También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo
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Capítulo 15
El espejo no sabe mentir, lo que le dijeron ha de decir
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¿Cómo había acabado en esa situación? Que tonta había sido, pensaba Astrid mientras caminaba a la entrada de aquel bar, con uno de sus sensuales minivestidos, tacones altos, cabello suelto y lacio, y mirada estilo femme fatal; entró de golpe captando de inmediatamente la atención de todos los bebedores diurnos que la miraron de manera descarada y que poco le importó pues su objetivo estaba justo frente a ella.
Hiccup se sorprendió con la entrada de su... ya no sabía exactamente que era, su Astrid parecía ser la que había conocido desde unos meses atrás cuando se comportaba como una pesada princesa. Esta llegó hasta donde estaba él, sólo lo tomó de la mano y lo llevó al salón externo del bar donde lo empezó a devorar a besos. Los aceptó por mero gusto, realmente amaba besarla más no la sentía del todo sincera, así que cuando se dieron un respiro preguntó:
— ¿Ahora por cuánto tiempo te quedarás?
Astrid detectó cierto reproche por parte de Hiccup, y se reprochó a sí misma por andar con sus viejos hábitos, más pensó que eso le iba a ayudar a mantener la imagen de una mujer dominante. O al menos eso quería hacerle creer a Stoick, que junto con su madre esperaban en el auto y una bocina que conectaba a un micrófono que tenía en la bolsa.
—Lo siento, sé que he sido muy indecisa... y que he sido como maldita perra desgraciada.
Hiccup rio ante tal descripción.
—Por supuesto que no eres así, eres la persona más dulce y tierna que he conocido
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— ¡Ja! Que idiota. —se mofó Stoick que escuchaba atentamente la conversación de la pareja, mientras Valka esperaba ansiosa por lo que fuera a hacer su hija.
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—Y ese asunto sobre lo que me dijiste... de que me amabas y la propuesta de matrimonio... créeme que descolocó... no supe reaccionar, pero ahora... ya sé lo que quiero...
Hiccup tragó saliva, y la dejó continuar esperando que la respuesta fuera positiva.
—Me quiero casar contigo... claro, si tú... quieres...—dijo con precaución.
— ¿Me estás proponiendo matrimonio? —preguntó juguetonamente.
—Hiccup... —susurró Astrid sonriendo...
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— ¡Ya dile que sí idiota! —gruñía Stoick sacudiendo la bocina con desesperación.
— ¡Basta Stoick! La vas a romper. —Empezó Valka a forcejear con él por el control de la bocina.
Sin embargo los dos se pararon en seco, al escuchar el "Por supuesto que me quiero casar contigo" de Hiccup.
Stoick celebró al contrario de Valka que enmudeció.
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—¡Amigos míos, amables empleados, bebedores empedernidos, NOS VAMOS A CASAR! —Anunció Hiccup feliz entrando al bar de la mano de su novia.
Los primeros en ir a felicitarlos fueron Storm, que corrió a abrazar a Astrid y se la llevó para hablar de inmediatamente de la organización de la boda; y Toothless, quien había dudado un poco de la rubia por indecisa, hasta ese momento; fue a abrazar a su amigo para felicitarlo de que su fierecilla por fin le correspondiera.
—Felicidades amigo,... y ahora que tendrás más responsabilidades... ¿no pensarás... aceptar la nueva propuesta?
—No, claro que no... no lo haré... ten eso por seguro.
—Gracias. —agradeció el chico chimuelo y fue a atender a otro ebrio.
Sin embargo Astrid, había logrado escuchar un poco de la conversación.
— ¿Nuevo propuesta, babe? —preguntó curiosa a su prometido.
—Sí, los inversionistas me ofrecieron ahora 15 millones dólares por el terreno.
—15... millones. —titubeó la rubia al escucharlo. —Es... mucho... dinero... ¿no crees?
—Sí, pero por nada del mundo vendería estás tierras, eran de mis padres... jamás podría hacerlo. ¡Sigamos con la fiesta, mi lady! Pondré algo de música...
El castaño corrió a la rokola, dejando a Astrid estática y pensativa, hasta que reaccionó. No podía hacerle eso a Hiccup, prefería a prisión a hacerle daño.
—Lo siento no hay dinero... me retracto. —habló disimuladamente al micrófono que llevaba en el bolso.
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— ¡No digas tonterías tú sigue... ahora vale más! —regañó Stoick tomando la radio que conectaba aun auricular que llevaba Astrid.
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— ¡No! Está mal... perdería el bar... ¡todo!
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— ¡¿Por qué tú hija adquiere conciencia a mi costa?! —reprochó Stoick infantilmente a Valka.
—Stoick déjala en paz... yo haré lo que sea para conseguirte tú dinero, pero déjala fuera de esto.
— ¡No!... vamos a actuar... ¡ella me dijo que me iba a pagar y así será!
Stoick salió del auto y obligó a Valka a hacerlo, tendría que meterse en el asunto al muy estilo de las estafadoras.
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— ¿Me concedes está pieza mi lady? —preguntó Hiccup con la intención de bailar con su novia, pero esta estaba cabizbaja, aquel semblante que sólo le decía una cosa.
—Te tienes que ir/Me tengo que ir. —dijeron al unísono.
—Hiccup... por favor, perdóname.
Astrid rozó su mano con la de él a modo de despedida, molesta por estarlo rechazando de nuevo, pero era preferible a quitarle lo que era suyo. Pretendía huir por la puerta de enfrente cuando esta se abrió abruptamente.
— ¡OH MIRA PERO A QUIÉN TENEMOS AQUÍ! —Gritó Stoick haciendo un gran escándalo. — ¡ES ASTRID!
La abochornada rubia apretó los dientes con furia, quería golpearlo con todas sus fuerzas.
— ¡Oh, sí... Astrid! —le siguió la corriente Valka en una sus peores actuaciones, se acercó a su hija para disimular saludarla de beso. —Lo siento... ¿cómo estás?
—Muy molesta. —masculló la rubia viendo a ambos con molestia.
Sin embargo Stoick le dio un empujoncito a Valka para continuar con la actuación, no le quedó de otra más que seguir y se reincorporó para saludar al confundido castaño.
— ¿Y tú debes ser Hiccup?
—Sí. —este estrechó su mano sin saber quiénes eran esas personas.
—Soy Valka, la madre de Astrid. —se presentó la mujer.
— ¡oh, qué gran honor! —se sorprendió el muchacho tanto que intentó peinar su cabello en un intento de verse más presentable.
—Valka y yo pasábamos por aquí y vimos el bar; pensamos en pasar a tomar un trago, no sabíamos que aquí era el lugar donde trabajaba el muchacho especial de nuestra princesita. —contó Stoick con sonrisa muy bien actuada. —Siempre nos habla a de ti... ¡ESTÁ ENAMORADA!
— ¿Y usted es? —preguntó Hiccup confundido de ver a ese hombre contando cosas que no le concernían.
—Eh... soy... soy el padre de Astrid.
— ¡padrastro! —aclaró la rubia rápidamente.
—Ya veo, un placer señor... —saludó el castaño de mano.
— ¿Y Hiccup qué nos recomiendas para tomar? —siguió Valka con su actuación.
—Bueno, no sé... y más porque Astrid ya se iba... y no sé si ustedes saben, pero le propuse matrimonio, pero creo que es algo precipitado para ella.
— ¡Para nada! —gritó el eufórico Stoick, tomando a Astrid por los hombros. —Así es está pillina... muy tímida muchacho... no te lo tomes a mal, te quiere mucho, tú la quieres... mejor bésense. —Y los acercó a ambos y prácticamente los obligó a besarse, aunque Hiccup lo hizo por gusto y Astrid con fastidió lo besó con gentileza.
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— ¡No puedo creer lo que me hicieron! —refunfuñaba Astrid entrando de golpe en el cuarto de un motel barato.
—Ustedes empezaron con esto... y yo lo terminaré. —aclaró Stoick una vez que vio a sus dos estafadoras adentro de la habitación.
Recién llegaban de la fiesta en donde no hubo más que mentiras y donde ahora Astrid se vio obligada a aceptar el matrimonio con Hiccup.
—Stoick... por favor, te lo ruego, no la obligues a hacer esto... yo soy la que la metí en este problema.
— ¡No! ¿Por qué? ¿Por qué debería compadecerme de ustedes o de ese idiota? ¿Qué tiene de especial ese tonto?
—Que no es como los demás... es diferente. —balbuceó Astrid molesta desde el sillón donde trataba de contener su ira.
— ¿No es como los demás? —repitió Stoick con sarcasmo. —Aclárame eso princesa.
—Simple, pedazo de estiércol de troll. —retó la rubia. —él nunca me engañaría... por eso este plan va a fracasar.
En ese momento la sonora carcajada de Stoick resonó en toda la habitación, este estaba riendo tanto que parecía que se iba a orinar encima de los pantalones.
— ¡Deja de reírte imbécil!
Pero la amenaza de Astrid no hizo efecto en el burlón Stoick que poco a poco fue aplacando su risita, mientras limpiaba las lagrimitas que se le habían salido.
— Está bien, está bien... haremos esto: si él no te engaña, dejaré que tengas tú final de princesita y yo me iré sin pedir ni un sólo dólar y no molestaré más. Pero si él te engaña, te divorciarás y pagarás lo acordado, además que te darás cuenta que tu Hiccup no es tan diferente y especial cómo crees que es, sino una basura como todos los demás.
Ambas mujeres quedaron boquiabiertas ante semejante proposición, es especial Valka, pues ambas cosas al final la separarían de su hija, una más que otra.
—¿Y qué dices? ¿Aceptas? —retó Stoick alzando su mano para cerrar un trato que sólo haría con la rubia.
Y para Valka fue impresionante que Astrid con un poco de titubeo aceptó el trato.
—Trato hecho.
— ¡no se diga más! —celebró Stoick. —Necesitamos a alguien que nos ayude a engatusarlo... a hacer la prueba final... Ya sabes a lo que me refiero. —insinuó Stoick mirando a la celosa rubia. —¡Valka! Tú no puedes ser la engatusadora porque ya te presentaste como su madre, pero estoy seguro que llevas mucho en el ramo y tú hija no siempre ha sido tu cómplice, después de todo es una chiquilla todavía.
—Sí... ¿qué pretendes?
—¿A quién puedes llamar para que sea la engatusadora del hombre, la manzana en discordia, el grano negro en el arroz, la...
—¡Ya entendí! —exclamó la mujer exaltada y lo pensó y a su mente sólo llegaron unas personas.
Suspiró cansada y miró a su hija con preocupación.
—Decide Astrid... ¿Los hermanos Thorston o Heather Deranged?
La rubia nuevamente quedó boquiabierta, ¿tenía realmente que escoger? No quería que Hiccup la engañara con nadie, ella lo quería y deseaba casarse con él, pero el comentario que le había hecho Stoick la hizo dudar de qué tan fiel podía serle, y estúpidamente pensó que aquello podría ser una prueba para ambos, así como el amor que sentían el uno por el otro.
Tragó saliva, ante la expectante mirada de su madre y la de Stoick.
—Heather...—respondió en un suspiro.
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Ahora los tres estaban en el aeropuerto, Stoick esperaba ver a la candidata al engaño para cerciorarse que fuera lo suficiente atractiva para engatusar al muchacho. Valka le había contado que era una chica bonita de 25 años, que la había acompañado por unos años y era buena amiga de su hija, adicional también habían invitado a los hermanos Thorston, unos chicos de también 25 años, cuya especialidad en el engaño era hacerles creer a los infieles que tenían a un mujer para luego hacer el cambio con un chico y así darles un buen susto a las víctimas. Se alegró de que a él no le hubiera tocado que usaran dicha táctica con él.
Mientras tanto, Astrid no quería que sus antiguos cómplices llegaran, en especial Heather, la cual esperaba que estuviera gorda o se hubiera puesto fea con la edad, ya que la recordaba como una chica realmente hermosa. Aunque tampoco quería darle a Hiccup un susto del nivel Thorston.
—Oh, ahí están...—dijo Valka apuntando a los que recién salían del aeropuerto.
Y como si fuera una película en cámara lenta con una sexy canción de fondo, iba a su encuentro una chica hermosa de cabello negro con un mini vestido purpura de escote atrevido y tacones altos, a un lado de ella otra rubia con una risita burlona, con un atuendo más rockero, pero atrevido y detrás de ella, el chico que cargaba las maletas de ambas.
Stoick quedó boquiabierto con las chicas, Valka sí que tenía "buenas" cómplices; mientras que Astrid se arrepintió, ni Heather ni Ruffnut Thorston eran como lo había deseado, eran mucho más atractivas de lo que eran en el pasado.
—Tía Valka...—saludó Heather entrando ya en su papel de ser la sobrina de la mujer. —Que gusto verte.
—Hola Heather, Ruffnut... Tuffnut...—saludó Valka a los tres, este último llegaba cansado de cargar tanto equipaje. —Heather tenemos trabajo...
—Lo sé...—dijo ansiosa la chica y pronto detectó a su amiga, que ni siquiera se había acercado a saludar. — ¡Hola Astrid! ¡Felicidades!
Felicitó a la rubia por conseguir tan buen candidato, y ella por supuesto estaría encantada a colaborar con el engaño, de acuerdo a lo que le había contado su maestra.
—Ho...hola... Heather. —saludó Astrid sin poder creer que su amiga estuviera más bonita que antes y más que dispuesta a colaborar.
— ¡Y bien... ¿dónde está el galán?! —dijo la chica ansiosa por empezar.
Continuará.
