También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 16

Ojo por ojo, diente por diente

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Todos estaban listos para la gran estafa, excepto Astrid; llegó a un punto en que sólo era el títere de los demás, en especial de Stoick, que comandaba mejor que su madre. Pero había algo peor que él, una sola preguntaba que no dejaba de rondar por su mente ¿Y si Hiccup la engañaba?

—La boda será en una semana, así no hay que perder el tiempo. —indicó Valka a los recién llegados, que estaban sentados en la parte trasera de la camioneta que manejaba Stoick.

Comentarios como "ya quiero empezar" y "utilizaré tal táctica" hacían enfadar a Astrid, quien se arrepintió de haber metido a Hiccup en ese sucio juego.

—Sin embargo tampoco hay que parecer muy obvios chicos, por lo que también tendrán que ayudarnos con algunos preparativos de la boda. —comentó Valka.

—Ósea... ¡Astrid! ¿Te vas a comprar un vestido blanco y toda la cosa? —preguntó la burlona Ruffnut.

—¿Sólo aplica el blanco si eres virgen? —comentó Heather pretendiendo parecer una mojigata.

—Sí... a las dos. —respondió la rubia con una vena resaltada en la frente. —Aun soy virgen por lo que me casaré con un maldito vestido blanco y toda la cosa... ¿algún problema?

—Uyyy...—canturreó el gemelo.

—Sólo lo comentábamos. —respondió Heather ofendida. —Cielos... estás muy estresada... ¡relájate!

—Ya cállate Heather...—masculló la aludida entre dientes, y mejor desvió su vista al panorama playero.

—Que ridícula te vas a ver...—siguió burlándose Ruffnut.

A Astrid no le quedó más que soportar sus comentarios sarcásticos, al menos hasta que llegaran al puerto donde Hiccup la había citado junto con su loca familia para pasar un rato agradable en un yate rentado.

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— ¡Wow... muy lindo! —exclamaron Heather y Ruffnut al mismo tiempo al ver el pequeño pero el elegante yate que el prometido de su socia había rentado.

—¡Vaya que quiere impresionarnos! Que torpe...—murmuró Stoick también impresionado.

Sin embargo, Astrid no le tomó importancia a sus comentarios, ya que lo único que le llamó la atención de ese yate era Hiccup que bajaba de este para recibirla.

—Pensé que ya no vendrías. —bromeó.

Le abrió la puerta a su prometida y le ofreció su mano para ayudarla a salir.

— ¡Claro que no! —respondió ella tomando su mano con fuerza, pues no pensaba dejárselo tan fácil a Heather, sería como un chicle pegado a él de ser necesario.

Mientras tanto las chicas que la habían acompañado en la parte trasera quedaron boquiabiertas al ver al "galán" tan inusual de su compañera.

—"Muy lindo" —murmuró Heather mordiendo su labio. —Con este no tendré que fingir tanto, incluso besarlo será fácil.

—Tal vez yo también decida entrometerme—sonrió Ruffnut maliciosamente viendo el trasero del muchacho.

—¡Oye no! Es mío... Astrid me eligió. ¡No compartiré mi 5% de comisión!

—Niñas basta.

—Sí, cierren el pico.

Regañaron Valka y Stoick como si fueran unos padres estrictos.

—Apéguense al plan, Heather trata de seducir a Hiccup; Ruffnut y Tuffnut encárguense de los amigos, siempre andan muy cerca de él. —señaló Valka al chico y a la chica que bajaron del yate para recibir a la novia.

—Oh, también es muy lindo. —saboreó Ruffnut al chico chimuelo.

—Y la chica no está nada mal. —Dijo su hermano observando a la otra rubia de abajo hacia arriba.

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—Hey Astrid, ¿Tu familia no piensa salir? —preguntó Storm al ver que la madre ni el padrastro de su amiga habían salido, al igual que los otros acompañantes.

—Ah... ¿ellos? ... ¡qué ahí se queden! —respondió la rubia con fastidio.

Hiccup y sus amigos rieron pensando que ella estaba bromeando; pero ambos chicos, como los caballeros que eran, se acercaron para saludar y escoltar al resto de las damas.

Stoick al ver que Hiccup pretendía abrir la puerta de Valka se adelantó, y le dijo que mejor ayudara a su sobrina, dándole así la oportunidad de que atendiera a Heather. Mientras que Toothless y Stormfly recibieron a los gemelos por el otro extremo.

—Mucho gusto¸ señorita. — Saludó Hiccup extendiendo la mano a la recién conocida prima de su novia.

—Heather Hofferson— La tomó Heather con coquetería, y antes de levantarse "se aseguró" que su mini vestido no se alzara más de la cuenta, Hiccup no había podido evitar ver su movimiento al igual que sus largas piernas blancas.

—Es un placer conocerla. —dijo con nerviosismo.

—Oh, el placer es todo mío... "primo". —Heather se abalanzó y lo abrazó cariñosamente ante la atónita mirada de Astrid. —Mi prima no te hizo justicia... que afortunada. —dijo separándose de él.

Hiccup sintió algo de calor, no esperaba que la familia de Astrid fuera tan "cariñosa" al instante.

—Hiccup... babe. —Interrumpió Astrid tomando su mano para separarlo de la estafadora. —Mi prima Heather...—presentó con una vena resaltada. —Y mis otros primos... Ruffnut y Tuffnut.

—Mucho gusto. —saludó el muchacho al resto. — ¡Y sean bienvenidos!

Invitó a todos a pasar al yate, Heather pretendió hacer que la escoltara rumbo al yate, pero Astrid se le adelantó y se lo llevó con él.

Así se pasó el resto de la tarde.

Heather aplicó las más prácticas y usuales tácticas: pedir que le pusiera bronceador en la espalda, pasarle la sal a la hora de la comida, fingir que sabía leer su mano y a la vez alabarse a sí misma comparándose con su no tan "afortunada" prima. Astrid hizo en lo que estaba en sus manos para evitar que hubiera mucho contacto, si Heather llamaba mucho su atención, ella simplemente lo besaba y Hiccup se embobaba otra vez con ella.

Había sido un día cansado y por suerte todas sus "primas" y madre tendrían que acompañarla a comprar el vestido al día siguiente.

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Y ahí estaban, Ruffnut y Heather aburridas esperando que su prima falsa saliera de probarse el vestido que había escogido, mientras que Valka veía algunos modelos, pues de seguro tendría que asesorar a su hija para comprarlo.

—Creo que deberías usar uno estilo sirena. —dijo observando uno que le pareció bello.

—No madre, no me interesa tu opinión. —respondió Astrid tras vestidores.

—Claro, yo que sé ¿verdad? —susurró para ella misma. —Sólo me he casado cuatro veces.

— ¡Bien! Voy a salir... más vale que no se rían o juro que las golpearé y las dejaré sin dientes.

— ¡Entendido! —respondieron las chicas aburridas, mientras que Valka se unió a ellas para observar qué "cosa" había escogido su hija.

La cortina del vestidor se abrió, mostrando a una deslumbrante Astrid en un vestido blanco de falda larga y extendida, que la hacía verse como una princesa. Irónico para la rubia, pues Hiccup le había dicho que cuando se conocieron que tenía un complejo de princesa.

Las chicas presentes se quedaron en silencio, en especial Valka que no cabía del asombro, recordó cuando su hija recién había nacido, se preguntó en ese momento cómo sería el día de su boda, si es que se casaba, y ahora estaba viendo una parte de ese momento.

—Ya digan algo. —pidió Astrid abochornada, ella misma ya se estaba creyendo lo de la boda al ver la cara de sus "familiares".

— ¡TE VES PRECIOSA! —halagó Heather de inmediato. — ¿Habrá de mi talla?

—Pues no está nada mal... para una ogra como tú. —comentó Ruffnut a su modo.

— ¿Madre? —preguntó Astrid sonrosada.

—Oh... Astrid... te ves tan bonita. —Valka tomó un velo y le ayudó a ponérselo para complementar el vestido. —Aunque creo que el de sirena...

—Madre...—regañó Astrid.

—Está bien, usa lo que tú quieras.

Valka sonrió, de repente sintió un extraño sentimiento, felicidad por su hija. Sentimientos muy confusos debido a la situación en la que se encontraban.

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La semana pasó rápidamente. Y en un abrir y cerrar de ojos todo estaba listo para llevar a cabo una boda en la playa, cerca de un lugar que habían conseguido y que contaba con varias cabañas para todos los invitados de la boda.

Astrid empezó a sentir el peso de lo que conllevaba casarse, se encontraba muy nerviosa, además del plan que ejecutarían esa misma noche, por fin tendría la respuesta por la que temía. Aunque se sentía segura y confiaba en que Hiccup no la traicionaría, pues en el resto de la semana, él se dedicó a ponerle atención, a pesar de los esfuerzos de Heather por seducirlo. Estaba 100% segura que no la engañaría.

La música nupcial empezó, todos se pusieron de pie para recibir a la novia, que con paso lento y sintiéndose una tonta, caminó por el caminito de flores que habían echado sobre un alfombra blanca. Y enfrente de ella, esperando en el altar, estaba Hiccup también de blanco para combinar con todo el lugar.

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Valka, al ver a su hija de blanco caminando por el pasillo le hizo recordar aquel sentimiento de días atrás, ahora veía unos de sus peores temores hechos realidad, pero a la vez ese raro sentimiento de felicidad, como toda una madre, derramó unas lagrimillas.

—Vaya... casi me lo creo. —comentó Stoick rompiendo el momento.

—Tú qué sabes...—siguió observando la llorosa Valka a su hija que llegó con su yerno/victima para tomar su mano.

Mientras que el hombre, empezó a llevarse por el momento, no podía evitarlo, también le conmovían las bodas.

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Después de unas breves lecturas y sermones por parte del sacerdote llegó la hora de la verdad.

—Hiccup Haddock, aceptas a Astrid como tú legitima en la esposa, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, amarla y respetarla hasta que la muerte los separe.

—Acepto. —respondió de inmediato con gran alegría.

—Y tu Astrid Hofferson, aceptas a Hiccup como tu legítimo esposo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe.

A la rubia le pesó más que nada lo de en "la riqueza y en la pobreza." No podía hacerle eso a Hiccup, quizás era el momento de huir, aplicar lo de la "novia fugitiva" y huir también de Stoick.

Los invitados empezaron a murmurar ante el prolongado silencio de la novia, y Hiccup se puso nervioso de no escuchar una respuesta. Mientras que Valka y Stoick quedaron expectante a lo que pasaría, la primera esperando que su hija lo rechazara, y el segundo gritando mentalmente "Ya dile que sí".

—Eh... sí. —susurró bajito y con dificultad.

—Disculpa, ¿cómo? —preguntó el sacerdote.

—Sí acepto. —respondió Astrid nerviosa.

Hiccup sintió alivio al escucharla, pero en cuanto le dio el sí y el padre los declaró marido y mujer determinó que ya no había nada que los pudiera separar, se dedicaría a amar a esa mujer el resto de su vida.

—Hiccup puedes besar a la novia. —concedió el sacerdote feliz.

El muchacho asintió y alzó el velo de su ahora esposa. Astrid le dio una leve sonrisa, misma que correspondió al tomarla de sus mejillas.

—Hiccup, te amo. — susurró Astrid con angustia antes de que hicieran contactos sus labios.

—Yo también te amo. —sonrió Hiccup y se lo demostró dándole un tierno beso que todos los invitados aplaudieron.

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Valka cabizbaja, dio a su hija por perdida, más al ver ese beso que se daba con su ahora marido, ¿o no? Aún quedaba la prueba final, la única manera de conservar a su hija era que Heather lograra seducirlo.

—Stoick, Heather... es la ho...—se quedó sin habla al ver que su rudo exmarido y su cómplice junto con los gemelos lloraban a chorros por la boda que acababa de terminar.

"Ridículos."

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La fiesta empezó alegremente, mucha bebida y comida para los invitados. Parte del plan, era hacerle creer a Hiccup que Astrid estaba muy ebria como para consumar el matrimonio, por lo que Stoick se encargó de hacerla beber lo suficiente para que fuera creíble, mientras que a Astrid no le quedó de otra más que obedecer era parte del trato y tampoco era algo que no pudiera evitar demasiado, más cuando la ira la carcomía al ver que entre Ruffnut y Heather se repartían a Hiccup para bailar cierto tiempo.

—Bebe...sigue bebiendo. —insistió Stoick pasándole otra botella de champagne.

—Ya cállate...

—Con que nerviosa ¿eh?... hoy todo se decidirá...

—No va a caer... no lo hará. —dijo Astrid muy convencida... tomando toda su copa de un sólo sorbo.

—Claro, no tienes nada que temer. —se burló el hombre al ver que le afectaba.

—Ya cállate...—volvió a gruñir, dejó su copa y fue hacia donde su marido estaba siendo acosado por Heather que no dejaba de jugar con las trencitas que ella le había hecho con mucho amor.

— ¡Son tan lindas... tanto como tú! —jugueteaba Heather con las trenzas.

—Eh... sí.. —Hiccup sólo alcanzaba a sonreír, la prima de su esposa lo ponía muy nervioso con sus comentarios y tantos toqueteos.

—Heather ¡quítate! —exigió Astrid apartándolos. —Es mi turno.

El castaño se vio salvado por su esposa, aunque no por mucho tiempo, pues Heather volvió a intervenir.

—No seas envidiosa, tú lo tendrás toda la vida...—se burló

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—Hey ¿qué pasa ahí? —se preguntó Toothless al ver la situación en la que estaba su amigo.

—¿Deberíamos intervenir? —preguntó Stormfly.

Ambos asintieron estando de acuerdo con la idea, pero al dar un paso para ir con su amigo, los gemelos se interpusieron en su camino.

—¿Baila conmigo? —zarandeó Ruffnut al chica para apartarlo de los novios.

—¿Y tú conmigo linda? —tomó Tuffnut a Storm para apartarlo.

Los chicos se vieron a merced de los fastidiosos primos de su amiga y fueron apartados del conflicto

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—Es mi esposo... ¡quiero bailar con él!

—Chicas...—trataba de detener Hiccup

— ¿Qué pasa aquí? —preguntó Valka interviniendo para sorpresa de Stoick, que no era parte del plan lo que estaba haciendo.

—Tía,... nada... sólo estábamos hablando. —respondió Heather como niña chiquita.

— ¿Astrid? —preguntó Valka como cualquier madre lo haría.

—Hablábamos. —respondió enfadada.

—Heather, porque no vas a divertirte por allá, Astrid y Hiccup ya se tienen que ir. —insinuó Valka a la chica.

—Oh, sí... lo siento Astrid, Hiccup. —se disculpó con inocencia fingida. —Que se diviertan

—No hay cuidado. —respondió Hiccup despidiéndose amablemente.

Mientras que Astrid sólo alcanzaba a ver que su madre le dio la señal para ejecutar la otra fase del plan.

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Después de despedir a algunos invitados y dejar a otros seguir con la fiesta; Hiccup y Astrid se retiraron a la habitación donde se supone se llevaría a cabo la "mágica noche". Ella estaba nerviosa, pues al contrario de lo que pensaba Hiccup que pasaría, ella ya tenía otro plan en mente; sin embargo también creyó que si él no caía en la trampa tendría que entregarse ahora sí a él.

—Por fin solos. —susurró Hiccup apagando gran parte de las luces de la habitación.

—Eh... sí, fue... un largo día.

—Muy largo, pero por fin estamos casados. Y te tengo una sorpresa.

Astrid sonrió, pues Hiccup no perdía el tiempo para tener detalles con ella. Apagó todas las luces de la habitación, sin embargo una lamparilla se encendió y esta era como una bola de cristal que empezó a deslumbrar luces por doquier que hacían parecer el cuarto un planetario.

—Quise recordar nuestra primera cita, recuerdas...

—Sí. —respondió ella maravillada. —Había disfrutado mucho ese día viendo las estrellas.

Enseguida, Hiccup puso música.

— ¿Ahora si me concedes esta pieza? No tuvimos mucha oportunidad de bailar hace unos momentos.

Astrid tomó su mano, y se posicionó para bailar con él poniendo sus brazos alrededor de su cuello. Todo le era tan maravilloso, que de no saber que probablemente estaban siendo espiados se olvidaba de todo y hacía el amor con él.

—Hiccup... te amo...—dijo viéndolo a los ojos. —Dime que siempre vas a ser así, que eres diferente a los demás hombres.

—Bueno, a veces dejo la ropa tirada por la casa. —confesó con una risita.

—Hiccup, hablo enserio. —sonrió Astrid al verlo tan feliz. —prométeme que nada arruinara está noche.

—Astrid, te lo prometo...no habrá nada que me pueda separar de ti. —prometió este seriamente.

Su esposa asintió creyendo en él, se puso de puntitas para besarlo y él lo intensificó, más no podía permitírselo. Se separó de él y rio tímidamente, a la vez que emitió un fingido eructo.

—Lo siento, creo que bebí demasiado. ¿Podrías traerme algo de agua?

—Claro Mi lady.

Hiccup se dirigió a la cocina, momento que Astrid aprovechó para echarse en la cama y fingir que dormía para arruinar la noche de bodas. Mientras él, con el vaso en mano, sólo pudo apreciar que su esposa se había quedado dormida, a comparación de otros, sonrió y a pesar de que no podrían consumir el matrimonio no le importaba esperar un día más.

Le dio un beso en la frente y fue tomar aire fresco para asimilar todo lo del día, además para dejar descansar a su agotada esposa; que en cuanto lo escuchó salir abrió los ojos totalmente despierta, pero llorando, temerosa por lo que pasaría.

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Hiccup se encontraba viendo las estrellas, aun no tenía sueño por lo que tal vez iría a beber algo más de lo que quedara de la fiesta; sin embargo...

—Oh... hola, ¿cómo estás?

Esa voz, la prima de su esposa.

Iba a saludarla de vuelta más sin embargo se quedó boquiabierto al ver que Heather lucía con un sexy y muy atrevido traje de baño de dos piezas.

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Astrid caminaba de un lado a otro por toda la habitación, quería mandar todo al demonio e ir por su marido; cuando de repente, escuchó que la puerta se abrió, fue rápidamente a atenderla pensando que su esposo había regresado pero para su mala suerte era Stoick el que había entrado.

—Tu madre dijo que no quería que estuvieras sola.

—Idiota. —golpeó Astrid su estómago, furiosa por la ocurrencia de su madre de dejarle niñero.

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—Quería surfear. —señaló Heather la tabla que llevaba con ella. —Pero me dijeron que no podía hacerlo de noche.

—De hecho no puedes entrar al mar de noche. —comentó Hiccup tratando de no verla demasiado, aunque era casi imposible si los senos de la prima de su esposa casi se salían de su pequeño bikini.

—Demonios, debí haberlo sabido. —fingió Heather, notando que él evitaba verla. —Bueno, me retiro a mi habitación.

Caminó con la tabla de surf adelantándose unos pasos de él, pero fingió caerse emitiendo un llamado de damisela en apuros.

— ¿Estás bien? —Hiccup se giró para ayudarla, grave error, pues Heather estaba empinada en la arena, dejando ver que tenía en realidad una tanga bikini.

—Oh, sí... esta tabla pesa mucho... ¿me ayudas a llevarla?

—Claro. —aceptó este sonrojado por lo que acaba de ver, más no podía ser grosero con la familia de su esposa.

El resto del camino se concentró sólo en la arena y en la tabla de surf, al llegar a la habitación de la chica le entregó cabizbajo la tabla y pretendió irse de inmediato a su propia habitación.

—Oh, espera Hiccup...

—Eh... ¿sí? —se regresó apenado con ella.

—Es que olvidé darles su obsequio, ¿por qué no pasas en lo que lo busco?

—Ehmm.. Está bien. —aceptó este titubeante.

Heather le dio el pase y una vez que entró, fingió cerrar la puerta, dejando un pequeño espacio abierto para cuando Astrid entrara.

—Siéntate, ya lo traigo.

Hiccup, incrédulo de lo que le harían, aceptó. Heather se tomó su tiempo en volver, para cuando lo hizo, se había cubierto, no del todo, con un bata.

—Aquí está mi regalo. —le entregó una botella de coñac de 20 años.

—¡Wow! —Hiccup se fascinó, como dueño de un bar conocía de licores. —Es genial, a Astrid le gustará mucho.

Teniendo ya el presente se puso de pie dispuesto a irse, pero Heather lo tomó del brazo y lo obligó a sentarse.

—Oye... ¿no quieres probarlo? Pensaba brindar con ustedes, pero como mi prima se durmió y mañana yo me regreso temprano ya no voy a tener oportunidad.

Hiccup se compadeció de su "prima", y aceptó darle ese gusto. Heather, feliz de que hubiera caído, fue por unas copas pero también aprovechó para traer unas fresas con crema.

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—Esto es algo imbécil...Hiccup no caerá... lo sé, confío en él. —rezongaba Astrid mientras trataba de encontrar algo entretenido en la televisión, mientras que el campante Stoick leía tranquilamente el periódico en el sofá.

—Claro, y por eso derrites ese control remoto. —Comentó Stoick moviéndose a la izquierda, pues su querida hijastra le aventó el control remoto que terminó hecho trizas. —Lastima, fallaste.

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—Oh, vaya es muy bueno. —calificó Hiccup al probar el coñac. —Ahora sí ya me voy...

Intentó ponerse de pie, pero fue detenido nuevamente por Heather.

—Espero no has probado las fresas.

Seductoramente embarró una de las frutillas en la crema, y coquetamente la llevó a su boca para que la probara. Hiccup empezaba a incomodarse, más no encontraba como zafarse sin ser grosero con la chica.

—Oh, mira ya te ensuciaste. —señaló Heather la comisura de sus labios que quedó cubierta con crema. —Déjame ayudarte a limpiarla.

Heather no perdió el tiempo y lamió su comisura, haciendo que Hiccup se levantara precipitadamente.

—Dioses, dioses... esto no está bien.

—Ay, vamos...—Heather dejó de fingir inocencia y expuso sus verdaderas intenciones. —¿Acaso, no te soy atractiva? —preguntó tomando sus manos para colocarlas en sus senos.

—Oh, dioses...—Hiccup enrojeció y retiró sus manos de inmediato.

—Anda, vamos... vamos a hacerlo. —insistió Heather. —Anda... ¿no crees que soy atractiva? ¿Acaso no te dan ganas?

—Oh.. oh.. no... es decir...—empezó a balbucear el chico. —Una parte de mí se siente muy atraído, pero la otra parte me dice que no puedo hacerlo porque estoy casado con su prima.

—Oh, vamos... Astrid no se tiene que enterar. —insinuó Heather con malicia. —Nadie lo sabrá. —dijo como si no importara.

Fue el momento en que Hiccup reaccionó para no escuchar los sentidos de su cuerpo si no el de su corazón.

—Pero yo sí. —dijo seriamente. —Le prometí que nunca le haría daño.

Heather quedó boquiabierta, tanto por el rechazo como por las palabras de él, en sus años de estafar a hombres nunca le había tocado uno tan raro como él.

— ¿Realmente la amas? —preguntó confundida y sin creerlo.

—Sí, la amo... mi corazón y vida le pertenecen. —respondió Hiccup dispuesto a irse.

Al ver que se iría, Heather de nuevo lo detuvo, no quería que se fuera en malos términos.

—Hiccup, espera... perdóname... no debí hacerlo. —dijo cubriéndose el resto del cuerpo con la bata para darle confianza al muchacho. —Podemos hacer las paces al menos con un último brindis.

El castaño vio sinceridad en la chica, no percibió alguna otra intención de su parte por lo que aceptó a tomarse un último trago con ella.

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— ¡Ya fue mucho tiempo! —exclamó la estresada Astrid. —Iré a ver qué están haciendo.

—No, aún es demasiado rápido. —trató de detenerla Stoick.

— ¡no me importa! ¡No puedo hacerle esto a él!

—Ah... ¿Qué se siente que jueguen con tus sentimientos? —señaló el estafado recordando su experiencia. — ¿Duele, verdad?

— ¡no tanto como te dolerá esto! —insertó Astrid su puño justo en el centro de su rostro, noqueándolo por completo.

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—Hiccup, Hiccup, Hiccup...—susurra la presurosa Astrid corriendo con su estorboso vestido de novia hacia la habitación de Heather en donde esperaba que su esposo no estuviera.

Al llegar a la habitación no dudó ni un poco, abrió la puerta que estaba entreabierta, esperando que sólo estuviera así por error de Heather, sin embargo, nada de lo que esperaba había pasado. El corazón de Astrid se desmoronó, pues su peor pesadilla se hizo realidad, Hiccup y Heather estaban acostados en la cama, semidesnudos y besándose.

—Oh, Astrid...— la primera en verla fue Heather que se separó del muchacho que no se había percatado que su esposa estaba ahí.

La rubia apretó sus puños y ganas no le faltaron de matarlo, Hiccup le había mentido, no era lo que había creído, sin embargo tenía una mejor manera de desquitarse, quitándole todo lo que tenía. No discutiría con una porquería como él.

Se dio media vuelta, totalmente despechada y con el corazón roto, sin embargo los sentimientos de furia fueron reemplazados por los de tristeza, pues realmente había confiado en Hiccup y él había caído como todos los hombres que había conocido.

—Astrid, Astrid, —escuchó que Heather la llamaba, queriendo hacer una escena de seguro.

Detrás de ella, venían Valka y el noqueado Stoick, al igual que los gemelos, Toothless y Stormfly que acudieron al escuchar el alboroto de Heather.

—Astrid. —llamó nuevamente Heather. —Tu huida estuvo increíble, casi me la creo. —susurró en secreto.

Pero la rubia ya no jugaba, se giró al detectar que estaba cerca y le propinó una cachetada como toda una mujer despechada, algo que no esperaban los demás, pues fue un golpe doloroso para la estafadora.

—Oye...¿qué te pasa?—se quejó Heather por tremendo golpe.

Pero Astrid no lucía arrepentida, había dolor y furia en ella, algo que divisó Valka, la cual acudió a abrazarla para consolarla, fue el momento que Astrid se quebró con sonoros sollozos en brazos de su madre, a la que debió escuchar de no confiar nunca en los hombres.

Una escena extraña para el montón de estafadores, incluyendo Stoick, pues se dio cuenta de lo que una mujer sentía al ser engañada.

Continuará.