El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.


ENTRE SERPIENTES Y LEONES

~*Sombrero Seleccionador *~

"Well you'd better strength in solutions
But I liked the attention
And not always knowing the answers
But you're gonna lose it
You're gonna lose it"
*Monster- Paramore*

Después de unas horas no retiramos de "La madriguera". Yo me aparecí junto con mi madre en Francia empacando todo lo que tenía que empacar para el 02 de Enero. Llené mi baúl con todos los libros que me había pedido, plumas, pergaminos, frascos de tintas, alguna otra tontería que no tenía nada que ver con el material, mi uniforme, pijamas, ropa normal, etc. Una vez que aquel baúl quedó lleno de todo el contenido necesario lo cerré y lo dejé inerte hasta el día de mi partida. Me recosté en mi cama, quise sentir por última vez la comodidad de mi cama. Todo en mi cuarto estaba en cajas. No había nada más que mi cama. Todas mis cosas ya se encontraban en Londres. Debo decir que en verdad extrañé mi cuarto, tenía una asombrosa ventana en el techo donde podía apreciar la Luna casa noche hasta caer vencida en los brazos de Morfeo. Mi actual habitación no tenía tal ventana.

Ahora me adelantaré hasta el 02 de Enero porque no paso nada interesante durante el primero.

Sí pensaste que viajaría como cualquier otro estudiante de Hogwarts en el tren estás muy equivocado ¿Qué haría yo en pleno tren con cientos de alumnos ya repartidos en sus casas? Perderme seguramente. Siempre ese mitad gigante/humano guiaba a los alumnos de primero hacia los botes para su selección, los otros iban en las carrosas jaladas por Thestrals. Para comenzar: yo no estaba en primer año, segundo: no era 01 de septiembre para que yo pudiera mezclarme con ellos —lo cual agradezco demasiado que mi madre me cambiara en Enero puesto que haría el ridículo con aquellos alumnos de primero—.Tampoco sabía nada de cómo iba a ser mi selección, dudaba que me presentaran frente a todos para que vieran mi sorteo.

Tomamos un puñado de polvos Flu y ambas aparecimos en la oficina del Director. Aquel hombre me sonrió. Él mismo que había visto en la casa de los Weasley, ayer por la madrugada junto una rubia delgada de ojos azules y mirada benévola. Neville Longbottom. Él hombre también había sido uno de los personajes secundarios de la Batalla de Hogwarts y su esposa Hannah Abbott también estuvo presente pero no tuvo tanta fama como él. El director en pocas palabras me había caído de maravilla.

Estrechó mi mano al igual que la de mi madre y fuimos al punto. Él nos había dicho que nunca había aceptado a un estudiante nuevo en enero y mucho menos a la edad de 15 años. Así que la selección sería en privado y cuando me hubiera asignado mi casa llamaría al prefecto para que me escoltara y me presentara con mis nuevos compañeros. Antes de la selección me explicó cómo era Hogwarts, su misión y visión al lo cual asentía sin suma importancia; me dijo que cada casa tiene un fantasma así como representante de casa y dos prefectos; las asignaturas impartidas y que curiosamente había entrado en el año de los T.I.M.O's… —fue una terrible desgracia, créanmelo— y otras cosas que eran esenciales que las supiera como el hecho de no vagar a deshoras, ir al bosque prohibido ni comprar cualquier producto de la tienda de bromas de los Weasley —rió ante lo dicho—. Después sentí una extraña sensación de nervios. Por lo usual yo no era nerviosa, me atrevería a decir que esa era la primera vez que lo sentía, soy una chica segura de sí misma, jamás me he remordido al decir algo además suelo ser espantosamente e insensiblemente honesta. Mi madre me sonrió al notar mis nervios, ella era la única que me conocía a la perfección, sabía cómo era de verdad yo a través de de una máscara que había formado y forjado durante tantos años, que era en verdad una niña la cual exigía respeto, una niña que se había obligado a ser tan indiferente por miedo de que otros la pisotearan, una niña que había buscando ayuda en los libros por temor a fallar en el futuro, esa clase de persona era yo pero a decir verdad me gusta ser lo que soy ahora no lo que un día fui, yo me forjé y me forme a mi gusto no al de ellos.

Aquel hombre me sentó en un banco en el cual miles de traseros de niños de once años se habían sentado, era un tracción sentarse en aquel banco para ser seleccionado y no la romperían por una niña que decidió entrar a última hora. Me removí incómodamente mientras arrugaba ligeramente el entrecejo haciendo una mueca. Me sentía extraña. Y como mil horas después el hombre puso el sombrero sobre mi cabeza. Temblé como nunca antes lo había hecho, cerré los ojos esperando mi destino.

El sombrero comenzó hablarme»: Hmm, hmm… que veo… es difícil… veo una máscara sí, una máscara… llena de presunción, malicia, como si todos estuvieran debajo de tú persona, le das importancia a las cosas que otros no… —jactó con delicia— lo harías muy bien en Slytherin junto con tu astucia e inteligencia y tus ansias de poder… entonces…. ¡Slytherin se ha dicho! —no sabía muy bien lo que significaba esa casa, tenía una idea que había sacado yo misma al ver la cara de la pelirroja al mencionarme que un pariente de ella pertenecía a esta, también por su respuesta: "Ya te darás cuenta tú misma" y la vi como fruncía el ceño, como lo decía con rencor y asco; además que cuando me mencionó las casas dijo esta al final con ligero desdén. Yo me había quedando sin palabra alguna, no había sonreído. Miré a mi madre, su semblante era serio, no sabía si se lo veía venir o no. Pero por otro lado pensé en las palabras del sombrero: astucia, inteligencia, ansias de poder… estaba claro que había gente como yo en aquella casa, gente con la cual se podían discutir temas de verdadero interés y eso era lo que yo buscaba. Y no me equivocaba, Slytherin había sido elegida para mí por razones obvias.

No entendía porque aquel sobrero raído me había dicho que era difícil todo lo que leyó apuntaba a Slytherin, más tarda lo entendí con lo que había dicho "veo… es difícil… veo una máscara sí, una máscara". Estaba claro que me había seleccionado según mi personalidad en esos momentos, había leído mi mascara así como también la anterior la cual apuntaba a un Ravenclaw con mesclas de Gryffindor. Un día se lo pregunté cuando me vi en la oficina del director —por alguna razón la cual luego sabrás— y se lo pregunté a que se refería.

Tal como lo había dicho el director Longbottom hizo llamar a uno de los prefectos de Slytherin, en este caso fue una chica morena. Esta me sonrió con arrogancia, yo por supuesto que ni le sonreí, le fruncí el ceño, algo me decía que era de ese tipo de chicas estúpidas… ¿Cómo es que era prefecta? Tal vez por su increíble capacidad de liderazgo que tenía…

— Rachaèl ella esa Kathie Higgs, Kathie Higgs, ella es Rachaèl jolie Delacour , tú nueva compañera de casa y de de dormitorio —dijo el director. La chica volvió a mirarme, clavó sus ojos obsidianas sobre los míos intentando descifrar algo más bien intentando compararme, quien era mejor de las dos. La aludida me hiso un gesto con la cabeza para que la siguiera. Yo besé ambas mejillas de mi madre, después me devolví a mi equipaje para llevarlo conmigo. Escuché la risa de la morena en burla, miré al director con ceño fruncido. Este resopló y me explicó que el equipaje era hechizado para que llagara a mi dormitorio, que no me preocupara que en un par de segundos ya estaría ahí. Fruncí el ceño —que bien, una ocasión especial para demostrar como frunzo el ceño de verdad— demasiado molesta porque había quedado como tonta frente a ella. No era que me importara lo que pensara la morena sino que no me gustaba hacer el estúpido, no era un hobbie y muchos menos una actividad que me gustara practicardiariamente.

Seguía a la morena por una serie de pasillos… ¡Cómo demonios me iba aprender dónde quedaba mi sala común! Bien, me tomó un tiempo pero me las arreglé para no parecer desadaptada siguiendo a un par de Slytherins y hasta que por fin me memoricé en camino. Cuando llegamos me quede frente a la entrada examinado cada detalle, pensando en la situación. Sabía que iba a estar repleta de estudiantes, sabía que iba a ser el centro de atención de manera molesta.

— ¿Qué? ¿No piensas entrar? —preguntó la chica de mal talante. No la iba a dejar ensañarse conmigo.

— ¿Qué? ¿Tú tampoco? —le volteé las cartas. La chica respingó y dio un paso al frente. Con la mirada el alto, espalda erguida. La seguí.

Tenía un aire tétrico. Iluminado con lámparas verdosas y justo debajo del lago. La fornitura eran sillones de cuero negro y muchos otros detalles que encajaban con la casa como serpientes plateadas, decoración verdosa y por supuesto todo era de lujo.

Sentí las miradas sobre mí. Les fruncí el ceño y los ignoré. La chica que me acompañaba refunfuñaba por la atención que yo recibía así que se aclaró la garganta para captar la YA atención obtenida.

— Ella es Rachaèl jolie Delacour quién estará a partir de ahora con nosotros —y los murmureos comenzaron, yo respingué. Recibí sonrisas, miradas envidiosas y la atención de todo el grupo masculino de Slytherin… todo gracias por tener sangre de Veela.

Seguía a Higgs hacia los dormitorios de chicas, ella abrió la puerta y me explicó las reglas como que: los hombres no pueden entrar a nuestros dormitorios y nosotras sí. Esta patética regla fue impuesta por Rowena Ravenclaw. Tal como lo había dicho Longbottom mi baúl estaba ahí frente a una cama con sabanas verdes, retoques plateados y una cortina negra para mi privacidad. A lado de mi cama tenía una mesa de noche.

Salí de mi sala común, era alrededor de las dos de la tarde cuando la comida era puesta en el comedor —por cierto, ya tenía mi uniforme de las serpientes—. Busqué a esa cabeza pelirroja la cual no fue difícil divisar por lo llamativo que era su cabellera y porque estaba charlando con más cabezas pelirrojas. Ella venía bajando las escaleras para dirigirse al comedor. Yo me esperé hasta que ella estuviera a mi alcance para llamarla. La pelirroja se guió por mi voz para encontrarse con mis ojos. Su mirada me repaso de pies a cabeza al igual que sus compañeros. Me vi obligada a saludarlos y se fueron directo al comedor. Yo le sonreí de lado con autosuficiencia, me hacía gracia pensar que era lo que pasaba por su mente en eso momentos, podía estar maldiciéndome o simplemente a Slytherin.

— Slytherin… —dijo después de unos momentos de silenció y exanimación.

— Así parece. Me pareció de lo más divertido su actitud, todos actúan como serpientes como si trataran de hacerle honor a su casa, ¿Tú no ruges como Leona, verdad? —frunció el ceño y refunfuñó fuertemente.

— No, pero algún día puedes comprobarlo —noté su tono acido.

— Tranquila Rose. No intentó ofenderte, más bien intento entablar una conversación contigo porque me has parecido de lo más interesante —no dijo nada, se limitó a mirarme—. Sí bien supe algo es que Slytherin no te simpatiza, sé la razón y me parece divertida.

— Qué extraña forma de pensar tienes acerca de lo que es divertido —dijo con aticismo pesada.

— Es más bien ironía —me encogí de hombros y suspiré— ¿Hay algo que deba saber de ellos? ¿Una advertencia tal vez? —le sonreí. Posé mi mano sobre su hombro la miré como nunca antes había mirado a alguien. Rompí esa vez mi barrera glacial que mantenía en mis ojos, la miré compasivamente como a un nuevo amigo. Ella al principio se tensó por el contacto físico pero al ver mi mirada supo que yo era diferente que no era como cualquier otro Slytherin y que de verdad tenía ganas de forjar una amistad con ella.

— Eres Slytherin… se supone que te eligieron por tu astucia. Tú misma sabes la respuesta —sí se refería a que nosotros mismos somos engañosos, astutos como para no remordernos nuestras colas lo sabía, que todo lo que hacemos es por algo a cambio y por nosotros no para ellos, que cualquier podía traicionarte sin importarle, que cada quien escogía a sus amigos según les beneficiara, y que no se llamaban a sí mismos amigos, eran más bien aliados o a nadie le importaba si estabas en problemas, si necesitabas un consejo o un abrazo lo sabía… ¿Por qué? Porque así pensaba, claro no entraba en todas las categorías como la de traicionar a alguien, yo nunca había hubiera caído tan bajo, pero al ser Slytherin me hacía una idea del panorama en general.

» No me refería a eso, sino yo que sé… personas ¿A quiénes debo evitar, tomar precauciones? Tú sabes —ella respingó.

Tú misma de darás cuenta —resoplé, que falta de tacto tenía aquella chica. No me veía como una persona sino como una serpiente—. Pero debo advertirte de Malfoy —dijo rápidamente.

— ¿Malfoy? —sonreí con agria diversión.

— Tiene muy mala reputación con las chicas. No dudará en coquetearte… y a decir verdad es un bastardo de lo peor, el peor que haya pisado la tierra a mi parecer —reí ante su fría venenosa forma de referirse al rubio.

— ¿Con cuantas ha salido? —no le pregunté a que se refería con mala reputación, pudo haber significado que era un terrible novio, o que simplemente era de esos que depravados que coquetean y son repulsivos a la vista o nada atractivos pero era tan lógico a que se refería a la chica.

— Yo diría que McGonagall, tú y yo sólo las únicas que no han salido con él —volví a reír.

— Creo que alguien debería enseñarles una clase a las chicas acerca del auto-respeto —La chica asintió. Esa era una de las cosas que me molestaban y seguirán haciéndolo. El hecho de que una persona no se respete a sí misma quiere decir que es un imbécil. A nadie le cae en gracia que llegue otro y lo insulte pero la cosa es grave cuando tú mismo no te respetas y más cuando se trata de mujeres. Yo siempre me he considerado una chica con una dignidad en alto y siempre intento cuidarla. Jamás me he rebajado, jamás me había dejado mangonear, que me levantaran la falda, ser protagonista de muchas fantasías de hombres, ni había buscando el placer en un hombre. Yo era una mujer que cuidaba lo que le importaba y todo me lo había enseñado Victoire y sus libros que de daba.

— También ver a alguien el cual Malfoy de verdad esté interesado que ella lo rechazara, eso sería épico y glorioso —Sonrió la Gryffindor. Yo arqueé la ceja. Y pensaba: no estaría nada mal abrirle los ojos aquel pedante.

— Cuando tenga la fortuna de conocerlo le daré una lección —dije totalmente segura de mis palabras. Sí tenía que sacar la varita lo haría. Vi el rostro de la pelirroja, ya no había ninguna muestra de desdén hacia mí, le había demostrado que estábamos del mismo bando.

» Bien, Rose Weasley fue un placer hablar contigo. Nos vemos luego —dije educandamente y me dirigí a mí mesa. No sabía con quien sentarme ni tampoco me importaba, tomé el primer asiento que vi cercano a mí y lo tomé. La copa que estaba frente a mí se lleno de jugo de calabaza y comencé a tomar un poco de lo que me gustaba. Después alguien se sentó a mí lado.

— Jolie —dijo demandante la voz de la morena. Yo respingué y la miré totalmente fastidiada, haciéndole ver en claro que no tenía ningún interés en hablar o escuchar algunos de sus disparatases. No contesté.

»Te estoy hablando o ¿Es que no escuchas bien? —dijo groseramente. Me giré hacia ella. Pude percibir varios ojos sobre nosotras.

— Ya sé que me estás hablando, otra cosa es que no quiera mantener ninguna conversación contigo —dije venenosamente. Esto de ser Slytherin me estaba afectando rápido.

— Cómo sea. Me han mandado a preguntarte como te la has estado pasado —dijo sin ninguna muestra de interés.

— Bien hasta que llegaste —me reí internamente de mi broma. Me dedicó una mirada totalmente rabiada.

— Sí sigues con esa actitud nadie va a querer hablarte —ambas sabíamos que no era cierto, era nueva, era la novedad de Hogwarts ¿Por qué la gente no iba a querer hablarme? Lo entiendo por ser Slytherin pero los de mí casa no me rechazaría además por mi descendencia de Veela la cual hace que atraiga hombres.

Me reí ante su comentario.

— Sí quieres puedes ser la primera —dije sarcásticamente. Y me volvió a fruncir el ceño claramente porque se había quedado sin argumentos.

— Púdrete en tu soledad. Hasta una sangre sucia tiene decencia —dos cosas: yo sí tenía decencia y era mi problema usarla o no con gente que lo merecía y tres ¿Sangre sucia? Era increíble que aún siguieran usándolo, y me burlé de ella.

— ¿Sangre sucia? No puedo creer que sigas usando ese vocablo tan anticuado. Es patético de verdad, que existan personas que siguen haciendo uso de esa palabra la cual no tiene importancia ni relevancia ya que la guerra bien ha acabado hace más de 20 años —ella abrió los ojos totalmente ofendida. Después descubrí que los Slytherins seguían haciendo uso de esa palabra, no como antes pero la usaban. Ella se levantó dejándome a mí con mi comida para marcharse a otro lugar, exactamente a lado de un moreno: Zabini.

Mujeres como Kathie Higgs era un insulto para la locución: mujer. Esa chica no tenía decencia, no tenía cabeza, era extremadamente estúpida y todavía se atrevía a decirme que yo no tenía decencia comparándome con "Un Sangre Sucia" estaba más claro que el agua quién no tenía decencia. Claro, sólo era necesario conocerla un par de meses para saber de lo que era capaz y unos cuantos años para ver donde había ido a parar su poca dignidad.

Resoplé hundiendo en mi silencio. Miré hacia la mesa de Gryffindor donde vi a la pelirroja con más pelirrojos hundidos en una gran platica que incluía vulgaridades de todo tipo.

OOO

La pelirroja de acercó a mí junto con un moreno de ojos verdes al que reconocí como mi compañero de casa. No recordaba su nombre en esos momentos así que le fruncí el ceño totalmente desconcertada. Rose al darse cuenta de mi expresión tomó una bocanada de aire para volvérmelo a presentar: Albus Potter. El chico era el menos Slytherin que he conocido en toda mi vida. Sí el chico no hubiera quedado en mi casa de serpientes seguro que estaría en Gryffindor. Debo decirte que Albus tenía lo suyo también, podía llegar a ser igual de venenoso que cualquier otra serpiente además de ser muy amigo de aquel chico rubio.

El moreno me sonrió de lado. Yo le devolví el gesto con una mirada.

— Estábamos por ir al lago —dijo la pelirroja con palabras demandantes—, así que pensamos en invitarte, ¿Vienes? —Sonreí con autosuficiencia, como si se tratara de un chiste. La miré cálidamente.

— Por supuesto. Me haría bien un tour por este castillo —miré a mi alrededor— hasta ahora solamente conozco mi sala común y el comedor —reí. Nadie rió, el moreno medio sonrió la chica me miró con inexpresiva.

La conversación hacia el lago se tornó más en ellos. Solamente caminaba viendo los alrededores con extrema indiferencia que delataba lo cuán aburrida estaba. Escuché algo de lo que hablaban: Quiddicth. Hacían ellos mismo sus pronósticos quién ganaría contra quién. Ese era uno de los detalles que no me gustaban de Rose Weasley, tenía una obsesión con el Quiddicth aunque admiraba lo competitiva que podría resultar. Ella hablaba de aquel deporte tan monótono como si se tratara de una gran obra literaria o una obra de arte la cual mereciera se adulada y comprada por millones. La chica prefería volar en escoba con fin de meter una estúpida pelota en un aro, pero las cosas se ponían más interesantes cuando ella competía contra Slytherin, era tan salvaje y todo lo hacía para humillar a un rubio —eso no le replicaba.

— Vamos a vencerlos, siempre lo hacemos —dijo la pelirroja con tanta seguridad y confianza que la verdad hubiera sido una pena que su pronóstico hubiera fallado. Sí, ganaron el partido y el torneo de casas.

— Tienen un nuevo buscador, dicen que es muy bueno pero todo eso es palabrería. Lo he visto volar, diría que la gata de Filch vuela mejor además su escoba es una antigüedad —Rose rió ante aquel comentario jocoso de su primo.

— Es una suerte que James sea el buscador —el moreno frunció el ceño—. Esa saeta de fuego nos ha beneficiado mucho —el resopló.

— La tiene porque se la quitó a papá —ella rió más fuerte y yo me desesperaba aun más.

Esta charla estaba fuera de mis alcances. No sabía nada de Quiddicth, no había querido leer nada de Quiddicth ¿Por qué? Ya te lo dije, me parece una gran pérdida de tiempo. Además toda la gloria se lo lleva el buscador.

— ¿Y ti te gusta el Quiddicth? —me preguntó el ojiverde. Lo miré con pesadez y una mirada tan indiferente que no había necesidad de hablar para que supiera mi respuesta. Él simplemente se encogió de hombros, en aquel momento el chico me parecía de la más insignificantico pero con el paso del tiempo lo fui conociendo más a fondo para delatar a una persona interesante, un Gryffindor renegado con un corazón lleno de envidia. Envidiaba muchas cosas a aquel James Potter, envidiaba que siempre tenía lo que quería, que las chicas estuvieran detrás de él, qué tuviera aquella saeta de fuego que tanto había querido, quería la atención que su hermano recibía, pero además de todas esas cosas pensaba con sabiduría, no movía el peón sin antes planificar una estrategia que lo ayudara con un jaque.

Después de unas cuantas horas de estar sentados sobre la hierba hasta que nos dolieran las sentaderas nos fuimos a nuestras respectivas salas comunes. Yo seguí a Albus, no memorizaba el camino. Éste se rió satíricamente y me atacó con un comentario de serpiente. Yo me limité a reí amargamente sin darle mayor importancia al asunto. En el camino me preguntó algunas cosas las cuales contesté con un poco de fastidio. Ser nueva en Hogwarts atraía muchos fans y acosadores interesados por saber toda tu vida, esto sólo duró unos meses hasta que la gente aprendió a verme como uno más del corral o cuando no pasara nada que tuviera relevancia alguna conmigo. Dijo la contraseña la cual sin problemas me aprendí. Entré sin más demora y le agradecí de cortésmente por haberme guiado. El me sonrió haciendo ver el doble sentido en aquella muestra. Me pareció divertido aquel gesto más no se lo respondí. Eché una mirada panorámica a toda la sala común. La mayoría de la gente tenía los ojos posados en mi persona, algunos había interrumpido sus acciones para verme, me sentí alagada ante tan patética manera de perder el tiempo en mes de usar su ocio para completar tareas o leer algo. Yo simplemente me hubiera ignorado, de hecho con cualquier otro al menos que fuera interesante… Me reí interiormente, debía ser terriblemente interesante para aquellas serpientes que preferían perder el tiempo conmigo, sí, soy tan vanidosa, arrogante y desdeñosa que no me molestaré en decir: gracias, yo también creo que soy interesante y retiro completamente lo anterior, no me hubiera ignorado.

Al mirar alrededor vi una cabellera rubia platinada quien leía un profundamente El Profeta. Aquella persona no me había mirada tampoco se había enterado de mi presencia, fue una de las pocas que no lo hizo. No le tomé importancia, me alejé de moreno para ir a tomar a leer un poco o hacer algo para que mi ocio no fuera una pérdida de tiempo. Tomé unos de mis libros de Defensa Contra las Artes Oscuras, lo abrí embriagándome con el exquisito olor de libro nuevo, páginas recién impresas impregnadas en tinta. Acaricié las páginas para después pasar al índice y buscar algo que me interesara. No pretendía ser un ratón de biblioteca, era para presumir que sabía más que los demás simplemente también era por placer a la lectura. El cápitulo 3 fue el que me llamó mi intención. No, no, no soy una apasionada por las artes oscuras, tampoco que me gusta aprenderme maldiciones o cosas por el estilo, de hecho me es totalmente estoico esa materia al igual como todas las demás. Yo no tengo una asignatura que sea mi favorita así como ninguna que deteste, los tomo a todas por igual como algo esencial para la vida y mi futuro, para una persona cauta e inteligente.

Pasé otra página cuando alguien posó su mano sobre el libro impidiéndome continuar con tal interesante cápitulo. Respingué totalmente encolerizada. ¿Es que la gente siempre tiene que ser un estorbo? ¿No pueden simplemente ocuparse de sus asuntos y dejar a los otros que si saben cómo aprovechar el tiempo? Todo esto y muchas más cosas se me vinieron a la cabeza maldiciendo de cualquier manera a dueño de aquella mano.

Mi vista estaba sobre aquella mano, respingaba hondamente debatiéndome entre desperdiciar energía necesaria o darle mi tiempo aquella persona que claramente no tenía algo mejor que hacer. Lo pensé otras dos veces más concluyendo en que si no lo miraba y le preguntaba qué demonios quería nunca se iría y me haría perder más tiempo, así que lo hice.

N/A: No pretendía dejarlo en misterio pero salió así accidentalmente. Creo que si usas tú lógica te darás cuenta de quién es. Oh, sí. Muchas gracias a todas las que se tomaron el tiempo para leer mi nuevo fic. Es un experimento el cual espero poder sacarlo adelante. No como los demás. Qué es eso? solamente 4 fics completos! Es que siempre se me viene una idea la cabeza y así y así y luego pierdo inspiración como actualmente me pasó.

Reflexión!: Amo los momentos de reflexión. Cómo verás, el caracter de mi queridisíma Rachaèl es como todo lo que describió el sombrero, su actitud es muy similar a la de Malfoy, creo que hasta diría que son la misma persona pero no. Malfoy es un bastardo en mi fic, y ella no lo es. Todo lo hace por no querer ser débil, quiere un caracter fuerte, le gusta creerse superior —inteligencia, astucia, hechizos, palabras— así es ella. y Creo que no necesito describirla porque ella misma se describe.

Rose, en mi fic es toda una leona, más leona de lo que fue Hermione. Ella si no se tienta el corazón si esta prohibido o no, sólo reacciona impulsivamente, como su padre. Creo que la personalidad de Rose en mi fic es perfecta porque mezclo la personalidad de Hermione y Ron.

Albus, en todos los fics que leído o lo que me acuerdo sale que es Slytherin, Por qué? por en le libro de HP7 sale que el no quiere quedar en Slytherin, además tiene en nombre de Snape, no veo ninguna razón por la cual no quede. Y otro detalle. Como iba diciendo en todos los que he leído mencionan que es muy amigo de Malfoy pero el no tiene ni la mínima gota de ser Slytheirn, actua como león en mes de serpiente, así que me tomé la molestia de darle caracter Slytherin que tanto se merece. Claro, puse que el pudo haber quedado en Slytherin así como su padre así que tambíen tiene dotes de Gryffindor. A mí parecer las mejores caracteres son aquellas mezclas de Gryffindor/Slytherin. Por qué? por que son astutos, inteligentes, hambrientos de poder, valientes, buenos de corazon, como Harry. Pero él me da igual.

James, ese si es su abuelo en rencarnación! toda su personalidad es su abuelo. Es por eso que miraba así a Rachaèl, y todo eso que ella dijo.

Bueno eso es todo. Muchas gracias. La canción que puse me gusta mucho. Tomé esa cita con respeto al tema del fic, no del capitulo, tal vez tenga que ver con el siguiente. Pero también encaja con la personalidad de mí personaje. Ay, ella es toda una perra a lo que da!