Primerizos
Capítulo 18
- Edward, quédate quieto – dijo Carlisle mientras trataba de colocarle un zapato a su hijo. Edward se detuvo unos momentos…para luego seguir removiéndose. Carlisle lo miró enarcando una ceja, para luego solar un resoplido – Si no me dejas colocarte el zapato, no irás donde Alice.
El pequeño tenía el ceño fruncido y lo miró a los ojos. Se quedo quieto el tiempo suficiente para que su papá le colocara su pequeño calzado y se bajo rápidamente para salir corriendo por su habitación.
- ¿No hay gracias para mi? – preguntó.
- Gacias, papi – respondió el pequeño sonriéndole a su papá mostrando sus pequeños dientecitos blancos.
Carlisle correspondió su sonrisa mientras veía a su hijo jugar con bloques de colores. Hoy era la primera noche que pasarían sin Edward.
Iría a cenar con Esme a Port Angels, ya que era su aniversario, y pasarían la noche en un Hotel…celebrando. Así que hoy, su pequeño dormiría en casa de sus amigos vecinos, los Brandon. Edward hasta ahora estaba feliz porque se quedaría con Alice y Emmett. Esme se arreglaba en su habitación, Carlisle cuidaba a su hijo mientras.
Se sentía tan orgulloso de su pequeño hombrecito. Sus grandes ojos verdes enmarcados por esas hermosas pequeñas negras eran dulces y brillantes. Siempre sonreía alegre y estaba lleno de energía. Carlisle había visto a niños que eran crueles con los animales, pero su niños jugaba con ellos todos el día, se preocupaba que comieran y siempre les hacia cariño. Siempre era obediente con Esme (definitivamente era ella quien llevaba los pantalones en la casa) y siempre lo buscaba a él para jugar, o para que lo ayudara a hacer alguna travesura. Era cariñoso con sus abuelos y con los amigos de la familia que conocía (los Brandon y los Denaly) y muy tímido y serio con los desconocidos. Era amable y tenía muy buenos modales, le gustaba escoger la ropa que iba a colocarse, escuchar música y jugar con su piano de juguete. Adoraba que le leyeran cuentos y no le gustaba ver televisión, pero adoraba las canciones de los spots publicitarios.
- ¿Qué juguetes quieres llevar? – le pregunto mientras observaba como su hijo había apilado sus bloques (juntos todos los azules, en otra pila todos los verdes, los naranjos y los amarillos).
- Nada – dijo con su dulce vocecita – Ali y Emmy tenen mucho.
Carlisle sonrió, a pesar que el podía comprarle lo que quisiera a Edward (y muchas veces lo hacia) su pequeño tenia realmente muy poco apego a las cosas materiales, y lo agradecía, no quería que su niño fuera un malcriado.
- ¿Listos? – dijo Esme mientras aparecía por la puerta, con un vestido naranjo, largo hasta las rodillas, bastante apegado al cuerpo, que combinaba perfecto con la blanca piel, ojos verdes y pelo color caramelo de su esposa. Llevaba un maquillaje natural, y su pelo suelto, una gargantilla de oro blanco adornaba su cuello.
- Te ves preciosa cariño ¿cierto, Ed?
- Mami linda – fue lo que dijo el pequeño mientras se levantaba para tomar su mochila (la había preparado él, y en ella solo iba una foto de ellos tres, su cuento favorito y su peluche de león) mientras Carlisle llevaba el "verdadero" bolso de Edward, donde llevaba ropa limpia, sus útiles de aseo y medicamentos genéricos, junto a sus documentos en caso de emergencia.
Cuando Edward se despidió de sus padres lo hizo rápido porque estaba jugando con Alice a los animales y el quería ponerse el disfraz de león…si no se apuraba ella se lo podía colocar.
Esme sentía que quería llorar, hizo casi todo el trayecto a Port Angels en silencio, pero era comprensible, era la primera vez que no dormía una noche con su hijo desde que había nacido, y aunque algunos padres lo hacen incluso cuando el bebe tiene meses para ella no era tan fácil alejarse de su bebe menos cuando le había costado tanto tenerlo. Y aunque habían salido a cenar, siempre llegaban a buscarlo para llevarlo a casa. Y aunque Edward estuviera por cumplir tres años, aun sentía que era como un recién nacido y debía estar con su mamá todo el tiempo.
- Cariño, tranquilízate. Yo también me pongo ansioso cuando no estamos con nuestro bebe, pero Heidi lo cuidará bien y Edward se divertirá – dijo tomándola de la mano y apretándola levemente.
Si, pensó Esme. Edward estaba bien cuidado y debía darse un tiempo para su esposo y para ella. Además debía aprender a estar lejos de su hijo algunas veces…aunque nadie dijo que sería fácil.
N/AEspero les guste este capítulo, va dedicado a Jessica Janet =) gracias por el mail y por leerme ^^ el capítulo va dedicado con mucho cariño.
Al fin modifiqué mi perfil de fanfiction xd ahí está el blog para que puedan ver las imágenes, tambien mis cuentas personales.
Creo que este capítulo tardará en subir, fanfiction esta con problemas =/ espero no demore tanto (hoy es viernes 8 xd)
Están invitadas a pasar por mis otros fic, escribí uno de Harry Potter, me encantaría que me dieran su opinión y si debo continuarlo o no. Tambien pasen por Recuerdos de Niñez, Embarazados y Mientras ellas Sonrían que ya están terminados.
