Primerizos
Capítulo 42
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Esme preparaba un estofado. Su madre, Elizabeth, se encontraba en el jardín, Carlisle en el Hospital y Edward estaba con Jasper tocando guitarra y creando canciones para su banda. Suspiró. Aún no lograba averiguar qué era lo que le sucedía a su hijo y eso la estaba colocando un poco ansiosa. Sobre todo porque cada vez que estaba sola con él, Edward encontraba alguna excusa para irse.
- ¿Qué haces Mike? – preguntó mirando al peludo y gordo gato blanco con negro que tenía una de sus patas bajo el refrigerador y miraba atentamente bajo del mismo.
El gato la miró y luego volvió a seguir moviendo su patita.
El gato era realmente muy extraño. Pero Edward y Carlisle estaban obsesionados con él y con hacer proyectos para que tuviera terrazas y el gato pudiera pasear por la casa desde las alturas. Tal vez era hora que prohibiera que siguieran viendo a Jackson Galaxy.
- Huele muy bien, cariño – dijo su Elizabeth mientras entraba a la casa. Tenía un poco de tierra en la cara.
- Gracias, mami – dijo mientras seguía revolviendo la olla con un estofado que olía increíble.
- Tienes una expresión rara ¿qué piensas? – preguntó mientras se sentaba en el comedor. Sus manos podían esperar, Esme estaba un poco rara. Su hija suspiró y la observó por unos instantes antes de hablar.
- Creo que Edward me está rehuyendo – bajó el fuego de la olla, la tapó y se sentó junto a su madre.
- Hija, ese chico te adora. Eres una excelente madre ¿por qué te reuiría? – pregunto mientras batía las pestañas de sus ojos verdes.
- Creo que me oculta algo. Algo que Carlisle sabe pero tampoco me quiere contar.
- Entonces tal vez deberías darte cuenta que el chico tiene dieciséis años, y sus cosas de hombre dudo que quiera compartirlas contigo – meditó Elizabeth.
- Puede que sea así, pero es difícil para mi, es mi bebe
- Es tu bebe, siempre lo será. Pero tu bebé es un adolescente. Si tiene dudas sobre su cuerpo u otras cosas se las va a preguntar a su papá y no a ti – suspiró – para nosotras fue más fácil hablar, porque ambas somos mujeres. Pero para Edward es mucho más fácil hablar y contarle sus cosas a tu marido.
- Lo sé, pero de todas formas me siento un poco desplazada, como si no me necesitara.
- Cariño, Edward siempre te va a necesitar ¿o acaso tu no me necesitas a mi? Tienes que aprender a lidear con la idea que los hijos no nos pertenecen, porque mucho no queda para que Edward se vaya a la universidad, se case y tenga sus propios hijos.
- Qué difícil – suspiró colocando su cabeza en su mano – No me imagino vivir sin mi hijo a mi lado.
- Con el tiempo te das cuenta que es algo normal, y puedes empezar a hacer cosas que antes temías.
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El timbre sonó y Esme se apuró a abrir la puerta.
- ¡Hola! – dijo mientras Bella entraba.
- Hola, Esme – la chica ya venía con sus mejillas un poco rojas, y sintió el calor que desprendían cuando ella se acercó a besarle la mejilla.
Pasaron a sentarse en el sofá. Esme estaba un poco extrañada ya que Edward no estaba y probablemente Bella ya lo sabía.
- ¿qué ocurre? – dijo un poco preocupada.
- Esto me da mucha vergüenza, pero no tengo a nadie más a quién pedírselo y mi mamá está muy lejos. De todas formas si no quieres acompañarme está bien, pero no te sientas comprometida…
- Tranquila, cariño – rió Esme, Bella era tan adorable – puedes pedirme lo que quieras
- ¿Me acompañarías al ginecólogo?
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N/A: solo para contarles cómo fueron las cosas, finalmente la chica borró Embarazados de su cuenta. De alguna forma, a pesar de que ella realizó plagio, quedé yo como "culpable" y buscadora de "fama". Figúrense XD así que realmente no sé qué pensar, ni cómo sentirme. Algunas de sus "seguidoras" hasta me han dedicado su odio.
Otra cosa, el gato sale mencionado en el capítulo 40, pero no escribí nada de él en el capítulo anterior porque no iba al caso con una charla sobre sexo jaja.
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