Primerizos

Capítulo 34

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Era normal, le había dicho su papá. Emmett lo alentaba diciendo que sería más popular y Jasper…solo le sonrió y cerró un ojo.

Y definitivamente a Edward no le había servido de nada la ayuda de ninguno de ellos.

Tenía doce años cumplidos hace un par de meses, y muchas cosas habían cambiado. La primera era que estaba más grande y la segunda era que le gustaba un poco una chica. Pero no mucho, mucho...solo un poquito. O sea a él no le pasaban esas cosas de sentir cositas en la panza ni nada, solo la encontraba linda y le gustaba conversar con ella porque era graciosa. Era Tanya y la conocía desde niño, aunque solo la veía en vacaciones, y eso le complicaba un poco ¿De que servía decirle que le gustaba si ella tendría que irse en dos semanas más? Además Tanya era un año mayor que él y aunque según Alice "estaba loquita por él" Edward no se confiaba.

- ¿Qué pasa cariño? – el niño dio un pequeño respingo al escuchar la voz de su mamá.

- Nada, mami ¿Por qué? – un pequeño rubor cubrió las mejillas del pequeño. Esme suspiró con una sonrisa en los labios. Ella siempre sabía cuando a su hijo le pasaba algo, por lo general él solo le iba a contar, pero está vez habían pasado unos días sin que él le dijera nada y ya estaba poniéndose ansiosa.

- Te conozco amor, se que algo te pasa – sin poder evitarlo paso una mano por el cabello de su hijo, acariciándolo suavemente. A veces pensaba en su pequeño como un gatito, porque adoraba que le acariciaran el pelo. Su niño se acercó más a ella apoyándose en su cuerpo. Ambos estaban sobre el banco del piano, aunque Edward hace bastante rato no tocaba ninguna melodía.

- Me gusta Tanya – dijo finalmente después de un ratito de permitir que su mamá lo mirara. Esme quedó totalmente en shock ¡Le gustaba una niña! ¡Pero si era apenas un bebe! ¿Cuándo había pasado tan rápido el tiempo? Pareciera que tan solo fuera ayer cuando solo era un bebe que gateaba detrás de ella. Ya era grande, probablemente querría tener novias, se casaría y se iría para tener sus propios hijos… – ¿Mamá? – Salió de sus cavilaciones cuando su hijo le habló. Edward la miraba con sus enormes ojos verdes expectantes, esperando alguna pregunta o alguna respuesta.

- ¿Estás seguro? – fue lo único que salió de su boca.

- Nop – dijo marcando la "p" y mirando sus pequeñas manitos – Mamá…¿Cómo es querer a alguien?

Edward la miró con tal intensidad que por un momento se quedo sin habla. Nadie podía negar que la profundidad de la mirada de su hijo podía dejar mudo a cualquiera, además de que hacía siempre preguntas que eran muy difícil responder.

- Cuando uno quiere a alguien siempre quiere lo mejor para él, quieres incluirlo en todos tus planes, quieres que siempre ría y que jamás llore – Esme alargó su mano y acarició la cara de su hijo. Era tan parecido a Carlisle…que si no fuera por los ojos y el pelo podrían pasar como clones – Sientes algo cada vez que lo vez, cada vez que lo tocas y no te imaginas el mundo sin esa persona.

Vió que de nuevo su hijo se miraba las manos y le dio unos segundos para que formulara la pregunta.

- Es que…encuentro linda a Tanya, me gusta conversar y jugar con ella, me gusta reír con ella – volvió a mirar a su mamá – pero no siento mariposas en el estómago ni esas cosas.

- Tal vez solo te gusta, a veces las personas que te gustan no siempre las terminarás queriendo – Esme beso el tope de la cabeza de Edward – Además solo tienes doce ¿Para que quieres una novia tan pronto?

- ¡Porque Emmett tiene novia! Sale con Heidi que es ¡porrista! – Dijo como si esa fuera la respuesta a todas las preguntas – además a Jasper le gusta María y todos en nuestro curso sabemos que ella anda detrás de él.

- Edward, si te va a gustar alguien tiene que ser porque de verdad sientes muchas cosas por ella, no solo porque tus demás amigos lo están haciendo. No es bueno jugar con los sentimientos de los demás.

- Si se mamá – se observaron y se sonrieron. Edward nunca lo diría, pero su mamá daba mejores consejos que su papá.

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- Y ¿te dio un beso o no? – preguntó Alice mirándolo fijamente. Si, daba lo mismo que Alice fuera niña, era siempre su mejor amiga y a la única (junto con Jasper) que le contaba todas sus cosas.

- Si… – dijo en apenas un murmullo mientras se ponía rojo. Alice abrió mucho sus ojos y lo miró sorprendida.

- ¡Tanya no me gusta! – dijo de pronto.

- Solo estás celosa porque yo ya tuve mi primero beso y tu no – dijo con burla Edward, pero de inmediato se arrepintió al ver la abatida cara de su amiga – Alice ¿que pasa?

- ¿Y si no le gusto a nadie? En el colegio hay un montón de chicas tras de ti, que te mandan cartas y saludos…y a mi ¡nada! Tal vez nunca de mi primer beso – terminó con cara afligida, pero Edward, con todo el esfuerzo del mundo, evitó rodar sus ojos para que su amiga no se sintiera mal.

- Eres muy linda Allie, tal vez nadie se atreva a decirte que le gustas, a uno le da vergüenza.

- ¡Pero yo no quiero quedarme sin mi primer beso! – sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas.

- Alice, ya llegará el indicado. Yo no iba a besar a Tanya, pero ella me tomo por sorpresa y me lo dio – dijo, siendo fiel a la verdad porque aunque la chica le gustaba había decidido no intentar nada con ella, tal vez más adelante si le seguía gustando. Pero la chica era rápida y mientras se despedían porque ella se iba a donde vivía en Denalí, se acercó y le dio un beso. No fue más que roce de labios, pero no sintió nada especial.

- Pero Edward ¡yo quiero que sea ahora! – dijo enfurruñada, por lo que el chico no pudo evitar reír.

- Pero yo soy el único aquí ahora… – mientras reía vio como la cara de su amiga cambiaba y esa maldadosa sonrisa se instalaba en la cara de ella.

- ¡Siii! – chillo mientras daba un leve saltito sobre su cama. Ambos estaban en el dormitorio de Edward, mientras sus madres conversaban en el primer piso.

- ¡Pero somos amigos! – respondió el ojiverde mientras la miraba como si la pequeña se hubiera vuelto loca.

- Por eso mismo – dijo mientras se sentaba a su lado. Edward no podía negar que Alice era muy linda. Siempre le recordaba una muñeca de porcelana que su mamá tenía en su habitación, sin embargo había cosas muy preocupantes sobre ella. Primero, su tío Felix, segundo, Emmett, tercero que Alice en sí era un peligro – Nosotros nos queremos Edward ¿te imaginas que tal vez nos gustamos pero solo nos vemos como amigos por costumbre y no nos atrevemos a decir nuestros sentimientos porque tememos perder nuestra amistad? – continuó Alice tan rápido que al chico le costó un poco de trabajo captarlo.

- ¿De dónde sacaste eso?

- De las novelas que ve mi mamá. Siempre son los mejores amigos y se aman – dijo como si eso fuera la mejor aclaración del mundo.

- No se Alice, no tengo experiencia – suspiró levemente – Tanya fue quien me beso.

- Mira, solo cierra los ojos, porque si me estás mirando me cohibiré – añadió como una experta. Edward solo le obedeció ¿Qué podría salir mal?

Cerró los ojos y esperó. De pronto sintió una leve respiración de Alice en su rostro y luego que algo muy suave se posaba en sus labios. Duro apenas unos minutos, hasta que la chica se movió. Abrió sus ojos y Alice estaba mirándolo atentamente.

- Quiero hacerte unas preguntas y tu sabes que sabré si me mientes – dijo con voz calmada pero persuasiva.

- Bueno – no le quedó de otra que responder a Edward.

- ¿Sentiste maripositas o algo?

- No – y antes de que Alice hablara añadió – y no es que seas mala besando o algo, pero no sé, no sentí nada muy especial.

- Yo tampoco – una gran sonrisa adornó el rostro de la chica - ¡No somos almas gemelas! ¡Tan solo seremos mejores amigos para siempre! Yo encontré a mi chico y tu al tuyo. De todas formas, gracias Eddie por ser mi primer beso.

Edward realmente no sabía que decir, a veces Alice era tan confusa.

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- ¿Qué es lo que buscamos? – pregunto Edward por tercera vez a Emmett. Por primera vez los dejaban ir al centro de Forks a ellos solos. O sea a Alice, Jasper y él porque Emmett tenía permiso desde los trece.

- Bombones rellenos de fresa, son los que le gustan a Heidi.

Los cuatro chicos estaban en el pasillo de los chocolates y todos buscaban ese tan específico bombón.

Edward siguió buscando y dio un paso atrás chocando con alguien. Se giró lo más rápido que pudo y vio a una chica en el suelo.

- ¡Lo siento! – dijo mientras se acercaba a la niña que lucía como de su edad, tenía el pelo largo y le tapaba la cara. Le tendió su mano (porque debía ser un caballero) y la ayudó a levantarse. Al hacerlo el cabello de la chica bajo acomodándose en su hombro izquierdo. Tenía una nariz respingona adornada de pecas y unos labios de color fresa, pero lo que le llamo más la atención eran lo rojas que estaban las mejillas de la chica y sus enormes ojos de color chocolate.

- No te preocupes, estoy bien – dijo con una dulce voz. Pero antes de que Edward pudiera decir otra cosa se escuchó un "Bella" de un hombre y la chica salió corriendo tras dedicarle una sonrisa.

- ¡Hey Eddie! Ahora se porque no paso nada con Tanya ¡la prefieres castañas! – dijo Emmett provocando que Alice y Jasper se rieran. Él solo suspiro, pensando en lo bonita que era su niña.

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N/A: perdón la demora. Espero les guste el capítulo y espero sus reviews :D