Bien, se me ha hecho muy difícil escribir, puesto que es muy poco el tiempo que tengo libre en estos días y más con una pequeña distracción de la compañera de "La selección" jejejje De antemano les agradezco sus mensajes, los leo todos y en verdad son un aliciente para seguir con esto, sin ustedes no seriamos nada…. Muchas gracias por leer y saludos a todos! Gracias!
Natsuki mira de Shizuru a Saeko, mientras Mai solo esperaba las indicaciones. Saeko miraba a su hija un poco tímida así que decidió darle una pequeña ayudadita.
-Hija, porque no invitas a Shizuru a merendar, de seguro no ha tenido tiempo de hacerlo –mirando a las dos.
-Claro, te gustaría ir Shizuru? –mirando a la morena con un rubor en sus mejillas.
-Sí, con gusto! –asombrada por la situación y dando se cuenta de lo inocente que era.
-Entonces vamos! –levantando su mano sin pensarlo y tomando la de Shizuru, era un acto tan natural.
Shizuru tomo su mano, despidiéndose con un ademan de Saeko y Mai, se sentía tan bien ir de la mano de ella, mientras de reojo observaba el caminado de Natsuki. Con paso tranquilo, saludando a quien se encontraba de manera seria, pero educada.
Sus jeans se ajustaban a su cuerpo delgado, de manera sexy y la playera de algodón blanca sencilla, un poco oculta con el saco sastre, se miraba fresca y cómoda. Y su hermoso pelo negro que caía como cascada sobre sus hombros y ese aroma fresco que inundaba sus fosas nasales.
-Shizuru?
Iba tan concentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando habían llegado al restaurante de la empresa, era espacioso y muy limpio, en esos momentos solo se encontraban unos pocos comensales quienes estaban absortos en su comida.
-Perdón no me di cuenta que habíamos llegado! –observando donde había un buen lugar para charlar con la peliazul –Que te parece si nos sentamos al lado de la ventana?
-Claro, pero primero tenemos que pedir la comida, vamos por aquí –Acercándose al mostrador para mirar que tenían de comida –Vaya, todo se ve riquísimo!
Shizuru solo podía hacer una mueca por el olor, apenas tenía un par de meses y los malestares todavía no habían menguado. Mientras la peliazul no sabía que decidir para almorzar.
Después de unos minutos Natsuki llevaba consigo una charola llena de platillos, todo se le había antojado, así que llevaba un poco de todo y un tarro de su adorada mayonesa, para asombro de la morena que la miraba con un poco de repugnancia.
Natsuki dejo todo en la mesa y se apresuró a mover la silla a Shizuru, acomodándola después y tomar una servilleta y ponerla en su regazo, para después tomar otra silla y hacer lo mismo con su servilleta.
-Espero que la comida sea de tu agrado, a mí me gusta mucho lo que hacen –sonriendo mientras tomaba el tarro de mayonesa y le untaba a todo lo que tenía en frente, mientras Shizuru se removía un poco incomoda en su regazo.
Jamás se le había ocurrido que la peliazul comiera tanto, y lo que es peor, que le gustara tanto esa cosa blanca y con olor repugnante. No le quedaba más que aguantarse y rezar porque su hijo no la hiciera sentir incomoda. Mientras trataba de comer miraba a la peliazul de reojo, tratando de ser discreta para no hacerla sentir incomoda.
-Disculpa pero desde un tiempo atrás, tengo tanta hambre que me podría comer una vaca entera y antojos medios raros –sonriendo mientras le daba una mordida a la tostada con mermelada y crema de maní –Si no fuera porque hago ejercicio creo que ya fuera la vaca –soltando una carcajada.
Shizuru la miraba sorprendida, pensando en si sería posible que los antojos le dieran a la peliazul en vez de a ella, haciendo un mohín, no sería justo, también debería tener las náuseas. Tomo otra tostada y le unto un poco de mantequilla, no creía posible que pudiera comer algo más elaborado.
-Por lo menos tienes buen apetito, y la verdad que no se te nota un gramo de más –A ella le quedaban siete meses para aumentar una gran barriga, un poco afligida por ello, pero sabría que valdría la pena, poniendo una mano sobre su aun esbelto y bien formado abdomen.
-Tú, estas formidable, te ves hermosa, como si algo te hubieras hecho –un rubor apareció en sus mejillas, pero no dejo de verla a los ojos. Shizuru se sonrojo un poco también, le gustaba que Natsuki la viera con esos ojos.
-Gracias, tal vez el clima me hace sentirme bien –tratando de cambiar el tema –Crees que sería posible si lleváramos esto más tranquilo?
Natsuki dejo de comer, acaso en tan poco minutos había cambiado de parecer otra vez, no pudo dejar de sentir un pequeño dolor en su estómago.
-Ya has cambiado de parecer otra vez? –tratando de no mirarla con reproche.
Shizuru se dio cuenta de la mirada dolida, y se sintió mal por ello en el mismo momento.
-No es lo que piensas!
-Entonces que es? –mirándola muy seriamente, mientras hacía a un lado el plato de la comida.
-Mmm… es un poco embarazoso decirlo –Tratando de no mirarla directamente a los ojos, bajando la miranda y mirando hacia otro lado –Pero me gustaría conocerte más, no quisiera equivocarme con esto, no es algo que debamos tomar a la liguera.
Natsuki sonrió al escucharla, de alguna manera le gustaba que pensara en ello, era como si en verdad le importara lo que pudiera pasar entre las dos.
-Me parece muy bien, a mí también me gustaría conocerte más que solo teniendo sexo! –Al mirar la cara anonadada de Shizuru se pegó mentalmente y sabiendo que era tan tonta como para decir eso, así sin más. Pero es algo que no podía evitar, siempre era así de sincera y no pensaba las cosas hasta que ya estaban dichas –Perdóname, yo no quise ofenderte.
Shizuru sonreía, eso era algo que le gustaba, su padre siempre le decía que si alguien era honesto y confiable siempre diría las cosas como eran y Natsuki era así, franca y muy sincera.
-No te preocupes, después de todo tienes razón –aun no entendía el porqué de su actuar, porque esa persona que tenía en frente le había hecho perder la cordura que siempre llevaba puesta en cualquier cosa que hiciera –Yo también quisiera conocerte más que en esas situaciones!
Natsuki empezaba amar la forma en que Shizuru se sonrojaba, como se apretaba el labio inferior cuando se sentía nerviosa, estaba segura que ni ella misma se daba cuenta de esas acciones.
-Vaya, vaya mutt, de seguro cupido se terminó las flechas contigo, estas babeando! –Sentándose a un lado de la morena y poniendo su brazo derecho sobre su cuello –Vaya, sí que tienes a tu perrito babeando Shizuru.
-Cállate Nao! –quitando el brazo de un jalón.
-Me imagino que ese es tu verdadero nombre y tú eres?
-La mejor amiga, casi hermana de Natsuki y debo decir también que su defensora –tratando de advertirle que no le hiciera daño a su amiga.
Shizuru sonrió, en verdad se alegraba de que alguien cuidara de la peliazul, al principio pensó que esa pelirroja sensual era algo más que una simple amiga, pero ahora veía que realmente eran como familia, cosa que le agrado más.
-No te preocupes Nao, lo que menos quisiera es hacerle daño a Natsuki!
-Eso espero.
-Ya deja eso Nao, para que estés tranquila, Shizuru y yo hemos decidido casarnos, pero antes nos conoceremos un poco más y ya verás que todo lo que ha pasado es eso, cosas del pasado –tomando la mano de Shizuru entre las de ellas.
-Así es, no tiene por qué preocuparte Nao, te aseguro que esto es para bien de ambas.
-Bien, me alegro por las dos entonces, después te veo mutt, y en verdad espero que sean felices y que hagan las cosas bien! –levantándose de su asiento, guiñándole un ojo a Natsuki para después saliendo del comedor.
Después de unos minutos más, platicando de cómo era trabajar en una empresa tan grande y de que Nao se había ido, acompaño a Shizuru al baño, mientras se aseaba Natsuki la observaba de manera discreta, como tomaba un poco de agua con las palmas de sus manos y la ponía en su rostro, y después un poco más para enjuagar su boca, mientras Natsuki hacia lo mismo.
Tomo una servilleta y se limpió un poco el rostro, Natsuki se dio cuenta que no llevaba nada de maquillaje, sus largas pestañas y ese color un poco rosado en sus mejillas era real y no sabía porque, pero le alegraba mucho.
De pronto se sintió muy valiente y hasta decidida de que esa mujer tan hermosa se haya fijado en ella, todo eso le daba valor para atreverse hacer lo que tenía pensado. Shizuru termino de asearse y se acercó a la peliazul quien también había terminado de hacerlo, sonriéndole y tomándola por sorpresa.
Natsuki la tomo por la cintura mientras se acercaba lentamente, mirándola a los ojos con un brillo travieso; Shizuru no se opuso, al contrario también se puso cómoda mientras sus labios recibían los de la morena, un poco helados y dulces, fue un beso tierno, lento y húmedo. Los brazos de Shizuru descansaban en el cuello de la peliazul, mientras que Natsuki paseaba sus manos lentamente por su espalda, acariciándola delicadamente y haciendo que se estremeciera.
-Me encanta este comienzo! –le dijo sin separar sus labios, volviéndola a besar.
A Shizuru no le quedó más que responder a su beso, mientras los dedos de su mano se metían en la cabellera sedosa, dándole un tierno masaje, provocándole un gemido ahogado en la peliazul.
Estaban tan entretenidas que no se dieron cuenta cuando abrieron la puerta, y las disculpas de las personas que entraron y salieron en el mismo instante, sacándole una carcajada a la peliazul.
-Lo siento, creo que no es el mejor lugar –tomando su cara con ambas manos y plantándole un beso en la frente –Vamos a salir, creo que habrá muchos cotilleos después de esto.
-Bueno, así sabrán que la hermosa y jefa Natsuki está ocupada y apartada –haciendo como que pensaba en ello –Creo que eso me conviene!
-Vaya, nunca pensé que fueras celosa!
-Claro que no, pero es bueno que sepas que hay alguien en tu vida.
Después de una larga despedida en el recibidor de la empresa Shizuru se fue a las oficinas de su padre, quería hablar con él lo más pronto posible y dejar en claro la situación de una vez, aparte de tener que confesarle quien era el padre de su hijo.
-Entonces Reito no es el padre de tu hijo? -recargándose en la silla –Por dios Shizuru que clase de hija tengo y tus valores?
-Solo he estado con una persona y es el padre de mi hijo, jamás he dejado mis valores de lado padre! –se merecía que pensara eso de ella, era vergonzoso pero no se arrepentía, después de estar casi toda la mañana con Natsuki estaba segura que sentía algo más que un simple capricho. Al principio pensó que era así, pero ahora se daba cuenta que no lo era.
-Perdona hija, tu sabes que solo quiero lo mejor para ti y si crees que ella, Natsuki puede ser lo mejor para ti, para mi está muy bien.
-Gracias padre, te puedo asegurar que es lo que me hace feliz en estos momentos –abrazándose a él.
-Si no queda más remedio! –sonriendo y apretándola a su pecho –siempre serás lo más importante para mi hija, y ahora mi nieto!
Shizuru se sintió reconfortada por todo, sentía que los problemas habían terminado, bueno ahora solo quedaba decirle a Natsuki de su hijo y eso sería todo, problema resuelto y a vivir felices.
Natsuki entro a su oficina, tomo asiento tras su escritorio y se recargo en el, sintiéndose muy feliz, jamás había pensado que Shizuru fuera quien la buscara y para empezar una relación formal. Quería olvidar el frió inicio en Fuka y concentrarse en la relación, pero recuerdos viejos vinieron a su mente, cuando entrego su corazón por primera vez, cuando sintió por primera vez esa felicidad propia de los enamorados, cuando el resto del mundo no importaba y solo eran ellas dos.
Un dejo de tristeza se apodero de ella y se cuestionó que tan real era lo que estaba pasando, no era fácil para ella abrir su corazón pero la morena se lo había ganado sin darse cuenta. Valoro la situación, en que momento paso, si bien no tenían mucho que se conocían como podría ser posible que sintiera todo eso por una persona a quien era obvio no conocía nada.
Tenía miedo de sufrir otra vez, esa era la única verdad, no quería volver a pasar otra vez por la vida con el corazón roto, quería salir corriendo y no volver atrás, pero había algo que la hacía sentir valiente y esa era en definitiva Shizuru Fujino, esa mujer que la estaba volviendo loca, que ni siquiera Alissa había hecho que alguna vez pensara en cruzar los fuegos y mares solo para verla sonreír.
Esa mañana-tarde con la morena la hizo sentir como nunca jamás, quería volver a repetir cuanto antes esos momentos, sentirse única y amada, dejarse llevar por la química y los sentimientos que le provocaba cada vez que la tenía cercas.
Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no sintió cuando Saeko entro y tomo asiento en la sala de su oficina. Sonriendo al mirar a su hija ida pero con una feliz sonrisa.
-Me imagino que estás pensando en Shizuru?
Natsuki brinco del asiento provocando que cayera al suelo con estrépito. Levantándose al momento mientras se sobaba las pompas. Saeko soltó la risa, revolviéndose en el asiento.
-Demonios mama, avísame cuando vayas a entrar!
-Pero te llame dos veces y no respondiste, me imagino porque? –Sonriéndole –Creo que te ha pegado duro el amor!
-Por favor mama, deja de avergonzarme –caminando a la sala y tomando asiento junto a ella –La verdad es que me siento muy enamorada mama, como nunca lo sentí de Alissa, para serte sincera!
-Me alegro que "esa" haya quedado en el pasado hija, no te merecía, tu eres una gran chica y sé que… -pensando bien lo que diría- sé que Shizuru te hará muy feliz, es una gran mujer!
-Lo se mama, ella no me desprecio cuando supo de mi condición y de hecho creo que le fascino! –sonriendo como tonta.
-A que te refieres? –un poco sorprendida por lo que había dicho.
-Pues, mama yo… es un poco vergonzoso, yo… tuve sexo con Shizuru! –Ya lo había dicho, con pena pero salió y de alguna manera se sentía mejor, se acabaron las sorpresas –Y ella se sintió muy a gusto con ello.
-Dios mío! -Saeko se levantó, mientras pensaba en lo que su hija le estaba diciendo, tratando de pensar en ello –Hace cuánto de eso?
-Algunos dos meses o un poco más, porque? –mirándola con duda.
Saeko se detuvo en su caminar, mientras pensaba, una y otra emoción se paseaba en su rostro mientras Natsuki solo la veía con preocupación. Saeko se sentó con calma pensando en si sería posible que ese niño que esperaba fuera de su hija. Y de pronto su rostro se ilumino, claro que era de Natsuki si no nunca se casaría con ella. Levanto su rostro y abrazo a su hija que la miraba muy extrañada pensando en qué demonios le pasaba a su progenitora mientras le devolvía el abrazo con igual entusiasmo.
Gracias por leer!
