Hola… Bueno gracias por las personas que han dejado sus comentarios… No se preocupen hare sufrir a Inuyasha pero tan poco lo dejare solito… Aunque no le hare la vida tan facil.. Hahaha bueno en este capitulo solo se mostrara como empieza el drama de amor entre Sesshomaru y Kagome... Espero y lo disfruten...
Capitulo 3... "Triste Realidad"
La desesperación de Inuyasha se notaba, estaba muy celoso y aturdido por lo que sus ojos habían visto, no sabía que creer, quería matar a ese humano, deseo hacerlo pero no entendía porque Kagome no se había alejado de él, acaso le gusto el beso que le dio….
-Inuyasha, abajo-decía Kagome muy molesta… se volteó y vio al joven que estaba junto a ella un poco asustado…- será mejor que te vayas Hoyo, mañana hablamos, ¿te parece?
-No como se te ocurre, no puedo dejarte con este loco, es muy peligroso…
-Que te vayas Hoyo por favor, yo lo puedo controlar, pero si te quedas me será difícil por no decir imposible…
-Como digas preciosa-contesto Hoyo dirigiéndose a ella, la abrazo y le dio un beso en su mejía y parte de sus labios…
-Maldito insecto-murmuró aún en el suelo el hanyou…
El ambiente se tornó incomodo, la sacerdotisa no sabía cómo reaccionar, no entendía por que Inu se comportaba de esa forma, le agradaba que la celara pero a veces era molesto, la chica mostró cara de tristeza al pensar que él no la amaba, sino que solo la celaba por orgullo o porque era muy egoísta… Ella volteo al suelo y lo vio sentado viendo como cambiaba de colores por el enojo, no puedo evitar sentir tanta tristeza… El solo vio el semblante de ella a lo que pensó que tal vez amaba al hombre que se había ido, rápidamente salió de sus pensamientos cuando vio que la joven decidió caminar y alejarse del lugar…
-Kagome… ¿Por qué no has hecho nada cuando ese bastardo te beso?-dijo exaltado el joven de ojos dorados- primero Kouga y después este idiota, ¿Por qué me haces esto?, dijiste que siempre estarías a mi lado…
-Sí, se lo que dije, pero eso no significa que yo me quede soltera por el resto de mi vida, ¿o qué? ¿Solo tú tienes derecho a amar?... Que yo sepa, jamás fui un impedimento en tu relación con Kikio, la viste e hiciste lo que quisiste con ella y yo nunca te lo impedí, sabía cuál era mi lugar, y tú te encargaste de aclarármelo con tus actos… Así que yo te pido lo mismo, Inuyasha por favor, no te metas en mi vida,…
-Pero Kagome yo…
-¿Por qué te empeñas en alejar a los hombres que me aman?... Primero Kouga, ya se comprometió con Ayame y todo porque no me di cuenta de lo maravilloso y atractivo que es, ya perdí mi oportunidad con él y ahora… por favor no te metas con Hoyo, que él es el único que me ha respetado y aunque yo no sea su novia siempre me ha sido fiel y ha estado atento a mí, sin temor a equivocarme digo que él es el único hombre que me ha amado con locura, ¿Por qué demonios te empeñas en alejarlos?
-Que acaso no entiendes que tu solo eres mía, yo no quiero que nadie más te voltee si quiera a ver, Kagome yo te amo perdóname si te he lastimado y por todo eso que sientes que te hice creer, pero yo no puedo permitir que seas de otro, cuando te vi con Kouga los celos me invadieron y con Hoyo cuando vi cómo te abrazo y te beso no pude evitar que la sangre me hirviera…
-Eres un egoísta Inuyasha, dices que me amas pero me dejas por Kikio cuando aparece, que yo sepa eso no es amor…
-Déjame demostrarte que te amo por favor... mi amor…-decía suplicante el hanyou casi al borde de llorar…
-Haz lo que quieras Inuyasha, a mí ya no me importa, ahora regresemos a casa mañana partiremos de inmediato al Senguko…
Kagome caminaba e Inuyasha solo la seguía de largo, cauteloso y con mucha tristeza, pero eso no le importaba sabía que en el fondo ella lo seguía amando así que lucharía hasta lograr tenerla nuevamente en sus brazos, dispuesta, amándolo… Por fin amaneció y se marcharon de la época actual, llegaron al Senguko y encontraron a sus amigos, ellos estaban encantados con Kagome, estaban felices, la alagaron por su cambio de look y nueva vestimenta, se veía sensual, Sango estaba maravillada igual que Shippo y Miroku ni se diga, intento acariciar su voluminoso trasero un sin número de veces pero siempre era sorprendido por Inu que por celos le terminaba dando de coscorrones... la joven sacerdotisa no solo había cambiado su aspecto físico, si no que su poder espiritual había aumentado en grandes proporciones, acababa con un ejército de monstruos solo con una flecha y creaba campos de energía muy poderosos…
Continuaron con su viaje, su búsqueda de Naraku continuaba, mientras eso sucedía el hanyou de ojos dorados conquistaba a Kagome día tras día, no perdía tiempo y había logrado nuevamente que ella lo volviera a amar, su relación era más abierta e igual que antes, todo iba muy bien hasta que una noche…
-Sango, será mejor que te prepares para consolar a la señorita Kagome-dijo el monje Miroku Callado y pensativo mirando a Shippo y Kirara que dormían plácidamente…
-¿Por qué lo dice excelencia?
-Para todos Kikio estaba muerta… pero… justo hace un momento, varias serpientes caza almas se dirigieron a la espesura del bosque e Inuyasha se puso como loco y se fue detrás, si yo las pude ver es obvio que la señorita Kagome con su poder si no las vio las pudo sentir y seguramente en este momento debe estar temiendo lo peor…
-Pero entonces eso quiere decir que ella puede estar viva monje… pobre de Kagome, debe estar muy mal, Inuyasha es un idiota… volverá a cometer el mismo error y creo que esta vez si no se lo perdonara…
Todas las intuiciones que el joven monje había dicho a Sango eran verdaderas, resulta que Kagome se percató de la presencia de Kikio y sus serpientes, se dirigió en dirección a ellas y si allí estaban Inuyasha y Kikio juntos abrazados, besándose casi nada les faltaba para entregarse el uno al otro, el hanyou estaba tan embriagado del olor de la muerta viviente que no se dio cuenta de su presencia…
Kagome ya no lloraba, pues todas las lágrimas que había derramado en su época ya le habían secado sus ojos, solo sentía como el dolor abrazaba su corazón, caminaba sin rumbo, y al hacer eso el mismo destino la llevo a arrojarse a los brazos de su verdadero y único amor…
-¡Rin!... ¿Qué te paso? Te ves muy mal – Kagome corrió en dirección a la niña que tenía una herida muy grave en su pierna derecha y al parecer tenía una gran cantidad de veneno dentro de ella…
-El maldito de Naraku se lo hizo por desafiar a mi amo bonito –decía llorando Jaken, que no le importo que Kagome estuviese cerca de ellos
-Entonces… ¿fue en plena batalla señor Jaken? Y Sesshomaru ¿dónde está?
-Él sabía muy bien que mi amo no vendría sino dentro de un tiempo, por eso quiso herir a Rin para hacerlo regresar de inmediato... Lo peor es que si Rin muere no podrá ser de vuelta a la vida por colmillo sagrado nuevamente…
Kagome sintió como su corazón se paralizo de odio y tristeza, no entendía porque Naraku tenía que ser tan miserable, pero eso que acababa de hacer sí que no se lo perdonaría, herir a una niña inocente solo por atraer a Sesshomaru…
-Es… Es un miserable- dijo con mucha dificultad Kagome porque tenía un nudo en la garganta por el odio que sintió contra ese infame, mientras apretaba su puño con mucha fuerza contra el suelo.
En ese mismo instante pero en otro lugar…
-Perdóname Kikio, pero no puedo hacer esto, disculpa no quiero crear falsas ilusiones en ti, lo siento pero yo amo a Kagome- Inuyasha decía esto mientras alejaba a Kikio de su lado…
-Ah Inuyasha, ¿será realmente que la amas?... Si la amases nunca me hubieses besado y abrazado al punto de desearme… -Kikio reía de soberbia y se oía muy segura de si misma
-No es así, simplemente fue por impulso y porque en un momento sentí que podías ser mi Kagome, perdóname pero yo ya no te amo…
-Jajaja Inuyasha- decía incrédula- si realmente tú la amaras jamás me hubieses besado y peor… justo en frente de ella…
El hanyou quedo mudo ante tal aclaración, no podía ser cierto, no… Kagome no tenía que haber visto eso, jamás se lo perdonaría, no ahora que había vuelto a reconquistarla… Se sintió tan mal… Corrió al campamento donde se encontraba su amada pero no la encontró…
Kagome había decidido crear un campo de energía, verdaderamente no solo su apariencia había cambiado sino también su poder espiritual, ya que había crecido en grandes dimensiones…
-¿Por qué has hecho este campo de energía niña?- preguntaba Jaken más calmado…
-Hay muchos demonios alrededor de nosotros señor Jaken, ¿acaso no los puede percibir?... Son muchos… pero la verdad… no entiendo porque razón no nos han atacado… -Kagome no solo sabía que esos monstruos estaban cerca si no que Inuyasha la buscaría y su campo de protección ayudaría para que él no la encontrase…
Los demonios decidieron atacar…
-Señor Jaken, quédese con Rin por favor…. –Kagome salió del campo dispuesta a protegerlos, lanzo sus flechas y logro acabar con la mitad de demonios salo con una, Jaken miraba maravillado, no podía creer el poder que esa miko poseía cuando de pronto…
-Niña, Rin esta mas pálida y su respiración está más lenta –Jaken decía esto muy asustado y temblando de miedo por la muerte que le esperaría a él si Rin moría…
La sacerdotisa voltio y se distrajo por escasos segundos, eso fue suficiente como para que varios demonios lograran lastimarla y arrojar lejos su arco y flechas, estaba en el suelo y los monstruos se disponían a darle el golpe final cuando alguien poderoso con un solo movimiento de su espada logro acabar con todos…
-Sesshomaru –la sacerdotisa estaba atónita pensó que era el fin…
-¡Rin!- gritaba llorando el pobre Jaken…
Kagome reacciono, no le dio ni chance de agradecerle a Sesshomaru, aunque sabía muy bien que él, únicamente la había salvado por que la vida de la pequeña y de su fiel sirviente también corría peligro… Se acercó a la niña y empezó a purificar el veneno de la herida, le costaría mucho puesto que la cantidad era demasiado, solo pedía que Rin fuese demasiado fuerte y resistiera mientras ella lograba extinguir por completo el toxico tan potente que Naraku le había depositado…
- Jaken… -dijo el frio Youkai viéndolo fijamente con ganas de matarlo y acercándosele para darle la golpiza de su vida…
La miko se dio cuenta de sus intenciones y sin dejar de purificar la herida de Rin le dijo en un tono muy dulce casi seductor (Claro fue seductora sin darse cuenta, la verdad no tenía ni la más mínima intención de hacerlo)…
-No lo hagas Sesshomaru… Él no tiene la culpa… Naraku es en realidad el culpable de todo, lo único que quería era utilizar a Rin como cebo para atraerte… Así que por favor no seas tan injusto con el señor Jaken… él estaba muy preocupado por la pequeña y cuando los encontré…
Fue interrumpida por el Youkai que sonaba molesto…
-Ja, tú no me das órdenes, yo hago lo que quiera…-realmente sonaba enojado, pensaba que quien demonios se creía esa insignificante humana como para prohibirle pegarle a su siervo…
La chica adivino el pensamiento del peli plata, solo se limitó a fruncir el ceño y seguir en su labor, le molestaba la actitud de ese demonio pero era mejor que no le dijera nada si verdaderamente quería seguir con vida…
Paso más de una hora y la miko aún no conseguía purificar por completo la herida… Estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta de los ojos color miel que había tenido clavados durante mucho tiempo en toda su figura…
Jaken aún no salía de su asombro, todavía seguía en Shock, esa humana lo había defendido y con eso desafiado a su amo, se sentía molesto pero también agradecido puesto que por su intervención todavía seguía con vida e intacto de los golpes de su señor… lo observo fijamente, se dio cuenta de la mirada que su amo lanzaba a esa miko, no entendía porque la veía tanto, tal vez era porque verificaba que curara a Rin correctamente… pero no, su mirada no reflejaba eso, era extraño, jamás había visto en su amo una mirada así, sus ojos destellaban frialdad pero cierta chispa de ternura hacia la joven que curaba a Rin… El pequeño sirviente desvió su miraba tan bien hacia Kagome y se dio cuenta hasta en ese momento del cambio de ella, para ser una humana era bastante atractiva, todo en esa joven había cambiado y su cuerpo estaba bien formado, la analizo cuidadosamente, y llego a la conclusión que tal vez por esa razón su amo la miraba de esa manera, realmente el cambio de la muchacha la hacía muy deseable incluso hasta para un demonio tan complicado como su señor, de pronto su rostro se desfiguro puesto que un golpe en su cabeza había sido depositado…
-Pero… amo bonito… ¿porque me pega?- lloraba de dolor el sirviente
-Deja de verla de esa manera Jaken –decía muy molesto Sesshomaru quien sabía muy bien que su súbdito se había dado cuenta de lo atractiva que se había puesto… se sentía celoso y eso no le agradaba, supo que su indiscreción fue mucha al decirle eso a Jaken- es una humana y es inferior a nosotros- termino de decir para intentar cubrir lo que había dicho anteriormente…
-Listo, ya está mejor, ahora solo tiene que reposar…- Kagome vendaba la herida de Rin y sonreía al ver que ella pronto estaría mucho mejor- aunque será mejor que no la muevan hasta que no despierte…
El Youkai solo se limito a verla de reojo y se quedó un poco afectado por su sonrisa… Su corazón se encogió cuando la chica le sonrió y se despertó en él un nerviosismo que supo disimular perfectamente…
-Bueno, yo ya termine con Rin, ya regreso, no se preocupen, no tardare mucho- Se puso de pie, la verdad quería ir al rio que se encontraba muy cerca de ahí a lavarse pues el olor del veneno de Naraku también se había impregnado en ella…
-¿A dónde vas muchachita?- pregunto Jaken muy intrigado…
-Ah, pues al rio, ya regreso…
La joven se alejó, y llego al rio, se quitó la ropa y se metió al agua, empezó a nadar en el lugar, pues eso la relajaba mucho, recordó la escena de Inuyasha y Kikio y no pudo contenerse, dejo de nadar se recostó en una roca cerca de la cascada del rio y rompió a llorar…
El Youkai que permanecía callado y en silencio percibió el olor de sus lágrimas, se puso de pie y se dirigió en dirección al rio… Jaken solo lo observo y se limitó a no preguntar nada…
La noche seguía en su esplendor y el hanyou de Inuyasha por fin pudo detectar el olor de su amada… Corrió lo más rápido que pudo y llego al rio, observo a la joven que lloraba, justo en ese momento Sesshomaru también la observaba… ambos estaban maravillados al ver la figura de la muchacha, después de un tiempo por fin decidió salir, se asombraron aún más cuando vieron cómo se vestía, cuando al fin estuvo lista alguien la cogió del hombro y la abrazo fuertemente…
-Kagome, perdóname, te juro que no es lo que parece lo que viste… -decía Inuyasha sin darle oportunidad a la chica de soltarse…
Sesshomaru solo observaba y sentía como la sangre subía a su cabeza, quería matar a ese mitad bestia, no solo por abrazar a la chica sino que también por ser el motivo de sus lágrimas, entro en razón y quiso alejarse pero algo lo sorprendió… La voz de la chica lo detuvo…
-SUELTAME- dijo Kagome muy molesta y soltándole una cachetada al hanyou…
