Holis, aquí está la continuación del capítulo anterior…. Lamento que sea un poco corto pero quiero dejarlo en suspenso puesto que luego de este capi, Inuyasha verdaderamente intentara acabar con la relación tan linda de Sesshomaru y Kagome… Bueno, espero y disfruten el relato…

Un lindo juego del destino (Parte 2)

Seguían en la misma situación, sus miradas estaban conectadas, pero esta vez quien cedió fue Kagome puesto que recordó que Rin todavía los miraba ilusionada…

-Rin, ¿cómo amaneciste pequeña?- lanzando una hermosa sonrisa la miko empezó a acercársele para revisar sus heridas, eso serviría para cambiar el tema y hacer que la niña se olvidase de lo que había visto.

-Mucho mejor señorita Kagome, gracias por haber curado mis heridas-contesto muy dulce- ah y por cierto, ¿dónde está el señor Jaken?

-Está por ahí -contesto fríamente el Youkai que no volvía a ver a las dos mujeres que tenía en frente…

Sesshomaru ya pretendía hacerle esa pregunta a la sacerdotisa, y como que si de alguna premonición se tratase, él sabía perfectamente la reacción de la mujer puesto que en muchas ocasiones recordó que era muy explosiva e impulsiva cuando de esos temas se trataba… Prácticamente todo estaba fríamente calculado, así que necesitaba quedarse solo con ella por un momento, casi al amanecer había mandado a Jaken a buscar comida, eso era solo un pretexto para que él se fuese del lugar, no se preocupó por Rin ya que todavía seguía dormida y no pensaba que ella despertase tan pronto.

-Sesshomaru- expresó Kagome con un leve sonrojo en sus mejillas- quisiera ir con Rin al rio, ¿podrías ayudarme a llevarla?

La actitud de Sesshomaru la intrigaba, la había besado de una manera tan linda, le dijo que le encantaba de una manera tan seductora, pero seguía ahí con su actitud fría, ni siquiera le dijo nada cuando le pidió llevar a Rin al rio, únicamente se levantó, la cargo y se alejó del lugar siendo seguido por ella…

Ambas jóvenes se bañaron y permanecieron un rato en el agua, Kagome salió primero se vistió y ayudo a Rin a mudarse, cuando estuvo lista, no quiso llamar a Sesshomaru, ella misma cargo a Rin camino de regreso a donde permanecían desde hace días…

El Youkai solo observó como la joven acostaba en el suelo con mucho cuidado a la pequeña, escuchando atentamente todo lo que conversaban sin mostrar el más mínimo interés.

-Señorita Kagome- argumento Rin- ¿Por qué no está con Inuyasha?, ¿Acaso se peleó con él? ¿Y sus amigos por que no están con usted?

-Rin pues- la mirada de la joven se oscureció, perdió brillo- ellos están bien, somos igual de amigos, yo les pedí que me esperaran en la aldea mientras cuidaba de ti.

-Pero… entonces ¿por qué esta tan triste?

-No, yo no estoy triste, lo que pasa es que a veces las personas grandes hacemos cosas que lastiman a los demás solo eso.

-¿Inuyasha la volvió a dejar por la otra señorita que también es sacerdotisa?

Kagome no sabía que contestar, no podía creer que hasta para Rin fuese obvia la situación en la que Inuyasha y ella se encontraban… Permaneció en silencio, mientras que Sesshomaru aguardaba una respuesta ansiosamente.

-Eh bueno Rin… Inuyasha no es nada mío, solo somos amigos… es lógico que el busque a Kikio, verdaderamente la ama… -contesto cabizbaja la sacerdotisa

-Pero señorita Kagome, ¿Usted lo ama cierto?

El Youkai que había escuchado todo con indiferencia, se volteo al instante, puesto que la pregunta de la niña fue la más acertada en ese momento.

-No Rin yo no lo amo- la chica estaba más serena pero todavía había destellos de tristeza en su mirada- la verdad es que él es muy importante para mí pero como un amigo especial.

Sesshomaru sintió felicidad en su corazón, y una leve sonrisa se dejó ver en su hermoso y angelical rostro, siendo sorprendido por una fugaz mirada de Kagome. Al sentirse descubierto borro cualquier rastro de alegría en su rostro y tomo nuevamente su posición inicial regresando a ser el tipo frio de siempre.

-¡Que alegría señorita Kagome!- la infante se había abalanzado a la joven abrasándola y colgándose de su cuello- por un momento pensé que tendría dos papás, ya que si usted estaba enamorada de Inuyasha, eso quería decir que al casarse el pasaría a ser mi papá también, igual que mi señor Sesshomaru, usted seria mi madre y ellos dos mis padres… -la pequeña sonrió al ver la cara de desconcierto de la joven y argumento otras preguntas- Señorita Kagome ¿Usted también es la mama de Shippo cierto? Pero por lo que veo, ¿el papá de él si es Inuyasha verdad?

-Jajajaja no Rin, tienes razón yo soy como la madre adoptiva de Shippo, pero nada más… Inuyasha y él jamás serian padre e hijo- Kagome sonreía, la niña le causaba gracia con todo lo que decía.

-¡Perfecto! Entonces si Shippo es hijo suyo también es hermano mío, no se preocupe, yo ya sé quién será su padre- Rin volteo a ver a Sesshomaru quien estaba sorprendido por la imaginación que la niña podía llegar a tener- ¿Señor Sesshomaru podría ser nuestro padre? Claro antes de eso tendría que tomar por esposa a la joven Kagome.

La miko estaba emocionada dirigió su mirada al Yuokai, no entendía por que el juego que la niña había montado le hacía ilusión al imaginarse a ella y a Sesshomaru formando una familia, esperaba una respuesta positiva, su felicidad hablaba en su rostro, pero el orgullo del Youkai lo hecho todo a perder.

-Rin… deja de decir tonterías

La chica suspiro, se sintió un poco tonta al haber pensado que Sesshomaru le seguiría el juego a la pequeña. Se sentía confundida, pensaba en el beso que él le había dado, había sido tan delicado y apasionado a la vez, aunque también sentía desconcierto, él estaba igual de frio que siempre, ni siquiera volteaba a verla, decidió que sería mejor descansar, así que se acostó junto a Rin.

El Youkai solo la observaba dormir, no sabía cómo actuar, la joven verdaderamente le gustaba y le causaba sensaciones en su cuerpo y también en aquello a lo que los humanos llamaban corazón, no la lograba sacar de su mente y tampoco podía dejar de mirarla, eso le parecía peligroso ya que Jaken o Rin podían darse cuenta.

Las horas de la noche iban pasando pero la actitud de la muchacha era extraña, al parecer estaba teniendo una pesadilla, ya que su respiración era agitada y se retorcía. Estaba bañada en sudor, cosa que era extraño pues la noche estaba fría. Cuando entonces un grito desgarrador salió de la boca de la joven que había despertado llorando.

-¡NOOO!- la joven estaba muy agitada y las lágrimas salían de sus ojos, estaba como en trance, al parecer no sabía que ya había despertado, seguía llamando a su madre –mamá, no, no, no puede ser- repetía esta frase mientras estaba en posición fetal y apretaba su cuerpo fuertemente.

-Kagome que te pasa- decía muy preocupado Sesshomaru ya que la chica no respondía a nada –Kagome respóndeme por favor- su preocupación aumentaba al ver el estado de la joven, al parecer la pesadilla la había dejado muy mal.

La miko no contestaba solo lloraba, no podía hablar… Sesshomaru al sentirse tan impotente actuó por instinto, dejo que sus sentimientos y el deseo de protegerla guiaran sus acciones…

-Por favor, tranquilízate- Sesshomaru había tomado delicadamente el rostro de la joven, haciendo que sus miradas se encontrasen, al parecer eso la había hecho reaccionar.

Kagome miro fijamente a Sesshomaru y no pudo hacer nada más que lanzarse a abrazarlo, el correspondió a su abrazo mientras ella seguía llorando… Cuando por fin estuvo más tranquila, el Youkai la cargo acomodándola en su cuerpo como invitándola a dormir nuevamente.

-No te preocupes, yo velare tus sueños, duerme mi Kagome.

-Sesshomaru- dijo en voz baja, estaba sorprendida, sentía felicidad y mucha tranquilidad, se sentía segura, volvió a cerrar sus ojos buscando nuevamente el sueño.

Rin y Jaken estaban más que sorprendidos por lo que habían visto, no lo podían creer.

-¿Y ustedes que ven? Duérmanse- el demonio les hablo de manera amenazante.

Al oír estas palabras, Kagome sonrió, se sentía feliz ya que por lo menos ese Sesshomaru era el mismo y lo que escucho le afirmo que no era un sueño.

La mañana ilumino el lugar con los rayos del sol, cuando la dueña del corazón de hielo de Sesshomaru despertó, lo vio con sus ojos cerrados, al parecer dormía, jamás lo había visto dormir, se miraba muy lindo, se quedó así por largo tiempo sin despertarlo. Paso aproximadamente media hora… y al fin el, aquel demonio que le causaba extrañas cosas en su corazón despertó.

-Kagome –la miro sorprendido, ella solo lo observaba – me alegro que estés bien- fue lo único que pudo decir y nuevamente se dejó domar por sus sentimientos, abrazo más a la joven y se acercó a sus labios y en menos de lo esperado, la volvió a besar de una manera tan dulce…

Seguían fundidos en ese beso, todo era perfecto, el lugar todavía seguía adornado por la niebla de la noche que ya estaba muriendo por los pequeños destellos de sol que entraban con un poco de dificultad por la espesura de los árboles, ciertas mariposas volaban a su alrededor como dando los buenos días a la hermosa pareja, lo único que podía escucharse era el cantar de las aves y el sonido de la cascada que estaba cerca.

Sesshomaru se levantó del lugar con Kagome en brazos sin dejar de besarla, camino hacia la cascada, y mientras lo hacía iba dejando el rastro de roció en el pasto, hacia un poco de frio a pesar de estar amaneciendo, pero sus cuerpos y sus almas estaban cálidos por el amor y la pasión que ambos sentían.

-Si es el, este es el hombre que yo amo, siento como que si lo conociera de toda la vida, siento que me pertenece, soy suya, necesito su amor, no lo estoy confundiendo con Inuyasha, jamás sería igual, estoy segura que lo amo, mi corazón no puede mentirme, amo a Sesshomaru- Kagome pensaba todo esto mientras seguía fundida en el beso, sin darse cuenta habían llegado al rio.

Por fin separaron sus labios, ambos se miraron fijamente, él se acercó a ella beso su mejilla y se aproximó a su cuello que también beso suavemente, en verdad deseaba a la mujer que tenía en frente, por instinto empezó a besar y dar pequeños mordiscos en su oreja también se dispuso inhalar su aroma, busco los ojos de la joven y busco desesperadamente su aprobación para continuar.

La joven aprobó con la cabeza, no le importaba nada en ese momento, sabía muy bien que amaba a ese demonio y su corazón necesitaba hacerlo suyo…

-Te amo Kagome- la abrazo tiernamente y la sujeto por la cintura…

-Yo también te amo Sesshomaru…

El joven Youkai salto y se introdujo dentro de una cueva que estaba dentro de la cascada, ese lugar era bellísimo, una luz tenue era lo que alumbraba dentro, pero eso era suficiente para apreciar la hermosura de la cueva, las paredes estaban adornadas por musgos, flores y piedras brillantes, el suelo era tapizado por una cama de flores blancas y muy blandas y el sonido de la naturaleza era como música suave que invita a entregarse al amor…

Nuevamente se besaron, esta vez poco a poco fueron dejándose caer en las manos de la dulce pasión… A sus cuerpos la ropa empezó a estorbarles provocando que cayeran en las garras del deseo…