Hinata y Sasuke e ¿Ino?
Era el cumpleaños de Hinata y la llevaría a cenar, había tenido que usar una corbata y traje ya que mi pequeño y encantador ángel solo merecía algo a su altura, normalmente vestir así era bastante incomodo para mi pero esta noche era para ella, tome la cajita negra y la guarde en el saco, tome las llaves del auto y salí de casa. Para cuando llegue por ella respire profundo, necesitaba quitarme los nervios, sonaba extraño, ningún Uchiha debía ponerse nervioso pero siempre que se trataba de obtener una respuesta de Hinata no podía evitarlo. Toque el timbre, la puerta fue abierta por Ino Yamanaka, mi rostro mostro una expresión dura al verla atender a ella con una sonrisa burlona, lo que sea que ella haga aquí no debe ser buena señal.
-Hinata llegaron por ti.
No entendía que podía hacer esa rubia en casa de los Hyuga cuando bien sabia que Hinata saldría conmigo a cenar, pero no importo cuando vi a mi hermosa novia acercarse a la entrada, usaba un vestido azul marino, con una abertura en que dejaba ver la piel de su pierna derecha, trague saliva o de lo contrario me pondría a babear, la pieza de ropa se ajustaba a sus curvas, su sonrojo natural adornaba sus mejillas, sus labios me tentaban a tomarlos y sus ojos lucían cautivadores, solamente esta diosa era capaz de ponerme a sus pies, un flash me deslumbro y me saco de mis pensamientos idolátricos a Hinata, voltee a buscar el origen de esa luz; Ino había tomado una fotografía de mi expresión y ahí estaba el porque de que se encontrara aquí esa molesta bruja, más le valía no hacer nada con es foto o me las pagaría con interés alto.
Una vez en el privado del restaurante aprecie a mi Hinata nuevamente, ella me pedía tiernamente que dejara de verla tan fijo, pero me era imposible, la amaba y la apreciaba tanto que no había manera de quitarle el ojo a esa belleza, pero no solo me atraía su escultural físico, había mucho más de ella que no se miraba con los ojos, su delicadeza y su gentileza, la amabilidad y su buen corazón, me daba mi espacio y también exigía compartir nuestro tiempo, ella era perfecta para mi en muchas formas y yo me esforzaba por ser tan perfecto para ella como lo pidiera y esta noche sería yo el que pidiera algo más de ella, tal vez porque no me era suficiente, yo lo quería TODO de ella y solo conozco una forma de tenerlo.
-Te amo- dije cuando la cena acabo y el postre entraba en escena. Me miro con dulzura.
-También te amo Sasuke- esas palabras me ayudaron a tomar el valor de arrodillarme ante ella tal y como ella me tenía a cada momento.
-Hinata Hyuga, mi ángel, conviértete en mi esposa- sus ojos se llenaron de lagrimas y no dejaba de asentir.
Saque el diamante de la cajita en mi saco y lo coloque en su delicado dedo, me levante sólo para acercarme a probar sus dulces labios una vez más.
