Primerizos

Capítulo 23

- ¡Mira Abue! – gritaba Edward mientras corría hacia Elizabeth con los pantalones llenos de lodo y con un diente de león en su mano izquierda. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojitos verdes brillaban.

Había pasado un mes desde el funeral y Elizabeth Platt de a poco se estaba adecuando a su nueva vida. Los primeros días sentía que quería morir. Su hija ya estaba grande y tenia su propia familia, no la necesitaba. Pero con el paso de los días su pequeño nieto le había forzado sonrisa tras sonrisa con extrañas ocurrencias que su inocente e infantil mente creaba. ¿Quién se podía resistir a sus ojos verdes brillante y su sonrisa que mostraba todos sus pequeños dientecitos? Además, llegaba cada día del preescolar dichoso de haber aprendido algo y de cada nuevo descubrimiento que hacia. Había instantes que el dolor que sentía por la perdida desaparecía.

Su nieto de pie quedaba a la altura de ella agachada. Estaban en el jardín donde ella estaba plantando unos rosales. Edward sopló el diente de león y este se dividió en un montón de pelusas que acariciaron su cara. La risa de su nieto hizo que un reconfortante calor en su interior la recorriera y ella también rió.

Esme miraba por la ventana que daba al patio como su madre y su hijo reían. A pesar de todo el dolor que había sufrido hace tan poco, sentía que todo iba mejorando lentamente. La herida seguía abierta, nunca sería fácil perder un padre y menos de una forma tan abrupta, pero ella no podía dejarse caer. Tenía un esposo que la amaba y estuvo junto a ella en cada momento, tenía una madre que apoyar y darle fuerzas y por sobre todo, tenia un hijo que dependía de ella y que la necesitaba.

En este mes había visto como su mamá comenzaba a sonreír de nuevo, como ese pequeño milagro que tenía por hijo era la luz de su familia. Sus suegros se habían ido hace solo una semana, de forma bastante reticente.

- ¿Qué miras tanto? – preguntó la familiar voz de su esposo mientras sus grandes y fuertes manos se acomodaban en su cintura y la estrechaban acomodando la espalda de ella en el fuerte pecho de él y besaba el tope de su cabeza.

- Veo como mi pequeño angelito hace reír a mi mamá – una sonrisa se formó en su rostro cuando su mamá estiró los brazos y estrechó al pequeño entre carcajadas.

- Ed está muy feliz de tener a su abuelita aquí – A Carlisle aun le emocionaba ver como su niño estaba tan grande e inteligente y como siempre hacia feliz a las personas que lo rodeaban.

- ¿Po qué no? – preguntaba el pequeño a su papá. Su mami y su abuela estaban sentadas en el sillón. La abuelita Eli tenía a Miau en sus piernas y Guau estaba durmiendo al lado de la chimenea. Estaba lloviendo así que nadie lo dejaba salir a jugar al patio.

- Edward… los "gatoperro" no existen – dijo con voz calmada su papá – Miau y Guau no pueden tener bebes.

- ¡Pedo si en la tele salen! – dijo impaciente el niño de cuatro años y medio.

- Edward…un perro con un gato no pueden tener bebes porque son distintos – con paciencia Carlisle trataba de explicarle a su hijo. El niño había visto un programa de dibujos animados que se llamaba "Catdog" donde el protagonista era un extraño animal mitad perro, mitad gato y a Edward le había encantado la idea…así que fue corriendo donde su papá (por que su papá sabia todo, todo, todo) y le había preguntado como podía hacer que Guau y Miau tuvieran bebes – Además Guau y Miau son hombres…no pueden tener bebes. Tienen que tener un papá y una mamá.

Edward lo miraba seriamente…se le había olvidado ese detalle. A lo mejor a ese perro y a ese gato lo habían partido por la mitad y el doctor los cosió, pegándolos juntos.

- Entonces si tenemos una perrita o una gatita… ¿Vamos a poder tener perritos bebes y gatitos bebes? – pregunto con emoción. Le gustaría tener muchos gatos y muchos perros. Tal vez a Alice le podría regalar uno, porque Jasper y él tenían perros pero ella no. O quizás un gato para que le llamara "Hello Kitty"

- No Edward, no podemos tener más animales – añadió Esme al ver que Carlisle se lo pensaba – No tenemos tanto espacio, además a Guau y Miau aun son muy pequeños.

Elizabeth reía levemente…el pequeño estaba en la época de las preguntas y su curiosidad era inmensa. Por ahora sus papás se habían salvado de varias preguntas que los pondrían en aprietos…pero ella estaba segura que no por mucho.

N/A: Tal como escribí en el blog, estoy sin Internet y se han echado a perder los puertos USB de mi notebook, así que no puedo guardar capítulos para llevarlos a un ciber y poder subirlos. Así que es probable que lean esto después de haberlo escrito hace varios días xd perdón por las demoras pero esto, ya me supera (es como un complot universal en mi contra, me pasa una cosa mala tras otra).

Corto, pero no podía hacer un capitulo muy alegre o muy lleno de experiencias del pequeño después del capitulo anterior. Pronto Carlisle y Esme estarán entre la espada y la pared con las preguntas de el pequeño y curioso Edward xd. Más consentido se volverá ahora que su abuelita vive con él.