Sigue la maratón
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Capítulo 3
Hikke había conseguido un aventón; un hombre llamado Mulch le hizo la invitación cuando lo vio caminando solitario a un costado de la carretera, no desconfió, su instinto le decía que era un buen hombre, fue por eso que subió y mientras Mulch conducía, él se dedicó a ver insistentemente por la ventana, deseaba poder ver ya las luces de la ciudad de Berk, el lugar donde sentía que podría encontrar a sus padres.
Y mientras imaginaba su recuentro, también se preguntaba ¿cuál era la razón por la que estaban separados?
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10 años atrás.
Aun dormidos en la terraza, Hiccup se abrazó a su durmiente lady, la sensación le gustaba e imaginó tenerla así durante el resto de su vida.
— ¡DESPIERTEN TORTOLITOS!
Una flashazo sobre ellos, enseguida un chorro de agua helada.
Astrid y Hiccup despertaron de golpe, espantados y empapados mientras risas burlonas se escuchaban alrededor de ellos. Eran Snotlout, el baterista, Tannlos, voz y pianista, Stormfly (corista), y los gemelos, Ruffnut y Tuffnut, bajo y guitarrista.
—Con razón no los encontrábamos. —Dijo Tannlos (alias Toothless) el hermano menor de Hiccup, tomando más fotografías con una cámara instantánea.
— ¡Tannlos! —Reprendió Hiccup enojado.
— ¡Vamos! Lucen tan lindos juntos. —Rio Stormfly (la novia de Tannlos) mientras veía a la aturdida Astrid, tratando de ponerse bien el suéter el cual estaba al revés.
— ¡Dioses, es muy tarde! —Exclamó Astrid, viendo su reloj, eran las 10:55. —Mi padre me espera.
—Espera. —Hiccup un no se desenredaba de la cobija. —Voy contigo, quiero hablar con tu padre.
A pesar de que era lo correcto, Astrid temió, Hiccup no conocía del todo a su padre.
—No, déjame hablar primero con él.
—Pero...
—Por favor. —Aun con las prisas se volvió hacia él y lo besó.
— ¿Nos vemos a las 12:30, en la plaza principal cerca de la fuente? —Pidió él embobado.
—Sí. —Astrid aceptó y lo volvió a besar, siendo vitoreados por todos los presentes. —Nos vemos. —Le acarició la mejilla, y con esa última caricia se retiró corriendo y peleando con el suéter.
— ¡Uy, hermano... está loca por ti! —Comentó el gracioso Tannlos, pues Hiccup se había quedado viendo embobado por donde Astrid se había ido. — ¡Pillín! —Se burló al ver que no le había prestado atención hasta que sentó a un lado de él.
— ¡¿Tú que me ves?!
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— ¿Dónde habías estado? —Regañó Heather, quien estaba en peores condiciones que su amiga, pues estaba toda despeinada.
—Heather, lo único que te puedo decir es que pasé la mejor noche de mi vida. ¡Me voy a casar!
La chelista se emocionó y entre brincoteos abrazó a su amiga, sin embargo, dejaron las felicitaciones para después el padre de Hofferson de seguro ya la esperaba en la cafetería.
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— ¡¿En qué condiciones vienes Astrid?!
Los regaños no se hicieron esperar, aunque en ese momento poco le importaba, estaba demasiado feliz como para preocuparse por esa insignificancia.
—Lo siento papá.
—Espero te hayas divertido, eres una recién egresada por lo que ha llegado la hora de trabajar con seriedad.
—Claro, eh... papá hay algo que quiero decirte.
—Iremos a Berserker, harás una gira de un año allá.
— ¡¿Qué?!
—Sí, conseguí un contrato, partiremos hoy por la noche, ya ordené que empacaron todo tú equipaje.
— ¡No! —Astrid se levantó golpeando la mesa. — ¡No quiero ir!
—No es momento de berrinches. —Reprendió susurrante el hombre.
—No iré papá.
— ¿Ah, no? —dijo con burla en su voz. — ¿Y eso es por...
— ¡Me voy a casar!
La noticia impactó al señor Hofferson, que esperaba una respuesta como "No quiero dejar mi ciudad o amigos", pero ¡¿casarse?!
— ¿Qué dices? —Se levantó golpeando igualmente la mesa. — ¿Casarte? ¿Con quién?
—Hiccup Haddock, y me voy a ir con él.
— ¿Hiccup Haddock? —Se mofó el hombre tomando asiento. — ¿Ese vago que dejó la escuela para formar una patética banda de pseudo artistas?
—No es un vago papá, él triunfará.
—Te dejaste engatusar, por supuesto que ese matrimonio no se llevará a cabo. ¡Lo prohíbo!
—No te estoy pidiendo permiso, sólo te estaba avisando, no iré contigo ¡es lo único que tengo que decir!
Astrid arrojó la servilleta de tela, dando así por acabada la conversación.
—No lo hagas Astrid. —dijo tranquilamente su padre. —Si lo haces te vas a arrepentir, tú y ese muchacho vago—El cambio de tono a uno más amenazante asustó a la violinista. —Si te vas con él me encargaré de destruir toda su carrera, no tendrá contactos, nadie lo querrá, sabes que tengo las suficientes influencias para hacerlo.
—Papá...—Susurró Astrid, sabía de lo que era capaz.
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Eran las 12:40, Hiccup esperaba impaciente en la plaza, movía su pie con frenesí, y la prótesis que usaba debido a un accidente cuando pequeño hacía mucho más ruido.
— ¡Ya cállate. —Dijo Tannlos fastidiado. — ¿Estás seguro que vendrá? Su viejo es un loco.
—Vendrá, y si no quieres esperar ¡vete!, prepara las maletas.
—Ya lo hice, y con respecto a lo de irme, quiero quedarme, debo darle formalmente tu mano a mi futura cuñada.
Hiccup le revolvió el cabello, su hermano siempre bromeaba. Apenas pasó unos minutos y se desesperó, decidió que si ella no iba a la montaña, la montaña iría por ella.
— ¡Espera! —gritoneó Tannlos fue Hiccup salió corriendo como rayo.
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— ¿Has entendido Astrid?
La chica estaba asombrada, cuando se intentó negar nuevamente a las órdenes de su padre, la amenazó de peor manera, Hiccup no podría triunfar nunca en los medios si así se lo proponía su padre; recordó todo su entusiasmo por los futuros contratos.
"No se lo merecía" pensó.
Él debía cumplir sus sueños a como diera lugar aunque fuera sin ella.
—Vámonos.
Viendo la victoria ganada, el Sr. Hofferson la jaloneó del brazo y la obligó a salir de la cafetería donde un auto lujoso esperaba por ellos. Astrid vio el reloj, eran las 12:50. Hiccup la estaba esperando y ella ya no podría verlo.
—Sube al auto. —Ordenó el padre cuando la vio ensimismada viendo al reloj.
—¡ASTRRIDDD!
Esa voz.
Con melancolía vio hacia donde había escuchado a su amado, este estaba del otro lado de la avenida, saltando y agitando la mano para llamar su atención.
—Astrid. —Reprendió su padre al ver quien la había llamado. —Recuerda, hicimos un trato.
Lo recordó, su vida a cambio de que dejara a su novio en paz. Y con dolor en su corazón lo ignoró y subió al auto.
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—Creo... que no te vio. —Dijo Tannlos tratando de encontrar una explicación, al ver que su cuñada los había ignorado.
—Algo anda mal. —Hiccup sintió un mal presentimiento, y cuando el Sr. Hofferson le lanzó una mirada de desprecio, supo que los separaría.
Desesperado, quiso cruzar la carretera pero fue detenido por su hermano, el transito no dejaba de fluir, y mientras trataba de llegar del otro lado de la calle, el auto arrancó llevándose a la mujer que amaba.
Ambos ignorantes de la otra vida que empezaría a formarse en el vientre de ella.
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