Primerizos

Capítulo 39

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- Esme, yo… ¿Te podría pedir un favor? – preguntó Bella roja como un tomate.

Ella sonrió. Adoraba a esa chica. Era dulce, tierna, sincera e inteligente. Muchas madres se sentían celosas de las novias de sus hijos, y en un principio fue así, sin embargo con el paso de los meses se había encariñado muchísimo con ella y ya la sentía como una hija más, sobre todo por el amor que le profesaba a su hijo.

- Claro mi niña, sabes que puedes confiar en mi – la chica aún mantenía sus mejillas rojas, tanto, que hasta sus orejas y parte de su cuello lo estaban.

- ¿Me podrías acompañar al ginecólogo – en ese momento ya no estaba roja, estaba casi morada. Su reacción fue primero casi caer en shock, pero una regañona voz en su mente le hizo recordar que las cosas con Carlisle habían pasado, más rápido, por decirlo de alguna forma.

- Claro que si cariño ¿pero no preferirías ir con tu mamá? – pregunto ya que era normal que una joven prefiriera a una amiga o a su propia madre, y no a su suegra.

- Mi mamá está lejos y para ella yo con Edward ya…ya sabes. Alice no se contendría y me atosigaría con preguntas. Con Edward aún no queremos dar ese paso, pero preferimos estar seguros antes de correr algún riesgo y yo confío mucho en usted y es como otra mamá para mi – cuando dijo eso su voz ya era un pequeño murmullo, que enterneció y emocionó a Esme. Para ella estaba claro que Bella no había crecido en una familia convencional, no como la de ellos, por lo menos. Sus padres se habían separado, y su madre había comenzado a vivir la juventud que no tuvo por ser madre tan joven. La chica se tuvo que aprender a valerse por si misma desde muy pequeña y le costaba confiar con la gente, y definitivamente a veces Esme creía que Bella la idealizaba como la madre que siempre anheló tener.

- Iremos en cuanto estés lista, para ser sincera me encantaría tener un nieto, ya que no pude tener más hijos que Edward y aunque lo amo con todo mi corazón a veces anhelo volver a sentir ese olor de bebe tan único que tienen, ver los dependientes que son de una. Pero se que ambos tienen planes y un hijo aún no estén en los suyos – respondió sinceramente. Es que de solo imaginarse otro lindo bebe como su hijo sentía como su corazón se llenaba de esa calor especial – Pero Bella, no hagan cosas apresuradas, todo a su tiempo. Se que con Edward se aman, no te daré una charla sobre sexualidad porque cuando estén preparados lo estarán y probablemente no se controlen, pero espero que no te sientas presionada de ninguna forma por mis hijos.

- E..edward no me está presionando – dijo abriendo sus grandes ojos chocolate – solo que preferimos prevenir que lamentar.

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- Tal vez, de alguna forma sutil deberíamos darles permiso para que Bella se quede a dormir aquí – dijo Carlisle.

- No creo que esa sea la solución, amor.

Llevaban alrededor de una hora conversando del tema que había salido en algún momento de la cena. Su hijo y su novia habían ido al cine y Edward ya estaría por llegar.

- Prefiero que su primera vez sea en nuestra casa a que vayan a un Hotel o estén en algún lugar cualquiera.

- Si fuera así, ya lo habrían hecho cariño, además que siempre les damos privacidad cuando están en el dormitorio de Eddy. Simplemente no ha pasado, porque Edward es un caballero y no presionará a Bella si no se sienten seguros aún.

- Nosotros también fuimos jóvenes cariño, no lo olvides.

- Carlisle no lo olvido, solo estoy segura de los valores con los que criamos a nuestro hijo. Además solo fuimos hoy al ginecólogo con Bella y debe tomar las píldoras cuando le llegue su menstruación, y aún así debe esperar por lo menos un mes.

En ese momento se escuchó la puerta y un grave '¡estoy en casa!' junto el sonido de las llaves en la mesita ratona que estaba junto a la puerta de entrada. Con ello el sonido de un cascabel y un maullido.

- Buenas noches – dijo el adolescente Edward entrando al comedor con su viejo gato en brazos. El pobre animal no era ni un ápice de lo que fue cuando joven, pero aún acompañaba a su amo y le tenía una total devoción a Bella.

- hola cariño ¿cómo lo pasaron? – preguntó Esme levantándose para saludar con un beso en la mejilla a su ahora alto hijo.

- La película era buena, pero ni de cerca a lo geniales que eran las Tortugas Ninja cuando era niño.

- ¿Tienes hambre? – dijo mientras ya estaba casi tomando el camino a la cocina.

- No mami, comimos un montón en el cine – respondió Edward mientras saludaba a su padre con un beso en la cabeza de este y se sentaba en la silla contigua. Era una costumbre de la familia conversar un rato después de la cena y aunque Edward no estuviera en la comida misma siempre se quedaba charlando con sus padres antes de irse a su habitación a dormir.

- hijo, si quieres puedes decirle a Bella que se puede quedar a dormir acá contigo – soltó de pronto Carlisle dejando a Esme pasmada de pie antes de sentarse y haciendo que la cara de su hijo se volviera completamente roja – y con eso me refiero contigo, no es necesario que finjamos que usa el cuarto de invitados.

- ¡Papá! – medio grito Edward logrando que el gato se espantara y decidiera abandonar los brazos de su amo para dirigirse a la cocina. Esme se sentó y tomó un poco de agua de su vaso. Su marido siempre solía soltar todo a pesar de ser un hombre juicioso, la mayoría de las veces.

- Hijo, es mejor que tratemos las cosas como adultos. Prefiero sinceramente, que pasen las noches aquí a que corran riesgos en lugares inadecuados, no los estoy con esto presionando para que tengan relaciones sexuales ni nada por el estilo, pero tampoco veo en esto algún problema. Son novios, se aman y es obvio que quieran estar juntos. Además pueden trasladar las pijamadas de Alice aquí en algunas ocasiones o los Brandon se terminarán volviendo locos.

Edward y Esme tenían la misma expresión confundida y sorprendida tras las palabras del patriarca.

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N/A: ojalá mis padres fueran como Carlisle. Tendré como 30 y de todas formas no me dejarían compartir habitación con mi pareja (si tuviera una) Perdón la demora pero la musa inspiradora se alejó de mi.