Primerizos

Capitulo 26

Carlisle la tenía completamente atrapada. Su cuerpo semi desnudo estaba aprisionado por una pierna y un brazo de él. Cómo se dio cuenta que no podía salir decidió que tendría que despertarlo, aunque no tenía muchos deseos ya que había llegado tarde y cansado por que un accidente lo había mantenido en la sala de emergencia a pesar de que era su día libre. Pero a Esme no le quedo otra, ya que Edward despertaba temprano. Se removió hasta por lo menos zafarse de la pierna de su esposo, sin embargo el brazo de él la apretujó mas hacia a su cuerpo.

- Amor, tengo que ir a ver si Edward está despierto – Carlisle sonrió casi imperceptiblemente y soltó su agarre, aun durmiendo. Esme beso su frente y colocándose la bata se dirigió a la puerta de su habitación, pero en cuanto la abrió se quedó sorprendida por lo que vio.

Edward estaba acostado en el piso, durmiendo. Guau estaba echado a su lado, haciéndole de almohada y Miau estaba durmiendo sobre su hijo. Pensó sacar una foto, pero fue más su preocupación por su hijo. Se agachó a su lado y con caricias en su cabello logró que se despertara.

- Mi amor ¿Qué haces durmiendo aquí afuera? – preguntó mientras su hijo pestañaba y miraba a todos lados aun adormilado. Miau se levanto de su pecho y elegantemente (como solo un gato puede hacer) y se dirigió a la cocina. Guau se levantó cuando Edward se sentó en el piso y luego de dar un ladrido bajo, siguiendo a Miau. Edward miró como sus mascotas se alejaban mientras probablemente procesaba que había pasado. Esme pensó que tal vez era sonámbulo.

- Cariño ¿Le dirás que pasó a mamá? – volvió a preguntar.

- Vine porque tenia una pesadilla – frunció el seño y la miró con los ojitos llenos de lágrimas. Esme sintió que su corazón se apretaba – La puerta estaba cerada y no pude entrar y tenía miedo – inevitablemente Edward se puso a llorar y cuando su madre levantó su mano para acariciarlo él se alejo y con dificultad se puso de pie – ¡Te llamé mucho pero no saliste! ¡Y tenía miedo! No abrías tu puedta.

Esme sintió un escalofrío. Su principito había estado sufriendo, asustado y tal vez con frío, durmiendo fuera de su dormitorio esperando por ella, por sus padres y ambos estaban tranquilamente durmiendo dentro. Sintió que la puerta volvía abrirse y Carlisle se asomaba con cara de sueño, pero en cuanto vio que su pequeño estaba llorando y los miraba con rabia la lucidez regresó a su cuerpo.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras, bebe? – pregunto mirando a Edward, quien los miró y se fue corriendo a su dormitorio.

- ¡Edward! – gritó con congoja su madre y se levanto para ir tras él.

- Esme ¿Qué pasa? – volvió a preguntar Carlisle ya que no entendía que sucedía.

- Edward tuvo pesadillas anoche y nos llamó pero no lo escuchamos, vino a nuestra habitación porque tenía miedo y nos necesitaba pero teníamos cerrado – sus ojos ya tenían lagrimas – Durmió fuera de nuestro dormitorio, al lado de la puerta esperando por nosotros, Carlisle.

Se fue tras el pequeño y lo dejó pensando en lo que había sucedido.

Edward estaba sobre su cama, su pijama de Batman se le había subido de una pierna, pero no importaba. Tenia pena porque sus papás ya no lo querían. Él había tenido mucho miedo porque había soñado cosas que no le gustaban pero ya había olvidado…pero sus papás tenían cerrada su puerta ¡Y él no podía entrar! Y se había quedado solo, en el corredor.

Sintió que la cama se hundía y sabía que era su mami, porque tenía el olor de mami y por que sus manos acariciaban su pelo siempre.

- Mi vida, perdóname. Perdónanos – le dijo, pero que pidiera perdón no significaba que lo quería – Anoche papá llegó muy tarde y teníamos tanto sueño que no te escuchamos.

Su mami lo tomó en sus brazos y lo sentó en las rodillas de ella. Con una mano limpió sus lagrimas – Tú eres lo más importante en mi vida, Edward. No me gusta que sufras ni llores.

Su mamá lo quería todavía, quizás de verdad solo estaba dormida y no era que no quisiera verlo.

- Pero tu siempre vienes cuando te llamo – dijo Edward, aun un poco asustado.

Esme sabia que lo que le preocupaba a su hijo era que el volviera a llamar y nadie apareciera. Siempre todos están para él y que no le hicieran caso le daba mucha inseguridad.

- Estaba durmiendo amor, tu sabes que siempre estoy para ti. Prometo dejar la puerta abierta para que cuando tengas miedo te puedas venir a dormir con nosotros – le respondió mientras lo abrazaba y besaba su frente – Te amo mucho Edward, nunca te dejaría solito, solo estaba cansada y no te escuché.

El pequeño sonrió y abrazó a su mami, ella todavía lo quería. Miro a la puerta porque escucho un ruido y ahí estaba su papá.

Carlisle se acercó de inmediato a sus dos personas favoritas de todo el mundo. Él entendía que siempre la única que podía calmar a Edward era su esposa, y era porque su hijo era totalmente dependiente de ella. Y lo entendía, no es que su hijo no lo amara, pero Esme tenía ese don que tienen las madres que siempre sabía que le pasaba a Edward, que era lo que lo asustaba y las palabras precisas para calmarlo.

Se acerco a ellos y tomo a Edward en brazos, colocándolo sobre sus rodillas para que quedara de pie sobre él. Era tan pequeñito todavía, pero había crecido tanto desde que era un bebe que sonreía sin dientes. Tenía esos enormes ojos verdes curiosos y chispeantes y ese alborotado pelo rubio como el de él, aunque cada vez se oscurecía más. Ahora al sol se veía naranja.

- Tu eres nuestro hijo y eres lo que más amamos en todo el mundo – le dijo y e sonrió. Edward no tenía miedo cuando estaba con su papi…porque su papi era "Papá" y con él nunca pasaba nada malo. Siempre le ponía banditas de súper héroes cuando se caía – Aunque sé que eres ya un niño grande y valiente – Edward asintió rápidamente – Y entiendes que a veces nosotros no estamos porque estamos en el trabajo o durmiendo, pero siempre, siempre, estaremos aquí – Carlisle le tocó el pecho en la parte donde estaba su corazón – Siempre estamos contigo así que no tienes por que tener miedo.

Edward sonrió y abrazó a su papá. Ya no le importaban los sueños feos, sus papás lo querían y siempre lo iban a querer y eso era lo único importante para él.

- Entonces ¿Qué quieres de regalo de cumpleaños? – Le preguntó su papá. La abuelita andaba de nuevo viendo a sus amigos arrugados, que cuando iban a su casa le peñiscaban sus mejillas.

- No sé – respondió mientras seguía comiendo su flan de chocolate

- ¿quieres una fiesta con tus amigos? – preguntó su mami mientras le pasaba un vaso con leche de vainilla.

- No sé – respondió aun distraído.

- ¿Y si hacemos un viaje los tres? – preguntó emocionado Carlisle. Esme sonrió, a veces él se comportaba como un niño.

- ¿Dónde? – Esme lo miró esperando su respuesta.

- ¡A Disney! ¿Quieres ir a Disney, Ed?

- ¿Dónde vive Mickey? – dijo ya más entusiasmado

- Y Simba, Hércules, Toy Story, Bichos, Tarzán, Winnie the Pooh* – los ojos de Carlisle brillaban entusiasmados, igual que los de Edward.

- ¡Si! – Grito el pequeño levantado las manos - ¡Quiero ir!

*Listado de películas de Disney

N/A: espero les guste el capítulo y me dejen un review =) Cualquier pregunta la respondo por el Ask de Tumblr, pueden hacer preguntas anónimas si es que no tienen uno. Gracias a quienes leen, aunque sea anónimamente. Ya saben, en el blog las imágenes.