También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 14

Con ese hueso a otro perro

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¿Casarse?

Era la primera vez que alguien le proponía matrimonio y de una manera tan especial y sincera; no cabía duda para Astrid que Hiccup era especial y diferente a los demás, todo lo opuesto a ella, que no era más que una ambiciosa chica con muy mal carácter que una vez pretendió engañarlo para quitarle todo lo que tenía.

—Lo siento, debo irme. —Fue lo único que pudo articular antes de poner en marcha el auto para huir de sus sentimientos de nuevo.

Por parte de Hiccup, no insistió, le había bastado con ver que su lady había aguardado por él, por lo que confiaba ciegamente que ella volvería.

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Astrid iba manejando a gran velocidad, tratando así de reprimir las lágrimas que se le salían solas de sólo pensar que había rechazado de nuevo a Hiccup, había llevado el juego demasiado lejos y no había salido como había querido, y para rematar su teléfono empezó a sonar con su madre del otro lado de la línea.

— ¡¿Qué?!

—Necesito tu ayuda, ven de inmediato.

Valka colgó sin dar más explicaciones, haciendo que Astrid resoplara con fastidio. ¿Por qué le había tocado tener una madre tan problemática? ¿En qué lio se había metido ahora?

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¿Cómo era que ahora se encontraba tapando un cadáver con una sábana? Su madre no tenía límites.

—Vaya, eso sí que es encantador—Comentó con sarcasmo al ver que el cadáver de Mildew había quedado con su amiguito elevado al aire.

—No es momento de bromas Astrid, debemos llevarlo a su casa y hacerlo parecer que murió solo en su cama.

— ¡Claro, qué fácil! ¿Y cómo demonios los vamos a hacer?

La sonrisita que Valka le mostró le indicó a la rubia que su madre ya tenía todo planeado y claro a ella le tocaría el trabajo que requiriera un esfuerzo físico mayor...

— ¿Para que preguntaba? —refunfuñaba Astrid cargando el pesado y cadavérico cuerpo de Mildew por todas las escaleras de emergencia que había en el exterior de todo el edificio del hotel.

Mientras que Valka muy campante de la vida, bajó por el ascensor hasta llegar al lobby, sin embargo la sonrisa se le borró del rostro al ver que en la recepción estaba nada más ni nada menos que Stoick hablando con el gerente; con disimulo trató de pasar inadvertida sin embargo el gerente la señaló y fue descubierta.

— ¡Valeska! —gritó Stoick corriendo hacia ella.

Valka corrió con todas las fuerzas que le permitía aquel atrevido vestido y tacones, no se había querido cambiar y ahora su pereza le estaba costando pues Stoick la había alcanzado y no lucía muy feliz.

— ¡Valeska, por favor no huyas!

— ¡Stoick, ¿qué haces aquí?!

— ¡Wow, te ves muy bien! —admiró embelesado al ver a su tímida chica de la biblioteca como una sofisticada mujer. —Vine a buscarte... tenía que hacer algo importante... más bien decirte...— se puso de rodillas y sacó una pequeña cajita. — ¡perdóname, acéptame de nuevo como tu esposo!

—Sotick. —Regañó Valka entre dientes pues pronto los demás huéspedes empezaron a cuchichear por la propuesta, — ¡Levántate, nos están viendo todos!

— ¡No me importa! ¡Quiero que todo el mundo lo sepa! ¡ TE AMO... TE AMO TE AMO! ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que te cante? ¡Puedo hacerlo! Por bravo mar navegaré...

La mujer estaba que hervía por la vergüenza pues los metiches empezaron a apoyar a Stoick, gritándole "Ve por ella hermano" y empezaron a cantar al son con él.

— ¡Ya cállate! Ya entendí. —espetó molesta.

—No me iré hasta que me digas que sí y te vayas conmigo.

Valka suspiro, ya sabía lo que haría.

— ¿En serio Stoick? —preguntó esperanzada.

El hombre asintió varias veces viendo que estaba siendo más fácil de lo que esperaba.

—Entonces hablemos... ¿te parece si vamos a mi habitación? —preguntó ella con voz seductora.

Stoick tragó saliva y aceptó rápidamente, parecía que su mujer le iba a solicitar las paces con sexo, y claro que la complacería, no importaba lo que le pidiera, él se lo daría.

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—Vaya... no pensé que tuvieras este tipo de tendencias. —comentó el nervioso Stoick, pues justamente Valka lo había desnudado y dejado en calzoncillos para después empezar a amarrarlo de pies y manos.

—He cambiado Stoick... ¿no te gusta?

—Oh... sí, sí... eso sólo que...

— ¡¿Qué?! —exclamó Valka ofendida. —Pídeme perdón y besa mi pie.

Atrevidamente le mostró su pie el cual Stoick empezó a besar lo más que pudo, Valka lo había amarrado muy bien a la cama.

—Bien, mi amor...—besó Valka sus labios y luego cubrió sus ojos con otra prenda. —Espérame sólo un poco para prepararme. —atrevidamente mordió su labio inferior logrando hacer que su ex esposo se derritiera de placer.

—Te espero mi amor. —dijo este feliz, sin embargo lo último que alcanzó a escuchar era como su querida Valeska corría y azotaba lo que parecía ser la puerta de salida. — ¡¿Valeska?!... ¡Valeska!

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—Tardaste demasiado. —reprendió Astrid echando el cuerpo de Mildew sin tacto alguno en la cajuela.

— ¡Oye!, trátalo bien... no debemos dañar tanto el cuerpo.

—Da igual ya vámonos... entre más rápido nos deshagamos de él mejor.

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En la habitación, Stoick seguía luchando para zafarse, pero su esposita sí que era una experta haciendo nudos, por más que estiraba no podía zafarse y el trapo que tenía en los ojos no ayudaba para nada.

— ¡Servicio de limpieza! —escuchó del otro lado de la puerta.

— ¡No, no, no queremos, no entre! —gritó desesperado.

—Voy a pasar. —dijo la amargada mucama, que al encontrarse con el hombre sólo se limitó a hacer un sonido desaprobatorio.

—Sólo váyase. —corrió Stoick.

—Escúcheme pervertido... he estado limpiando esta habitación por semanas y esas tacañas no se han dignado ni un día a dejarme propina.

— ¿Qué tacañas? —resopló el amarrado Stoick frustrado. —Sólo váyase... tome un dólar de mi cartera y ya.

— ¿Un dólar? Mejor le rompo las bolas.

— ¡No, no! Bien... 10 dólares. —negoció rápidamente.

—Trato hecho.

La mucama tomó una cartera que estaba cerca de las ropas del hombre, sin embargo había otra cartera negra en el suelo.

— ¿Ambas son sus carteras? —preguntó con desconcierto ya que ambas eran de hombre.

— ¡¿Qué cartera?! —preguntó Stoick, ¿acaso su Valeska tenía otro amante? — ¡Desáteme!

—Eso le costará otros 30 más.

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Habían llegado sin problemas a la casa de Mildew, gracias a los dioses, este era tan anticuado que no contaba con un sistema de vigilancia, por lo que cualquiera podía entrar y nadie se daría cuenta.

Entre las dos habían llevado el cadáver hasta la habitación, sólo faltaba acomodarlo y borrar cualquier clase de evidencia, entre esas cosas dejar las cosas que Mildew le había dado a Valka, incluyendo el costoso anillo.

— ¿Dónde está su ropa? —preguntó la exhausta Valka

—Oh, se quedó en el auto... ya vuelvo.

Astrid soltó la parte que cargaba del cadáver dejando todo el peso en Valka, y mientras ella iba por la ropa de Mildew, su madre trataba de lidiar con el peso, sin embargo a pesar de estar muy flaco pesaba demasiado que terminó cayendo con él sobre la cama.

Por otro lado, Sotick, gracias a la otra cartera, dio con la dirección de Mildew, además de otras cosas que encontró en la habitación; también se internó en la casa por la puerta principal, inconsciente de que por las escaleras de servicio, Astrid salía al pórtico donde estaba estacionado el auto.

Mientras que Valka, seguía sufriendo por el peso del cadavérico cuerpo sobre ella.

— ¡Oh... dios...Oh dios! —se empezó a quejar por lo pesado. — ¡eres tan... pesado! ¡ahh... Ahh... ya no puedo! ¡Ay, dioses... dioses!

Stoick no podía creer lo que escuchaba, Valeska parecía ya tener mucha experiencia, eso lo enfureció que sacó el revolver que tenía preparado y salió de su escondite para descubrirla como la farsante que era.

— ¡No te muevas perra!

Valka apenas pudo reaccionar pues no podía con el peso del cadáver.

—Stoick no...

— ¿Así que ya estás trabajando a otro? ¡Tú infeliz! ¡Muévete! —amenazó al cadáver.

— ¡No le dispares! —rogó Valka.

— ¡¿Por qué no?!

—Porque ya está muerto. —explicó Valka quitándoselo por fin de encima. —Tosió hasta morir.

— ¡DIOSES! ¡Estás más enferma de lo que pensé! —exclamó Stoick sin bajar el arma

—No es lo que piensas estúpido.

— ¡Aquí está la ropa!

Una tercera voz se escuchó, Astrid sin detectar la presencia de Stoick había entrado a la habitación y se paralizó al ver a su exjefe con ellas, sólo esperaba que él no la reconociera.

— ¡¿Aslaug?!

Se había equivocado.

—Eh... hola...—saludó con una sonrisita.

— ¡Dioses...!—Stoick empezó a comprender lo que pasaba. — ¡¿Es tú hija?!

—No, es un sobrenombre...—trató de calmarlo Valka.

—Sí, claro... ¡ustedes dos!... ¡están locas!... ¡Necesitan mucha terapia!

—No seas paranoico Stoick. —resopló la mujer.

— ¿Paranoico? ¡Mandaste a tu hija seducirme! ¡Para sacarme dinero!

—Sí, claro y yo te obligué a que la engañaras... no es nuestra culpa que seas una basura de hombre como los demás. —confrontó Astrid.

—Tú no me hables pequeña zorra... yo estaba muy bien con mi vida hasta que ustedes dos aparecieron para arruinarla... pero me las pagarán. —Amenazó a ambas nuevamente con su arma.

—Eh...¿mamá? —susurró Astrid

—Stoick...—susurró Valka. —Tú no eres del tipo asesino...

— ¡No me retes Valeska!

—Valka, mi nombre es Valka...—se acercó lentamente sin quitar sus ojos de los de él, una táctica muy efectiva pues rápidamente le quitó el arma, Stoick se había embobado con ella. — ¡¿Ves?! —expuso que el arma que no estaba cargada. —No tiene balas, tú mismo me lo dijiste cuando salíamos.

Stoick refunfuñó al verse descubierto, aun así no se dejaría por ese par de estafadoras, así que empujó a Valka tirándola en la cama.

—De cualquiera manera... ¡las denunciaré!... encontré todas tus identificaciones falsas querida, tú y tu pequeña zorra hija irán a la cárcel por fraude... ¡les espera una larga sentencia! —dijo con voz amenazadora, aunque no sonaba del todo así, pues al menos Astrid no parecía muy preocupada. —Con mala comida... y mala luz...—agregó para hacerlo sonar peor. — será una muerte lenta...

Iba a irse, pues las mujeres parecían que no le creían del todo, sólo dramatizaría para ver quién caía primero.

— ¡Espera Stoick! ¡Y si te devolvemos tu dinero! —suplicó Valka.

El hombre pensó que le rogaría por su perdón, pero aquella propuesta tampoco sonaba tan mal.

— ¿Y qué dices?

—Aun no me he ido. —se giró para verla. — ¡Lo quiero todo de vuelta!

—Está bien. —aceptó Valka. —Pero ayúdanos con este problema. —Señaló a Mildew.

—Eso puedo hacerlo...

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—¡Dioses! Stoick estuvo genial hace unos momentos. —exclama Valka emocionada mientras manejaba de vuelta al hotel. Sin embargo Astrid seguía muy callada. — ¿Qué tienes?

—Madre... ¿cómo piensas regresarle el dinero? Recuerda,... estamos en quiebra.

—Eh... el dinero estará ahí...—respondió esta nerviosa.

—¿Cómo?

—No te vayas a enojar...

—Mamá...

—¡Bien! El dinero nunca se fue... sólo hice uno de mis tantos movimientos para hacerte creer que estábamos en quiebra de esa manera no te alejarías de mí.

—¿Qué ... hiciste... qué?

—Astrid...—susurró Valka nerviosa. —Recuerda que voy manejando...

—¡Maldita Bruja!

La rubia se lanzó contra su madre, haciendo que esta perdiera el control por unos momentos y como era su excusa no le quedó de otra más que golpear con furia el frente del auto.

—¡¿Por qué?! AHHHHHHHHHHHH... ¡Stoick tal vez tenga razón y si estás muy enferma!

—Astrid, tranquila... mamá solucionará todo...—trató de tranquilizarla y muy segura de sus palabras sin embargo...

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Al día siguiente.

—Disculpe señora... sus cuentas están vacías.

— ¿Cómo? —preguntó Valka incrédula.

— ¡¿Qué, qué? —se acercaron Astrid y Stoick a ver qué pasaba.

—Una persona de nombre con Gothi con el poder que le otorgó retiró todo hace unos días.

—¿Gothi? —se pasmó Valka,

¿su propia maestra le había defraudado?, ahora ¿qué haría?

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— ¡Les juro que ahora no soy yo! —trataba de explicar al furioso Stoick y a la furiosa Astrid que ya no creían lo que les decía. —Le di a mi socia el poder para manejar mis cuentas para el fraude fiscal y ¡la muy desgraciada! Me robó todo lo que había juntado.

—Con ese hueso a otro perro. —despreció Stoick encarándola, mientras que Astrid medio empezaba a creerle, pues jamás había visto a su madre tan desesperada.

—Oye... por una vez en su vida está diciendo la verdad. —trató de defenderla.

—¡Claro! Y le voy creer a la hija de Satán. ¡Dame las llaves de mi auto!

Le arrebató el bolso a Valka y le quitó las llaves del mercedes, al menos así recuperaría algo de lo mucho que perdió con esas dos; sin embargo ahora el único placer que tendría sería el de refundirlas en la cárcel.

—Ay, no... ¿qué vamos a hacer? —se dejó caer la desconsolada Valka al ver tan desolador panorama. —Perdóname Astrid... —empezó a llorar. —Lo arruiné... soy una mala madre.

La rubia sintió lastima por ella, aunque su llanto ya sonaba muy fingido después de tantos engaños; si embargo, a pesar de todo, quería mucho a su mama y no le gustaba verla sufrir.

—Ay, madre...—la abrazó. —Por fin ves las cosas con claridad.

— ¿Eh? —Valka se descolocó pues esperaba otro tipo de consuelo.

Sin embargo su hija ya no le prestó atención, pues vio que Stoick ya había salido del estacionamiento, y por los dioses que no se saldría con la suya. Corrió hasta la calle y lo hizo detenerse al ponerse en medio de la acera.

— ¡¿Qué haces loca?!

La rubia se acercó hasta la ventanilla e hizo lo único que quedaba por hacer para pagarle a Stoick y salvar a su madre y a ella misma de la cárcel.

—El chico que se quiere casar conmigo vale 5 millones de dólares en un divorcio.

Continuará