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¿Sentimientos ocultos?

— ¡Sanzo! — exclamó Goku al tiempo que desaparecía su nyoin-bon, el cual había sacado al escuchar el balazo, corrió hacía Sanzo.

Hakkai y Gojyo escucharon el grito de angustia de Goku, corrieron hacia Sanzo. Había escuchado el sonido de un disparo pero no creyeron que éste había afectado a Sanzo, el demonio que había disparado yacía muerto a unos centímetros de Sanzo. Sangre a montones emanaba del cuerpo de Sanzo.

— ¡Hakkai!, rápido, ¡cúrale!— exclamó Goku mirando a Hakkai con el rostro cubierto en lágrimas. Sanzo había estado al borde de la muerte en muchas ocasiones, pero esta vez, Goku sintió que si no le atendía de inmediato lo perdería para siempre.

—Baka monje, descuidarte de ésta manera— musitó Gojyo dándole la espalda a sus compañeros.

—Gojyo pide una habitación, Goku, consigue paños y agua— ordenó Hakkai mientras volteaba a Sanzo para poder buscar la herida y curarle.

— Sanzo, no te puedes morir, no después de hacerme seguir viviendo— Dijo Hakkai mirando a Sanzo mientras enfocaba su energía en la herida, esta era más grande de lo que había creído por lo que se forzó a usar aún más ki del que normalmente usaba para curar.

Minutos después los cuatro jóvenes se encontraban en una de las habitaciones, Sanzo recostado en la cama, Hakkai había logrado detener la hemorragia al cerrar la herida, pero por la pérdida de sangre, iba a ser algo difícil que Sanzo reaccionara en ese momento.

— Goku, te lo encargo, iré a descansar un poco— Dijo Hakkai levantándose de la cama, sintió que sus piernas flaqueaban y se apoyó del buró que se encontraba cerca.

— iré con él, estaremos en el cuarto de al lado— dijo Gojyo pasando su brazo por la cintura de Hakkai para ayudarle a caminar.

— ¡Déjenmelo a mí!— exclamó Goku sonriente levantando los pulgares.

Hakkai sonrió y se apoyó en Gojyo, así ambos salieron del cuarto.

— ¿seguro que te encuentras bien? — preguntó nuevamente el pelirrojo mirándole desde la silla en la que se encontraba al lado de la cama.

Hakkai miraba el techo, al escuchar la voz de Gojyo le volteó a ver y sonrió.

— Hace tiempo que no utilizaba tanto poder, solo necesito descansar unas horas— respondió guiñándole el ojo tratando de restarle importancia al asunto.

Gojyo apretó los puños y miró hacía otra dirección, detestaba que Hakkai usara su energía para utilizar esa técnica, era una habilidad necesaria en el grupo pero muy riesgosa para el dueño de ésta.

— Sé que no tengo derecho a decirte esto, sin embargo lo diré; no puedo soportar que sigas poniendo tu vida en riesgo, eres demasiado importante para mí, perderte no está entre mis planes, se más cuidadoso de tu salud por favor— confesó Gojyo aún sin mirarle y sin moverse ni un centímetro de su lugar.

— Sanzo…no mueras, no me dejes solo, no de nuevo— susurró Goku mirándole fijamente con los ojos llorosos, el tan solo pensar que podría quedarse sin Sanzo le hacía sentir una extraña opresión en el pecho.

Sanzo abrió los ojos lentamente, trató de incorporarse pero no lo logró, paso la mirada en toda la habitación tratando de reconocer el lugar hasta dar con el rostro lloroso de Goku.

— Saru…lloras por todo— Dijo Sanzo con su característico tono insensible.

— ¡Sanzo! ¡Despertaste!— exclamó alegre mientras le miraba con una sonrisa de oreja a oreja y secaba sus lágrimas con las manos.

El rubio se trató de incorporar en la cama nuevamente pero Goku lo evitó tomándole de los hombros y empujándolo nuevamente hacía la cama.

— Hakkai dijo que debías descansar, así que no te levantes— Dijo Goku aún sin soltarle, sus rostros estaban relativamente cerca, Sanzo se sintió incomodo por dicha cercanía.

Desde hace algunos meses, sentía algo diferente cada que Goku se le acercaba, le daban unas ganas enormes de alejarse y golpearle, le preocupaba, pero últimamente su preocupación se había excedido y eso le hacía sentir muy incómodo y molesto.

— Goku, ¿por qué te preocupas tanto por mí?— preguntó Sanzo mientras le quitaba los brazos de sus hombros y le indicaba que se alejara de él.

Goku le obedeció, se sorprendió por la pregunta, pensó que era obvio que para él, Sanzo le era todo en su vida.

Se acercó a Gojyo, éste levanto la mirada.

— ¿Qué sucede Hakkai?— preguntó Gojyo mirándole fijamente con una ceja levantada.

Hakkai le rodeo el cuello con sus brazos. Gojyo se extrañó ante el comportamiento de Hakkai, éste había cambiado muy drásticamente en poco tiempo.

— Hakkai, te estás comportando muy extraño— Dijo Gojyo tratando de sonar lo más tranquilo posible, pero el cambio de actitud le había puesto nervioso.

— El color de tu cabello y ojos… tan sexy — Susurró Hakkai sobre los labios del pelirrojo, éste se asustó y le empujo haciendo la silla caer.

Hakkai se movió unos centímetros, lo suficiente para que Gojyo se levantara.

— Me encanta tu actitud de chico malo, coqueto….todo de ti me gusta— Dijo Hakkai tomándole de la muñeca; Gojyo trato de zafarse pero fue en vano, Hakkai tenía demasiada fuerza, algo extraño ya que había gastado mucha energía al curar a Sanzo.

Goku se alejó de Sanzo, miró hacía el suelo.

— Porque Sanzo es el único que se ha preocupado por mí, aquel que me sacó de esa horrible cárcel— levanto la mirada hacía Sanzo— y es al único a quien amo— agregó sin dejar de mirarle con las mejillas levemente teñidas de carmesí.

Sanzo se extrañó por la respuesta y el rostro de Goku, se incorporó en la cama.

— Saru, ¿qué sucede contigo?— preguntó Sanzo frunciendo el entrecejo sin quitar el tono tranquilo a pesar de su leve nerviosismo.

Goku le miró fijamente.

— Deja de fingir— dijo con voz seria acercándose a Sanzo.

— ¿Qué demonios sucede aquí?— se preguntó así mismo mientras buscaba con sus manos la pistola, sentía un leve aura demoniaca emanando de Goku.

Goku se subió a la cama y se colocó a horcajadas de Sanzo. Éste trato de salir de la cama pero goku le abrazó antes de que pudiera hacer algún movimiento.

Hakkai empujó a Gojyo a la cama, se colocó encima de él.

— ¡Hakkai! ¿qué pasa contigo? ¡Soy un hombre!— Exclamó Gojyo forcejeando con Hakkai, pero este extrañamente le ganaba en fuerza.

— Estoy consciente de eso, pero nunca había sentido nada por nadie desde que perdí a Kanna, tú me has hecho olvidarla—dicho esto juntó sus labios con los de Gojyo.

Nunca en sus veintidós años de vida había sido besado por un chico, los chicos estaban completamente fuera de cuestión amorosamente, pero, aquel beso no lo sentía desagradable, aunque notaba que no era totalmente Hakkai el que le estaba sometiendo.

Trató de quitárselo de encima sin éxito alguno, solo logro que Hakkai profundizara el beso e invadiera su boca mientras una de sus manos le recorría el muslo derecho.

Gojyo se tensó al contacto y llevo su mano hacia la mano que trataba de adentrarse a sus pantalones.

Hakkai se separó de la boca de Gojyo.

— ¡qué te pasa!, ¡no eres Hakkai!—exclamó el pelirrojo quitando la mano del castaño de sus pantalones y tratando de empujarlo con la mano libre.

Hakkai no dijo palabra alguna, sonrió amablemente y le tomó de ambas manos las cuales subió le subió hasta la cabeza.

— Gojyo, sé que tú igual me quieres, que desde el primero momento que me viste caíste rendido a mí, ¿recuerdas?, dijiste que yo sería el primero y el último hombre que llevarías a tu cama— Dijo Hakkai posesionándose nuevamente de la boca del pelirrojo.

A Sanzo el comportamiento de Goku ya le estaba hartando.

— saru, aléjate de mí— dijo Sanzo alcanzando su pistola y apuntándole con ella.

— ¡Sanzo!, ¡¿por qué me rechazas?!— exclamó Goku quitándose de encima de Sanzo y alejándose un poco.

—déjate de estupideces, ¿Quién diablos eres?— preguntó sin quitarle la mirada a Goku y sin dejar de apuntarle con el arma.

— ¿por qué me tratas así?, siempre he estado a tu lado, sé lo que sientes por mí y lo que yo siento por ti, ¡es lo mismo!, entonces, no me alejes— Dijo Goku bajando la cabeza con voz triste.

Sanzo se encontraba desconcertado, aquel chico delante suyo diciéndole aquellas cosas, era Goku, pero a la vez no lo era, no tenía la más mínima idea de que hacer.

Tanto Gojyo como Sanzo se encontraban en situaciones extrañas, ¿Qué será de ellos?

Fin del cap