El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.

La cita mencionada en este capítulo no es de mi pertenencia.


ENTRE SERPIENTES Y LEONES

~* Persuasión *~

Llevaba una semana saliendo con Albus Potter y cada día que pasaba me encantaba más. Muchas veces había despotricado en contra de aquellas chicas que pasaban la mayor parte del tiempo diciendo cursilerías y ridiculeces, pero ahora yo no me encontraba en posición para decirlo.

Cuando miraba a Albus le sonreía y él me correspondía con su típica sonrisa ladeada que tanto me encantaba. Él se comportaba de la forma más dulce que un novio pudiera hacerlo, me cargaba mis libros, se sentaba conmigo en las comidas, en clases, se mantenía al pendiente que entendiera todo y más que nada en transformaciones, pero sobre todas las cosas me hacía reír.

Aunque parezca un chico aburrido e indiferente puedo asegurarte que es todo lo contrario en una relación. Podría definirlo como mi prototipo perfecto.

Pero la física dice: Las cargas positivas y negativas se atraen, las de igual carga se repelen y en cierto punto ambos teníamos algo que hizo que no funcionáramos, el hecho de ser primos segundos y por la gran estupidez que cometí.

Rose y Scorpius hubieran funcionado perfectamente, pero yo estaba ahí para arruinarlo todo, como ella decía.

Llegué a mi habitación un viernes después de una larga semana llena de de trabajos y horas en la biblioteca a causa de mis TIMOS. Lo primero que hice fue tomar la pluma y el pergamino y comenzar a redactar mi carta a Victoire, quería saber su opinión acerca de mi relación con Albus, quería escuchar sus consejos y que me dijera que hacer para no cometer los típicos errores que las chicas harían.

Victoire Weasley
Shell Cottage, Tinworth,
Cornualles, Inglaterra
Viernes, 14 de Enero de 2022

Hola, ¿Cómo has estado? Espero que te encuentres bien, hace bastante tiempo que no sé de ti, ¡Tienes que platicarme todo! Tal vez las próximas vacaciones de pascuas podríamos hacerlo con más calma, y no sé tal vez decirme como van las cosas con Teddy, aún así no me molestaría que me dijeras algo por adelantado.

Bien, creo que ya sabes la razón por la que te escribo, ¡Sí, necesito un consejo y hablarte de todo lo que me ha ocurrido en Hogwarts! No te mentiré, pero sigo prefiriendo Beauxbatons en lugar de Hogwarts, al menos ahí no te etiquetan y ni te enjuician por la casa a la que perteneces.

En fin, he estado viéndome con un chico, sé que es muy pronto, casi puedo oírte decírmelo, así que… dije algo, la cosa es que terminé diciendo que iba a salir con él a Hogsmeade, lo hice debido a que un chico me estaba molestando y para quitármelo de encima dije tal barbaridad.

Sin embargo lo fui conociendo, las cosas se dieron y ahora estoy saliendo con él, además que me ha besado… aquí va la parte más dura, no sé cómo te lo vayas a tomar ni como mi familia ni la de él lo harán pero… estoy saliendo con Albus Potter.

Necesito que me digas que piensas acerca de él, ya sabes como cuando éramos más pequeñas y tú me hablabas acerca de los chicos. Creo que he llegado a esa edad y he esperado como me lo dijiste, quiero empezar esta relación bien, que sea estable, si sabes a lo que me refiero.

Todavía no les he dicho a mis padres ni él a los suyos, antes de hacerlo quise consultarte a ti primero.

Bueno, por el momento eso es todo, de verdad me gustaría contarte con más detalles pero mi agenda está muy ajustada, ahora mismo estoy cansada y me gustaría descansar una hora antes de ir a la biblioteca.

TIMOS. De todos los años tuve que entrar en el de los TIMOS, ¡Son una pesadilla!

Hasta pronto, Victoire. Cuídate y saludos a Teddy.

Rachaèl Jolie.

Al terminar de escribir la carta me fui directo a conseguir una lechuza y por último la envié. Me mantuve estática por unos segundos apreciando como aquel ave blanca como la nieve desaparecía por los últimos rayos de sol del crepúsculo. Solté una bocanada desprendiendo vapor por mis labios. La tarde estaba bastante congelante.

Caminé hacia el castillo mientras envolvía mis manos dentro de los bolsillos de mi chaqueta lo cual me daba ese típico aire despreocupado que me caracterizaba. En el momento cuando me encontraba cerca de entrar al castillo, sentí una mirada clavándose justo en mi nuca, al voltear me encontré con una cabellera rojiza y rizada salir por los campos de Quidditch dirigiéndose hacia mí. Sonreí con sorna. Verla me ponía de buen humor, es muy fácil hacerla enojar y sus reacciones son bastantes cómicas.

Me detuve para que ella pudiera alcanzarme y conforme se acercaba pude ver su semblante. La chica avanzaba a grandes zancadas, con el ceño fruncido y los puños apretados.

Algo no andaba bien, iba por mí. Ya podía sentir su sermón sobre mí.

— ¡Hola! —Saludé entusiastamente al mismo tiempo que dejaba salir una sonrisa— ¿Cómo has estado? ¿Sabes? Hace mucho que no te he visto…

— ¡Quieres callarte! —Alzó las manos por su cabeza exasperadamente— ¡Eres increíble…!

— Bueno… gracias, no sé que he hecho, pero gracias por el alago —sonreí, a cambio de esto recibí un golpe en mi brazo— ¡Oye!

— En serio Jolie, es en serio. Te lo advierto —me apuntó con su dedo índice— ¡Qué mierdas estabas pensando! —Arqueé una ceja, siempre desaprobé el uso de palabras altaneras y altisonantes, pero en ese instante lo único que podía pensar era alguna justificación o algo que me explicara su comportamiento.

— Llámame Rachaèl, Rachaèl —Ella sacó su varita y la encajó sobre mi esternón, sentí una señal de alerta dispararse en mi cuerpo. Aquello era serio.

— De cualquier forma me iba a enterar, así qué quiero saber el porqué ¿De acuerdo? —la miré a los ojos, azules, además me sacaba una cabeza. Ella siempre fue más alta que la mayoría de todas las chicas. A Malfoy le llevaría sobre la barbilla.

— Mira, principalmente quiero que bajes la varita —me fulminó con la mirada, ella no me iba a escuchar.

— Habla Jolie, porque te juro que me estás sacando de quicio —suspiré abatida, el frío comenzaba a quemarme la piel descubierta. Miré a Rose cuyos pómulos, nariz y dedos estaban rojos.

— Albus y yo estamos saliendo…

— Eso ya lo sé. Quiero saber porque —apretó más la varita—. Mira que si tiene que ver con tu estúpido plan para molestar a Malfoy te juro que no voy a tener piedad contigo —me tensé. Él se convirtió en el señuelo en el momento que dije que iría a Hogsmeade con él.

— No, él no tiene nada que ver —dije seriamente—. Créeme, nunca haría nada como eso, no soy tan ruin como todo el mundo piensa que los Slytherins somos, no todos somos iguales. Ya deberías saberlo a estas alturas, por tu primo —ella por fin bajó su varita.

— Por tu bien espero que me estés diciendo la verdad —guardó con parsimonia la varita dentro de su bolsillo—, porque si no lo es, él jamás te lo perdonará… y yo tampoco.

Guardé silencio dejando que ella me examinara con la mirada, era obvio que no me aprobaba, ella quería a alguien buena, que pudiera cambiar algo en Albus, alguien que no fuera como yo, si no más como Sara Miles. Esa chica habría sido perfecta si él no se hubiera dignado a ignorarla por tanto tiempo.

— ¿Seguirás así? —pregunté cruzándome de brazos.

Siempre me había considerado por ser una chica demasiado paciente, pero Rose Weasley ya me había sacado de mis casillas. Siempre que me veía, me fruncía el ceño, me hablaba a la defensiva o me evitaba, yo simplemente quería ser su amiga o como mínimo agradarle, pero Weasley es demasiado terca y obstinada.

— ¿De qué demonios hablas? —Ahí estaba, su ceño fruncido mirándome desde el principio de la conversación.

— Así —la señalé— ¿Seguirás tratándome así? —Ella respingó, luego hizo ademanes de irse, pero la detuve.

— De acuerdo… —miró al cielo como pidiendo clemencia a Merlín—. Tu forma de actuar… no me gusta, me irrita y cada vez que me buscas haces lo mismo —arqueé una ceja y una media sonrisa se dibujó en mi rostro— ¡Eso, lo estás haciendo!

— ¿Qué, arquear la ceja? —reí un poco socarrón, ella roló los ojos y podría jurar que sonrió.

— No, esos altivos de superioridad que te cargas y como si todo se trataran de un chiste —gruñó— ¡Me irrita!

— A mí me parece divertido hacerte enojar, así que con mayor razón lo hago… —me llevé las manos a la boca suprimiendo una risilla— no te prometo nada pero intentaré no hacerlo… al menos no frente a ti ¿Con eso basta?

— Algo es algo —se encogió de hombros y una pequeña sonrisa amenazaba por abrirse en sus labios.

— ¡Sonríe Rose! —Le di un ligero empujón— Vamos que un poco de humor no te haría nada mal —Ella refunfuñó pero soltó una carcajada— ¿Ves?, no cuesta nada.

— Supongo —después silencio— Escucha, ya tengo que irme, quedé verme con Lily. Te veo luego —comenzó andar despidiéndose con un (movimiento de mano al aire.

Ese fue el comienzo de una amistad que tanto me hubiera gustado por mantener.

Me encogí de hombros, ajusté mi bufanda y me abrí paso hacia el castillo sintiéndome un poco culpable por mentirle a Rose, pero feliz porque al fin había aclarado nuestras diferencias.

Alguien pasó a tres metros de mí, exactamente por la misma dirección de la que venía Rose, volteé instintivamente un poco desinteresada, pero al ver de quién se trataba mis ojos se abrieron de par en par ¡Era la chica de la cita de Malfoy! ¡La Ravenclaw!

En esa época yo desconocía su nombre y sin pensarlo la seguí casi al trote. La chica mantenía la cabeza un poco agachada dejando que los mechones que salían de su coleta baja le taparan el rostro.

— ¡Oye, espera! —dije alcanzándola ya adentro del castillo.

Ella se detuvo en seco y lentamente se giró hacia mí. La chica tenía el rostro colorado por el esfuerzo y el frío, eso hacía destacar las pocas pecas que decoraban parte de su nariz. Tenía que admitirlo, la chica es bonita, no guapa. Me hacía recordar a un animal indefenso por su mirada azul zafiro, me miraba como si me temiera, como si temiera de todos. Alguien bastante inseguro alcancé advertir.

— Mi nombre es Rachaèl Jolie —Le extendí la mano esperando a que la estrechara—, soy nueva —y tímidamente ella tomó mi mano.

— Sara Miles —su voz era suave, serena e inocente; esa la clase de voces que podrían hacerte sentir mejor, como una canción de cuna o una dulce balada.

— No soy buena en lo particular empezando conversaciones… —Comencé a mostrarle una sonrisa de autosuficiencia— ¿Qué te parece si vamos algún otro lado? ¿El lago, tal vez?

— Hmm… no lo sé… —comenzó a balbucear— esperaba pasar la tarde estudiando para mis TIMOS…

— No te preocupes por ello. Yo también planeo ir más tarde a la biblioteca. El hecho de ser nueva significa que necesito estudiar más. En Beauxbatons las materias son algo diferentes —sonreí después de encogerme de hombros, Sara no quería ir a ninguna parte conmigo.

— Pero ya es un poco tarde y… —"quedé con alguien más"

— Sólo serán unos minutos… mejor, por qué no vamos directamente a la biblioteca y en el camino hablamos y así podemos estudiar juntas ¿Suena bien, no?

— Bien, yo… —vaciló un poco, ella misma sabía que no tenía una excusa y no era tan fuerte para decirme que no sin temer, de cualquier forma, a herirme.

Aun que a mí no me hubiera importado.

— Vamos —le sonreí. La empujé levemente impulsándola a caminar, dio unos traspiés, pero me siguió.

En el camino, yo comencé a presentarme, no por mi nombre, sino por lo típico que todo mundo hace al conocer a alguien nuevo. Hablé sobre mi antigua escuela y lo tanto que me gustaba, sin importar cuán femenina, pulcra y llena de modales pareciera. Le conté sobre mis gustos para ver si compartíamos alguno, pero no fue así, ella se mostraba tan tímida y nerviosa, no habló mucho y de vez en cuando me sonreía forzosamente.

Ella quería aparentar ser gentil e interesarse por lo que le decía con tal de no ser grosera, un gesto tan amable pero a la vez tan débil. Sara es el tipo de chicas que tienen miedo de decir lo que piensan por temor a lo que los demás digan o interpreten, ella es tan transparente y predecible, tal vez por esa razón las personas se aprovechaban de ella.

Entonces eso me hizo pensar en Malfoy. La rabia se me fue a la cabeza. Esa debía ser la razón por la que salía con ella, porque la chica lo amaba y él se aprovechaba de lo que ella pudiera ofrecerle.

Que enfermizo. Que bastardo.

Llegamos a la biblioteca. La tomé del brazo y la sentí tensarse ante mi tacto. Ella me temía y eso, detestablemente para mí, le saqué provecho.

Si tan sólo lo hubiera visto venir, si tan sólo hubiera pensado de otra manera, si tan sólo no hubiera sido cruel por querer ser perfecta e invulnerable.

Comencé a hablar de mi familia, principalmente desde el hecho que nos mudamos a Inglaterra, de como conocí a toda la familia de mi prima. Hablé de Rose, de Albus —a lo que ella se tensó—, de Dominique…

— ¡Victoire es lo mejor! —Dije tomando un libro de Encantamientos, así como ella sacaba uno de su bolso— Desde pequeña he sido muy apegada a ella, me ha dado toda clase de consejos, y yo la veo como alguien tan inteligente, quien no quiere que cometa sus errores y me aprecia tanto como yo a ella. Es lindo tener alguien así, es como tener una hermana mayor —suspiré con una sonrisa. Todo ese discurso lo dije sin mirarla, me había sumido en mis palabras que no me percataba de lo que decía, así que cuando lo hice la volteé a ver.

Sus ojos eran de un azul tan impresionante, no eran como los míos, ni como los de Rose que son más oscuros, los de ella eran totalmente azules y no había ninguna silueta negra alrededor de ellos como, comúnmente, la mayoría de las persona poseen.

— Pero sobre todo, ella me habló de las personas. Ella me dijo que, al entrar a Hogwarts, supo que no todas las personas son buenas, que es por eso que los sortean en casas diferentes… y cuando comenzó a salir, yo fui su pañuelo cuando algún chico rompía con ella… y me enseñó: Ninguna mujer tiene que perder su dignidad… —suspiré— Dignidad… esa palabra la he llevado toda mi vida desde que tengo ocho años…

"Las chicas son como manzanas en los árboles. Las mejores están en la parte superior del árbol. Los chicos no quieren tomar las buenas porque temen caer y salir heridos, en lugar de ello, sólo toman las manzanas podridas desde el suelo que no son buenas, pero fáciles. Así que las manzanas de arriba piensan que hay algo mal en ellas, cuando en realidad, ellas son asombrosas. Ellas sólo tienen que esperar por el chico correcto que venga, el que sea lo suficientemente valiente para subir todo el camino hasta la copa del árbol".

Esa frase siempre estuvo en los labios de Victoire, y ahora en los míos.

— Como manzanas… —repitió Sara en un leve susurro y con la mirada fija sobre el estante de libros que tenía de frente.

— Sí, como manzanas… —me giré hacia ella, tomé sus manos y las envolví en las mías, la miré a los ojos— en realidad… sí tenía una razón para verte… —ella se tensó—, se que te has estado viendo con Malfoy… ya sé lo que pensarás, que no me concierne, que no soy nadie para venir y hablarte de esto.

Ella no dijo nada, seguía tensa ante mi tacto, como si hubiera entrando en alguna clase de shock, así que continúe.

— Y sé quién eres… tal vez tu ya me conocías… el punto es, desde que vi como Malfoy te trataba aquel día y qué me enterara que está saliendo con Kathie Higgs, fue como… como si tuviera que darle una lección… y antes de ello, Rose me habló un poco de como suele ser con las chicas —di un ligero apretón a sus manos—. Tú, a mi parecer, eres muy agradable y no mereces esto.

La liberé de mi agarre, después de mi mochila saqué un pergamino y una pluma, a continuación comencé a escribir una dirección.

— Este, es el lugar donde acudirás si, en verdad, deseas darle una lección a Malfoy por todo lo que te ha hecho. No eres la única, piensa en ello —comencé a juntar mis cosas, me levanté de mi asiento y le dirigí una última mirada—. Hasta luego, Sara. Fue un gusto conocerte.

Y me marché.

Mi primer gran error fue confiar en Sara y después en Kathie. Como ya he dicho, Kathie se enfureció al ver que ya no era más el centro de atención de Malfoy, que simple hecho que Malfoy se fijara en ella significaba que era hermosa e inalcanzable, después llegué yo y le arremetí el lugar.

Sara, porque no tenía ni la menor idea de que la chica es la mejor amiga de Malfoy y que sabía tantas cosas de él que ni el mismo Albus las sabía. Albus podría saber sólo un cuarto de lo que Sara sabía… Ah, ni siquiera sabía que Malfoy tuviera una amiga, una amiga de la cual se preocupaba y quisiera de verdad, como una hermana.

Fui estúpida y debí haber escuchado a Rose desde el principio, inclusive cuando me dijo en sexto año sobre abandonar el plan, pero la ignoré y seguía adelante.

OOO

— De ninguna manera —Rose se cruzó de brazos y avanzó más rápido, tuve que trotar para volverla alcanzar.

— ¿Por qué no?

— Porque no quiero pertenecer a un estúpido club de niñas tontas con el corazón destrozado por culpa de Malfoy, así de simple —rolé los ojos, si lo decía de esa forma lucía patético.

— Pero todo esto tiene un fin, un propósito que tarde o temprano tendrá frutos —sonreí radiantemente.

— No, no y no. Además, a esa hora tengo práctica de Quidditch, algo que, sinceramente, no me voy a perder y mucho menos por una nimiedad —levantó el mentón dándose aires de orgullo. Lo bueno es que no seguía tratándome mal, o no como antes.

— No es una nimiedad. Ya he conseguido un par de chicas que están dispuestas a asistir, son cinco —aceleré el paso nuevamente, Rose se dirigía a la torre de Astronomía, un lugar tan tranquilo a una hora tan temprana.

— ¡Cinco chicas! —Empalideció— Esto está muy mal, muy mal…

— No soy estúpida, puse un hechizo para que no pudieran hablar sobre ello, si lo intentan, bueno, no quiero saber lo que les pasará… —me encogí de hombros, Rose frunció el ceño.

— Yo creí que le darías una lección, no que armarías toda una revolución en su contra. Olvídate de mí, yo estoy fuera —la tomé de la muñeca antes de que pudiera seguir caminando.

— Escucha, sé perfectamente que a Malfoy no le caes bien así como tú lo detestas ¿Y sabes qué más? No sé si ya lo has olvidado, pero el planea hacer que dos de tus primos se peleen en medio partido de Quidditch, partido que tú también jugarás. Sí fuera tú, yo cuidaría de mis espaldas ¿Acaso crees que se quedará de brazos cruzados mientras los ve pelear? —Solté una carcajada tan ácida— Por supuesto que no, buscará, al menos, tirarte de tu escoba.

Rose me envió una mirada gélida, había dado justo en el clavo y si algo sé, a un Weasley no le hagas nada, si lo haces, Troya arderá, como dirían los Muggles.

— ¿Así que no harás nada al respecto? —paladeé las palabras sintiendo su veneno.

Ahí, era la clase de momentos en la que me sentía que mi verdadera casa era Slytherin, pero eso no quería decir que no lo dudara, ya saben, por todo esos estereotipos y prejuicios sobre ser malos y Mortífagos.

Nunca iban a dejar de tacharnos por lo que hicieron nuestros antepasados, no lo hicieron hace mil años, no lo harán ahora.

— No iré —dijo firmemente—. Y si pasa lo que me estás diciendo, siempre podré patearle el trasero a Malfoy. Él jamás me hará caer de mi escoba.

— El partido es en Abril. Da gracias que aún faltan cuatro meses, pero cuando suceda, no digas que lo te lo advertí —dije con voz seca y peligrosa.

Rose me sostuvo la mirada—: Adiós Rachaèl —y sin más se fue directo al gran comedor.

Ahora tendría que lidiar con cinco chicas por mi cuenta.

N/A: Hola a todas las que se han tomado la molestia de leer este capítulo. Bueno, he estado desaparecida desde no se cuando, creo que casi dos meses, bueno la razón es porque había empezado exámenes parciales, lo terminé pero empecé nuevos proyectos y por se ya el último parcial estos fueron más tediosos y pesados. La buena noticia es que ya estoy de vacaciones de verano, Vaya! Siento que fue hace poco cuando salí de vacaciones de invierno, aún no puedo creer que ya estoy libre. Y como ya estoy fuera de compromisos, adelanté bastante en este fic y parte de otros, además aproveché para leerme cinco libros, intento superar una nueva marca personal.

Bien, una pequeña reflexión. Aquí, creo, es cuando comienza lo bueno. Jolie acaba de invitar a Sara a unirse al club en contra de Malfoy así como ha invitado a otras chicas. Sólo quiero aclarar algo, Jolie dice que ha puesto el grupo en anonimato y si alguna chica habla, será hechizada, así como Hermione hizo con Cho Chang cuando habló de E.D., a lo que quiero llegar es que aquella chicas firmaron un papel, Sara no firmó nada, por eso puede hablar de ellos con quien ella quiera.

El siguiente capitulo está mejor, a mí me está agradando, será dividido en dos Puntos de Vista, el de Sara y el de Rachaèl.

Muchas gracias por leer, agradézcanle a mi Beta, Emmie Gin por ayudarme a corregir este capítulo. Si hay alguna falta, es mi culpa. Pero sí lo chequé!

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