El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
ENTRE SERPIENTES Y LEONES
~* La cita a Hogsmeade*~
Sábado. Recuerdo este día tan bien, cómo olvidarlo, fue cuando todo comenzó, cuando empecé mi juego en contra de Malfoy y sobre todo usé a Albus como señuelo.
Me levanté temprano, mi estómago era un nudo de nervios, jamás me había pasado este tipo de cosas, jamás me había puesto tan neurasténica. Si algo me caracterizaba era mi indiferencia, la forma aburrida con la que miraba al mundo con cierta socarronería.
Entonces me di cuenta que era mi primera cita, mi primera salida con un chico.
Si, sé que suena ridículo pero es cierto. Nunca me dejé tocar por un hombre, ni besar y mucho menos jugar a esos estúpidos juegos inmaduros de encerrarse en un armario de escobas o jugar con una botella de cerveza de mantequilla. La pregunta es ¿Por qué? A causa de que Victoire me lo advirtió, me dijo que por nada del mundo jugara a esos juegos debido a que eran infantiles y para adolescentes tontos. Lo último que quería ser era eso.
Ella siempre fue mi modelo a seguir.
Comencé a dar vueltas por mi habitación con el estómago engarrotado y cada vez el nombre de Albus aparecía en mi cabeza con más insistencia. El chico era apuesto, muy apuesto. Tenía esos ojos verde botella almendrados, grandes y con largas y numerosas pestañas que cualquier chica envidiaría; su piel era suave, sobre todo la de su rostro, no tiene ninguna estúpida peca sobre su rostro gracias a Merlín. Aun así, sus ojos era lo que más me encantaban.
Volví a sentir esa sensación en el estómago.
Me senté en el suelo, recargada sobre mi cama, me sentía como una chiflada de 12 años.
Mi primera cita… con Albus Potter.
Una sonrisa se formó en mi rostro que no tardó en desaparecer al recordar el motivo por el cual lo había invitado.
Malfoy.
Sentí terribles ganas de vomitar, una opresión en el estómago que sólo me indicaba una cosa: culpabilidad.
Una parte de mí me decía que quedara aquí, que no fuera a Hogsmeade y dejara plantado a Albus, como quiera simplemente se disgustaría más no lo heriría. Si se llagara a enterar que había salido con él para molestar a Malfoy, su mejor amigo, jamás me lo perdonaría. La otra me decía que fuera, que eso era lo que quería; el chico era lo bastante atractivo que cabía en todas mis justificaciones de hombre perfecto, así que no habría porque desperdiciar la oportunidad, a fin de cuentas él también deseaba salir conmigo.
Me odié a mí misma.
Estaba entre la espada y la pared. No lo conocía en ese entonces, pero sabía que era un buen chico y que no se merecía lo que le iba hacer. Pensé en Rose y lo que me haría si se enterara que usaría a su primo como carnada.
Había elegido a la persona equivocaba y me arrepentí; ¿Por qué no usé a ese chico Zabini?
Tragué saliva fuertemente intentando deshacerse ese molesto nudo que se había formado en mi garganta, luego una lágrima resbaló por uno de mis ojos.
Esto estaba muy mal, demasiado mal.
— ¿Estás de melancólica Rachaèl? —la estúpida y chillona voz de Kathie taladró mis oídos sacándome de mis pensamiento.
— A ti qué te importa —le dije simplemente limpiándome esa ridícula lágrima.
— Somos amigas ¿Qué no? —sonrió taimadamente.
— ¿Ah sí? ¿Qué es lo que quieres? —pregunté a secas, ella no se acercaba así por nada.
— Nada. Sólo que deberías estar arreglándole para tu cita —recalcó la última palabra y eso me hizo sentirme aún más miserable. Tensé un poco la quijada.
— Falta mucho —me abracé las rodillas y recargué mi barbilla sobre ellas. Miré mis pies descalzos. Qué tonta lucía.
Gruñó levemente, después roló lo ojos. Se quitó las cobijas de encima, y se levantó de su cama para sentarse a mi lado, lo cual me sorprendió.
— A ver, ¿Qué es lo que te pasa a ti? —me giré hacia ella totalmente desconcertada— ¡Y Bien! —insistió de nuevo. Sé que no quiere escucharme pero se siente obligada hacerlo. Lo cual es un gesto MUY amable proviniendo de ella.
— E-estoy ner… nerviosa… —digo por lo bajo, casi inaudible, lo último que necesitaba en esos momentos era su risa de hiena sobre mi oído inundando toda la habitación.
— No sé si debería decirlo o no… ¿Sabes qué? Mejor te lo digo, luces patética —frunzo el ceño. Kathie Higgs es despreciablemente honesta—. No hagas esa cara tú a mí. Es la verdad, luces patética ¿Cómo vas a estar nerviosa por una salida a Hogsmeade? —abro la boca para decirle algo pero me manda a callar— El chico no te gusta y lo sé perfectamente a menos que… —su rostro se vuelve más burlón que cuando le dije como me sentía— ¡No has salido con nadie!
Y su risa llena por toda la habitación que siento miedo que llegue a despertar a Virginia o Amanda.
— ¡Quieres callarte!
— ¡Esto es increíble!
— ¡Cállate! —intentó taparle la boca con las manos hasta con un almohadón.
— ¡Cómo es que no has salido con nadie! ¡Tienes 15, por Merlín! —y me siento a un más patética cuando los colores se me vienen al rostro. Pero rehuso las ideas de sentirme así, me convenzo que es bueno, porque significa que no soy fácil ni zorra como Kathie lo fue en sus tiempos.
— ¡Ya! —tomo la varita, ella apaga un poco su risa, me mira con diversión.
— De acuerdo… Entonces ¿Dices que no has salido con nadie? —Refunfuño— Bien, bien. No deberías sentirte así en mi opinión, es ridículo. Además es con ese chico Potter, no hay nada increíble en el salvo que es atractivo —se acarició levemente la barbilla y me examinó lentamente con la mirada.
No, jamás había tenido una cita. En Beauxbatons había tenido unos cuantos pretendientes que me invitaban a salir pero siempre decía que no recordando las palabras de Victoire, después de un tiempo los chicos se cansaron de insistir y dejaron de molestarme, me tomaron como la chica inaccesible. A mí no me importaba en lo absoluto, y sigo pensando que hice una buena decisión al no aceptar ninguna cita, eso me hizo independiente y no como otras chicas que se la pasaban llorando en la alcoba por un chico mientras que otras tres la consolaban y le daban consejos de cómo ponerlo celoso o que siguiera intentando.
Más estúpido: Confundían el amor con la atracción física. Qué idiotas, como unas chicas de 13 años podían decir eso, amor es cuando quieres a alguien tal cual es y estás segura de que él es el hombre con el cual compartirás el resto de tú vida, eso es amor y generalmente es mutuo.
Siento la cursilería. Pero es frustrante, soy madura en proporción a ese aspecto. Si iba a tener novio debía sentir algo de verdad por él.
— ¿Qué me ves? —le preguntó tajante, Kathie llevaba observándome varios minutos.
— Qué podía ser algo especial por ti… —sonrió.
— Qué —la miré confusa pero ya sabía que significado tenían esas palabras.
— No te hagas la estúpida, entonces ¿Sí o no? —lo pensé, no me gustaba eso de tener que arreglarte por un chico, por es obvio que lo haces porque quieres algo con él ¿Pero de verdad quería algo con Albus?
Sentí ese nudo en la garganta. Sí aceptaba es porque él sería el señuelo algo que no aprobaba pero si decía que no es porque solamente saldría como "acompañante" sin estar comprometida a nada… pero necesitaba a Albus… y ya le había tomado de la mano y coqueteado varias veces durante clases y en la sala común.
Estaba a punto de tirar un trozo de mi dignidad… jugar con un chico pagando conmigo a precio de cientos de chicas que no sabían de mi plan y que seguramente no estarían interesadas a menos que vieran resultados: venganza.
¿De verdad valía la pena? La pregunta pasó por mi cabeza, ¿Enserio lo valía? Malfoy no me había hecho nada más que molestarme en la biblioteca así que no debía de tener nada contra él.
Ya había empezado, no podía retractarme, sólo faltaba hablar con las chicas y ya estaba todo para que pudiera seguir.
— Hazlo —Kathie se levantó del piso rápidamente, segundos después regresaba con una caja llena de cosméticos de belleza y alguna de mi ropa.
Y es así como comenzó todo. Dejé que Kathie me arreglara y me vistiera de acuerdo a la ocasión. Ese día, Kathie dejó de ser una simple compañera de cuarto a la que detestaba, se convirtió en una amiga en la cual pude confiar alguno de mis secretos.
Mi primer error. Jamás debía haber confiado en esa chica. Debo añadir que cuando Kathie se acercó a mí ese día a ofrecerme su amistad lo hizo con los mismos fines por los cuales yo la acepté. Me consideró su enemigo por estar obteniendo toda la atención igualmente por la expresión que siempre me cargaba en el rostro, como si todo fuera aburrido y estuviera a la defensiva.
Ella y yo llegamos a ser muy unidas, cualquiera diría que éramos las mejores amigas sin embargo cuando me lié con Malfoy, me sumergí en mis planes ignoré todo lo que sucedía a mi alrededor, ignoré a Kathie y el hecho que ella comenzaba a sospechar de mí; el hecho que tenía algo con Albus y que de un día para el otro lo dejé; ignoré una, y otra y otra vez todas las reprensiones que Rose me hacía por abandonar el plan.
¿Cómo podía abandonarlo cuando ya me encontraba en la delantera? Bueno, precisamente porque creía que lo estaba, masno era así.
Rose siempre me dijo que Malfoy es una persona demasiado inteligente y astuto como para no darse cuenta de nada. Era más que obvio que Malfoy sabía que yo no quería precisamente una relación seria con él, además que nos estábamos muy jóvenes y a los hombres no les gustan los compromisos.
— Listo —dijo Kathie una vez que hubo terminado. Me sonrió como si se tratara de un viejo amigo, después me llevo hacia el tocador donde puede ver mi reflejo.
Estaba increíblemente hermosa. Jamás me había gustado usar maquillaje, lo encontraba tan artificial y para estúpidas niñas que querían parecen mayores, pero en esta ocasión me gustó. Mis ojos lucían grandes y brillantes, mis pómulos rosados al igual que mis labios. Mi cabello se encontraba un poco ondulado y con movimiento. Kathie sabía muy bien de estas cosas.
— ¿Iras a Hogsmeade? —Kathie sonrió de lado y se mordió los labios.
— En un par de horas. Tengo asuntos pendientes —Malfoy…
OOO
Me sentía un poco cohibida, tenía ese pensamiento de "Oh, es obvio que sabrá que me arreglé de más por él". Lucía diferente, los chicos no dejaban de mirarme y algunas chicas que pasaron cerca de mí me adularon mi atuendo o mi peinado. Era extraño e incomodo.
Entonces, simplemente me quedé esperando cerca de una fuente viendo como los carruajes se iban con estudiantes de diferentes cursos. No había ningún rastro de Rose.
— ¿Llevas mucho tiempo? —sentí un cosquilleo en el estomago y como mi corazón daba un vuelco. Sentí que los colores se me iban al rostro pero logré controlarlo y contestar con toda naturalidad.
— No, sólo un poco —le sonreí y él me devolvió el gesto—. ¿Nos vamos?
— De acuerdo. Te vez ves bien —a Albus siempre le había gustado mi naturalidad, él no era del tipo de chicos que perseguían bellezas como Kathie o Amanda y eso me gustaba.
— Gracias… —me llevé las manos a los bolsillos, él me sonrió de lado, me gustaba cuando hacía eso porque en su mejilla se formaba un hoyuelo.
Abordamos el carruaje. No abrimos la boca por ningún momento, Albus nunca se había caracterizado por ser una persona empática y mucho menos habladora y yo simplemente me encontraba nerviosa y las palabras no podían fluir así. Fingí que los paisajes nevados eran interesantes, jugueteé con mis manos nerviosas y de vez en cuando echaban vistazos a Albus, pero él ni siquiera me miraba, hacía lo mismo que yo hace unos instantes.
Cuando estuvimos en Hogsmeade, nos dirigimos directamente a Las Tres Escobas por una cerveza de mantequilla. El lugar estaba un poco saturado pero aun así logramos encontrar una buena mesa cerca de una ventana. Madame Rosmerta nos atendió rápidamente y en unos minutos ya teníamos nuestra orden.
Y el silencio reinó nuevamente. Ninguno de los dos se atrevía a mirarse a los ojos, yo estaba entretenida jugando con mis guantes pensando en algo útil para sacar algún tema de conversación mientras él miraba a su bebida.
— Me gustan tus ojos —dije después de unos cinco minutos consecutivos de silencio. El me miró algo confuso—. Sí, tienes un bonito color además que son grandes —el soltó una ligera carcajada.
— Se supone que ahora debo hacerte un cumplido, ¿No es así? —yo asentí.
— Creo que no eres como las demás chicas —ese comentario se quedó muy grabado en mi vida. El sólo llevaba una semana de conocerme y había logrado intuir algo de mí.
El tiempo fue pasando, me fue conociendo y conoció una Rachaèl que no era, una Rachaèl que yo creé y al final me dijo: "Tenía razón, tú no eres como las demás chicas, nadie podría ser tan hipócrita y farsante, nadie podría hacer lo que tú hiciste. Eres sorprendente". Esas palabras dolieron y aún más proviniendo de él.
— ¿A qué te refieres? —Fruncí el ceño y miré rápidamente a todas las estudiantes que había en Hogwarts intentando averiguar a qué se refería.
— A qué no eres como ellas —volví a mirarlas, supe a que se refería, no era como ese tipo de chicas superficiales, tampoco que se hacían las tontas para llamar la atención o contaban las calorías de un empaque de goma de mascar.
— ¿Qué hay de Rose? —él carraspeó un poco.
— Rose es diferente, abarca otra categoría —La chica podría ser aburrida si no sabías como tratarla, había días en los que su humor era de los peores, mandona seguidora de las reglas, siempre tan realista por no mencionar esa manía de querer controlar todo. Ella siempre fue empática con él, esa es la razón por la cual Albus la prefiere sobre todos sus primos.
— Dime algo sobre ti —le dije. Quería conocerlo en ese entonces, sacar algo más de plática porque él no lo haría, volvería a quedarse callado. No me tenía tanta confianza.
— ¿Sobre qué? ¿Mis gustos y esas cosas? —Asentí, él carraspeó. Tampoco le gustaba mucho hablar sobre él o tal vez se sentía cohibido haciéndolo.
Puse atención a cada palabra que dijo él, me quedé en silencio sólo escuchándolo hablar y de vez en cuando asentía o contestaba alguna de sus preguntas. No me había equivocado cuando dije que era interesante, más que nada su vida. Ser hijo del grandioso y famoso Harry Potter, el elegido, por naturaleza la gente esperaba grande cosas de él y de sus hermanos, pero ser el hijo de en medio le quitaba mucho crédito. Él sólo quería un poco de atención de sus padres y algo de la gente. En Slytherin no le tomaban atención, eso lo había dicho Kathie; en otras casas solamente lo reconocían por ser hermano de James o Lily pero nunca por sus meritos.
Después me contó su historia. Su familia y toda la gente esperaba que él quedara en Gryffindor, él también lo esperaba, creía que esa casa era la mejor de todas y la simple idea de quedar Slytherin o en otra lo asustaba. Después estaba James que se la pasó molestándolo todo el verano con el "¿Qué pasaría… Imagínate… Y sí… Qué tal si quedas en Slytherin?". Cuando llamaron su nombre y pasó al taburete a ser seleccionado, el sombrero seleccionador le dio a escoger igual que a su padre entre Gryffindor y Slytherin.
Me dijo que antes de abordar el tren a Hogwarts tuvo unas palabras con su padre, en ese momento sintió una gran admiración por el ex-director Severus Snape, entonces pensó que no todos los Slytherins eran malos, era sólo un tonto prejuicio que la gente había sacado, uno de ellos sacrificó su vida por el bien del mundo mágico y él quería ser algo como él.
Merlín fue Slytherin, todo mundo venera a Merlín.
Al final llegó a la conclusión que también podía ser valiente y leal en Slytherin, y si la astucia y el poder era algo que predominaban en él les sacaría provecho.
— ¿Por qué fuiste a Slytherin? —me preguntó. En ese momento no tenía claro el por qué, sabía que me había formado una barrera donde intentaba ser una chica fuerte, a la que nadie pudiera sobre pasar, sin embargo no conocía mi otro yo, una chica insegura, temerosa porque la gente la pisoteé y muchas otras cosas más.
— No tengo la menor idea. El sombrero sólo me dijo que veía una máscara y que debería ir en Slytherin —hice una mueca.
— Te toca —fruncí el ceño—. Yo ya te he dicho, ahora sigues tú —recuerdo haberlo maldecido en mi mente, me irritaba tener que hablar de mí, aún así tenía que hacerlo—. Quiero datos personales —y ya sabía a qué se refería.
— Eso no es justo, tu no me dijiste ninguno —el sólo sonrió.
— No preguntaste —alzo las cejas de una forma tan atractiva, no pude resistirme así que sólo refunfuñe ligeramente. ¿Qué más da si sabía?
Comencé contando mi historia. Le dije que de pequeña solía ser una niña bastante reservada, insegura, temerosa de la vida. No quería crecer, me aterraba la idea de que algún día tenía que irme a Beauxbatons y dejar a mis padres por lo menos casi todo un año. Antes de que entrara a la escuela todos los fines de semana convivía con la familia de mi tía Fleur Delacour, siempre hacíamos las comidas juntos y nos quedábamos y ellas se quedaba a dormir en mi casa. Siempre me agrado la compañía de Victoire, Dominique era demasiado superficial para mi gusto así que la evitaba. Crecimos y entré a la escuela y como no podía seguir teniendo los consejos de Victoire me regaló sus libros. Entré a la adolescencia y me habló de los chicos y las cosas que no debía hacer. Me dijo que era muy pequeña para iniciar una relación por lo que me aconsejó disfrutar de mi vida, ignorar a los chicos hasta que decidiera que tenía la bastante madurez como para comprometerme en un noviazgo.
Ella se enamoró de ese chico de cabello azul a los 8 años y a las 14 comenzó a salir con él, esa era la razón por la cual me lo decía, no pudo disfrutar de su infancia y parte de su adolescencia por estar fijada en un chico que la miraba como su hermana menor.
— Entonces jamás has tenido un novio —me miró a los ojos esperando una confirmación, tomé un poco de aire.
— Así es —asentí ligeramente y comencé a juguetear con mis manos.
— ¿Ni una cita?
— He tenido mis pretendientes pero nunca he aceptado salir —Albus me sonrió se una forma tan presuntuosa, en eso la puerta del establecimiento se abrió por décima vez y consigo dejó entrar a una castaña como acompañante de Malfoy.
— ¿Debo considerarme afortunado? —fijé rápidamente la mirada en Albus, afortunadamente la puerta le daba la espalda por lo que no había advertido la presencia de Malfoy. Le sonreí.
— Deja de sonreír de ese modo —le dije siguiéndole el juego, eso sólo hizo que sonriera más soltando una carcajada.
— ¿Te pongo nerviosa? —se acercó un poco más a mí, sentí la mirada de Malfoy sobre nosotros.
— Te golpearé si sigues haciendo eso —intenté sonar un poco lacónica sin perder el deje de sarcasmo.
— ¿Y te ha gustado alguien? —Mi corazón dio un vuelco y mi estomago comenzó a cosquillear. Me puse seria de repente. Su presencia me hacía sentir nerviosa, me hacía sentir mariposas en el estomago y las continuas taquicardias.
— No lo sé… —tragué saliva— ¿Qué-que hay de ti? —balbuceé un poco, yo no balbuceaba.
— Nadie como para tomar enserio —sentí como se acercó más a mí, su rostro estaba a unos 30cm del mío.
Sentía mi corazón latir con tanta fuerza. Su miraba estaba en mis ojos y yo podía ver con más claridad ese iris esmeralda en donde podrías perderte, son hipnotizadores. Instantáneamente, bajaron a mis labios fugazmente, supe que quería besarme. Yo jamás había besado a un chico, me había reservado por la misma razón que Victoire me lo había advertido, sin embargo yo sabía que era ya era algo grande como para saber qué es lo que hacía, iba a cumplir 16 en un par de meses. Yo quería besarlo.
No sé como ocurrió pero yo me encontraba con los ojos entrecerrados mirando a sus labios asimismo el se encontraba. Nuestros rostros estaban más que cerca de lo que sería una distancia prudente. Sentí su tacto frío sobre mi mandíbula y como me halaba hacia él. Mi estomago era toda una revolución, mi corazón era una bomba y mi rostro estaba sonrojado.
Cometí el error de alzar la vista para descubrir a Malfoy observándonos, abrí ligeramente los labios sorprendida y en ese momento el me besó.
Cerré los ojos y me dejé llevar por mis emociones, sentir el contacto del roce de nuestros labios, el cómo acariciaba mi mejilla con su mano derecha y con la otra mi muñeca. La sensación era magnifica, maravillosa, indescriptible.
Nos separamos, el se hizo poco a poco hacia atrás y yo me quedé donde mismo con los ojos cerrados, reflexionando sobre lo ocurrido. Albus Potter me había besado por primera vez.
— Eres el primer chico que me besa —dije en susurró lo suficientemente alto como para que él me escuchara. Yo seguía en mi ensimismamiento.
El no contestó, sólo me volvió a besar. Me sentía torpe por no saber cómo corresponderle ni cómo evitar que mis mejillas no se sonrojaran cada segundo.
Ese día me dije estar enamorada irrevocablemente de Albus Potter. Creí estarlo pero sólo me dejé llevar por la situación porque él fue mi primera cita, mi primer beso y mi primer novio. Me gusta su apariencia, su personalidad pero no sé si definirlo como amor, porque a final de cuentas de todas las personas que traicioné, mentí y lastimé el fue una de las que más me dolió su rechazo.
Si las palabras de Rose Weasley habían sido venenosas, las de Albus fueron mucho peores.
Desvié mi vista de Albus para enfocarme en Malfoy. Tenía como pareja a una castaña, la misma chica que había dejado hace unos días, la misma chica a la cual había hecho llorar, la misma Ravenclaw. La miré con atención, lucía bastante triste y con la miraba baja, Malfoy parecía aburrirse volteando a su alrededor en busca de alguna distracción o una nueva cita.
Lo curioso era ¿Por qué actuaba así aquella castaña?
— ¿Quién es ella? —Albus siguió mi mirada hacia la dirección de la Ravenclaw, frunció ligeramente el ceño.
— Al parecer la cita de Scorpius —respondió con indiferencia.
— Sí, pero ¿Cuál es su nombre? —mi voz sonó irritada. No me gustaba nada que la chica siguiera con él, no había nada de especial en él salvo su atractivo pero interiormente era bastante desagradable.
— No tengo idea, no la había visto —se encogió de hombros, era claro que no quería hablar de la vida privada y mucho menos amorosa de Malfoy, aún así seguí insistiendo.
— La vi llorando el otro día, creo que fue el Lunes. Malfoy la cortó durante el desayuno —carraspeé—. Es un imbécil, no debería hacer llorar a una chica.
— Malfoy es así, no le gustan los compromisos pero a veces las chicas se lo toman demasiado serio —ese comentario me molestó bastante, él estaba de su parte, lo defendía y eso era algo que no aceptaba.
— Pues no debería de estar saliendo con tantas chicas si va a jugar con ellas —le envié una mirada furibunda—. Rose me dijo que tiene un pequeño desliz por salir con cada chica que le parezca "buena"
— Rose exagera muchas cosas… —ya estaba fastidiado, lo sabía por su tono de voz. Yo no era consciente de ello, seguí hablando pero él nunca me calló.
— Me molesta eso —hice una ademán de señalar a Malfoy— que a los hombres les guste jugar con las mujeres como si fueran alguna diversión o juguete —de pronto la chica se levantó de su asiento, dijo algo a Malfoy que no alcancé a escuchar y abandonó el establecimiento.
A mi parecer lloraba.
Tenía que saber su nombre.
N/A: Después de varios meses sin actualizar por fin lo he hecho! La razón es por que había estado tan ocupada porque entre a la escuela, los exámenes después vacaciones Navideñas y nuevamente otra vez escuela así que no había tenido tiempo para escribir, otra razón es por se me han venido tantas ideas a la cabeza que la escribo y me invento otra historia y así me pasa, con este fic créanme que tengo la cabeza LLENA de ideas pero no se como desenlazarlas, y hace tres días se me ocurrió esto y lo escribí.
Ya tengo Beta! Ya era hora! Este capitulo ha sido corregido con la ayuda de Emmie Gin, es una chica muy linda en lo personal, de verdad estoy agradecida con ella.
Reflexión. Mi querida Rachaèl se besó con Albus Potter! Si me dejan hablar de los sentimientos de ella les diría que no está enamorada de Albus, es más atracción física aunque ella pensó haberlo estado pero la verdad es que no. Cuando al final dice que está irrevocablemente enamorada de Albus es sólo algo que ella creé.
Presten atención a la chica con la que Malfoy ha salido, ella es importante para la historia, tengo muchos planes para ella.
Esta cita a Hogsmeade importante en la historia, si se dan cuenta Albus no quiere hablar sobre Malfoy pero Rachaèl sigue insistiendo. Si leen nuevamente la carta que Rose le hizo a Jolie se daran cuenta el porqué es importante.
Muchas gracias por los favoritos!
Podrían dejar por favor un Review, así podría hacerme la idea de que es lo que piensan, si de verdad vale la pena seguir escribiendo esto. Gracias.
