Muñeca de Porcelana.

Capítulo 6.

Hao sonrió mirando a la rubia acurrucada en la cama, jamás había imaginado que una insolente mocosa; como solía llamarla. Se convirtiera en algo tan importante para él.

Aunque, desde que ambos estaban en la aldea, no había tenido mucho tiempo para estar juntos, hoy se lo recompensaría, no tenía nada que perder, ya todos la conocían como su compañera de equipo.

-Annita_ Acaricio su cabello dorado, tratando de despertarla.

Aunque le gustaba verla así, ya que parecía toda una linda muñeca.

Pero debía hablar con ella, prácticamente era enemigo de todos los Shamanes en ese lugar, debía cuidarse las espaldas. Y cuidarla a ella y a la pequeña Opacho.

-Annita_ Paso sus dedos por la mejilla de Anna-Vamos despierta, te tengo una sorpresa.

La chica abrió poco a poco los ojos, sonrojándose al notar la cercanía del Shaman de fuego.

-¿Qué pasa?_ Hablo algo seria mirando a otro lado, disimulando sus mejillas.

-Te espero a fuera_ Le beso la frente con una sonrisa para salir.

Anna lo miraba con la ceja alzada, era la primera vez que caminaban juntos por la aldea, por lo general él prefería no exponerla.

Todos los que antes la miraban embobados, ahora evitaban mirarla. No querían morir a manos de Hao. Eso estaba claro. Ni siquiera se cruzaban por su camino.

Es más, hasta vio un chico, que al ver quien era su acompañante corrió lo más lejos del lugar.

Estaba más que claro, que todos los shamanes sabían a qué equipo pertenecía la chica.

Hao la miro con una sonrisa abriendo una puerta del local de comida. Para dejarla pasar primero.

OoOoOoOoO

Miro el amanecer con una sonrisa, los grandes espíritus estaban de su lado, claramente querían ver a Hao destruido, al igual que a esa chica.

Todos los que ayudaran a Hao debían ser destruidos, sólo así traerían paz al mundo.

Esperaba que Lyserg diera rápido con el dichoso collar.

Esa era el arma que usarían para regresar al infierno a ese demonio. Era el lugar donde nunca debió salir.

La peli-rosa no se había apartado del lugar desde el día anterior. Ni ella ni Lyserg habían encontrado alguna pista, con el paradero del collar.

Aquella persona que lo robo, lo hizo muy bien, su rastro era casi indetectable. Pero la doncella sabía que pronto lo encontraría.

El péndulo comenzó a marcar un lugar específico, sólo tenían que seguirlo y encontrarían al responsable de la pérdida del collar. Y ese hermoso collar que usarían para exterminar a todo lo que se opusiera al exterminio del Asakura mayor.

OoOoOoOoO

Yoh y sus amigos se encontraban sentados en una mesa del local de Silva. El menor Asakura sonreía tranquilamente, mientras Ryu caminaba de un lado a otro preocupado por la desaparición de la peli-rosa.

Aún no entendía como el amo Yoh no se preocupaba, ¡era su prometida!, ni siquiera borraba esa sonrisa de su rostro.

-Tranquilo Ryu_ Hablo por primera vez Horo-Horo- Ella estará bien, además conoces a Yoh, en su mente no existe la preocupación, Tamao volverá muy pronto y…

Se detuvo al ver como la puerta del local era abierto, por el pasaban Hao y Anna, era sumamente extraño, si bien sabían que eran compañeros de equipo, nunca antes habían llegado juntos a un lugar.

Es más, si no fuera por lo presenciado días antes, creería que un ángel como ella jamás estaría cerca del Asakura mayor.

Ren se giro topándose con los ambarinos ojos de la chica, que miraba el local fríamente.

-Pero miren que tenemos aquí_ Su voz sonaba aún más cínica que la de costumbre, paso su brazo por los hombros de Anna- Mi patético hermanito y sus amigos igual de patéticos.

-¿Qué haces aquí?_ Yoh se puso de pie preparado para un ataque, con su hermano nadie podía confiarse.

Una carcajada se hizo escuchar en el local, mientras la rubia miraba la escena sin emoción alguna.

-No crees que sí te hubiera querido eliminar lo hubiera hecho antes "hermanito"_ Lo miro con una sonrisa de lado- Ahora no estoy para juegos, pero si desean tanto que acabe con sus vidas lo haré más tarde.

Anna se sentó en una mesa ignorando completamente la conversación que se llevaba a cabo en ese local. Una vez terminada la breve explicación de Hao, esté se sentó frente a ella.

Hubiese querido estar en un lugar más privado, siempre que pasaba por el local estaba solo, y ahora que había traído a Anna, estaban unos inútiles en la otra mesa.

Silva salió de la cocina mirando sus clientes con una amable sonrisa, más sin embargo al ver a Hao toda la felicidad se había esfumado, sin importar que fuera un cliente, lo sacaría a patadas.

Se detuvo asombrado al toparse con la acompañante del Shaman.

Sus ojos se abrieron por la sorpresa, frente a Hao charlando animadamente se encontraba la chica que días antes lo había embobado. ¿Cómo era posible que se conocieran? Trato de buscar una respuesta en los jóvenes que estaban comiendo en la otra mesa.

-¿Estás segura que no quieres ir a otro lado? Hay mejores lugares donde te podría llevar_ Hao le sonrió de manera tierna, mientras sus ojos no se apartaban de los de ella.

-Estoy bien aquí_ Hablo tranquilamente, sin importarle las miradas que le dirigían a ambos.

A Hao no le gustaba que la miraran mucho, pero si se retiraban del lugar el Tao creería que la había vencido y no lo iba a permitir. Le iba a enseñar de quien era esa rubia. Y no es que la considerara un objeto ni nada parecido. Ella misma había aceptado estar a su lado.

El la conocía mejor que nadie, esa mocosa gruñona, se había ganado un lugar en su grupo poco a poco, muchas veces se había enfrentado a muchos de sus colegas, incluso a él.

Era una de las únicas que no había calcinado por el atrevimiento de abofetearlo y desafiarlo tan abiertamente, y podía jurar que muchos de sus colegas odiaban a Anna, pero también le tenían miedo, incluso más que a él.

Y es que sin invocar algún espíritu acompañante, su sola presencia te hacía temerle, y más cuando te consideraba enemigo. Era la mujer más interesante que se había topado en todas sus vidas, y no la dejaría alejarse de él tan fácil.

-¿Que desean ordenar?_ Silva llamo su atención, su sonrisa era forzada, apretaba los dientes con enojo tratando de no ser descortés, después de todo clientes eran clientes.

Hao sonrió con diversión, disfrutaba tanto este momento. Alguien que lo odiaba, estaba haciendo un gran esfuerzo por sonreírle, sólo por dinero.

Yoh miraba a Silva con una sonrisa mientras llevaba el pedido a la cocina, sus castaños ojos miraron de reojo a la pareja. Era la primera vez que veía a Hao ser tan amable con alguien.

A pesar de todas las muertes que había causado, y de sus ideales algo radicalistas, tenía sentimientos, y si eso lo hacía ser "bueno" por un tiempo era mejor verlo así junto a ella.

¿Quién lo diría? Una chiquilla rubia de mal carácter podía lograr que un Shaman como Hao cambie de tal manera, que no le importaría estar en el mismo local que él y sus amigos, sin hacerle daño a nadie.

Luego de comer, y darle una buena propina a Silver (la cual el Apache casi destruye si no fuera por la intervención de Yoh), salieron del local comenzando a caminar lejos de la aldea.

Hao quería que el día fuera inolvidable, alejarse de todos; como solían hacer siempre. Sólo ellos dos, Opacho estaría bien preparando una rica comida para cuando ambos llegaran, almorzar los tres juntos, como la pequeña familia que eran.

Llegaron al bosque luego de un rato, el lugar estaba lleno de aves que cantaban muy animados, los árboles los protegían del imponente sol.

Una suave brisa movió los cortos cabellos de la chica haciéndola cerrar los ojos por un momento, una risita la hizo volverlos abrir, miro a su acompañante con una mueca fastidiada.

-Sabes Anna, te ves como toda una muñeca de porcelana_ Se acercó a ella rodeando la cintura de ella, con sus morenos brazos sin ejercer ninguna presión- Siento que si te abrazo con algo más de fuerza te puedes romper, eres mi mayor tesoro, incluso renunciaría al título de Shaman King por ti_ Beso con cuidado la mejilla de ella, dándole una ligera sonrisita al notar el rojo de las mejillas de ella- Te ves tan tierna así, tan inofensiva, pero yo más que nadie se que no eres una frágil muñeca, se lo fuerte que puedes ser. Por eso me complace que seas mi aliada.

-Hao yo…_ Sus palabras se cortaron al sentir los morenos y suaves labios del chico sobre los de ella.

Fue un leve rose, pero fue suficiente para desconectarlos de la realidad que era ahora sus vidas, y hacerlos olvidar de todas las peleas que venían. Sus ojos se encontraron luego de separarse, un pequeño brillo estaba presente en los ojos de ambos.

Las morenas manos de él subieron, hasta toparse con las suaves mejillas de ella, en un rápido movimiento junto de nuevo sus labios. Los labios de ambos se movían a los compas de una canción aun no escuchada, mientras sus ojos se iban cerrando poco a poco para disfrutar más el momento.

Los dedos pulgares de Hao comenzaron a acariciar con ternura las mejillas coloradas de ella, mientras una ligera sonrisa adornaba sus labios.

-Te ves preciosa así_ Le dijo al separarse, notando el leve tono de las mejillas de la rubia.

-No lo menciones_ Hablo con autoridad mirando a otro lado, sin esperar alguna palabra más o un nuevo gesto parecido al anterior comenzó a alejarse de él.

Su sonrisa se entristeció un poco más no se borro, sus ojos aun seguían brillando, a pesar de los años, seguía siendo la misma niña testaruda y orgullosa.

Comenzó a caminar con dirección a la casa, la dejaría pensar un poco, y le daría el espacio que le pedía.

Lyserg miro algo alejado a la rubia, según su péndulo ella era la que tenía el collar capaz de derrotar a Hao, miro a Jeanne junto a la doncella de hierro que sonreía complacida.

Era perfecto no sólo obtendría el collar, sino también el señuelo perfecto para atraer al Shaman del fuego.

Acaricio con una sonrisa a la doncella de hierro, mientras esta se abría. Y dejaba salir las hiedras que se aproximaron a Anna con rapidez amarrándola, sin que ella pudiera reaccionar una flor algo extraña blanca con lila le rocío un poderoso somnífero, su cuerpo fue suavemente llevado y acomodado en la doncella de hierro, que ahora su interior eran flores somníferas.

OoOoOoOoO

Debió quedarse con ella, permanecer a su lado sin importar que lo mande a volar, o lo golpeará, no fuera importado nada de eso si ella estaba a su lado.

Su puño envuelto en fuego, se estampo contra la mesa de madera reduciéndola a simples cenizas, la pequeña Opacho intentaba tranquilizarlo sin éxito alguno.

Ya era más de las diez de la noche y la rubia aún no aparecía.

-Amo Hao_ La pequeña le tendió una nota que encontró pegada en la puerta.

El Shaman del fuego la leyó, su enojo aumentaba con cada verso.

-Opacho vamos_ Hablo con los puños cerrados, y la nota ahora arrugada en sus manos, se sentía enojado con todos pero en especial consigo mismo por no poder protegerla.

¡Humillado!

Así se sentía en este momento, El era el más poderoso Shaman, no necesitaba la ayuda de nadie, oh eso creía antes de pedirle ayuda a la persona que ahora estaba caminando a su lado, pero lo que menos espero es que, esa misma persona aceptara sin oposición a buscar a su querida Anna.

-No te preocupes estará bien_ Hablo sin mirarlo si quiera, su odio contra Hao seguía existiendo, pero no iba a permitir que destruyeran a una linda criatura solo por "hacer el bien"- Es aquí.

-Debes estar bromeando, suficiente humillación al pedirte que me acompañaras, ahora también debo involucrar a Yoh y sus estúpidos amigos_ Pregunto enojado.

-Tú decides, además ¿por qué no pides ayuda a tus colegas?_ Opacho tomo la mano de Hao tratando de que no quemará al Apache frente a él.

-Todos ellos son unos traidores, merecen ser calcinados_ Miro de reojo la casa de su hermano- Entremos.

Yoh miro asombrado a Silva, Hao y Opacho llegar juntos a su casa, pero lo que más le sorprendió fue la mirada apagada de su hermano mayor.

-¿Nos ayudaras?_ Silva hablo luego de que el Shaman del fuego pidiera por primera vez ayuda.

Yoh sonrió cálidamente mientras cerraba sus ojos, si esa chica hacía de Hao la persona que era, iba a ayudarlo en todo lo que pudiera.

Continuara…

Yoh y Silva se unen a Hao para salvar a Anna de Jeanne, se acerca el final, para ser sincera jamás hice este fic con un final meditado, a diferencia de los demás, ni yo sé cómo terminará. Por eso agradezco el apoyo, aunque sea un fic algo raro, y sin sentido. Ummm no sé si me tomará más de un capítulo terminarla así que este podría ser el penúltimo capítulo dependiendo de mi inspiración (que últimamente me huye)

Respondiendo comentarios.

Miriam Kyoyama: Pues aun es un misterio, pero algo es seguro y es que la usará para fines malignos.

Asakura sempai: Me alegra que te gustará mi fic, jamás abandonaría, gracias por tu comentario.

Frangarrido1993: Pues esa persona no es Yoh, pero el también ayudará. Publicaré cuando le quite la pc a mi primita de nuevo.

Nos leemos luego.

Saludos.

Sovereignty-Perfection-Doll.