Tal cual vino se retiró, acompañado de el general del ejército de la luna, como buen líder debía atender a todos sin importar su lugar.
La tensión aumentaba el aire frio y el aroma a muerte se esparcía rápidamente, Kohaku ya había organizado los grupos y las posiciones, no era simple dirigir a seres tan distintos, pero la disposición de los Youkai lo facilitaba, las dos grandes cabezas koga, el general de la Luna apoyaban su estrategia, solo había un personaje que no estaba de acuerdo con el exterminador. Volvió a enfrentar a los líderes de grupo, cuando al escuchar cierta voz; también comenzó a sentir jaqueca, lo único que le faltaba, Jacken reclamando por las instrucciones y dirección de la misión, suspiró cansado; el verde demonio seria más difícil que la misma generala del Oeste.
—Mocoso, esta guerra la ganara el gran Sesshomaru sama, ¡deberías haberle preguntado a él como proceder!
—Sigo ordenes de la Señora Irasue, Señor Jacken —Respondió cansado luego de la pelea con Riku.
— ¡No deberíamos acercarnos a la tierra del fuego! al amo no le gusta que los débiles interfieran.
—No interferiremos, formaremos una barrera para que los esbirros no ataquen las aldeas cercanas, ¡que no escuchó el plan!
—Eso no le importa al Amo, lo mejor será que volvamos al palacio y esperemos ahí.
Kohaku no lo creía que rayos pasaba con él, siempre estaba tras Sesshomaru en batalla ¡¿Y justo ahora se acobardaba?!
Akitori Hojo y Kuranoske Takeda aprovecharon la intervención del pequeño demonio verde para separarse unos momentos del grupo, ninguno de los dos antes había lidiado con demonios y se sentían fuera de lugar, si bien cuando Kohaku solicitó su ayuda; ellos aceptaron de inmediato proteger a los suyos, no dimensionaron realmente la decisión, Sango al ver como ambos se alejaban, prefirió acompañarlos unos momentos y darles valor para seguir, los consideraba realmente valientes por participar de la batalla. Por su parte, al Monje Miroku no le agrado mucho que Sango los siguiera, aun recordaba como Kuranoske Takeda le había ofrecido matrimonio a su Sanguito y eso lo ponía celoso, de pronto una idea deprimente paso por su cabeza ¿qué pasaba si el moría en batalla? ¿Sango se casaría con el terrateniente? Se imaginó de pronto a Sango con sus hijos al lado del terrateniente, y sus pequeños descendientes diciéndole a él; Papá, ¡No, por nada del mundo lo permitiría! Pero desistió de seguirla, no podía dejar a Kohaku solo entre demonios y Jacken reclamando.
—Calma señores, todos estamos aquí por un enemigo en común, todos tenemos seres queridos que proteger, deberíamos ser más solidarios.
— ¡Cállate monje libidinoso!, el amo puede con esto y más, no necesita que seres como ustedes interfieran.
Kohaku no sabía a qué le tenía más miedo Jacken, si a intervenir en una pelea de Sesshomaru o a estar rodeado de seres muertos y sedientos de sangre, supuso que a Sesshomaru.
—Señor Jacken, dijo solemnemente, tengo una importante misión para usted.
La nada y silencio; abundaban en aquel reino muerto, la poca paciencia de Sesshomaru había muerto a los minutos; de poner sus pies en aquel lugar, se estaba desesperando, nadie los atacaba, nadie se presentaba, el olor de Shishinki estaba tan ausente; como la vida en aquel desolado sendero. Sesshomaru se estaba impacientando, llevaban caminando horas y no llegaban a ningún lugar, ¿cuándo aparecerían para atacarlos? ¿Qué clase de trampa era esa?
Entonces lo comprendió…
«La desesperación»
Entendió, que la trampa no era una emboscada, era la separación.
Se giró, con fuerza y velocidad para alcanzar a Rin; pero fue en vano, la oscuridad que salió de la nada; fue más rápida al devorar la poca luz de iluminaba sus pasos, ¿la había atraído él con su "impaciencia"? ninguno de los presentes sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados; no había diferencia, el frio que los recorría los inmovilizó, demostrándoles su propia vulnerabilidad; incluso a los demonios, la oscuridad era algo que jamás podrían vencer.
— ¡Kagome, Kagome! —Gritaba Inuyasha desesperado, y estirando las manos para alcanzarla.
Su corazón se lleno de temor; mientras que Sesshomaru permanecía inmóvil, esperando que pasara el difícil momento; ante eso nada podían hacer.
—Se fueron Dijo Inu no Taisho, una vez que la oscuridad desapareció.
—Porque Padre, ¡Porque nos hiciste esto! —Bramó el semi demonio; atacando a su progenitor — ¡Garras de acero!
Este no respondió y tampoco evadió los letales golpes del menor de sus hijos.
Inuyasha estaba desesperado, había prometido protegerla y a su cachorro, blandió a Tessaiga contra su padre, cuando un puño enterrado en su rostro lo descolocó. Sesshomaru lo miró, comprendiendo su desesperación y a la vez compartiéndola. No perdería a Rin de nuevo.
—No vale la pena —Habló Sesshomaru mirándolo fijamente —debemos avanzar.
— ¡Como puedes seguir tranquilo!, Rin también desapareció podría estar muerta ahora mismo, ¡todo por su culpa! —Apuntado a su padre.
Nuevamente el puño del demonio se estrelló contra su rostro.
—Ella no están débil como crees.
Sesshomaru notó que tampoco estaba el espíritu de Souunga, eso sí estaba mal.
—Si quieres recuperarla, matemos a Shishinki, por mi padre no te preocupes —Dijo mirando a su impresionado progenitor —Él no saldrá de acá.
El frio invadió el cuerpo de los valientes guerreros, penetrando también en el corazón, las brizas; cada vez más agresivas y gélidas, contrastaban con la excelente época que vivían, la primavera estaba siendo devorada por la oscuridad, curioso, al ser la época donde resurgía la vida,
—Terrateniente Takeda, Señor Hojo —Los llamó Sango — deben estar orgullosos e ustedes mismos, no cualquier humano enfrenta una situación de esta naturaleza, y menos pelea al lado de demonios como ellos —Dijo apuntando al grupo que aun discutía.
—Querida Sango —Dijo Kuranoske Takeda tomando su mano—Estoy en deuda contigo, si mi presencia y la de mi ejercito; ayuda a que la vida gane, estoy feliz de luchar a tu lado.
Por su parte Akitori Hojo guardaba silencio, tenía miedo, mucho miedo, pero ya estaba ahí, no podía dar pie atrás.
—Nos hace feliz contar con ustedes, no teman a los demonios que serán nuestros aliados, concéntrense en los esbirros que nos atacaran y manténganse vivos, ganaremos se los puedo asegurar, mientras nosotros nos organizamos, hay amigos peleando, con ellos de nuestro lado, la victoria es nuestra.
—Si Señorita Exterminadora —Respondió Hojo —Daremos nuestro mejor esfuerzo.
Y se retiraron a sus respectivos ejércitos para instruirlos. Sango miro al cielo pidiendo un deseo.
«Kagome, cuídate mucho»
Kohaku estaba agotado, pero dejó su cansancio para después, concentrándose nuevamente en los ejércitos, habían pasado demasiadas horas en discusiones, estrategias y organización; para demorar más, debían trasladarse, y como eran todos seres tan distintos; unos llegarían antes que otros. Todos los youkais voladores, serian los primeros enviados, se encargarían de la vigilancia de la cueva; donde debía abrirse el portal, Soten los dirigiría, la primera línea la formarían los soldados Youkai mas grandes, así no corrían el riesgo de aplastar a algún humano por casualidad, y para no tener más problemas; estarían a cargo de Riku, la segunda línea seria de las manadas de lobos, aunque reclamaron mucho; por no ser los primeros, Koga accedió burlándose de la generala del Oeste, que todo aquel que escapara de ella, sería asesinado por él, la tercera línea seria el general Asahi, esta mesclaría humanos; seria la línea más grande, puesto que tendría a su cargo también a los dos terratenientes humanos, la última línea y por razones de fuerza mayor la diosa del agua, a quien se había dirigido de ante mano y explicado su función.
—La zona donde se abrirá el portal es la región del fuego, como bien dice su nombre; Diosa del agua —, dijo mirándola —no encontrara ríos cerca de donde abastecerse, por eso usted será la última línea, si no es mucho pedir; le solicito una barrera para que los esbirros que escapen, queden atrapados en ella.
—Sera un honor para mí; joven exterminador, me encargare de unir todos los ríos alrededor, y crear una pared de agua; para que ningún esbirro escape, para ello traje conmigo asistentes, seres de agua que me apoyaran — y haciendo una reverencia se retiró para dar la instrucciones respectivas a sus súbditos.
Los ejércitos traían consigo también personal para curaciones, estos estaría a cargo de Jinenji y Shippou, y serian auxiliados por las sacerdotisas Momiji y Botan, la verdad; Kohaku no supo donde más colocarlas, dejarlas solas en el monte lo consideró una maldad, cualquier problema que hubiera; las niñas podrían escapar y no tendrían que arriesgar tanto sus vidas. Le quedaba solo acomodar a su hermana y al monje Miroku, este último al perder su Kasana; se había vuelto más débil en comparación con el resto, si bien contaba con su astucia y pergaminos; eso no era suficiente. Sango buscó un espacio privado donde cambiarse de ropa, la verdad hace mucho tiempo que no ocupaba su traje de exterminadora; más que para entrenar y no perder sus reflejos, pero estaba preparada, si antes peleó contra Naraku para recuperar a su hermano; esta vez peleaba no solo por sus hijos, sino también por toda su familia.
—Kohaku —Llamó Sango una vez que estuvo lista —Estaré en la primera línea con Riku, no confío en ella.
—Hermana, no creo que sea buena idea, podría matarte; con tal de sacarte de su camino.
—No te preocupes por mí, que sabré como hacerme respetar.
—Lleva contigo a Kirara hermana.
— ¿Y tú? Necesitaras transporte.
—El señor Jacken se llevó a Ishira, pero dejo a Ah-Un; sé que ellos no tendrán problema si yo los monto, lo hice cuando era un niño ¿o no?
—Pero siempre con Rin a tu lado.
—Estaré bien hermana, no te preocupes por mí.
Del monte de las ánimas partieron todos los guerreros hacia el campo de batalla, el viaje significaría un par de horas, y cada uno debía llegar por sus propios medios; pero nada importaba, la concentración en masa estaba dirigida a la batalla y que ese día se recordara por siempre, como una victoria para la vida.
Cuando Rin y Kagome abrieron los ojos; se encontraban de pie y solas, no daba la impresión de haber caminado o ser cargadas a aquel lugar, miraron para todas partes, Inuyasha y Sesshomaru podrían aparecer en cualquier momento, el corazón de Kagome se contrajo con un mal presentimiento ¿acaso podría haber sido la trampa de Shishinki el separarlos y luego matarlos uno por uno?
Rin trato de saber hacia dónde caminar, pero al ver frente a ella un camino cortado; terminando en una especie de barranco muy alto, la hembra del demonio sintió temor, algo en su cabeza y corazón le decían que corriera en dirección contraria, pero ella no era de las que hacían caso a los presentimientos, debía comprobar su teoría, y ahí estaba la afirmación; gritando de forma aguda en sus oídos…«Vas a morir»
Kagome vio como Rin daba un par de pasos en silencio; y luego caía de rodillas, con la mirada perdida, miró hacia donde el terror de su amiga se dirigía, y vio una esfera en el aire, algo parecida a un sol negro, pero esta era una especie de poso devorador de almas, a sus pies había un trono de cráneos, y a pocos metros de él, un altar de magia negra.
Habían llegado hasta centro del infierno de Shishinki.
Los inuyoukai se trasladaron rápidamente hacia el origen del aroma nauseabundo; que detecto Sesshomaru, era leve; pero de seguro era el centro del inframundo, no lo había reconocido hasta entonces, pero ahora todo había cambiado, era el mismo camino que siguió cuando Rin fue llevada por el guardián del inframundo, la pista resolvería de seguro; donde estaban las hembras, y quizás encontrarían ahí a Shishinki.
Sesshomaru y su padre emprendieron el vuelo mientras que Inuyasha corría tras ellos.
«Patético» pensó el demonio; estirando la estola hacia su medio hermano, quien dudoso la recibió y acomodó en ella, ¿Había realmente cambiado? ¿Ya no lo odiaba? No quería saberlo, solo llegar rápido y así evitar más problemas, si le pasaba algo a Rin…
La aparición de aves calaveras voladoras, serpientes de agua y perros del inframundo era la prueba de que estaban cerca de su objetivo.
Sesshomaru giró y con su látigo destruyó a varios de un golpe, mientras que Inuyasha atacó con sus garras de acero, cortando todo a su paso, nada detendría su marcha para encontrar a su mujer, una vez que acabaron con todo aquel que se cruzó en su camino, descendieron a la altura de ese mar negro; que cubría los pies del camino, al fondo, un circulo negro rodeado de un aura maligna de colores naranjo y rojo, se hacía cada vez más grande, recordó cuando rescato a Rin, quien estuvo a punto de ser devorada en ese lugar, de a poco también distinguió un trono de huesos y calaveras, el final de la odisea se acercaba, el aroma de Shishinki inundaba el lugar.
—Los he estado esperando —Dijo Shishinki sentado en su trono con una esfera en su mano.
—Debes estar ansioso por morir —Respondió Sesshomaru descendiendo y dejando caer a Inuyasha.
El Hanyou saltó de la estola, y se colocó al lado de su hermano; mientras que Inu no Taisho; se mantuvo a cierta distancia, reconoció la esfera como la de su alma, ¿Qué pretendía Shishinki con eso?
La esfera que mantenía en su mano cayó y rodó en sentido contrario a ellos, de pronto de atrás el trono; apareció una silueta humanoide gigante, que con sus toscos dedos y largas uñas; recibió bola luminosa manteniéndola frente a su rostro.
— ¡Denme lo que quiero y su padre no desaparecerá! —Exigió Shishinki, con una retorcida sonrisa en sus labios.
—…—Ninguno estaba dispuesto a caer en sus trampas otra vez.
— ¡¿Donde están?! —Exigió saber Inuyasha.
El gigante rápidamente se hecho la esfera a la boca y sonoramente la tragó.
—Por ellas no te preocupes, él será tu oponente; Hanyou —Dijo Shishinki cuando la mano del gigante se estrelló contra la tierra que pisaba Inuyasha, y lo aplastaba.
—Hm, Patético, hasta Inuyasha puede vencerlo —habló Sesshomaru, mientras que con esfuerzo se levantaba la mano del gigante, dejando ver al Hanyou enojado.
Inu no Taisho sintió como su fuerza lo abandonaba, Shishinki quería que sufriera, pero ¿por qué no lo mataba el mismo?, se puso en posición de combate; esperando su turno, no desaparecería sin pelear.
— ¡Garras de acero! —Grito Inuyasha y lanzó su ataque; para cortar la extremidad del guardián, luego cuando estuvo libre de él, se abalanzó liberando…
— ¡Kaze no Kizu! —Logro partir en varias partes al gigante, pero estas se volvieron reunir, Sesshomaru permaneció inmóvil sin intervenir en la batalla, esperaba algo, pero sin saber qué, debía estar más alerta aun.
— ¡Acaba con ellos! —Gritó Shishinki, golpeando su báculo en el piso y de este se abrió un portal de donde salieron más seres que los atacaron.
Esta vez fue el turno del general perro para pelear, ya que Sesshomaru seguía inmóvil, sin entender su actitud; con mucho esfuerzo se dispuso a destruir a los seres que los atacaban.
« ¡Que estas esperando Sesshomaru!»
La pelea seguía entre el gigante versus Inuyasha y los esbirros versus el general perro, pero el movimiento que ambos desataban; destruyendo a los seres que los atacaban, no perturbaban la guerra de miradas entre Sesshomaru y Shishinki, que con los ojos sin siquiera parpadear, ninguno de los dos se movía.
— ¿Lo entiendes no es así, Sesshomaru?
—…
—En cuanto Inuyasha destruya al guardián, este se llevara con él; el alma de tu padre —Al escuchar esas palabras, Inuyasha evitó darle al guardián con su Kongososha — ¡Ataca Hanyou, quiero ver tu mejor golpe!
Cuando se distrajo Inuyasha, el gigante aprovechó de darle un golpe fuerte que lo lanzó contra una pared de piedra, azotándose contra ella.
—Jaja, tu padre solo te da problemas ¿cierto Sesshomaru? La poca dignidad que le quedaba se la quite; en el momento de usarlo como escudo para mis planes, pero su verdadera función ¡era tu confusión!
—…. —Por primera vez Sesshomaru no sabía qué hacer, aunque se repuso rápidamente.
— ¡¿Inuyasha que estás haciendo?! ¡Ataca! —Gritaba el general perro; notoriamente cansado por la batalla —De todas maneras desapareceré, mi alma está siendo digerida en su interior.
Se levantó; pero no sabía qué hacer, no quería destruir la esfera; pero tampoco se dejaría ganar, miró a Sesshomaru buscando respuestas, y por milagros de la vida la encontró, su medio hermano, con un solo movimiento de los ojos; le explicó su plan ¿de cuándo se entendían tan bien? Eso no importaba, confiaría en Sesshomaru, nada mas podía hacer. Se paró a unos metros del gigante y este empezó a correr hacia él.
— ¡Kongososha! —Gritó y la espada, que segundos antes de su ataque se había vuelto plateada, liberó las lanzas de diamantes que se estrellaron sin compasión contra el cuerpo del guardián.
—Shishinki —Llamó Sesshomaru — ¿Eres más rápido que yo? —Y en parpadeo desapareció, con su velocidad Youkai; llegó al estomago del gigante, enterrando sus garras en él extrajo la esfera.
— ¡No ganaras! —Shishinki también voló rápido para alcanzar la esfera, pero no fue más rápido que su oponente, por eso lo destruiría con esfera y todo.
El ataque pareció alcanzar a Sesshomaru pero fue una vil ilusión, cuando el guardián se volvía a unir, el demonio saco a Tenseiga y lo atacó.
— ¡Yashino Tenseiga! —El gigante no pudo volver a unir su cuerpo, y en cosa de segundos, sus restos se deshicieron en el aire.
Cuando Sesshomaru se giró a atacar a Shishinki sin preocupación, ya que tenía la esfera en su poder, este había desaparecido.
— ¡Cobarde!
— ¡Kagome! —Escucharon Gritar.
Rin sabía que había estado ahí, ¡estaba segura!, tuvo una especie de visión; donde su cuerpo de niña era sostenido, por una gran mano que intentaba lanzarla a la esfera devoradora de almas, de pronto Sesshomaru llegaba, cortaba por la mitad al ser que la sostenía y tomaba su cuerpo llevándolo a tierra firme. Ella no recordaba haber estado en brazos de Sesshomaru, lo había visto desde otro ángulo, en el infierno su cuerpo y alma habían sido separados.
«Esa vez no reviví porque Tenseiga ya me había salvado antes, si no porque Sesshomaru no venció al verdadero señor del inframundo, el ser que venció fue solo un guardián»
Se giró hacia Kagome para contarle lo que recordó, y también a quien realmente se enfrentaban, pero una sombra apareció tras la espalda de la sacerdotisa sin darle tiempo a Rin de advertirle.
— ¡Muere de una vez Sacerdotisa! —Grito Tsubaki apareciendo de la nada y enterrando un cuchillo en el pecho de Kagome.
Rin no alcanzó a reaccionar, menos gritar, en cuanto la daga abandonó el pecho de la sacerdotisa, Rin saltó a recibirla; para que su cuerpo no se azotara.
Tsubaki reía sonoramente, había cumplido su venganza, pero cuando quiso hablar una garra la atravesó.
—Los muertos si podemos matar a los muertos —Susurró Yusei en su oído, ella abrió grandes los ojos Shishinki, había omitido esa información. Con un grito desgarrador de furia y traición, su cuerpo se esfumó en un vapor oscuro, que una extraña brisa se llevo, pero realmente no importaba, Kagome agonizaba en brazos de Rin.
— ¡Kagome!, ¡aguanta por favor, Kagome! —Suplicaba la joven, al ver como su amiga se desangraba.
— ¡Yusei, ve por Sesshomaru, él podrá curarla!
El Youkai la miró sin sentimiento en sus ojos, algo que a la joven descolocó ¡¿Qué rayos pasaba, no pensaba ayudarla?!
—Yusei, ve por… —No pudo terminar, el demonio la tomó del brazo y alejó de la humana que agonizaba; sin poder ayudar a su amiga — ¡¿Qué haces, si no la ayudamos morirá?!
—No me importa.
Rin estaba perpleja, y de sus ojos las lagrimas amenazaban con fuerza, intentó aguantarlas pero era realmente imposible, se sentía traicionada, Kagome yacía desangrándose a unos metros de ella, tenía que hacer algo sacó a Souunga de su obi y se preparó para pelear, no podía esperar que Sesshomaru e Inuyasha llegaran; si quería salvar la vida de la sacerdotisa, pero todo salió en su contra; en cuanto desenvaino a Souunga, Yusei se abalanzó sobre ella, quedando frente a frente, casi respirando el mismo aire, abrió sus ojos con horror.
—Se supone que éramos amigos.
—Lo seguimos siendo Rin —Golpeó el estomago de la joven; dejándola sin aire, la afirmó por el hombro y lentamente la dejo caer; tomando de sus manos a Souunga y colocando en su lugar los Sai.
— ¿Porque lo haces? —Preguntó con el poco aire que su ser retenía a duras penas.
—No ganaran —Susurró en su oído
—Eso tú no lo sabes, no es verdad, el Señor Sesshomaru…
—Sesshomaru no es rival, entiéndelo.
Tomó su rostro con poca delicadeza, pero Rin debía escuchar muy bien lo que tenía que decir
—Ven conmigo, yo te protegeré —Ofreció con ansiedad en su mirada.
—Sabes mi respuesta.
—Entonces nos veremos en el infierno nuevamente, Querida mía —Sus dedos se tensaron preparando su veneno, acabaría con ella de una sola estocada, ya no quería verla sufrir.
Apareció como una luz, una blanca esperanza que ella jamás perdió, una pequeña sonrisa de medio lado; surco los labios de la joven, su Señor, una vez más se presentaba a salvarla, a entregarle esperanza, aunque ella ya no era una niña, todo lo contrario peleaba a su lado, como su compañera, como un soldado mas, pero en esos momentos no pudo demostrarlo.
Fue cosa de segundos, Yusei no pudo ni quiso evitarlo, en un parpadeo lo que sería el descanso de Rin; se convirtió en la invasión del vientre de Sesshomaru, quien, sin mueca de dolor o molestia, recibió gustoso el golpe de gracia preparado para su hembra.
Sesshomaru afirmó el brazo enterrado en su estomago y lo sostuvo lo suficiente; para hablar cerca de su oído.
—Ella es mía…
De sus garras soltó veneno; preparado para quemar su piel, y en un rápido movimiento intento despedazar su rostro, Yusei por poco lo esquivó, liberando su brazo saltó lejos del demonio.
— ¡Kagome, Kagome! —Gritaba Inuyasha al ver que la vida de su hembra y su cachorro se desvanecían.
Yusei aprovechó ese momento de distracción para escapar de Sesshomaru, este se disponía a perseguirlo cuando se manga su jalada con decisión.
— ¡Ayúdela, se lo ruego Mi Señor! —Pedía Rin con lágrimas corriendo por sus mejillas.
Sesshomaru apretó los dientes; sabia que debía ir tras él, ahora con Souunga en su poder; era realmente peligroso, pero la desesperación de Rin fue más importante.
La vida de Kagome se extinguía, en el fondo se sentía feliz de ver a su amado Inuyasha una última vez, pero destrozada al saber que se llevaba con ella al hijo de ambos, el característico brillo de su mirada abandonó esos ojos marrón que tanto amaba el Hanyou, no pudo menos que gritar, su alarido cargado de dolor retumbó en los oídos de los presentes, las lagrimas brotaron sutiles; pero caían una tras otra sin compasión, esa vez no evitaría llorar, era la persona que mas amaba y no tenia caso esconder su angustia, Inu no Taisho observaba en silencio como su hijo menor; era consumido por la agonía, el cachorro también abandonaba el mundo; sin haberlo conocido.
Sesshomaru dio un par de pasos colocándose al lado de Inuyasha.
—Suéltala —Demandó ignorando el dolor del Hanyou.
Inuyasha no quería soltarla, solo gritar y llorar; pero la mano de Rin en su hombro; lo hizo reaccionar.
—El Señor Sesshomaru la salvara, deja que él se encargue.
— ¿Puede revivirla con Tenseiga?
—Lo intentara.
—No, no puede —Dijo el general perro con voz profunda y mirada perdida —Revivirá ella; pero el cachorro…
Sesshomaru en silencio desenvaino a Tenseiga pero como dejavú, los esbirros una vez mas no se presentaron.
—Solo hay una forma del salvarla hijo —Se arrodilló frente a la sacerdotisa y colocó la esfera que contenía su alma; en el pecho de la mujer —Espero que puedan perdonarme, y también quiero que sepan que estoy orgulloso de ambos, Inuyasha sabía que sobrevivirías y te convertirías en un hombre fuerte y valiente, la vida te ha premiado con esta mujer; no desperdicies la oportunidad y cada uno de tus días, hazla feliz como si fuera el último, Sesshomaru, al dejar tu persecución por Tessaiga, ganaste una espada más poderosa aun, aunque no solo ganaste eso, la niña que protegiste en su momento, y derritió tu corazón; puede seguir haciéndolo feliz por la eternidad, demuéstrale tu amor de vez en cuando, todo hombre tiene una debilidad, pero siempre ten en cuenta, que la tuya; te vuelve aun más poderoso de lo que crees que puedes ser —Tomó la mano de Sesshomaru y juntos enterraron la punta de Tenseiga en la esfera, una luz blanca rodeó el cuerpo de Kagome; y en su pecho retumbó el latido de su corazón.
— ¡Kagome! —Grito Inuyasha arrodillándose frente a ella para sostenerla, el aroma les indicaba que el cachorro también había vuelto a la vida.
Inu no Taisho soltó la mano de su primogénito y retrocedió unos pasos, Sesshomaru y Rin giraron a ver como de a poco, el gran general perro se desvanecía; con una sonrisa en su rostro.
«Nos volveremos a ver, hijos míos»
Rin tomó la mano de su demonio, mientras que él observaba que ya nada quedaba en este mundo; ni en el otro, de su respetado padre.
— ¿Sabe? También existe algo llamado cielo, donde las almas perdonadas descansan felices, quizás ahí encuentre la paz.
La miró sin decir palabra, su padre una vez más se había sacrificado por Inuyasha, pero esta vez lo asumió sin rencor.
«Descansa padre, donde quiera que estés»
Kagome se desmayó luego de ser revivida, estaba agotada, pero sentía los cálidos brazos de Inuyasha sosteniendo su cuerpo, Sesshomaru se acercó y retiró de su cuello el Meido Seki.
— ¡Que haces! —Gritó Inuyasha conociendo la función del collar.
—Ya no lo necesitara —Dijo al quitárselo.
— ¿No corre riesgo de perder su alma? —Preguntó Rin
—Al igual que tu, ya no es humana —No había caso, no podía negarle una respuesta a Rin.
Miró la piedra en su mano y tal como se lo había explicado su madre, la tocó para abrir el portal, Kagome abrió los ojos e intento sentarse aun se sentía débil pero no había tiempo que perder.
— ¡¿Qué hace?! ¿Enviará de vuelta a Kagome? —Preguntó Rin temiendo la respuesta.
—…—el silencio de Sesshomaru y cómo bajo la vista Inuyasha, la hicieron saber la respuesta.
— ¡No, yo no iré! Yo soy la portadora de Souunga, me eligió para dominar su poder, ¡la recuperare cueste lo que cueste!
Sesshomaru tomó con cuidado el rostro alterado de Rin, y depositó en sus labios aquel contacto que tanto disfruta la Humana, la beso tan suave, tan dulce, tan casto, que ni el mismo creyó poder hacerlo así.
—No te perderé de nuevo —susurró en su oído, giró dándole la espalda, y con su estola; enrolló a ambas mujeres y las lanzó hacia el portal, una vez que este se cerró estuvieron listos para ir tras Yusei y Shishinki.
Sabían que sus oponentes no estaban lejos, podía distinguir perfectamente sus aromas, ¿los estaban esperando?
«Una vez más me subestiman»
Sesshomaru miró de reojo a Inuyasha, que estaba perdido en el punto donde se había abierto y cerrado el portal.
—Patético.
—No molestes Sesshomaru, no todos somos tan fríos como tú.
—Pues si quieres volver con ellos concéntrate, si no, no habrá con quien; ni a donde volver.
Inuyasha suspiró profundo; llenando sus pulmones de valor, al menos Kagome estaba segura en el palacio de la Luna.
Irasue estaba pensativa sentada en su trono cuando de pronto sintió una energía conocida; entrar en su palacio, se paro y camino a su encuentro, frente a ella se abrió el portal del Meido Seki y a sus pies cayeron de forma poco digna Rin y Kagome.
—Veo que Sesshomaru decidió hacerlas a un lado —Dijo con indiferencia en su voz al verlas tiradas en el suelo —que caída tan poco digna.
— ¿El palacio de la Luna? Dijo Rin ignorando las palabras de la gran señora
— ¿Esperabas aterrizar en otro lugar? — Preguntó a sabiendas que no ponía atención a sus palabras.
—Volveremos, soy la portadora de Souunga y ella una poderosa Sacerdotisa, nos necesitan.
— ¡Por favor niña Rin, no lo haga! —Grito Kaiko apareciendo de los pasillos del palacio.
— ¡Kaiko que haces aquí! —Preguntó Rin algo desconcertada con su presencia.
—Fui enviada por el amo Sesshomaru, para acompañar a la Señora Irasue a tu llegada, e intentar convencerte de que no vuelvas a la batalla.
—Sabes que no puedo abandonarlo…
—Mi niña piensa en tu vida.
— ¡Exacto! ¿Qué sería mi vida sin él?
Tanta zalamería le estaba provocando diabetes a la Señora de la luna.
— ¿Crees que harán una diferencia? Que ingenua —Le dijo Irasue a Rin
—No soy ingenua, no permitiré que mueran por mi debilidad, jamás debí dejar que Yousei se llevara a Souunga
Irasue por un segundo contuvo el aliento, Yusei pensó y maldijo a la vez, que triste era el destino de algunos.
—Ese desconsiderado ni siquiera se digno a dejar su fruto ahí —Dijo apuntando el vientre de Rin — si mueren; solo el Hanyou dejara descendencia—Dijo cambiando el tema.
«Que amor de madre el de ella» Pensaron Rin y Kagome.
Con un chasquido de dedos, Ishira apareció a saludar amorosamente a su dueña
—Si vas a ir vete ahora —Dijo dándole la espalda y caminando hacia su trono.
Rin giró hacia Kagome quien no sabía qué hacer, era la vida de su hijo; o la vida de su amado, antes no se había visto en esa disyuntiva, y tenía miedo de perder a alguno de los dos.
—Kagome —Tomando su mano —como una vez tu dijiste "»que tu corazón te guie"».
La sacerdotisa respiro profundo y sonrió.
—Es el momento de la batalla final, si me escondo por miedo; jamás me lo perdonaré, soy una poderosa sacerdotisa y si eso fuera poco seré madre, ¡a ver quién quiere enfrentarse a mí! ¡Las mujeres valientes no rehúyen de las adversidades! —Dijo levantando su puño en señal de victoria.
Una gotita cayó por la cabeza de Rin, era increíble el cambio de miedo a valor que podía tener una embarazada.
No lo pensaron dos veces y ambas montaron a Ishira, partieron raudas a donde se desencadenaría la batalla, ninguna de las dos pensaba esconderse.
— ¡Rin, Rin no me dejes aquí, Rin! —Gritaba Jacken mientras corría para alcanzar a Ishira, pero era tarde; estaban muy lejos para escucharlo.
—Pequeño demonio —Jacken dio un respingo del susto y se arrodilló frente a la madre de su señor —silencio o te mato.
Buena suerte Rin Deseó Kaiko con un dejo de alegría, la niña que ella cuidaba se había transformado en una valiente mujer.
En el trono de cráneos una vez mas estaba sentado Shishinki, y a sus espaldas; Yusei, portando a Souunga; esperando a sus enemigos con calma inusual para alguien que lideraría una batalla, Sesshomaru e Inuyasha llegaron rápidamente a su encuentro, no se detuvieron a hablar con ellos y menos tendrían piedad.
— ¡Bakusaiga! —Sesshomaru fue el primero en atacar, pero el Meido Zangetsuha del Báculo de Shishinki; absorbió su ataque.
—El ataque de tu espada, Sesshomaru, no sirve en el mundo de los muertos ¿creí que ya lo sabías?
— ¡Meido Zangetsuha! —Liberó Inuyasha sin mediar palabra.
— ¡Gokuryuuha! —Grito Yusei desviando el ataque del Hanyou.
—Los estábamos esperando, no hay porque apresurarse, todos contamos con tiempo para luchar por la eternidad —Dijo Shishinki en un tono burlón.
Si quería abrir el portal debía conseguir que Sesshomaru ocupara a Tenseiga para atacar, pero el inu Youkai no era tonto, guardando a Bakusaiga se dispuso a atacar con sus garras y látigo venenoso.
Shishinki no contaba con eso, el orgullo de Sesshomaru debió indicarle que ocupara la espada; no las garras. Paso encima de Inuyasha casi cortándolo, con la intención de alcanzar a Yusei, este salto y esquivo su ataque.
— ¡Sesshomaru, Trabajemos juntos! —Gritó Inuyasha al ver que casi lo despedaza.
—Fuera de mi camino —Volvió a soltar su látigo, pero esta vez, con intenciones de golpear al Hanyou.
Tarde o temprano tendría que utilizarla, Tenseiga palpitaba en su obi, deseaba luchar, pero aun no era tiempo debía agotar sus otras opciones, sabía que su látigo y garras no eran suficientes contra Souunga, pero debía ganar tiempo. La presencia invasiva de Inuyasha tampoco mejoraba la situación, Shishinki se veía seguro y atento a cada movimiento de Tessaiga.
«Hanyou estúpido"»
¿Cómo no se daba cuenta que eso era lo que querían?
— ¡Kaze no Kizu! —Ahí iba de nuevo, desperdiciando energías como si le sobraran.
— ¡Bakuryuha! —Se alzaba nuevamente otro ataque de Tessaiga que se estrellaba de manera inútil contra alguna parte.
Sesshomaru había detenido sus ataques y analizaba la batalla, volvió a atacar a Shishinki mientras Inuyasha hacia lo suyo con Yusei, la pelea ninguna de las dos daba tregua hasta que Inuyasha cometió el peor error.
— ¡Meido Zangetsuha! —el brillo en los ojos de Shishinki se incrementó con el grito de ataque y detrás de Inuyasha apareció un perro del inframundo de amenazaba con despedazar al concentrado Hanyou.
Sesshomaru una vez mas no pensó, eso significaba segundos valiosos; y el no los tenía, desenvainó a Tenseiga por inercia por la adrenalina del momento.
«Eres débil Sesshomaru»
— ¡Yashino Tenseiga! —Y partió al perro del infierno en dos.
Lo siguiente que sucedió lo vio en cámara lenta y como si él fuera un mero espectador.
— ¡Meido Zangetsuha!, ¡Yashino Tenseiga!, ¡Gokuryuha!
Los tres ataques fueron liberados al unísono, se enfrentaron entre ellos pero en vez de explotar como debía ser se mesclaron formando una gran esfera de energía, que fusionaba distintos colores.
— ¡Al fin la victoria será mía! —Gritó Shishinki colocándose frente al majestuoso ataque y absorbiéndolo con su báculo.
— ¡Caos! ¡Que el caos inunde al mundo, siembren pánico, terror, arrasen con la vida que les fue arrebatada! ¡Este es el día que el infierno dominó!
Y liberó el ataque hacia un punto bien calculado formando en este una grieta tan grande que el negro del inframundo se iluminó dando paso al mundo de los vivos.
— ¡Jajajajaja Ya nadie podrá detenerme!
Inuaysha y Sesshomaru vieron con horror; cuando de distintas partes, demonios, humanos y esbirros, todos muertos; cruzaban el portal creado también por ellos.
La puerta circular que cuidaban Gosh y Desh; las estatuas guardianas de los límites, voló en mil pedazos; destruyéndolos también a su paso. Tantos siglos protegiendo aquel lugar y cuando más los necesitaba nada podían hacer. Las estatuas se volvieron polvo con la frustración de saberse inútiles en el peor momento.
La cueva que protegía el portal también fue arrasada por la fuerza del impacto, Soten quien vigilaba el lugar tuvo que esquivar rápido la nube putrefacta que se dirigía hacia el cielo dio la señal a otro Youkai que estaba con ella y este partió a dar la noticia.
La guerra había comenzado.
Byakuya veía desde una distancia prudente, como los engendros y muertos abandonaban el inframundo, todo salía según el plan del Señor del inframundo, dio la espalda a la imagen grotesca de aquellos que abandonaban el inframundo, sintió decepción, ellos no habían cumplido su cometido, ¿Estaría muerta Rin?
—Concéntrate Byakuya, esto es por lo que esperé mucho… mucho tiempo.
Hola! como están, ojala que bien, se que desaparecí mucho tiempo y lo lamento, pero e estado algo complicada, espero les guste este capítulo, nos acercamos al final y yo me estoy comiendo las uñas porque se me hizo difícil imaginar todo esto, parezco loca caminando por la casa pensando en cómo describir las acciones pero después de 450 tazas de café 300 paquetes de galletas de chocolates he terminado! si les gusta o si no, porfis coméntenlo eso me ayuda a enfocarme mejor en el capítulo que sigue
Besos y abrazos y muchas disculpas por la tardanza Yuki.-
Pd: no busquen alopecia areata en internet (las fotos son muy feas) es cuando por estrés, el sistema nervioso anula el crecimiento del cabello en una parte determinada y deja un pelón o calva una parte de la cabeza, generalmente esta es redonda y no muy grande, la mía es circular y del porte de una tacita de café, pero ya me estoy recuperando (o sea sale pelo de nuevo) y de todas maneras tengo el pelo largo, por ende lo cubre, no se me nota; pero mucho cuidado y ojo, cuando se les caiga más de lo normal el pelo…
