Muchas gracias por sus comentarios, y no se preocupen este fic sera un poco mas largo... Es que el otro era asi jejejje... como dicen no les agradan las novelas mexicanas y a mi tampoco, de echo ninguna... espero les siga gustando y dejando sus comentarios... de antemano gracias por sus mensajes... saludos y cuidensen!

CAPITULO IX

Por la mañana del día siguiente Natsuki se levantaba muy animada y descansada, ese viaje desde el monte Fuji la había dejado exhausta. Pero ahora se sentía con más energía, muy alegre y con ganas de salir a comerse el mundo.

Se había bañado y estaba cambiándose de ropa, como ya hacia un poco de frio había optado por un pantalón de pana negro con una blusa blanca y una chaqueta del mismo tono, y una bufanda en azul rey para contrastar con los otros tonos.

Ya que estuvo lista bajo a desayunar, tenía días que no aguantaba el hambre, en cuanto abría los ojos su estómago le avisaba que tenía que ser alimentado, lo bueno que le gustaba ejercitarse si no ya estaría algo pasada de peso con tanta comida.

-Buenos días Nat, que quieres desayunar? –le pregunto la sirvienta que ya tenía algunos años con la familia y por eso le hablaba por su nombre.

-Mmmm, quiero unos hot cakes con huevo y tocino, un jugo de naranja y un vaso de leche con chocolate y crema de maní y si tienes miel de maple… que hambre tengo! –sonriendo a la sirvienta que la veía como si le acabaran de nacer dos cuernos en la cabeza.

-Todo eso vas a desayunar, acaso te tenían a dieta en Fuji? –mientras hacia el desayuno.

-No, de hecho se me hace raro, últimamente he tenido mucha hambre! –pensando en todo lo que había comido en los últimos días.

Después de unos minutos la sirvienta veía con sorpresa como Natsuki devoraba uno a uno cada bocado de comida y bebía con mucho ánimo la bebida que se había preparado y que con tales ingredientes se veía muy dulce.

-Quieres? –ofreciéndole de tomar.

-No, eso ha de saber muy dulce, no se para dónde se te va todo lo que comes, con esa figura y con la forma de comer deberías tener varios kilos de más –mirándola con envidia.

-Pero también hago mucho ejercicio! –sonriéndole.

Después de haber desayunado y estar más que satisfecha bajo a la oficina, y a la primera que vio en el panorama fue a Nao.

-Maldita araña maléfica, porque demonios me has estado atosigando todos estos días? –agarrándola del cuello y tirándola al piso.

-Calma mutt, te aseguro que solo era un juego! –tratando de zafarse de su agarre.

-Sí, y tú crees que ya te creí? Quiero que me digas porque demonios has hecho todo eso, si no quieres morir en este momento? –aplastando su pecho con su rodilla.

-Está bien, está bien, pero suéltame, si me matas no podré decirte nada! –tratando de respirar.

-Bien, vamos a mi oficina y si no me convences con tus argumentos prepárate para lo peor, entendiste? –aplastándola un poco más.

Nao solo hizo señas de que le diría todo, mientras Natsuki se levantaba y seguía su camino a la oficina, mientras Nao trataba de regular su respiración poco a poco.

-Dios, estoy perdida! –Siguiendo a Natsuki.

Cuando llegaron a la oficina Natsuki le permitió entrar primero y después ella, cerrando la puerta con seguro, no quería ser interrumpida por nadie. Nao tomo asiento en la pequeña sala que tenía la oficina, esperando a que Natsuki la atacara para que dijera toda la verdad.

-Entonces, porque demonios estuviste atosigándome todo el tiempo que estuve en Fuji? –mirando a Nao con ganas de estrangularla.

-Lo siento, en verdad lo siento pero todo es una treta para que termines con Fujino –pidiendo a dios clemencia pues cuando Saeko se enterara entonces si moriría.

-Y a quién demonios se le ocurrió eso? –Pensando por un momento –No me digas, a mama! –respondiéndose a si misma mientras Nao asentía con la cabeza.

-Lo siento mutt, pero tu madre está obsesionada con casarte –hincándose a un lado de ella –Por lo que más quieras no le digas a Saeko que te dije, tu sabes de lo que es capaz –poniendo sus dos manos juntas y mirando a Natsuki con arrepentimiento.

-Lo sé, no te preocupes –mirándola con duda –Pero las fotos de Shizuru con ese pelmazo de Reito no son verdaderas?

-Algunas sí, quiero decirte que ese o ya te gano con el paquete o está a punto de ganarte, últimamente como que andan muy juntos –sentándose de nuevo a un lado de Natsuki.

Al escuchar eso, sintió un malestar raro en su estómago, queriendo evadir lo que pasaba se levantó y camino hacia la ventana mientras miraba la ciudad.

-Eso es algo que no puedo evitar, recuerda que yo la rechace, así que no tengo nada que decir y ella puede estar con quien quiera –volteando de nuevo a ver a Nao.

-Sí, recuerdo eso, más me dabas otra impresión –tratando de mirar más allá de lo que decía Natsuki –Todavía recuerdo como estabas cuando dejamos Fuka, así que no trates de mentir.

-No es eso, solo que han pasado cosas y creo que era lo mejor, rechazar el casamiento por cuestión de obligación no deja nada bueno –mirando a Nao con sinceridad –Pero te seré sincera, me gustaría conocerla mejor y tratarla, tal vez así me decida –sonriendo mientras se sentaba en su escritorio.

-Pues ponle ganas porque hay uno por ahí que te está ganando el mandado, y me voy porque tu madre ya no tarda y no quiero que nos vea aquí, pensara lo peor –mirándola con terror.

-Gracias Nao… Oye, vamos al bar el fin de semana, tengo ganas de divertirme –diciéndole antes de que saliera.

-Claro mutt, nos ponemos de acuerdo en la semana –saliendo de la oficina.

Natsuki se quedó muy pensativa, esperaba no fuera tarde para tratar de conocer a la morena, sobre todo que no le guardara rencor por cómo se comportó con ella, aunque ella tampoco se había portado muy bien, porque era tan difícil, ni siquiera ella misma se entendía, sentía algo por ella pero a la vez trataba de reprimirlo por miedo a ser rechazada, más de lo que ya había sido.

No podía negar que sentía una atracción casi instantánea por la morena, ni ella misma entendía el porqué, era como si estuvieran conectadas por algo, algo más allá de lo entendible y necesario, sentía un poderoso sentimiento que iba más allá de lo normal, esperaba que algún día lo entendiera.

…..u…..

-Buenos días Saeko-sama le pedí que nos viéramos aquí para darle lo que he encontrado –dándole un sobre –No es mucho realmente, ya que el asunto en si no ha salido mucho en estos días, solo la he visto con el hombre que viene ahí –mirando de reojo para todos lados mientras Saeko inspeccionaba el sobre.

Saeko miraba las fotografías de Shizuru con Yukino y Haruka, otras con sus padres y las dos últimas con Reito Kanzaki a quien le puso mayor atención, las fotografías en si no decían nada, solo estaban sonriendo y en una de ellas él la llevaba abrazada.

Después tomo el escrito mirando un párrafo en particular, era la nota de una clínica ginecológica de la ciudad, estaba por preguntar algo cuando Yamada le tomó la delantera y de entre los papeles saco una copia de los resultados de los análisis que Shizuru se hizo ese día.

Saeko tomo el papel y sin inmutarse por lo que leyó le dio un sobre de dinero, dejo todo lo demás y solo llevo ese papel y la última foto donde estaba abrazados Shizuru y Reito. Le dio un pequeño arco y se retiró, mientras Yamada tomaba los demás papeles y los hacia trisas.

Saeko llego al carro con el chofer esperando, quien al verla llegar de inmediato le abrió la puerta del coche mientras su jefa entrara en el, en cuanto estuvo dentro rápidamente dio la vuelta haciendo lo mismo esperando la orden.

-Vayamos a la oficina por favor! –la cara de Saeko era inescrutable, la verdad era que esa investigación la había sacado de quicio, como se atrevieron a jugar con tales acciones sabiendo que su hija estaba con otro hombre, que pretendían los Fujino, verle la cara a su familia, pero estaba segura que eso no se quedaría así, nadie se burlaba de los Kuga y en su cara, pagarían cara su osadía.

Saeko no quiso decir nada delante de Yamada, ese problema lo arreglaría ella de manera más discreta, pensando también si decirle algo a Nao ya que de seguro le diría a Natsuki, no sería lo mejor que nadie supiera del embarazo de Shizuru Fujino.

…..u…

Shizuru venía siguiendo a Daki desde el comedor, estaba por salir rumbo a la oficina y no quería que ella fuera, pues se había sentido mal por la noche y es que no le daba mucha hambre por más que quería era un desgano el que sentía y solo quería pasar durmiendo, ya estaba tomando las pastillas que la doctora le dio pero no habían hecho efecto.

-Papa quiero ir a la oficina, el estar embarazada no me exime de hacerme cargo de mis responsabilidades, puedo hacer las cosas sin ningún riesgo –mirando a un ceñudo Daki.

-Shi-chan por favor, no te has sentido bien y quiero que descanses –tomándola de la mano y guiándola a sentarse con él en la sala, mientras Shizuru lo seguía con cara de pocos amigos, cuando estuvieron cómodamente sentados Daki le dijo –Hija antes no había tenido la oportunidad de decirte algo, pero viendo lo que esta pasado te lo diré –mirándola con amor –Cuando te concebimos tu mama tuvo muchos problemas para poder terminar el embarazo, sufrimos mucho con tu llegada pensando que no se podría concretar, ya que tu mama había tenido muchos problemas para embarazarse –Shizuru estaba sorprendida por tal revelación –Fueron meses llenos de miedo y zozobra pensando que jamás te tendríamos, cuando al fin llegaste fui el hombre más feliz –la mirada de Daki se cristalizo –Pero tu mama ya no pudo concebir, solo deseo que estés bien, y eso será si te cuidas –dijo por ultimo.

Shizuru entendía la preocupación, había tenido una noche espantosa con dolor y estaba algo inquieta, como si necesitara algo pero no sabía que, el doctor solo le había dicho que reposara y tratara de comer mejor.

-Lo entiendo papa, te prometo que me cuidare y está bien, si tú quieres eso aquí me quedare –sonriendo y Daki le devolvía la sonrisa.

-Te amo hija, ya quiero conocer a mi nieto! –abrazándola muy feliz.

-Lo sé, yo también! –Devolviéndole el abrazo –aunque no te aseguro que será niño!

-Yo sé que es niño, ya lo veras! –Aplastando la punta de la nariz con un dedo –Bueno me voy, cuídate Shi-chan.

Cuando su padre salió, se quedó sentada en la sala preguntándose si debería decirles de una vez la verdad o dejar que el tiempo dijera que iba a pasar, sentía una inmensa necesidad de buscar a Natsuki y hablar con ella, pero no sabía si hacerlo ya que la peliazul en todo ese par de meses jamás había tratado de ponerse en contacto con ella, debería de buscarla? O simplemente olvidarse de lo que había pasado.

Pero como podría, tocando su abdomen, tenía un recuerdo formándose en su vientre y que estaría con ella para toda la vida o hasta que pasara lo contrario, sería capaz de darle otro padre a ese niño, aunque no sabía si la misma peliazul se quera hacerse cargo de él, al pensar en ello no pudo evitar que un calosfrió le recorriera el cuerpo, Natsuki sería capaz de renegar de su hijo también, eso jamás lo permitiría, un ser inocente no merecía tal desprecio, tal vez era mejor no decir nada.

….u….

-Buenos días señorita, quisiera una cita con la señora Saeko Kuga! –llegando a la recepción de la corporación Kuga.

-Buenos días, de parte de quién? –tomando la agenda.

-Kanzaki, Reito Kanzaki, quisiera poder verla hoy mismo –hablando fuerte pero educadamente.

-Eso no será posible este día, la señora Kuga tiene la agenda llena –mirando al hombre alto en frente de ella.

Mientras ambos se enfrascaban en una pequeña lucha, Mai observaba la escena, ese hombre en verdad era muy guapo y se veía muy educado, esperando que terminaran la pequeña disputa decidió acercarse para observar de cerca, pero no conto conque la secretaria le pidiera su ayuda.

-Señorita Mai, ayúdeme con el señor, ya le dije que la señora Kuga no tiene tiempo en este día de verlo –rogándole con la mirada de que la ayudara.

-Si ella dice eso, es porque es cierto señor! –dirigiéndose a Reito serenamente.

Reito se quedó pasmado ante la belleza de tal mujer, tanto que no tenía palabras para replicarle algo mientras la observaba discretamente. Recuperándose un poco por tal belleza.

-Disculpe, usted es alguien cercana a la señora Kuga? En verdad necesito hablar con ella urgentemente –mirándola a los ojos.

Tanto Mai como él, se quedaron un poco callados mirándose a los ojos mutuamente, admirando la belleza de ellos en cada uno.

-Sí, soy su mano derecha, si gusta podría pasar a mi oficina y ahí me diría que le pasa –tratando de desviar la mirada un poco.

-Me encantaría!

Mai sonrió y le hizo un ademan para que la siguiera a su oficina, Reito la siguió encantado mirando su hermoso trasero un poco sonrojado, tratando de mirar a otro lado. Estaba totalmente hipnotizado que no se dio cuenta cuando choco con alguien.

-Que dem….! Que haces tú aquí? –dijo Natsuki mirando con odio a Reito.

Reito no pudo evitar darle una mirada de enojo, Shizuru le había contado todo lo que había pasado, absolutamente todo y sabía que él bebe que estaba esperando era de ella, no podía dejar de sentir odio por esa persona que no quería a su casi hermana, porque Shizuru lo era, habían crecido juntos y habían ido a todas las escuelas, tanto el como ella sabían todo de cada uno.

-Vaya, no esperaba verte, aunque es tonto suponerlo puesto que es la empresa de tu familia! –jactándose de su posición.

-A que vienes? –poniéndose en frente de el con los puños apretados.

Mai al mirar la situación tensa y sabiendo de las explosivas reacciones de Natsuki se apresuró a decir:

-Viene conmigo, es un amigo que viene a visitarme! –mirando de reojo a Reito, quien sorprendido le sonrió, tratando de parecer lo más casual posible –Vamos Reito, sigamos nuestro camino –cruzando su brazo con el de ella para que siguieran el camino a su oficina.

Reito la siguió con un poco de duda, pero no podía dejarla en mal, ya tendría tiempo de arreglar las cosas con ella y decirle lo que Shizuru no quería, de alguna manera él no estaba de acuerdo en que le mintiera sobre su hijo y aun si no quisiera hacerse cargo, él lo haría, siempre y cuando Natsuki lo decidiera así.

-Disculpa la actitud de Nat, se ve que se conocen y me imagino por quien –haciendo una seña pidiéndole que se sentara en su escritorio.

-También tengo una idea, solo vengo a hablar con Saeko, creo que cuando se entere de algunas cosas ella cambiara de parecer –aceptando el asiento.

-Ella no quera recibirte sino tienes una cita, al menos que me digas directamente a que vienes y yo se lo haga saber.

-Es algo muy delicado, no quiero cometer una indiscreción diciéndolo a quien no debo –mirándola con pena.

-Entiendo, tratare de hacerle saber tu visita y pedirle que te reciba, si en eso solo puedo ayudarte –tratando de parecer desenfadada.

-No, podrías ayudarme saliendo conmigo a comer y poder agradecerte tu ayuda? –sonriendo.

Mai lo miro dudando, pero a la vez con alegría, tal vez podría ser el inicio de una bonita relación de amistad.

-Claro, cuando gustes!

Mientras ellos seguían con su plática Natsuki no evito sentirse molesta por esa visita y que tenía que ver ese hombre con Mai, acaso andaba de coscolino tras de ella teniendo también a Shizuru.

Natsuki iba saliendo del edificio muy molesta cuando se topó de frente con Saeko.

-Nat a dónde vas?

-Al laboratorio, solo iré a supervisar unas cosas y regreso, no tardara más de dos horas, me ocupas para algo?

-Cuando vuelvas me avisas, necesito hablar contigo –Natsuki se le quedo mirando con duda.

-Si quieres puedes decirme ahora –deteniéndose para seguirla.

-No es necesario, ve y cuando vuelvas me avisas, cuídate! –besando su frente y dando la vuelta para seguir su camino.

Natsuki se quedó parada mirando la espalda de su mama mientras se perdía entre la multitud del personal, dando la vuelta para retomar su camino antes de que se hiciera más tarde.

Saeko llego a su oficina pero antes de entrar le pregunto a la secretaria:

-Ya llego Mai? –parándose frente a la recepción.

-Si señora Kuga, está en su oficina –levantándose de inmediato al reconocer la voz –Per… -sin poder terminar lo que iba a decir porque Saeko se apresuró a la oficina de Mai.

Saeko dio la vuelta y siguió su camino a la oficina de Mai, sin tocar abrió la puerta, quedando seria al mirar quien estaba en compañía de su mano derecha.

-Mil disculpas, no sabía que estabas acompañada! –sin mostrar arrepentimiento por haber entrado así aunque haya dicho otra cosa, después de todo era la dueña y en eso sacaba Natsuki, tenía un poco el temperamento fuerte y prepotente de su madre cuando sabía que se lo merecía.

-No te preocupes Saeko, de hecho el señor es quien viene a verte a ti, mas no tenía una cita por eso me atreví a recibirlo personalmente –hablando un poco preocupada de como reaccionaria Saeko al tener el enemigo en casa.

-Vaya, usted dirá señor Kanzaki! –mirando a Reito queriendo penetrar su mente.

Pero Reito sabia mover sus piezas cuando así se requería y haría todo cuanto estuviera de su parte para arreglar los problemas que se avecinaban.

-Me gustaría tratar este asunto de manera más personal, si se pudiera señora Kuga! –dándole una mirada de disculpa a Mai.

-Mai es como una hija para mí, así que puede decir todo lo que quiera señor Kanzaki tenga por seguro que lo que se diga aquí quedara como si fuera será mi tumba –mirando a Mai quien solo sonrió ante las palabras de Saeko.

-Bien, si así lo dispone –mirando a ambas mientras tomaba asiento de nuevo y mirando como Mai le cedía su asiento a Saeko y ella se sentaba en la silla a un lado de él.

GRACIAS POR LEER.