También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 2

A buena y sin engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.

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El día había llegado, Stoick casi no había podido dormir por su fracaso de noche de bodas, a diferencia de Valeska, que durmió plácidamente en la cama hasta que despertó como si nada hubiera pasado.

— ¡Oh, no! —exclamó adolorida cuando vio a su pobre y desdichado marido viéndola fijamente desde el sofá. —Stoick, no puedo creerlo... me quedé dormida, en ¡nuestra noche de bodas!

—Buen día amor. —Saludó el hombre tratando de sonreír, una parte de él estaba molesto, aunque no podía enojarse con la carita de borrego a medio morir que le ponía su esposa. — No te preocupes, tenemos toda una vida para hacerlo.

— ¿Y por qué no empezamos ahora? —insinuó lujuriosamente.

Sólo esa pequeña línea fue suficiente para que Stoick se lanzara a su mujer para besarla apasionadamente, se excitó más cuando la escuchó gemir, aunque de repente sus placenteros gemidos fueron reemplazados por un quejumbroso sonido.

— ¡Voy a vomitar!

Valeska empujó a Stoick para salir como rayo hacia el baño y empezar a expulsar todo el licor, los chocolates, bombones, mariscos, en fin, todo lo que había comido la noche anterior. Mientras tanto Stoick se asqueaba al escuchar como su mujer devolvía aproximadamente $500 dólares en comida.

— ¡No tardo Stoick! —avisó la mujer sin dejar de vomitar. —Se pasa me pasa en un ratito.

—¡Ah, no no no! No te preocupes tú sigue...—Exclamó espantado, escucharla vomitar no era exactamente placentero en ese momento. —Mejor... continuamos en la noche... tengo que ir a la oficina por unos papeles antes de ir a la luna de miel y también tengo una sorpresa para ti.

—Ok amor... entonces déjame darte un beso de despedida. —Pidió la mujer entre asquerosos gorgoteos.

—No, así déjalo... ¡Me voy!

Stoick corrió por su vida, sólo esperaba que su mujer se lavara muy bien la boca, supuso que era de las partes del matrimonio a lo que se debía de acostumbrar.

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Llegó desanimado al trabajo, hasta agotado estaba y eso que no había tenido relaciones, sólo aquella sensación de querer hacer suya a una mujer, había esperado mucho tiempo, no se le hacía justo. Sus empleados al verlo tan "cansado" se burlaron y entre bromas exclamaron que "Valeska lo había dejado agotado"

"Si supieran" —bufó el hombre, regañando a todos por andar de indiscretos.

Cansado de los comentarios, entró al único lugar en donde había paz. Su oficina.

—Oh, muy buen día Sr. Vast...

Bueno, no estaba del todo solo, su asistente personal Aslaug, lo recibió con un "caluroso" abrazo, era una chica bonita, de 20 años y estudiante administrativa; de ojos azules, cabello castaño largo, y no sólo eso... sus piernas, uno de los motivos principales de contratación, así como su firme trasero y pechos y claro, porque era inteligente.

—Felicidades. —dijo la chica besando delicadamente su mejilla. —Me dijeron que la boda estuvo estupenda.

—Eh... sí claro... Aslaug... que mal que... no pudiste ir. —dijo lentamente Stoick, pues apreció que su asistente estrenaba un mini vestido color gris que mostraba casi en su totalidad sus hermosas piernas que combinaban perfectamente con sus altos tacones.

—Sr. Vast, hay mucho por hacer antes de que se vaya... enseguida le traeré la papelería. —Indicó profesionalmente la chica.

Este sin poder parpadear tomó asiento detrás de su escritorio, hasta que se golpeó mentalmente por estar viendo lujuriosamente a otra mujer, y no sólo una mujer si no su sexy asistente. Para cuando volvió a la realidad Aslaug ya había llegado con unos papeles los cuales muy, muy personalmente entregó.

—Firme aquí, y aquí ...y aquí. —indicó muy cerca de él, al grado que casi su pechos se pegaban en su cara, trató de ignorar aquellas jóvenes cumbres y concentrarse en que ya estaba casado y en los papeles, sin embargo...— ¿Le dolió?

— ¡¿Qué, qué?! —exclamó exaltado pues la pregunta de Aslaug la interpretó en doble sentido.

— ¿El matrimonio? —dijo inocentemente. —Es que dicen que usted solía ser...

— ¡No Aslaug! Eso se acabó... ahora soy un hombre casado. —expresó orgulloso el hombre.

—Me alegro por usted... entrégueme. —pidió los papeles para llevarlos a revisión.

Stoick suspiró aliviado cuando la atractiva chica se fue aunque...

— ¡Oh, no!

A la pobre Aslaug se le habían caído los papeles.

Sintiéndose toda una torpe se agachó cuidadosamente, tratando que su mini vestido no se levantara tanto, aunque era ignorante de que su trasero estaba siendo el espectáculo del hombre. Stoick sintió un cosquilleo en su amiguito, se alteró tanto que para no ver aquello se levantó de su asiento para ayudar a su asistente.

—Muchas gracias Sr. Vast.

Stoick sonrió nerviosamente pues el remedio salió peor, pues ahora tenía una vista perfecta de su escote, aquellos pechos que clamaban por que los tocaran. Y ahora que lo pensaba, el hombre vio de cerca a la chica, era realmente bonita muy, muy atractiva y de seguro fogosa en la cama. No lo soportó, ni su amiguito y tomó bruscamente a la chica por sus mejillas para plantarle un lujurioso beso.

La chica se quejó y golpeó débilmente en un intento de hacer reaccionar al excitado Stoick.

— ¡Señor! —exclamó ofendida.

—Dios mío, Aslaug... lo siento... lo siento. —Se disculpó una y otra vez Stoick sintiéndose un pervertido.

Esperaba que la chica lo acusara o por lo menos lo golpeara con más fuerza, pero en lugar de eso, esta la miró enternecida y de un momento a otro, la muy fogosa se lanzó hacia él para devorarlo a besos.

— ¡A quién engaño, también lo deseo! —dijo entre besos.

Pero Stoick la detuvo.

—¡No Aslaug, estoy casado!

Pero a quién engañaba, había deseo en los ojos de ambos y se lanzó como lobo a la chica.

Cargó y Aslaug y esta enredó sus piernas en su cuerpo, mostrando toda su sexy lencería color blanca. Rápidamente Stoick se dirigió a su asiento, prefería sentado o acostado en lugar de parado.

Atrevidamente Aslaug se deslizó hacia abajo, rozando todas sus partes lista para hacerle un "trabajito" que excitó de sobremanera al hombre.

— ¡Oh, dios mío! —la escuchó decir con sorpresa al llegar a sus partecillas.

—Sí... ¿impresionada?

— ¿Es un cinto del diseñador Johan?

—Eh... sí. —confirmó torpemente Stoick pues pensaba que hablaba de su amigo, pero Aslaug ni siquiera le había bajado la cremallera, aunque pronto lo empezó a hacer.

Pero...

— ¡AMOOOOOOR! —la voz de Valeska en la parte inferior de la oficina.

—¡Oh, no! Vete de aquí! —pidió nervioso Stoick, su esposa había llegado en un momento crítico.

—No puedo...

— ¡Que te vayas!

—No puedo, mi cabello se atoró en la cremallera del pantalón. —explicó Aslaug, efectivamente con el cabello atorado.

— ¡Ay, no! —se asustó el hombre al ver la silueta de su mujer en la puerta de cristal.

Esta entró feliz de la vida a la oficina.

—Amor, ya tardaste, dijiste que sólo firmarías unos papeles.

—Eh... sí... es que aún no me los entregan... eh... por qué no me esperas en ese restaurante que tanto te gusta, te veo en... ¿media hora? —preguntó nervioso.

—Oh.. Stoick, claro que sí. —Se acercó su esposa para darle un beso.

Stoick se trató de levantar de su asiento, aunque era difícil con su asistente entre sus piernas que se golpeó la cabeza con el escritorio.

Una vez que se despidió, Valeska salió de la oficina, regresándole así el alma al pobre de Stoick.

—Ahora sí niña... vete de aquí. —Se levantó sin tacto alguno, lastimando el cuero cabello de la pobre chica.

— ¡Pues ayúdeme! —exigió la chica.

Stoick la tomó de la cabeza, en una posición muy comprometedora cuando...

— ¡Oh, Stoick... ¿ese auto es para mí? —entró Valeska de repente, cuya alegría se esfumó cuando vio a su esposo y a la sexy asistente haciendo... "cositas"

—¡Valeska, puedo explicarlo! Es que se le atoró el cabello. —Indicó torpemente a su asistente que asintió a la explicación

— ¡15 horas Stoick! —lloriqueó la mujer. —¡15 horas y ya me engañaste...con ESTA! —señaló despectivamente a la chica y salió huyendo de la oficina.

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Una semana después, ambos se encontraban firmando el divorcio.

Debido al engaño y traumas psicológicos, a Valeska le fue otorgado $350, 000 dolares (la mitad de los bienes de Stoick) y por supuesto el auto mercedes que este pretendía darle.

Stoick no se negó a su petición, había fallado como hombre y le había faltado al amor de su vida. Se lo merecía.

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Mientras tanto Valeska, nombre real Valka, empezaría una nueva vida, ya tenía un muy buen itinerario de viaje, sólo le hacía falta una cosita.

Se detuvo en una gasolinera, esperando a alguien en especial.

Detrás de ella, se detuvo un taxi, de este salió la sexy Aslaug, Valka la miró de abajo hacia arriba, viendo que ahora vestía más decentemente con unos pantalones ceñidos a su cuerpo al igual que una blusa azul de tirantes y chaqueta del mismo color; mientras que su cabello castaño que volaba con el movimiento y el viento fue reemplazado por la chica que lo retiró mostrando realmente que se trataba de una peluca, dando a mostrar el real y rubio cabello que tenía.

— ¡Astrid, usaste el vestido gris! —regañó Valka. —Te dije estrictamente que usarás el azul.

— ¡Funcionó madre! ¡Te dije que lo podía manejar solita!—sonrió orgullosa la chica y se adentró al nuevo auto.

Valka resopló, estafar hombres era muy sencillo, educar a su hija... no tanto.

Continuará.