También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 4

El arte de agradar es el arte de engañar.

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MLlegando a Berk, un lugar paradisiaco cerca de la playa, Astrid no perdió el tiempo y guio a su madre al lugar en el que quería (exigía) quedarse. Un hotel de lujo de 5 estrellas, cerca del mar y con comida deliciosa.

—Astrid, esto es demasiado extravagante. —Opinó Valka.

—Por fin lo que merezco. —Astrid la ignoró y bajó del auto con una enorme sonrisa.

Valka sólo resopló y no le quedó de otra más que seguirle la corriente y hacer una de sus mejores interpretaciones.

Ambas mujeres, ya vestidas de acuerdo a la ocasión, Valka elegantemente y Astrid muy muy atrevida caminaron por el lobby planeando su nuevo movimiento.

— ¿Qué es lo debemos aplicar para conseguir la habitación? —preguntó la rubia como si de un experta se tratara. — ¿Ver ratones, comida espantosa, mal servicio?

—Preferiría algo clásico y más efectivo—respondió su madre sin perder el porte. —"La caída"

—Ni se te ocurra madre, es vergonzoooo...

Astrid no tuvo tiempo de replicar, pues Valka le metió el pie para que se cayera y se estrellara contra el suelo.

—¡Oh, no! —empezó a dramatizar, sacando una botellita de agua que esparció en el piso para simular que estaba mojado, mientras tanto Astrid se quejaba por tremendo golpe que se había dado en toda la cara.

Pronto, todo el personal disponibles del hotel; camareros, recepcionistas y gerentes fueron a atender a la pobre chica, al igual que los curiosos huéspedes se acercaban al área del accidente.

—No pasa nada—trató de alejar el gerente a los curiosos.

— ¡¿Cómo que nada¡? Se rompió la cabeza. —empezó a chillar Valka.

Acto seguido, ya tenían una suite de lujo y Astrid siendo atendida como reina por el servicio al cuarto y médicos disponibles.

—Lo sentimos Sra. Hofferson. —se seguía disculpando el gerente con la mujer que no se les había despegado durante todo ese tiempo de ellas. — ¿Hay algo más que podamos hacer por usted?

—Sí, ¿podrían considerar invertir en un trapeador? —regañó Valka aun molesta por el percance que había sufrido su pobre hija.

—Claro, lo tomaremos en cuenta. —dijo el nervioso hombre. —Otra cosa Sra., su reservación no pudo ser procesada como la pidió, no hay habitaciones disponibles y me temo que la suite sólo la podrán ocupar por esta noche.

Enseguida que dijo eso, Astrid emitió un doloroso grito que enaltecía todo el sufrimiento que había causado el que no trapearan bien el piso. Valka miró al hombre, acusándolo del dolor de su hija por lo que al gerente no le quedó de otra más que dejar que se quedarán en la suite, con todo pagado a cortesía del hotel.
Una vez que Valka, fingiendo no estar del todo conforme con eso, corrió a todos los presentes para que dejaran descansar a su hija, una vez solas, todo volvió a la normalidad.

—Oye... no me vuelvas a tirar así sin avisar. —reclamó Astrid dándole un empujoncito.

—Lo hice porque tú caída es muy falsa.

—No es cierto, mira.

Astrid se echó al piso fingiendo una caída que más bien parecía una actuación de telenovela extranjera, poco creíble para la experta Valka.

—Debes practicar. —aconsejó esta no muy convencida.

Entonces como venganza, Astrid pateó por detrás de su chamorro para que la acompañara en el piso, empezando así una reñida pero amorosa pelea madre e hija, eran esos momentos en que Valka consideraba a su pequeña como una niña que necesitaba la protección y los cuidados de su madre.

— ¿Ahora cuál es el siguiente paso? —preguntó Astrid a la experta.

—Hay que buscar objetivos.

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Con sus encantos, Valka y Astrid lograron hacer que un hombre que rentaba lujosos botes las llevara de paseo por las excéntricas casas de los millonarios, donde podrían observar a cada uno de los posibles candidatos.

—Fishlegs Ingerman, 35 años, cardiólogo experto en el ramo, vale 40 millones de dólares en un divorcio. —analizó Astrid con gran interés el currículo del candidato, algo gordo y viejo para ella pero con mucho dinero.

—Hay un problema. —señaló Valka al candidato que en ese momento disfrutaba del mini golf en su enorme jardín playero. Astrid observó de que se trataba viendo, que una regordeta mujer se le acercaba con una limonada y le hacía unos mimos en la mejilla. —Su madre.

— ¿Qué tiene de malo? Podemos con ella.

—No Astrid, nunca puedes ganarle a una madre, son muy molestas. —Dijo Valka con repulsión.

—En eso te doy la razón. —Comentó Astrid con sarcasmo sin dejar de ver al candidato. — ¿Cuál sería el siguiente?

Avanzaron en su recorrido para observar al otro objetivo.

—Snotlout Jorgenson 30 años, dueño de un equipo de futbol americano y negocios propios, parece un idiota pero ha sabido invertir adecuadamente, vale 50 millones en un divorcio. —Dijo Valka viendo a su objetivo que descansaba plácidamente en su yate privado rodeado de 5 bellas mujeres.

— ¿Defectos?

—Todo lo maneja a través de contratos, y como puedes ver hay mucha competencia. —indicó Valka señalando a todas aquella mujeres. —A menos que quieras ser parte de su equipo.

—Iugg... no, que asco. —dijo la Astrid sacando la lengua. —Que perras... nunca lo haría. ¿Cuál sería el siguiente?...

Siguieron el recorrido, viendo a distintos candidatos que descartaba por una o por otra razón hasta que...

—Mildew Oldman, 80 años dueño de una tabacalera, su fortuna asciende cada día y vale en un divorcio aproximadamente 80 millones de dólares o más. —dijo Valka sintiendo un extraño entusiasmo.

—No... Iuggg. —se asqueó Astrid al ver que el viejo expedía humo de cigarro por todos lados, además de que era viejo y feo.

—¿Qué no te parece bien un 80, 2, 80? —bromeó Valka.

—No, claro que no... no me gusta la necrofilia... iugggg, sólo de imaginarme que tendría que besar a eso. —señaló despectivamente al viejo. —¿No puede ser alguien por lo menos apuesto y que no provoque el vómito?

—¡No! ¡Apuestos no!... ya lo sabes... luego... te dejas llevar. —Comentó Valka por experiencia propia. —Creo que debemos trabajar con él.

—Sigo considerando que Fishlegs Ingerman es el candidato más pasable por el momento.

—No, trabajaremos con Mildew. —opinó Valka.

Esto provocó un nuevo enfrentamiento madre – hija que se extendió durante todo el día.

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Ya entrada la tarde, ambas mujeres fueron a un restaurante bar para seguir discutiendo acerca de los candidatos.

—Bueno, tú trabaja con Mildew y yo a Fishlegs. —Opinó Astrid.

—No se puede con dos al mismo tiempo... es difícil y más para una principiante como tú.

—¿Disculpa...?—se ofendió la rubia. —Puedo hacer que cualquier hombre caiga rendido a mis pies.

—Muchachos. —corrigió Valka. —Muchachos estúpidos y sin dinero caerían contigo, los hombres mayores buscan a una mujer. —presumió sus madurez. — ¡Tienes que ser hábil para lograr que te propongan matrimonio en 3 meses!

—Ay, por favor madre. Te tardaste 4 meses con Stoick.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Valka ofendida. —¿Que estoy perdiendo mi toque, mi belleza, qué no soy capaz de enredar a un hombre con esto? —se levantó de su asiento para tocar su trasero. —Aún está firme... ¡tócalo y lo sabrás!

— ¡Claro que no voy a tocar tu trasero madre, te creo! Tú trasero es hermoso.

Valka se relajó con el halago y tomó asiento, en ese momento vio a un hombre de cabello castaño que estaba sentado en la barra y una idea cruzó por su mente.

—Te propongo algo... la primera que logre que ese hombre le invite un trago elegirá al candidato, la que pierda tendrá que rendirse a la otra propuesta.

Astrid miró vacilante al hombre que parecía menor que su madre, sonrió confiada de que lograría sacarle la bebida primero y se adelantó para coquetearle. Como solía hacerlo con sus "novios" rozó su pecho con el brazo del hombre que al girarse a verla se sorprendió por lo bella que era.

—Oh... lo siento. —dijo empezando con su actuación de niña inocente, aunque su provocador mini vestido decía todo lo contrario.

Captó la atención de ese hombre por completo pues este embobado no dejó de verla hasta que llegó Valka por su otro extremo y rozó "accidentalmente" su brazo.

—Buenas noches. —saludó con elegancia atrayendo rápidamente la atención del hombre.

Al ver esto Astrid enfureció, sacó un cigarrillo y lo llamó para preguntar si tenía algún encendedor. El hombre no queriendo ser desatento con ella, sacó el encendedor y lo prendió como todo un caballero.

—Gracias. —dijo Astrid con su mejor voz de seductora, aunque su madre interrumpió su momento al dejar caer su zapato de la alta silla.

El hombre como un perro, la recogió por ella y se la puso de nuevo, aprovechando para ver la larga y firme pierna de la mujer.

—Oh, disculpa. —llamó Astrid nuevamente, aplicando una nueva técnica. —Hace calor...—insinuó esperando que con eso le invitara algo, pero lo que le dio a entender al hombre fue otra cosa.

Valka viendo que había aplicado una buena táctica aunque no de la mejor forma, decidió aplicar otra más efectiva y empezó a toser ruidosamente, el hombre al verla casi al grado de ahogarse pregunto:

— ¿Quisieras algo de beber?

En ese momento Valka se recuperó mágicamente con una sonrisa victoriosa.

—Trabajaremos con Mildew.

—¡Eres un idiota! —golpeó Astrid en el brazo al hombre que no entendía qué había hecho mal.

Continuará.

En el próximo ya saldrá Hiccup, además que Valka no tendrá su desafío de conquistar a Mildew.

Continuará