Hola compañeros del metal :D . Sí, he estado ausente de coj*nes pero oye, qué se le va a hacer xD. Ha pasado más de un año desde que no subo nada y creo que ya es hora. No me voy a disculpar puesto que no he visto interés hasta ahora. Me he propuesto tras mucho tiempo continuar, bueno, gracias a TODOS aquellos que os habéis mantenido expectantes –si es que ha habido alguno- ya sin más dilación continuaremos con "Tras tanto tiempo… ¿eres tú?"
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[Final del capítulo anterior]
Tú me has salvado… me has liberado de lo que me había poseído. Sabes mucho de mí y yo, sin embargo, no sé ni tu nombre… -La peliazul le sonrió, se levantó y comenzó a caminar con rumbo a la puerta- Me llamo Sona… encantada, Natsu Dragneel –Dijo antes de salir de la habitación, dejando un vacío en ella, dejando que la soledad entrara, dejando que la compañía se esfumara, dejando que la luz se fuera consumiendo en la habitación. Pero, trajo luz, trajo esperanza, trajo vida, no sólo salvando a Happy, sino también al mismo Natsu, Lucy, Wendy y Charle. Todos habían pendido de aquella extraña mujer, de la mujer a la que al parecer, iba y venía como el viento, de la mujer llamada Sona.
[Actualmente]
Una vez fuera, cerró la puerta y dio un hondo suspiro, todos estaban bien y al parecer no había problemas con sus estados, tanto físico como emocional (ya que quizás el único problema con este factor hubiere sido la hipotética muerte de Happy). Revisó mentalmente el haberlos revisado a todos y dio unos pasos en dirección a las escaleras hasta que fue interrumpida por una voz femenina.
-Tú eres quién nos ha salvado, ¿verdad? No de… Xecrent, sino de la cosa en la que se había convertido Natsu –La chica rubia sonrió algo desganada por el cansancio y le tendió la mano a la peliazul- Me llamo Lucy, Lucy Heartfilia, encantada.
Aquella reacción cogió desprevenida a la otra chica ya que se había girado como gesto de educación y no darle la espalda. Le dedicó una sonrisa y le dio la mano para presentarse. –Yo no os he salvado, Lucy. Has sido tú quién me ha permitido indagar a través de mi "Etwhal" en tu novio -Enfatizó con una sonrisa algo tímida, pues no estaba acostumbrada a hablar con la gente debido a varios acontecimientos que dieron lugar a su vida actual.
La rubia reaccionó con un sonrojo, abriendo los ojos plasmando la sorpresa en su rostro por aquella palabra clave. "Novio", tantas veces pensado por ella, tantas lágrimas derramadas en silencio por no poder conseguirlo cuando tuvo oportunidad, y ahora sólo le provocaba un transparente dolor imperceptible, pero que estaba ahí. Cuando volvió a la realidad después de un vago y ligero recuerdo, negó con la cabeza mientras cerraba los ojos. La miró y fingió su mejor sonrisa.
–No es mi novio, tan solo un buen amigo.
-Vaya... -Dijo la mujer de ojos azules con un leve tono de despreocupación- En ese caso, de tu buen amigo.
Lucy dio un paso al frente y Sona negó con la cabeza con una sonrisa risueña, le puso la mano en el pecho con suavidad y la empujó levemente hacia atrás.
-Deberías descansar. Ha sido una batalla dura y tus heridas no han sanado del todo. Aún no hago milagros -Rió levemente, acompañada con una dulce risa por parte de la otra chica-
-Está bien -Sonrió tras dejar de reír. Aquello le había venido bien. Dio media vuelta y comenzó a caminar hasta el cuarto- Gracias, Sona.
-No hay de qué, Lucy.
Dicho esto, ambas mujeres siguieron sus respectivos caminos, la rubia se fue a la habitación pensando en lo que le acababan de decir hace un momento y que había provocado en ella tantos miles de sentimientos distintos. Los dejó pasar, miró cerca de ella y vio a Wendy y a Charle aún dormidas, sonrió pensando en que quería ser como ellas otra vez, ser una niña, no tener esa clase de relaciones. Pero la realidad dolía, y tenía que aceptarla.
Por otra parte, Sona fue hacia el vestíbulo de la posada y pagó la estancia de todos allí. Por suerte, tenía para pagarles una pensión completa durante unos días para que pudiesen recuperarse, así que pagó por adelantado y salió en busca de algunas cosas para uno de sus nuevos viajes. Quería irse lejos, pues ese no era su camino, pero algo le hacía pensar que no.
Días más tarde de charlas, risas y mucho descanso. El equipo estaba recuperado y listo, Happy se encontraba mucho mejor y la que se formó cuando se despertó fue algo demasiado ruidoso como para recordarlo, pues no olvidemos quién era el mejor amigo de este. Natsu y Lucy también habían pasado más tiempo juntos, hablaron sobre muchas cosas y todos intentaron obviar la situación en la que el pelirrosa se encontraba. Pero nadie podía, y acabó por salir cuando se disponían a salir de la posada.
-Chicos... -Susurró el pelirrosa mirando hacia ellos, su preocupación se mostraba en su rostro. Las pesadillas habían parado, y eso le ayudaba a dormir mejor, pero ya no aguantaba más- ¿Os he hecho daño? -Miró a Happy, y este al resto, que le devolvieron la mirada y la dirigieron al Dragon Slayer-
-No, Natsu -Se adelantó Wendy- Estamos bien gracias a ti -Charle asintió- Nos has salvado, y eso es lo más importante
-Así es -Asintió la Exceed de color blanco, moviendo la cola ligeramente- No te preocupes
-¡Aye Sir! -Terminó por gritar su mejor amigo, levantando una pata con una sonrisa. Al joven le alegraba que estuviera a salvo, por un momento sí que lo había dado por muerto-
Lucy fue hasta él y lo abrazó delante de todos, le dio un pequeño golpe con los nudillos de la mano derecha y apoyó la cabeza en su hombro intentando no llorar
-Tonto... -Dijo con la voz algo temblorosa- Nos has tenido muy preocupados -Los demás la vieron y se miraron y sonrieron, el gesto de la mujer los había enternecido-
Tras esto, Natsu correspondió y asintió con la cabeza. Realmente comprendía aquella situación, sabía que los había preocupado más de la cuenta, pero no se percataba de el porqué de esa excesiva preocupación en su mejor amiga, por lo que tras una sonrisa se separó de ella y la miró de forma enérgica.
-¡Bien! -Exclamó- ¡Tenemos que irnos ya! -Comenzó a caminar soltando a la rubia, iba a paso ligero, haciendo gestos tontos con las manos y moviendo la cabeza mirando al pueblo. Parece ser que pronto había ignorado los destrozos a unos metros del pueblo. Fuera por lo que fuera, era normal en Fairy Tail.
Unas semanas más tarde, habían conseguido llegar hasta Clover, una ciudad donde parece ser que los maestros de los gremios se reúnen de forma regular. Había tenido lugar una hace poco y los habitantes, como siempre, estaban contentos, pues solían traer obsequios para los ciudadanos por mantenerlos y darles un lugar para reunirse. Además, también hacían los trabajos que mandaban como un favor extra. Es decir, que tenían un tablero particular sólo para esa ciudad.
Cuando el grupo llegó fue algo bastante notorio. Algunos de los ciudadanos reconocían la marca del gremio, aunque este ya no existiera. Muchos se acercaron a verlos, cuando un niño fue a pedirle a Happy que mostrara sus alas, una bomba cayó al otro lado de la ciudad, derrumbándolo todo a su paso, como si fuera una simple maqueta hecha de papel. Natsu miró hacia arriba y vio una figura que se alzaba en lo que parecía el centro de la explosión. Frunció el ceño y se mordió el labio inferior con rabia por la impotencia.
No... -Susurró- Otra vez no.
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Hasta aquí el capítulo, gracias a todos los que esperaron por esto, aunque la gran mayoría, por no decir todos se han olvidado de que esto existe. Pero bueno, si os ha gustado, tenéis un botoncito para indicarlo, aunque más importante aún, me gustaría tener ese feedback a través de las reviews. Animan mucho a seguir escribiendo, y si todo va bien, aunque no prometa nada, escribiré y subiré la próxima semana, aunque no sepa el día. Puede ser el lunes, o el domingo. Pero nada más, un abrazo a todos y hasta el próximo capítulo
