El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
La cita mencionada en este capítulo no es de mi pertenencia.
ENTRE SERPIENTES Y LEONES
~* Primera Práctica de Quidditch*~
Sara Miles punto de vista:
Había dos cosas que estaban mal. Una de ellas era el hecho que Rachaèl pensara que yo salía con Scorpius; La segunda, que me haya invitado a un Club en contra de él. Entonces yo me encontraba en un dilema, entre la espada y la piedra. Era consciente que, si le decía a Scorpius sobre lo que Rachaèl planeaba, él indudablemente se enojaría e intentaría hacer la vida imposible de ella, demostrándole que nadie juega con él. Sin embargo, ahí estaba el otro lado del galeón, si no lo hacía… tarde o temprano él se enteraría, es bastante astuto e inteligente y sabrá que todo ese tiempo supe de las intenciones de Rachaèl, lo que me haría perder su confianza, su amistad… y yo no estaba en posición para perder a un amigo, no después de lo que me ocurrió.
Aun así, ese no es el punto. Rachaèl es una completa desconocida para mí, la forma en la que me buscó y me persuadió para que aceptara su compañía fue demasiado tramoyista, podría verlo en su sonrisa, en sus sarcasmos y en su falsa promesa de fingir querer conocerme. No había motivo para que me contara toda su historia, de cómo llevaba su relación con su prima y mucho menos en expresarme toda esa frase acerca de las chicas son manzanas. Sólo para decirme que planeaba darle una lección a Scorpius.
Ahora, alguien que es nuevo, que no conoce a nadie más que a sus primos y que venga con todo aquel disparate, ¿No sería de preocuparse? Es obvio que no conoce límites, y es capaz de hacer cualquier cosa.
No por nada la chica fue seleccionada en Slytherin. Astutos. Poder. Hacer cualquier cosa para ganar.
En esos momentos, cómo lamentaba no tener a alguien más para poder contarle mi problema y así poder aconsejarme.
Tenía que decirle, advertirle. Era muy consciente de que él haría cualquier cosa por defenderme, él había estado siendo un gran soporte. Debía devolverle el favor, ¿Y qué mejor que eso? Nada.
La idea me aterraba, no ella, si no él, cómo reaccionaría.
¿Para qué son los amigos?
Ya estaba decidido.
OOO
No pude dormir durante toda la noche, mi mente no dejaba de pensar en las futuras consecuencias sobre decirle a Scorpius lo que sabía, pero eso era lo correcto, yo sabía que debía hacerlo, que él lo haría por mí y mucho más, sin embargo, eso no fue lo único que me quitó el sueño, si no en pensar en Rachaèl y lo demente que debía de estar como para planear toda esa tontería.
¿Qué le hizo Scorpius para que ella decidiera hacerlo? Esa pregunta también rondó por mi cabeza. No llevábamos mucho desde que regresamos de vacaciones y lo encuentro muy precipitado para que iniciara todo eso y no es como si lo conociera desde hace tiempo para saber cómo es realmente.
Me levanté de mi cama siendo como un fantasma para mis compañeras de habitación, ninguna de ellas me hablaba y mucho menos me prestaban atención, después de lo que había hecho, supongo que no merecía el privilegio para ser tratada como al menos una persona.
Me metí a la ducha y en 30 minutos ya estaba saliendo hacia el Gran Comedor para desayunar y encontrarme con Scorpius.
Mi corazón latía y mi estómago tenía aquella sensación de nervios, como mariposas. No me gustaba en absoluto como se sentía, lo único que hacía era recordarme cuán nerviosa me encontraba y lo aterrada que estaba por la reacción de Scorpius.
Sé que en el momento que le dijera, él tensaría la quijada, apretaría ligeramente los puños, pero se mostraría impasible. Él me respondería que nadie se burla de él y que le enseñaría una lección, esa lección sería seguirle el juego a Rachaèl y al final se lo voltearía y la humillaría haciéndole la vida imposible.
Él podría llegar a ser demasiado cruel, así como la persona más amable del mundo.
Eso me aterraba.
Me senté en mi mesa, alejada varios espacios de mis demás compañeros, sólo estaba yo y, a dos metros y medio, dos chicas un curso más adelante y después toda la población de Ravenclaw. Esperé en mi lugar con la vista fija en la mesa de Slytherin esperando a que él apareciera. Tomé una manzana de la cesta de frutas y la fui mordiendo inconscientemente, distraída, con un único pensamiento: hablar con Scorpius.
Diez minutos después, él apareció acompañado de su mejor amigo… mi corazón latió nuevamente y no supe si fue por ver a Albus o porque debía hablar con Scorpius. Mantuve la vista en él aguardando a que se sentara y que tal vez percibiera mi mirada, segundos después lo hizo, pero en ese preciso momento yo volteé hacia Albus quién depositaba un beso sobre los labios de Rachaèl y ella se sentaba a su lado.
Tragué en el pedazo de manzana en seco, sintiendo como me rasgaba la garganta, pero ignoré el dolor, regresé la mirada y Scorpius me observaba fijamente.
Este es el momento, me dije, entonces hice un ademán de que saliera, que lo vería afuera del comedor. Él, pulcramente se levantó excusándose con Albus y salió por las puertas, más tarde yo lo hice.
—¿Qué sucede? —Frunció ligeramente el ceño— ¿Está todo bien? —la forma en la que preguntaba me recordaba a un instinto paternal.
Es ahora, dilo, me puse más nerviosa haciendo ridículos tics como jugar con las manos o mecerme entre mis pies, después bajé la mirada, ¡Merlín como lo decía!
—Yo… —empecé a balbucear, él seguía mirándome, mi semblante pasó a ser uno preocupado— yo… —no puedo hacerlo, no puedo ¡Tienes qué! — Yo de verdad necesito… —él lo haría por ti, ha dado mucho por ti, se lo debes— ¡Yo de verdad necesito ayuda en pociones!
No puede ser, ¡Pero qué cobarde soy!
El rostro de Scorpius se ablandó, después soltó una carcajada.
—¿Pociones? ¿Estás de broma? —Me encogí de hombros y asentí tímidamente.
—Sí… necesito ayuda… —él arqueó una ceja, debí suponerlo, él no me creería—. No he entendido nada de lo que el profesor ha estado diciendo las últimas clases y… no quiero suspender…
—¿Estás segura que sólo es pociones? —Volvió a preguntar con suspicacia— mira, tengo practica a las tres y termino a las cinco de la tarde, además tengo que adelantar trabajos, realmente no sé si pueda ayudarte...
Asiento automáticamente con la mirada baja, pero luego siento sus suaves dedos tomarme por el mentón haciendo que mis ojos se encuentren con los suyos.
—Sara, estaré en el campo de Quiddtich con Albus, deberías venir —me tenso ante la mención de su amigo, estoy segura de que él nota—, vamos, acompáñame, necesito que estés ahí, serás como mi amuleto de la suerte —se me escapa una sonrisa y siento mis mejillas arder—, además, no creo que te afecte tanto no estudiar pociones por un día… eres la mejor de la clase.
—De acuerdo… te veo ahí —él sonríe satisfecho, después me da un beso en la frente.
—Gracias —me sonrió. No dije nada así que con un ademán se despidió de mí y fue a sentarse a su mesa.
Y no me molesté en regresar a desayunar. No quería verle la cara a Rachaèl y como todo de ella es falso… entonces aquel pensamiento tan horrible me pasó por mi cabeza, no lo había pensado, únicamente estaba preocupada por Malfoy, tratando de buscar alguna explicación lógica a todo ese plan tan estúpido, que no percaté que Albus pudiera estar siendo el señuelo de ella para llegar hacia él.
Tal como yo lo había hecho y como planeaba hacerlo una vez con Malfoy.
Jamás. Repito. Jamás me había sentido tan furiosa con alguien en la vida, ni siquiera con Michael, o con mis compañeras de cuarto que decían ser mis amigas, no. Lo que sentía era profundo odio. Yo había aprendido la lección a partir de mis errores y comprendí lo que debió sentir Michael, por esa razón no lo odio, sólo me siento decepcionada.
OOO
Eran las casi las tres de la tarde cuando Malfoy me fue a buscar a la biblioteca para acompañarlo a su práctica de Quidditch. No me sentía cómoda en ir por dos razones lógicas: Albus obviamente estaría ahí y yo soy la buscadora de Ravenclaw ¿No sería como espiar?
—No te preocupes. Es la primera práctica del año, así que no habrá nada nuevo —debió haber visto mi rostro, después sonrío me ayudó a guardar mis cosas y se llevó mi mochila al hombro.
Caminamos todo el trayecto hacia el campo de Quidditch en silencio, sin embargo, mi mente no dejaba de divagar. A pesar de ya estar parada ahí, en la cancha con Scorpius yo tenía ganas de correr, de alejarme lo más rápido posible y encerrarme en mi habitación.
—Scorpius —suspiré—, te agradezco la invitación, de verdad lo hago, pero, no me siento cómoda —bajé mi rostro hacia mis zapatos, viéndolos caminar por si solos cuando yo quería salir corriendo hacia la dirección opuesta—. Ni siquiera sabe mi nombre.
—Hasta ahora —me sonrió, después entrelazó sus dedos con los míos. Me detuve y él también, me miró a los ojos y después me besó en la mejilla, un beso lento, cálido y lleno de afecto.
Cerré los ojos, sus labios seguían en mi mejilla izquierda, luego de unos segundos se separó para abrazarme. Él era mi mejor amigo, el único.
OOO
RachaèlJolie punto de vista:
Ambas nos detuvimos de golpe. No dábamos crédito a lo que veíamos, y es que sinceramente no sabía que pensar. Malfoy la estaba besando frente al equipo de Quidditch, de los espectadores, y de Kathie Higgs. En ese instante, se me antojó joderla, así como las tantas veces que ella lo había hecho conmigo, pero en esta ocasión, yo era quien ganaba.
—Se ve que Malfoy ya se ha aburrido de ti —comenté como quien dice la cosa.
—Cierra la boca —me cortó de muy mal humor. La escuché chistar, ¿Haría una escena frente a todos, o se lo tragaría? Eso tenía que verlo, sin embargo, mi mente no dejaba de decir cuán estúpida debía ser Sara Miles para seguir bajo los encantos de Malfoy.
—¿Quién es ella? —Fingí desconocerla, así podría obtener información extra de ella, lo único que sabía es que se trataba de unos de los ligues de Malfoy.
Kathie gruñó evidenciando sus celos.
—Su nombre es Sara Miles —dejó ir una amarga carcajada—, una de las peores hipócritas que jamás conocerás —arqueé una ceja incrédula, la chica tenía pinta de tenerle miedo al mundo.
—¿A qué te refieres? —Volvió a gruñir, con desespero. Esto era información nueva sin duda.
—¡Merlín!, ¿Cómo haces preguntas? —Eché una carcajada, aproveché para mirarlos de nuevo, ahora él la abrazaba y le decía algo en el oído, vaya idiota.
Kathie también lo observaba, mantenía el ceño fruncido, era como si se hubiera olvidado que yo estaba justo a su lado y que le había hecho una pregunta, estaba ocupada maldiciendo a la chica. Fue así hasta que le volví a preguntar.
—La verdad me sorprende porqué Scorpius está con ella, esa chica utilizó a un chico de Ravenclaw para poder salir con él, hasta se metió al equipo de Quidditch para estar más cerca, ahora es la buscadora —abrí mi boca, ¿Cómo rayos le había funcionado?
—¿De verdad le gusta? Digo, todo el mundo sabe que también está contigo —Kathie me fulminó con la mirada.
—Por supuesto, sino no hubiera hecho todo eso, lo que sucede es que quiere quitármelo, así de simple, pero yo no lo voy a permitir —me tomó del brazo bruscamente—, vamos.
La seguí hasta las gradas. Esto sería bastante irritante, jamás me ha gustado el Quidditch, lo aborrezco, ya he explicado la razón, el único que se lleva el crédito es el buscador ¿De qué rayos sirve que anoten puntos si al final el buscador tomará la snitch, terminará el partido y su equipo obtendrá 150 puntos? Nadie les da crédito a los cazadores, todo se lo lleva el buscador, es la razón por la que buscan obtener esa posición.
Al sentarme vi a Albus y como cualquier novia, lo saludé, él me devolvió una sonrisa. Aun no me acostumbraba a llevar este papel, era extraño y esos detalles cursis me empalagan y me abochornaban, sobre todo porque el 14 de febrero ya estaba a la vuelta de la esquina ¿Tenía que regalarle algo? ¿Debía pasar el día con él? ¿Debía dejarme besar y abrazar frente a todo mundo? Ninguna de las tres ideas me gustaba, la primera porque debía pensar en algo para regalarle que no me avergonzara, la segunda por lo molesto que podía llegar a ser y la tercera era simplemente incómodo.
Pero, aún quedaban días. No había porque aproximarse.
—¡Viste eso! —Me zarandeó varias veces Higgs del hombro—, fue un pase espectacular, ¡Vaya que Potter tiene talento como cazador y buscador! —Parpadeé varias veces, no vi nada de lo que ella me narraba, pero fingí que lo hice.
—Grandioso, por eso es mi novio —sonreí victoriosamente, sin embargo, aquella castaña de cabellos ondulados llamó mi atención nuevamente, estaba de pie aplaudiendo y festejando el triunfo de Albus.
Una chica con su reputación, de pronto me dio desconfianza. Nadie podía ser así de inocente y bueno como ella aparentaba, por alguna razón estaba con Malfoy.
OOO
Sara Miles punto de vista:
La práctica había terminado, Scorpius fue hacia mi inmediatamente, me tomó del brazo y me haló hacia las canchas, donde todos los jugadores y uno que otro estudiante caminaba por ahí, entre ellos Albus, sentado en el pasto y quitándose los protectores.
Ya sabía a dónde iba esto.
—Scorpius, no —me detuve en seco, él se dio la vuelta para encararme.
—¿Por qué no? ¿No quieres al menos presentarte?
—Te agradezco todo, pero… —sentí una mirada tan profunda, cuando alcé la vista vi a aquella morena que él solía frecuentar muy a menudo, y no estaba sola, sino con la francesa.
Siguió mi mirada.
—Mierda —dijo él, abrí mi boca para sugerir que nos marcháramos antes de que nos alcanzaran, pero ya era demasiado tarde.
—Hola Scorpius —dijo la morena, con cierto tono de demanda, ella estaba abriendo territorio y quería que yo lo supiera.
—Ahora no tengo ganas, adiós Higgs —abrí los ojos, la chica también sólo que más ofendida y la francesa solamente aclaró su garganta.
—A veces me sorprende que tan alto tu escala de imbécil pueda llegar. Cada día te superas, sin duda Malfoy —dijo Jolie, Malfoy puso una cara de pocos amigos y respingó, ninguna de ellas le caía bien, pero yo sabía que no se molestaría tener una escapada con la francesa.
—Siempre metiendo tu nariz por donde no te llaman —dijo él, y esto la sorprendió, lo cual no sé por qué.
—Vete a la mierda Malfoy —Dijo Higgs, tomó a su amiga del brazo y se marcharon.
—¿No te agrada Jolie, cierto?
—No y ella piensa que quiero algo con ella, qué patético —se burló—, no me molestaría algo de una noche, pero no lo intentaría, no vale el esfuerzo.
—¿Por qué no se lo dices a Albus? —¿Por qué no le dices lo que sabes, Sara? Mi consciencia me habló, yo debería decirle a Scorpius lo que Rachaèl me dijo, lo que planea hacer, su absurdo club.
—Por supuesto que lo haré, primero quiero estar seguro —quizás eso debería hacer, juntarme con Jolie para que me explique mejor su plan y así decirle a Malfoy. Lo único malo es que debía empezar a moverme, sino las cosas podrían salir mal para todos.
—Ten cuidado —le dije sin poder contenerme. Él me miró ceñudo, después alzó una ceja.
—¿Por qué debería tener cuidado, Sara? ¿Sabes algo? —Justamente cuando iba hablar, Albus llegó hacia nosotros y mi mundo se vino abajo.
—Hola Scorpius, ¿Has visto a Rachaèl? —La manera en que pronunció su nombre fue bastante chistosa, torcí una sonrisa y Scorpius hizo lo mismo.
—No, no la he visto —yo abrí los ojos, Scorpius me miró con complicidad—. ¿No quiso venir a verte?
—Sí, dijo que… no tengo tiempo para tus burlas Malfoy —contestó bastante molesto, luego me miró a mí, yo me mordí el labio.
—Albus, ella es… —pero el chico no lo dejó terminar, puso los ojos en blanco e hizo un ademán con la mano como quitándolo importancia a lo que sea que Scorpius fuera a decirle.
—Sí, sí, lo sé tú nueva conquista —se rió jocosamente y yo me sentí que pondría llorar en ese instante, pero no lo haría, no enfrente de él— ¿Y Higgs? ¿Ya te aburriste?
—Ella es mi mejor amiga. Quería presentártela y su nombre es… —esta vez yo lo interrumpí.
—Olvídalo —dije secamente, le lancé a Albus una mirada de aborrecimiento y me marché. Tenía que desahogarme, gritar fuerte, golpear la pared.
Este chico que se había burlado de mí no era para nada el que me gustaba. Jolie lo estaba haciendo cambiar, y si para el tiempo que sea que dure su relación continua así, ya no habrá nada del chico que me enamoré cuando tenía once años.
Scorpius no vino detrás de mí, sabía perfectamente que prefería estar sola unos momentos y después el vendría a consolarme, siempre lo hacía y se lo agradecía infinitamente pero ya estoy cansada de llorar, de vivir todo el tiempo triste, quiero recuperarme de mis heridas, seguir adelante e ignorar todas aquellas personas que se han empeñado para arruinarme la vida, así como poder hacer algo por alguien, por Scorpius.
Ahora más que nada estaba decidida, iba a averiguar todo lo que esa chica planeaba hacer, ¿Cuáles eran sus verdaderas intenciones con Albus Potter?, ¿Por qué estaba tan empeñada con darle una lección a Scorpius Malfoy? ¿Cuántas chicas había convencido ya de unirse? Aún tenía guardado el papel que me dio y me lo quedaría por un buen rato.
Llegué al baño de las niñas que nadie usaba, donde usualmente Mirtle La Llorona se pasaba la mayor parte del tiempo, rogué que no estuviera merodeando porque de verdad necesitaba desahogarme. Afortunadamente no estaba, debía estar vagando en alguna tubería lo cual agradecía infinitamente, entonces bloqueé la puerta, puse un hechizo silenciador y grité con todas mis fuerzas, saqué mi varita y rompí los espejos, los escusados y algunos lavamanos, luego le di un golpe a la pared, inevitablemente me rompí la muñera y el azulejo me cortó. No me importó, después de unos minutos cuando mi furia bajó me quedé sentada arriba de un lavamanos a mirar a la nada, a disfrutar un poco del dolor que surgía de mi muñeca.
Estuve al menos tres horas que cuando vi la hora ya era tiempo de la cena, no se me apetecía ir porque sabría que me encontraría a Jolie y eso era lo último que deseaba, sin embargo, para ir a mi sala común debía pasar frente al Gran Comedor y tomar las escaleras. No tuve de otra, me bajé del lavamanos, el piso estaba totalmente inundado, lo más conveniente sería irme sino estaría en grandes problemas.
Mis zapatos se mojaron, al salir del baño usé un hechizo para secarlos y corrí para alejarme lo más pronto del baño, cuando llegué frente al gran comedor me topé con Malfoy y su amigo Albus, enseguida notó que algo iba mal conmigo.
—Te alcanzo después —le dijo a Albus, el chico frunció el ceño mirándome y después a su amigo, a continuación, se encogió de hombros y se retiró.
La dura mirada de Scorpius lo decía todo, oculté mi muñeca detrás de mí, un pinchazo de dolor me invadió el cual no pude disimular muy bien. Las cejas de él se alzaron e hizo un ademán para tomarme del brazo, pero yo me alejé, volvió a intentar alcanzar mi mano hasta que no tuvo opción que hacerlo a la fuerza.
Al mirar mi muñeca se dio cuenta que estaba rota y que el corte era serio, yo agaché la cabeza, no podía mirarlo a los ojos, no así como me estaba mirando, con decepción. Lo escuché suspirar, lo próximo que supe es que me estaba abrazando muy fuerte, yo enterré mi rostro en su pecho no queriendo llorar, pero lo hice, lloré porque estaba cansada de sufrir, porque quería cambiar, ser fuerte.
Malfoy parecía entenderlo, me besó la frente por un largo instante y dejó recargado su mentón, no quería separarse.
N/A: ¡Hola! Bueno... han pasado CINCO AÑOS nopuedesercomoesquesehaidoeltiempotanrápido desde que actualicé este fic, una disculpa a todas aquelas personas que lo seguían y me pedían que lo continuara y yo simplemente lo dejé. Sinceramente ya no sé que hacer, tengo cuatro capítulos adelantados pero en la forma en la que los estoy narrando es demasiado lento y como ha pasado tanto tiempo he perdido el hilo... así que he hecho algunos apuntes para no confundirme con las ideas y decir una cosa y en el otro capítulo otra totalmente diferente... ahora tengo que releer esas notas.
Se supone que es un fic donde hay romance entre Rose y Scorpius pero como que todavía no pasa nada, estoy planteandome si debería incluir ese romance o hacerlo mejor con Sara.
Aunque Sara me agradaría demasiado que quedara con Albus... aunque no sabemos si terminará haciendolo con todo lo que pase.
Espero que puedan darme su opinión para ver que puedo hacer... no tengo problema con editar los capítulos que ya tengo escritos.
