CAP 3

La reina les había permitido quedarse en palacio hasta que tuvieran que marcharse de nuevo, por la reacción de Jimbei era algo muy extraordinario, y la reina parecía realmente contenta con ello. Por lo visto su hija Shirahoshi no tenía amigos aparte de sus hermanos, asique una amiga le vendría bien.

Ambas tenían muchas preguntas sobre la cultura y vida de la otra, por lo que se pasaron toda la mañana haciéndose preguntas mutuamente. cualquier dato les servía, desde comidas típicas de la zona, su color favorito o como se llamaban sus hermanos, cualquier pregunta les valía a las dos.

Hasta ahora no habían reparado en ello, pero los soldados corrían de un lado para otro de manera más acelerada de lo normal, algo importante había sucedido en el pueblo. Los tres hermanos vinieron a por la princesa por lo que la pelirroja comenzó a dirigirse a su habitación cuando le comunicaron que también podía ir.

Nada había preparado a la niña para lo que se encontraría allí. Un Tenryūbito acababa de caer al fondo marino. Al igual que en tierra tenía esa actitud arrogante que posee todo aquel que se cree por encima del resto, algo así como un Dios en el que nadie cree ya. Por suerte parecía que los tritones le tenían el mismo asco que ella misma, era normal después de todo, la mayoría de esclavos solían ser gyojins.

Mientras aquel hombre seguía gritando un grupo de cuatro se acercó a él. Parecían ser sus antiguos esclavos, los cuales habían escapado gracias a Fisher Tiger. Aquel estúpido humano quería que volvieran a su casa, les pertenecía decía. Blue soltó un bufido en voz alta y reparó en los brillos metálicos de las manos de los hombres. Todos iban armados. Sonrió para sus adentros, ella también quería que lo mataran. No merecía otra cosa y de todos modos, nadie podía demostrar nada. El barco había llegado a la isla ¿y qué? eso no probaba nada, las corrientes marinas arrastran barcos naufragados ¿no?

Los príncipes le taparon los ojos a su hermana cuando estos dispararon al humano pero fue Blue la que apartó las manos de estos para que Shirahoshi viera lo que estaba sucediendo. Su madre se había puesto en medio para detener el impacto de la bala, por suerte apenas le había rozado y estaban rodeados de médicos. Por la cara de Blue comenzaron a caer lágrimas, no sabía si por orgullo hacia aquella mujer o por odio a sí misma al desear la muerte de alguien.

Esa tortura se iba a acabar ya. Aquel Tenryūbito se marchaba, la armada Neptuno le había proporcionado un barco nuevo y tripulación para llevarlo de vuelta a su hogar, aunque por supuesto "sus" gyojin se quedaban en la isla. Tanto la reina como el rey se habían acercado a ver como se marchaba cuando

-¡Yo también voy! - Exclamo la reina empezando a correr en dirección al barco

- ¡Nunca lo permitiré - jamon! ¡Ahí arriba cualquiera puede hacerte daño! - El rey se había puesto en medio de las escaleras para impedir que su mujer pasara

- Precisamente por eso... Si vas tú nadie se atrevería a hacerte daño, pero si voy yo una mujer pequeña y sin conocimientos de la batalla y vuelve demostraré a la gente que los humanos pueden ser buenos

Blue y los príncipes miraban la escena desde lejos. Cuando los cuatros se giraron a mirarla, con la duda en la mirada ¿Nuestra madre está a salvo arriba, en la superficie? La aludida les mantuvo la mirada y les dedico una sonrisa a medias, ni ella misma estaba segura de ello, pero por suerte los cuatro parecieron complacidos con la sonrisa de la chica. Aunque la verdad era que deseaba gritarle a Otohime que no se podía fiar de ese hombre, pero si lo hacía todos los esfuerzos de la reina serían en vano, por lo que se mordió el labio con todas sus fuerzas. Si le ocurría algo nunca se lo perdonaría, nunca se perdonaría el no haber gritado en aquel instante.

Habían pasado tres días desde que la reina se fue con aquel hombre, la familia real estaba inquieta como poco. Ninguno de los hijos quería salir de sus habitaciones y la marine se turnaba para ir animándolos. Al menos lo que podía... Los chicos no confiaban en sus palabras y Shirahoshi solo deseaba ver a su madre, le daba igual todo lo demás, por lo que decidió intentar hablar con Neptuno a ver si el conseguía que salieran.

Durante aquellos días había tenido tiempo de sobra de recorrerse el castillo las suficientes veces como para poder ir sola sin perderse por lo que fue a la sala del trono, dónde solía estar el rey, pero no se encontraba allí. Tras recorrerse cada rincón decidió hablar con el secretario. Resultaba que desde que su mujer se había marchado se encontraba en el borde de la costa, esperando ver el barco real y que en él estuviera su esposa, sonriendo.

Se dirigió ella sola a la costa para hablar con el rey, estaba tan afectado que al principio ni siquiera era capaz de escucharla, cuando lo comprendió. No eran sus hijos los que más ayuda necesitaban, era él. Después de todo ninguno de los príncipes sabían lo cruel del mundo exterior, su madre los habría protegido. No creía que les mintiera, pero estaba segura que les había dicho algo parecido a lo de sus discursos "hay humanos buenos, pero nosotros solo hemos visto a los malos, los piratas" Lo que ella no quería decirle a aquella mujer es que los peores humanos eran justo con los que ella se había marchado en un barco. Le cogió de la mano para intentar darle fuerzas, y fue a lo único a lo que reaccionó. Le dedico algo que debía ser una sonrisa y volvió a mirar al horizonte. Blue se puso en pie y miró a Hoe, la ballena mascota del rey, se acercó y le dijo algo al oído con lo que ella se dejó montar y puso rumbo al palacio real. Tras varios intentos consiguió que la esperara en la puerta, no iba a tardar mucho, pero no quería que al volver la ballena se hubiera marchado. Fue directa a la habitación de la joven princesa, si conseguía convencerla a ella todo sería mucho más fácil con sus hermanos.

- Tu padre está esperando a tu madre en la costa, para estar aquí sola vete con él, así ninguno estáis solos - Los ojos de la niña se iluminaron entre las lágrimas y fue directa a ella a abrazarla por la idea. Sus hermanos también fueron fáciles de convencer y por suerte al salir Hoe seguía esperándoles.

Al llegar a la costa el consejero empezó darle una reprimenda a la niña ¿quién se creía ella para formar parte de los asuntos de la familia real? Sin contar eso... El rey llevaba sin comer desde que había salido del palacio, tres días atrás, ahora sus hijos harían lo mismo cuando ella lo miró con ira. "Si no sabes encargarte de tu trabajo no es culpa mía, trae comida. Ya verás que rápido hago comer al rey" El pez anguila se rio, si él no lo había conseguido una niña tampoco podía hacerlo, pero la curiosidad le pudo e hizo traer un plato de comida. Los niños ya habían comenzado a comer cuando repararon en que Neptuno no comía, por lo que dejaron las cosas a medio comer. Blue suspiró y se acercó al rey, no era lo bastante alta como para poder hacer que lo escuchara, pero Megalo, el tiburón de Shirahoshi pareció darse cuenta, por lo que la subió a la altura de la cabeza del rey

-Si usted no come sus hijos no lo harán... Eres su padre ¡Empieza a comportarte como tal! ¡Los has dejado solos tres días! Entiendo que es tu mujer, pero también es su madre...

El rey se giró a mirar a sus hijos, todos tenían la cara roja de haber estado llorando durante mucho tiempo y, al igual que él hace un momento, tenían la mirada perdida en el horizonte. ¿cómo no se había dado cuenta? Cogió un puñado de algas marinas y se las metió en la boca, y tras este otro y otro más... El consejero le pidió que dejara de comer así, que era un rey y debía mostrar educación al comer y más en un lugar público cuando fue a decirle lo mismo a los príncipes y la princesa, cuando notó un brazo en el hombro. Unos ojos turquesa le pedían que se callara, después de todo nadie estaba en sus cabales en el reino, la gente también se paraba a mirar el horizonte con lágrimas. Estaba segura de que nadie recordaría que la realeza estaba comiendo de forma poco ... elegante en aquella situación y al final habían conseguido que comieran de verdad, no solo probar la comida a la hora correspondiente. Esa fue la primera comida de la familia real en tres días.