El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.


ENTRE SERPIENTES Y LEONES

~*Rose Weasley*~

Por Rose Weasley:

— Tienes que hacerlo. Sé que te mueres de ganas por vengarte así como yo tengo de ponerlo en su lugar —acto seguido ella me tendió su mano moviéndola de forma tentadora. Ahí estaba yo, con la boca semi-abierta pensado en los pros y contras de tal pacto. ¿De verdad valía la pena? Me dije, sería divertido, no había duda alguna, ¿De verdad quería hacerlo? Malfoy es una es escoria, de eso no hay duda pero nunca me ha importado lo haga o deje de hacer, nuestra relación de se basa en insultos, miradas fulminantes y burlas mutuas; mas no iba a negar que no me molestaba lo que hacía, una vez lo intentó conmigo pero era más que nada para molestarme y demostrarme que él podía ponerme nerviosa, cosa que consiguió.

» ¿Es un trato? —me lo repasé de nuevo, sabía que era una estupidez, posiblemente la estupidez más grande que jamás haya escuchado, no obstante, no negaré que la idea me parecía tentadora. Fruncí un poco mi ceño mientras miraba a la pared, después suspiré.

— Acepto. Es totalmente una aberración y va en contra de mis principios: darle importancia a un Malfoy. Así como que creo que es una estupidez. Sólo espero que tú no seas la idiota que se termine liando con él —dije después de una gran pausa y estreché su mano con firmeza. Ella sonrió como un tiburón en buen humor.

— Por favor Rose, soy una profesional en mi trabajo, jamás me lío de más. Lo prometo. Por otro lado me alegra tu cooperación, serás de muy buena ayuda —cada palabra, cada ponzoña que metía.

Ella comenzó a caminar de espaldas mientras se despedía de mí con una gran sonrisa en los labios, directo a su sala común. Cuando ella desapareció solté una gran, gran y larga bocanada de aire con claro fastidio y cansancio. ¡En qué mierda me había metido!

Todo lo que tenía que ver con Scorpius Malfoy se me resbalaba. Sí, lo admitía, era demasiado irritante, posiblemente la persona más irritante que jamás haya conocido, pero yo ya estaba acostumbrada a la rutina, lo veía lo más normal. Él me veía y me insultaba, yo le fruncía el ceño y lo insultaba de vuelta; en clases si se le presentaba la oportunidad me jodía como en adivinación haciendo estúpidos pronósticos sobre mi muerte y aquella chiflada sonreía y aplaudía "¡Excelente, excelente 10 puntos para Slytherin! ¡Está más que claro que el joven Malfoy posee un gran ojo interior!" y la clase estallaba en risas, yo me ponía tan roja como mi cabello, maldiciendo a Malfoy y que me las pagaría por Merlín; en los pasillos si nos veíamos nos fulminábamos con la mirada, chocábamos hombros y compartíamos uno que otro insulto; cuando Albus estaba con presente nuestra relación era como perros y gatos; ¡En Quiddicth! ¡Merlín santo! Yo procuraba tirarle las Blugders, pues soy la bateadora de mi equipo —a veces cazadora—, las tiraba con tanta fuerza y hacia su cara, él trataba de tirarme de mi escoba, jugarme jugarretas antes del partido, esconderme mi ropa cuando salía de las duchas —contactos de Malfoy, no creas que se metía a las duchas de mujeres puesto que no se podía, pero si no fuera así desde luego que él ya lo habría hecho—. En fin, jamás me preocupé de más de la cuenta por Malfoy, jamás le había dado importancia, no lo odiaba —no estoy segura si lo llegué a odiar alguna vez, tal vez fue aborrecimiento—, Malfoy era una cosa y yo otra.

¡Oh! Malfoy también era prefecto, junto con Kathie Higgs; Yo también lo era junto con Samuel Creevey. Por supuesto McGonagall siempre procuraba mantenerme separada de Malfoy, simplemente no podíamos estar juntos, debía haber una distancia bastante considerable entre nosotros, puesto que comenzábamos a fulminarnos con miradas, después venían los insultos, si nos acercábamos nos dábamos choques con nuestros hombros, luego cuando ya estábamos irritados de tantos choques y golpes sacábamos nuestras varitas. La directora era consciente de nuestra relación y siempre me repetía que ningún Gryffindor debía perder la compostura frente a un Slytherin, porque nosotros no caemos bajos ¿Pero quién la iba a tener frente a él? Como sea, siempre hacía mi mejor intento y siempre terminaba amenazándolo con la varita. Sí nos hubiera tocado juntos en las rondas habríamos provocado daños mucho peores que los que hubo en la Segunda Guerra Mágica, por eso me juntaban con Creevey. El chico es extraño pero agradable, me encanta esa cámara Muggle profesional que lleva consigo en cada momento… ay… si lo viera mi abuelo.

Me dirigí a mi sala común por los libros de mi siguiente clase: Posiciones con Slughorn, ¿Cuántos años tiene ese hombre, por Merlín? Le dio clases a mis padres así como a mi tío Harry y Ginny y algunos padres de los estudiantes de Hogwarts… era un misterio que seguro nadie sabría.

Esa clase desde que tengo memoria, desde que mi padre tiene memoria siempre Gryffindor la ha compartido con los Slytherins lo que significa que ahí estarán: Malfoy alias dolor de de cabeza y Rachaèl la gran presumida y mi queridísimo primo Albus, por lo regular me siento a su lado, siempre y cuando Malfoy no esté cerca.

Llegué 15 minutos antes, Albus todavía no llegaba y no llegaría hasta que faltaran cinco minutos lo cual me decía que vendría acompañado de aquella escoria albina (suspiro dramático). Lo único bueno de no tener a Albus a mi lado es que mantiene a Malfoy entretenido y así no me jode ni me quitan puntos por lanzarle cosas o replicarle en voz alta.

Mierda.

— Hola Rose —dijo con esa voz tan seca, tan ronca, tan indiferente y femenina que tenía ¿Por qué hacía ese tono? Ah, es como preguntarse porqué Malfoy arrastra las palabras, un enigma (nótese el sarcasmo).

— Hola —respondí con cansancio, después me recargué sobre las palmas de mi mano a observar el salón con monotonía… esta sería la clase más, pero más irritante de todas. Por suerte no eran dos horas como los jueves y la siguiente clase la compartía con Hufflepuffs.

— Es bueno saber que te alegra mi presencia. No eres la única, lo he notado en varios miembros de alumnado lo cual es divertido —Merlín, ¡Merlín! ¡No puede ser más arrogante!

— Debes estar de broma —contesté en voz baja, casi haciendo una réplica de su tono. Ella soltó una carcajada.

— Creí que tenías sentido del humor —se encogió de hombros y comenzó a sacar su caldero…

¡Era broma! Su caldero era plomo, tenía un grueso teflón, de esos teflones que sólo los profesionales usan para la fabricación de pociones sumamente avanzadas, era fino, de buena calidad y BASTANTE costoso según me daba la impresión… ni Malfoy tenía ese tipo de calderos; sacó su balanza ¡Merlín que balanza! Tenía diferentes tipos de medidas, demasiado sensible como para calcular el peso de un grano de arroz, además sólo te bastaba con poner el objeto e inmediatamente aparecía el peso este en una pantalla digital…

— ¿Qué vez Weasley? —dijo divertida, después me di cuenta que tenía mi boca abierta, ignoré el rubor que comenzaba aparecer…— ahora ya no puedo distinguir de donde comienza tu cabellera —rió. Le fruncí el ceño. La odio.

No le contesté.

Comenzaron a arribar los faltantes y los últimos en aparecer fueron Malfoy y mi querido primo Albus. Ambos traían unas carcajadas que ni ellos mismos podían aguantar, sólo era cuestión de segundos para que uno de ellos dos mojara los pantalones. Albus me saludó con un seco movimiento de cabeza, Malfoy me ignoró y se fue a sentar atrás de nosotras… todavía quedaban mesa bancos, había 3 en total, dos en las esquinas de atrás y el otro frente al escritorio del Profesor Slughorn.

— Mira quien está atrás —dijo mi compañera—, seguro lo hiso porque estaba yo.

— Cállate ya —estaba a punto de arrancarme todos mis genes de pelirroja si seguía hablando.

— No seas tan pesada —¡Qué! ¿Yo pesada? Debía ser una broma.

La ignoré.

La clase comenzó, Slughorn nos mandó a la página 43. Inmediatamente abrí el libro en la página asignada siendo la primera en hacerlo. Mi compañera rió por lo bajo mientras se daba el lujo de pasearse por las páginas. Rolé los ojos… nuevamente ¿Qué demonios estaba pensado Victoire en creer que podíamos llevarnos bien? o más bien ¿Cómo hace ella para lidiar con ella?

Leí el titulo para mí misma "Filtro de paz", no caería nada mal unas cuantas gotas, esta clase me estaba sacando de quicio; no, no, no, me gusta pociones pero mi compañera es un dolor de cabeza. Me levanté para ir por los ingredientes pero Rachaèl me detuvo por la túnica diciéndome que ella iría y que por mientras le encendiera fuego a su caldero, lo ultimo no me lo dijo, me lo ordenó. Le repliqué pero ella se rió y se fue por los ingredientes que no disponíamos. Refunfuñé y encendí ambos mecheros para colocar los calderos sobre ellos.

Ella regresó con una sonrisa y me susurró algo que entendí: "Luego te cuento". Me repartió un frasco de polvos de ópalo y uno de jarabe de eléboro. Comencé echando los polvos para después revolverlo tres veces en sentido contrario de las manecillas del reloj, tomé un frasquillo con un líquido parecido al ámbar y vertí 5 mm, volví a revolver. Cuando mi poción adquirió un tono parecido como al que decía el libro dejé hervir a fuego lento durante siete minutos. Eché un rápido vistazo al caldero de Jolie, la chica parecía que nunca antes había hecho pociones, tenía un color nada parecido al que debía tener, y los ingredientes se le habían caído varias veces… que desperdicio de caldero como de balanza ¿De qué te sirve tenerlas si no sabes cómo usarlas?

— ¡Cinco minutos! —dijo el profesor. Vaya sentí lástima por ella, y más porque sabía que esta poción era requerida en los TIMOS.

Agregué dos gotas de jarabe de eléboro. Y mi poción ya estaba lista. Apagué el merchero y comencé a relajarme… nunca había escuchado a Jolie tan callada.

— ¿Cómo lo hiciste? —preguntó a secas.

— Como decía en el libro —dije sutil que me dieron ganas de sonreir.

— Eso ya lo sé, pero como le hiciste para que te quedara bien —se cruzó de brazos.

— ¿Revolviste al contrario de las manecillas? —Ella asintió irritada— ¿Cuánto usaste de polvos de opalo?

— Lo que decía.

— ¿Y cuántas gotas de eléboro?

— dos.

— ¿Entonces?

— ¡Weasley apúrate ya solo quedan tres minutos! —dijo desesperada. Solté una bocanada de aire. Después me llamó la atención el frasco que tenía ella, no era nada igual al jarabe de eléboro que yo tenía. Lo tomé entre mis manos ignorando su ceño fruncido y me di cuenta que no era jarabe de eléboro si no de ébano…

— Eres tan idiota —suspiré con cansina—. Esto es jarabe de ébano no de eléboro.

— Dame la mitad de tu poción —demandó.

— Estás demente si crees que te la daré.

— Vamos Rose. Puedo darte lo que quieras —sonrió como tantas veces lo hacía y me recordaba a un tiburón o al gato de aquellos cuentos Muggles.

— No necesito nada —ella se levantó de su asiento bastante enfadada pero con elegancia, ignoré a donde se dirigía hasta que escuché la voz de Malfoy.

— Ven conmigo a Hogsmeade entonces —dijo éste.

— Iré con él —¡QUÉ! me giré sobre mi misma tan rápido escuchando un crujido sobre mi cuello ¿¡Qué Jolie va ir con mi primo a Hogsmeade! Se supone que iríamos juntos como siempre lo hacemos ¡Qué demonios pasa con él! ¡Argh, ese bastardo!

— Eso o no hay poción —ella frunció el ceño, después miró a mi primo.

— Por favor —le sonrió al otro. Albus la miró por un momento, yo lo miraba con ceño fruncido, pero él me ignoraba ¡Maldita Veela! Lo siguiente hiso que golpeara la mesa tan fuerte derramando un poco de mi poción sobre mí, Albus le tendía un frasco de filtro de paz.

— Gracias —vi como le sonrió de forma tan coqueta, tan ¡Argh!

Al salir de la clase comencé a hacer tiempo mientras que Jolie tomaba sus cosas y salía del aula directo hacia su segunda clase. Me recargué sobre la pared con brazos cruzados a espera de mi primo. No iba a permitir que Jolie se saliera con la suya, no señor. Cuando iba saliendo lo jalé de la túnica, puede escuchar un carraspeo que ignoré.

— ¿Se puede saber qué hiciste? —pasé mis manos sobre mi cadera, tal como lo hacía la abuela Molly.

— Qué te importa —dijo irritado, tenía adivinación por lo que seguro pensaba saltársela y yo era una muralla que impedía tal acto de vándalo.

— Sí me importa. Le diste a Jolie lo que quería, hiciste que se saliera con la suya —gruñí y me recargué en la pared. Como prefecta debía desaprobar esas actitudes—. No me hagas decirle al profesor, ella no se merece esa calificación.

— No iba a desperdiciar una ida a Hogsmeade con ella, ¿O sí Rose? —sonrió de lado, golpeé su brazo.

— No lo hagas de nuevo o me veré obligada a decirle al profesor —Albus se encogió de hombros sin borrar aquella sonrisa ladeada—. ¡Ni se te ocurra saltarte adivinación!

— ¡Rose!

— ¡Nada!

Y me encaminé a Herbología… vaya comienzo de semana.

Enserio que hubiera preferido sentarme con Malfoy o Goyle en mes de ella, es tan irritante, lo cual me da una verdadera razón para no aceptar su plan que ya había aceptado. Lo que pretendía era encarame que ella podía ser mucho más dominante que Malfoy, más astuta para no caer en sus trampas, que podía conseguir lo que sea y que por lo tanto su plan no fallaría, además había hecho enfadar a Malfoy por haberle rechazado su cita, digo ¿Quién en su sano juico rechazaría a un Malfoy? (Nótese de nuevo el sarcasmo). Ella simplemente se levantó de su asiento, aprovechó todas las ventajas que tenía, que Malfoy estaba ahí al igual que mi primo, que era la novedad de Hogwarts por lo que nadie se atrevería a negarle algo, que tenía parte de sangre de una Veela (1/8 para ser exactos) lo cual conseguía la atención de la mayoría de los hombres, claro que no tan efectivo como una Veela, Veela, pero como quiera, la conseguía. Mantuvo esa sonrisa, una sonrisa autosuficiente, aparentando inocencia o como si sus intenciones fueran buenas ¡Ah, claro! Ella ya sabía que Malfoy intentaría chantajearla, ella dijo que ayer le intentó coquetear y la invitó a dar un paseo por el castillo o Hogsmeade cosa que ella rechazó, así que era bastante lógico, pero ahí estaba primo ¿Se lo había inventado o de verdad si iban a ir? Como sea, salió ganando y triple : obtuvo la pócima a tiempo, logró hacer enojar a Malfoy y una cita para Hogsmeade… maldita Slytherin astuta.

La clase con los Hufflepuffs fue de lo más aburrida, no vimos nada interesante, estudiamos más a fondo las propiedades mágicas de las mandrágoras para nuestros TIMOS… la Herbología jamás me ha llamado la atención… la carrera de Aurores es buena pero me interesaría más un puesto en el Ministerio, siento que yo podría hacer la diferencia así como mi madre… siento que no hay muchas opciones…

— ¿Vas a ir de verdad con ella a Hogsmeade?

— Sí.

— ¿Por qué?

— Ya te dije.

— No, dime.

— Que ya te dije.

— Se suponía que iríamos juntos.

— Ve con Lily.

— Potter eres insoportable.

Y así concluyó nuestra charla antes de entrar al gran comedor. Cada hora que pasaba sentía que aborrecía más a Jolie, ¡Conseguía todo lo que quería! En un día que llevaba ya había conseguido una cita a Hogsmeade, una buena nota en pociones por la culpa de Albus, Ya tenía quien le cargara los libros, era la envidia de las chicas de su casa por tener toda la atención, había conseguido hacer enfadar a Malfoy… Me estaba sacando de quicio ¡Y no eran celos!

— Me cae mal —le dije a Lily.

— No he hablado con ella —se llevó una cucharada de puré a los labios.

— No para de hablar ni de alardear —piqué furiosa la carne de mi plato, después tomé mi copa con zumo de calabaza y bebí furiosamente.

— Ignórala —dijo como si fuera la cosa más sencilla del mundo.

— Te reto a que pases por lo menos 30 minutos enseguida de ella —ella sonrió.

— Ahora no, ella es Slytherin y no iré a su mesa a sentarme.

— No estoy diciendo que ahora, después de comer tenemos hora libre y creo que tú también —Ella dejó de hacer lo que hacía para mirarme con una ceja alzada de lo más divertida, me sonrió. Si algo tenía James y Lily es que no podía decir que no a un reto.

— Trato.

Y terminamos de comer en silencio.

Yo meditaba una y otra vez si de verdad valía la pena, yo no conocía a Rachaèl, no sabía qué clase de persona era y no me daba buena espina. Principalmente porque lo primero que hizo al vernos en La Madriguera fue fulminarnos con la mirada, como si quisiera exterminar ratas o una plaga de Doxys; la forma en la que hablaba: tan seca, tan indiferente, tan aburrida, tan jocosa y ponzoñosa; el hecho de ser Slytherin y su enredoso plan de querer humillar a Malfoy cuando ni siquiera lo conoce. Ella es demasiado rara, tan superficial y a veces que insensible. Muchas veces la he llegado a comparar con Malfoy porque ambos guardan cierta similitud y eso no me gusta.

Me levanté de mi asiento cuando hube terminado mi comida, me despedí de Lily con una sonrisa y deseándole suerte con Jolie, la necesitaba porque Lily terminaría arrancándose la cabellera o maldiciéndola por ser tan arrogante y pesada. Tomé los libros de las tres materias que usaría para estudiar la hora y tantos minutos que me quedaba en la biblioteca. Sin más salí del gran comedor pero me vi obligada a detenerme en seco.

Era una chica de Ravenclaw llorando descontroladamente frente al peor de los bastardos del mundo. La chica un año menor que yo estaba tan deshecha, sus ojos estaban tan rojos al igual que su nariz y miraba al causante de todo eso con piedad. Él indiferente a la situación y cruzados de brazos miraba hacia el techo con fastidio, ella seguía llorando y le suplicaba una y otra vez que volvieran, él suspiraba, suspiraba una y otra vez con cansancio.

— Ya te dije que me aburrí —ni siquiera la miraba, miraba al techo y a veces hacia las puertas del gran comedor.

— ¡Pero Scor, llevamos saliendo una semana! — Qué no salía con Kathie Higgs? ¿La morena atractiva de Slytherin? ¿La prefecta? No me extrañaría que en las rondas nocturnas se haya dedicado a follarséla en una de las tantas aulas abandonadas del castillo. Qué asco.

— Por eso mismo.

— ¡No puedes hacerme esto! —dijo la chica.

— Claro que puedo, además es tú culpa, tú me aburriste —Qué sinvergüenza.

— ¡Sólo porqué no quise no significa que sea aburrida!

— De hecho sí.

— ¡Eres tan, era tan…! —Ella misma estaba en una batalla interna entre darle una buena bofetada o seguir suplicando— ¡Eres tan cínico!

— Eso ya lo sé —la chica volvía a romper en llanto, vi la expresión de Malfoy, quería irse de una buena vez por todas y ahorrarse todo ese teatro que estaba montando la chica.

— Vaya Malfoy, que increíble —me giré sobre mi misma para ver a Rachaèl salir por las puertas del gran comedor.

— ¿Qué haces aquí? ¿Vienes a decirme que sí? —la Ravenclaw volvió a romper en llanto más fuerte y después salió corriendo. Jolie roló los ojos.

— No, sólo que eres el más sinvergüenza y cínico que he conocido en toda mi vida —Malfoy sonrió.

— Sólo le dije lo que era verdad, nada nuevo.

— Eres igual que una prostituta y eso da risa porque por lo general son mujeres y no hombres —usó su tono. Debo admitir que me gustaba cuando usaba esa voz con Malfoy, bueno ella habla así naturalmente pero hay veces que lo hace más notorio.

Él soltó una carcajada, se acercó a su oreja para susurrarle algo, cuando terminó Jolie lo miró con frialdad y éste se desapareció por el pasillo con una sonrisa invicta. Ella estaba estática, mirando hacia el suelo con los brazos cruzados, podría asegurar que estaba muy molesta y que estaba maldiciéndolo en su mente. Resoplé.

Salí de mi escondite para acercarme a ella. Sabía que era una estupidez, de verdad que lo sabía pero estaba en esos momentos en lo que mis hormonas eran más fuertes que mi capacidad de razonamiento. Me vio con displicencia, volví a resoplar, cerré mis ojos fuertemente mientras me mordía la lengua.

— Acepto —su rostro se iluminó con una sonrisa tétrica.

— Rose, el mundo nos ha elegido para hacer la diferencia, somos nosotras quienes debemos parar a ese tipo de gente —me sentí confundida con sus palabras, ni siquiera me di cuenta cuando me había abrazado.

Una parte de mi quería hacerlo otra me decía que era una total estupidez y no valía la vena, pero ahí estaba ella, tentándome, y Albus ni Malfoy ayudaban en esto.

N/A:

Hola! Muchas gracias por todos los hits! Estoy emocionada porque son solo cinco capítulos y ya tiene 1000 hits! y eso me da mucha alegría. Muchas gracias a todas ustedes por pasar y leerme, agregarme en alertas y favoritos y sobre todo a Veela Black quién me ha estado corriegiendo en los acentos, gramática, etc., debo admitir que no soy muy buena en esas cosas, jamás había llevado un taller de lectura y redacción salvo hace un año y fue hace dos cuando comencé a tomar los libros y leerlos, pero eso no es escusa. Espero que este capítulo no tenga ningún error, lo revisaré de nuevo, agregué y quité cosas.

Otra cosa, me voy en dos horas de viaje a Estados unidos por una semana, ya saben a comprar cosillas que ropa, maquillaje, útiles escolares, zapatos, etc., etc., así que no estaré ni podré responder nada. Si leen una de mis otras historias lo siento. Me da pendiente con la Cuando Luna Sonríe porque no pude terminar el capitulo y ahora me estoy durmiendo, pero no quiero dormir, quiero hacerlo durante el viaje... OH MY... está lloviendo y no para de llover, casi nunca llueve aquí, diría que es la séptima lluvia del año, así que me tocara viaje con lluvia (yn)

Reflexión: mucho de mi vida, a nadie le interesa. Como sea, este capítulo es narrado por Rose, te recuerdo que toda esta historia es como si Rachaèl hubiera recopilado toda esa información, como si fuera una clase de diario el cual está compartiendo, un diario donde tiene cosas de otras personas, cartas, notas, etc., esto sería como si hubiera robado una página del diario de Rose.

Se me hace muy difícil adentrarme en el papel de Malfoy...

Bueno como verás Malfoy rompió con la chica y Rose veía todo desde un lugar, escondida así que vio todo lo que hiso Jolie y se convenció de que ella si tenía buenas intenciones y que valdría la pena.

Albus, el se me hace más fácil ponerme en sus zapatos lo entiendo muy bien y por eso creo que debe estar en Slytherin.