Gracias por sus comentarios, se los agradezco mucho y espero seguir leyéndoles... Déjenme saber si les esta gustando o algo que no les guste y pueda mejorarlo... De antemano muchas gracias... Saludos a cada una de ustedes que me dejan sus mensajes!
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CAPITULO II
Entraron a la cocina los cuatro, y una de las sirvientas llamada Maya estaba ahí.
-Maya deles de comer a las chicas por favor! Van a quedarse con nosotras, verdad chicas? –sonriendo a ellas mientras su esposo mejor se retiraba para irse a la sala dejándolas solas.
Las dos asintieron a la vez mientras tomaban asiento en el desayunador que estaba, casi se les caía la baba mirando la deliciosa comida que Maya les estaba sirviendo.
-Dios, que rico huele esto! Siento que estoy en el paraíso! –mirando como serbia Maya un rico ramen.
-A mí me puedes servir más, que se llene por favor! –dijo Natsuki saboreando sus labios al ver tal exquisitez.
Maya solo les sonreía mientras les ponía los platos en frente. No se dieron cuenta cuando entraron Shizuru, Yukino y Haruka.
-No te preocupes, si quieres te pueden servir otro! –Hablando Shizuru con sarcasmo que no paso desapercibido para Natsuki.
Al escucharla se giró a mirarla y tenía pensado replicar pero su estómago traicionero dio un gruñido bastante sonoro, provocando que todas rieran.
-Sí, sigues hablando y riéndote de mí este plato caerá sobre tu cabeza! –Mirándola con ganas de matarla.
-Atrévete y veras, estarás de puntitas en la calle en un segundo! –Levantando la voz enojada.
-Vamos mutt, no te enojes. Esta riquísimo! No la tomes en cuenta! –dijo Nao tratando de calmar las aguas y tratando de que comiera su plato.
Natsuki volteo a su plato sin tomarla en cuenta, tomando su cuchara para empezar a comer.
-Que se puede esperar de unas muertas de hambre! –tratando de sacarla de sus casillas.
Natsuki estaba por levantarse y hacerla que se callara cuando Yuri se le adelanto.
-Shi-chan que modales son esos, son nuestras invitadas y quiero que te comportes! –Dijo Yuri reprimiéndola con la mirada.
-Pero mama! –pataleando el suelo.
-Nada de mama, eres una niña caprichosa! Quiero que las dejes en paz y si no lo haces le diré a tu papa que no te lleve a Tokio la semana que viene! –dijo muy molesta su mama.
Mientras Shizuru hacia un puchero y cruzaba sus brazos como niña haciendo un mega berrinche.
Ella es Shizuru Fujino, heredera de la famosa y mundialmente conocida Fujino corp. Tenía también 25 años, una gran empresaria y administradora de las empresas Fujino.
Hermosa, elegante y distinguida; con un gran número de chicos y chicas que deseaban los amores de tan hermosa mujer.
Pero había un detalle, lamentablemente esta hermosa mujer no era un perita endulce, por su educación en distintos países Europeos no compartía todos los estandartes tradicionalistas de su país, excepto el idealismo familiar.
Por lo que sus pretendientes al verla tan independiente y poco necesitada de una compañía masculina salían corriendo al conocerla. Una mujer impetuosa, sarcástica y desconfiada que se vale por si misma nunca sería bien vista en los altos sociales.
Así que sus padres al mirar la desastrosa lista de pretendientes y sin que ninguno de ellos reconsiderara volver a tratarla habían optado por un matrimonio de conveniencia con una hermosa heredera a la que nadie ponía peros.
Excepto su hija, por lo que ya habían hecho su labor de chantaje para que esta reconsiderara hacerles caso en todo lo que le pidieran, alegando que ya estaba en edad casadera y que ellos querían verla realizada y segura al lado de un buen partido.
El convencimiento llego al decirle que era hija de una amiga de la infancia a la que querían mucho y sabían que era la mujer indicada para ella, por lo que Shizuru no pudo negarse y acepto el matrimonio.
Shizuru al ver que no ganaría nada tratando de correrlas mejor se fue a la sala con su papa, seguida de Yukino y Haruka.
-Que tiene Shi-can, porque esa cara hija? –mirando el puchero.
-Papa, sabes no tiene caso! Me voy a la alberca, vamos? –dirigiéndose a Yukino y Haruka.
-Vamos! –dijeron las dos al mismo tiempo.
En la cocina Natsuki y Nao habían terminado de cenar, y eran llevadas por Maya a donde serían sus habitaciones. Eran grandes y con sus propios baños, las dejo ahí porque iría por la ropa que la señora Yuri les iba a mandar.
-Que felicidad mutt, dormiremos en un techo! –Mirando todo con una gran sonrisa.
-Por favor araña, esto ni siquiera es lo mínimo a lo que estamos acostumbradas! Tengo que ver la manera de comunicarme con Mai! -Tocando su pelo –tendré que llamar a la oficina y decirle que nos mande dinero para salir lo más pronto posible de aquí! –haciendo cara de asco al ver que estaba todo lleno de aceite.
-Y tú crees que Mía nos ayudara, en cuento sepa dónde estamos le dirá a Saeko y moriremos! –reflejando un gran terror en su cara.
-No, no lo hará. Tengo un as bajo la manga araña! Nos tendrá que ayudar! –sonriéndole.
-Si tú lo dices, por el momento me iré a mi cuarto ya quiero bañarme! –saliendo y dejando a Natsuki sola.
-Dios, haré lo mismo. Ni yo sola me soporto! –haciendo una mueca al olerse la blusa mientras se dirigía al baño.
Maya las había llevado al ala de la servidumbre donde estaban otras dos empleadas aparte de ella, mientras buscaba sus uniformes. Yuri había decidido que Natsuki ayudaría al chofer de la familia y Nao se haría cargo de tener limpio el jardín.
-Si supieran quienes trabajaran? –posando una sonrisa pícara.
-Quien, cuenta Maya? –dijo Alina, una joven de 18 años.
-Sí, cuéntanos? –la otra era Sara de 22 años.
-Unas chicas hermosísimas, una se llama Natsuo y la otra Yukio. Con Natsuo no se metan, esa la quiero para mí! –con una sonrisa libidinosa.
-Hay que ver si te hace caso! –dijo Alina con ponzoña en su comentario.
-Veras que sí, solo es cuestión de tiempo! Solo espero que estas duren más que las otras, ya ven que luego se van! –haciendo un puchero.
-Es cierto, esperemos que duren más! –dijo Sara.
-Bueno iré a llevarles sus cambios! –contoneándose.
El día había llegado y tanto Natsuki como Nao se habían despertado temprano, se encontraban alistándose para empezar sus labores diarias.
-Oye mutt, necesitamos que le hablas a Mai no creo que duremos mucho en estos puestos –mientras se miraba el uniforme que les habían dado.
-Pues yo me siento genial con este! –acomodándose la corbata.
A Nao le habían dado uno pantalones y camisa color café, mientras que Natsuki tenía un traje sastre con botones cruzados color negro, corbata y camisa blanca que se complementaba una boina de chofer.
-Lo dices porque te ves bien, pero mírame a mí. Demonios que dirían mis admiradoras, de seguro se desmayarían –haciendo cara de terror.
-Deja de quejarte araña y vamos a desayunar que amanecí con mucha hambre –mientras las dos salían de la recamara.
Al llegar a la cocina estaban las sirvientas que en cuanto las vieron casi se les salen los ojos, mas a Natsuki que se veía endemoniadamente sexi.
-Pero quienes son ustedes? No parecen las de anoche! –comiéndose a Natsuki con los ojos.
-No es para tanto Maya, solo nos bañamos! –dijo Natsuki sonriendo.
-Cierto, aunque quería ver si me pueden cambiar este uniforme, se puede? –dijo Nao esperando que le hicieran caso.
-No lo creo, eso me dijo la señora Yuri que te diera.
-Pues tendré que decirle que me pondré otra ropa, en verdad este color me cae muy mal –casi llorándole a Natsuki para que se lo quitaran.
Natsuki estaba por replicar cuando escucho esa risa tan embriagante, entrando a la cocina Shizuru se quedó sin habla al mirar a la peliazul bañada y cambiada. Se le fue el habla y las demás se dieron cuenta.
Natsuki sabía que era muy atractiva y para hacerla enojar le guiño el ojo de manera seductora y sonrisa de lado. Podría darse cuenta que la morena sentía una cierta atracción por ella y que no pasó desapercibida por las demás y más por Maya.
-Buenos días señorita Shizuru, se le ofrece algo? –dijo Maya queriéndola sacar de su letargo.
-Dice mama que ya puedes servir, estamos esperando! –volteando los ojos al observar la actitud grandilocuente de Natsuki y le dijo de manera despectiva para hacerla enojar –Y tú, necesito que estés lista en cuanto terminemos para que nos lleves al club.
-Por supuesto señorita! –refiriéndose con amabilidad y una gran sonrisa.
-Y ustedes dejen de andar de coquetas y pónganse a trabajar! –haciendo que las chicas se movieran de su lugar y dejaran de ver a Natsuki.
-Señorita Shizuru podría usted adelantarnos un poco de dinero? es que no tenemos nada y necesitamos comprar unas cosas! –dijo Nao mirándola con ojos a medio morir.
-Nao, que te propones! –grito Natsuki queriendo ahorcarla en el mismo momento.
Shizuru se les quedo viendo con cara de "son unas viles pobretonas que no tienen en que caerse muertas", y cruzándose de brazos les dijo:
-Lo que me temía, solo son unas vividoras de paso! De seguro les daré el dinero y no regresaran. Pero es preferible a tenerlas aquí –mirando a Natsuki como se le torcía la cara de coraje –pero no se preocupen les daré lo que necesitan –dando la vuelta para irse.
-Espere! –levantándose de la silla –Guárdese su dinero, yo no lo necesito y ella tampoco! –Acercándose demasiado a ella, casi pegando sus caras –Primero trabajaremos y después nos paga, nunca recibiría un peso de usted por caridad.
Mirando esos ojos rojos que la hicieron perderse en el mismo infierno, podía sentir su respiración cerca y el olor de su perfume lleno sus sentidos, de una esencia a vainilla. Shizuru tampoco perdió detalle de los hermosos ojos verdes jade que tenían un brillo muy peculiar, primero eran verdes claros y después obscuros como un bosque.
Alejándose un poco de ella, pues su cercanía la hacía sentir algo raro.
-Me parece mejor, de todos modos si cambias de parecer solo dímelo –alejándose de ella para dirigirse al comedor y dejando a una Natsuki confundida por ese sentimiento raro que la había llenado al tenerla cercas.
-Si ocupan dinero les podemos prestar, verdad chicas? –dijo Maya mirando a las otras dos.
-Claro, no es mucho pero de algo les puede servir –dijo Alina.
-En verdad se los agradecemos, en cuanto tengamos el dinero se los daremos –dijo Nao mirando a Natsuki que se había quedado ida después de que Shizuru salió de la cocina.
Después de que comieron Natsuki y Nao fueron a checar el auto que llevaría al club y aprovechando que estaban solas checaron cuánto dinero les habían prestado.
-Esto no alcanza ni para unos zapatos, ahora entiendo porque no debes acostumbrarnos al dinero –mirando a Nao.
-Pero que bien nos sirve, ni modos los agarro para comprarme algo decente, no quiero esta ropa!
-Haz lo que quieras, deberíamos ir a la entrada o qué?
-Creo que si mutt, vamos lleva el auto negro, parece que es el más indicado!
Ambas entraron a un auto negro compacto y se dirigieron a la entrada de la casa, cuando llegaron ya estaban esperando tanto Shizuru, Yukino y Haruka.
-Pero que falta de respeto, tenemos rato esperando –Dijo Haruka en tono de reproche.
-Haruka por favor no hagas coraje, vamos ya están aquí para irnos –dijo Yukino tratando de calmarla.
Shizuru solo la miro de soslayo mientras Natsuki les habría las puertas para que entraran al auto muy en su papel de chofer.
En el camino Shizuru había quedado de manera que por el retrovisor Natsuki la viera, dándole a la peliazul un extra para admirar sus finas facciones, su manera de hablar y la sonrisa hipnotizante que poseía.
Y para Shizuru tampoco paso desapercibida la mirada de la peliazul, podía sentir en cada célula de su cuerpo sus miradas. Podía observar sus ojos verdes jade claros, sus labios delgados y muy apetitosos y hubiera seguido de no ser porque Natsuki casi choca.
-Pon atención delincuente, no queremos morir tan jóvenes! –dijo Haruka mirándola con reprimenda.
-Fíjate, queremos llegar a nuestro destino! –acomodando su pelo castaño.
Natsuki también se asustó por lo que a partir de ese momento dejo de ver a la castaña. Pero no así Shizuru, quien más la veía más curiosidad tenía por la peliazul y ese sentimiento raro que afloraba en ella.
Después de unos minutos llegaron al club, Natsuki estaciono el auto y bajo rápidamente a abrirle la puerta. Cuando estaban bajando llego otro auto y bajaron de él tres mujeres más, quienes al ver a la peliazul se acercaron a Shizuru.
-Shizuru, querida hace días que no te veíamos por aquí. A qué se debe el milagro! –quien se acercó besando ponzoñosamente a la morena y comiéndose con la mirada a Natsuki; mirada que no pasó desapercibida por Shizuru.
-Solo venimos a pasar unos días en nuestra finca, pronto nos iremos a la ciudad. Ya sabes que no soporto quedarme mucho tiempo en Fuka –Haciendo una mueca al ver el interés en Natsuki.
-Y quien es tu hermosa acompañante, esta divina! –dándole un guiño a Natsuki quien sonrió como tonta ante el cumplido, y es que ciertamente en su triste realidad nadie se le acercaba por el carácter.
-Es mi … -pero Natsuki no le dejo terminar.
-Natsuo, a sus órdenes señorita! –tomando su mano y besándola de manera galante, ganándose la sonrisa plena de la mujer.
Mientras Shizuru sentía un calambre recorrer su pie, por tan osada reacción de la peliazul. Mofándose de la situación, ya que por si Natsuki no recordaba su situación, ella se la recordaría.
-Es mi chofer, morirás de la risa cuando veas las fotos que le tomo Haruka anoche, montada en el ángel de la fuente del jardín de mi casa! –carcajeándose en la cara de la peliazul.
Mientras Haruka y Yukino también lo hacía, Natsuki se puso fúrica ante tal manifestación de poder, haciéndola quedar en ridículo. Estaba por contestarle cuando la otra mujer le gano la palabra.
-Me imagino que opacaba el hermoso ángel de tu fuente Shizuru! –Mirándola con dulzura.
Natsuki se quedó en silencio sonriendo como tonta por tal comentario y ganándose la desaprobación de la morena por no decir de los celos que sentía.
-Me gustaría invitarte un trago, puedo? –mirando a la peliazul a los ojos.
-Claro que sí! –Dijo Natsuki al instante.
-Claro que no, estás trabajando! –mirándola con enojo ante tal coqueteo, o era porque así no se comportaba con ella.
-Por favor Shizuru, solo será un trago! Por favor amiga! –pidiendo su compasión.
-Está bien pero solo un trago, solo por los buenos tiempos! –diciéndolo no muy convencida.
Ya que se pusieron de acuerdo entraron al club, no sin antes decirle a la otra mujer.
-No te emociones con ella, después de que la conozcas no la querrás cercas! –mirando la espalda de la peliazul y su hermoso cabello que le quedaba un poco debajo de los hombros.
-Después de que obtenga lo que quiero, pasara a la historia! –sonriendo con picardía a la morena.
Shizuru se detuvo en seco, pues se dio cuenta que ese comentario no le gusto para nada. Conocía lo liberal que era esa mujer y que cuando se proponía algo, lo hacía hasta que lo cumplía.
Siguió su camino mirando la cercanía de ambas y no sabía porque se sentía molesta y hasta preocupada estaba, tal vez por el comentario anterior. Sea lo que fuera Natsuo no se veía mala persona en sí. Solo era algo prepotente y orgullosa, pero definitivamente no era mala.
Cuando menos pensaron habían llegado al restaurante del club, había muchas personas, en su mayoría mujeres jóvenes y muy bonitas. En cuanto entraron varias de ellas se acercaron a Natsuki y la mujer que iba con ella.
Haciendo un gran alboroto al ver a la hermosa peliazul. Y Natsuki obviamente se sentía en el paraíso ante tanta muestra de amabilidad.
Pero la morena estaba muy molesta, debería ser a ella a quien trataran así, pero era había sido desplazada por tal pordiosera. Si supieran que no pertenecía a su nivel económico ni siquiera le harían caso.
Ellas tres se fueron a sentar en una mesa, observando el panorama, mirando el circulo de mujeres alrededor de Natsuki.
-Vaya que la delincuente tiene su sex-appeal! Mira como se le acercan! –mirándola con envidia.
-Haruka-chan voy a pensar que se encuentra usted deseando esas demostraciones de cariño!
-Claro que no Yukino, yo solo decía eso, perdón si te di otra opinión! –quedándose callada mejor.
-Estoy jugando Haruka! –Abrazándose a ella –pidamos nuestras bebidas de una vez.
En un segundo llego el camarero a pedir sus órdenes, las cuales fueron traídas casi al instante. Las tres tomaban sus copas escuchando carcajadas y mujeres que iban y venían por todo lado acercándose a la peliazul.
Sonriendo como nunca en su vida, Natsuki se dio cuenta que no era tan malo no tener ni un peso. De hecho era el mejor de los momentos de su vida ya que carecía de muchos amigos o solo la buscaban por su dinero y posición social. En verdad se sentía realizada.
Volteando a observar a la morena, sonriendo a ella, queriéndose ganar su aprobación no sé por qué, pero Shizuru le volteo la cara. Y en todo el rato que estuvieron ahí ya no la volvió a ver.
Shizuru al contrario, entre más pasaba el tiempo más se sentía molesta sin saber porque. Así que prefirió decirle a Yukino y Haruka que mejor se fueran. No tenía ganas de mirar tal desparpajo por una don nadie. Acercándose a la ellas le dijo:
-Vayámonos, ya no quiero estar aquí! –diciéndole con autoridad.
Yukino y Haruka la miraron extrañadas pero aun así se levantaron de la mesa y la siguieron. Se acercó a donde estaba Natsuki y le dijo:
-Ya queremos irnos! –mirándola con prepotencia
-Bueno señoritas, fue un placer compartir con ustedes, pero la señorita Shizuru me paga! –lo dijo con una gran sonrisa.
Todas las mujeres gritaron protestando, pues no querían que la peliazul se fuera, les parecía de lo más agradable y simpática aunque ni la misma Natsuki lo pensara.
-Vamos Shizuru no seas así, déjala, es más si quieres le digo a mi chofer que te lleve! –tomando más fuerte del brazo a Natsuki, no queriendo dejarla ir.
-Sí, que te lleve el otro chofer! –dijeron al unísono las mujeres.
-No hace falta, vamos Shizuru yo me llevare el auto! –Dijo Haruka con inocencia.
Y a Shizuru no le quedó más que aceptar dejarla con esa mujer para que sabe que cosas, sintiendo celos. No podía creerlo, apenas tenía un día de conocerla y sentía celos.
Sin decir más dio la vuelta y se alejó.
Gracias por leer, espero sus comentarios! Saludos!
