_Capitulo 3_
Sueño idílico
Incapaz de poder resistirse Gojyo dejó de forcejear y cerró los ojos disfrutando de aquel beso, pese a que las palabras de Hakkai le habían hecho sentir como si un balde de agua fría le cayese encima, no quería enfrentarlo, no después de tantos años de autoproclamarse amante de las féminas, Hakkai era muy atractivo, supo desde que lo encontró tirado debajo de la lluvia sosteniendo sus propios intestinos que ese dicho sería bendición y desgracia, aquellos ojos esmeralda le hipnotizaron dejándolo desarmado, jamás encontraría a alguien como él.
Hakkai aprovechó que Gojyo había dejado de resistirse para deslizar una de sus manos por debajo de la playera del pelirrojo palpando su bien formado abdomen, se separó unos centímetros de la boca del otro y le observó fijamente con la mirada oscurecida por el deseo; Gojyo le miró de vuelta y se sonrojó, él era quién cazaba a sus víctimas y no al revés, pero con Hakkai encima de él dominándolo de aquella manera, sintió que era lo correcto, desvió la mirada. Con la otra mano que aún sostenía las muñecas de Gojyo, Hakkai acarició con el pulgar la palma de la mano cercana del chico, éste se estremeció y un suspiro se escapó de sus labios.
― Te he deseado por tantos años ― Murmuró Hakkai encima de los labios del pelirrojo, éste cerró los ojos avergonzado, ya no quería saber nada, simplemente se dejaría hacer, lo estaba disfrutando por más que su mente le decía que aquello no era natural, su cuerpo lo traicionaba, la evidencia clara era el bulto que se había formado en sus pantalones.
Hakkai lamió la comisura de los labios de Gojyo, deslizó la yema de sus dedos por el estómago del chico para bajar hasta sus pantalones, los desabotonó. Gojyo aguantó la respiración, las sensaciones del aliento del pelinegro sobre sus labios, la mano que apretaba sus muñecas y las suaves yemas que se deslizaban por su abdomen le estaban abrumando.
Sanzo suspiró y bajó el arma, después de todo no podía dispararle a Goku aunque no estuviese seguro que aquel castaño con ojos llorosos enfrente de él fuera su baka saru.
― Basta ya, no tengo fuerzas para aguantar tus bromas saru ― Dijo Sanzo hastiado mientras se recostaba nuevamente y le daba la espalda a Goku.
― ¿No te han dicho que jamás debes darle la espalda al enemigo? ― Escuchó una voz familiar, no era la de goku, era una voz más oscura que reflejaba tanto deseo como odio por su persona; sin pensarlo dos veces se levantó de golpe de la cama lo que le provocó un evidente mareo que le hizo apoyarse en la pared cercana.
― ¿Que mierdas haces aquí? ¿En dónde está Goku? ― Preguntó mirando con el ceño fruncido al sujeto que se encontraba en el lugar que Goku había ocupado antes, el sujeto sonrío y negó con la cabeza. Sanzo repentinamente sintió unas punzadas en la cabeza, como si estuviesen martilleándole por dentro, cerró los ojos y se masajeó las sienes; debía ser efecto de haberse levantando tan rápido, pero pronto descartó dicha idea cuando una voz comenzó a llamarle.
"¡Sanzo! ¡Sanzo! "
― Goku…goku… ¿no estás ya mayorcito para obsesionarte? ― Dijo el hombre de cabellera negra mientras se acercaba lentamente a Sanzo, el cual reaccionó levantando la pistola y apuntándole con ella.
― Que malos gustos tienes al atacar a alguien convaleciente ― Respondió Sanzo mirándole fijamente mientras preparaba el arma para disparar. Nuevamente sintió el dolor en la cabeza obligándolo a cerrar los ojos y masajear nuevamente sus sienes.
"¡Sanzo! ¡Soy yo Goku! ¡Escúchame! ¡Sanzo!"
La voz provenía de su cabeza y era sin duda la de Goku, estaba desconcertado, se suponía que Goku estaba ahí mismo, volvió a mirar al pelinegro que sonreía lujuriosamente y le diría una mirada cargada de deseo sexual, sintió como su estómago se revolvía, siempre odio a ese sujeto, desde que le conoció cuando era pequeño.
― Oh, es un pasatiempo nada más, es más excitante ver como tratan en vano de huir de ti ―comentó el sujeto ya enfrente de Sanzo, éste no se percató en qué momento se le acercó tanto, trató de apuntarle pero la pistola ya no estaba más en sus manos, se hallaba tirada en el suelo.
― No sabes cómo me enciende esa mirada que haces… debías de ser mío ― susurró el sujeto tomándole el rostro con una de sus manos, Sanzo trato de apartarlo pero no pudo mover los brazos, apretó los puños con desesperación; un nuevo golpe de dolor le invadió haciéndole encorvarse de dolor y con ello alejar un poco al sujeto, respiró dificultosamente y trato de enfocar la vista al suelo pero comenzaba a ver borroso y en un momento todo se volvió negro.
Gojyo cerró los ojos y mordió su labio inferior para evitar que un gemido saliera, Hakkai había encontrado su erección y ahora la acariciaba deslizando las yemas suavemente, sintió los labios de Hakkai volverse a posar sobre los suyos pero repentinamente la sensación desapareció, abrió los ojos sorprendido encontrándose un Hakkai que lo miraba respirando agitadamente desde el marco de la puerta.
― ¡Ya era hora! ― exclamó Hakkai suspirando aliviado para luego arrodillarse en el suelo y respirar profundamente; Gojyo no podía creer lo que estaba sucediendo, hacía unos momentos un dominante Hakkai le estaba manoseando y ahora veía al mismo Hakkai arrodillado en el suelo como si hubiese usado alguna técnica que agotaron sus fuerzas.
― ¿Hakkai? ¿Qué pasó? ―Preguntó Gojyo tomando asiento en la cama, notó que sus pantalones se encontraban abiertos y en un rápido movimiento se subió el cierre. Hakkai levantó la mirada hacía él y le sonrió.
― Veo que no la estabas pasando tan mal ―Comentó Hakkai con un tono de voz que parecía molesto mientras se incorporaba lentamente; Gojyo se sonrojó visiblemente y acomodó sus ropas lo más que pudo, aún no entendía que había pasado, si el Hakkai que estaba ahí mirándole con ojos molestos era la misma persona con la que había estado a punto de tener sexo.
― No importa Gojyo, Goku ya se encargó de ellos ―Dijo el pelinegro mirándole sonriente, para luego darle palmadas en la espalda. Gojyo le miró perplejo, entonces se dio cuenta que había caído en algún tipo de trampa de alguno de los Youkai que les habían atacado antes.
― No me di cuenta de nada… pensé que habíamos acabado con ellos en el Lobby ―Dijo Gojyo llevando ambas manos hacia su cabellera acomodándola. Hakkai negó con la cabeza y se apoyó en su hombro.
― No sé qué habrás vivido ahí dentro, pero sé que pensar que te podía haber perdido no es algo que soportaría, no deseo volver a perder a quien amo ―Dijo Hakkai cerrando los ojos y soltando un suspiro, llevo una mano a la pierna de Gojyo y la apretó con cierta fuerza. Gojyo se sorprendió de escuchar aquella confesión, sonrió para sí mismo y abrazó a Hakkai.
― No me perderás ― le murmuró el oído haciendo que se estremeciera; Gojyo cerró los ojos y se dejó llevar por aquella sensación, lo sucedido hacía unos momentos con, al parecer, algún tipo de demonio le hizo darse cuenta que Hakkai era más que un solo camarada, más que el amigo con quien había viajado durante mucho tiempo en su objetivo de ir al oeste, más que el hermano que había decidido cuidar a alguien más. Estaba a punto de decirle que definitivamente él sería el único hombre en su vida cuando el sonido de una mano golpeando fuertemente la puerta los sobresaltó logrando que se separasen.
― Basta de sus cursilerías, es hora de que nos larguemos ―ordenó Sanzo desde la puerta con un cigarrillo en la boca, Goku les miraba a ambos con ojos curiosos mas no emitió palabra alguna, solamente una sonrisa que parecía inocente y cómplice.
Después de tomar nuevamente su equipaje, Sanzo Ikkou salió de aquella posada para seguir su camino, tenían todavía una misión que cumplir, un viaje hacia el oeste.
FIN
