La noticia les golpeó a ambos cual rayo.

El den den mushi que les habían regalado acababa de empezar a sonar cuando Jimbei descolgó, se esperaban malas noticias al ver las lágrimas del caracol, pero ninguno se esperaba eso "Un humano a asesinado a la reina Otohime mientras recogía finalmente las firmas..." El príncipe seguía hablando pero ninguno de los dos era capaz de seguir sus palabras, estaban estáticos, en silencio.

-¡Tiene que ser mentira príncipe Fukaboshi! No puede ser cierto... Ahora que la reina había conseguido las firmas... Ahora que finalmente todos confiábamos en los humanos... Ahora que...

El tritón abandonó el bote que les había proporcionado la propia reina y fue nadando a toda prisa hacia una roca cercana. Blue apenas podía verlo en la oscuridad del mar, pero sabía que estaba llorando y que ese era su único método para no hacerlo a pleno pulmón.

La joven se acercó al caracolófono que aun seguía activo

- El feje Jimbei acaba de saltar al mar. Parece ser que una roca tiene la culpa de lo que ha pasado

La chica trataba de bromear para quitarle peso al asunto, ya tenían que estar ellos bastante mal como para empeorar la situación

- Yo... Siento mucho lo que ha pasado... Sé que ahora odiareis más que nunca a los humanos pero espero qu-

El príncipe empezó a gritar mientras cada vez costaba más entenderle entre las lagrimas

- ¡No! Nunca dejaremos morir el sueño de nuestra madre, odio a ese humano, pero tú nos has demostrado que puede haber humanos buenos, al igual que Shirohige. Costará.. De eso no hay duda, pero volveremos a reunir esas firmas con el tiempo, lo juro.

- Me alegra oír eso... Solo espero que de verdad lo pienses, si te estás forzando a ello solo te harás daño... Igualmente cuando subamos y vea a los superiores les contaré lo que ha ocurrido, para que sepan que este año no iréis a la reunión... Pero que es por un motivo de peso, no por placer... Te deseo mucha suerte.

Unas gotas de agua marina la sacaron de sus pensamientos cuando Jimbei terminó de sacudirse el agua. Hacía más de dos horas que el príncipe había llamado y que el tritón había salido a desahogarse con lo que encontrara a su paso.

El hombre miró a la niña, seguía en la misma posición que cuando se había marchado pero ahora mismo tenía los ojos fijos mirando el den den, cuando poco a poco fue levantando la cabeza, terminando de ser consciente que el que la había mojado era él.

-¿M.. ..di...? - La chica había susurrado algo, demasiado bajo como para poder oírlo - ¿Me odias Jimbei? Ahora mismo supongo que todos los habitantes del Reino Gyojin piensan como Arlong... Que los humanos somos asquerosos y debemos morir...

- Tú no eres humana - se limitó a contestar, lentamente tomó aire - Voy a renunciar al Título. Mis hombres ya están en sus hogares, yo no puedo estar al lado de un montón de humanos... No ahora...

La niña asintió despacio, comprendía el por qué lo hacía, pero igualmente le daba pena. Los tritones nunca habían estado muy cómodos al lado de los humanos, pero esto solo empeoraba las cosas y mucho. Pero igualmente haría lo que estuviera en su mano para poder suavizarlo todo.

Mientras terminaban de subir la niña se limitó a trazar un plan para que cuando renunciara Jimbei no se viera como un escándalo, sino como algo lógico y digno. Ya se empezaba a ver algo de luz para cuando todo estuvo hablado.

Cada uno tendría un den den. Ella subiría sola al cuartel y trataría de explicar lo sucedido, no contaría la parte de que fue un humano, simplemente que la reina fue asesinada y que Jimbei como amigo, conocido y antiguo soldado quería ayudar a ordenar y tranquilizar al reino ante el asesinato de su reina y que por ello no podía seguir aquí.

Iba a ser un proceso largo, pero quería decirles que se había molestado en acompañarla a la superficie e incluso había redactado su carta de dimisión. Ella solo le avisaría sobre lo que iba pasando y si todo salía bien el tritón podía tirar el den den al mar y perder el contacto. Suponía que no querría hablar con nadie que tuviera tanto contacto con humanos y lo veía normal ante lo ocurrido.

- Jimbei... Antes de que me marche... Quiero que sepas que ha sido un honor conocerte, a ti y a toda la isla Gyojin. Sé que ahora mismo no estás bien emocionalmente pero si alguna vez nos encontramos de nuevo espero poder parar e invitarte a comer o lo que sea... Por otro lado... Sé que no tiene nada que ver... Pero tengo más hermanas, ahora son pequeñas y aún quedan dos más por nacer... Pero si alguna vez te cruzas con alguna puedes pedirles ayuda, todas tenemos los mismos ojos, si les dices que eres amigo mío te ayudarán, estoy segura... En fin... Hasta siempre Jefe Jimbei

Con la mano temblorosa le puso un caracolófono en la mano, dio un salto a tierra y salió corriendo al cuartel. Cada vez sentía el nudo en la garganta más fuerte, pero esperaba que llegara el día en que aquel hombre pudiera volver a confiar en los humanos y no la mirara con esos ojos de asco y resentimiento.

Los había ignorado todo el camino desde que había llamado el príncipe, simplemente evitando cruzar la mirada pero ahora, al decir esas palabras de despedida mirando a su amigo a la cara, no había podido evitar sentir esa punzada de dolor de nuevo.

No se dio cuenta hasta cerrar la puerta de su habitación que había echado a correr a toda prisa, apretando el otro caracolófono con todas sus fuerzas en la mano derecha. lo dejó en la mesa con cuidado, después de todo lo necesitaba. Se quedó mirando a su alrededor, no había nadie. Guardó silencio un instante, nada.

Volvió a mirar a su alrededor hasta encontrar su reloj de pared, no se había movido de su sitio como era lógico. Era la hora de comer... Comenzó a andar en la dirección contraria a la mesa, es decir, su cama. Deteniéndose antes frente al espejo.

Tenía un aspecto terrible, había adelgazado muchísimo, su piel tenía un tono enfermizo y las ojeras remarcaban sus ojos aguamarina que parecían apagados. Apretó el puño.

Sentía que algo no estaba bien, la cabeza empezó a darle vueltas y se le estaba nublando la vista cuando una sola cosa le vino a la cabeza "Cada vez que quieres y admiras a alguien muere, Corazón... Otohime... Prepárate para el momento en el que muera alguna de tus hermanas... Nunca volverás a ser la misma"

Volvió a mirar al espejo y pudo ver la cara de Corazón en la nieve sonriendo.. Y la de Otohime en la plaza con las firmas en llamas... Golpeó el cristal con todas sus fuerzas, haciendo que este saltara en mil pedazos, muchos de ellos teñidos de su propia sangre.

Acercándose a la cama y dejándose caer sobre esta ¿Que había sido eso? ¿Que acababa de pasar? Tenía que estar delirando... El príncipe no les había dicho nada de cómo había muerto su madre... ¿O sí? Quizás lo dijo mientras los dos asimilaban la primera parte de la información pero su subconsciente lo acababa de procesar ahora, no lo sabía, pero no tenía fuerzas para pensar en ello. Finalmente se tumbó sobre la cama. No tenía fuerzas ni para empezar a llorar, se tapo la cara con el brazo sin herir mientras estiraba el otro cerrando los ojos.

No fue el hambre que surgía desde lo más profundo de su interior, ni la boca seca de no haber bebido nada en horas, fue un sonido fuera de lugar lo que la hizo levantarse de la cama.

Ya llevaba varias horas despierta, pero no tenía fuerzas para nada pero al escuchar el sonido del den den mushi de Jimbei todas las fuerzas volvieron en un instante

-¿Si? ¿Hola? - Solo se escuchaba una respiración al otro lado

- Eh... Si... Blue soy yo... He estado dándole vueltas a lo que has dicho antes... Y... Tu plan está bien, pero necesito que cambies algo... No voy a renunciar al Titulo... Estaré un tiempo fuera, pero puedes decirle a tus superiores que sigo siendo un Shichibukai

- ¡Cómo me alegro de oír eso! ¿Por qué has cambiado de idea? Si puede saberse claro... Por cierto aún no he hablado con ellos, asique tengo tiempo de pensar que les voy a decir exactamente, pero de todos modos facilita mucho las cosas

- Me metí a esto para ayudar a mi gente, y creo que quedarme aquí después de que pase esto ayudará mucho más que si huyo del tema... Si los príncipes piensan así yo quiero hacer todo lo posible por ayudar también, gracias por ayudar a que me diera cuenta... No lo tires al final.. Lo llevaré conmigo para cuando necesite recordar por qué hago esto...

- ¡Por supuesto Jefe Jimbei!

La oscuridad a través de la ventana demostraba que ya era tarde, realmente tarde. Solo esperaba que la hora de cenar no hubiera terminado ya. Abrió el cajón del escritorio con cerradura. Pero no una cerradura normal, había sido creada por Doc, el científico del cuartel con sus propios cristales, solo ella era capaz de abrirla. Dentro había un único objeto, el den den que la unía a sus hermanas y ahora el de Jimbei.

Por desgracia su suposición era cierta, la hora de la cena estaba terminando, aún quedaban rezagados en la cafetería, pero la cocina llevaba cerrada al menos media hora. Suspiró mientras miraba a su alrededor en busca de algún conocido al que todavía le quedara algo, nada. Bajo la cabeza, suspiró y se encogió de hombros, se metió la mano al bolsillo para sacar la cartera y ver lo que le quedaba para poder cenar fuera cuando notó una mano en el brazo, al girarse pudo ver la cara de preocupación del comandante Sengoku

-¿Qué ha pasado? - Exigió saber su superior

- Es mejor que lo hablemos mañana, es mucha información y estoy cansada, además no he cenado y tengo hambre, y tampoco he comido... - El gesto del hombre se endureció aún más

- Me da igual lo cansada que estés, exijo saber que te ha ocurrido y el por qué de tus heridas

La pelirroja se miró la mano derecha, recordando lo sucedido antes de tumbarse, se refería a eso. Es lógico, no podían saber nada de lo ocurrido en la isla

- No es nada... Creo que a causa del viaje, del cambio de presión, del oxígeno, de no comer en muchas horas al llegar he tenido una alucinación frente al espejo. He visto a - Cortó la frase inmediatamente, no tenía por qué recordarle al comandante que su "hijo" estaba muerto - He visto un recuerdo muy doloroso en un espejo y de la impresión le he dado un puñetazo, en lugar de ir a la enfermería me he tumbado en la cama y me he dormido hasta ahora...

- Dirígete ahora mismo a la enfermería a que revisen tus heridas, mandaré a alguien a que limpie de cristales tu habitación, dado que si no recordabas el golpe no creo que los hayas limpiado y también mandaré que te hagan algo de cenar. Pero escúchame bien, solo haré esto una vez, la próxima preocúpate de ti misma. ¡Y asegúrate de que no vuelva a ocurrir teniente Blue!