En el capítulo anterior…

-¿Wikka? ¿Qué rayos? –estaba impresionada –Por qué esta de esa forma? –Su pulso empezó a acelerarse -¿Acaso ella… ? –lo último que vio fue como todo se volvió negro mientras oía las suplicas de su abuelo para que despertara, ahora todo estaba claro.

Capítulo 15 "La muerte de Wikka"

-¿Kagome? ¿Querida estas bien? –la preocupada voz de su madre se oía a lo lejos, la escuchaba a distancia, lentamente abrió los ojos, era como que si estuviese haciendo el trabajo más difícil -¿Me escuchas hija? ¿Te duele algo?

Miro a su alrededor como buscando a alguien o intentando reconocer el lugar, sentía como si su energía no estuviese en su cuerpo. Era un hecho que la presión en su organismo había colapsado. Puso su mano en su cabeza y masajeo un poco su cien, respiro profundo unas dos veces para intentar calmar el agudo dolor que tenía.

-No te preocupes mamá, estoy mejor-dijo volviendo la vista a su madre –Solo por favor consígueme una aspirina, me duele mucho la cabeza.

Su mamá se fue a la cocina para buscar el medicamento, mientras, su abuelo se acercaba a ella, la miró curioso.

-¿Qué viste en el espejo que te puso tan mal Kagome? –ella solo lo miró de manera preocupada, se acomodó un poco en su cama.

-Wikka tiene a mis hijos viviendo con ella –contestó mientras su madre le daba una aspirina y le pasaba un vaso con agua – ¿Si entiendes abuelo? Esa arpía esta con Rin y Shippo viviendo en el palacio de Sesshomaru.

-Seguro todo tiene una explicación –contestó él intentando calmarla.

-Si Sesshomaru está con ellos nada les puede pasar hija, no te preocupes –le consoló la señora Higurashi mientras se sentaba a su lado en el borde de la cama.

-¿Cuándo vendrá Inuyasha de nuevo? –pregunto ansiosa.

-Creo que mañana, ¿Por qué preguntas?

-Mañana regreso con él al Senguko –le contesto a su mamá mientras se paraba de la cama y se dirigía al armario, saco un bolso y empezó a preparar sus cosas.

-No puedes irte y menos para enfrentar a esa mujer, que va a decir Sesshomaru si regresa?

-No me importa lo que piense Sesshomaru mamá, él es quien me debe una explicación, estoy segura que me ha ocultado muchas cosas, seguro y ahora si quiere formar una familia con Wikka, seguro y es por eso que ahora no viene diariamente a verme si no cuando se acuerda.

La noche había caído lentamente, si en sus manos hubiese estado el acelerar el tiempo lo hubiera hecho, rogaba porque Inuyasha no tardara, él la había llegado a visitar en varias ocasiones para llevarle sopas, hiervas y bebidas que la anciana Kaede y Sango le mandaban… No podía dormir, no desde que sabía el peligro que corrían sus pequeños "Si Sesshomaru está con ellos nada les puede pasar hija, no te preocupes"

-Si claro, nada les pasara y el mismo los llevo al palacio –pensó en vos alta –Espero y tengas una buena explicación Lord Sesshomaru.

El sol salió y con eso un nuevo día llegaba, ansiosa se levantó más temprano de lo normal, sin contar que no había podido dormir en toda la noche, se asió y bajo al árbol sagrado con sus cosas, si Inuyasha llegaba lo haría muy temprano, se sentó debajo de este, tenía un plato de comida a un lado junto con un refresco, aparte, una panita con muchos dulces, era posible que si el hanyou no llegaba pronto, ella se acabaría incluso lo que llevaba para sus amigos.

-Vaya, pero que apetito Kagome –dijo cierto platinado saliendo de la ermita que encerraba al pozo –Te pondrás más gorda de lo que estas –hablaba burlón.

-Cállate, BAKA –contesto de mala gana guardando todo en sus respectivos recipientes –Vámonos… ¡Mamá, abuelo, Souta! ¡Ya me voy! –se levantó, aventó el bolso para que el hanyou lo tomara y ella camino lentamente hacia el pozo.

-¿Qué? Espera tonta –bufó – ¿A dónde crees que vas? –se interpuso en el camino.

-¿A dónde más? –Contestó sarcástica –Ahora, quítate de en medio si no quieres quedar 20 Kilómetros bajo suelo por decirte "la palabra" que tanto odias.

Él trago grueso y se apartó para que pasara, ambos llegaron al pozo, Kagome miró con nostalgia.

-¿Por qué permitieron que Wikka se llevara a los niños? –preguntó seria.

-¿Co… Como lo sabes?

-Solo contesta.

-Sesshomaru se los llevó, dijo que resolvería un asunto y ellos estaban incluidos, Sango se negó pero no pudo hacer nada más.

-¿Desde hace cuánto?

-Dos días –Miró como ella asentía, le indico que ya estaba lista, así que la cargo de manera nupcial y se metió al pazo lentamente.

Al llegar a la época antigua paso directamente donde se encontraba Sango con Miroku y Kaede, pregunto cómo habían sucedido las cosas…

"Él dijo que no me preocupara que solo estaba cumpliendo con las reglas que un lord debía seguir, no fue violento, habló con los niños y ellos aceptaron, quien ha estado buscándote es esa mujer llamada Wikka, asegura tener asuntos pendientes contigo, yo estoy preocupada, pues no sé cómo reaccionara ella con los pequeños" –le había contado Sango.

Pidió a Kirara prestada para ir más rápido, Inuyasha, Sango y Miroku insistieron acompañarla pero ella se negó. Llegó a la entrada principal del palacio del Oeste, Kirara aterrizo y ella bajo con mucho cuidado, su barriga le impedía moverse libremente, se acercó a un gran portón custodiado por dos grandes demonios.

-Buenas tardes caballeros –habló de lo más normal –Solicito hablar con su amo Sesshomaru.

-Largo humana, el amo no recibe visitas sin haberse anunciado con anticipación y menos si se trata de seres tan repugnantes y miserables como tú–le dijo el más delgado de ellos.

-Muchachos, verán, yo no estoy para juegos –dijo de manera amenazante –por favor tengan la amabilidad de anunciarme con Sesshomaru –sonreía.

Los soldados la miraron con sorna y burla, uno de ellos desenvaino su espada estaba dispuesto a atacar pero un látigo lo partió en dos, el otro soldado miró con terror como su amo se acercaba.

-Deja que pase Mikael –hablo furioso –Y que sea la última vez que osan faltarle el respeto.

-Si señor –contestó nervioso y con la mirada gacha –Pase por favor Señora.

-Que amable Mikael, pero no es necesario, yo no necesito entrar, solo vengo a hablar con tu amo y a retirar de este palacio lo que me pertenece –el soldado palideció al escucharla hablar, esa mujer correría con la misma suerte que su compañero.

-¿Qué haces aquí mujer? –al ver que era imposible hacerla entrar, salió del palacio para hablarle.

-Tienes a mis hijos viviendo con Wikka –estaba furiosa –Explícate Sesshomaru, exijo que me digas por que los tienes aquí, exijo verlos, te comunico que me los voy a llevar –el ambarino la miraba serio, tenía ese porte indiferente, por dentro estaba tan asustado de verla tan furiosa y al mismo tiempo orgulloso de su fiereza.

-¿Cómo te enteraste? –preguntó secamente.

-¿Temías que lo hiciera? –replicó, sentía que lloraría pronto por el enojo –Te diré una cosa Lord Sesshomaru, mis hijos son míos, tanto los que secuestraste como los que llevo dentro de mí, si tanto quieres tener una familia con Wikka –estalló en llanto –pues busca como ponérselos a ella, porque mis hijos SON MIOS –el platinado solo esbozo una hermosa y sexy sonrisa al verla actuar de esa manera -¿Te estas riendo de mí? –cuestiono aún más molesta.

-¿Me dejaras hablar para explicarte o seguirás de escandalosa? Puedes guardar tus celos para después –su voz era seria pero por dentro estaba muriendo de risa.

-Puedes pensar lo que quieras –se cruzó de brazos y se dio media vuelta dándole la espalda –Total no me importa lo que hagas, solo quiero a mis hijos conmigo, no creas que dejare que esa que se hace llamar tu hemb… -Fue interrumpida al sentir como su demonio la halaba hacia su cuerpo, quedó perpleja mientras él acariciaba su rostro.

-Eres terca mujer, decidida, feroz, celosa y mandona, eres realmente insoportable… aun así, ya extrañaba tu olor, tu ser, tu esencia… -el tacto de sus manos con su piel la hizo tranquilizar su ira, se sentía tan bien su calidez "Como te amo tonto, pones mi mundo de cabeza y lo ordenas solo con tocarme" pensó disfrutando el contacto –Amo tu carácter Kagome, aunque a veces me saques de quicio.

Kagome tenía un tic nervioso en su ojo y una vena resaltada en su frente –Pues si no fueras tan tonto no me comportaría de esa forma –sonó tajante.

-Si no pensaras mal no me hicieras perder la paciencia miko –contestó de igual forma, ella intento replicar pero antes de que abriera la boca la callo con un beso.

Se separaron y ella lo miro apenada, Sesshomaru la tomo en brazos siendo seguido por Kirara, la llevaría lejos del palacio para hablar con calma, llegaron a un riachuelo, él se sentó en una roca grande mientras colocaba a la sacerdotisa en sus piernas.

-¿Me explicaras que sucede? –pregunto tiernamente levantando el rostro de su amado, pues habían pasado alrededor de siete minutos en los que el ambarino solo se había dedicado a acariciar su abultado vientre, ya que los pequeños no dejaban de moverse inquietos.

-El general Tokugo está en guerra, en estos momentos el no aceptará hablar con nadie así que lo de la marca tendrá que esperar hasta que la batalla acabe –ella asintió y pregunto cuanto tiempo podría durar, palideció al escuchar la respuesta –Lamentablemente sabes que yo adquirí compromiso con el territorio Sur al casarme con Wikka, así que Tokugo mando una nota pidiendo ayuda, yo no puedo negarme pues ahora soy su familiar.

-Entiendo… ¿Y eso, que tiene que ver con Rin y Shippo? –pregunto desanimada.

-Al entrar yo a guerra tengo que dejar como representante a mis herederos por si muero en combate, de esa manera aseguro mi descendencia, los cachorros podrán irse hoy contigo pues ayer mismo los presente al consejo de lores.

-Está bien, entonces, vamos por los niños –él asintió en respuesta mientras empezaba a sujetarla para irse –Espera –habló ella y acarició su mejía –Solo cuídate mucho por favor.

Disfrutaron unos minutos más en esa burbuja de cristal que habían formado… Al lapso de un tiempo regresaron al palacio, ella esperaba fuera mientras llegaba Sesshomaru con los niños.

-Vaya, Vaya pero miren quien está aquí –llegaba prepotente Wikka –Me ahorras el buscarte idiota.

-¿Querías verme? Awww que hipócrita eres –contesto indiferente –Mejor lárgate.

-Veo que los bastardos ya están por nacer, pobre de MI ESPOSO, seguro y estará avergonzado al tener hanyous por hijos –Kagome solo respiro profundo, no quería salirse de control –Quiero que me digas algo mujerzuela ¿CÓMO TE ATREVISTE A MARCAR A MI MACHO? –estaba realmente molesta.

Azoto a Kagome al suelo con fuerza, Wikka había sido tan rápida que la sacerdotisa no tuvo tiempo de nada, la iba a matar, si no hubiese sido por Mikael, el soldado custodia que protegía la puerta principal del palacio, estaría peor, inmediatamente Kirara se puso frente a ella, la azabache hizo un campo de fuerza para protegerse, el golpe le había provocado un dolor espantoso, sentía corrientes eléctricas en su espina dorsal acompañados por dolores agudos en la rabadilla y su vientre.

-LO MARQUE POR QUE ME PERTENECE MALDITA LOCA, LO MARQUE POR QUE ES MIO –replico a gritos y entre dientes por el dolor que sentía.

Esto último enfureció a la demonio e intento lanzar un ataque que hubiese sido certero si cierto platinado molesto no la hubiera lanzado contra el portón con su látigo. Rin Y Shippo corrieron al lado de su madre, Kagome miro horrorizada sus piernas, pues la sangre no se había hecho esperar, no estaba herida, si no que su sangre bajaba directamente de su vagina, un dolor insoportable se apodero de ella y no hizo más que intentar ahogar un grito, Sesshomaru miro con rabia a la culpable y la tomo por el cuello. Inmediatamente la sacerdotisa tomo a sus dos pequeños y pese al dolor los cubrió con su cuerpo para evitar que vieran lo que a continuación pasaría.

Wikka estaba en shock, sintió terror al ver los ojos del demonio, estaban tan rojos como la sangre de Kagome, su respiración aumento e intento zafarse del agarre pero fue imposible.

-Suéltame, lo merece por atrevida, yo soy tu hembra, no ella.

-Maldita perra–hablo Yako frenético –Mejor reza por tu alma, si es que tienes –apretó aún más el agarre, ella intentaba zafarse y empezó a quemar sus brazos.

-Primero –continuo Yako –cortare tus asquerosos brazos –ella vio con pánico como sacaba su látigo y grito de dolor al sentir como Sesshomaru cortaba en pedazos su cuerpo dejando solo su cabeza pegada al tronco.

-Mi padre te matara demonio –hablo con lágrimas –soy tu hembra.

-Solo por eso y porque no quiero matarte frente a mi familia te dejare con vida –la soltó bruscamente mientras ella se desangraba –Mikael, hecha a esta cosa y las partes de su cuerpo mutiladas al pozo de Ryu.

-Si… se… señor –nervioso del miedo, hecho a Wikka en una especie de saco y la llevo a la jaula del León de dos cabezas que estaba encerrado en las mazmorras del palacio, acostumbraban tirarle los cuerpos de las personas que eran ladrones y asesinos, pero en esta ocasión devoraría el cuerpo en trozos de esa tramposa, el soldado vació el saco en la mazmorra y los pedazos de carne amputados cayeron al vació, se escuchaban los lamentos de la mujer y el crujir de sus huesos al ser engullidos por la bestia, muriendo automáticamente.

Sesshomaru cogió a Kagome y la llevó a la aldea, Rin y Shippo iban montados en Kirara, fue atendida inmediatamente por Kaede y Sango, era evidente, su parto se había adelantado.

Bueno… Aquí les deje el capítulo numero 15… Espero y sea de su agrado… Pero todavía faltan cosas por aclarar… ¿Se enterara Kagome de la traición de Inuyasha? ¿Sera capaz de perdonarlo? ¿Kikyo regresara? ¿La perla de Shikon será destruida?...

Quisiera preguntarles… ¿Qué sexo prefieren para los hijos de Kagome? ¿Niños, niñas o ambos?

Gracias por leer y dejarme sus reviews, enserio son mi inspiración… Gracias nuevamente… Besos y abrazos…. Bye… Hasta el próximo Capítulo.