También maratón para esta XDD, espero les guste. tómense su tiempo

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Capítulo 18

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. (Final)

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Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. (parte 2)

Madre hija emprendieron un nuevo viaje en carretera, al final Stoick se había olvidado del mercedes que de nuevo tomaron como suyo. Y aunque este no tomó represalias contra ellas, la conciencia de Valka le seguía remolineando por toda la cabeza, en especial porque esta sonaba como la voz de su ex esposo. Estaba confundida, tal vez era el momento de dejar a su hija libre.

— ¿A dónde iremos ahora mamá? —preguntó Astrid agotada emocionalmente.

—Eh... bueno... estaba pensando, ahora tienes mucho dinero, tal vez ahora si se te cumpla lo de poder hacer tu vida sola.

—Gracias mamá, pero después de lo que pasó con Hiccup, siento que la única persona en la que "medio" puedo confiar es en ti. —sinceró con una leve sonrisa.

Valka sudó en frio pues no se merecía ni esa "media" confianza.

—Quiero ir a la universidad...—siguió Astrid hablando. — Y no sé, ahora si estudiar biología, ser una ambientalista... recuerdo un nido de tortugas en la playa que Hic...

Valka se entumió desde su asiento al ver que su hija seguía y seguiría sufriendo por causa del castaño, ¡no!, por causa de ella, porque todas las desgracias de su hija eran por causa de ella, pero ya no más, eral el momento de hacer lo correcto; en ese momento vio un retorno y giró bruscamente para volver a Berk.

— ¡¿Qué pasa?!...¿Por qué volvemos?

—Astrid, recuerda que voy manejando. —aclaró su madre ante todo.

— ¿Qué pasa? —preguntó la rubia con molestia, su madre estaba ocultando algo.

—Hiccup...—soltó con nerviosismo, mientras que su hija la mataba con su penetrante mirada.

— ¿Qué tiene?

—Él... no te engañó... yo... lo drogué.

— ¿Qué? —masculló Astrid confundida.

—Cuando me llevé a Heather el día de la boda, le di un coñac que tenía un fuerte medicamento en caso de que se resistiera, él rechazó a Heather, pero ella se las ingenió para hacerlo beber y así poder manipularlo. —contó rápidamente.

No hubo respuesta por parte de la rubia por breves segundos; en la carretera todo parecía ir en orden, hasta que el auto se zarandeó con violencia en la carretera porque Astrid se le arrojó como fiera a su propia madre.

—AHHHHHHHHHHH ¡¿por qué madre?! ¡Esto es lo peor que has hecho! —se desquitó Astrid con el tablero del auto, el cual pateó hasta tumbarle la pequeña puertita del compartimiento.

— ¡Lo sé! —lloró su madre despeinada. —Pero no quería perderte, sabía que Hiccup era honesto, que nunca te engañaría y eso me dio miedo, ¡no quería perderte! Menos con alguien que sabía que te podía proteger mejor que yo.

Astrid se calmó dando un gran respiro, dejó los berrinches para observar a su llorosa madre, (no fingido) no cabía duda para ella que estaba loca y que se había propasado, pero era porque la amaba demasiado. En un impulso, se volvió a arrojar a ella pero para rodearla de un fuerte abrazo

—Ay,... ay... es sólo un abrazo. —Se tranquilizó la asustada Valka con su tacto. —Puedo detenerme para un abrazo.

Se orilló a un lado de la carretera sólo para poder abrazar a su querida hija.

—Perdóname... te llevaré con Hiccup para que arregles todo con él.

— ¿Tu qué harás? —preguntó Astrid preocupada por su madre.

—Oh, yo estaré bien... confía. —dijo con un plan ya en mente. —Mejor ponte bonita para tu esposo, te recomiendo el vestido negro.

—Mamá...

—Está bien usa lo que quieras, eres preciosa con cualquier cosa que te pongas...te quiero hija.

—Y yo a ti mamá...

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En las afueras de la propiedad del castaño, Valka se despidió de su hija, la cual quería arreglar las cosas por su cuenta, la dejó, junto con todo su equipaje y el dinero de Hiccup, frente al bar, este aún estaba siendo desalojado, no estaba vendido del todo, pues los compradores le facilitaron a Hiccup la mitad del dinero para que pudiera pagar el divorcio.

—Hiccup. —entró Astrid apresurada para ver si podía encontrar a su amado y decirle que no vendiera sus propiedades.

Pero el lugar estaba casi vacío, salvo por las dos personas que seguían acomodando vasos en unas cajas.

—Astrid, ¿qué haces aquí? —Stormfly corrió a su encuentro, no esperaba verla de nuevo.

—Sí,... ¿no te bastó con haberle quitado todo a mi amigo? —recriminó Toothless molesto, pues no se tragaba el cuento de que Hiccup la hubiera engañado.

—Chicos, ...debo ver a Hiccup, impedir que venda el bar. ¿Dónde está? ¡Díganme!

—Es tarde querida, se acaba de ir para cerrar el trato con los compradores... ¡espero estés contenta!

—¡Toothless basta! —regañó su novia, quien obviamente estaba de parte de Astrid, aunque también ligeramente de parte de Hiccup.

—Escucha Toothless, sé que has de pensar lo peor de mí y crees que Hiccup no me engañó y ¿Sabes qué? ¡Tienes razón!, ¡no me engañó! yo le puse una trampa; pero luego me lo recriminas, ¡lo más IMPORTANTE en este momento es impedir que cierre el trato con esos tipos!

La sorpresiva confesión de Astrid dejó boquiabiertos a la pareja; no supieron cómo reaccionar, sin embargo; ante la insistente mirada de la rubia para llegar a Hiccup, optaron por ayudar con tal de que su amigo no vendiera la propiedad, las explicaciones las pedirían después.

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Con una camioneta en marcha a toda velocidad, Toothless manejaba hacia el centro donde estaban las oficinas de los compradores; y mientras el conducía, Astrid se preparaba mental y físicamente para evitar que esa compra se llevara a cabo.

— ¡Oye! ¿y...qué planeas ha... wow, wow, wow? —exclamó espantado el chico al ver como la ex esposa de su amigo se empezaba a quitar la ropa en la parte trasera de la camioneta.

— ¡no veas, sólo maneja! —ordenó Astrid tratando de balancearse para ponerse el "vestido negro".

—Vista al frente, mi amor. —movió Stormfly su rostro para que se concentrara en la carretera y no en el súper cuerpazo que tenía su amiga, así lo mantendría hasta que llegaran con su amigo.

Durante el trayecto, Astrid les confesó en un resumen su vida de estafadora, siendo sincera en cuanto a los sentimientos que tenía por Hiccup. Ninguno de los que iban del auto opinaron al respecto, estaban realmente impresionados, sintieron curiosidad sobre la profesión de la chica, pero más que nada sobre lo que haría para evitar que se llevara a cabo la compra.

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Cuando llegaron a las oficinas, ellos se quedaron en el auto, viendo atentamente como Astrid salió corriendo en su mini vestido y atractivos tacones.

—Vaya, que habilidad, debe ser muy buena con eso de los engaños. —admiró Stormfly muy sorprendida.

—Es una mujer que sabe usar sus armas mortales. —concluyó su novio igualmente sorprendido.

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Sin esperar a ser anunciada, Astrid corrió por el único pasillo que había de esas pequeñas oficinas abriendo todas las puertas, mientras era perseguida por ancianita recepcionista.

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—Señor Haddock, sólo tiene que firmar estos documentos y concretaremos la compra, el depósito de lo faltante lo verá a primera hora del día de mañana.

El aludido estaba cabizbajo, viendo aquel montón de papeles, aun no creía que sus tierras ya no fueran suyas, pero lo hecho, hecho estaba; tomó la pluma con decepción sin embargo cuando la punta de esta iba a ser contacto con el papel...

— ¡No lo hagas!

La puerta se abrió con brusquedad mostrando a su lady en su sexy vestido negro y elegantes tacones, así como un maquillaje muy seductor.

—¿Se... señorita? ¿qui..én es... us...ted? —titubeó el comprador con la hermosa chica que acababa de entrar.

—Entró como una loca señor. —se disculpó la recepcionista. — ¡Salga de inmediato o llamaré a la policía!

—Vengo a ver a mi marido. Claro si no les molesta mi presencia. —aclaró Astrid caminando con elegancia hacia el escritorio.

— ¿Su... su... marido? Oh,... ya veo... eh... eh... por supuesto puede quedarse. —concedió el comprador sin quitar su vista de la chica a quien devoraba con sus ojos de arriba hacia abajo, en especial al busto que sobresalía de su atrevido escote.

Mientras tanto, Hiccup estaba boquiabierto, no entendía qué pasaba, ¿por qué Astrid estaba ahí? ¿Porque estaba vestida así, ¿y porque lo quería ayudar después de lo que había hecho?

— ¿Ha venido a presenciar el cierre de la compra, madame?... —preguntó con coquetería el comprador.

—No,... para nada, Sr... Grimborn. —leyó Astrid de su gafete de escritorio. —Mi esposo no le va a vender nada.

—Oh, madame... en eso se equivoca, ya les dimos la mitad del dinero...

—Mismo que será regresado en un instante. —aclaró Astrid dejando la parte del dinero que tenía en efectivo así como un cheque a su nombre con el resto.

—Madame... así no funciona las cosas.

— ¿ah, no? —Astrid continuó acercándose al escritorio.

Hiccup estaba muy sorprendido de cómo su ex esposa actuaba, y más le sorprendió y enceló que el comprador, de nombre Viggo, se sentó para admirar el andar de su esposa como si de un espectáculo se tratara.

—Yo creo que sí... —determinó Astrid inclinándose en el escritorio con coquetería. —Como ambientalista sé que la propiedad de mi marido tiene bajo su resguardo un enorme nido de tortugas en peligro de extinción.

— ¡¿Qué?! —se sobresaltaron Hiccup y Viggo al mismo tiempo.

—Por ende, aunque adquiera esas propiedades no podrá hacer nada si hablo al comité de la protección de las especies. No lo dejarán irrumpir con sus máquinas en tan valioso santuario, ni menos construir un hotel, por lo qué...

Sin que nadie se diera cuenta, Astrid había tomado el contrato, para cuando dio la noticia mostró el papel en sus manos y lo hizo pedazos.

—No hay trato.

Con la boca más que abierta, Viggo aceptó la derrota, las propiedades le sería inservibles si las compraba, por lo que no le quedó de otra más que dejar a la pareja ir en paz y aceptar de vuelta el dinero; aunque cuando lo pensó bien y consideró que probablemente ella lo habían engañado era demasiado tarde, ya le habían devuelto el dinero y el documento de la venta estaba destruido, se sintió un idiota por no haber podido negociar mejor pero los senos de esa chica lo habían distraído demasiado.

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Astrid se llevó de la mano al aun sorprendido Hiccup, al salir de la oficina, ambos se reunieron con Toothless y Stormfly que se alegraron porque la rubia había logrado detener la venta; sin embargo...

—Chicos... ¿me dejan hablar con Hiccup a solas?

—Eh...

—Por supuesto Astrid. —interrumpió Stormfly a su novio antes de que replicara. — ¡Andando Toothless vámonos!

Casi obligándolo, lo hizo poner el auto en marcha para dejar al ex matrimonio aclarar mal entendidos.

—¿Y qué quieres decirme? —preguntó Hiccup tímidamente, aun no comprendía del todo que había pasado.

—Bueno es que...

—Fiu, fiu... ¡preciosa! Contigo si me voy a la cama temprano. —gritaron unos jovencillos que pasaron en unas bicicletas y que empezaron a ladras y jadear como perros.

A Hiccup se le resaltó la vena de la cien por los celos, se quitó la camisa formal de mangas largas que se había puesto, dejándose sólo una playera de color blanco, la camisa se la colocó a su ex esposa para que se cubriera por lo menos una parte de su cuerpo.

Astrid se cohibió con el detalle y se aferró a la camisa así como al calor de él.

—Hablemos en un lugar más tranquilo. —pidió ella.

—Oh... sí.

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Los dos llegaron a un mirador lejos de los pervertidos chicos y en sí de todo el bullicio de la ciudad, en ese momento eran sólo ellos dos y el mar. Astrid con nerviosismo pidió la palabra para decir la verdad, le contó todo, como había sido criada con ideas prejuiciosas acerca de los hombres, como su madre también había quedado obsesionada con la idea de que los hombres eran malos, y la manera en que les sacaban el dinero. Le contó todo. Dejando al final la parte del engaño.

Hiccup, sólo escuchó y no había dicho ni una sola palabra.

—Hiccup... sé que sonará tonto lo que diré, pero perdóname por haberte metido en esta situación. —pidió Astrid esperanzada.

—¡¿Acaso estás loca?! —respondió él con un grito. —¡Me engañaste! ¡por mi dinero! ¡Casi pierdo todo por ti y tus engaños! Para no ir a la cárcel...Cuando yo... yo... no quería nada más que amarte.—trató de contener su ira.

—Hiccup...—susurró Astrid dolida. —Si acusarme con las autoridades te hace sentir mejor puedes hacerlo.

—No hagas dramas de princesa... sabes que no puedo hacerlo y por eso lo dices.

Astrid agachó la cabeza sintiendo que aunque dijera la verdad ya nadie le creería.

—Déjame compensarte entonces... si tú quieres, retomemos de nuevo nuestra relación, —Pidió tomando su mano, mostrando su yo real, la que rogaba porque la perdonara.

— ¿Perdonarte? —dijo él como si hubiera leído su mente. — ¡Olvídalo! Me voy...

Se soltó de su mano para alejarse lentamente dejando a la atónita Astrid con la mano extendida y la otra aferrándose a su camisa. Después del shock inicial y de que Hiccup desapareciera de su vista, se permitió sollozar; las lágrimas se salían por si solas dejando a la vista todo su dolor a flote, el no haber confiado plenamente en él había dejado como resultado que perdiera al único hombre que probablemente nunca la engañaría.

Ya no lo tenía a él, ese había sido el precio de su inseguridad y sus prejuicios. Sólo le quedaba aquella camisa que Hiccup gentilmente le había ofrecido, a menos de que él regresara sólo para quitársela.

— ¡Oye!

La columna vertebral se le irguió al escuchar nuevamente la voz de su ex marido detrás de ella. Aun llorosa se giró a él, viendo que este tenía una expresión indiferente hacia ella.

¿La camisa? ¿Es posible?

Con dolor, se quitó lo único que pensó que podía conservar de él, y tal parece que sus suposiciones habían sido acertadas cuando Hiccup la tomó y de nueva cuenta se dio media vuelta para alejarse de ella.

Con dignidad aceptó su rechazo y desprecio, era lo único que merecía después de haber sido tan cínica con él.

—¡oye!...

De nuevo la llamó.

Alzó su vista para ver que Hiccup se había girado un poco para verla, luego, le sonrió mostrando todos sus dientes.

—Es broma... sólo quería darte un poquito de tu propia medicina.

Ella alzó una ceja confundida. ¿Qué le estaba tratando de decir?

Hiccup volvió con ella hasta quedar frente a frente.

—Tal vez esté loco, pero aun te sigo amando. —confesó tímidamente haciendo que el corazón de Astrid se agitara por la indescriptible emoción que sintió en el pecho.

—¿qué?... —preguntó incrédula.

—Que... pfff... bueno... yo... es que... yo... no puedo dejarte ir. Me daba cuenta cuando tu verdadero yo salía a la luz, esa chica que tanto me gusta; te distingo de inmediato cuando actúas diferente. —señaló su atuendo. —Eso sí,...no imaginaba que fueras una estafadora... de hecho no creía siquiera que alguien viviera de eso, yo pensé que eras una espía o algo por el estilo.

Astrid negó con la cabeza, tratando de no reír por la inocencia de Hiccup.

—Y cualquiera me diría idiota, pero no puedo dejarte ir, porque a pesar de todo, me has demostrado que sientes algo por mí... ¿o me equivoco?

—No te equivocas...te amo Hiccup. —contestó Astrid esperanzada. —Quise engañarte, jugar a la gran estafadora y robar todo tu dinero, pero perdí... Me enamoré de ti,... eres lo que sólo creía que existían dentro de las fantasías, eres diferente a los demás.

—Es suficiente para mi...ven aquí...

Hiccup la tomó de los brazos y la impulso hacia ella para besarla con ansias, siendo correspondido por Astrid quien se aferró a él del cabello para impulsarlo más hacia ella y no terminar aquel beso.

—Por favor, promete que dejarás lo de los engaños. —susurró él cerca de sus labios cuando ambos necesitaron tomar aliento.

—No lo haré nunca más... confío plenamente en ti... haré lo que sea que esté en mi para que tú puedas recuperar la confianza en mí.

—No me importaría hacer las paces con mucho sexo. —ofreció Hiccup volviendo a su labios, sintiendo como el calor de su esposa pasó por todo su rostro.

Al separarse de ella la vio completamente enrojecida. Le gustaba ponerla nerviosa.

— ¿Y qué dices?

—Mmm... claro...—aceptó está como un tómate. —Sólo... si... me... enseñas.

—¿Eh? ¿Ósea que no mentías con lo de ser primeriza?

—¡No! Eso es verdad... me estaba conservando para una persona muy especial. —aclaró Astrid con las mejillas infladas.

—¿Y yo soy esa persona especial? —preguntó Hiccup juguetonamente.

Astrid asintió enrojecida. —¿Y bien... lo hacemos ya?

—No aquí, mi lady... ¿qué te parece si primero vamos a comer...?—rio Hiccup, no quería apresurar nada, quería que Astrid sintiera confianza.

—Está bien. —aceptó esta complacida.

En seguida Hiccup le volvió a poner su camisa encima para evitar que cualquier pervertido la viera con descaro. Pasó su brazo por encima de sus hombros y juntos se encaminaron hacia un lugar nuevo, para comenzar con fase de las "paces"

—Oye... ¿dijiste que con tus habilidades tenías comida gratis?

—Si, ¿por qué? ¿Quieres ir a un lugar en especial?

—La fosa del dragón, siempre hay fila en espera...

—Oh, no hay problema, fui ahí hace un par de semanas,

—¡no te creo!

—Sí, si quieres ir puedo conseguir entrar ahí... al cabo tengo este vestido puesto.

— ¿Tendrás que mostrar tus atributos?

—Tal vez un poquitín..

—Eh... mejor pedimos servicio a domicilio.

—Como quieras...

Muy lejos de la encantadora pareja, una mujer había observado todo lo ocurrido. Valka no se había desapegado del todo de su hija, quería asegurarse de que estuviera bien, cuando Hiccup le gritó pensó que sería el fin, pero después de haber visto al muchacho dando vueltas del otro lado mirador, se dio cuenta de que no había nada que temer, que sólo era cuestión de tiempo para que regresara a lado de su hija, porque realmente la amaba.

Con Astrid feliz a lado de un buen hombre, ella siguió su propio camino, escuchar por primera vez a su corazón, el cual le decía que aunque no pareciera, ella también había dado con su pareja ideal.

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Los golpes en la puerta del hotel, hicieron a Stoick levantarse de la cama, pensando que era servicio al cuarto, fue a atenderla, más grande fue su sorpresa, más no satisfactorio, al ver a Valka parada seductoramente frente a él, llevando ese vestido negro con la que había visto noches atrás.

—Tenías razón, vengo de hacer lo correcto...¿Se puede?

¿A quién engañaba? Por más que Stoick quiso hacerse el macho, se doblegó ante la presencia de la mujer.

—¿Se te perdió algo? —preguntó infantilmente después de que la dejó entrar.

—Sí, tú...—coqueteó Valka acercándose demasiado a su rostro. —Eres igual que los demás Stoick, pero también diferente...

El hombre tragó saliva.

—¿Ah... sí?

—¿Y si tú quieres... podemos retomar lo nuestro?

—Ay, dioses... ¿es enserio? —se empezó a acalorar Stoick, más cuando Valka afirmó con su cabeza. — ¡Está bien! —aceptó rápidamente. — ¡Pero dejarás los engaños! Trabajaremos de manera honesta.

—Claro, estoy de acuerdo, siempre y cuando también prometas que nunca me engañarás, porque recuerda... si una linda chica se te insinúa, ella puede estar trabajando para mí.

—No hay problema con eso querida, me quedó claro...—dijo Stoick nervioso pero a la vez ansioso. —¡es un trato!

La tomó de la mano cerrando el pacto, acto seguido la llevó a la cama con él para poder recostarla y posicionarse arriba de ella, Valka parecía estar disfrutando del momento.

— ¿Ahora no te quedarás dormida? —preguntó él sonrientemente.

—No tengo sueño. —aclaró Valka llevándolo a sus labios, para por fin consumir un matrimonio que a partir de entonces ya no sería falso.

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Meses después.

"Querida mamá.

Espero que estés bien, yo lo estoy, Hiccup también está bien, es increíble, juntos estamos haciendo mejoras en el bar, claro que él no quiere que me desconcentre demasiado de la escuela, me gusta estudiar mucho biología marina, ahora de verdad si puedo ayudar a las tortugas de mar, y sí tengo demasiada tarea, lo bueno que Hiccup me ayuda.

Si no estás muy ocupada, me gustaría reunirme contigo, para saber qué has hecho, ¿qué onda con Stoick? Aun me cuesta trabajo reconocer que ahora si es mi padrastro, ¡qué horror! En fin, son tus gustos y él... debe tener lo suyo, como tú lo dices con mi Hiccup... que él es el mejor de todos. ¡y ya deja de preguntar! No, aun no eres abuela,... dame tiempo Hiccup y yo apenas llevamos pocos meses de casados y quiero terminar la escuela primero, aunque quien sabe, tal vez un día y te sorprenda. En fin, espero que no pase mucho tiempo para poder recibir una de tus cartas, y que eso que me dijiste que era muy importante hacer por fin se resuelva.

Te extraño mamá.

Te quiere Astrid.

Valka dobló en dos la carta que su hija había mandado días atrás, junto a esta le envió una fotografía, donde Hiccup y ella estaban sentados en la arena de la playa que estaba cerca del bar; a leguas se veían que esos dos eran felices.

Mi amor... te amo dulzura...eres la mujer más bella

Acomodó rápidamente la carta y la fotografía de nuevo en su sobre al escuchar el walkie talkie, se centró de nuevo en su misión para divisar con unos binoculares el panorama donde el mejor compañero que pudo haber conseguido, Stoick, estaba con otra mujer, y no cualquier mujer, si no con Gothi, su antigua mentora.

—O Stark... eres tan lindo.

Valka sonrió complacida al ver que Gothi había caído irremediablemente con su marido, un muy buen estafador; la venganza sería muy dulce.

Fin.