La cuenta regresiva de aquella bomba empezó a las ocho de la mañana. Misteriosamente Marinette se había levantado temprano, Bridgette se encontraba más despistada de lo común. Estaba soñando como típica adolescente enamorada, estaba decidiendo que ropa colocarse para verse con Félix, pensando en su relación con él. Cinco años, habían sido fantásticos, aunque siempre había ocultado algo, hasta para los ojos de Tikki. Sí, ella había cometido un error, era algo que nunca iba olvidar. Es que había luchado para que la consideraran la chica perfecta, que recordar ese error la sacaba de sus cabales. Y era un gran secreto que ella sí estuvo una temporada enamorada de Adrien. Más bien por el héroe Chat Noir. Fue en aquella época en que sintió que su amor hacia Félix decaía, se sentía sola y el hermano del chico fue un gran consuelo. Nunca llego más allá de sus pensamientos, pero siempre estaba en su mente "Y si...".
-Vamos, Brid, concéntrate- se dijo a sí misma. Escuchó unos ruidos por la cocina, así que supuso que Marinette ya estaba despierta y que lo más seguro iba preparar desayuno.
Dejó los posibles vestidos que se colocaría en esa cita en la cama, para bajar rápidamente. Si bien se había alejado de su prima porque no le traía buena espina, de todas formas le sonrió. La costumbre de ser la señorita perfecta y tengo todo bajo control.
-Te ves... Bastante feliz ¿Algo interesante?-
-Nada, nada, Félix me invito a una cita. Me dijo que me tenía que decir algo de suma importancia-
Una risita burlona salió de los labios de la menor. Ya se hacía más o menos una idea de lo que el rubio le iba a decir. Siguió preparando el desayuno mientras imaginaba mil y una escenas en donde a su prima le rompían el corazón. Justo como ella se sintió cuando vio a Adrien besarla a ella.
-Por cierto... ¿Le dirás de tu situación con Adrien? No quiero que le ocultes eso-
Bridgette se tensó, pensaba que la menor ya había olvidado ese asunto. No obstante, siempre que estaba feliz, Marinette venía arruinar su felicidad con eso. Le disgustaba de una manera, pero no decía más. Su prima era peligrosa, aunque Tikki no haya visto mucho.
-No oculta nada Marinette, es algo que no puedes entender-
Y así lo veía ¿Qué podría saber ella cómo manear una situación como aquella? Era tan sólo una niña tonta e ingenua, que apenas si sabía el significado de su vida. Si soltaba una palabra de aquella situación, no quería ni saber el gran problema en que se vería envuelta. De seguro Félix terminaría con ella en un momento y ahí venía la nostalgia de los cinco años juntos.
-Sí tú lo dices- Marinette no dijo nada más, para finalizar con aquel desayuno. No sería ella quien le arruinaría el gran día a Bridgette, si no que su gran amor, Félix Agreste.
Bridgette ya se había ido hace diez minutos, cosa que lo considero bastante prudente Marinette. Así la seguiría desde la distancia. Quería ver su cara, las lágrimas, sollozos. Todo, el cómo su cara se deformaba. Así que alistó lo más rápido que daba su torpeza.
-¿Qué pasa si las cosas no salen cómo quieres?- le dijo la sombra, mientras caminaban por la calle.
-¿A qué te refieres? Es obvio que todo saldrá como lo planee, Félix me prometió que terminaría con ella-
-Habrá que ver-
Una molestia se posó en su corazón, ahora tenía cierta desconfianza hacia el rubia ¿La traicionaría como todos los demás? No, no era posible. Era Félix, él era distinto. O eso creía.
A lo lejos vio que estaban saludándose en las afueras de un restaurant bastante lujoso. Que había muchas cámaras junto a los reporteros. No le dio buena espina. Sintió que alguien tocaba su hombro y de soslayo vio a un castaño de ojos azules. No lo conocía.
-Hola, soy Claude, amigo de Félix, el asaltacunas que te trae loca. He de suponer que eres Marinette. ¿Por favor dime que no me equivoque?- el chico era bastante ruidoso y alegre, algo que le desconté a la menor, pero fingió una sonrisa. Tenía que estar calmada.
-Sí lo soy-
-¡Pues que alegría! Nos debemos ir de acá-
Y sin su consentimiento, la tomó del brazo para alejarla de esa escena. Marinette le gritaba que le soltase, intento retenerle, pero Claude era obvio que tenía mayor fuerza. Aquel dolor en pecho comenzó a aumentar. Comenzó a sospechar totalmente de las acciones de Félix y ya presentía que iba ser engañada.
-¡Suéltame!-
-No, Félix me dijo que te mantuviera alejada-
-¿Por qué?-
-Es un secreto-
-Dime que le dirá a Bridgette-
Claude la volteo a ver, sus ojos mostraban que se veía muy apenando, que quería contarle la situación. Pero alguien le detenía, de seguro una promesa de amigos.
-No sé de qué lado estar, si de Bridgette o tuyo... Después de todo, tú fuiste la que engaño a su prima... Pero sé que eres tú quien va sufrir- comenzó a decir el castaño. Quien aflojo el agarré que tenía sobre la menor.
-¡No puede ser!-
Ambos habían quedado frente a un escaparate de elementos tecnológicos. Por los televisores se mostraban las noticias de última en Paris. Estaban a las afueras de ese restaurant. El golpeteo de su pecho aumento.
Félix Agreste se arrodillaba ante su prima, con una cajita en sus manos, dejando ver un anillo plateado, fino. Bridgette ahogo un grito de sorpresa y las lágrimas de alegría no se hicieron esperar. Félix Agreste le había pedido matrimonio. Ellos estaban comprometidos.
Félix miraba a todos lados, esperando no ver a su pequeña amada. Sin embargo Bridgette le preguntaba el porqué de su reunión. Había formado un pequeño discurso el día de ayer, algo romántico, no tanto y que sonara convincente. Esperaba que ella le encantase.
-Verás, durante estos últimos cinco años me has hecho el hombre más feliz de la tierra- aunque fue un desperdicio, Marinette me hizo el hombre más feliz en tan sólo unas semanas –No puedo imaginar un día sin ti –Un día sin ti, sería mil días con Marinette –He pensado, que mi amor no se confirma de esta manera – Pues no puedo confirmar algo que ya no existe –Por eso, Bridgette quería saber ¿te quieres casar conmigo? - ¿Quieres terminar conmigo?
-Oh mi Dios, ¡Sí! ¡Sí, sí, sí y sí! ¡Mil veces que sí!-
La azabache salto a sus brazos para terminar todo ese proceso con un beso en los labios, pero Félix desvió su rostro. Algo en él le impedía besarla. No quería, sería un engaño a su corazón. Bridgette se percató del miedo de su novio. Quizás estaba un poco avergonzado de toda esa parafernalia de pedir matrimonio.
-¿Estás bien?-
-Eh... sí- contestó de manera distraída.
Iba hacer un leve interrogatorio, pero una explosión a lo lejos la desconcertó. Le sonrió a su ya prometido para dejarlo solo. Aunque un mensaje de su amigo le provoco miedo y desolación.
"Marinette está en peligro, o quizás Bridgette. Realmente no sé, pero Mari fue akumatizada"
-Mierda-
