Capitulo 2 - Jimin's pov
Me desperté con la suave luz matutina que se filtraba entre las cortinas de delicada tela blanca. La mañana de verano, aún fresca, me agradaba. No hay gritos de niños en la piscina ni el barullo del personal de servicio yendo de una habitación a otra. Seguramente esta tarde se celebre la gala de bienvenida, pero hasta entonces puedo disfrutar de un último día de tranquilidad. Salgo de la enorme cama y las sabanas color crema caen descuidadamente al suelo. Me acerco al interfono colocado en la pared junto al vestidor y pulso el botón, al instante una voz a la que aún no me he acostumbrado a escuchar me responde.
-Buenos días, señor Park. ¿En qué puedo atenderle? – la voz suena tensa y nerviosa, no debe de estar muy acostumbrado a esto del servicio para las altas esferas.
-Tráeme el desayuno completo a la habitación. Acuérdate de traer el "Chosun Ilbo" y cualquier otro periódico internacional, con el New York Times me vale.
-Entendido, señor Park. Estaré en su habitación lo antes posible.
-Eso espero – le respondo antes de colgar. Mientras espero me dedico a curiosear mi habitación, asegurándome de que hayan colocado todo donde les indique y que no hayan extraviado ningún elemento de mi equipaje. La estancia más que una habitación es un pequeño apartamento con una habitación, salón, cocina, vestidor y terraza con jacuzzi privado. Mi ropa está perfectamente ordenada por categorías y conectada al plasma del salón se encuentra mi consola, que ha sobrevivido al viaje sin un solo rasguño. Es cierto que podría comprar otra, pero a esta le guardo un cariño especial. Un suave toque en la puerta me distrae me apresuro a abrirla. Al otro lado de la puerta está mi nuevo mayordomo, Yoongi, acompañado de un carrito con el desayuno y la prensa que le he pedido.
-B-Buenos días, señor Park. Le traigo su pedido – el chico mantiene la mirada fija en algún punto perdido de la pared y parece tenso. Me acabo de dar cuenta de que tan solo voy vestido con mi bóxer rojo de Calvin Klein.
-Oh, pasa – le indico – lo siento, voy a ponerme algo – ahora yo también me siento un poco incómodo – no tardo nada, puedes ir sirviendo el desayuno. – el chaval parece aliviado cuando unos minutos después reaparezco con un camiseta grande y un pantalón de baloncesto. Me siento a la mesa y mi estómago ruge, todo tiene una pinta deliciosa. - ¿Podrías poner algo de música? – le digo antes de llevarme una tostada a la boca.
-¿Qué le complacería escuchar, señor? – está tieso y suena forzado, se nota que quiere hacerlo lo mejor posible. Pese a que aparenta ser mayor que yo me resulta adorable.
-Cualquier cosa, tienes todo spotify a tu disposición – mi mayordomo se acerca a el equipo de sonido y una suave música de piano empieza a llenar el ambiente.
-Magnifico – comento - ¿Qué obra es? – adoro la música clásica, sin embargo nunca he tenido el tiempo ni la paciencia que se necesita para disfrutarla. Al final siempre caigo en las letras comerciales y pegadizas, que le voy a hacer.
- Nocturno número 2, de Chopin – ahora está a uno pasos de mí, pegado a la pared pero completamente recto, se ha aprendido el protocolo al dedillo. Sin embargo, su actitud me pone un poco nervioso. Hasta ahora siempre había tratado con mayordomos experimentados, capaces de tratar a los huéspedes con cercanía pero sin dejar de lado la cortesía, está es la primera vez que me encasquetan a un novato. Tras llevar un rato comiendo en silencio mientras leo y con la atenta mirada de Yoongi sobre mí se me ocurre una tarea para que me deje tranquilo.
-Oye Yoongi – digo llamando su atención.
-¿Sí, señor? – parece tan entusiasmado porque le dé la oportunidad de hacer algo aparte de quedarse ahí parado como yo porque me deje a solas.
– Ve al vestidor y prepara mi ropa de deporte. Suelo usar alguna camiseta de tirantes con unas mayas de deporte, preferiblemente por encima de la rodilla. Echa también las vendas para las manos y los pies. – Yoongi sale disparado y yo disfruto del resto de mi desayuno tranquilamente, deleitándome con la música que todavía suena en el equipo de sonido. Cuando termino voy a la habitación, mi mayordomo no sé da cuenta de que he llegado así que aprovecho para observarle.
El chico no es muy alto, más o menos de mi estatura. Su piel es clara y sus ojos oscuros y serios. El uniforme le queda elegante, resalta su delgada figura. Todo en él tiene un aspecto serio y sobrio a excepción de su cabello azul turquesa. Me acerco sin hacer ruido y veo sus manos nudosas, con los dedos largos y sin anillos, me pregunto si tocará algún instrumento.
-¿Has terminado? – pregunto suavemente cerca de su oído. El chico se tensa y me parece ver un sonrojo que se extiende por su rostro, aunque sigue de espaldas a mí.
- Sí, señor – responde con un hilo de voz, aun sujetando la bolsa de deporte.
-Perfecto – coloco una mano en su hombro y le sonrió amablemente – eres muy eficaz, Yoongi.
Caminamos en silencio hasta el gimnasio, mi mayordomo carga la bolsa en su hombro y mira aburrido a su alrededor. No sé porque, pero siempre parece muy serio, debe ser que no le gusta mucho este trabajo.
-Oye Yoongi – le llamo – No te gusta mucho este curro ¿verdad?
-Es un honor servirle, señor – responde inexpresivo.
- Eso no es lo que te he preguntado – le digo en tono de broma, yo solo quiero que se relaje.
-No es lo que estoy habituado a hacer, señor – continua eludiendo el tema.
- ¿Has trabajado en alguna otra cosa? – creo que está empezando a soltarse.
- Principalmente de dependiente y en algunos locales por la noche, pero también he dado clases particulares – cuenta no muy entusiasmado.
- Vaya, ¿y por qué decidiste coger este trabajo? – parece un chico bastante capaz.
-Me retiraron la beca de la universidad, así que necesito dinero para pagar la matrícula de este año. – responde secante, tiene que haber sido algo difícil para él, así que decido dejar el tema.
- ¿Y qué estudias?
-Arquitectura – responde – en septiembre empiezo el tercer año.
-Wow, eso mola – digo intentando animarle. Si está en tercer año entonces es dos años mayor que yo…
-Supongo – dice.
Llegamos al gimnasio y J-hope nos está esperando en la puerta.
-Ey, ChimChim, que bueno verte – exclama Hoseok al verme. Le miro serio, levantando una ceja - ¿Eh? Oh, lo siento, quería decir encantado de volverle a ver, señor Park – El entrenador hace una exagerada reverencia y yo me río. La verdad es que no hace falta que J-hope me trate de esa manera, pero si algún otro miembro le ve tratándome con familiaridad podría quejarse de que no sigue el protocolo y lo echarían a la calle. La gente de por aquí es muy estirada.
-Te he echado de menos, Hoseok – respondo dándole un amistoso abrazo – Llevo una semana sin ir a ejercitarme y mi cuerpo ya lo necesita.
-Eso tiene fácil arreglo, señor – J-hope siempre dice señor con un acento exagerado, a modo de broma. No se lo permitiría a cualquier otra persona, pero él es diferente.
Primero corro en la cinta durante media hora y luego Hoseok me pone una rutina de ejercicios para fortalecer mis músculos. Cuando bajo el ritmo me obliga a volver a dar el máximo, sin duda es muy buen entrenador. Me he cambiado y llevo la ropa que me ha escogido Yoongi, las mallas me quedan un poco ajustadas pero dudo que haya cogido estas a posta. La camiseta se me pega al cuerpo, empapada. Mi mayordomo no me quita el ojo de encima en todo el rato y eso me motiva a esforzarme, por alguna razón quiero impresionarle. De vez en cuando nuestras miradas se cruzan, yo le dedico un guiño y saco la lengua, a lo que él rápidamente aparta la vista al darse cuenta de que le he pillado observándome. Tiene un actitud de chico que va contra el mundo y la sociedad, pero a mí me resulta adorable.
Decidimos hacer una pausa para descansar, J-hope me cuenta cómo le va en la universidad, está estudiando ingeniería del sonido y parece que le interesa de verdad. Aunque como siempre, el prefiere bailar. Yoongi se une a la conversación y no tardan en conectar. El y Hoseok tienen muchos gustos en común, como el rap. Es curioso ver como la exuberante personalidad del entrenador se complementa con la fría y seria del mayordomo. La idea de que podrían hacer buena pareja me viene a la mente pero en seguida la desecho, no sé por qué pero no me gusta la idea de verlos juntos.
-¡Hobi – hyung! – un chico con el cabello violeta aparece de la nada y abraza a J-hope por la espalda, es V. Doy por acabado el entrenamiento, sé de sobra que cuando aparece V Hoseok se olvida del resto. – Hola Jimin-ah, cuanto tiempo sin verte.
-Igualmente, V – choco suavemente mi puño con el suyo y le doy un golpe cariñoso en el hombro.
-¿V? – pregunta Yoongi sorprendido por el mote de Taehyung. Los tres clavamos la vista en él y murmura un bajo "Lo siento".
- V viene de "Veautiful", obviamente – responde orgulloso.
-TaeTae, eso se escribe con B – le dice J-hope revolviéndole el pelo y Taehyung hace un puchero.
-Fue un mote que le puse cuando éramos críos – me encojo de hombros quitándole importancia – ya ni recuerdo de donde viene. Tae y Hoseok se han puesto a hablar, no paran de reír y de hacerse bromas tontas. Decido que es hora de irse así que cojo mi bolsa de deporte y agarro a Yoongi de la muñeca para que me siga.
-¿Te apetece hacer algo en especial? – Le pregunto cuando ya estamos fuera del edificio – hace muy buen día y aún falta un rato para ir a comer.
-N-no lo sé, señor – me doy cuenta de que aún estoy sujetando su mano, así que la suelto suavemente. Ahora mi mano se siente vacía sin la suya por lo que agarro la correa de la bolsa de deporte que llevo colgada al hombro. – Lo que usted desee. Déjeme que le lleve la bolsa.
-Tranquilo, no hace falta – le doy una de mis sonrisas encantadoras – Soy rico, pero no inútil.
-Siento si le ha molestado, señor – Yoongi camina recto, con las manos cogidas tras la espalda.
-No hay problema, Yoongi – digo llevándome mi mano libre a la nuca - ¿Qué te parece si vamos a nadar? Ya hace calor.
-No creo que mi uniforme sea el adecuado para ir a la piscina, señor. Y creo que el acceso a la piscina está reservado solo para los socios. – responde cortés. Puede que no le guste, pero se comporta como un excelente mayordomo.
-Socios y acompañante, Yoongi – le digo guiñándole un ojo – Ve a tu habitación y ponte el bañador, cuando terminemos puedes volver a ponerte el uniforme. Tranquilo, no me chivare a Namjoon de que has desobedecido el protocolo – saco la lengua a modo de broma y le golpeo el brazo suavemente. Yo iré a ducharme, nos vemos en mi habitación. ¡No tardes! – salgo corriendo en dirección a los dormitorios y Yoongi se queda detrás mía con cara de pasmado. Espero que mis esfuerzos porque se suelte un poco valgan la pena. Llego a mi habitación en poco tiempo y me meto en la ducha. Debajo del agua caliente me dedico a reflexionar sobre mi actitud. No sé porque pero me gusta estar con Yoongi, es como un misterio por resolver. Cuando termino de vestirme tocan a la puerta, salgo disparado a abrirla y encontrarme con mi mayordomo. Al verle se me escapa una sonora carcajada.
-Como diría Namjoon, nunca hay que perder el protocolo. – dice. Va vestido con un bañador amarillo, chanclas verdes y una camiseta blanca y ancha. Lo absurdo es el chaleco gris y la corbata negra que se ha puesto encima conjunto a una mochila de Kumamon Yoongi sonríe al ver mi reacción y creo que es la primera vez que le veo sonreír sinceramente.
-Vamos anda – digo pasando mi brazo por sus hombros. Vamos a la piscina, charlando sobre música, un tema que sin duda nos apasiona a los dos. Descubro que Yoongi toca el piano desde que era pequeño y yo le cuento que me encanta bailar, aunque mi padre me haya obligado a empezar a cursar derecho en la universidad de Seul. Me da pena pensar que solo hoy podre tratar a Yoongi con tanta familiaridad. Hoy por la noche llegan el resto de los huéspedes y tendré que comportarme como todos esperan, la gente rica te juzga por cualquier cosa y si mi padre se entera de que estoy "rebajándome" a la altura del servicio se enfadaría.
Llegamos a la piscina y no tardo en quitarme la camiseta la lanzarme de cabeza al agua. Está fría pero el calor que hace fuera lo compensa. Yoongi en cambio se queda al borde de la piscina. Ha colocado su mochila y la toalla en el césped y observa el agua receloso.
-¡Vamos, está buenísima! – le digo salpicándole. La piscina está vacía, solo estamos él y yo, supongo que el socorrista no empieza a trabajar hasta mañana.
-Ya voy, señor – Primero se quita el chaleco y la corbata para guardarlos cuidadosamente en la mochila. Después se desprende de la camiseta lentamente. Yoongi tiene un cuerpo fuerte, aunque no tan definido como el mío. En seguida cruza los brazos sobre su torso, avergonzado. Salgo de la piscina y me acerco a él.
-Ey, no pasa nada. – Le descruzo los brazos y le sujeto las muñecas para que los mantenga separados. – No hay nadie más aquí, solo yo – le sonrío suavemente y él se sonroja. Entrelazo mis dedos con los suyos y doy un paso adelante – Vamos, a la de tres. Cuenta conmigo – Yoongi asiente.
-Una… dos… - dice sin apartar la vista de mí.
-¡Y tres! – exclamo. Salto a la piscina con Yoongi a mi lado. No le suelto la mano hasta que estamos debajo del agua y necesito tener las manos libres para nadar hasta la superficie. Al emerger nos quedamos en silencio y luego empezamos a reír. Yoongi luce muy gracioso con el pelo azul tapándole los ojos. Durante el resto de la mañana nos dedicamos a hacer carreras en el agua, salpicarnos y jugar al pilla-pilla sin que nadie nos moleste. Se supone que somos adultos pero nos comportamos como niños pequeños. Cuando ya tenemos los dedos arrugados por haber pasado demasiado tiempo en el agua nos tumbamos en las toallas para tomar el sol. Estoy tan cansado y el calorcito es tan agradable que me quedo dormido mientras Yoongi me cuenta cosas sobre arquitectura.
-Señor, despierte. Señor, el almuerzo es dentro de media hora… Jimin, por favor – el zarandeo de mi mayordomo y su voz llamándome me despiertan. Creo que mientras dormía Yoongi ha dicho mi nombre y por alguna razón crea una agradable sensación en mi estómago.
-Oh, lo siento – digo un poco avergonzado – Me he quedado dormido. ¿Qué hora es?
-Las dos, señor – Yoongi sigue en bañador, su mano descansa sobre mi cadera pero la aparta rápidamente cuando pongo mi mano sobre ella. – Debemos irnos.
- Vale, ya voy – nos ponemos de pie y me estiro para desperezarme – Tu ve a cambiarte. Nos vemos en el comedor. Te guardare sitio – le guiño el ojo y él se queda pensativo.
-El servicio come en un lugar a parte, señor – dice intentando excusarse.
-Si yo digo que comes conmigo, comes conmigo. No me desobedezcas Yoongi – les respondo serio y el asiente sorprendido.
- Te estaré esperando – me despido con una sonrisa y me voy, dejándole recogiendo sus cosas en la piscina.
