También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 17

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. (parte 1)

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Una semana después.

Ojos azules viendo hacia un punto perdido de la pared, ojos verdes cabizbajos, mientras que un par de abogados disputaban por ellos.

—Debido al "muy" corto tiempo del matrimonio yo creo que...

—Dale lo que quiere. —interrumpió Hiccup rendido.

—Hiccup... te dije que no dijeras eso. —le gruñó su abogado entre dientes.

—Escúchelo buen hombre, acéptelo, perdió. —dijo Tuffnut, quien le hacía del "abogado" de Astrid

El abogado suspiró cansado, por más que había intentado ayudar a su cliente fue inútil, no pudo con la reconciliación ni menos con una negociación de los bienes de él. Así que aceptó el acuerdo y a la ex señora Haddock se le concedió la suma de 7.5 millones de dólares, mismos que fue posible conseguir gracias a que Hiccup vendió toda su propiedad.

Dado el veredicto final Astrid se levantó de su asiento y salió furiosa de la oficina del abogado, que se ponía de acuerdo con su Tuffnut para hacer la correspondiente papelería, más Hiccup no se pudo contener y la siguió, a pesar de todo la seguía amando.

—Espera Astrid. —La detuvo en el pasillo tomándola de la mano. —Tienes que dejarme explicarme, no sé qué me pasó, todo fue tan extraño.

Pero ella sólo se zafó de su agarre con rudeza, y por primera vez desde que había llegado a la oficina del abogado se dignó a verlo a los ojos.

—Pensé que eras diferente a los demás. —recriminó con la voz entrecortada. —Resultaste ser igual que todos.

Dicha su última palabra de alejó de él; Hiccup no la siguió, sabía que la había lastimado demasiado, pero ni él mismo comprendía que había pasado, lo único que recordaba fue el instante que Stormfly y Tannlos lo estaban regañando, él estaba en la cama de Heather con una terrible jaqueca y lo que lo volvió en sí fue cuando su amiga le gritó:

"¡¿Por qué Hiccup? ¿Por qué engañaste a Astrid?!"

Eso le devolvió el alma al cuerpo, no en su totalidad, ya que a tientas corrió hacia donde le dijeron que estaba su esposa, pero Stoick lo detuvo y junto con Valka se la había llevado a saber dónde; mientras que los gemelos se llevaron a Heather, aparentemente Astrid le había dado una paliza.

¿Qué había pasado esa noche?

Por más que intentaba recordarlo era imposible, pero fuera lo fuera eso lo había hecho perder a su esposa y con ello hasta su propiedad, tal vez y se lo merecía.

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En cuanto entregaron el cheque a Astrid, está en compañía de su abogado Tuffnut y su "ayudante" Ruffnut fueron a hacer lo correspondiente para ponerlo en una cuenta, pagarle lo robado a Stoick lo debido y pagar los servicios de Heather y los gemelos.

Y mientras ella hacía eso, una peculiar familia esperaba en las afueras del banco. Todos estaban en silencio, desde el incidente cada quien se había ido por su lado hasta que el dinero estuviera listo, sólo Valka había tenido que lidiar con su desconsolada hija que no le dirigió tampoco la palabra.

Heather la acompañaba, apenas se le empezaba a quitar lo morado del ojo, Astrid le había dado con mucha fuerza, pero aun así no había rencores.

En cuanto a Stoick, prefería ya tener su dinero y dejar a esas locas, la conciencia lo molestaba mucho, lo que había obligado a la rubia a hacer no había estado nada bien.

— ¡¿Por qué demonios tarda tanto?!

—Relájate... pronto tendrás tu dinero y la satisfacción de que arruinaste la vida de mi hija. —recriminó Valka.

—Oh, perdóname... pero yo estaba muy bien con mi vida hasta que ustedes dos llegaron a romper mi corazón para quitarme un par de dólares.

Valka resopló con molestia, había algo de verdad en el comentario de su ex marido, aunque no se quedaría callada.

—Basura, admite que también te equivocaste, los dos somos iguales de repugnantes.

Heather sólo se cohibió desde su lugar, no le gustaba ver peleas de ese tipo.

—Te equivocas linda, porque a diferencia de ti, yo no mentía cuando te dije el: "Sí acepto."

—Sí claro, y tanto me amabas que al día siguiente intentaste acostarte con Astrid.

Directo en el blanco para Stoick, un comentario certero de parte de su ex esposa.

—Está bien, sí, acepto que lo arruiné, pero eso no cambia el hecho de que te amaba.

—¡uy! —una risita de Heather se hizo escuchar, sin embargo se silenció cuando su mentora y el hombre la fulminaron con la mirada.

—Es algo que no volvería a hacer. —finalizó Stoick con su discurso.

—Por supuesto, porque te atraparían. —se burló Valka.

—No seas tonta, es por lo que perdí...

—Tu dinero. —murmuró Heather, hasta que su maestra la volvió a silenciar con la mirada.

—No tontita, me refiero a ella. —señaló Stoick a su ex esposa.

Eso tomó por sorpresa a Valka, sintió un cosquilleo en el estómago, que pronto aplacó con un disimulado golpe en el mismo.

—Y sé que no tengo justificación, pero no soy tampoco el único hombre que lo ha hecho... sólo mira, el buen Hiccup, quien hasta yo pensé que no caería, lo hizo, no se resistió a eso...—señaló a la joven con pena.

—Pues en eso te equivocas. —balbuceó Valka.

— ¿Qué dijiste? —Stoick la alcanzó a escuchar.

—Nada.

—No me mientas Valka... ¡¿qué hiciste?!

—Ay dios mío. —susurró Heather nerviosa.

— ¡¿Qué hicieron?! —exigió Stoick al ver a la joven nerviosa y a Valka renuente a hablar.

—Ay, está bien. —gruñó Valka sin darle mucha importancia a los reclamos. —Yo... drogué a Hiccup.

— ¡¿Qué hiciste qué?!

—El coñac ya venía preparado con una fuerte medicina que adormece al cuerpo lo suficiente para manipularlo al antojo. —explicó Heather nerviosa.

—Sí, cuando Heather le dio de beber el coñac, yo la ayudé a llevarlo a la cama para que pareciera que la estaba engañando. —finalizó Valka como si nada.

Stoick quedó espantado.

— ¿él... nunca la engañó? ¡¿Tu hija lo sabe?! —gritó, Valka no respondió. — ¿Tú lo supiste todo el tiempo? ¿Estuviste de acuerdo con esto? —recriminó después a Heather.

Esta se encogió de hombre y respondió con nerviosismo. —Sí, mi maestra dijo que era lo mejor para Astrid.

De nuevo Stoick quedó en shock.

— ¡Estás loca Valka! De todo lo malo que has hecho creo que esto es lo PEOR, ¡engañaste a tu propia hija!

— ¡Lo hice por su bien! —encaró Valka molesta. —Además tú querías tu dinero, tú la obligaste a casarse con "tal vez" el único hombre bueno sobre la faz de la tierra, y le hiciste hacer esa ridícula apuesta.

—No, no, no...—Stoick se espantó de todas sus últimas acciones. —Esto es demasiado, no puedo, pensé al principio que sería divertido, pero con lo que hiciste quedó todo arruinado, ya no quiero su dinero

—Pues tampoco lo quiero.

—¡Ni yo, ¿maestra cómo pudo?! —exclamó Heather.

—¡Tu cállate! —silenciaron los mayores al mismo tiempo.

—Pues entonces yo me lo quedaré. —concluyó Valka

—¡¿Qué?...¡debes decirle la verdad a tu hija!

—¿Para qué? Esto fue lo mejor. —determinó Valka más tranquila. —Ella se quedará conmigo y así podré protegerla.

—¡¿Protegerla de qué mujer?! ¿DEL AMOR?

—Del dolor. —aclaró.

—El amor es dolor... todo es dolor, no seas tonta, no puedes proteger a nadie de sentirlo, y ella debe experimentarlo por su propia cuenta. ¡Vivir! —dijo como todo un padre inspirador.

—Por favor, ¿en qué estúpida canción de tus tontas bandas escuchaste todo eso?

—No seas tonta, es sentido común... y "Alvin y los marginados" no es una estúpida banda... pero dejando eso aun lado, hasta creo que tú has de saber que te pasaste de la raya, de todos los engaños que has hecho probablemente este es el peor de todos.

Valka se quedó sin palabras, trató de pensar en responderle algo rápido pero Astrid llegó junto con los gemelos trayendo consigo un bolso donde seguro estaba todo el efectivo para Stoick.

—Tu dinero.

—No lo quiero, suerte con tu loca madre. —se despidió Stoick alejándose de ellas.

—¿Qué le pasa? —preguntó Astrid confundida.

—Nada, hija... mejor vámonos.

—Espera, ¿no le vas pagar a Heather?

—Eh... no Astrid, así estoy, creo que mejor para la próxima. —Salió Heather huyendo arrastrando a los gemelos con ellos.

—¿Quieren explicarme qué pasó?

—Nada hija, es mejor que nos vayamos de esta ciudad.