El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
ENTRE SERPIENTES Y LEONES
~*Tutorías con Malfoy*~
Martes, el día más pesado para todos los Gryffindors de mi curso y para desgracia de nosotros también. Ese día compartíamos más clases con ellos, lo que significaba continuas disputas entre nosotros —sobre todo en Cuidado de Criaturas Mágicas—, tener que verles las caras cuatros veces al días sin contar desayuno, comida y cena o si te tropezabas con alguno de ellos por los pasillos, en resumen: los martes eran aburridos e irritantes. Para mí no eran tan malos como a los otros porque estaba Rose. Yo estaba decidida a sentarme con ella cada vez que se me presentara la oportunidad, una parte porque me encantaba molestarla con mis comentarios "Superficiales" y otra porque la chica me agradaba.
Me sorprendí a mí misma caminando junto con Kathie Higgs hacia el gran comedor. Me hablaba de trivialidades que no me interesaban en lo absoluto, pero cuando ella habla de ellos son todo menos aburridos, hasta me permití sonreír y echar una carcajada, no obstante por poco me detengo cuando ella mencionó a Malfoy.
La pregunta de los mil Galeones, sé que hasta ahora no tiene sentido lo que hago, Malfoy no me ha hecho nada, apenas me ha hablado entonces ¿Por qué intentas ponerlo celoso cuando es obvio que él no ha mostrado interés en ti? Bueno, esa pregunta todavía no viajaba por mi mente cuando empecé con todo esto. Lo hice porque creí que nadie iba a ser lo suficientemente ciego para no fijarse en mí, era la novedad en Hogwarts, era consciente que en mi sangre corría partes de una bisabuela Veela, se lo atractiva que soy ¿Por qué Malfoy no iba a interesarse en mí? Lamentablemente las cosas no salieron como me lo esperaba.
Malfoy es guapo, atractivo, poderoso, inteligente y con dinero, él puede tener cualquier mujer así que yo no era más que un cero en el millón
La primera vez que se acercó a mí fue para conocerme pero yo no quise, la segunda fue igual pero la tercera... fue un día antes de la salida a Hogsmeade. Más adelante lo diré, que sólo te adelantaré que lo rechacé.
Una de las razones por la cual lo rechacé es porque era parte del plan, hacer que él se obsesionara conmigo al punto de no querer dejarme ir, para así yo poder regresarle lo que le hizo a muchas chicas; otra porque había quedado con Albus y la última porque él estaba saliendo con Kathie Higgs. Me parecía demasiado vulgar ser la amante en el triangulo amoroso de un hombre, porque eso implicaba que no había respeto por uno mismo, ni dignidad ¿A qué mujer le gusta ser la segunda en la vida de un hombre? o ¿Saber que ese hombre no te está siendo fiel? A ninguna. Pero como fue pasando el tiempo me fui olvidando de esa regla tan primordial para mí, me metí con Malfoy más de lo que debía, desbanqué a Kathie y ella enfurecida buscó venganza. Al principio parecía no importarle, pero lo cierto es que me estaba cuidando, me preguntaba cosas, por sencillas que fueran guardaban un significado para ella, otras veces no podían contestarle a sus preguntas porque no había replica y ella tomaba mi silencio como una respuesta. Ella siempre iba a un paso adelante de mí, pero a fin de cuenta siempre pensé que era una idiota.
Cuán equivocada.
OOO
— Ahí está Scorpius —sonrió deleitándose con el sabor que le producía al mencionar su nombre.
De pronto me dieron ganas de preguntarle que eran exactamente. Sabía que tenía que tratar el tema con cuidado, parecer no interesada. Es que no tenía ni idea, eran como una clase de relación abierta pero la palabra novios era muy comprometedora para Malfoy y Kathie tenía ganas de una. La chica era una de las más codiciadas de Slytherin por lo finos que era sus rasgos y un cuerpo envidiable. Malfoy siempre pide lo mejor. Podían ser novios porque ella lo buscaba en cada momento como si se tratara de una pareja mas a él le era indiferente. No sabía lo que pensaba, es como una caja o una cámara de Gringotts, ya lo he dicho, apenas Albus podría decir quién es el, Rose no lo sé, sabe muchas cosas, pero no sé si lo conozca con la misma certeza que Albus.
— ¿Estás saliendo con él, verdad? —me sentí tan estúpida, la tentación de golpearme en la frente estaba abierta. Ella sonrió de lado.
— Ya te contesté ayer —presta atención a lo siguiente porque es así como funcionan los Slytherins.
— Sí, pero ¿Son pareja? —alzó una ceja y me miró como si fuera una broma.
— Se podría decir…
— Aja…
— Todo tiene un precio —sonrió taimadamente.
— ¿Qué? —arruglé el entrecejo. Un precio.
— ¡Ay no seas tonta! —roló los ojos y yo fruncí el ceño.
Odiaba que las personas me insultaran y mucho más frente a mí cara como si fuera lo más cotidiano y normal.
— Ya sabes… tú me dices y yo te digo, así es como funcionan las cosas aquí —En Slytherin nadie se metía en los asuntos personales de nadie, cada quien se guardaba sus cosas, ya sí tenías el descaro de preguntar, como lo estaba haciendo yo particularmente, tenías que pagar un precio, así las cosas serían justas y equivalentes.
Un secreto valía por otro.
Un trueque más que nada.
— Supongo que quieres saber algo de Albus —ella asintió y gruñí. Ahora yo tenía que ser la que hablara primero—. Ya te dije que me parecía interesante.
— Pero le tomaste la mano en todas las clases…
— ¿Y qué? —Hasta yo sabía que haberle tomado la mano había sido un error, claro no conté que Kathie ser interesaría tanto y me estaría fastidiando hasta que admitiera que sentía algo por el chico, pero no lo hacía, lo llegué a sentir pero no en ese instante no le tomé importancia, era mi blanco, el anzuelo que Malfoy debía picar.
— Que no es normal, lo entendería de alguien más pero no de ti, no te conoce —suspiré. Detalles, detalles insignificantes que no se le van de las manos a Kathie.
— Es porque es interesante ¿Cuántas veces te lo he dicho? No es como los demás Potters o Weasleys, es diferente. Ahora contesta mi pregunta —le clavé una mirada fría llena de indiferencia.
— Es algo como eso —a lo de salir con él— el me complace así como se complace él mismo, ambos ganamos y la gente nos ve como personas normales —ah, una relación abierta. Tenía que decírselo a Rose.
Me guiñó en ojo con perspicacia así como me sonrió jocosamente. Tomó de mi brazo firmemente y comenzó arrastrarme para sentarme en el lugar menos deseado para mí. Malfoy junto con Albus leían del mismo periódico mientras desayunaban en silencio, de vez en cuando se permitían hacer uno que otro comentario respecto a la nota.
Sintieron nuestra presencia y levantaron la mirada, Malfoy nos sonrió con prepotencia, Albus apenas torció una sonrisa. Kathie tenía la misma expresión que Malfoy, un poco más como si se tratara de un chiste, mientras que yo me limitaba a no mirar a Malfoy, no quería verlo o poner mi atención sobre él porque eso estaría diciendo que me importa, así que concentré mi vista sobre Albus y sus esmeraldinos ojos.
Kathie tomó asiento frente al bastardo y yo obviamente frente a Albus. Solté una bocanada de aire de forma monótona divisando el artículo que tenían en sus manos, rolé los ojos: Quiddicth.
— ¿Cómo está yendo el Quiddicth? —preguntó Kathie con falso interés.
— Excelente. Este año estoy seguro que ganaremos la copa. Los Gryffindors van detrás Hufflepuff, y nosotros estamos a la cabeza —Dijo Malfoy con una gloriosa sonrisa en el rostro.
— ¿Y quién de ustedes dos será el buscador? —Arqueé una ceja y me atreví a mirarlo. Seguía sonriendo.
— Será Albus —contestó y Kathie sonrió.
Como sabrás este era mi tercer día, no tenía ningún conocimiento de la gente. Podía imaginarme el tipo de personalidades como las de Kathie, ya sabes: cabezotas, superficiales e imbéciles porque había convivido cierto tiempo con ella; Albus diría que era un chico irritante cuando estaba ocupado con el Quiddicth y que era de mi agrado; Malfoy, por lo que oí de Rose, por lo que vi en la sala de común y en las clases me imaginaba de ese tipo de personas que solo quieren llamar la atención, arrogantes hasta más no poder, vanidosos, e idiotas, sólo faltaba que alguien llegara y les diera una lección.
A lo que voy, fue demasiado extraño/sugestivo que alguien como Malfoy cediera tan libremente su preciada posición de su deporte favorito a su mejor amigo. Nosotros los Slytherins no nos caracterizamos por solidarios ni buena gente, aunque el sombrero seleccionar dice "Es ahí donde encontrarás a tus verdaderos amigos", Y es cierto, lo comprobé. Somo solidarios, nos cuidamos como hermanos y llegamos a conocernos tan bien entre nosotros por el hecho de ser tan unidos, pero nunca nos metemos en los asuntos de otros, sólo aclaro, no quiero que pienses que me estoy contradiciendo. Así que, viendo el perfil que dejaba Malfoy, era sospechoso que se lo dejara a su amigo, digo ¿Quién no quisiera llevarse la gloría de ser protagonista por el cual se gano el último partido y con ello la copa de las casas? ¿Por qué cederle el privilegio a Albus? No lo entendía, miré a Malfoy con la boca abierta y éste seguía sonriendo con superioridad como si estuviera a punto de cometer una travesura o acto ilícito.
— Supongo que será interesante—saboreó Kathie en el paladar. Arqueé una ceja.
— ¿Qué es interesante? —pregunté. Kathie se giró hacia mi luego roló los ojos dando a entender mi poca falta de atención.
— Qué James Potter es el buscador —me dijo por lo bajo tapando medio su boca con su mano.
Fruncí el ceño. Lo primero que se me pasó por la cabeza es que Malfoy lo hacía para provocar una disputa entre los hermanos. Albus sería tan impulsivo si llegaba a perder el partido que no dudaría en explotar y echarse a los golpes con quien se le atravesara e inclusive a su hermano. Odié a Malfoy sinceramente, pero eso no era lo que él quería. Como dije los Slytherin podemos llegar a ser como hermanos, y de verdad me tirria admitirlo pero esa es una de las cualidades que estimo de Malfoy, él considera a Albus como su hermano y no dudaría en sacar la varita para defenderlo, sacrificaría este tipo de cosas, sabía cuánto a Albus le importaba ser por primera vez el primero y qué mejor si es por él por quién ganamos el partido y la copa de las casas. Para Malfoy ya habría muchas oportunidades, para Albus no porque ese era el último año de James.
Resoplé nuevamente indignada. Kathie lo notó.
— Lo hace para que James y Albus discutan ¿Verdad? —ella rió.
— ¿Y quién le importa? Eso es lo que hace el partido interesante, habrá sin duda MUCHA acción —dejó ir una última risilla para llevarse un bocado de tocino a la boca.
Miré a Malfoy con el ceño fruncido. Recuerdo que lo maldije mentalmente ¿Cómo se atrevía a ocasionar este tipo de cosas? Simplemente no tenía derecho a meterse en asuntos donde no lo llamaban y ¿Quién era el Capitán del equipo de nosotros? Seguro que él había estado gustoso ante la idea; mas yo no podía hacer nada, no era mi asunto pero sí tenía que decírselo a Rose, tal vez ella podía ayudar en algo.
Yo sólo quería que nada pasara en ese partido, porque Albus es parte de Rose y ella era mucho para mí en esos momentos, todavía lo es pero no me habla.
Hay muchas cosas que ocurrieron que ella no quiso mencionar en la carta, cosas que ciertamente la avergüenzan como lo que pasó entre ella y Malfoy.
Yo tampoco lo hubiera mencionado en la carta, pero lo haré aquí mismo, no ahora pero más tarde sí.
— ¿Cuándo es el partido?
— Es en abril —suspiró—. Tan cerca pero tan lejos —rió mientras miraba al techo con cierto dramatismo.
Me giré sobre mi asiento y me percaté de dos ojos marrones mirándome con profundidad y dureza, Rose Weasley me observaba desayunar junto con Scorpius Malfoy. Ella se dio cuenta de mi mirada más no la partó, cuando creyó que fue suficiente, echó una bocanada de airé, levantó el mentón y se marchó con la nariz en alto del Gran Comedor con mi prima. Ella me vio, me sonrió y la siguió.
— Me voy a Transformaciones —advertí. Kathie me miró feo.
— ¿De qué demonios hablas Rachaèl? Falta demasiado para transformaciones, al menos que te guste lamerle el culo a los maestros, en ese caso adelante, ve y de provecho sácale unos buenos puntos para Slytherin —abrí mis labios desmesuradamente ante tal estupidez de Kathie. Era increíble como desde 15 años la mente comienza a girar sobre el sexo.
— No gracias, yo no acostumbro hacer ese tipo de acciones con mis maestros… tal vez esa sea la razón por la cual seas perfecta porque de inteligente no te veo ni una neurona; además que yo tengo clase, decencia y dignidad para no rebajarme. Hasta Pronto Kathie —escuché las risas de Malfoy y Albus detrás de mí cuando abandonaba el Gran Comedor, escuché el chillido de irritación de Kathie lo cual me llenaba los pulmones de alegría y orgullo, esta vez se la había regresado de una buena vez y se había sentido tan bien que me daban ganas de volver a repetir la acción.
Encontré a Rose charlando con mi prima Dominique. Ella es superficial pero si había quedado en Gryffindor significaba que era igual de que todos los Leones de sus casa. Me molestaba la actitud Gryffindoriana, siempre era dada como ejemplo por algunos de los maestros como McGonagall o el director/maestro de Herbología.
Me acerqué a ellas hasta alcanzar a oír de lo que hablaban… chicos, Rose Weasley discutiendo este tipo de temas… vaya…
— Rose —le sonreí sin importarme que había interrumpido su charla—, Dominique —la saludé con un movimiento de cabeza y la misma sonrisa—. Necesitamos hablar Rose.
— Disculpa Rachaèl, estoy hablando con ella —se cruzó de brazos a la defensiva.
Nunca me había caído tan bien mi prima, es tan superficial, una Fleur Delacour en joven. Siempre quejándose de algo, criticando algo, hablando de cosas sin sentido, de aquellas que nunca pondrían un pie en la biblioteca si no es para estudiar, de las que les molesta el polvo o mancharse la ropa con tierra, quienes nunca jugarían Quiddicth y mucho menos volarían en una escoba porque le temen a las alturas. Esa era Dominique, quien tenía a todo Hogwarts embobado por su belleza y su reluciente cabello rojo vivo, largo hasta más debajo de la espalda con ondas desembocándose al final como una cascada, tan sedoso, ligero, abundante como esos que ves en cuentos de princesas o comerciales de champús para cabello, su rostro ovalado con pómulos rosados SIN NINGUNA PECA, ojos azules con pestañas gruesas y cuantiosas; la mejor sonrisa que cualquiera pudiera tener, blanca como perlas, de labios rojos y con forma; de esbelto cuerpo que cualquier chica de 17 años envidiaría y que por supuesto es digno para salir en una revista de trajes de baño, piel blanca y por supuesto alta. Esa era Dominique, una descendiente Vela como yo.
Y me costaba admitirlo pero aunque ella tuviera cabello rojo seguía siendo más hermosa que yo.
— Lo sé, ya podrás hablar con ella más tarde, la vez todo el tiempo en tu sala común, ahora me toca a mí —ella me frunció el ceño—. Además no creo que sea tan urgente hablar de hombres —me encogí de hombros. Dominique se despidió de Rose y se fue a su sala común.
— Odio tú superficialidad —me dijo totalmente irritada, está claro que no le gustó como traté a mi prima, pero es mi prima yo la trato como quiera, si ella no se defiende es su problema así como si yo no me defiendo de lo que sea que me llegase a hacer.
— ¿Ya sabes que tú primo Albus va a jugar el último partido de Quiddicth? —le dije, ella entrecerró la mirada.
— Sí. Es la segunda vez que Slytherin no inaugura partido con Gryffindor así que harán el cierre —me informó ella como a quien no le importa la cosa.
— Será el buscador —dije con cautela, examiné su expresión, al principio estaba tranquila pero después sus ojos se abrieron.
— No, es Malfoy quien va a jugar no Albus, Albus será cazador —le sonreí amargamente.
— Hace menos de 10 minutos que lo dijo y si me preguntas no es para darle el honor de jugar el último partido —era increíble que tan cabezota podía llegar a ser Malfoy.
— Ese bastardo me las va a pagar —la vi tensar la quijada, apretar lo puños así como su respiración se aceleró. Por su mente pasaba la idea "Creí que Malfoy era amigo de Albus" "Malfoy ha superado su límite" "Nadie puede caer tan bajo, nadie". Daba pena sinceramente.
— Hablaré con Albus —dijo después de una pausa, pero entonces recordé lo otro.
Después me acordé que la principal razón no era hablar sobre el hecho de que Albus jugaría el último partido de Quiddicth sino para hablar sobre Malfoy y todo lo que había averiguado durante mis tres días, cosa que debo decir que no es mucho ¿Pero qué se puede esperar en tres días? Así que le dije todo. Ella no pareció asombrada como yo creí que lo estaría, después deduje estúpidamente que era obvio, que idiota había sido.
Me adelanté a Tranfrmaciones donde estaba McGonagall, ¿Quieres mi opinión? Creo que es la maestra más parcial de todo Hogwarts, Slughorn nos beneficia considerablemente por ser ex miembro y actual jefe de nuestra casa, el maestro de encantamientos aunque no lo admita tiene un cierto aprecio por sus alumnos, el director Longbottom menciona en sus clases ciertas cosas sobre Gryffindor pero sigue siendo parcial, Mcgonagall es capaz de quitarles a su casa 200 puntos si es necesario, Slughorn jamás lo haría ni aunque fuera MUY necesario.
Elegí un lugar a mi preferencia, en medio. La profesora me regaló una sonrisa la cual recibí muy agraciada, me gustaba que los profesores me sonrieran así, con cierta ternura, te hacía sentir una especie de cariño hacia ellos y eso es lo que tengo hacia McGonagall.
Unos minutos después el aula se fue llenando por Ravenclaws y Slytherins, vi a Albus entrar junto con Malfoy, entonces realicé que no se sentaría conmigo, así que le envié una sonrisa en forma de saludo que contestó con una mueca, él no sonríe mucho, cuando lo hacia evitaba enseñar sus dientes como si temiera que la gente se burlara de ellos, pero eso no quería decir que fuera un amargado, no lo era, tal vez sentía resentimiento, pero nada más, esa fue la actitud que adoptó según creció.
A mi lado se sentó un chico llamado William Nott, un chico callado inclusive más que Albus, que prefiera pasar sus horas en la biblioteca leyendo libros de cursos avanzados, y cualquiera diría que es una rata de biblioteca pero no, es un chico tan extraño y bizarro; lo evitan por su sutileza de contestar con tanta astucia, acidez y ponzoña, es escalofriante y terriblemente atractivo. Ojos azules, cabello castaño oscuro, piel blanca, buenas facciones pero nada comparadas a las de Malfoy, diría que tiene cierto aspecto conejil además de ser muy alto. Todo eso lo hace ser turbador.
Su padre fue un Mortífago.
No le hablé en toda la clase así como el me ignoró, no me encontró interesante como muchos lo habían hecho y de cierto modo eso me agradaba, no digo que ser el centro de atención me moleste sino las ridículas preguntas que todo mundo hace para conocer a alguien nuevo, eso me irrita porque tienes que estar contestando siempre lo mismo, repetir tu nombre, edad, año de nacimiento, tu anterior colegio, en pocas palabras te piden toda tu biografía más de 10 veces.
OOO
La semana se fue más rápido de lo esperado excepto por ciertos incidentes. Yo ya estaba considerando todos mis esfuerzos por averiguar algo sobre Malfoy inútiles, no había conseguido nada congruente y Kathie se negaba hablar si no le ofrecía nada cambio y para ser sincera no tenía nada ¿Qué mintiera sobre mis sentimientos sobre Albus? Lo consideraba bajo y cuando digo consideraba es que de verdad lo hacía porque cuando fueron pasando las cosas dejó de importarme un poco la ética que me permití usar a Albus, ¡A Albus como mi anzuelo! ¡El anzuelo que Malfoy debía morder! Todo comenzó como apretones de manos y terminó con besos frente a un rubio y el primero fue en Hogsmeade.
Como iba diciendo, estaba abandonado el asunto, no tenía nada y cada cosa que averiguaba Rose lo sabía, le peguntaba a ella pero siempre parecía estar de mal humor por lo que no me contestaba. La estaba irritando.
Comenzaron a pasar cosas extrañas. Cada vez que levantaba la mirada o volteaba siempre me topaba con los ojos de Malfoy. Él me miraba como a cualquier persona, pero tengo que admitir que su miraba me ponía nerviosa e intimidaba. Se cargaba con una frialdad e indiferencia que hacía a cualquiera sentirse inferior, yo me sentía a lado de él así, mas trataba de portarme como si no lo sintiera. Su mirada chocó con la mía, la sostuve por unos momentos para después girarme hacia mi izquierda, donde había una chica de sexto que no conocía. Fingí interesarme por la hora para tener una excusa para largarme.
Pero el colmo fue en la biblioteca.
Yo aprovechaba mis horas libres después de las seis de la tarde para ponerme al corriente con los TIMOS. Tenía mis libros ordenados según los que ya había estudiado y los que no, enseguida estaba un bonche de papeles arrugados o más bien los borradores para mi guía de Transformaciones, tinteros de diferentes colores y una pluma. Estaba en la sección O-P de trasformaciones la cual estaba vacía, no había ningún alumno merodeando por ahí y el silencio era relajante. Cualquiera podría sumergirse en sus pensamientos sin percatarse de que alguien estuviera frente a él. Sí eso sucedió.
Leía el capítulo, mientras hacía anotaciones, tachaba y volvía a corregir cuando alguien se posó delante de mí. No lo noté sinceramente hasta que escuché un chasqueo de lengua.
Levanté la vista y ahí estaba, parado con una postura tan correcta como los mismo Reyes de la Francia Muggle, sus ojos grises posados sobre los míos. Fruncí el ceño con fastidio.
El colocó sus pertenencias a mi derecha, asió la silla y se sentó. Mi rostro estaba fruncido con una expresión de no entender nada, el vestía una sonrisa placentera.
— La profesora McGonagall habló con el Director Longbottom y Slughorn y me han pedido que sea tu tutor —Lo primero que pensé que era mentira, así que sólo torcí una sonrisa amarga.
— Pues diles que no quiero —bajé la vista a mi libro.
— Es que no te están preguntando si quieres —dijo tajantemente.
— ¿Y por qué tú? Habiendo tantos otros decidieron escogerte a ti, está Rose por ejemplo —ese era el "enigma" Malfoy no tenía ningún negocio ahí conmigo, así que asumí que se lo inventó.
— Porque soy el mejor del curso y excelente en Transformaciones donde me han dicho que no sabes nada y esa Weasley no va en Slytherin —resopló cansinamente, quería evitarse las justificaciones.
— Pero es mucho más inteligente —gruñó.
— ¿Qué es mucho más inteligente? —Rió saritamente— ¿Eso es lo que dice para aumentar su autoestima? En sus sueños lo será. Por muy come-libros que sea jamás será una neurona más lista que yo.
— El director Long… —El gruñó nuevamente.
— Pagina 127 —me interrumpió toscamente, arrebató mi libro para ponerlo en esa lección.
Era la lección para cambiar el color de las cosas. Una de las cosas que no podía hacer y me enfurecía más que Malfoy lo hiciera con tanta facilidad casi como McGonagall lo hacía. Maldecía la materia, maldecía no poder hacer lo mismo, yo quería dejarle en claro que no era nada de lo que él se creía así que debía ser mejor que en el cualquier área.
Yo resoplaba a cada momento por su presencia, no podía creer que "tan buena" suerte tenía. Él, desde que comencé con mis gruñidos y quejidos comenzó a irritarse. Los dos estábamos ya de muy mal humor que comenzábamos a gritarnos de vez en cuando.
— ¡No, así no se hace! —me gritó sulfurado. Intentó quitarme la varita para que dejara de hacerlo. Pero yo no me iba a dejar.
— ¡Hey, quita tus manos de mi varita! —es muy grosero quitarle la varita a un mago porque es prácticamente tu soporte de vida.
— ¡Sí no hicieras estupideces! ¡Son tres toques de varita y con voz clara lo dices!
— ¡Eso es lo que hago! ¡No sirves de tutor! —si hacerlo desesperar me ayudaría que renunciara, lo haría.
— ¡No es mi culpa que sea tan tonta! —apartó mi mano de las instrucciones del libros.
Recuerdo muy bien sus manos, ¿Cómo iba a olvidar unas manos tan bonitas y finas como las de él? Tan pálidas que sus venas no eran azules si no moradas, suaves como la porcelana, frías como el gris metálico de sus ojos, de dedos largos, ahusados y finos como todo lo que lo caracteriza, una mano bastante sublime, elegante y varonil.
Retiró mi mano con delicadeza tocándome levemente con sus dedos, lo miré de reojo suspicazmente, el semblante era serio, crispado y fijo sobre mi libro, su ojos iban y venían conforme leía cada párrafo del texto, cuando terminó, tomó mis pergaminos lo leyó rápidamente y como iba leyendo fruncía el ceño, cuando terminó negó con la cabeza.
— Tira eso a la basura o quémalo, está todo mal —me lo pasó como si lo que tocara le diera asco.
Me estaba sacando de nervios ¿Cómo es que una persona como él puede ser tan inteligente? Él no necesitaba de ir a la biblioteca, eso me molestaba, Malfoy siempre fue perfecto en todo. Envidiaba esa perfección, ahora la aborrezco porque eso fue lo que me causo problemas. Busqué ser algo que nunca nadie podría tener: Perfección,
Está claro que todas las personas tienen un concepto diferente de belleza. En Grecia se consideraba "bello" tener un cuerpo voluptuoso, ser un poco regordete, la nariz tiene que ser recta y grande porque si no te consideraban de clase baja. En Japón la belleza era figurada como las Geishas, son una clase de mujeres Muggles que vendían su cuerpo o como preferían llamarlo: arte; de piel muy blanca, facciones finas y delicadas, muy delgadas; ser muy blanco era considerado bueno, Los magos de nuestro tiempo consideran describen la palabra belleza con una analogía: Veela.
Así como la belleza tiene muchos significados perfección las tiene, mi perfección es todo lo que he dicho anteriores veces: una mujer que impone respeto, tiene dignidad, no conformista, intelectual, no expresiva.
Pero Malfoy simplemente es perfecto que asquea y da envidia, una de las razones por la cual no lo soportaba.
Tomó una de sus notas y con un hechizo copio el texto a mi pergamino. Su letra era perfecta también.
— ¿Quieres leerlo y luego hacer el hechizo? —Respingó— Tal vez así se te quede algo.
— Cállate —le quité pergamino.
Maldito Malfoy. El pergamino era perfecto, todo explicado a la perfección y solo bastaron 3 renglones para dejarlo en claro.
Si no hubiera estado más concentrada en lo molesto que me resultaba su presencia tal vez hubiera podido hacer el hechizo desde el principio.
Terminé de leer, ni siquiera dije nada ni lo miré, sólo dije las palabras junto el movimiento de mano correcta y hechizo salió, no tan perfecto como Malfoy lo había hecho pero si mejor a mis patéticos intentos.
— ¡Bendita sea la gracia de Merlín! —Dijo el muy irónico.
— Como sea, terminemos con esto —respondí secamente.
— McGonagall quiere que sea una hora diaria como mínimo las tutorías, por lo que tenemos que estudiar mañana —comenzó a tomar sus cosas—. Te veo en las Tres Escobas a las 10am.
— Yo no voy a ir contigo a ningún lado, Malfoy, iré con Albus así que quítate esas ideas—me crucé de brazos. Comenzaba a sentirme estúpida, Malfoy lo había inventado todo. O eso creía.
— Entonces ve diciéndole a Potter de anticipado que no irás con él —arrastró las palabras cada vez más furioso.
— Esto te lo inventaste ¡McGonagall, Slughorn ni el director dijeron nada! ¡Eres despreciable! —comencé a tomar mis cosas metiéndolas en mi mochila sin cuidado alguno. Ya estaba harta.
— Tú vas a hacer lo que yo te diga y si tienes algún problema con ello puedes ir y decírselo al director no a mí —Le sostuve la mirada cosa que fue difícil.
— Yo… no… voy… a… ir… contigo —dije furiosa. Su mirada se ensombreció, tensó la quijada y apretó los puños.
— Como tú quieras Jolie —se dio media vuelta y se marchó.
N/A: Hice algo. He estado trabajando muy duro con este fic, creo que es uno de mis favoritos así que de verdad le estoy poniendo mucho esfuerzo.
Primeramente: En mi cuenta de Polyvore hice un template donde se vería como sería los personajes de la segunda generación así que los pondré en un link www . /entre_serpientes_leones/Collection?= 1117354
Secundariamente: La ortografía, estoy releyendo esto, revisando en Word the Spelling y me descargué Google Chorme para que esto tenga mejores resultados.
Espero que te haya gustado esto. Siganme en Twitter abbiek3
Creo que aquí empieza todo de una vez. El siguiente capitulo estará emocionante.
