Llevaban tres semanas en el mar, Blue seguía cada paso de Jimbei, cosa que ponía enormemente nervioso al tritón pero tampoco podía hacer mucho más, aunque al principio todos estaban emocionados con que la humana estuviera aquí ahora la atmosfera había cambiado, todos la miraban mal; estaban seguros de que los estaba usando de algún modo o al menos pensaban hacerlo en un futuro. Ahora sabía cómo se sentían los tritones en tierra, lo odiaba. No por ella, eso le daba igual, sino por ellos. Ella a volvería a tierra firme y todo sería como siempre, pero ellos tenían que vivir con eso siempre, le parecía injusto. Ahora entendía todo lo que le decía la señorita Umi y la señorita Aqua con las personas y por lo que no podían decir abiertamente lo que eran ¿quién sabe como las tratarían? Además ella estando en la marina podía tener muchos problemas, Umi y Aqua le habían dicho que los marines las dejaban en paz, pero claro quién se iba a meter con ellas, era una locura, y si involucraban al protegido era poco menos que una condena a muerte, pero para ella era distinto. No tenía protegido y eso la hacía débil, tenía miedo de que pudieran descubrirla, pero no iba a suceder. Tenía cosas que hacer
El clima había vuelto a cambiar nuevamente, el nuevo mundo era lo que tenía, nunca podías fiarte del clima, de un día para otro podía variar... Bueno... Y en unas horas. Ya llevaban cincuenta días juntos y la niña se había dado cuenta, tenían algún lugar al que ir, después de todo los guerreros del mar no estaban tan sujetos a las normas cómo los propios marines, con que capturaran piratas el gobierno mundial era feliz, aunque si tenían alguna emergencia los avisaban. A pesar de esto muchos no se presentaban.
La única mujer que había en el barco se dirigió al capitán "¿dónde vamos señor Jimbei?" El tritón miró con duda a la niña, nunca había dicho nada malo, pero estaba seguro de que se llevaría una sorpresa al ver a tanto gyojin junto. Los hombres que aún seguían bajo su mando tras la muerte de Tiger finalmente podían volver a su hogar ahora que Jimbei había sido nombrado Guerrero del Mar "Mis hombres vuelven a casa, nos dejarán otro barco para los dos, o incluso para ti sola, yo puedo ir nadando a tu lado"
-¡Pero te vas a cansar! ¡Además debes dormir! Y entonces yo no puedo ir nadando... - La niña había empezado a gritarle - Aunque seas un tritón puedes ir en barco, no es ninguna ofensa, además así no estás solo, y yo tampoco.. - Las palabras de la niña eran sinceras, y le dolía un poco que sus hombres dudaran de ella - Esta bien, pediré un barco para dos
El mismo día de hacer dos meses en la mar llegaron a lo que parecía su destino, para pasar era necesario un recubrimiento especial que solo sabían poner en el archipiélago Sabaody, pero este caso era distinto, al saber que iban a tener una única humana habían pedido con anterioridad al científico de la base de la marina un mecanismo para que la niña pudiera respirar bajo el agua, era simple pero funcionaba. La isla a la que se dirigían estaba justo bajo el red line, ubicada debajo de Mariejois, la conocida Isla Gyojin. Todos se esperaban ver otra cara en la niña mientras descendían hacia su hogar, la mayoría de personas miraban a su alrededor asombrados, ella parecía...melancólica... Se quedó quieta en la barandilla, mirando a los peces que pasaban, a lo lejos se veía algún animal más grande, supuso que era una ballena y no le dio importancia. Por primera vez desde que embarcó a los tritones les dio pena, después de todo ella no había hecho nada malo, incluso había defendido a su capitán. Además no sabían nada de la niña, ella les había hecho mil preguntas y salvo Jimbei nadie le había respondido, todos se miraron entre ellos con miradas cómplices y así comenzó a sonar
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Binkusu no sake wo todoke ni yuku yo
Umikaze kimakase namimakase
Shio no mukou de yuuhi mo sawagu
Sora nya wa wo kaku tori no uta
Sayonara minato tsumugi no sato yo
Don to icchou utao funade no uta
Kinpa-ginpa mo shibuki ni kaete
Oretachya yuku zo umi no kagiri
Ella se giró esta vez con lágrimas en los ojos, alguna vez habían cantado esa canción con el señor Shanks al ir a ver a la señorita Aqua
Binkusu no sake wo todoke ni yuku yo
Warera kaizoku umi watteku
Nami wo makura ni negura wa fune yo
Ho ni hata ni ketateru wa dokuro
Arashi ga kita zo senri no sora ni
Nami ga odoru yo doramu narase
Okubyoukaze ni fukakerya saigo
Asu no asahi ga nai ja nashi
Se unió la niña. Una enorme sombra rodeó al barco mientras cantaban, muchos de ellos dejaron de cantar mientras le cambiaba la expresión de la cara, otros se pusieron en guardia
" Yohohoho, yohohoho ; Yohohoho, yohohoho ; Yohohoho, yohohoho ;Yohohoho, yohohoho" Siguió cantando la niña. Algunos se giraron hacia ella lanzándole gritos de amenaza -¡Esto es grave, podríamos morir, no es momento de cantar! - La pelirroja giró la cabeza con la duda reflejada en la cara. ¡Ah claro! Ellos no lo sabían
Binkusu no sake wo todoke ni yuku yo
Kyou ka asu ka to yoi no yume
Te wo furu kage ni mou aenai yo
Nani wo kuyokuyo asu mo tsukuyo
La niña se fue aproximando a donde se encontraba la bestia, está a su vez giró para situarse en el extremo opuesto del barco, en ese momento el lugar más alejado de la niña
Binkusu no sake wo todoke ni yuku yo
Don to icchou utao unaba no uta
Douse dare demo itsuka wa hone yo
Hatenashi, atenashi, waraibanashi
Siguió cantando la marine, esta vez en un tono más fuerte mientras volvía a ponerse en dirección al rey del mar. Este a su vez no se movió, se limito a emitir un sonido estruendoso, como un grito, mientras miraba a la niña seguir avanzando
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Yohohoho, yohohoho
Siguió ella, esta vez estaba gritando y tras terminar la última estrofa miro al ser a los ojos y este se separo ligeramente del barco, viajando a su lado, pero manteniendo las distancias hasta que finalmente llegaron a su destino.
La isla en sí si le llamo la atención a la niña. Toda aquella ciudad bajo el mar era increíble, le dieron una burbuja de aire, después de todo era "humana" y por si eso fuera poco era usuaria.
Todos los visitantes eran siempre bien recibidos en el reino, aunque solían ser escasos y la gran mayoría era para poder fardar de haber estado en la isla. Normalmente a las personas les repugnaban aquellas criaturas, solo eran amables con las sirenas… Aquellos seres de ensueño veneradas por los piratas desde hacía mucho, pero aquella niña no era así…
-¡Jimbei! Por favor quiero comer la comida más local que tengan, ¡quiero hacer turismo! ¿Qué especies existen? ¿Hay una por cada tipo de ser del mar? ¿O sólo de peces? ¿Hay hombres pulpo? ¡Oh! ¡¿aquello es una mujer pulpo?! ¡Hola señora! ¿Le han dicho que es usted increíble? Seguro que nada súper rápido y puede hacer un montón de cosas a la vez ¿o solo puedes usar las patas para nadar? – Jimbei cogió a la niña y se la llevo cual saco de patatas, mientras la mujer trataba de despedirse sin poder dejar de reír -¡No puedes hacer eso Blue! Puedes ofenderlas – La niña pidió perdón pero volvió a hacerlo dos veces más con un hombre sepia, sobre si podía expulsar tinta y más tarde con un pez globo, preguntándole sobre los pinchos y sobre si podía inflarse.
El tiburón ballena tenía una cita importante y no sabía qué hacer con la niña, visto estaba que no podía dejarla sola, por lo que decidió llevársela, ya encontraría una solución por el camino
Todo había salido bien, pero no por los motivos que él había pensado, la reina Otohime se había enterado de que había una niña humana que le gustaban los gyojin y quiso conocerla, la mujer no paraba de reírse con las ocurrencias y preguntas de la niña, a las cuales respondía con paciencia. "Sabes… Algún día también me gustaría tener una hija, además de mis hijos" comentó la mujer mientras señalaba a tres jóvenes que parecían tener su edad. El rey estaba tan enfrascado hablando con el recién nombrado Guerrero del Mar que apenas había reparado en la niña. Tras un buen rato hablando se sintió intranquilo, tras buscar durante un rato la fuente de su frustración reparó en ella, una niña pelirroja le estaba mirando fijamente con esperanza en los ojos, unos profundos ojos turquesa… De golpe dio un salto, cómo dándose cuenta de a quién miraba realmente.
-T…Tú tienes relación con aquellas dos… La médico rubia y aquel ser de pelo negro - ¡No es un ser! Se llama Umi y es como una madre para mí, y Aqua hace más cosas aparte de curar…Aunque es lo que mejor se le da… - Jimbei estaba atónito ¿cómo no se había dado cuenta? Sabía que se estaba olvidando de algo ¡pero cómo podía ser eso! Estaba claro, tenía los mismos ojos que aquella mujer, cuando ocurrió lo de Roger. Y la de Shanks, además tenía esa misma aura de seguridad, sin contar con que eso explicaba con creces lo ocurrido con el rey Marino. La reina había mantenido el silencio, pero finalmente se atrevió a preguntar "Si eres una sirena ¿por qué usas una burbuja? No tienes que disimular por nosotros…" La niña miró al suelo, avergonzada, como si eso fuera culpa suya – De niña… por culpa de un hombre… - Se le empezaron a vidriar los ojos – él me obligó… - Poco a poco se empezaron a formar las primeras lágrimas – me tuve que tomar aquella fruta… - Ya había empezado a llorar- ¡Quería saber que pasaba si una sirena se tomaba una fruta! "¿Qué ganaba? El ser una sirena o la fruta" me dijo después de hacer comérmela! No podía ni respirar, me dolía todo – Todos los presentes la miraban con pena, la mujer también había empezado a llorar, pero de forma más silenciosa que la niña - ¡Y fue "aquel ser de pelo negro" – comentó con tono de reproche – el que me salvó, la que me ayudó a llegar viva ... bueno… eso fue Aqua, "la medico rubia" bueno… en realidad ella evitó que yo muriera… ahora… no se cuanto más podré vivir… no fue una cura del todo… fue… ¿un apaño?
Otohime no pudo resistirse más… Abrazó a la niña para que esta pudiera desahogarse tranquila. Recordaba a la mujer de pelo negro, parecía buena persona pero no parecía del tipo que entiende bien la mentalidad de una niña. Parecía demasiado dura, esperaba equivocarse… Pero en estos momentos le daba igual, esa mujer había salvado la vida de la niña y no solo eso, a pesar de lo mucho que había sufrido no odiaba ni a los gyojin ni a los humanos. Era algo increíble que después de lo que había pasado no odiara a todos y cada uno de los humanos, era un gesto de fuerza para la reina y había decidido que le caía bien, tanto aquella niña llorona y curiosa como aquellas dos mujeres
