Holis! Que tal, como han estado, gracias por sus comentarios, en verdad se los agradezco… Bueno aquí les dejo otro capítulo de esta historia, ojala y pasen un lindo día… o linda noche… o linda tarde… Bueno dependiendo de la hora en el que lo lean… Los quiero! Besos y abrazos! XOXO

CAPITULO 8 "DE REGRESO AL PASADO"

La noche estaba cayendo, él estaba presuroso, cruzó todo el bosque en fracciones de segundos, hasta que por fin diviso la colina, aligero el paso y entro en la cueva que se encontraba justo arriba de ella.

-Vaya, hasta que por fin llegas hanyou, pensé que habías desistido del plan y de lo que te pedí a cambio por ayudarte.

-Eso jamás, toma –extendió su mano para entregarle tres fragmentos de la Shikon no Tama- Ahora, solo espero que cumplas tu parte del trato.

-Hmp, tranquilo bestia, solo es que no entiendo por qué insistes en separarlos- su voz era seca y burlona- ¿Tú que ganas con todo esto?- Se dio media vuelta y tomó un espejo en forma de pétalo de rosa con incrustaciones de cristales negros, al borde se podían ver el rostro desfigurado de lo que parecían ser personas. La mujer mojo con tres gotas de agua la superficie del espejo y una sonrisa se esbozó en su rostro marcado de arrugas –Ella no te ama hanyou, al parecer ama a otro hombre o mejor dicho a otro demonio y eso tú lo sabes. ¿Es por eso que has venido a mí?

-Eso no te interesa, limítate a hacer lo que te pedí.

-Calma Inuyasha, el espejo me muestra lo que necesito saber, nada más- la mujer seguía viendo a la miko y a Sesshomaru a través del espejo, cuando de pronto soltó el objeto poniéndose justo enfrente del hanyou- ¿Por qué no me habías dicho que esa mujer esta embaraza del Youkai?

-¿Estás loca? Eso no es cierto- Inuyasha pensó un poco, trago grueso y analizó todos los acontecimientos, sus ojos se tornaron rojos y sus marcas de demonio empezaron a notarse- ¿Estas segura de lo que dices anciana?- terminó de decir casi gruñendo.

-Dije que te calmes Inuyasha.- Su voz se volvió fría- Me habías dicho que era una miko inexperta, pero por lo que vi su poder es impresionante y encima de eso, está preñada del Lord del Oeste, si todo sale mal y me descubren, seguramente pedirán mi cabeza como trofeo.

-Eso no pasara- Inu seguía con su aspecto de demonio a pesar de tener a Tessaiga en manos – Déjamelo a mí.

-Como digas, solo te advierto que dado a las circunstancias, es probable que la miko jamás regrese a esta época, y si lo hace hay riesgo de que pueda volver a enamorarse del Youkai, en otras palabras, si el lazo que los une es realmente verdadero, tarde o temprano el hechizo se romperá… -Hubo una larga pausa- Además ella le dará crías y aunque los cachorros desaparezcan, inconscientemente sus almas siempre estarán unidas.

-Ya te dije que yo me encargó de eso.

La anciana estiro su brazo huesudo y le entrego una pequeña concha de caracol, mientras le decía que cuando estuviese en el pozo de los huesos, lo rompiera en pedazos y los fragmentos de estos los rociara dentro. Él asintió con la cabeza y se dio media vuelta dispuesto a retirarse.

-Antes de irte debes escuchar lo más importante- la anciana hablaba con frialdad y por su tono de voz disfrutaba de la maldad que estaba a punto de realizar- Primero ten en cuenta que el mundo de la miko cambiara al igual que ella. Segundo, aunque ella logre romper el hechizo, el Youkai jamás regresara a su lado. Y tercero y más importante, Kagome puede morir en el proceso.

Inuyasha miró aturdido a la bruja pero volvió a hablar con mucha certeza.

-No importa, prefiero verla muerta, antes que en los brazos de otro.

Terminando de decir esto, el hanyou se alejó de la cueva. Cuando la bruja observó que él ya se había alejado lo suficiente, se dirigió nuevamente a la mesa rustica donde había puesto el espejo, volvió a mojar el espejo con gotas de agua pero esta vez iban mezcladas con un líquido extraño.

-Ya puedes salir Wikka- decía esto mientras seguía adentrada en el espejo- La verdad no entiendo por qué razón ese mitad bestia y tú se empeñan en separar a ese par… Ambos han venido a mí en busca de lo mismo.

-¿Qué es ese líquido bruja?-pregunto Wikka cambiando totalmente de tema, estaba observando que en el espejo la hechicera había dejado caer agua y luego un líquido extraño con un olor exquisito pero a la vez asfixiante.

-Es aceite de rosas… ¿Acaso no lo entiendes? El agua representa al Youkai poderoso, él es tan sereno como esta misma, puede curar y aliviar el dolor de los demás si así lo desea, pero también es tempestuoso y te arrastra a la perdición de un solo golpe, es frio todo el tiempo, pero al parecer esa joven encontró su lado cálido, como te iba explicando, esa es toda su esencia, y tú, llegaste demasiado tarde, aunque todo salga bien dudo mucho que se fije en ti.

-Hmp… Ya cállate. Eso no es tu asunto… Mejor dime, para que intentas mezclar el agua con el aceite.

-El aceite representa a la chica, también es vital para subsistir… El aceite al igual que la chica, es relajante y confortante, se cuela por la piel hasta dejarte extasiado, esa miko es una persona muy dulce, serena, pura y valiente, sin querer logra ser del agrado de todos, la aprecian y la quieren sin que ella haga mucho esfuerzo por ganárselo, es penetrante y logra sacar lo mejor de cada persona con haber tenido poco de conocerla prácticamente es una bendición ¿no crees Wikka?

-…..

-Pero… Aún con esas características el agua y el aceite jamás logran mezclarse, ambos se repelen, y ustedes han decidido sobre las vidas de ellos, obligándoles a ser así, aunque se amen jamás recordaran que lo hicieron.

Inuyasha llegó al pozo, miro alrededor para verificar que no hubiese nadie, observo dentro, quebró la frágil concha que tenía en manos, y los fragmentos de esta los hecho dentro del pozo devorador de huesos.

-Perdóname mi amor, pero tú tienes que ser solo mía- se dijo para sí mismo en el momento en el que se retiraba del lugar.

Mientras tanto Kagome y Sesshomaru se encontraban juntos en el pequeño arroyo que había sido refugio de las lágrimas de Kagome horas antes, pues ella estaba avergonzada por el escándalo hecho a Sesshomaru con la disque prometida de este.

-Mi señor- Kagome lo miraba fijamente a los ojos, mientras se acercaba más a el- Tengo que ir a mi época y hablar con mi madre sobre el embarazo, contarle sobre lo nuestro, decirle que estoy con el hombre de mis sueños, el ser más maravilloso de este mundo.

-…. –el pobre de Sesshomaru se había sonrojado, pues la acción realizada por la mujer no la espero, tardo un momento en reaccionar.- No Kagome, lo mejor es que yo vaya contigo, debo responder por ti, hacerle saber a tu madre que yo me encargare de todo lo que tenga que ver contigo y mis cachorros de ahora en adelante.

-Tranquilo cariño, deja que yo hable primero con mi madre, ella no sabe de ti, lo mejor será que yo hable primero con ella, así también le ayudo a procesar la noticia…

-Está bien pero solo tienes dos días, luego yo mismo iré a tu casa por ti, así aprovechare la situación para hablar con tu madre.

La chica asintió acurrucándose más al pecho del Youkai, sentía que lo amaba, el amor de ambos se desbordaba a simple vista, no sabían por qué pero el momento que estaban viviendo en ese instante lo querían hacer eterno, frecuentemente se daban besos y sus miradas se encontraban diciendo te amo sin necesidad de decirlo con palabras… Al fin cayo la noche, aunque no querían irse, tenían que ir a la aldea de la anciana Kaede pues Kagome quería dar la gran noticia de su embarazo a sus amigos. Sesshomaru ordenó a Ah- Uh regresar al palacio, pues no era necesario de su ayuda ya que el mismo podía encargarse de llevar a su esposa hasta el poblado, la cargo de manera nupcial, se transformó en una esfera de luz y salió volando del pequeño paraíso que su miko había descubierto.

-¡Kagome!-Shippo gritaba eufórico de alegría al ver a la miko, corrió hacia ella, ni siquiera pudo esperar a que Sesshomaru la bajara por completo.

-¡Hola mi pequeño!, No sabes cuánto extrañe verte mi querido niño. –Kagome reía al verlo, se notaba el tremendo amor y cariño que sentía hacia el pequeño Kitsune, era obvio que lo consideraba como si fuese su hijo, pensaba llevarlo con ella al palacio de Sesshomaru, pero luego convencería al Youkai, por el momento se dedicó a atender a Shippo, empezó a acariciar sus cabellos mientras sostenía su pequeño cuerpo en sus brazos.

-¡Amigos!- camino en dirección a sus amigos- Tengo una noticia que darles- con Shippo en brazos camino hacia Sesshomaru, lo tomo de la mano y lo llevo hacia a sus amigos, los miro y sonrió- Estoy embarazada.

Sango, Miroku y Shippo, quedaron con la boca abierta de la impresión, no sabían que decir, procesaron la noticia y luego de eso comenzaron a felicitarla.

-Kagome, amiga que alegría- Sango se abalanzo a ella y la abrazo, estaba un poco extrañada, pero feliz.

-Felicidades señorita Kagome- el monje se acercó a ella y le dio un corto abrazo, se tensó al sentir la mirada del Youkai en su figura, el temor lo recorrió- Felicidades a ti también Sesshomaru- dijo con una sonrisa forzada tratando de ahogar el miedo que le infundía el demonio.

El peli plata no mostro ningún gesto de agradecimiento, al contrario, su mirada era la misma de siempre, tan fría y calculadora.

Permanecieron así un rato más, Shippo no cabía de alegría al saber que pronto tendría otros hermanitos ya que por lo contado por la miko, cabía la posibilidad de que no solo fuese un bebe si no dos.

Al fin la miko se despidió de sus amigos pues noto la incomodidad del Youkai, no estaba a gusto con los demás, a ella la toleraba y al parecer agradecía su presencia con el pero a juzgar por su actitud eso solo era con ella.

Llegaron al pozo, sus amigos quedaron en la aldea, el único que la acompañaba era él, ese demonio que le ponía el mundo de cabeza, el único que hizo que su piel se erizara y correspondiera a sus caricias, al que amaba por sobre todas las cosas.

-Espera-dijo él, mientras la miraba como hacia el impulso de adentrarse al pozo, la tomo de la cintura y la beso desesperadamente como si fuese la última vez que lo hacía – te extrañare mi amor.

-Tranquilo- ella acariciaba su mejía sutilmente- yo regresare, jamás me olvidaría de ti.

Lo beso por última vez, se asomó al pozo y nuevamente hizo el impulso de adentrarse en el pero esta vez sintió miedo, por alguna extraña razón, no dijo nada, miro nuevamente al Yuokai y le dedico una hermosa sonrisa, y sin más preámbulos se lanzó dentro para llegar nuevamente a su época.

Una luz cegadora cubrió el pozo en cuento ella se adentró en él, Sesshomaru a pesar de su fortaleza tuvo que cerrar los ojos por la fuerte iluminación, cuando la luz ceso, el Youkai parecía extrañado, volteo a ver a todos lados, como reconociendo el lugar en donde estaba, lucía confundido, su mirada se apagó y se volvió aún más fría, se transformó en una esfera de luz y partió inmediatamente del lugar.

Kagome llego a su época, quedo extremadamente impactada al verse dentro del pozo, lo subió con dificultad, y cuando logro salir su cabeza daba vueltas, no entendía como carajos había llegado hasta el fondo del pozo.

-No entiendo nada- se asomó al pozo, y percibió una extraña sensación, una punzada se originó en su pecho al tocar el borde del pozo.

-¡Kagome! Hija hasta que te encuentro. –Su madre había abierto la puerta de la caseta que albergaba al pozo- No entiendo tu afán por este pozo. Sera mejor que te apures, sal de aquí y aséate, tus amigos no tardaran en venir a casa, ellos también están ansiosos por la celebración.

-¿Qué celebración mamá? ¿De qué hablas?-realmente no entendía nada, su madre tenía afán, la tomó del brazo y la halaba hacia adentro de la casa.

-Jajaja hay hija, no entiendo cómo eres tan distraída, no me digas que lo olvidaste Kagome… No puedo creerlo… Hija reacciona hoy es tu cumpleaños número quince…