Una disculpa por tan larga demora, pero tengo demasiado trabajo, mas por ser fin de año e inicio … pero ya andaremos por aquí de nuevo… Espero la hayan pasado muy bien esta navidad y fin de año! Gracias por leer y por dejar sus comentarios… Saludos a todos!

Capitulo XI

Shizuru llego a la empresa en busca de Natsuki, mientras entraba a la gran recepción muchos de los ahí presentes se le quedaban viendo de manera discreta pues la morena se veía hermosa, tal pareciera que el embarazo la hiciera verse más radiante.

Mai iba de paso a la oficina para seguir hablando sobre el asunto de Natsuki, pero al ver a esa mujer tan hermosa espero unos segundos para saber quién era, mientras la observaba discretamente mirando lo bien que le quedaba ese polo rojo y el pelo alto enredado en una coleta dejando ver su estilizado y hermoso cuello, acompañado de un sencillo pantalón de lino blanco y unas zapatillas no muy altas en color rojo, todo haciendo perfecta combinación con sus hermosos ojos rojos, enmarcados con unas perfectas pestañas y cejas bien definidas que le daban un aire más sexi.

-Disculpe señorita, soy Shizuru Fujino y me gustaría ver a Natsuki Kuga por favor –acercándose al mostrador donde estaba la recepcionista.

-Lo siento pero la señorita Kuga no se encuentra en la empresa en este momento, si gusta le puedo hacer una cita para después –hablando mientras acomoda unos papeles en el escritorio.

Mai se dio cuenta de inmediato pues estaba muy cerca de ahí y al escuchar quien era la persona no pudo evitar una sonrisa y hablando en un susurro.

-Así que tú eres la famosa Shizuru, vaya, vaya con Nat, se ve que no pierde el tiempo, es muy hermosa y refinada, con razón Saeko quería que ese matrimonio se diera a como fuera lugar –decidió acercarse, sería mejor si ella misma la llevara con Saeko y ver que pudieran hacer con el problema de Natsuki.

Se acercó a ella, mirando a la recepcionista.

-No te preocupes, me haré cargo de la señorita –diciéndole a la recepcionista mientras Shizuru voltea a verla directamente –Disculpe la intromisión pero si gusta puedo pasarla a la oficina de Saeko mientras Natsuki llega –sonriéndole.

-Se lo agradecería mucho –mostrando una perfecta sonrisa mientras se inclinaba un poco.

-Sígueme, es por aquí –mostrando el camino al ascensor –Saeko esta con Reito en mi oficina, me imagino porque viene –mientras ambas entraban al ascensor y Mai apretaba los botones.

-Puedo saber quién es usted? –mirándola con duda.

-Soy Mai Tokina, encargada de los servicios legales de esta empresa y mejor amiga de Nat –mientras le tendía la mano.

En cuanto dijo el nombre de Natsuki, no pudo evitar un respingo, el solo escuchar nombrar su nombre le causaba un desasosiego que no sabía a qué se debía.

-Mucho gusto, entonces eres cercana a la familia Kuga –mientras se recargaba un poco, el movimiento le causaba una pequeña incomodidad en el estómago, parece que a su hijo no le gustaba viajar en el elevador.

-Sí, te sientes bien? –mirando como Shizuru pareciera a punto de caer.

-Sí, lo siento el movimiento me causa vértigo, ya paso! –tratando de erguirse.

En unos segundos llegaron al piso donde estaba su oficina, mientras entraban mirando a Reito y Saeko hablando y revisando unos papeles que tenían en el escritorio. Reito de inmediato se levantó para saludar a Shizuru con una cara fantasmal.

-Shizuru que haces aquí, le dije a Daki que no se preocupara, que todo se arreglaría de la mejor forma –mientras le daba un beso en la mejilla.

-Por tu bien espero que no estés tramando mandar a Natsuki a la cárcel por lo que paso –mirándolo fríamente y refiriéndose por supuesto a lo del embarazo.

Reito pensó fríamente que ese sería un buen punto para terminar con esa treta y hacer que Shizuru se casara con el padre de su hijo.

-Daki me pidió que hiciera lo correcto, la única forma que está, se vea liberada será casándose contigo de otra forma estará en la cárcel en menos de 24 horas –susurrándole al oído.

Shizuru se puso recta mirándolo con malos ojos, pero Reito estaba fraguando muy bien su plan, para cuando esta reunión terminara, ni siquiera Shizuru se daría cuenta de que estaba totalmente a la espera de casarse con la peliazul. Shizuru miro a Saeko y se dirigió a ella para saludarla.

-Hola señora Saeko, un placer volver a mirarla aunque no sea en una buena ocasión –mientras Saeko se levantaba a saludarla de beso, dejando extrañada a la morena.

-El gusto es siempre mío Shizuru, como siempre te ves hermosa –pensando en lo bien que le caí el embarazo y pensando cuantos meses tenia –toma asiento por favor, Mai podrías traer algo de tomar para la señorita.

-No, no quiero nada por el momento, muchas gracias! –pensando en que tal vez le dieran ganas de vomitar o algo así.

Shizuru no permitiría por nada del mundo que la peliazul pisara la cárcel, no sabía porque pero sentía que Natsuki nunca haría nada deshonesto y si ese problema se arreglaba solo casándose con ella, así lo haría, no le importaba ser ella quien se lo pidiera en esta ocasión y si tendría que rogarle lo haría, aunque sabía que con un poco de seducción se arreglaría las cosas.

Sabía muy bien lo que sentía Natsuki por ella y se valdría de eso y otras cosas para hacer que aceptara su proposición aunque también tendría que decirle lo de su hijo, pero primero era lo primero, tendría que convencerla de que se case con ella, que sinceramente no creía que batallaría mucho en eso.

-Bien, entonces en que puedo servirte? –mientras se acomodaba en su silla y mirándola directo a los ojos.

-Que no hay más que buscar en este problema, le pediré a Natsuki que se case conmigo y todo esto estaría arreglado, claro que con esta situación la corporación Fujino se vería un poco mermada –hablando con la confianza que los años le había brindado y las negociaciones que había hecho a lo largo de los últimos años, solo para quitar un poco las ansias que tenia de estar con la peliazul, jamás aceptaría la necesidad que tenia de estar de nuevo junto a ella. Hasta el peor ciego, no vería lo que sentía por Natsuki, su orgullo no le permitía aceptar que estaba que se moría por la peliazul.

-Por supuesto, y estaría dispuesta a ceder un por ciento de las ganancias, después de todo seremos una familia! –sonriendo sinceramente a Shizuru.

Sabía desde que la vio que su hija y ella tenían algo más que un simple disgusto, y ahora lo comprobaba, nadie peleaba con tanta seguridad y bravía la libertad de otra y Shizuru le estaba demostrando que sentía algo más que una amistad por su hija, tal vez no se equivocó en querer casarla y ahora por fin ese sueño se le haría realidad, su hija estaría con una buena familia que la acogía por lo que era, no por lo que tenía.

-No me refiero al dinero Saeko, eso es algo que no me importa, lo que me gustaría es una sociedad entre las dos empresas, y no lo hago por mí, sino por mi padre –dudando un poco –Él está un poco inconforme con lo que paso anteriormente y quisiera que de alguna manera se sintiera seguro por lo que pienso hacer, si me entiende? –esperando que así haya sido.

-Por supuesto, me imagino la imagen que se llevó de la tonta de mi hija al comportarse de esa manera el día que se iban a comprometer, y en verdad lamento esa situación –quería que no lo quedara duda de que en verdad era bienvenida a su familia.

Estaba por seguir con su discurso cuando entro Natsuki y su mirada se posó entre las tres personas que estaban en la oficina de Mai, pero al final solo tuvo ojos para la hermosa morena que se veía maravillosa, trato de desviar un poco la mirada pero no podía, se sentía como una pequeña lata que era atraída por un imán enorme.

Mil y una emoción se paseaban por todo su cuerpo, hasta había olvidado respirar y el cerebro se había apagado dejando solo a su corazón que ensordecía a sus oídos como el tic-tac de un reloj, de pronto Shizuru volteo a ella dejándola con la boca seca, las palabras se habían atorado en su garganta provocando que casi se ahogara, sus ojos se cruzaron y el brillo en ellos aumento, sentía unas ganas enormes de correr y abrazarla y nunca, nunca dejarla ir.

-Cof, cof –tosió Saeko tratando de atraer la atención de ambas que se habían quedado en silencio mirándose como si fuera la primera vez. Podía recocer perfectamente el amor que se tenían, aunque ninguna de ellas por el momento lo supieran. Sonriendo para sí, sabía que ese sería un matrimonio que duraría toda la vida, si nada más lo impidiera. Dejaría que las cosas se dieran por si solas y esperaría a que la misma Shizuru le diera la noticia de su embarazo.

-Perdón mama, pero que es esto, ¿porque están aquí? –tratando de desviar un poco la mirada a su mama.

-Bueno eso es algo que Shizuru te dirá, Reito que te parece si las dejamos solas y seguimos con esta platica en mi oficina? –mientras se ponía de pie y se dirigía a la salida.

-Por supuesto Saeko, espero que todo salga a la perfección! –levantando sus pulgares a las dos.

Natsuki lo miro como si le estuviera saliendo dos cabezas, en unos segundos las dos quedaron solas, Shizuru se levantó tratando de parecer lo más tranquila posible pero su hijo se movía de manera extraña causándole un poco de mareo, se sostuvo agarrándose del respaldo de la silla mientras trataba de que su estómago se relajaba de nuevo.

Natsuki se sentía muy nerviosa, tener en frente a la morena y peor vestida de esa manera, la ponía en un estado de total desesperación. Quería moverse y tomarla entre sus brazos y poder sentir su cuerpo junto al suyo, tenía mucho que no la veía y los recuerdos abarrotaron a su mente.

Estaba debatiéndose entre acercarse o no, cuando de pronto miro como se tambaleo un poco, sin pensarlo se acercó y la tomo en sus brazos. Despacio rodeo su cintura, pegándola a su cuerpo, oliendo ese aroma que evocaba hermosos recuerdos, cerro lo ojos mientras apoyaba su cabeza con la de la morena.

Shizuru se sentía tan feliz de tenerla cerca, como por arte de magia el malestar había pasado, tenía su cabeza apoyada en el pecho de la peliazul, podía escuchar los latidos pausados de su corazón que la relajaba, el aroma a fresco la envolvía, se sentía tan bien entre sus brazos.

-Te sientes bien? –pregunto Natsuki de manera tierna.

-Sí, lo siento es que me levante muy rápido –quería moverse pero una fuerza extraña se lo impedía, sentía el aliento de la peliazul en su cabello.

Las dos estaban en el mismo dilema, si deberían separarse o seguir así, pero mientras lo pensaban las dos disfrutaban de la cercanía, Natsuki empezó acariciar su espalda, subiendo por sus cabellos y regresando otra vez al punto de partida, mientras la morena cerraba los ojos y disfrutaba del momento.

Shizuru se separó un poco, poniendo ambas manos en su pecho tratando de separarse, Natsuki sintió el movimiento y se movió un poco también, quedando las dos de frente mirándose a los ojos, verde y rojo se cruzaron perdiéndose en lo profundo de su miradas, Natsuki bajo poco a poco su cabeza mientras la miraba, dándole tiempo de separarse si quería, pero la morena no se movió un milímetro esperando que sus labios se unieran.

Natsuki planto sus labios en los de ella, moviéndolos despacio, saboreando el momento, sus alientos chocaron, calientes y dulces, sus lenguas luchaban entre sí, mientras el beso se hacía más intenso, haciendo que ambas perdieran la cordura, hasta que su cuerpo les pedía respirar de nuevo, se separaron un poco pero sin dejar de darse pequeños besos hasta que Shizuru hablo.

-Cásate conmigo, quieres? –mirando la cara sorprendida de Natsuki, observando como sus ojos verde jade se movían de un lado a otro mientras pensaba en la respuesta. Ella misma se sentía tan rara, sentir su cuerpo dándole calor, abrazándola de esa manera le removía todas las terminales nerviosas de su cuerpo, tenía una necesidad inmensa de estar con ella, de no separarse nunca, de estar abrazada a su cuerpo dándole esa protección que sentía en ese mismo momento, sentir su respiración la calmaba de una manera tan extraña.

Los segundos pasaban mientras Natsuki pensaba una y mil cosas a la vez, pero lo único que estaba presente en ese momento y de manera real era la forma en que la morena se pegaba a su cuerpo, como se sentía ella. Quería estar para siempre así, abrazándola, sintiendo su cuerpo, recibiendo su olor y la manera en que se pegaba a ella, se sentía tan bien tenerla cercas, era lo que más había deseado en esos días y ahora que la tenía cercas no la dejaría ir, sabía que las cosas no habían empezado bien, pero si estaba con ella en ese momento era por algo y no iba a perder la oportunidad otra vez.

-Sí, cuando tú quieras! –Mirando la hermosa y radiante sonrisa que se había formado en el rostro de la morena –Eres tan hermosa y te ves, no sé, algo más hay en ti desde la última vez que te vi –mientras le sonreía de manera muy especial.

Shizuru se quedó en silencio, mirándola directamente, sería posible que Natsuki sintiera a su bebe, que pudieran comunicarse sin aun saberlo. Esa idea le dio calor a su corazón, si fuera así, Natsuki lo querrá como a ella misma, de alguna manera se sentía inmensamente feliz, quería decírselo en ese mismo momento, estaba segura que si lo supiera se casarían ahí mismo. Pero de alguna manera mejor decidió que sería después, primero era casarse, sonriendo se acercó a ella y le planto otro beso.

Esta vez era Shizuru quien la besaba con ternura, moviendo sus labios con maestría, mientras sus manos se enredaban en el cuello de la peliazul, acariciando la base de su cráneo mientras soltaba un suspiro, se sentía tan bien tenerla así, no podía parar de besarla y pegarse a su cuerpo, quería fundirse de nuevo en ella y calmar esa necesidad de la cual era presa en esos momentos, las dos estaba irremediablemente presas una de la otra.

La necesidad era tan grande que ninguna de las dos pensaba en donde estaban, Saeko entro a la oficina pues había olvidado unas carpetas. Sonriendo al mirar la escena, ella nunca se equivocaba y estaba segura que había algo, que ahora constataba pues ese beso no se lo daban dos desconocidos.

-Cof, cof! Siento interrumpirlas chicas, pero me he olvidado unos papeles –sonriendo la manera posesiva en que Natsuki no dejaba que Shizuru se separara de ella.

-No te preocupes mama, y serás la primera en saber la buena noticia. Nos casamos! –sonriendo de oreja a oreja mientras seguía abrazada de la morena y besaba su cien, correspondida por Shizuru al mostrar una gran sonrisa de genuina felicidad.

-Vaya, batallaste enormemente para convencer a mi hija Shizuru! –riendo con la morena.

-Lo sé! –Mientras se abrazaba a la peliazul –La verdad me alegra que haya sido así, aunque le hubiera rogado si hubiera sido necesario –mientras Natsuki la miraba sorprendida y Shizuru sonreía a ella con ternura.

En verdad le hubiera rogado, de que se había perdido, hubiera sido genial, aunque le daba más gusto que haya sido así, de alguna manera no quería perder más tiempo sin estar a su lado, una vez más la imperiosa necesidad le ganaba.

-Pues, prefiero que sea así, no quiero perder mucho tiempo para estar juntas! –mostrando una enorme sonrisa.

Saeko se acercó a ambas y las felicito, el mirar a su hija con esa sonrisa era más que suficiente para ella, después de todo lo que Natsuki había sufrido en su vida por ser diferente, ese momento la recompensaba y sabía que la morena le daría la felicidad tan deseada a su hija, como ella se la merecía.

-Solo le pediría que no dijera nada por el momento, quiero decírselo a mis padres antes que a nadie más – mirando a la peliazul y después a Saeko.

-Por supuesto, déjame saber cuándo este todo listo para ponernos de acuerdo en los preparativos de la boda –tomando de la mano a su hija, quien la miraba extasiada de felicidad.

-Podría ir contigo, me gustaría ser también la portadora de esta noticia y que tus padres sepan que en verdad ha sido porque nosotras lo hemos decidido –mirando a la morena con cariño.

.Por supuesto, nada me daría más gusto que me acompañes –sonriendo a las dos.

-Bien, si todo está dicho lo haremos lo más pronto posible –mirando a Natsuki –hija dile a Mai que por favor venga!

-Claro mama, ahorita vuelvo –mirando a Shizuru y soltando su mano poco a poco mientras se dirigía a la puerta de la oficina.

Cuando estuvieron a solas, Saeko no perdió el tiempo pues sabía que en pocos minutos su hija regresaría.

-Solo te pediría que no le hagas daño a mi hija y cualquier cosa que tengas que decirle, lo hagas antes de la boda, cualquier cosa que sea, estoy segura que ella lo entenderá –tratando de no parecer indiscreta.

Shizuru escucho extrañada, reflexionando a que se refería, y pensando que era muy pronto para que supiera algo sobre el embarazo, aunque de antemano sabía que su futura suegra era una persona muy inteligente y que se valdría de cualquier cosa para proteger a su hija.

-No se preocupe Saeko, puedo asegurarle que jamás le haría daño a su hija, ella será alguien muy importante en mi vida –su mirada se clavó en la de Saeko, esperando que por sí misma viera la sinceridad en sus ojos.

-Algo me dice que confié en ti, y eso es lo que haré –estaba por decirle algo más cuando Natsuki entro seguida de Mai sin dar tiempo a más.

GRACIAS POR LEER!