Primerizo
Capítulo 4
¡Edward estaba tan grande! Pensó Esme mientras lo miraba por el espejo retrovisor del auto. Se dirigían al Hospital para su usual visita al médico pediatra, aunque Eleazar más que revisarlo se encargaba de hacerle mimos.
Él pequeño iba en su sillita, sujetando con una mano una sonaja azul y haciéndola sonar con todas fuerzas mientras chupaba los deditos de su otra mano. Era el juguete favorito de Edward, y se lo había comprado Carlisle hace un mes atrás cuando fueron a la juguetería y mientras su padre lo colgaba Edward cogió la sonaja que estaba colgada a su altura y de ahí no la quiso soltar. Carlisle no tuvo problema en comprarla, él daría lo que fuera por su pequeño. Desde aquella vez Edward solo jugaba con esa sonaja, al parecer le encantaba el sonido que hacia, al igual que la música. Habían descubierto que cuando estaba inquieto y le colocaban música clásica el se relajaba bastante y se movía mucho y reía cuando Carlisle se lo llevaba a su despacho y colocaba viejos clásicos rock'n'roll de los años 70's.
Esme se detuvo frente al hospital y se estacionó velozmente, bajó y se dedico a sacar a Edward de su sillita, que en cuanto la vio comenzó a reír y balbucear. Lo tomó en brazos y aunque le quiso quitar la sonaja para que no se le fuera a perder tan solo con intentarlo Edward soltó un grito y la miro con sus ojos verdes enfadados.
- Me causa gracia que lo único que hayas aprendido de Alice sea a dar gritos cada vez que quieres algo mi amor – dijo Esme riendo mientras rozaba su nariz con la de su hijo.
Entraron al Hospital y todas las enfermeras rieron al ver a Edward, era un pequeño bastante famoso ahí, además que con su ternura y belleza había cautivado hasta a la enfermera más gruñona. Además que el martes anterior Esme había tenido que ir a Seattle y el viaje era aún muy largo para el pequeño, por lo que Carlisle decidió llevarse a su hijo al Hospital con él y tener un día de hombres. Resulto que al final cada paciente, enfermera y doctora que lo veía se le iba a hacer mimos y decirle lo lindo que era, y Edward solo reía y reía haciendo feliz a su padre.
- Hola señora Esme – dijo la secretaria de Carlisle - ¡Hola pequeño! ¿Cómo estás?
En eso la puerta se abrió y salió Carlisle, de inmediato Edward empezó a hacer su Noja y una sonrisa se extendió por su diminuta boquita rosada.
- Hola campeón – dijo Carlisle arrebatándole a su esposa su hijo y alzando a su bebe logrando que riera fuerte y agitara sus bracitos, logrando que la sonaja sonara aún más fuerte. La secretaria de Carlisle, Zafrina, rió fuertemente por la escena, no era para menos.
Carlisle abrazó a Edward que aun hacía sonar su sonaja, y besó suavemente los labios de su esposa, antes de tomarle la mano y guiarla hacía la consulta de Eleazar.
- Estaré en media hora acá Zafrina – dijo sin voltear a verla.
Mientras caminaban hacia la zona pediátrica, muchas enfermeras se giraron para mirar al doctor con su hijo, si Carlisle antes era guapo y arrancaba suspiros, ahora lo hacía el doble. Esa aura paternal le sumaba aún más atractivo. Pero todas tenían claro cuan enamorado estaba de su esposa, y que ninguna podría competir con su belleza natural y sencilla que se había acentuado aun más con su embarazo y ahora lucía curvas seductoras, atrayendo a muchos hombres para molestia de su esposo.
- Vamos justo en la hora, ojala Eleazar no se haya entretenido con algún paciente – dijo Carlisle.
- No creo, debe estar esperando a Edward – dijo Esme soltando una pequeña risita.
En cuanto entraron al ala pediátrica y se dirigieron hacia la secretaria y esposa de Eleazar, Carmen, esta se levanto de un vuelo y se dirigió hacia ellos con una enorme sonrisa.
- ¡Esme, cariño! te ves estupenda – dijo besándole la mejilla. Se acercó a Carlisle y beso su mejilla pero sin ponerle atención, ella miraba a la criaturita en sus brazos.
- Vaya pequeño, no te veo hace una semana y mira lo grande que te has puesto – acaricio la mejilla de Edward mientre este balbuceaba cosas sin sentido.
- Pasen, pasen, Eleazar los está esperando.
Esme le agradeció y entraron a la consulta, en cuanto los vio se levanto y se dirigió a ellos, le pidió a Carlisle que le entregara a Edward.
- Veamos jovencito, revisaremos cuanto has crecido.
Edward se quedó tranquilo mientras Esme lo desvestía para poder pesarlo, pero en cuanto lo colocaron en la helada pesa mandó un gritó que sorprendió a todos.
- ¡Vaya! ¡Pero que pulmones tienes pequeño! – dijo Eleazar riendo ante la imagen.
- Calma amor – decía Esme mientras lo acariciaba, su bebe tenia el ceño fruncido y sus ojos se comenzaban a llenar de lagrimitas. Comenzó a acariciar su carita suavemente hasta que Edward dejó de sollozar y agitarse en la báscula.
- Muy bien papás, el peso de su bebé es absolutamente normal, así que desde hoy ya tienen mi autorización para comenzar a darle papillas. Es preferible que primero le comiencen dando caldo de verduras o pollo para que sus papilas gustativas comiencen a acostumbrarse a los sabores, pero no muy condimentadas ni con mucha sal ¿ok? Ya en una semana pueden empezar a darle papillas y yogurt. Si quieres Esme, puedes dejar de darle pecho, ahora es solo tu decisión.
Después de que vistieran a Edward, le devolvieran su sonaja que había logrado quitarle y batallaran con el para colocarle la tierna casaca con orejitas en su gorro, se despidieron de Eleazar que le hacia caritas raras a su hijo.
Cuando salieron Esme se quedó conversando con Carmen mientras Edward jugaba con su papá a pegarle con la sonaja en la cabeza.
- No entiende que tiene esa sonaja para que te guste tanto – le dijo Carlisle a su hijo que reía y agitaba su manito para que su juguete sonara – Tienes miles de sonajas y solo te gusta esa, y no tomas en cuenta ningún otro juguete.
Edward miró a su papá y trato de morder el mentón de Carlisle dejándolo todo baboseado.
- Hora de irnos Ed, despídete de papá – dijo Esme llegando hasta ellos.
Carlisle beso la frente de su pequeño, que cada vez estaba más grande y hermoso, su cabello dorado terminaba en rizos y sus enormes ojos verdes brillaban con intensidad.
Besó a su mujer y se despidió con un leve "nos vemos en casa mi amor, llegaré en dos horas más".
Esme salió con su niño en brazos, y luego de llegar al auto lo acomodó en su sillita. Luego de sacar el auto del estacionamiento se dirigió a su casa.
- Amorcito, llegaremos y te haré un rico caldo de pollo con verduras, ojalá te guste como cocino.
N/A: en el próximo capítulo, que probablemente subiré mañana, contaré como fue la primera comida de Edward. Espero les guste este capítulo! Besos!
* En mi perfíl las imágenes de la sonaja, ropa, etc de Edward!
