Antes que nada una disculpa por la enorme espera, se que no tengo perdón de dios jejjejeje... La buena noticia dentro de lo que cabe es que ya se acerca el final, pero no os preocupéis ya tengo mas ideas para otros fic, lo difícil es escribirlas jajajjajaa... pero bueno, haré lo posible por hacerlo.
y no me puedo ir sin agradecerles los comentarios que dejan, en verdad se los agradezco muchisimo.. a ustedes que siempre están al pendiente mil gracias... saludos y un abrazo para todas!
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CAPITULO XIII
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Casi eran las 8 de la noche cuando el timbre de la puerta de la mansión de los Fujino sonó, rápidamente un sirviente fue a abrir, la hermosa peliazul se perdía entre un enorme ramo de rosas rojas, vestida con pantalón de vestir y una blusa azul rey que realzaba la blancura de su piel y sus hermosos ojos.
El sirviente la hizo pasar al recibidor mientras iba a avisarle a Shizuru, en la espera Natsuki se sentía muy nerviosa, no sabía cómo habían tomado la noticia los padres de la morena y de hecho ni siquiera se habían comunicado, pensando que no se iría de ahí sin el número de celular, tenía que comunicarse con ella de alguna manera.
Shizuru entro al área de recibidor y al mirar el enorme ramo soltó un jadeo, eran hermosas, pero era más hermosa quien las obsequiaba. Parada en medio de la pequeña sala y vestida de esa manera fue lo que le quito el aliento.
-Hola de nuevo! –con una sonrisa que envidiarían los ángeles.
Shizuru solo le sonrió y se acercó a ella dándole un beso en los labios, le parecía tan normal y necesario.
- Gracias, están hermosas! –le dijo la morena.
-Haz que la pongan en agua! – sonriendo.
Shizuru no le dio respuesta, tomando el ramo le hablo a un sirviente quien rápidamente llego, entregándole el ramo y dándole instrucciones –Ponlo en agua y en mi cuarto por favor – mientras se volvía a la peliazul tomándola de la mano.
-Gracias, están hermosas! –tanto como tu pensó.
Natsuki la tomo de la cintura y la acerco a ella, y Shizuru solo disfruto de la cercanía, ambas tenían esa necesidad de estar cerca una de la otra, era como si fuera lo único que necesitaran para vivir. No había palabras, no la necesitaban, sus cuerpos y la respiración de ambas era la comunicación que necesitaban en esos momentos, pero como todo, en algún momento tenía que acabar.
-Cof, cof, lo siento por interrumpir pero la están esperando para la cena –les informo el sirviente.
De mala gana se separaron y tomadas de la mano, Shizuru la guió al comedor donde esperaban los padres de la morena. Fue una cena tranquila, tanto Natsuki como Shizuru reían y platicaban con los padres de esta. Natsuki pudo darse cuenta que eran una familia muy unida, envidiaba de buena manera esa relación con su padre, ya que ella nunca tuvo la figura paterna.
Después de cenar se dirigieron a la sala de estar donde siguieron con la plática y una taza de té, aunque Natsuki prefirió una copa de vino tinto, pues no era muy asidua al té como la morena. Estaban de lo más tranquilas cuando el padre de Shizuru dejo caer la bomba.
-Entonces cuando será la boda? –mientras dejaba su taza en la mesita de centro.
-Papa hemos decidido conocernos primero y después casarnos –tratando de dejar en claro que nadie se interpondría entre sus decisiones –Creemos que es lo más conveniente por el momento –mirando a Natsuki que solo asintió en aprobación.
-Pues creo que debería ser lo más rápido posible, en tu condición no deberías esperar mucho si…. –pero no lo dejaron continuar.
-Por favor amor, creo que eso lo tienen que resolver ellas, ya están lo suficientemente grandes para saber cuándo darán el paso –dijo su mama al mirar que estaba a punto de descubrir el embarazo de la morena –Deja eso en sus manos, ya verás que pronto darán el paso –sonriéndole a ambas.
-Bueno, en vista de que eso llevara tiempo, será mejor ir a descansar o podemos ver una película antes de dormir –dándole la mano a su esposa.
-Perfecto, así dejaremos a solas a este par para que platiquen y se pongan de acuerdo lo más pronto posible –dándoles un guiño de estar de su lado.
-Bien, Natsuki espero que pronto se decidan –estrechando su mano con la de la peliazul.
-Por supuesto, que no le quepa duda que pronto llegaremos a un acuerdo –tomándolo de la mano también.
Shizuru temía que su padre dijera algo más comprometedor, pero solo asintió y se acercó a ella para darle el beso de las buenas noches, su mama hizo lo mismo y en unos segundos estaban solas.
-Te parece si vamos a la sala de entretenimiento y vemos una película o alguna serie? –le pregunto a la peliazul quien se quedó pensando.
-Tienes vídeo juegos? –mirando directamente a sus ojos, que se abrieron por la sorpresa.
-Ara, acaso Natsuki es una de esas personas enajenadas por los juegos, tan grande que esta!
-Noo, si quieres vemos una película –tratando de cubrir su rubor, mientras se rascaba la cabeza.
-Lo siento, pero no tengo vídeo juegos –sonriendo al mirar a la peliazul actuando como si fuera una niña descubierta al querer tomar unos caramelos –Pero te prometo comprar uno para cuando vengas.
Ganándose la sonrisa de la peliazul, le dio de la mano para ir a la sala, tenía unos grandes y cómodos sillones y una gran pantalla de plasta con diferentes estantes llenos de películas, música y libros.
-Que te gustaría ver.
-La verdad no sé, elige tú y te diré si me gusta o no.
Shizuru eligió una película de suspenso, no quería poner una película aburrida o que no le agradara a la peliazul. Y esa era una buena opción, ni romántica, ni aburrida. Pues no sabía nada de sus gustos, ya tendrían una plática sobre eso.
-Ven, toma asiento. Quieres algo de tomar o de comer mientras vemos la película?
-No, así estoy bien.
Se sentaron las dos en el espacioso sillón, Shizuru se acercó a ella, tomándola de la mano, la peliazul agradeció eso, pues le daba un poco de pena acercarse de más. Estaba echa un manojo de nervios, parecía una adolescente de quince años en su primera cita, por lo cual estaba un poco molesta consigo misma. Miraba a la morena de reojo, como movía los botones del control.
En verdad era hermosa, no se cansaba de mirarla, de seguro si algún día tendrían niños serian hermosos, de solo pensar en un bebe con sus ojos rojos o su pelo castaño le daba un tirón en el estómago, deseaba tanto formar una familia con ella.
-Bien, ya empezara la película.
Paso más de media hora y Natsuki bostezaba lo más discreta posible, la verdad es que nunca le ha gustado ver televisión, prefería los video juegos, ahí sí podría pasar todo el día y no se aburriría nunca. Shizuru se percató que su hermosa novia se estaba durmiendo, y trato de distraerla un poco pasando su mano por la pierna que tenía junto a ella, pero la peliazul ni en cuenta, estaba tratando por todos los medios de no quedarse dormida junto a la morena.
En ese momento los protagonistas de la película empezaron una escena muy sensual, entre besos y caricias. Natsuki perdió el sueño totalmente, mirando fijamente a la televisión, la manera en que los protagonistas iniciaban la actividad sexual y los gritos sensuales de la protagonista la ponían un poco incomoda y deseosa, para su consternación.
Shizuru quien era un poco más aventada, miraba a la peliazul con picardía y también contando con el cóctel de hormonas que tenía en ese momento, era como una bomba a punto de estallar y que la dejaba queriendo ser esos dos de la pantalla, en el mullido sofá, acercándose un poco más a la peliazul volteo a mirarla, mientras sus ojos se ponían de acuerdo, acercándose poco a poco, para terminar en un muy deseado beso.
Al principio fue lento, provocativo, acariciando la cavidad de sus bocas, para después tomar vuelo con fuerza. Natsuki puso sus manos a cada lado de sus mejillas, acariciándola con cariño, para después ir bajando por su cuello y perderse en su cabellera, dándole un pequeño masaje, ganándose los jadeos de la morena, quien se sujetaba fuertemente de su blusa.
Natsuki la acostó en los cojines del sofá, dejándola cómoda para después acomodarse ella misma encima y seguir con los besos –Crees que alguien venga? –Le pregunto muy seria, entre besos –No lo creo, es tarde y saben que estamos aquí! –Le dijo sonriendo la morena ante la mirada de sorpresa de Natsuki, para después sonreír y seguir en lo que estaban.
-Mmm… no hay problema si seguimos? –de manera picara y dándole besitos en su cuello. Le encantaba su olor y la piel suave, como se veía, con los labios hinchados y húmedos por los besos, su pelo un poco alborotado y suave.
-Por mi parte no! –so voz se escuchó sensual y llena de promesas.
Natsuki levanto su mano, pasando sus dedos muy despacio por el contorno de los labios, siguiendo la línea recta de su pequeña nariz, después a sus cejas para delinearlas con sus dedos –Eres muy hermosa, casi perfecta! –mirándola con admiración y cariño haciendo que la morena se ruborizara.
-Gracias, tu también eres hermosa! –Levantando su mano para acariciar su mejilla y alisar su pelo –me encanta el color de tu pelo y también eres casi perfecta –mostrando una maravillosa sonrisa.
Natsuki tomo sus labios en un beso arrebatador y lleno de necesidad, sus respiraciones estaban agitadas y sus manos se paseaban por el cuerpo de cada una, sin restricciones. Después de tanto tiempo, ambas estaban muy necesitadas una de la otra.
Shizuru tenía una mayor necesidad, sus hormonas necesitaban ser liberadas, le pedían a gritos un desahogó que solo la peliazul le podía dar, sus manos se instalaron en su espalda baja levantando un poco su blusa para sentir la piel caliente, pero solo empeoro más la situación pues quería sentir mucho más. Sin ningún recato sus dedos hábiles fueron desabrochando de uno en uno los botones de su blusa, ganándose los jadeos de su novia al sentir su piel libre y ser tocada por sus cálidas manos.
Sin mayor problema Natsuki termino de quitarse la blusa para después ayudar a la morena a deshacerse de su suéter y sus pantalones para quedar las dos solo con su ropa interior, dándose cuenta que era grandioso sentir de nuevo su piel pegada a la suya.
-No me canso de admirarte! –tomando sus labios de nuevo mientras sus manos se pierden en su cuerpo, tocando y sintiendo cada parte de su maravillosa anatomía.
Shizuru solo sonrió, perdiéndose de nuevo en sus besos, mientras la peliazul pasaba sus manos por sus sedosas piernas e ir subiendo poco a poco ganándose los jadeos ahogados de su novia, metió su mano delicadamente bajo su espalda para retirar la prenda que tenía cautivo sus senos y retirarlo delicadamente mientras pasaba sus dedos para sentir la piel delicada y sensible.
Sus labios bajaron despacio por su cuello, deteniéndose un poco para dar pequeñas mordiditas, mientras sus caderas se unían en un movimiento rítmico creando fricción entre sus centros, sus labios llegaron a su pecho dando pequeños besitos y saboreando con su lengua pequeños lugares, hasta llegar a su pezón quien esperaba ansioso la llegada de los labios de la peliazul.
Shizuru soltó un pequeño grito haciendo que Natsuki se detuviera.
–Perdón, te lastime? –estaba preocupada pensando en si le había hecho daño.
-No, lo siento es que no estaba preparada! –sentía fuego en su cara, pensando que el embarazo los había hecho súper sensible, aunque no sentía molestia alguna, simplemente no estaba preparada –Podemos seguir? –Dijo muy apenada, pensando en que trataría no gritar demasiado y eso que apenas estaban empezando.
Natsuki sonrió dándole otro beso en los labios mientras sus manos acariciaban su seno para después bajar hasta el sexo de Shizuru, introduciéndose en su pequeña ropa interior.
-Dios, están tan mojada! Me encanta sentirte! –introduciendo un dedo en su interior, mientras la morena apretaba sus labios para no gritar.
Entraba y salía despacio, sonriendo al mirar como Shizuru se esforzaba para no gritar, sin pensarlo más hizo a un lado la prenda y se acomodó en su entrada, poco a poco fue introduciéndose hasta llegar al final. Shizuru apretaba con fuerza el sillón, sintiendo que ya no podía más, soltó un grito que fue ahogado por la boca de Natsuki quien la besaba como si no hubiera mañana, mientras entraba y salía con fuerza, haciéndose miles de promesas, y diciéndole lo maravilloso que se sentía al estar a su lado, así siguieron hasta que ambas llegaron al clímax, derrumbándose encima de la morena, agotada pero feliz.
-Es grandioso estar así contigo! –Respirando agitadamente pero sonriendo –Creo que jamás estaré preparada para todo lo que me haces sentir cuando hacemos el amor! –las palabras de Natsuki la llenaban de alegría, podía sentir el amor que le tenía y era el mismo que ella sentía por la peliazul.
-Lo sé, es maravilloso! –Pegándose a su pecho –jamás había sentido algo así por nadie más.
-Eso que quiere decir? –hinchada de orgullo porque la morena sintiera lo mismo que ella.
-Jamás había estado con nadie más! –ocultando su cara en su pecho. Era hora de las declaraciones.
-Yo tampoco, esa vez en tu habitación fue mi primera vez también! –Besando su cabello –Esto lo hace aún más hermoso!
-Sí, estoy segura de ello! –acercándose para tomar sus labios en un tierno beso.
Natsuki tomo la pequeña manta que estaba en el respaldo del sillón y tapo a ambas, abrazándola muy cerca de su corazón, asegurando que nunca saldría de ese lugar. Pasaron la noche platicando, dando a conocer las cosas que les gustaba, que proyectos tenían en la vida y las metas a las cuales querían llegar, sobre su familia y sus amigos, haciendo el amor de una y otra forma, hasta que terminaron agotadas en ese sillón mullido que fue testigo de ese amor y que les daría un nuevo amanecer a sus días.
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Mil gracias por leer, saludos!
