Muñeca de Porcelana.

Capítulo 8.

Hao miro con una sonrisa siniestra a su oponente Marco, a su lado estaba Silver. Ni Marco ni Lyserg dejarían acercarse a Jeanne. Yoh y Horokeu ya se encontraban enfrentando a Lyserg.

Anna llego junto a Ren mirando el escenario. Hao volteo a verla distrayéndose por un momento, Silver bloqueo el ataque que iba dirigido al Shaman del fuego.

-Hao luego habrá tiempo para que hablen, ahora concéntrate_ Dijo el Apache mirando a Hao a los ojos.

Anna miro con frialdad a la doncella haciendo que su guadaña apareciera de nuevo, Oh-Oni apareció en su pequeña forma con una sonrisa, posesionando el arma, cubriéndola con un rojizo manto de energía espiritual. Miro a Ren con una sonrisa mientras el asentía y hacia su posesión de objetos.

-No te preocupes Asakura, mientras tú te libras de ese hombre yo protegeré la espalda de tu muñequita_ Dijo con una sonrisa ladina.

Hao sonrió mirando al Tao, ya no era una amenaza para su relación con Anna, al fin había entendido que ella era suya y de nadie más.

Miro a su enemigo concentrándose solo en el, debía derrotarlo y tomar su lugar al lado de su amada. Sonrió con superioridad, mientras atacaba al lado de Silver.

Apunto a la joven doncella con su guadaña, lista para atacar. Jeanne hizo la posesión de objetos con unos clavos de la doncella de Hierro invocando al O.S Torture Tools. Ni Lyserg ni Marco podían venir a socorrerla, tenía que luchar ella sola.

-Atrás Tao este es mi combate_ La voz de Anna sonó decidida mientras apretaba con fuerza su arma.

-No interferiré a menos que sea necesario_ Dijo con tranquilidad mirando a ambas jóvenes.

La rubia sonrió agradecida con su guadaña apunto a la chica, sin esperar que Anna atacara primero Jeanne le dio la orden a Shamash.

Una silla de interrogatorio se materializo las correas comenzaron a moverse solas, Anna salto esquivando esas correas, si la atrapaban la presionarían contra los picos de la silla, con un movimiento rápido corto un pedazo de las correas que estaban más cerca.

Jeanne sonrió haciendo que más correas aparecieran y rodearan a la rubia, una de las correas sujetaron el pie de la Kyōyama, azotándola contra los brazos de Ren que se interpusieron en el camino, la peli-plata cerró sus puños, si ese chico no estuviera ahí pudo haberla golpeado contra el suelo hasta matarla.

El Tao miraba fijamente el piso sujetando con fuerza la cadera de la chica, la correa no dejaba de jalarla, la sangre comenzaba a salir del pie de la joven. Anna miro al chico levemente enojada cortando la correa, él simplemente se escogió de hombros esquivando las correas que iban por la rubia. Concentro su poder algo irritada destruyendo esas absurdas correas, con su guadaña atravesó esa silla librándose de ella.

Miro a Jeanne esperando algo mejor por parte de la doncella. Esta solo miraba con rencor al joven Tao, sobre el materializo la jaula Gibbet impidiéndole la movilidad, esta era una batalla entre mujeres y el no debía entrometerse aun más.

Anna le sonrió a la chica, ella también estaba aburrida de la intromisión de ese chico. Una nueva arma de tortura se materializo, llamada Estatua de Apega; era una estatua con dos tablas con puntas salientes que se comprimen para aplastar a la víctima.

La Kyōyama sonrió dejándose atrapar entre ambas tablas, uso su guadaña para no quedar atrapada completamente, mirando a la chica bajar la guardia, por sentirse victoriosa. El rosario comenzó a estirarse sin que el enemigo se diera cuenta, envolvió el cuerpo del espíritu haciéndolo brillar y desaparecer.

-¿¡Que has hecho!?_ Jeanne se miro confundida, mientras la rubia caía al piso con gracia.

-Solo lo devolví a su lugar de origen_ Apunto la guadaña a la chica- Pero tú no tendrás tanta suerte "doncella"

Ren miro a la chica, hace mucho había podido hacer eso, pero solo le daba más vueltas hasta que se aburrió.

Su posesión de objetos no solo era poderosa, sino que también podría sellar espíritus, aunque estos no querían irse. Debía tener mucho cuidado con esa chica.

Jeanne cayó de rodillas comenzando a llorar, Lyserg y Marco ya habían sido derrotados y estaban inconscientes, y ella había perdido a su amado Shamash. Anna deshizo la posesión de objetos y golpeo a la chica para que perdiera la consciencia. Ella no mataba a sus enemigos como lo hacía Hao, incluso hasta le daba igual que siguieran viviendo.

Miro a Ren con una helada mirada, mientras los demás corrían hacia ellos.

-No te metas en mi camino Tao, la próxima vez que lo hagas te cortare en dos_ Sonrió con malicia.

-Solo te ayude a que no te estrellaras contra el piso ¡Mocosa!_ Grito poniéndose de pie, resaltándole que la había salvado- Me agradabas más cuando estabas inconsciente.

Yoh fue el primero en llegar, sonrió al escucharlos tan animados.

-Veo que se llevan mejor_ Miro a la joven rubia- Me alegra que estés bien Anita_ Rasco su cabeza sonriéndole radiantemente.

Anna lo miro sonriendo un poco, mientras veía llegar a los demás. Hao se acerco con una leve sonrisa, su mano se poso en el cabello de ella espelucándolo un poco.

-No te vuelvas a ir así_ Sonó más a una súplica que una orden, sin esperar que ella reaccionara la rodeo con sus brazos mientras cerraba los ojos.

Silver miro el cielo que comenzaba a adquirir un color rojizo, Yoh sonreía mirando la escena, Horo-Horo suspiro resignado, para dibujar una sonrisa, Ren cerró los ojos de manera tranquila sentándose en el pasto.

Ninguno dijo nada para no arruinar, ni importunar el momento, los ojos de Anna al principio se mostraron sorprendidos, pero luego relajo su expresión, su rostro dibujo una sonrisa posando sus brazos alrededor del cuello de Hao, cerró los ojos dejando su cabeza posarse en el pecho de él.

-Te extrañe Anna_ Hablo en el oído de ella mientras acariciaba su espalda con suavidad- Lamento lo que hice. Yo…

La rubia lo hizo guardar silencio al separarse levemente, tomando el rostro del chico en sus manos, acaricio con su pulgar las mejillas de él mientras le sonreía con ternura.

-Tú no hiciste nada malo, no debí huir así_ Miro hacia otro lado tratando de que no notará su sonrojo.

-Oye Anna_ La llamo con una sonrisa mientras veía esa carita angelical sonrojarse- No trates de ocultarlo me gusta verte así. Vamos a casa, te ayudaré a caminar_ Dijo con una sonrisa viendo donde la había sujetado la correa, el liquido rojo continuaba saliendo, sin esperar alguna palabra la tomo en sus brazos como si de una novia se tratara.

Un golpe se escucho haciendo a los cuatro jóvenes que se mantenían distantes de la escena voltear. Hao sonreía como si nada hubiera pasado, en su mejilla estaba dibujada la mano de la joven chica, ella solo fruncía el ceño aun entre los brazos del Shaman del fuego.

-No te pases de listo Asakura_ Hablo con autoridad tratando de controlarse para no abofetearlo una vez más, un ligero sonrojo teñía sus mejillas- Se les perdió algo_ Pregunto con brusquedad mientras le lanzaba miradas asesina a los cuatro jóvenes.

-Que carácter_ Susurro Horokeu mirando a otro lado.

-Joven Yoh_ Tamao corrió hasta ellos algo apenada siendo acompañada por la pequeña Opacho- Lo siento fue todo mi culpa_ Ligeras lagrimas salían de sus ojos mientras miraba el piso.

Yoh sonrió con amabilidad acariciando el cabello de su prometida, todo se había solucionado, y no ganaba nada enojándose con ella.

-No te preocupes Tamao, ya todo está bien_ Sonrió mirando a su hermano- Hao, si quieres ven a comer hoy con nosotros, espero que con esto cambien las cosas entre nosotros.

El Shaman del fuego sonrió mientras veía a la joven en sus brazos, por ayuda de su hermanito y sus amigos habían recuperado su mayor tesoro, les debía la vida de su muñeca consentida. Solo podía pagarles dejándoles vivir.

-Ahí estaré_ El espíritu de fuego apareció mientras en su mano se situaba Hao, y la pequeña Opacho.

-¿Que haremos con Marco Lyserg y Jeanne? Aun están vivos_ Pregunto Tamao mirando a la chica respirar con dificultad.

-Yo me encargaré de ellos_ Hablo Silver llevándose los cuerpos de los tres, su acciones no había sido las mejores, cumplirían un castigo muy merecido, en el cual desearían estar muertos.

Al llegar a la casa, Hao deposito a Anna en la cama, mientras Opacho iba a hacer la comida, el castaño vendo el pie de ella mientras le sonreía.

-Gracias por volver_ Beso su frente con una sonrisa aun en su rostro, mientras apartaba algunos mechones de su cara.

-Idiota_ Susurro algo sonrojada, tomando las manos de él.

Con cuidado de no lastimarla se acerco a ella, con lentitud, si ella no deseaba ese contacto lo detendría y golpearía.

Pero no lo hizo, incluso fue ella la que decidió sellar sus labios con un dulce beso, que comenzó a hacerse más intenso.

Los labios de Hao se movían con rapidez, mientras la acomodaba mejor debajo de su cuerpo. Sus manos acariciaban el rostro de ella con suavidad mientras el calor comenzaba a salir del cuerpo del chico.

Anna lo miro algo sonrojada, mientras sus ojos se iluminaban por solo verlo. Hao sonrió acariciando la mejilla de ella.

-Te vez tan hermosa_ Dijo chocando su frente con la de ella- Anna quisiera que pasaras esta y todas mis otras vidas a mi lado_ Beso las manos de la rubia esperando una respuesta.

La rubia sonrió asintiendo, no era muy buena dejándole ver sus sentimientos ante nadie, y menos hablando de ellos, pero sabía que con eso bastaba para que Hao entendiera todo lo que quería decirle.

Él la estrechó contra su pecho mientras acariciaba el cabello de ella.

OoOoOoOoO

-Bienvenidos_ Tamao hizo una reverencia mientras recibía como buena futura esposa a los invitados de su prometido- Pasen por aquí los estábamos esperando.

Yoh sonrió al ver a su hermano llegar junto a Anna, la última tenía una venda en el pie mientras era abrazada protectoramente por Hao.

-Hao_ Saludo Yoh emocionado caminando hacía él- Si quieres deja a Anita en la mesa para que descanse su pie.

El joven asintió sentándola frente a Ren y Horo-Horo con mucho cuidado.

-Vuelvo en unos minutos, tengo que hablar con Yoh_ Dijo besando con cuidado los labios de Anna dejando en claro su relación ante los amigos de su hermano.

Horokeu aclaro su garganta algo incomodo por el silencio. Ren miraba a la joven estudiándola, y ella fingía que no lo notaba, hasta que se canso. Su mano se estampo contra la mesa con algo de brusquedad.

-¿Que te sucede Tao?_ Lo miro enojada.

-Nada_ Se escogió de hombros- Solo que me preguntaba si estabas mejor de tu pie_ Dijo calmadamente.

-¡Oh! ¿Era eso?_ La rubia puso su mano sobre el pie con una tenue sonrisa- Si estoy mejor Tao.

Ren sonrió mirando hacia otro lado, esperaba que lo que iba a hablar con Hao no demorara tanto.

-Hao, ¿Que pasará a partir de ahora?_ Recargo su cara entre los brazos cruzados arriba de la ventana donde se encontraba sentado su hermano.

-Si la pregunta es, si los mataré_ Miro el cielo con tranquilidad- No lo haré, estoy agradecido por ayudarme a salvar a Anna, más sin embargo si nos enfrentamos los derrotaré, así me convertiré en el rey Shaman y le daré a mi esposa una vida tranquila alejada de los humanos que tanto la hicieron sufrir.

-Ya veo_ Sonrió a su hermano- ¿vendrás a visitarnos después?, Tamao, Ren, Horo-Horo, los demás y yo estaremos siempre esperando una visita de pare de ustedes, además Anna y Ren se han hecho buenos amigos, y sé que el querrá desafiarla en algún momento.

El Shaman del fuego sonrió asintiendo, después de todo no había sido tan malo ese secuestro, le había ayudado para unirse más con su hermano y esos estorbos a los que llamaba amigos.

El torneo de Shamanes continuo sin mayores percances, el momento de la batalla final había llegado a su fin, resultando ganador el equipo estrella. Opacho y Anna se rindieron cuando les toco pelear contra los integrantes de su equipo, y proclamaron vencedor a Hao.

El joven Shaman del fuego ejercía su titulo como rey Shaman en una aislada casa dentro del bosque, su vida era mejor de lo que hubiese soñado. No solo había conseguido el titulo si no que también vivía con la mujer que mas amaba.

-Ya estas lista Anna_ Pregunto con una sonrisa, entrando al cuarto mirando a su esposa vestirse.

-Algo así_ Dijo algo agotada- ¿Me ayudas con mis zapatos?

El hombre se acerco a ella con una sonrisa, se agacho quedando a la altura del abultado vientre de ella, y la ayudo a colocarse los zapatos, antes de ponerse de pie beso con suavidad el vientre de ella, y le dedico una coqueta sonrisa desde ese punto.

-Te vez aun más hermosa mi muñeca de porcelana_ Se puso de pie acariciando la mejilla de esta- Tengo tanto temor a que te rompas.

La chica le dedico una sonrisa ladina mientras lo veía a los ojos.

-¿Quién lo diría?, ¿el gran rey Shaman temiéndole a algo?

Una carcajada escapo de los labios del joven mientras tomaba su mano para comenzar a caminar.

-¿Qué pasa por que mi hermano no ha llegado?_ Pregunto Yoh algo preocupado, su hermano no solía venir mucho a su casa, seguramente se había perdido.

-No te preocupes Yoh, estará aquí_ Hablo Ren tomando algo de leche- Prometieron venir.

-Tú solo quieres que vengan para enfrentarte a Anna_ El peli azul acomodo su cara en la palma de la mano, los tres estaban sentados en la entrada de la casa esperando la llegada de Hao.

-Lamento destruir tus sueños Tao pero no estoy en condiciones de luchar contra alguien_ Una voz de mujer los hizo levantarse de golpe.

Frente a ellos estaba una rubia, acariciaba sobre la tela el abultado vientre mientras le sonreía.

-Eh ¿Anna?_ Horokeu fue el primero en reaccionar, mientras se acercaba a ella e inspeccionaba el vientre de ella.

-Solo estoy embarazada Horokeu no me mires como una cosa rara_ Dijo con una gota en la cabeza tratando de que dejará de mirarla como un bicho raro.

-Eso significa que_ Yoh la miro con seriedad, para luego abrazarla- Seré tío_ Se agacho mirando la barriga de la mujer- Yo soy Yoh, el hermano gemelo de tu padre, te enseñaré como jugar muchas cosas, y te alejaré de tu madre cuando te quiera entrenar_ Comenzó a hablar con el bebé aun no nacido mientras sonreía.

Ren se acerco a ella con una pequeña sonrisa.

-Será para otra ocasión que nuestras fuerzas choquen Anna_ Dijo entendiendo la situación mientras ignoraba a Yoh- Y Hao ¿dónde está?

La rubia señalo el árbol que se encontraba en el jardín, Hao estaba ahí junto a Silver más ninguno decía nada aún.

-Felicidades_ Hablo por primera vez Silver, aun con los ojos cerrados, sentado en una rama del árbol- Espero que esta vez cuides a tu familia.

-Lo haré no te preocupes, esta vez las cosas son diferentes_ Sonrió ladino mirando al Tao acercarse- Espero que no intentes enfrentar a mi esposa en esta situación Tao.

-Jamás aprovecharía el estado de una mujer para enfrentarla, cuando haya dado a luz la enfrentaré_ Dijo con calma sentándose en las raíces- Será mejor que la salves de Yoh, ha comenzado a hablar con el bebé y no la deja ir.

Hao asintió caminando al interior de la casa, encontrando la tierna y escalofriante escena, Yoh no dejaba de hablar de lo que harían, y podía notar como Anna se enojaba aun más al punto de querer golpearlo.

-Yoh ¿puedo hablar con mi esposa a solas?_ Pregunto con una sonrisa para que la dejará de una vez.

-Está bien hermano_ El Asakura menor se reincorporo mientras sonreía y se iba a la cocina junto a Horo-Horo.

-Gracias_ Susurro Anna mirándolo con una sonrisa.

El joven rey se acercó a ella abrazándola por la cintura con mucho cuidado de no lastimarla, subió una mano hasta su rostro besándola. Adoraba ese sabor a fresa que sentía cada vez que la besaba, adoraba tenerla en sus brazos, y cuidarla de cualquiera que osara mirarla. Pero lo que más adoraba era que era suya, su muñeca de porcelana fina, tan hermosa y frágil. Aquella mujer que protegería siempre con su vida si fuera necesario, un "Te amo" escapo de sus labios al separarse, sus miradas se encontraban y emitían un brillo singular. En ese preciso momento para ellos no había nadie más en ese lugar, más que la persona que miraban con tanto amor y deseo.

Fin.

Me debatí mucho en cómo debía dejarlos, pero este fue el que más me puso emotiva, tal vez fue un final empalagoso pero a mí me gusto.

Jamás pensé en este fic como uno de acción por eso no me centre tanto en las batallas, pero espero que las pocas que hice les hayan gustado.

Gracias por su apoyo en mi pequeña, y loca historia, agradezco mucho a los que se tomaron el tiempo de comentar, y animarme con sus palabras.

Oh y si se preguntan si los ataques de Shamash eran inventos míos, pues déjenme decirles que en parte no, esos poderes los tiene, más al no verlos nunca en acción decidí narrarlos como me los imagine; mi favorito sin duda fue la silla de interrogatorio. Sin más que decir

Nos leemos luego.

Sovereignty-Perfection-Doll

26/02/2017