El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.


ENTRE SERPIENTES Y LEONES

~* Sara Annelise Miles*~

En el momento que lo planeé supe que estaba mal, que no era moral y no dejaba nada para la ética, ¿Pero qué podía hacer? Estaba realmente enamorada de él y él ni siquiera se había percatado de mi existencia. Se enteró por principios de sexto.

Todo Ravenclaw me detesta que es la casa a la cual pertenezco, en Hufflepuffs son muy pocos y por lo general son los que tienes amigos en mi casa, los Gryffindors no saben de mi existencia al igual que los de Slytherin.

Ellos piensan que soy la persona más hipócrita que alguna vez conocieron, que no soy de confianza, evitan hablarme y yo tengo que caminar todo el tiempo sola fingiendo que no me afecta su rechazo ni sus habladurías.

No tengo amigos, alguna vez los tuve pero me traicionaron, me abandonaron, no creyeron en mí ni me dieron una segunda oportunidad, se sentaron como jueces y me juzgaron al verdugo sin siquiera escuchar mi explicación del porqué lo hice, me dejaron hundirme en mi hoyo.

Eso sí, siempre acepté lo que hice, nunca lo negué, no había motivo, yo lo único que quería era obtener un poco de su atención pero él ni un vistazo me dio, y yo he estado enamorada de él desde primer año, cuando lo vi en la plataforma y en el gran comedor.

Recuerdo ese día perfectamente. Yo estaba cargando mi baúl al mismo tiempo que buscaba un compartimiento vacío pero no encontraba. Los nervios me comían en ese instante y mi estomago estaba hecho un nudo. Jalé y jalé mi baúl pero todos parecían ignorarme hasta que encontré un lugar. Me acerqué a abrir pero me detuve al ver que no estaba vacío, había dos niños, una pelirroja y un castaño. Mi corazón dio un vuelvo y los colores se me vinieron al rostro que no me atreví a tocar, me eché hacia atrás y fui en busca de otro compartimiento.

En el Gran Comedor cuando esperábamos ser seleccionados lo vi, se encontraba con la misma niña pelirroja del vagón, ellos aguardaban al igual que yo ser llamados, deseé que dondequiera que me colocaran que lo seleccionaran allí también. De pronto llamaron mi nombre, me dirigí a la tarima nerviosa y le dediqué una mirada la cual no percibió, me senté en la silla y en 10 segundos me mandaron a Ravenclaw. Corrí a sentarme en mi futura mesa recibiendo un bonche de aplausos y felicitaciones a las cuales casi no hice caso, volví mí vista hacia él, esperando a que lo llamaran y así saber su nombre.

En el momento que mencionaron su nombre no podía creerlo, se trataba del hijo de Harry Potter. Me mordí el labio y crucé mis dedos pidiéndole a Merlín ese favor, sin embargo no me encontraba de suerte, no fue seleccionado para Ravenclaw y mucho menos Gryffindor como la mayoría esperábamos, si no para la peor de las casas: Slytherin. Entonces entendí que sería inalcanzable.

Ese mismo año me enteré que él quería ser el buscador de su casa así como su gran admiración por el Quidditch, me dije que tenía que intentarlo que tal vez sería una gran oportunidad para encajar en algo, y si llegaba a estar en el equipo y como buscadora era más probable que tuviéramos alguna charla o que él se fijara en mí.

Practiqué todas las vacaciones de Navidad, Pascuas y de Verano, todo el día, únicamente dejaba de jugar a la hora de la comida y en las noches. Convencer a mi padre fue lo más difícil, se negaba a que jugara por lo que le pasó a mi madre, ella murió en un partido durante los Mundiales de Quidditch en el 2010 contra Bulgaria. Cayó de su escoba a una altura de 40 metros cuando una Bludger la golpeó justo en la cabeza, perdió el control y fue muy tarde cuando pudieron reaccionar.

Le dije a mi padre que admiraba a mi madre, que quería ser como ella y no habría cosa que le causara más orgullo que ver a su propia hija jugando al deporte que ella amaba. Él aceptó y me ayudó a entrenar.

El día que me presenté a las pruebas di lo mejor que tuve, recordé a mi madre y la razón por la que lo hacía, tres días después ya me estaban presentando como su nueva buscadora.

Siempre he sido una muy reservada y callada, nadie se percataba de mi existencia y mucho menos sabía mi nombre, ahora que ya lo saben me evitan, hablan mal a mis espaldas y me enjuician como si lo que hice fuera más grave que matar a alguien.

Yo lo único que hice fue salir con un chico por querer obtener la atención de otro, pero las cosas no salieron como deseaba, el chico que yo quería ni se dio cuenta y todo mundo pensó que se trataba de Scorpius Malfoy, que yo estaba enamorada de él.

Principalmente acepté salir con Michael Davies, un chico de mi curso al cual le atraigo, sin embargo yo no quería tener nada con él más que amistad, no era alguien a quien podría ver como novio ni mucho menos compartir intimidades, era como un hermano.

Entonces esta idea me vino a la mente, Michael no sabía de mi atracción hacia Albus Potter porque jamás me atreví a confesárselo, así que intentaría ser un poco más abierta y si lo veía le coquetearía. Lo hice, cuando jugábamos partidos de Quidditch intentaba pegar mi cuerpo al suyo cuando ambos veíamos la Snitch pero siempre me topaba con Scorpius.

Aquí vino lo peor, Michael se dio cuenta de lo que pretendía sólo que con la persona equivocada y se encargó de esparcirlo por todo Ravenclaw, manchando y hablando denigras sobre mi persona, en el momento que quise explicarme con él, sólo con él, usó mis palabras a su beneficio, de ahí se enteró Scorpius.

Scorpius me vio sola así que me invitó a salir, no sé si él de verdad creía que todo lo que hice fue por él, lo desconocía realmente, ya que si algo supe desde el principio es que Scorpius es una persona muy inteligente, astuta y de mente impenetrable como para ser predecible. Acepté su invitación porque lo vi como otra oportunidad, quién mejor que el mejor amigo de Albus, quién mejor que él. Nuevamente volvieron a hablar de mí, inventaron más rumores, algunos de ellos falsos, otros alterados y mi reputación cayó más abajo del suelo.

Albus siguió sin saber de mi existencia.

Las chicas me veían y me señalaban como una escoria, mis dos únicas amigas se alejaron de mí por lo que hice y porque no confié en ellas cuando me preguntaban qué chico me gustaba. En unas cuantas semanas todo Ravenclaw ya me despreciaba.

Scorpius fue la única persona que no me juzgó por mis malas acciones, se mantuvo a mi lado todo el tiempo como si de un amigo se tratara, y a pesar de mi introversión logró sacarme sonrisas y hacer cosas de las que antes hubiera dicho que no por pena. Scorpius fue un verdadero amigo.

Durante las vacaciones de verano nos enviamos lechuzas, ahí fue donde pasamos a otro nivel de nuestra amistad, comencé a fiarme más en él así como él en mí, tuve la confianza de decirle lo que me atormentaba, la verdadera razón por la cual había salido con Michael y por la cual había aceptado salir con él. Yo esperaba que se enojara, que no me volviera hablar y mucho menos a escribir, así como todas las personas que algún día creí, pero me sorprendí al ver su respuesta, él ya lo sabía, que por esa razón me había invitado. Mi corazón latió frenéticamente y no me sentí capaz de responderle en una semana.

Scorpius Malfoy me aprobaba para su mejor amigo, Albus Potter.

Después de eso me envió una carta con todos sus gustos, eso se me pilló por sorpresa, cuando la terminé de leer entendí lo que pretendía, yo había estado sembrando mi confianza relatándole mis sentimientos, no obstante el se había mantenido callado, con esa carta me demostró cuanto le importaba.

Me sentí tan feliz ese día, había una persona que le importaba, tenía un amigo de verdad.

La carta que me envió la guardé en un alhajero y lo hechicé para que únicamente yo pudiera abrirlo, el había depositado su confianza en mí, sé perfectamente que no quiere que esas confesiones sean esparcidas ni que yo hable de ellas, por eso lo hice, aparte porque él no reveló ninguno de mis sentimientos hacia Albus.

Cuando regresamos de vacaciones ya no sabía con quién juntarme, me miraban con repulsión, ceños fruncidos o con desaprobación. No era justo lo que me hacían, no era justo que me trataran de ese modo, me había equivocado, soy un ser humano, no soy perfecta, tengo derecho a equivocarme.

Pasó una semana, no era secreto el hecho de que me viera con Scorpius y la gente comenzó de nuevo hasta tal punto que no podía soportarlo. Yo no soy una persona de carácter fuerte, me derrumbo ante cualquier cosa y eso me provoca tomar estúpidas decisiones.

Me encerré todo el día en los baños y nadie notó mi ausencia más que Scorpius, pero nunca fue a buscarme, él sabía que quería estar sola. En el momento que salí, tomé la decisión más dura que en ese momento podía pensar, alejarme de mi único amigo, estar con él me traía muchos problemas, estaba hasta la cúspide de mi vida, de la gente, de la escuela y de todo.

Pensé que era estúpido lo que hacía, estar enamorada de un chico del cual no sabe de mi existencia, un chico por quien di todo y sigue sin saber mi nombre ni porque soy la buscadora ni amiga de su mejor amigo.

Lo evité. Cuando lo veía me daba la vuelta, en clase procuraba no mirarlo ni a Albus, en los partidos de Quidditch me mantenía lo más alejada y cuando eran las salidas a Hogsmeade me desaparecía porque yo siempre fui su primera opción. Fue cuando apareció Kathie Higgs.

Higgs fue mi remplazo, la prefecta de Slytherin, hacían buena pareja, ambos prefectos pero ella no me gustaba para él, la chica es demasiado mandona, superficial y tiene una voz de lo más chillona, aunque cabía resaltar su atractivo, una morena con bonitas facciones y cuerpo, toda una envidia.

Yo nunca me consideré guapa, me sentía inferior cuando pasaba a lado de Dominique Weasley o algunas de séptimo, nadie me hizo un cumplido, bueno Michael me los decía a cada rato, pero yo no quiero pensar en él.

De Septiembre a Diciembre no volví a recibir ninguna de sus cartas y como yo lo ignoré él me ignoró. Pensé que huir era la mejor respuesta, que las cosas mejorarían pero no fue así, mi moral estaba cada vez por los suelos, sentía nostalgia cuando lo veía pasar y que no me sonriera o hablara, me sentía terrible cuando veía a Albus.

Ahora lo difícil era volverse a ganar su confianza, escribirle una carta no era la mejor opción, no sabía qué hacer. Yo tenía que disculparme.

Pasamos a Enero, yo ya tenía mi disculpa ensayada por así decirlo y un regalo de Navidad para él, sus dulces favoritos y el libro que siempre quiso, un Muggle el cual sus padres jamás aceptarían. Lo primero que hice al llegar fue buscarlo, pero ya era un poco tarde porque tomé el tren y él había tomado la red flu por lo que tuve que esperar al día siguiente. Fue una eternidad.

Su respuesta no fue de lo más agradable.

— Scorpius, ¿Podemos hablar? —le dije saliendo del desayuno, él me respondió con una gélida mirada. Odiaba aquellas miradas y más en él—. ¿Scorpius?... —el soltó una bocanada de aire cansíamente.

— Adelante —se cruzo de brazos y me miró con atención.

— Lo siento… debí haberte dado un explicación y no ignorarte de aquel modo como lo hice —él siempre escuchaba y después juzgaba, apreciaba eso de él—, la razón es porque pensé que alejándome de ti los problemas se irían pero me equivoqué.

— ¿Yo soy quién te trajo los problemas, Sara? —Arqueó una ceja y me respondió con acidez.

— ¡No! No, yo fui. Es sólo que las personas comenzaron hablar aún peor de mí, no sabía qué hacer, no puedo sopórtalo ¿Sabes? —una lágrima resbaló por mi mejilla, la quité.

— Ya es hora de que aprendas a no hacer caso a lo que digan de ti —dijo secamente. Siempre lo repetía pero yo nunca podía hacerle caso, era demasiada la presión.

— Lo sé… —bajé la mirada al piso sintiendo más lagrimas las cuales ya no podía retener.

— ¿Y por qué no lo haces? —su voz fue más apacible y suave.

— No lo sé… de verdad quiero… pero no puedo —el rechistó los dientes molesto.

— No digas no puedo, hazlo —se acercó a mí y me tomó por los hombros—. Me aburres.

— ¿Qué? —subí la mirada y me topé con ese iris metálico.

— Ya te dije, me aburrí —me soltó y sentí como desfallecía.

— ¡No puedes hacerme esto! Llevamos saliendo….

— Por eso mismo —quería que cambiara mi actitud.

— ¡Sólo porque no quise no significa que sea aburrida! —no entendía lo que sucedía, él quería que cambiara mi actitud y me decía todo esto, no lo entendía. De un momento parecía reconfortante y del otro me decía que me alejara cuando lo que quería era tenerlo de nuevo.

— De hecho sí —fruncí el ceño, estuve tentada a darle una bofetada y jamás volverle hablar. Me retuve.

— ¡Eres tan… tan, eres tan cínico! —me mordí el labio y apreté mis puños.

— Eso ya lo sé —de pronto llegó una chica a quién no conocía y jamás había visto en toda mi vida, pero él si parecía conocerla por su sonrisa.

— Vaya Malfoy, qué increíble —soltó la chica con desdén. Francesa según pude oír su acento.

— ¿Qué haces aquí? ¿Vienes a decirme que sí? —no puede más y me fui corriendo de ahí a esconderme del mundo y de él.

Me llevé conmigo el regalo que planeaba darle y lo guardé en mi habitación, me resguardé ahí el día entero sin importarme de faltar a mi primer día de clases del año.

El siguiente día Malfoy se acercó a mí y me explicó lo sucedido. Él sólo quería hacerme enfadar, que le propinara un buen golpe todo con fin de que aprendiera a defenderme. Fue una buena estrategia que hubiera funcionado a no ser por la francesa, Rachaèl Jolie, la chica nueva según me dijo Scorpius.

Me dijo que le era atractiva y planeaba tener alguna cita con ella pero nada serio, que la chica era más que nada un reflejo de Rose Weasley, unas pesadas. Yo no tenía nada en contra de la pelirroja, la encontraba de lo más agradable pero a Scorpius le caía de la patada.

Rose Weasley siempre tuvo una mala opinión acerca de su persona, se encargaba de difundir su desagrado hacia él y cada vez que se veían discutían así que mejor se evitaban. Yo nunca creí que Scorpius fuera una mala persona, es sólo alguien a quien han juzgado duramente por sus acciones y por su descendencia. Si no lo conocías como Albus y yo no podrías entenderlo.

Yo sé muchas cosas acerca de Scorpius que la mayoría no sabe, se lo que le gusta y lo que no, sus mayores preocupaciones, miedos, anhelos y el porqué hace las cosas. Tengo muy en mente su afán de querer salir con tantas chicas le plazca, puesto que le gusta la atención, sin embargo nunca obligó a una chica hacer lo que él quería, ellas acudían hacia él porque querían, él no las buscaba. Ellas sabían perfectamente que con él no lograrían una relación seria. No todo fue su culpa.

Volví a juntarme con Scorpius y la gente volvió a hablar de mí, cada vez que me veían a lado de él me mandaban miradas que destilaban veneno y rencor profundo ¡Ah, vaya hipócrita! Decían, yo bajaba la mirada, entonces tomó mi mano y la apretó con fuerza. Mi corazón dio un vuelco y me sentí segura. Él podría crear este tipo de cosas en mí, me hacía ser alguien fuerte, implacable, pero cuando no estaba yo no era más que una niñita asustada.

Con el paso del tiempo fui aprendiendo cosas, una de ellas, la más importante que él me enseñó fue: Nunca hagas oídos ajenos a quienes no lo merecen. Me lo repitió cada día y así me convertí en alguien con un autoestima más alto, segura de sí y a defenderse de los demás.

Porque no sólo la varita es un arma letal, las palabras también lo son y calan hasta el alma.

Pero esto pasó mucho tiempo, tal vez a finales de sexto, no podrían decir una fecha exacta.

La primera salida a Hogsmeade de Enero, tenía pensado faltar o simplemente ir sola a comprar libros o plumas nuevas y me sorprendió mucho cuando Malfoy se acercó a mí en el desayuno para invitarme. Traía consigo una sonrisa de lado de lo más chistosa que me hizo reír asimismo en la forma en la que me lo preguntó, como si fuera yo su novia.

Por supuesto que acepté, mi ánimo había incrementado. Ya era muy sabido con quién iría Albus y eso me revolvía el estómago. Aquella chica francesa no terminaba por agradarme, era como si todo le fuera aburrido o indiferente y cuando hablaba lo hacía con cierta mofa y aires de superioridad. Me hacía pensar que lo suyo con Albus no era más que chiste.

Y vaya que no me equivoqué.

El tomó mi mano con delicadeza y me ayudó a levantarme de mi asiento, después me ofreció su brazo para escoltarme hacia las carrosas que conducían a Hogsmeade.

Scorpius es demasiado divertido. Parece una persona seria, arrogante y fría pero no es del todo así. Una vez que lo conoces te encontrarás con alguien caballeroso, amable, inteligente, gracioso y que se preocupa por sus seres queridos.

En todo el camino hacia el pueblo me hizo reír que el estomago me dolió. Cuando bajamos de la carreta nos dirigimos a Las Tres Escobas a por una cerveza de mantequilla, pero nunca creí que me encontraría con la francesa y Albus.

Mi estomago se revolvió y de pronto se me quitó el apetito. Malfoy se dio cuenta de mi inesperado cambio de humor, siguió mi mirada y frunció el ceño. Entonces tomó mi mano arriba de la mesa y comenzó acariciarla proporcionándome afecto.

— Que te importe nada. Tú eres mejor que ella y sí Albus no lo ve es que es irremediablemente idiota y ciego —yo suspiré abatida.

— Ni siquiera sabe ni nombre… —digo en un susurro que él solo puede escuchar— me metí a Quidditch por él, entrené cada verano por él, ¿Y de qué sirvió? Jamás me ha hablado.

— Claro que valió la pena. Aunque deteste admitirlo porque va en contra de mis principios, eres la mejor buscadora que he visto. Si estuvieras en Slytherin, ya hubiera mandado a Albus a la mierda —yo sonrío porque sé que me lo está diciendo con sinceridad, él no miente, jamás lo ha hecho.

— Gracias… significa mucho para mí —le sonrió agradecida.

— Tal vez ya es tiempo de que busque a alguien más… No puedes seguir sufriendo por alguien —Vuelvo a bajar la mirada conteniendo la lágrimas

— No puedo… —mi voz se ha cortado, no puedo dejarlo, la simple idea me es horrible. He estado enamorada de él desde los once años, es como arrancar una parte de mí, como cuando un niño deja los juguetes.

— Tienes qué —Y las lágrimas comienza a salir y el suelta un gruñido— ¡No llores! —Carraspea y echa la cabeza hacia atrás con cierta desesperación— ¡Sabes que detesto ver a la mujeres llorar! —Y eso se me hace la parte más dulce de él.

Levantó la mirada para encontrarle. Sus ojos demuestran una calidades que yo sólo he visto, alarga una mano y me limpia las lágrimas, consecutivamente su mano se queda en mi mejilla. Sus dedos son fríos y suaves y su contacto me proporciona seguridad.

— Tienes que dejar de escuchar a la gente, que te importe una mierda lo que piensen, si no lo haces te enseñaré por las malas ¿Entendido? —apretó mi muñeca, lo miré a los ojos cuando de pronto mi mirada se desvía hacia enfrente… sentí una puñalada al corazón… las lágrimas vinieron imparables. Ellos se besaban.

Malfoy siguió mi mirada y frunció el ceño aún más. Bajé la vistanuevamente entre mis llantos y él desvió la suya para no verme llorar y fingió aparentar indiferencia. Minutos después me sentí sofocada, como si algo me impidiera respirar, entonces me levanté de mi asiento. Él me miró desconcertado y yo le dije que no podía seguir aquí.

— ¿Quieres que te acompañe? —yo le dije que no, no tenía ganas para oír reprimendas.

Tomé mis cosas y salí del establecimiento donde me solté en llanto y me fui a esconder entre las sabanas de mi habitación, cerré las cortinas y puse un encantamiento silenciador para que nadie escuchara mis lloriqueos.

Como odié a esa francesa.

N/A: He actualizado! Muy bien, si tienen dudas de este capitulo puede regresarse brevemente al capitulo 6, que es ahí donde viene la parte en la que Rachael discute con Malfoy. La chica que sale huyendo y sale huyendo en el capitulo anterior es Sara. Esta chica será alguien fundamental en la vida de Rachael.

Me ha encantado este capitulo porque doy a conocer al verdadero Malfoy con el punto de vista de Sara, creo que me ha encantado. Malfoy no es una mala persona como todos piensan (Incluyendo Rachael y Rose), como dice Sara, es sólo alguien que han juzgado mal por estúpidos prejuicios. Tal vez este no es el Malfoy que te esperabas encontrar, pero para mí él es así.

En el siguiente capítulo las cosas ya comenzaran a tomar más velocidad, porque he visto que en 11 capitulos sigo estando en la primera semana de Rachaél en Hogwarts.

Todo esto ha sido como una introducción, lo que viene es bueno.

Si se han dado cuenta, son testimonios de los estudiantes afectados por el plan de Rachael.

Este capítulo ha sido corregido con la ayuda de mi Beta, Emmie Gin. Denle agradecimientos especiales a ella!

Pueden seguirme en Twitter, (arroba)LivingInFairy

Un review no vendría nada mal, sólo para saber que opinan de éste Malfoy y de Sara Miles.

Hasta pronto y qué tengan un buen inicio de semana!