Capítulo 11 ''Abrazándome a la muerte''

Kagome seguía caminando sin rumbo, se adentraba en el bosque cada vez más, no quería ver ni hablar con nadie, solo quería llorar, desahogarse, sacar todas sus penas, no quería recordar su desdicha, lo había perdido todo en una nada, perdió al amor de su vida y ni siquiera el producto de ese bello amor era existente, y tal vez, de toda su tragedia, el haber perdido su embarazo era lo que más hacia sangrar su herida, era capaz de soportar no tener el amor de Sesshomaru pero sabía que por lo menos sus bebes le darían fuerza para seguir viviendo… ¡Y ahora no tenía nada!

POV SESSHOMARU

Si, ya lo sé, esa miko me descontrola, estoy consciente de las consecuencias que puede traerme el sentir estas cosas por esa mujer habiendo tomado a Wikka por esposa, pero todo es por la expansión de mis territorios.

Buscare a esa miko para aclarar la situación, tengo que saber qué es lo que pasa con ella, no entiendo nada en absoluto, lo único que puedo captar es que yo eh tenido algo que ver con Kagome y no lo recuerdo y al parecer Wikka es la culpable.

El único que puede aclarármelo todo es Jaken pero es un imbécil, así que tendré que hablar con la sacerdotisa.

Camine en dirección hacia donde ella se había ido, pude captar su aroma, y sentí como me embriagaba, me endulza el alma, su olor me da paz, pero esa paz es interrumpida al sentir el olor de sus lágrimas, últimamente me irrita verla triste, no porque se vea patética si no porque odio verla sufrir. Me acerque cautelosamente al lugar donde se oían sus sollozos, tengo miedo de verla, miedo de lo que posiblemente me haga descubrir, miedo de mis sentimientos, hay algo que me oprime el pecho al escucharla tan indefensa, tan destrozada y temó ser el causante de esa melancolía.

-¡NOOOOOOOOOOO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! –la escuche gritar, y claramente ese grito estaba acompañado de un profundo dolor –¡Por favor Kami! ¡AYUDAME! –lloraba de desesperación, sus sollozos se habían convertido en llantos sonoros, no puedo controlarme, siento esas inmensas ganas de abrazarla, todavía no la eh visto, pero si la escucho, no puedo más y salgo de las sombras, y la veo… Estaba arrodillada, sus manos estaban bañadas en sangre, lloraba desconsoladamente, golpeaba con sus puños cerrados el suelo, y rasgaba con sus uñas la tierra, estaba frustrada, desconsolada, sentí que por dentro algo se quebró en mí, me rompí en mil pedazos al verla de esa manera, no estoy seguro de lo que siento… Intente acercarme pero me detuve en seco, algo húmedo bajaba por mi mejilla, acerque mi garra a mi rostro y pude sentir lo que jamás pensé, era una lagrima, estaba sorprendido, no puedo comprender exactamente el motivo pero estoy seguro de que tiene que ver con la mujer.

–¿Qué quieres Youkai? –la escuche hablarme entre sollozos….

FIN POV SESSHOMARU

Se encontraba frente a esa miko, su semblante frio era el de siempre, una lágrima había caído de sus ojos pero en su rostro no había rastro de ella. Estaba desesperado, angustiado por ella, pero no lo demostraba.

–¿Qué quieres Youkai? –dijo la sacerdotisa futurista entre sollozos, no levantaba la vista, esta vez, se encontraba sentada en el suelo con su cabeza metida en sus rodillas.

-Explícame por qué te comportas de esta manera.

-Quiero estar sola por favor déjame tranquila –levanto la mirada suplicante, él se había quedado en silencio solo la observaba pues había notado que el brillo en sus ojos y la alegría que denotaban ya no existían –por favor déjame sola.

-Jamás te dejare sola onna. –esta vez su impulso venció a su cordura. Kagome únicamente le miro asombrada, por segundos en sus ojos se vio ese brillo de esperanza, pero no duro, y su mirar volvió a empañarse.

-Dime que te sucede miko –volvió a hablarle.

-No creo que te importe.

-Si te pregunto, es porque realmente me interesa.

-Sesshomaru –le vio nuevamente y volvió a quebrarse en llantos, estaba desesperada, abatida, dolida, triste, enojada, indignada, frustrada, una parte de ella reprochaba a ese demonio por haber marcado a esa idiota, pero otra parte de ella comprendía que muy en el fondo tal vez era él quien peor la pasaría por haber caído bajo la trampa de Wikka, así que trato de no ser tan dura con sus palabras a pesar de la ira que sentía, sabía que él no era el culpable pero si ella pudo recordarlo porque él no lo hacía.

-¿Qué quieres saber? –pregunto sin dejar ver su rostro.

-En que situación te encuentras ahora.

-¿Y por qué el interés? –seguía sollozando.

-Es curiosidad. Quiero saber cuál es la causa de que tu situación sea tan patética.

-¿Aceptarías a un hijo nacido de una humana?

-Tu pregunta no viene al caso.

-Por favor contesta. ¿Serias capaz de aceptar a un hanyou como hijo?

-Nunca.

FLASH BACK

-Sesshomaru- dijo Kagome que lloraba de felicidad, se había levantado de la cama y había corrido a abrazar a su demonio- Mi amor, vamos a ser padres, te amo tanto me siento tan feliz, no sabes cuan dichosa estoy…

-Mi pequeña yo también te amo, también estoy feliz de ser padre- dijo esto mientras la cargaba como si de recién casados se tratase al mismo tiempo que le daba un beso- me siento tan contento mi amor, gracias por este regalo.

-Cariño, no te preocupes, yo estoy segura de poder controlar mi poder espiritual, nada malo les pasara a nuestros bebes- ambos estaban contentos, aunque ella parecía más impresionada, jamás había visto a Sesshomaru reír de esa manera, realmente estaba muy feliz…

-Yo prometo no darte ningún disgusto, ya veraz que todo saldrá bien, te voy a consentir muchísimo, ahora mejor descansa- la acostó en la cama y le dio un beso en su frente, él también se acostó pero coloco su cabeza en el vientre de su amada y en señal de su felicidad le dio unos cuantos besos- a ustedes también los amo cachorros-…

FIN FLASH BACK

-¿Solo estabas fingiendo entonces? –Dijo casi susurrando, aun así, él logro escucharla.

-Explícate.

-Olvídalo, tal vez algún día lo recuerdes.

-Como quieras, solo trata de no llorar tanto, tus berrinches me ponen de mal humor. –seguía fingiendo desinterés.

-¿Mal humor? Eres un idiota –ese último comentario si la había hecho detonar en ira. –No son ningunos berrinches o ¿qué crees? ¿Qué es fácil perderlo todo por culpa de personas egoístas que no ven si no por sus propios intereses? ¿Qué es fácil ver como la persona que amas es un idiota que se dejó envolver por una arribista? Dime, crees que es fácil.

-Es patético. Tú eres patética. –Se giró para marcharse, tenía miedo, no iba a decirle sus sentimientos pero tenía ese presentimiento de que si se quedaba oiría la verdad y su instinto le pedía que se fuera que huyera que posiblemente eso lo destrozaría.

-¿Crees que mi situación es patética? Pues créeme que si estuvieras en mi situación te verías más patético, en estos momentos soy yo la que sufre pero si realmente todo lo que me decías era cierto tu sufrirás también. Solo espero que algún día me recuerdes y los recuerdes. –esta última palabra fue acompañada por una caricia en su vientre que fue vista por el demonio que había detenido su huida y la miraba fijamente desde que había empezado a hablar.

-Explica que es lo que sucede.

-Olvídalo, yo, será mejor que me vaya. Por favor no intentes averiguar nada más por otra persona, mejor intenta recordarme.

Así la miko se levantó y camino por el bosque rumbo a la aldea, quería desahogarse, contar lo que sentía y pensaba a alguien, y nadie mejor que escucharla que su fiel amiga casi hermana Sango.

Camino por una hora aproximadamente cuando fue alcanzada por Ah-Un, observo como aterrizaba, Rin bajo de él y le dijo que Sesshomaru los había enviado para que llegara más de prisa a la aldea. La pequeña niña fijo sus ojos en las manos ensangrentadas de su madre y decidió preguntarle pero Jaken con un gesto dijo que no era el momento.

Llegaron muy rápido a la aldea. Kagome bajo y camino a paso lento acompañada de Rin y Jaken.

-Kagomeeeee! –Sango la diviso de lejos y corrió hacia ella.

-¿Kagome pero que te ha sucedido? –la vio de pies a cabeza, no entendía por que Kagome lucia físicamente como la primera vez que cruzo el pozo, fijo sus ojos en sus manos y se preocupó al verlas ensangrentadas -¿Qué sucede? –dijo aún más preocupada pues la chica lucia perdida.

-Quisiera hablar a solas contigo. No quiero que nadie más me vea en estas condiciones.

-Está bien, vamos.

-Jaken por favor lleva a Rin con la anciana Kaede, yo, llegare más tarde.

-Como ordene señora. –rin se despidió de ambas mujeres y se fue con Jaken.

Las dos mujeres caminaron en silencio con dirección al árbol sagrado, estando ya en el lugar Kagome empezó a relatar su historia….

-Recuerdas la última vez que vine y les di la noticia de mi embarazo? –Sango asintió con la cabeza. –Bien, esa vez cuando cruce el pozo y regrese a mi época….

En el castillo de Naraku…

-Bien Kikio, que astuta eres, mira que disfrazarte de esa anciana para destruir la relación de Sesshomaru con Kagome haciendo quedar a Inuyasha como el culpable, me sorprende lo mala que puedes llegar a ser cuando te lo propones… Lo que no entiendo es por qué quieres separarlos.

-No es de tu incumbencia Naraku.

-Ja no me retes que yo fui quien te regreso a la vida.

-Quiero que mates a Kagome, Naraku.

-Y yo como por qué lo haría?

-Tranquilo Onigumo… Te voy a recompensar –dijo Kikio mientras se descubría los hombros.

-¿Qué pretendes mujer?

-Quiero ver sufriendo a Inuyasha por el remordimiento y la culpa…. Quiero a mi reencarnación muerta… Y a Sesshomaru lo quiero para mí.

-Jajaja hay Kikio que patética. Tu misma sabes que ya tiene compañera o serás su concubina?

-Cállate idiota. Ya tengo eso planeado, la bestia interior de Sesshomaru esta sellada por mi hechizo, es por eso que no replico cuando Sesshomaru la marco pero si despierta su matrimonio con Wikka no durara más de cinco años. Y estoy segura de que si esa chiquilla muere su bestia despertara por el dolor y la impotencia que sentirá en esos momentos, es ahí donde mi plan para conquistarlo entra en juego. Así que mata a esa idiota.

-Imposible, aunque la mate Sesshomaru la revivirá con Colmillo Sagrado.

-Déjame eso a mí, ahora prepárate dentro de una hora atacaremos.

Una hora después en el árbol sagrado…

-Y así paso todo, esa mujer fue la culpable de mí desventura. Ahora ya nada me queda.

-Hay Kagome que desgracia. Pero enserio él no te recuerda?

-No Sango, ni siquiera lo intenta. A veces pienso que nunca me amo, es más, marco sin ninguna objeción a esa perra y a mi? Conmigo nunca lo hizo.

-Ka… Kagome que acabas de decir?

-Perdón Sango, es que tengo tanta rabia.

-No te preocupes, entiendo cómo te sientes.

-A pesar de todo, no sabes cuánto lo amo, aunque quiero despreciarle por haber caído en esa estupidez no puedo y creo que…. –paro lo que decía y vio el cielo, una nube de miasma se desplazaba a la aldea.

-Naraku –menciono Sango.

-Vamos. –terminó de decir la sacerdotisa.

Corrieron hacia la aldea, todo estaba devastado, era increíble que en pocos segundos todo hubiese quedado reducido a cenizas, Kagome corrió con desespero a lo que quedaba de la cabaña de la anciana Kaede, pues suponía que Rin y Shippo estaban dentro.

Entro a la cabaña y los encontró en una esquina, estaban siendo protegidos por Kaede, con dificultad logró poner a salvo a los tres. Los dejo lejos del campo de batalla e hizo una barrera débilmente espiritual la cual sello con una flecha sagrada clavada en el suelo.

Después de terminar, se dirigió a donde estaba el resto del grupo, Miroku fue el único que la vio con asombro….

-Señorita Kagome, que le paso?

-Luego le explico monje Miroku, por el momento es mejor concentrarnos en el enemigo –volteo a ver a Inuyasha – ¿Sucede algo?

-Es que no me explico por qué estás tan normal luego de todo lo sucedido. –refiriéndose a su situación sentimental.

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

-Este…. Yo… pues –estaba nervioso, definitivamente había metido la pata.

-Vaya, Vaya… El grupo de buenos amigos están reunidos nuevamente… Tanto tiempo sin verte Kagome…. Lamentablemente esta será la última vez….

-Claro, porque te juro que esta vez sí acabare contigo maldito…. –Inuyasha se lanzó a atacarlo con su viento cortante, daba golpes torpes por el enojo que sentía.

La miko futurista lanzaba sus flechas purificando todo el miasma y los demonios que acompañaban a Naraku, mientras que Kirara volaba por los aires montada por Sango y Miroku para atacar más de cerca su campo de energía y así lograr destruirlo, pues Kagome todavía no recuperaba sus poderes espirituales al cien por ciento.

La última batalla de Naraku, apenas se libraba…

En otro lugar de esa misma época…

-¡Amooooo Sesshomaruuu!... ¡Amooo Bonitoo! –Jaken gritaba montado en Ah-Un, ya que en cuanto se enteró de la llegada de miles de demonios siendo comandados por Naraku, corrió en busca de ayuda, sabía que su amo no andaría tan lejos….

-¿Qué pasa Jaken, donde esta Rin?

-Amo…. Na… Naraku –dijo jadeando del cansancio pues después de haberse bajado del dragón de dos cabezas había corrido unos metros para alcanzarlo por tierra –Naraku llego a la aldea y está arrasando con todo y todos.

No había terminado de hablar, cuando Sesshomaru ya se estaba transformado en una bola de luz, inmediatamente salió rumbo a la aldea.

En el campo de batalla…

A lo lejos la miko de barro y huesos observaba todo lo que estaba pasando, esperando con ansias el momento indicado para poder actuar…

Por otro lado la batalla parecía interminable, Inuyasha ya estaba demasiado herido, no podía moverse, Miroku estaba al borde de la muerte debido a la gran cantidad de miasma absorbido y Sango no podía atacar pues Kohaku le servía como escudo a Naraku para evitar ser herido y así poder moverse con libertad.

La única que luchaba era Kagome, que casi no podía hacer mucho, lanzó una flecha logrando asi desintegrar una parte del campo de energía de su enemigo. Esto último hizo que el hanyou araña lanzara uno de sus tentáculos en su dirección, Sango intento romperlos pero se detuvo pues Kohaku se interpuso en su ataque.

Logró atrapar a la sacerdotisa, la elevó en los aires hasta posicionarla en su altura, todavía no la introducía en su campo de energía, la mantenía fuera…

-¡Suéltame! ¡Eres un desgraciado! –Intentaba zafarse de su agarre pero no lograba hacerlo….

-Tranquila mujer, estamos esperando a un invitado, seguro que se alegrara de verte… En tal caso eres su amante ¿No es así? –La chica frunció el ceño y cuando iba a responder…

-Naraku –una voz masculina, elegante y sensual hizo acto de presencia.

-Jajaja, ¡por fin! Ya se había tardado señor Sesshomaru.

-Suéltala –nuevamente hablaba con frialdad.

-Vamos Sesshomaru, no me pidas que la suelte –sus ojos se llenaron de lujuria –Tu mejor que nadie sabes lo delicioso que es tenerla en los brazos –la mirada del Taiyoukai estaba serena pero la furia brotaba en su interior –Jajá, es increíble –decía Naraku con sorna –No me digas que te molesta que le haga cariño a Kagome cuando tú ya tienes a Wikka, que por cierto esta espectacular.

-Cállate imbécil.

Naraku estrecho a Kagome mas cerca de él, olio su cabello.

-Dime Sesshomaru, Aclárame algo, por quien te pones celoso, por tu esposa o por la miko.

En ese momento Kagome dejo de forcejear en los tentáculos de Naraku y presto atención a su respuesta.

-No tengo porque darte explicaciones, ahora Suelta a la mujer –hablaba con decisión y firme en lo que decía, se notaba su ira, le daba igual que opinara de Wikka pero no toleraba que se insinuara con SU HUMANA, aunque no quería admitirlo.

-Claro que la soltare, pero antes –reviso su cuello y la parte superior de sus hombros –Jajaja, Kagome tú serás únicamente mía –había lujuria y malicia en sus palabras.

-Eso nunca –esta vez Sesshomaru no oculto más su ira y ataco cortando de una sola vez los tentáculos de Naraku liberando a la miko.

La miko estaba en el suelo, junto a Sango, los demás estaban inconscientes y Sesshomaru luchaba contra el hanyou araña…

-Sango ve junto a los demás, cuida de Inuyasha y Miroku, no te preocupes por mí, te juró que Naraku no pasara de hoy, ha firmado su sentencia de muerte esta misma noche.

-No puedo dejarte Kagome.

-Por favor Sango vete –la exterminadora vio tanta determinación en ella que prefirió hacerle caso.

Habían pasado más de media noche luchando contra el demonio, con Sesshomaru atacándolo no necesitaban de más ayuda, y es que no es que no la quisiesen pero los demás se encontraban muy mal heridos y el resto no eran sino solo aldeanos refugiados en una cueva…

Las cosas para Naraku se estaban complicando, su campo de energía se estaba debilitando y Kagome cada vez tomaba más fuerzas siendo acompañada por el taiyoukai… El peli plata había atacado con su espada Bakusaiga, y había logrado desintegrar su cuerpo completamente, se vio dificultado para regenerarse y eso lo aprovecho Kagome para lanzarle una flecha pero algo la detuvo….

Otra flecha sagrada fue lanzada desde la profundidad del bosque… La flecha se clavó en el suelo justo al lado de los pies de Sesshomaru, este último no le dio importancia, hasta que intento moverse, no podía, estaba como inmovilizado, él nunca había sido tan débil como para que una humana intentara semejante cosa, pero Kikio no busca paralizarlo para siempre solo necesitaba unos minutos para matar a su reencarnación nada más que eso… unos minutos.

Kagome volvió la vista a Naraku y observo que este ya se había regenerado, todo había pasado en escasos segundos, cuando nuevamente un haz de luz purpura salía del bosque y vio que este se dirigió a la barrera que protegía a sus dos pequeños hijos adoptivos… "La barrera de una sacerdotisa solo puede romperla otra sacerdotisa" pensó la miko mientras era inundada de angustia, Naraku extendió sus tentáculos para arremeter contra los pequeños, Sango estaba demasiado lejos, Kirara yacía herida junto a los demás y Sesshomaru seguía inmovilizado… Todo dependía de ella.

Sacó una flecha y apunto a los tentáculos lográndolos destruir, en esos momentos corrió al lado de los pequeños…

-¡Corran con los aldeanos a la cueva! Rápido –sus niños corrieron mientras Naraku alzaba sus tentáculos para alcanzarlos y Kagome tensaba su arco lista para atacarlo para defender a sus infantes pero el pequeño Kitsune tropezó siendo víctima fácil para el hanyou.

Kagome miró horrorizada y sin pensarlo, corrió con una velocidad que nunca imagino, se abalanzo al pequeño para protegerlo y justo en ese instante las extremidades del demonio la atravesaron por la espalda hasta salir por su vientre, la miko no apartaba la vista de Shippo y de inmediato beso su frente y con su dedo índice presiono un punto en su cuello obligándolo a caer desmayado para evitar que viera todo lo que había pasado…

No entendían como, todo eso había sucedido en menos de un minuto…. Miroku e Inuyasha habían despertado pero no podían moverse, seguían igual de débiles y Sango estaba estática de la impresión, todos miraban con pavor a Kagome… Pero el más impactado era ese chico alto de ojos color ámbar con cabellos plateados, no daba crédito a lo que sus ojos miraban, el dolor al igual que la ira lo abrazaron, por momentos sus ojos se tornaban rojos y sus colmillos se mostraban y luego volvía a la normalidad, si, era evidente, no podía transformarse por completo, pero eso sí, Yako estaba a punto de despertar….

Naraku recogió sus tentáculos con el cuerpo de la miko dentro de ellos, ella estaba consciente, sentía como el veneno se le carcomía la carne por dentro, como le quemaba… Pero si de algo estaba segura era que no moriría sin haberlo matado antes…

-Que placentero es tenerte a mi merced Kagome…

-Ca… Calla… te… Nara…ku –hablaba con mucha dificultad.

-Tú no me das ordenes miko, al contrario te daré una sacudida antes de matarte completamente, deberías agradecerme, hare que veas a tu amado antes de morir, es una lástima que él no recuerde a la que pronto será un cadáver –y diciendo esto último con mucha fuerza y rapidez azoto el cuerpo de la joven sacerdotisa al suelo justo a la par de Sesshomaru…

-¡Ahh! –Un grito de dolor salió inevitablemente de su boca, había sentido que el golpe recibido había quebrado todos sus huesos a la vez…

-¡Kagome! –gritaron todos, Inuyasha intento levantarse, igual Miroku, y Sango se agarró con fuerza a su boomerang…. Estaban dispuestos a dar la vida por liberarla…

Un leve gruñido de rabia salió de la boca del Youkai….

-Imbécil, Como te atreves a tocar a mi mujer –la voz de Sesshomaru era más ronca por el odio y sus ojos estaban totalmente enrojecidos, fácilmente se podía reconocer que era Yako quién hablaba… Asi es, Yako había despertado…

Naraku apretó con fuerza el cuerpo de la miko y ella volvió a dejar escapar un quejido…

Sesshomaru fue atacado por una ola de recuerdos, desde la primera vez que vio a Kagome, cuando ella salvo a Rin, cuando la hizo suya, cuando se dio cuenta de que sería la madre de sus cachorros, todo volvió a su cabeza y A SU CORAZÓN… Por fin la había RECORDADO… Cada recuerdo ocupo el lugar que correspondía….

Naraku nuevamente recogió sus tentáculos, y posiciono a Kagome a su altura….

-¡Kagome! Mi Kagome –dijo el Youkai –perdóname.

Esas últimas palabras del lord del oeste, habían reconfortado su alma y su espíritu, una luz brillante de color rosado blanquecino la rodeo totalmente cegando los ojos de todos, cuando la luz ceso, la mujer que estaba atrapada por Naraku, era la misma sacerdotisa poderosa, con el cabello lacio, largo, rojizo y con hondas en sus terminaciones, esa mujer con el cuerpo bien definido… Al ambos recordarse el hechizo se había roto y había vuelto a ser la misma…

-Buena hora para recordarse Kagome, no solo te matare a ti sino que también acabare con tus hijos con mis propios tentáculos…

Sango se preparó con su boomerang y Sesshomaru estaba por transformarse cuando de pronto…..

-No lo hagan –la chica hablaba con fiereza –deténganse, yo misma lo matare…

La miko futurista tomo con fuerza las extremidades que la atravesaban y empezó a llenar sus manos de una luz blanquecina, su poder aumentaba considerablemente, solo con esa energía había logrado purificar el veneno que se estaba en el aire y el miasma que afectaba a Miroku dentro de su cuerpo….

-¡MUERE NARAKU! –separó un poco las manos de los tentáculos hasta que la rodeo un aura completamente blanca, luego volvió a tomar las extremidades del demonio y descargo en el toda la energía espiritual acumulada, Naraku se desvaneció rápidamente y ella cayó al suelo pero no lo toco ya que Sesshomaru la había tomado…

-Kagome –susurro sin poder ocultar su dolor por todo el daño que había causado al no recordarla…

-Te amo… te… amo… señor hielito –Se inclinó un poco más y el deposito en sus labios un suave beso –yo también te amo onna –dijó el mientras la acurrucaba en su regazo.

-No me olvides –volvió a susurrar la chica, él la miro con miedo, sentía que se despedía –…. Porque yo nunca te olvidare mi amor… -Kagome sonrió, suspiro y cerró sus ojos…

Estaba muerta, las heridas que tenía eran mortales a pesar de haber purificado el veneno, además sus huesos estaban rotos, pero no importaba, colmillo sagrado podía cortar los esbirros del inframundo que rodeaban al cuerpo inerte…

Sesshomaru cogió su espada, a pesar de todo estaba horripilado, la sola idea de perderla lo hacía quebrarse en mil pedazos… La recostó suavemente en el suelo mientras los amigos de la miko lo observaban suplicando para que la espada cumpliera con el objetivo… levanto a colmillo sagrado estaba por cortar los seres que tocaban su frágil cuerpo….

-Por favor, colmillo sagrado –dijo por lo bajo el peli plata.

La espada descendía hasta el cuerpo de la miko, cuando, una flecha sagrada proveniente del bosque ilumino nuevamente el lugar, intersecto a colmillo sagrado y lo rompió en mil pedazos… La flecha a pesar de ser sagrada tenía en la punta un fragmento de la Shikon no Tama completamente contaminado….

Sesshomaru quedo desorientado, estaba confundido, no sentía ira, sino terror, que haría, colmillo sagrado ahora era inservible, no le importaba nada más que su amada, mataría a quien se había encargado de destruir su espada, pero ahora lo único que quería era despertarla…

Se arrodillo y la recogió, volvió a acurrucarla en su regazo, estaba poniéndose fría, la abrazo de tal manera que parecía que quería fundir sus cuerpos…

Sango e Inuyasha intentaron ir junto a él para poder estar con su amiga aunque fuese muerta, pero Miroku los detuvo, dando a entender que era mejor que él estuviese a solas con su cuerpo…

La exterminadora no podía creer que su amiga estuviese muerta y el media casta de Inuyasha no podía con el remordimiento "No importa, prefiero verla muerta, antes que en los brazos de otro", los recuerdos lo azotaron de golpe y se arrepintió por lo que había hecho….

El taiyoukai se levantó con la chica en brazos y se metió en lo profundo del bosque….

Un grito de dolor fue lo único que pudo dar el demonio por toda la frustración y desespero que sentía… La abrazaba, pedía a lo más sagrado que por favor la dejaron nuevamente a su lado, no podía con tanto dolor, jamás imagino algo comparado, había estado en miles de batallas, lo habían herido de miles formas pero ninguno de esos dolores era comparado con el que sentía, por primera vez quería morirse…

-Kagome –dijo con la voz quebrada, casi apagada por el llanto que estaba reprimiendo –Mi amor, por favor despierta.

El silencio se apodero del lugar, la noche estaba tan negra…

-No me dejes, Onna por favor.

Se sentía devastado, -Por favor mi amor –volvió a susurrar…. No pudo más y se solto en llanto… Aferro más el cuerpo de ella en sus brazos, beso su frente y labios, acaricio sus mejillas y cabello, lloraba, lloraba y lloraba… Lloraba como niño, no podía creerlo, no quería aceptarlo…

-Por favor, te amo, despierta.

Pero Kagome no podía hacerlo, desde que había cerrado sus ojos, ella había estado abrazándose a la muerte….