También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo
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Capítulo 11
El amor y la tos no pueden ocultarse.
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Después de que el plan para deshacerse de la sirvienta fuera un rotundo éxito, madre e hija regresaron al hotel. Durante el camino, Valka, quien iba manejando, veía cada cierto tiempo a su silenciosa hija, esta estaba tranquila y sonriente, ¿por qué le sonreía tanto a la nada? Quizás le había pasado algo bueno o sólo estaba contenta con la exitosa operación.
Llegando al hotel todo siguió igual, y como vio a su hija de tan buen humor decidió soltar la bomba de una vez por todas.
—Mañana irás a la entrevista con Mildew.
La reacción no se hizo esperar.
— ¿Mañana? —Astrid cambió de faceta. —Mañana es domingo.
—En el negocio no hay días libres, lo sabes. Y debemos aprovechar porque sí no Mildew hablará a la agencia el lunes.
—Mamá, convéncelo de una entrevista en lunes.
Aquel ruego no era muy común en su hija, definitivamente algo pasaba.
—No, irás mañana... ¿o acaso tienes algo qué hacer?
La rubia se entumió en ese momento, su madre era muy perspicaz y no podía darse a descubrir.
—N-nada... ¡pero que flojera! ¡Es domingo y quería dormir hasta tarde!
Buena actuación, consideró Valka.
—Pero si no hay de otra. —titubeó la rubia. —hagámoslo. ¿A qué hora debo ir?
—Me citó a medio día, ¿a la una te parece bien?
—A la una... excelente ¡sí! Me parece bien. —respondió nerviosa, había quedado con Hiccup y los demás chicos de irse a la dos y media de la tarde, si manejaba como un rayo después de la entrevista, podría alcanzarlos.
—Bien. —Valka quedó convencida. —Te recomiendo usar el vestido negro.
La chica rodó los ojos, pues su mamá empezó a esculcar entre las ropas y sacó un vestido con tiras blancas en el cuello y manga, un mini disfraz de maid.
—Este será perfecto.
—Pareceré un anime con eso, ¿por qué no puedo llevar algo más "normal"?
— ¡Esto es normal en nuestro mundo! ¡Te verás preciosa! Además Mildew es un hombre difícil.
— ¿Lo dices por experiencia? —preguntó con sarcasmo la rubia.
—Astrid, sabes que yo soy una experta, lo digo por ti... además que tu asco hacia él te puede hacer fallar en la misión.
—Madre, yo te demostraré que puedo hacer que ese viejo caiga de inmediato, conseguiré el maldito trabajo. —retó orgullosa.
Valka sonrió para sus adentros, esa era su hija, la que conocía, sin embargo aún había algo que seguía molestándole como una espinita, e indagaría en todo lo que pudiera hasta que la encontrara.
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—Astrid, ¿si llegarás? —preguntó Hiccup preocupado.
Apenas lo había enterado por teléfono, mientras manejaba a toda velocidad a la casa de Mildew.
—Sí, sí... sólo es una entrevista, si alcanzo a llegar, en serio necesito este trabajo.
Medio mintió acerca de la verdad, le había dicho que había conseguido una entrevista de medio tiempo como asistente de un ricachón ambientalista.
—Está bien, te esperaremos. —escuchó decir al chico a través del teléfono.
—Gracias. —Astrid colgó la llamada y enseguida siguió ajustando la peluca castaña de cabello corto que ahora llevaría.
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— ¿Qué te dijo? —preguntó Toothless subiendo algunos refrigerios a la camioneta, el evento de los monstruos autos quedaba a 3 horas de viaje en carretera.
—Me dijo que si alcanzaba a venir, confiemos, necesita ese trabajo.
— ¿Una entrevista en domingo? —preguntó confundida Stormfly. —vaya que debe ser urgente.
—Eso creo. —creyó también Hiccup y siguió ayudando a sus amigos a subir los víveres.
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La muy ingeniosa Valka para retener a Astrid,le había sugerido enseñarle toda la mansión a Mildew, para que la nueva maid se diera cuenta de la magnitud de las labores del hogar ( y de lo que podrían ganar), mientras que Astrid estaba desesperada, esperaba que la entrevista sólo durara unos 10 minutos, pero ya se había extendido media hora.
—Y Aslaug... ¿qué tanta experiencia tienes? —preguntó entre tosidos el anciano.
—Hago labores domésticas desde hace 2 años, tenía unos patrones muy buenos, pero estos se mudaron y me quedé sin trabajo. —contestó la chica muy amablemente.
—Entiendo, bueno entonces creo que sólo necesitas llenar una solicitud de empleo y ya veremos si te quedas.
Las dos mujeres y el fumador compulsivo fueron al despacho de este para que la chica hiciera el llenado de las formas.
—Toma, llena esta solicitud, lo pensaré y te llamaré después.
Ese "te llamaré después" no era buen indicio, así que Astrid aplicó una táctica que ni el viejo ni su madre esperarían, accidentalmente derramó el café que Valka había llevado encima de la solicitud y de Mildew, este, no tan caliente del todo cayó en los pantalones del gran empresario de tabaco.
—Oh, lo siento mucho. —se disculpó falsamente Astrid y acudió rápidamente con un pañuelo para atenderlo.
—Trrraerré más toallas. —dijo Valka, confiando en que su hija haría lo posible para convencerlo.
Y así lo estaba haciendo, Astrid empezó a limpiar delicadamente por encima del pantalón, muy cerca del miembro del anciano, empezando a darle un pequeño y casi imperceptible masaje, y algo que Mildew estaba disfrutando demasiado.
—Vaya...—carraspeó encantado. —Sabes lo que haces muchacha.
—Mi obligación es tener a mi patrón contento. —dijo inocentemente Astrid viendo que el viejo estaba cayendo.
— ¡Aquí hay toallas! Y una nueva solicitud—llegó Valka interrumpiendo, pues no pensaba que su hija fuera a aplicar aquella táctica.
—No es necesario. —dijo Mildew saliendo de aquel excitante trance. —Creo que Aslaug está más que calificada, puedes empezar el día mañana.
La sonriente Aslaug agradeció complacida y enseguida fue escoltada por su madre y nueva patrona afuera de la casa.
—Conseguir un trabajo a base un masaje de miembro ¿quién lo hubiera pensado?
—Admite que fui buena madre, con Stoick tuve que esperar una semana para empezar a trabajar.
—Stoick y Mildew son diferentes cosas. —recordó Valka cuando salieron de la casa. —¿Y ahora qué harás? Es domingo...—insinuó al ver que su hija al parecer llevaba mucha prisa.
—Mmmm ya sabes, la playa, centros comerciales, iré a ver una película, después a cenar... tal vez llegue tarde... ¡adiós!
Se despidió rápidamente y por la manera en que arrancó hizo a Valka de nuevo cuestionarse a dónde realmente iría su hija.
—¡Valeskaaaaa! —escuchó gritar a Mildew. Rodó los ojos. No quería estar por el momento con él, tenía que investigar a su hija, así que después de darle una buena excusa logró zafarse de él para ir a espiar a su hija.
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Astrid estaba desesperada, había tenido que parar primero en un centro comercial para poder cambiarse de ropa, que sólo eran unos shorts y una blusa color negro con unos cómodos tenis, pero para cuando terminó ya eran las 2:15 de la tarde, el bar estaba a media hora de camino sin tráfico, sin embargo uno que otro carro le impidió moverse como quería y terminó llegando al bar a las 3:15 de la tarde, y ya no había absolutamente nadie.
— ¡Mierda, mierda! —gritó furiosa al encontrar que el bar estaba efectivamente cerrado. — ¡Mierda! —quiso llorar pero del coraje. —Maldita sea...—le dio un pisotón al piso de madera.
—Sí que eres una flor delicada. —escuchó una voz familiar.
De la parte trasera del bar salió el tranquilo y sonriente Hiccup.
—Hiccup... ¿qué haces aquí? ¿Te perdiste a los autos monstruo?
—Sí,... pero preferí esperarte, sabía que vendrías.
—¿eh? ¿Por qué? —el corazón de Astrid empezó a latir con avidez.
—Bueno mis amigos tienen esta teoría... dicen que es porque estoy enamorado de ti.
— ¿Eh? —articuló la rubia casi sin palabras. —¿Y tú... qué piensas? —preguntó con el corazón alborotado.
—Que tienen razón... me enamoré de ti.
Y aquella palabras eran las que esperaba y que ninguno de sus otros pretendientes le habían dicho en el pasado. Quiso sonreír, pero cayó en cuenta de que algo pasaba también con ella y eso no podía ser posible, ella también estaba enamorada de él.
Hiccup se acercó para besarla y trató de no dejarse llevar por sus encantos, pero era tan difícil, y cerró los ojos encantada de besarlo y lo atrajo más a ella para no terminar el contacto.
—Y creo que con esto me queda claro también lo que sientes. —dedujo el sonriente Hiccup por sí mismo.
Astrid no respondió sólo se abrazó a él y asintió, era lo único que podía hacer, ya que aún le asustaba, aquellos prejuicios contra los hombres con los que se había criado no se los podía sacar de la cabeza.
— ¿Qué quieres hacer ahora? Por mi culpa nos perdimos los autos monstruos.
—No es tu culpa, ya tendremos otra oportunidad, por lo pronto ¿quieres ir al cine y después ir a comer?
—Me parece muy bien.
Astrid se puso de puntitas para besarlo, otro rico beso con los ojos cerrados, después se tomaron de la mano y caminaron un rato por la playa antes de irse a otro lugar; sin embargo los dos eran ignorantes de estaban siendo espiados, en un oculto auto una mujer había presenciado todo.
Valka, bajó sus binoculares con molestia, su hija estaba en malos pasos y lo peor de todo es que era con un simple cantinero, pero eso se tendría que terminar.
Continuará.
