Gracias por leer y por sus mensajes... Y de antemano una disculpa por lor errores ortograficos pero ando de trabajo fuera de la ciudad y escribi en el celular porque no las quería dejar esperando mucho... gracias por sus mensajes... espero mas jejejej

CAPITULO III

Cuando iban en camino Shizuru pensaba que hubiera sido mejor decirle que no, que quería que fuera Natsuki quien las llevara, pero quedaría en evidencia que más bien no quería dejarla con esas mujeres. Así que suspirando y no teniendo más remedio tuvo que aceptar la oferta de Haruka.

Shizuru antes de irse pudo observar que estaba un poco tomada, pero no era su problema, aun así no dejo de pensar en la morena en todo el trayecto a su casa y por qué tenía esos sentimientos de pesar.

Cuando llegaron se fue directo a la alberca, por lo menos ahí no hay tantas personas y a pesar de que estaban solas se la pasaron muy bien. Tenían su propia fiesta, hasta Nao se unió a ellas robándose unos tragos y bailando con Alina que también estaba alegre junto con Maya Y Sara.

Shizuru no dejaba de pensar en la peliazul, no le gustaba para nada el ritmo que estaba siguiendo, ella era una persona madura y no permitiría que nadie le arrebatara su tranquilidad.

Había tenido muchas parejas y estaba segura que esa atracción solo era por el caracter y la diferente clase social. Y hubiera seguido en su dilema mental pero un alboroto la saco de sus pensamientos.

Natsuki apenas iba regresando y eran pasada las seis de la tarde y Shizuru pensaba darle una buena reprimenda por tal acción, sus padres habían salido a visitar a la familia por lo cual no pasaron todo el día en casa.

Saliendo del area de la alberca se acerco al alboroto y pudo ver varios carros, donde venian puras mujeres junto a la peliazul. Sintiendo un malestar por dicha acción. A que se debia que estuvieran tan ensimismadas por una don nadie.

En cambio Natsuki venía de lo mas feliz, parecía que se le estaba haciendo justicia, pues a pesar de los años de soledad ahora le pintaba de otra forma, y a pesar de Shizuru ella se divertiria pesara a quien le pesará, pues la peliazul tenía otros planes y solo iba a avisar que regresaría más tarde.

Natsuki nunca había tenido relaciones, cuando quiso hacerlo con su novia, ella la dejo al enterarse de su pequeña, pero gran anomalía. Dijo que le daba asco una persona así, y Natsuki se hundió en la depresión y jamás intento acercarse a otra mujer.

Le había dolido mucho qué la persona que más quería la hubiera rechazado de esa manera, reduciendo a cero su autoestima y haciendo que se alejara de las mujeres, mas por miedo que otra cosa.

Toda su vida había sido así, vivir entre burlas y decepciones, pero esta mujer veía en ella lo que otras no, y se había dado cuenta del secreto de Natsuki y estaba más que contenta de esa agradable sorpresa.

Cuando estaban en el club, Natsuki había ido al baño y ella se escabullo de tras, sin que se diera cuenta. Metiéndose en el cubículo y descubriéndole el paquete, Natsuki había sentido una gran vergüenza y trato de alejarse para no molestarla.

Pero para su asombro la mujer en vez de repelerla, se había acercado a tomarlo entre sus manos. Provocando en Natsuki emociones antes desconocidas, aunado a su estado alcohólico que en vez de hacer que se alejara había estado más que dispuesta a dejarse hacer lo que quisiera.

la había besado con vehemencia, mientras tomaba su erección entre las manos jalandolo con maestría, robandole gemidos y dandole placer, ese placer que tanto anhela.

Y la habría tomado ahí mismo, pero en eso entraron otras mujeres provocando que se detuvieran y se salieran del cubículo, no sin antes decirle que más tarde acabarían lo que habían empezado. Por ello solo iba a avisar que no volvería esa noche, pero Shizuru no la dejo.

-Mañana queremos que nos lleves al templo! Mama y papa no están así que por favor has lo que te pido –tragándose aún más su enojo y sea lo que pasara no la dejaría ir, jamás con esa mujer y no le importaba que pensaran lo que quisieran.

-Pero vendré temprano a llevarlas, lo prometo! Solo serán unas horas! –casi hincándose para que la dejara ir.

Pero Shizuru no quería dejarla ir, sabrá dios de que sería capaz esa mujer, no la dejara ir, primero muerta, así que recurrió al chantaje.

-Por supuesto que no, y no hagas que me arrepienta de que mi madre te ha brindado su ayuda y confianza! –mostrando su enojo la morena, más porque pensaba irse con esa mujer.

-Tienes razón, perdona! –Un poco seria por perder esa oportunidad, pero a la vez pensando que en otro momento seria – deja despedirme y regreso con ustedes.

Natsuki se acercó a las mujeres y les dijo que en ese momento no podría ir, pero que en unos días más saldría con ellas a como diera lugar. A las chicas no les quedó más remedio que retirarse, no sin antes comérsela a besos dejando hirviendo a la peliazul.

Para molestia de la morena que queria acercarse y quitarla de las garras de esa arpía, aguantandose a duras penas mejor se fue a la alberca.

Viendo que su oportunidad se había perdido mejor se fue a su habitación, pasando por la alberca y mirando a la morena acostada en un camastro tomándose una copa, mientras Yukino y Haruka se comían a besos.

Estaba de más molesta, porqué todo mundo estaba en su contra, nunca tenía esa oportunidad y ahora que podía esa maldita mujer no le había dejado, quien se creía que era para arruinar sus la vuelta para irse a su cuarto.

Cuando llego al ala de sirvientes se dirigió a su cuarto pero extraños ruidos se escuchaban de la habitación de Nao, por lo cual fue y abrió la puerta, pegándose un susto al mirarla con Alina en vueltas en la cama teniendo sexo. Cerró de inmediato la puerta, pegando su espalda en ella y maldiciendo.

-Maldita araña, como tiene suerte la condenada! –era mejor regresar a la alberca, con esos ruidos lo único que provocaría es estar más excitada, tal vez nadando se le quitaría lo caliente que estaba.

Cuando llego a la alberca solo estaba Shizuru recostada, Yukino y Haruka habían desaparecido. Pensando que de seguro se habían ido a tener sexo, por cómo estaban comiéndose a besos anteriormente. Maldiciendo por segunda vez, todos podían tenerlo menos ella. Y todo por culpa de esa maldita mujer que estaba ahí tan campante.

Se acercó a Shizuru con decisión, esta se las iba a pagar y muy caro.

-Veo que te dejaron sola! – mirando como la morena intentaba prepararse un trago, arrebatándole las cosas y preparándoselo ella, poniéndole de más alcohol, quería que mañana se levantara con tal resaca que preferiría morirse.

-Gracias! –le dijo tomando el vaso, al mirar la situación y sintiéndose mal de no tener a su prometida con ella decidió hacer una pequeña tregua –Toma una copa conmigo!

-Creo que no sería conveniente señorita! –recordando como la había tratado hasta ahora.

-Te digo que la tomes, por favor! –mirándola a los ojos con simpatía.

-Si es así, está bien! –si lo decía de esa manera tan agradable, quien podría negarse, agarrando las cosas para prepararse las bebidas, no tendría sexo pero iba a embriagarse por haber perdido su oportunidad y brindaría por su mala suerte –Salud señorita, por la mala suerte que me acompaña!

-Ara, creo que yo también brindaría por eso, como quisiera que mi prometida me acompañara en estos momentos! –chocando sus copas.

-Prometida? –mirándola con curiosidad y tomando asiento a su lado en el otro camastro.

-Sí, muy pronto nos casaremos, la próxima semana nos miraremos para planear toda la boda –mirándola con orgullo.

-Y puedo saber quién es la afortunada? –mirándola con expectación.

Shizuru se dio cuenta en ese momento que sus padre no le habían dicho el nombre o si, creyó haber escuchado de los Marguerite o Harada, se decidió por los Marguerite, una familia muy opulente y conocida en el medio de los negocios.

-Es de los Marguerite, pero me imagino que no los conoces! –tomándose el resto de la bebida de una y dándole el vaso a Natsuki para que lo llenara de nuevo.

Natsuki no dijo nada, por supuesto que los conocía, era uno de los socios del corporativo y conocía a la tal Tomoe Marguerite, una insufrible ególatra que siempre se burlaba de ella llamándola "nerd". Como podría casarse con alguien como ella, sí que estaba loca.

Y así pasaron el tiempo entre silencios y platica que salía de vez en cuando, Shizuru consulto su teléfono dando se cuenta que era muy tarde así que decidió irse a la cama pero al levantarse todo su mundo dio vueltas, ni cuenta se había dado de todo lo que había tomado.

Natsuki al mirar que casi cae se acercó a ella para tomarla entre sus brazos quedando muy cerca. Podía sentir su respiración y ese suave olor a vainilla que le provocaba mil sensaciones. Sus pechos cubiertos solo por el traje de baño se pegaba a su pecho, su piel tibia y suave.

Sus miradas se encontraron nubladas por el alcohol, Natsuki se retiró un poco pues no quería provocar una mala idea en la morena. Sonriendo le dijo:

-Vamos, te acompaño a la habitación, no te vayas a caer! –tomándola del brazo para guiarla, y aunque ella también había tomado, estaba un poco más en control de sus movimientos.

Entre risa y risa la llevo a su recamara, soltando la carcajada cuando varias veces estaban a punto de caer o simplemente por algún chiste que decía la morena. Se daba cuenta que en realidad no era tan pedante como pensaba o solamente sería por el alcohol, pero le gustaba esa Shizuru borracha.

Cuando por fin llegaron a su recamara, cayeron al suelo pues Shizuru se había enredado en la ropa, que había dejado cuando se cambió para ir a la alberca. Soltando tremenda carcajada y con la peliazul encima, pues la había jalado en su desesperación por no caer.

Estaban tan cercas, el pecho de Shizuru bajaba y subía por la necesidad de aire que le provocaba la risa. Natsuki no podía apartar la mirada de ese par de exquisito pechos, que se veían cremosos y sugerentes pues sus pezones estaban erectos por el fresco que hacía en la noche.

Shizuru trato de levantarse pero solo provoco que sus bocas quedaran más cercas, Natsuki al mirar sus carnosos labios no se pudo contener.

Se acercó a ellos, envolviéndolos con los suyos y provocando un gemido agudo de la morena. Se podía sentir la electricidad en el ambiente. Los brazos de Shizuru se unieron a su cuello profundizando más el beso, bebiendo la miel de esos labios.

Natsuki no perdió el tiempo y su mano libre se paseó por su cuerpo, acariciando cada rincón que podía, haciendo que la morena se retorciera en sus brazos pidiendo más.

Natsuki pasó sus labios por el cuello, besando cada parte, tomando entre sus labios el lóbulo de la oreja provocando más gemidos. Bajando poco a poco hasta su cuello mientras sus manos desataban el nudo del bañador dejando libres sus pechos.

Natsuki tomo un pezón en su boca, chupando con cuidado, mientras Shizuru pego un pequeño grito ante tanta sensación que le provocaba. Quería decirle que se detuviera pero no tenía las fuerzas necesarias para hacerlo, su mente estaba entre el delirio y la cordura.

Después de chupar un pezón paso al otro dándole el mismo cálido trato, y pasa de uno al otro, arrastrando a la morena en un mar de sensaciones, su parte más femenina clamaba por más, quería todo.

Natsuki por su parte se estaba volviendo loca escuchando los gemidos que soltaba la morena, era una canción erótica que subía de tono a casa caricia dada. Lo que tenía en su entre pierna pedía a gritos ser liberada.

Separando sus piernas se situó en frente de su centro de placer, moviendo sus caderas al mismo ritmo que las de Shizuru, provocando más gritos desenfrenados. Entre el movimiento cerca de su feminidad y la atención dada a sus pechos la morena tuvo su primer orgasmo.

Shizuru sentía que debía parar, pero su cuerpo le pedía más, sentía una parte dura de Natsuki moliéndose junto a su vagina, pero el alcohol no le permitía ser coherente y simplemente se rindió a su necesidad carnal.

Cuando su primer orgasmo llego, se le nublo la vista y su respiración se hizo entrecortada pero no importaba, quería sentirse llena y liberada, más que nada liberar sus deseos más escondidos.

Esos que nunca se había permitido sentir, que hasta ese momento eran desconocidos para ella y que la estaban volviendo loca.

Natsuki no sabía muy bien como satisfacer a una mujer, pues su experiencia era nula aunque sabía muy bien la teoría, aunque estaba descubriendolo con la morena se daba cuenta que no estaba tan mal.

Natsuki se levantó del piso y la llevo consigo, la puso en la cama, mientras Shizuru trata de pensar que pasaba, se desnudó, en pocos segundos le quito lo que faltaba de su bikini y de sus propias ropas quedando ambas desnudas.

Pronto se reunió con ella en la cama, Natsuki estaba decidida a llegar al final y puesto que la morena no oponía resistencia, ella daba por hecho que estaba en la misma sintonía.

Se acostó encima de ella, abriendo sus piernas mientras su boca buscaba sus labios, sus sexos se rosaban uno al otro, creando una fricción que las llenaba de placer, una y otra vez, despacio, rápido, despacio, ni ellas mismas sabían la mecánica solo eran llevadas por su intuición.

Natsuki estaba por explotar, pedía a gritos una liberación y apoyada por la morena que en ningún momento se resistió, se separo un poco preparándose para lo que venía, Se introdujo de un golpe en su cueva.

Shizuru sintió un gran dolor y quiso quitarse pero su cuerpo no reaccionaba, se sentía sin fuerzas para hacerlo, solo apretó su boca ahogando un grito de dolor, mientras la peliazul se movía con fuerza entrando y saliendo en un movimiento sincronizado.

Por un momento Natsuki levantó su vista para ver a la morena con los ojos cerados, apretando los labios y sus manos sujetas a la cama, sus pechos se movian arriba y abajo, se veía preciosa en esa posición, depronto sus ojos se abrieron.

Sus miradas se cruzaron por un momento, verde y rojo unieron sus almas, parecían entenderse más allá de las palabras. Natsuki empezó a moverse lentamente, sentía como las paredes de Shizuru apretaban su ser, mezclándose con el sentir de sus cuerpos, una conexión se hacía presente y que a partir de ahí, seria para siempre.

Mientras sus cuerpos se conectaban, Natsuki beso sus labios, delicadamente, reconociéndolos, saboreando cada milímetro, mordiéndolos despacio, mientras sus respiraciones se hacían más agitadas en cada movimiento, sabían que estaban cercas del clímax.

Natsuki bajo un poco para tomar un pezón en su boca, chupandolo con fuerza, ganandose los gemidos desenfrenados de la morena. Quien creía que se volvería loca en cualquier momento.

El dolor había desaparecido y Shizuru disfrutaba plenamente del acto, sus gemidos iban en aumento, esperando liberarse y así fue. Casi gritando, aruñando la espalda de la peliazul y mordiendo su hombro.

Al momento Natsuki también encontró su liberación, conteniendo su respiración y temblando como una hoja en contra del viento, entraba despacio y salía, tratando de liberarse lo más que podía.

Cuando estuvo liberada, cayó encima de Shizuru, aprisionándola con su cuerpo cansado, pero tranquilo, esperando unos minutos para moverse.

Sintiéndose sus cuerpos que se sincronizaban perfectamente, en el estado mas sensible de un ser humano, donde todo era liberado hasta los sentimientos mas escondidos.

Cuando se movió trato de decir algo, pero las palabras no llegaban a su boca. Su mirada se posó en la morena quien cansada y ebria había caído en los brazos de Morfeo.

Levantándose de la cama recogió sus ropas y empezó a cambiarse, mirándola como dormía dulcemente. Su mirada se poso en sus labios hinchados por los besos, su pelo despeinado que solo la hacía verse mas sexi.

Bajando hacia su pechos mirando sus pezones rosados y terminando de perderse en las curvas de sus caderas, esas que hace unos momentos bailaban candeciosamente para ella.

Pensando muy a su pesar que por la mañana estas acciones no tuvieran consecuencias, aunque pensándolo bien no creo que le importarían mucho.

Ella no se opuso, si le habría dicho que se detuviera lo habría hecho, pero fue participe también y muy buena, si le llegaran a preguntar, diría que es la mejor aunque no tuviera con quien compararla. La conexión que sintió, jamás podría alcanzarla con otra.

Era algo mágico, mas allá de lo físico, ni siquiera ella podía ponerle palabras. Era algo que se sentía y no tenía medición.

Cuando termino de cambiarse movió un poco la colcha para taparla, y salió tranquilamente, cerrando la puerta con seguro y se fue a su cuarto donde quedo plácidamente dormida.

La luz del sol entraba por la ventana, sentía que su cabeza se partiría en mil pedazos y su cuerpo se sentía como si hubiera recibido una paliza.

De momento no recordó nada, mientras iba despertando, iba recordando escena de la noche, risas, besos, caricias y …..

Se levantó de golpe sintiendo que su cabeza era recibida por un martillazo, pero decidida a ignorar el dolor quito la colcha que tapaba su cuerpo desnudo, quería gritar y por supuesto matar a alguien y ese alguien era Natsuo.

-Dios abuso de mí! –Acostándose de nuevo en la cama, recordando mas cosas –No, no, yo estuve más que de acuerdo!

Recordando todo poco a poco, tomando conciencia de su propio cuerpo. Le dolían los pezones de tanto que Natsuki los había chupado, sentía una sensación en su cuerpo que antes era desconocida, era como si por fin reconociera su feminidad.

Se sentía con un nuevo brío, y le dolía todo el cuerpo, las piernas y más entre las piernas. Como un resorte se levantó de la cama mirando la gran mancha de sangre.

-Papa me matara ahora sí! –Mirando con tristeza, lo que tanto había cuidado termino con una don nadie.

-Dios que me paso, yo queria entregarme a alguien aquien amara! No esto, no con ella, ni siquiera la conozco bien y ...

Se tapó la boca ahogando un grito y recordando mas cosas.

-Ella tiene… un… un… dios mío, ella tiene un pene! Pero cómo? –y termino sentada otra vez en la cama pensado como demonios podía ser eso posible.

Había escuchado de mujeres así, pero nunca le había tocado conocer una y mucho menos tener sexo.

-Dios, y ahora que voy hacer! –cerrando sus ojos para no pensar –Tomo el intercomunicador y llamo a la sirvienta –Quiero que subas un vaso grande de zumo de naranja, un plato de fruta y agua… ahaha y dos aspirinas por favor!

Colgando se volvió a recostar, no podía dejar de pensar en lo que había pasado y en lo que podría pasar si su papa se enteraba, tenía que sacar a Natsuo lo más pronto posible de sus vidas a como diera lugar.

Natsuki se despertó de uno sintiendo un dolor en el pecho, ni siquiera recordaba que estaba soñando para sentirse así. Se levantó al baño sintiendo una gran erección y recordó lo que paso en la noche.

Una sonrisa se formó en su boca, por fin se había estrenado como hubiera dicho Nao. Se sentía fresca, segura y con ganas de comerse al mundo. Aunque no había sido la correcta, sabía que Shizuru por conveniencia no diría nada, a esa conclusión había llegado anoche.

La consideraba un don nadie y ella no la sacaría de su error, pagaría justo lo que se merecía y ella estaba más que feliz que así hubiera sido. Como le encantaría restregarle en su cara que se había acostado con una simple pordiosera como le decía ella.

La señorita de sociedad había caído en los brazos de nadie por culpa de unas copas.

-Jajajaj no puedo esperar a decirle a Nao lo que paso, la cara que pondrá cuando se entere! –metiéndose a la regadera.

GRACIAS POR LEER