Primerizos

Capítulo Navideño

Edward estaba en una etapa muy difícil. Tenia un año y seis meses y estaba en el punto culmine de su gran conflicto de personalidad, como lo había denominado Eleazar, su pediatra. Resulta que Edward estaba haciendo mas rabietas que nunca y según su doctor era por los deseos en conflicto que tenia de ser independiente y a la vez ser un bebito y eso lo confundía, pero era una etapa por la que todos los bebes pasaban y pronto lo superaría. Sin embargo Esme tenia los nervios destrozados, por que ahora se había obsesionado con las luces del árbol de navidad y quería tenerlas todo el día encendidas, quería salir a jugar al patio pese a la gran cantidad de nieve y quería que ella lo tuviera en brazos durante la tarde, sin contar que quería jugar durante la tarde con Guau y no dormía su siesta, por lo que se ponía my irritable a la hora de su cena.

- ¡Guau men! – gritaba el pequeño moviendo la manito para que el perro fuera hasta él.

- Edward, tu perro está comiendo – dijo Carlisle tomándolo en brazos y sentándolo en sus rodillas – Quédate con papá y come tu papilla de frutas.

- No quere – dijo Edward mirándolo a los ojos y con el seño fruncido - ¡Guau!

Carlisle sus piró pesadamente, pronto llegaría la artillería pesada, viajarían los padres de Esme, Elizabeth y Edward. También lo harían sus padres, Aro y Heidi.

- Van a venir los abuelos

- Abelo

- Si, y tienes que comerte la comida, o se molestaran contigo – continuo Carlisle

- No

- Carlisle, si no quiere, no lo obligues – dijo Esme colocando pequeños canapés y cupcakes navideños en la mesa de centro.

- Está bien – replico su esposo

- Edward, es hora de la siesta, Carlisle, debes ir a buscar a nuestros padres – Carlisle se levanto y dejo a Edward de pie en la alfombra y camino en busca de su chaqueta. Cuando estaba por salir su hijo llego corriendo a su lado y estirando los bracitos con una enorme sonrisa en la cara.

- Lo siento cariño debes quedarte a cuidar a mamá – le dijo su papá colocándose a su altura viendo como su hijo hacia un puchero – No podemos a dejar a mamá solita porque le dará pena y se pondrá a llorar.

Edward lo miraba atentamente y en cuanto dijo que su mamá se pondría a llorar fue lo más rápido que pudo donde Esme y se abrazó a sus piernas.

- ¿No me dejarás sola, cierto mi amor? – dijo tomándolo en brazos.

- No – añadió el pequeño y beso a su mamá repetidamente haciendo que ella riera.

Poco después se durmió y Esme aprovecho esos minutos para ordenar todo antes de que llegaran sus padres y suegros.

Edward había despertado un tanto inquieto, pero cuando Esme lo llevo a la sala y vio a sus abuelos se quedo en sus brazos y no quiso bajar a jugar en la alfombra. Eso duró hasta que recordó quienes eran esas personas y entrara en confianza. Al poco rato después tenia a sus dos abuelos tirados en la alfombra mientras el arrojaba una pelota y ellos la iban a buscar. Las abuelas sacaban fotos emocionadas y Edward era feliz de lanzarles besos con la mano. Luego de la cena, donde sus abuelos se paliaron por tenerlo en las rodillas y darle trocitos de pavo fueron hasta el árbol de navidad.

- Edward debes abrir tus regalos – dijo Renata que lo tenia en sus brazos. Lo dejaron en la alfombra para que él solo fuera hacia el árbol a dejar sus regalos. Esme había colocado un disco de villancicos y en cuanto el pequeño coloco sus pies en el suelo se puso a bailar al ritmo de la melodía. En unos segundos llego "Guau" y se puso a ladrar y moverse al lado de él haciendo que Edward riera y bailara ahora dando pequeños saltitos. Los abuelos y los padres miraban orgullosos y felices al pequeño, Carlisle más precavido que todos graba el momento.

- Abre este Edward, es de papá – dijo Carlisle entregándole una caja.

- ¡Mio, mío! – grito feliz el pequeño rodeado de papeles de sus otros regalos, que eran juguetes de sus abuelos y sus padres. Había recibido juegos didácticos, un auto donde cabría cómodamente hasta los tres años y una moto donde se podía montar y empujarse con las piernas. Su madre le había regalado muchos libros para que leyeran juntos y pinturas para niños para enseñarle a pintar. Los últimos dos regalos que quedaban eran de Carlisle.

Edward quito la tapa y chillo emocionado.

- ¡Un Ñau, mami! – Dijo levantándose y saltando feliz - ¡Guau un Ñau! – Edward metió los brazos en la caja y saco un gatito blanco que estaba de lo más tranquilo. Cuando Guau se acercó Esme se había levantado para evitar que el gato rasguñara a su hijo, sin embargo el gato no se asusto por el perro y a Guau tampoco pareció importarle. Edward dejo al gatito en el suelo y comenzó a acariciarlo mientras decía "nanai".

- Así como van, tendrán un zoológico – dijo Elizabeth haciendo que todos rieran y Carlisle se sonrojara. Secretamente ahora si le gustaban los animales.

- Aun te queda un regalo Ed – de inmediato el pequeño dejo al gatito y se dirigió al árbol, tomando el último paquete que allí quedaba. Era bastante grande, por lo que no lo pudo cargar, pero sin preocuparse rompió de inmediato el papel, dejando al descubierto un teclado de juguete. Carlisle se acercó al pequeño y lo encendió. Cuando Edward toco las teclas y de ellas salieron notas su padre se complació al ver como sus ojitos verdes se abrían impresionados y su pequeña carita se adornaba por una sonrisa.

Había sido una maravillosa navidad, Edward había tenido lo que más quería y sobre todo el había alegrado a toda su familia con sus hermosas sonrisas y su alegría y felicidad.

N/A:Espero les guste el capítulo =) en mi blog están las imágenes del fic =D

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